¿Es bueno para nuestros bebés ser portados?-Monitos y Risas

Os copio el excelente artículo de mi amiga Elena de Monitos y Risas

Desde que soy mamá me he conectado con mi parte más “animal”, en el “buen” sentido de la palabra. Me parece importante no perder de vista lo que somos, mamíferos, y tenerlo en cuenta a la hora de tomar decisiones respecto a nuestra forma de vida y, cómo no, de Crianza.
Entonces, ¿es realmente bueno para nuestros bebés ser portados, desde este punto de vista? En estos tiempos que corren, el instinto lo solemos tener enterrado entre un montón de información, costumbres, prejuicios, opiniones… Y muchos de nosotros necesitamos tener algo “tangible” a lo que agarrarnos, algo “científico” que argumentar si nos preguntan…o nos preguntamos (que no siempre vienen las dudas de fuera). Yo soy de las que necesitan que la cabeza respalde al corazón. Y por eso, en su momento busqué la respuesta a esa pregunta, ¿es realmente bueno para nuestros bebés ser portados? Este artículo es una recopilación y elaboración de lo que encontré.


Los mamíferos, hasta los años 70, se clasificaban en nidícolas (especies “de madrigura” o “de escondite”) y nidífugos (especies “de manada” ). Esta clasificación zoológica, si bien se aplica a todos los animales, se usó originalmente para clasificar aves según la clase de nidificación. Las nidíf ugas, o precociales, son las que, de polluelos, tras romper el cascarón, abandonan enseguida el nido: se les seca el plumón rápidamente, se desplazan por sí mismos y picotean alimento por sus propios medios. La madre se limita a ser guía, protección y modelo de conducta. Un ejemplo que tenemos bastante presente son las gallinas. Las nidícolas, o altriciales, se mantienen dentro del nido bastante tiempo después de haber roto el huevo. Nacen ciegos, desnudos e inmóviles. Lo único capaces de hacer es piar mientras abren el pico, en el que los progenitores, madre y/o padre, depositan la comida, pre-digerida por ellos mismos. Además, sus padres también tienen que proporcionarles calor. Poco a poco, estos polluelos van creciendo y evolucionando hasta que llega un día en que, enseñados y provocados por los adultos, finalmente abandonan el nido. Esta necesidad tan intensa de cuidados implica una redu cción en el número de crías, así como un mayor contacto entre generaciones que lleva implícito una mayor organización social. También tiene como consecuencia y/o causa un mayor desarrollo del sistema nervioso central y periférico. Ejemplo de este tipo de aves son los buitres, que suelen tener un único polluelo al que crían y cuidan constantemente durante dos meses, y que hasta los 3 meses y medio no abandonará el nido.
Como decíamos, esta clasificación es similar para los mamíferos, aunque la mayoría no tenga nido propiamente dicho. La gran diferencia entre los mamíferos y las aves es la gestación intrauterina (en la mayoría de los casos) y la alimentación inicial de los nacidos mediante la leche materna. Entre los mamíferos, aquellos con un sistema nervioso de desarrollo relativamente simple y rápido nacen indefensos, son los nidícolas (o especies “de madriguera”). Los recién nacidos son totalmente dependientes de un cuidado materno constante y en todos los ámbitos. Muy dependientes, pero por poco tiempo. Sus gestaciones, la lactancia, la maduración hasta la capacidad reproductiva y, con ello, la repetición del ciclo, son aceleradas. Además, cada camada suele ser numerosa. Los bebés permanecen en el nido, su entorno seguro, ya que no son capaces de desplazarse por sus medios; son prácticamente ciegos y sordos (tienen los ojos y el interior de los oídos cerrados), además de incapaces de mantener su temperatura corporal de un modo constante (en esto ayuda mucho tener hermanos que te den calor). Están tranquilos en ausencia de la madre y en compañía de los hermanos; su seguridad depende del silencio, ya que cualquier depredador podría hacer presa fácil, ya que no son capaces de huir por sus propios medios, ni de percibir claramente la amenaza. La leche materna sacia mucho, pueden estar sin ser alimentados mucho tiempo, permitiendo a la madre abandonar el nido en busca de comida. Incluso, estos bebés no evacuan por sí mismos, ya que el olor de las heces y orines podrían delatarles. Cuando llega su madre, les estimula mediante un masaje realizado a lametones, y entoces defecan. Los roedores pertenecen a este grupo. [Leer más...]

Charla parto fisiológico en el Centro de Salud de El Lasso

El próximo lunes día 3 de Mayo a las 17h habrá una charla sobre el “Parto Fisiológico y Protocolos del Materno” a cargo de Olga Soldado (matrona del Hospital Materno ) y Esther Parada (residente de matrona).

Esta charla tendrá lugar dentro de las Clases de Preparación Maternal que imparte la matrona del centro Virginia García en el centro de Atención Primaria de El Lasso en Las Palmas de Gran Canaria.

Jean Shinoda Bolen: “Las mujeres pueden cambiar el mundo en la próxima década”

Copiado de www.elciudadano.cl

Jean Shinoda Bolen es una autora a la que todas las mujeres le debemos mucho y sobre todo las mujeres maduras porque mientras que la sociedad actual las relega al cirujano, ella les confiere todo el poder y sabiduría que siempre han tenido y del que se han beneficiado las comunidades.

En esta entrevista publicada en La Contra de La Vanguardia el 24-12-2004 pero totalmente vigente, Jean explica cómo todos estamos interconectados y el gran poder de los Círculos de Mujeres que ya explicamos en el artículo sobre la sabiduría de la menstruación (capítulo 9).

Ella está convencida que los círculos de mujeres pueden acelerar el cambio de la humanidad y que la era patriarcal y depredadora toca a su fin. Yo también lo creo y espero que este blog sea poco a poco mi pequeño homenaje al despertar de la Diosa.

ENTREVISTA:

Jean Shinoda Bolen tiene 68 años. Es de familia japonesa y nació y vive en Los Ángeles. Doctora en Medicina, analista junguiana y profesora de Psiquiatría en la Universidad de California, está divorciada y tiene dos hijos. Cree que Iraq es Vietnam repetido una y otra vez, y que es una pena que tengamos que aprender a través de tanto sufrimiento. Dice que la espiritualidad une y las religiones dividen.

¿Quejarse es perder el tiempo?

¡Claro!

Hay mucho que aprender…

Por eso a mi me interesan las mujeres maduras, con humor y activas. A partir de los 40 años empieza lo mejor si eres capaz de darte cuenta de la cantidad de cualidades potenciales que hay dentro de ti. Entonces te entran ganas de convertirte en bruja.

No se yo…

Se lo diré de otra manera: una bruja es una persona con poder personal.

Eso me gusta

Las brujas sabias dicen la verdad con compasión, y no comulgan con lo que no les gusta, pero no tienen la rabia de las mujeres más jóvenes. Algunos hombres excepcionales pueden llegar a ser brujas, los que tienen compasión, sabiduría, humor y no están supeditados al poder.

¿Algo más?

Sí. Las brujas sabias son capaces de mirar hacia atrás sin rencor ni dolor; son atrevidas, confían en los presentimientos, meditan a su manera, defienden con firmeza lo que más les importa, deciden su camino con el corazón, escuchan su cuerpo, improvisan, ni imploran, ríen, y tienen los pulgares verdes.

¡…!

Quiero decir que tienen mano con las plantas. Y también con los animales. Primero aprenden a amar lo que hacen, luego alientan a otros al crecimiento. Saben reconocer lo frágil y lo que tiene valor, y también lo que debe ser podado.

¿Hay que esperar a la vejez para ello?

Cuanta más edad, más camino aprendido. La observación compasiva de la vida de los demás te enseña mucho, y las mujeres sabias se pasan mucho tiempo observando. Algunas mujeres, muy pocas, son sabias a partir de los 30 ó 35 años; esas a los 60 son increíbles.

¿Qué nos quiere transmitir?

Que las mujeres tienen la oportunidad de cambiar el mundo en las próximas décadas. Pero que si no lo hacen ya, probablemente ya no lo harán.

¿Por qué dice eso?

Tras el extremo feminismo de los 70, ahora el péndulo se haya en el centro por eso tenemos que aprovechar este momento. Las mujeres que se lo permiten pueden hoy llegar al equilibrio, a ser completas, fuertes y vulnerables al mismo tiempo.

¿Un camino colectivo?

Por supuesto. No tengo la menor duda de que un pequeño grupo comprometido puede cambiar el mundo. En realidad, así ha sido hasta ahora.

¿Y cuál es el secreto para lograrlo?

El millonésimo círculo. Yo aliento a las mujeres a formar círculos que tengan un componente espiritual. Simplemente escuchando los problemas, anhelos y miedos de otras mujeres y contando los tuyos, adquieres fuerza.

Perdone, pero por qué en un círculo

Cuando uno está sentado en círculo y en silencio se da cuenta de que hay una conexión espiritual con poder transformador. Yo pertenezco a uno desde hace 18 años: encendemos una vela, guardamos silencio, contamos lo que nos preocupa, debatimos, y juntamos nuestras energías con un propósito.

¿Convocan el poder interior?

Interior y exterior. La espiritualidad, la física cuántica y el budismo dicen lo mismo: Todo y todos estamos interconectados y por tanto lo que cada uno haga influye en el mundo. Los círculos de mujeres transforman el mundo a través de la activación del campo mórfico de la teoría de Rupert Sheldrake.

¿El centésimo mono?

Sí, este biólogo desarrolló la hipótesis de que cuando una masa crítica de monos llega a un determinado conocimiento, éste se transmite de forma intuitiva e instantánea a todos los miembros de su especie. Del mismo modo, un número crítico de círculos de mujeres puede activar las cualidades femeninas tan necesarias para que el mundo cambie.

¿Por qué no círculos mixtos?

Entre mujeres hay una conexión natural. Algunos estudios evidencian que cuando una mujer que sufre estrés habla con otra mujer, ambas liberan la hormona de la maternidad que provoca que el estrés descienda.

Curioso

Si las mujeres estuvieran implicadas en los procesos de paz, todo sería más fácil, ¡pero si los que la negocian son machos alfa…!

¿Qué ocurre cuando se encuentran un hombre y una mujer estresados?

Cuando un hombre estresado se encuentra con otro, segregan testosterona, que provoca huída o enfrentamiento. Pero si ese mismo hombre se encuentra con una mujer que le comprende, una bruja sabia, su adrenalina baja y su autoestima sube. Y basta solamente con que se siente a su lado.

Es bonito eso que dice

Estamos llenas de recursos poderosísimos a los que no prestamos atención, como por ejemplo el conocimiento intuitivo. Estos conocimientos se pueden desarrollar en los círculos.

¿Que camino interior propone?

Sea auténtica, sea consecuente con su persona interior y averigüe qué quiere hacer con su preciosa vida. Desde fuera intentarán contestar por usted a las preguntas esenciales, no lo permita. Desvele qué tipo de arquetipo domina en usted.

¿A qué se refiere?

Sus patrones internos, que yo resumo en siete arquetipos de diosa. Cada mujer tiene dos o tres dominantes, que van desde la autónoma Artemisa y la fría Atenea, hasta la nutritiva Deméter, la creativa Afrodita, o Hera, la diosa del matrimonio.

No será tan simple

No. Pero si podemos llevar una vida en la que el arquetipo dominante y nuestro rol en la vida coincidan, nos sentiremos satisfechas.

Fuente: www.elblogalternativo.com

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"Es posible disfrutar del parto" -Montserrat Catalán en La Contra, 23-04-10

Montserrat Catalán, fundadora y coordinadora de la Casa de Naixements Migjorn

“Es posible disfrutar del parto”

IMA SANCHÍS  - 23/04/2010

Tengo 60 años. Nací en Manresa y vivo en Sant Vicenç de Castellet. Vivo en pareja, tengo dos hijos y tres nietos. Licenciada en Medicina y especializada en Ginecología y Obstetricia. Creo en el comunismo desde el corazón. No tengo creencias, con el ser humano me basta

¿Usted nació en casa?

Soy la mayor de cuatro hermanas y la única que nació en casa. Dos de mis hermanas murieron a los pocos días de nacer.

¿Cómo vivió esas muertes?

Lo difícil fue el oscurantismo en el que me crié. Yo no me enteré de los tres embarazos de mis hermanas, pasaron desapercibidos. El sexo era pecado.

Y decidió traer niños al mundo.

Trabajé en plantas de obstetricia y ginecología y el trato que se daba a la vivencia de un momento tan importante como es el dar a luz no tenía nada que ver con mis sentimientos. La mujer ha estado muy maltratada en las salas de parto, y quise ofrecer otra forma de parir y de nacer.

¿Por eso se fue a La Habana?

Era el año 1990, quería saber cómo se vivía el socialismo que había soñado. Me fui a realizar la especialidad de obstetricia y ginecología durante cuatro años.

¿La falta de recursos le motivaba?

En Cuba, pese a tener una tecnología muy limitada, se obtenían resultados en morbimortalidad materno-infantil similares a los europeos. Aprendí a tratar los partos con naturalidad, dejarlos transcurrir. Tuve un profesor que me dijo algo fundamental.

¿Qué le dijo?

Cuando una mujer grita, no la dejes sola. Cuando volví, trabajé durante seis años en una cooperativa que asistía partos en casa y en una maternidad. Luego con dos compañeras creamos Migjorn, una casa a la sombra de la montaña de Montserrat para cuidar de los partos de las mujeres y de los nacimientos de los bebés.

Más de veinte años ayudando a parir a las mujeres, ¿qué ha entendido?

Que el parto puede ser vivido y sentido con toda su intensidad. Trato de que las mujeres entiendan que la fisiología está a favor de la vida, que si dos celulitas, el óvulo y el espermatozoide, que iban a vivir sólo dos o tres días, por el hecho de unirse consiguen multiplicarse y multiplicarse…

Hasta llegar a ser millones.

… Y acabar formando cada pestaña o huesecillo de un pequeño bebé capaz de crecer, nacer y continuar su desarrollo, ¿cómo es posible desconfiar de que esta misma naturaleza ponga tantas dificultades al parto?

Doler, duele.

Lo fisiológico no duele: respirar, digerir…, nuestro cuerpo pulsa continuamente, se contrae y se expande, lo hace el corazón, las arterias, los intestinos, la pupila, los esfínteres, los músculos. ¿Por qué duele el parto?

¿?

El útero, pequeño como una pera de san Juan, se reblandece y crece hasta albergar al niño, y esta dilatación tampoco duele, como el estómago cuando lo llenamos.

¿Qué me quiere decir?

Que el dolor y el miedo están muy relacionados, y que es posible disfrutar del parto. Y que atreverse a confiar en la sabiduría de nuestro cuerpo, con todas las precauciones necesarias, refuerza a las mujeres, a los bebés y también a los hombres.

¿A los hombres?

Un hombre tiene un papel muy importante en un parto en casa. Las mujeres no se confían a la anestesia epidural y la oxitocina… y “que me lo saquen, por favor”, sino que es algo que realizan ellas, y su punto de anclaje es su pareja y los profesionales que estamos ahí para ayudar.

¿Tiene más riesgos parir en casa?

La mortalidad de los partos en casa es igual a la de los hospitales, donde hay más riesgo de efectos secundarios por la anestesia, la episiotomía (el corte vaginal), o al intensificar la dinámica del parto con la oxitocina.

Sin embargo, da miedo parir en casa.

Está reconocida a nivel internacional la gran satisfacción que obtienen las mujeres en los partos en casa o en las casas de parto en las que los protagonistas son los padres y el bebé. La mujer se siente acompañada, y usamos el agua, los masajes, la homeopatía y la palabra para tranquilizarlas, y sobre todo no intensificamos el ritmo del parto.

¿Esperan pacientemente a que la criatura decida salir?

Sí, horas y días. Los partos se han hecho insoportables cuando se ha intensificado el ritmo del parto con la administración intravenosa de oxitocina, lo que ha hecho que se generalizara la petición de epidural.

Ustedes han asistido más de 600 partos en diez años, ¿ningún problema?

Una tercera parte, en el domicilio de las propias mujeres, y el resto, en el centro de Migjorn. El 75% de los partos en el domicilio han sido completamente normales, un 9% han requerido ser acompañados al hospital y se han solucionado sin intervenciones; un 9% ha requerido cesáreas, y un 7%, ser ayudados por fórceps y otro instrumento.

¿Los mejores momentos?

Durante el verano del 2004 asistí 28 partos seguidos completamente normales, sin necesidad de recurrir en ningún caso a la ayuda de hospital. Cada parto era una fiesta.

¿Una fiesta?

Cada vez que recibo a un bebé que abre los ojos cuando aún tiene el cuerpo dentro de su madre, sale, esboza un balbuceo, y sin que llore pongo mi dedo en su manita y lo aprieta, es un momento inmenso. Y me gusta ver cómo los hermanitos viven el parto de su madre y sus gritos sin asustarse, porque la mayoría son gritos de fuerza y no de dolor, y ellos lo saben.

La ley del péndulo

Durante años, parir en casa ha estado considerado algo retrógrado y riesgoso, herencia de épocas pretéritas que dieron paso en los 80 a la medicalización del parto. Pero hoy cada vez son más las mujeres que demandan un parto natural y a ser posible en casa. La Casa de Naixements Migjorn cumple 10 años: “Disponemos del espacio y del equipo que cuida los partos y de grupos de crianza en los que ayudamos a los padres a comprender las etapas de desarrollo del niño y acompañamos su crecimiento. Celebrarán el 10. º aniversario (23 y 24 de octubre) con unas jornadas científicas dedicadas a la neonatología y con la edición del libro Parir y nacer, que narra vivencias de partos naturales.

Portabebés y calor

Una de las pegas que suelo oír en verano de parte de los padres al uso de portabebés es: “da mucho calor”.

Considerando que lo que más calor provoca es el cuerpo a cuerpo (todos recordamos escenas de películas en las que alguien cae a un lago helado y al sacarle le desvisten y le acercan a otro cuerpo caliente, desnudos y pegados, abrigados ambos por una manta) es cierto que con los portabebés la sensación de calor aumenta.

Pero ¿son incompatibles el porteo y el calor?

Pues el primer consejo por supuesto es:

  • Evita el sol directo, sobre todo con bebés recién nacidos y/o pequeños.
  • No sobreabrigues al bebé. Si de verdad hace calor con el pañal únicamente o un simple body es bastante, ya que el portabebé le envolverá con una capa de tela o más si es necesario.
  • Vigila el tipo de ropa que usas para él y para ti. Mejor fibras 100% naturales y frescas, como el algodón o el lino.
  • A no ser que se busque específicamente (prematuros o problemas de lactancia o vínculo) evita el piel con piel directo. Usa una camiseta que te cubra el pecho hasta donde el bebé apoya su cuerpo y cara o si llevas escote pon un pañalito de tela entre tu cuerpo y el suyo.

Y una vez dicho esto me gustaría añadir que la mayoría de las veces la percepción de calor es más del porteador que del bebé. Cuando les dejamos dormir en un carrito, incluso en la cuna o cama también desprenden calor y sudan (mi hijo cuando duerme en el sofá a veces lo deja mojado al levantarse del sudor). Lo que ocurre es que ahí, cuando están separados de nuestro cuerpo nosotros no lo notamos, pero al llevarles en brazos sí.

La ventaja del calor “corporal” a diferencia del que conseguimos bajo una manta o por otros medios es que éste no aumenta indefinidamente… sino que ambos cuerpos llegan a una termoregulación. De hecho el piel con pel se recomienda incluso en casos de febrícula. O sea que mientras hayamos cuidado los puntos mencionados al comienzo y si elegimos bien el portabebés podemos usarlos a pesar del calor.

De todos modos sí hay cosas que podemos hacer para disfrutar de los portabebés aun con temperaturas altas:

Con el fular ten en cuenta que influyen básicamente 2 cosas:

  1. El tipo de nudo
  • Al frente usa nudos de una sola capa (canguros preferiblemente o cruz envuelta con tiras no desplegadas sobre el cuerpo del bebé)
  • A la espalda elige nudos que no te envuelvan como el canguro y acabados tipo tibetano que evitan atar alrededor de la cintura
  • Los nudos a la cadera (sobre todo con fulares cortos) son más frecos porque no te envuelven por completo. Con fulares cortos puedes atar bajo el culito del niño y evitar tela en tu cintura.

2.-El tipo de tela

  • Escoge fulares 100% algodón o con mezcla de otras fibras naturales . Los elásticos que llevan lycra o elastán dan más calor)
  • Escoge un fular fino si tienes un bebé no muy pesado (si tu bebé/niño es pesado una sola capa no te bastará y tendrás que usar nudos de 2 ó 3, lo que al final será peor que un fular más “grueso”)
  • Puedes optar por fulares con cáñamo en su composición (termoregulador natural), semielásticos como el Mameco o tejidos de sarga como el Pinjarrao por fulares de tela de camiseta o gasa como losGypsy Mama Strecht y Breeze o Calin Bleu respectivamente.

Para bebés pequeños o de poco peso y para niños más grandecitos y ratos cortos te irá bien una bandolera de tejido no muy grueso.

Para bebés que ya se mantienen sentados busca un Mei Tai de tela fresquita, preferiblemente de tela de fular, sin acolchado en el cuerpo, una mochila ergonómica ligera como la African Baby Carrier o similares o el rey de los portabebés frescos:el Tonga®

Ten en cuenta que el bebé debe ir totalmente sostenido por la tela mientras es pequeño, una vez que se mantenga sentado por sí solo ya no necesita sujeción total de la parte superior del tronco y cabeza; sólo necesita un “asiento” por lo que en bandolera o fular sólo has de ponerle tela formando dicho asiento y sujetarle sólo hasta debajo de los brazos. Con el mei tai, dobla la cinturilla una vez sobre sí misma antes de atarla para que la tela le llegue sólo hasta media espalda, de ese modo estára más fresco y podrá ir con los brazos por fuera.

Iker con 3 años y 1/2 en Mei tai

Si se duerme , puedes sujetarle su cabeza, bien con nuestra mano por delante o a la cadera o levantanto la tela hasta su cuello en caso de fular o bandolera o con la capucha si el mei tai o mochila disponen de ella.

Y por último… recuerda que también puedes disfrutar del portabebés… en el agua con el Tonga que mencionábamos antes o con estos fulares Gypsy Mama.

Water wrap de Gypsy Mama

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"Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor del fuego"-de Simone Seija Paseyro

Me ha llegado por email y he pensado en mis comadres, como diría mi amiga Trini…

Dedicado a todas ellas, a las que tengo cerca y a las que tengo lejos. Pero especialmente  a las que no están pasando su mejor momento… Julia, Sol, y las demás que andáis preocupadas por la salud de los vuestros:

Alguien me dijo que no es casual…que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.

Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.

Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.
Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un exámen, o para cerrar una noche de cine. Las de “veníte el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.
El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada…y sin embargo…detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.


Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.

Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.

Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.

Entonces…los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.
Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir.
Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.

Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.
Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.

Para todas las brasas de mi vida, las que arden desde hace tanto, y las que recién se suman al fogón. Con todo amor…

Alguien me dijo que no es casual…que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.

Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.

Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.

Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un exámen, o para cerrar una noche de cine. Las de “veníte el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.

El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada…y sin embargo…detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.


Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.

Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.

Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.

Entonces…los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.

Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir.

Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.

Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.

Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.


Para todas las brasas de mi vida, las que arden desde hace tanto, y las que recién se suman al fogón. Con todo amor…

Taller de Portabebés en Gáldar

Dentro de los Talleres de Preparación a la Maternidad y Paternidad que realiza mi amiga Carol, haremos uno de Portabebés para mostrar a los futuros padres qué son y cómo se usan, así como para mostrarles las ventajas y beneficios de su uso.

Si vives por la zona norte y estás interesado o conoces alguien que crees le pueda interesar contacta con Carol para reservar plaza y preguntar condiciones: embaraza2@gmail.com

Si deseas adquirir un portabebés escríbeme para asegurarme de que lo llevo para que lo veas/pruebes

Nos vemos allí.

Nohemí

mimosyteta@gmail.com

Lo que "el Sr. que vende libros" nunca explica…

Quienes me conocen o han ido a alguna de mis charlas saben de quién hablo… Un señor que tiene como carta de presentación haber escrito el libro sobre sueño infantil más vendido en España… Que digo yo, que su “éxito” es la prueba más evidente de que lo que predica es una mentira:

Él asegura que los bebés han de dormir mínimo 8 horas seguidas, que todos los bebés normales lo hacen y que los que no lo hacen sufrirán grandes trastornos…. entonces… ¿cómo es que que vende tantos libros?? Porque digo yo que nadie pide una receta y compra una medicina que no necesito… O sea que si tantas familias recurren al metodito es precisamente porque la inmensa mayoría de los bebés, bebés y niños ABSOLUTAMENTE NORMALES, no duermen 8 horas seguidas solitos en sus cunas en una habitación aparte.

Es como si ahora yo dijera que los bebés que se hacen pis en el pañal tienen un problema neurológico grave y que yo he inventado la solución y la expongo en un libro… evidentemente el 100% de los padres que me oigan son clientes potenciales… así funciona el marketing del señor que vende libros: presentar como patológico algo puramente fisiológico.

Hay muchas cosas que no me gustan nada de este “experto” que no lo es sino en hacer creer a los padres que sus hijos no crecerán si no consiguen que duerman solos (aun a costa de llorar desconsolados mientras no entienden por qué no les atendemos). Pero ahora me gustaría centrarme en la parte “médica”. Como él es pediatra, es al menos chocante, que no argumente con términos científicos sobre el desarrollo y el comportamiento del cerebro del bebé. Yo no soy profesional de la salud y sé lo que es el cortisol y el neocórtex….. claro que yo no compro su libro… Lo sé porque me he informado por otras vías, otros médicos e investigadores serios y fiables.

Por eso, porque este señor nunca le explica a los padres cómo funciona el cerebro del bebé y las consecuencias de dejarles llorar y de darles poca atención… os pongo este vídeo y enlaces relacionados.

Y a los padres noveles (y a los no tanto) un consejo: “Si tu instinto te dice que algo no es bueno para tu hijo… seguramente no lo sea…” .

Si aplicando ese metodito llora el hijo y lloran los padres… ¿quién gana? . Al final sólo es bueno para el señor que vende libros, que se está haciendo rico a costa del sufrimiento de los más débiles.

Al final podríamos resumirlo en: “no le hagas a tu hijo lo que no querrías que te hicieran a ti” o en positivo, como lo expresó un Personaje extraordinariamente sabio hace casi 2000 años: “Haz a otros lo que quieras que te hagan a ti” (Mateo 7:12)

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Has llegado al mundo en una fecha triste para mí… demostrando que siempre hay motivos para ser felices…¡¡ Bienvenida!!

Vídeo "Con la Teta al aire"

“Con la teta al aire” es una película realizada por personal del HOSPITAL DE BARBASTRO con motivo de la celebración de la entrega del galardón IHAN. Refleja, en clave de humor, una visión propia de distintos momentos de la historia de la lactancia materna. Enfermeras, auxiliares, médicos, celadores, madres y niños, han participado en este proyecto como guionistas, actores, cámaras o realizadores y le han dado forma, compensando la escasez de medios técnicos, con grandes dosis de entusiasmo.

Ver el vídeo en este enlace

Sobre la noticia de la acreditación del Hospital: