Próximo Taller Práctico de Uso de Portabebés

La primera semana de noviembre  tengo previsto organizar otro taller práctico de Portabebés.

Será en Vecindario o en la Playa de Arinaga (a confirmar aún)

Para escoger una fecha que le vaya bien a la mayoría de los interesados tenéis aquí una encuesta. Pinchad en este enlace y elegid la o las opciones que os vayan mejor.

Los talleres organizados por Mimos y Teta son gratuítos y sin compromiso de compra. Puedes venir con o sin portabebés, con o sin bebé y son bienvenidos los niños de todas las edades. Están invitados los padres, abuelos, cuidadores y en general toda persona interesada en aprender el por qué y cómo del porteo de bebés.

Para más información: mihmita@gmail.com

Las endivias al roquefort…

De Carlos González en su libro “Mi niño no me come”

Las endivias al roquefort están excelentes; pero un camarero que me observa, reloj en mano, me tiene un poco intranquilo. De pronto, se abalanza y me arrebata el plato con gesto vivaz.
_ ¡Oiga!¡Que no he acabado!
_ Lo siento, diez minutos. Ha tenido tiempo suficiente. Ahora coloque la cabeza sobre mi hombro-me da unas palmaditas en la espalda-. ¡Vamos, señor, haga ya el eructo!
_ Pero si yo nunca eructo …
_ Tranquilo, relájese -las palmaditas en la espalda se hacen más insistentes-. Tiene que echar esos gases.
Finalmente, me deja por imposible y trae el segundo plato. Esta vez como a dos carrillos, temiendo que me vuelvan a dejar a medias. Pero el camarero tampoco está contento:
_ Vamos, siga comiendo. Le quedan tres minutos.
_ No quiero más.
_ Venga, no sea tonto, ¡si está muy bueno!-. Ante mi asombro, me agarra por los hombros y empieza a zarandearme mientras canturrea.
_ ¡Ea, ea, ea!-. Sólo se detiene cuando me llevo el tenedor a la boca. Pero ¡ay de mí si me paro unos segundos! El zarandeo es cada vez más violento, los gritos más apremiantes. Por fin, mira su reloj y parece tan aliviado como yo.
_ ¡Diez minutos!-. Exclama, y se lleva el plato.
Me levanto y escapo. El aire fresco y el perfume del otoño me ayudan a olvidar el incidente. Más allá, la terraza de una cafetería me seduce.
_ Un café y una tarta de frambuesa.
La expresión del camarero es una mezcla de sorpresa e indignación.
_ Perdone, señor, pero dígame ¿a qué hora ha comido usted?
_ A las dos.
Sólo la sorpresa me impide añadir: “¿y a usted qué le importa?”.
_ Lo que me temía. Son las tres; hasta las cinco no le vuelve a tocar.
_ ¿Cómo que no me toca?¡Me apetece un café, y lo quiero ahora!
_ Sólo hace una hora que ha comido. No puede tener hambre tan pronto.
_ ¿Qué sabe usted si tengo hambre o no?
_ Tonterías, no es más que un capricho. Puede gritar todo lo que quiera, pero no le serviré nada hasta que hayan pasado tres horas.
Se me ocurre una pregunta capciosa:
- ¿Tres horas desde que empecé a comer o desde que acabé de comer?
El camarero acusa el golpe. Su desconcierto es evidente. En fin, me retiro antes de que encuentre una respuesta ingeniosa…


Neuropsicología y Lactancia-Cristina Silvente

Cristina Silvente

Blog Psicoterapia Perinatal

La lactancia materna y el comportamiento maternal existen desde que el ser humano está en la Tierra. No tenemos que justificar sus beneficios y ventajas como si fueran el lujo que debemos alcanzar, pero sí que debido a la moda de hace unas décadas de sucedáneos de la leche materna, ha ido creciendo últimamente el número de investigaciones al respecto. Por otro lado, el profundizar en las raíces de los trastornos mentales y la salud nos ha llevado a mayor conocimiento de las funciones fisiológicas relacionadas con el maternaje.

Partimos de la base que una mujer se siente madre desde el momento de saberse embarazada. Esto ha podido encontrar su reflejo en la biología: según unos estudios llevados a cabo con ratas por investigadores en Singapur, China y Japón, las células del bebé durante el embarazo emigran al cerebro de la madre, sin saber aún cómo, atraviesan la barrera hematoencefálica y se agrupan en aquellas zonas cerebrales con daño. Parece ser que estas células fetales son precursoras de otras células (neuronas, astrocitos, oligodendrocitos, macrófagos) y pueden permanecer en el cuerpo de la madre hasta 27 años después del nacimiento (Xiao-Wei Tan et al, 2005). En nuestro país, el equipo de Natalia López Moratalla ha llegado a los mismos descubrimientos. Por lo tanto, podemos afirmar que el bebé siempre estará presente en la madre, cambiando la neurobiología cerebral y que el vínculo madre-bebé está ya programado.
Por otro lado, se ha comprobado que la conducta materna se transmite a lo largo de 3 generaciones. Cuanto más cuide una madre a su criatura, mejor cuidará ella de sus nietos.

A lo largo del embarazo, el cerebro de la mujer está inundado de neurohormonas manufacturadas por el bebé en formación y por la placenta. El tamaño del cerebro de la mujer embarazada cambia. No es que pierda células, se encoge por efecto de los cambios metabólicos, para reestructurar los circuitos del cerebro: para convertir carreteras en autopistas, en aquellas áreas que desarrollarán el cerebro maternal. [Leer más...]