A mis queridas Tetas (Parte II)


En el post anterior os contaba que mis tetas se merecían no 1, sino 2 post exclusivos, no solo por lo prácticas que son…

Dando teta mientras porteo a la espalda

Quedé en contaros por qué  mis anteriormente llamadas “churritetas” son aparte de prácticas, PERFECTAS ♥-♥

Y aunque podría enumerar varias cosas más creo que con estas de momento queda claro que mis tetas son:

  • Perfectas porque cumplen maravillosamente su función principal en una hembra mamífera: alimentar a mis hijos.
    No han dejado de alimentar un solo día desde hace 6 años, 6 meses y 19 días. Han sido su fuente exclusiva de alimento y bebida durante muchos meses, y continúan siendo parte fundamental de su dieta (la de ambos).
  •  Perfectas porque son una fuente de placer  para mis hijos
    Porque no solo alimentan. Mis tetas calman, y consuelan y cobijan sí. Pero hay más: mamar no solo les es necesario físicamente hablando. Mamar es placentero para el bebé y niño. Y empezar la vida sintiendo placer es algo que indudablemente deja huella. Gracias a mis tetas mis hijos saben lo que es el placer, igual  o quizás más, que cuando les beso, les abrazo y les digo que les quiero. Ahora sabemos lo importante que son las hormonas del placer en el desarrollo del propio cerebro y de la personalidad. Así que gracias a mis tetas por ello también.
  • Perfectas porque son una fuente de placer para la pareja.
    En este apartado no me explayo porque ya lo hace toda la sociedad por una.  No critico que las tetas se vean como algo “sexual” (erótico), sino que se vean EXCLUSIVAMENTE como tal. Si estando en pareja la otra persona disfruta con ellas, pues genial también. Como con el resto de la anatomía.
  •  Perfectas porque son una fuente de placer  para mi.
    Porque YO siento placer con ellas y a través de ellas.
    Y hablo de placer  sexual experimentado en pareja y también al amamantar.

 

Cierto es que eso pasa desde hace relativamente poco, que no fue así desde el principio de la lactancia. De hecho, antes de mi tercer embarazo ni siquiera con las relaciones de pareja sentía placer a través de mis pechos. Pero como en muchas otras cosas, mi tercer embarazo me reconectó con mi cuerpo al completo, incluídas mis tetas.

Sé que no todas las madres  sienten ese tipo de placer (físico) al amamantar, e imagino que de las que lo sienten, no todas lo cuentan, así que sigue sonando “raro” oír del tándem : lactancia y placer . Hasta yo, que sabéis que me callo poco, salgo hoy “del armario” para hablar de esto que se sigue considerando un tema tabú.
Porque si digo que amamantar da placer, todas pensamos en la imagen tierna  de esa madre imbuída de oxitocina, tranquila, casi adormilada, destilando amor maternal.

Pero si digo que una madre que amamanta puede llegar a sentir tanto placer que incluso llegue al orgasmo…  es más, si afirmo no que “puede pasar”, sino que “pasa”… Pues a esperar reacciones 😉
No hace mucho hablaba con una señora de unos 70 años y me contaba cómo al amamantar a sus hijos tenía que cerrar las piernas y apretar de tanto como llegaba a excitarse. Si yo me sorprendí un poco con su sinceridad y su vivencia… imagino la cara del resto de personas si la hubieran oído, en el caso de que ella hubiera llegado a contarlo en algún momento hace 40 años , cuando se suponía que las mujeres no “debían” sentir placer ni siquiera con el sexo en sí.
Pero cada vez somos más libres para expresar estas cosas. No hace mucho mi compañera  de Una Nueva Maternidad, Irene García, escribía en Ser Mamas:

(…)La lactancia es sensual. Sólo hay que poner un bebé en las escenas de arriba. Sensual, sexy, placentera…Dar el pecho es parte de la sexualidad femenina, desde la primera toma hasta la última. Oxitocina, endorfinas, prolactina…las mismas hormonas y neurotransmisores que permiten el goce del sexo controlan tu mente y tu cuerpo cuando estás amamantando. Una parte de la sexualidad femenina que puede o no implicar a una pareja.(…)

He pensado mucho en esto en estos meses.  El diseño del cuerpo humano es perfecto, nada es casual. Todo el mundo sabe que los pezones son una zona muy erógena ( en un@s más que en otr@s, pero en general casi todo el mundo experimenta placer al estimularlos),  y me pregunto yo : ¿por qué? ¿por qué una parte del cuerpo que en principio cumple una función nutricional puede provocar ese placer?

Y me imagino que es para “regalarnos” placer mientras hacemos algo tan importante y que tanto tiempo nos demanda. Como un regalo  de la Fuente de la Vida por contribuir a dar vida y mantenerla.  Del mismo modo que comer es una necesidad básica  que disfrutamos muchísimo, amamantar es otra función básica de nuestro cuerpo de mujeres que puede producirnos  mucho placer. Aunque , como pasa con otros mecanismos placenteros, eso llegará si no hay dolor, miedos, prejuicios, ¡ ni tabúes!.

Hemos sido criadas en una cultura de desconocimiento del placer. Y hablo del placer en general, pero en particular de las sensaciones placenteras a través del tacto y la piel. Imagino que  el desconocimiento de la sexualidad humana en todos sus niveles y el miedo  a  “salirse” de la norma ha hecho que  llevemos siglos confundiendo las churras y las merinas.  Así cuando restringimos la palabra “placer” al sexual, al genital, pues nos perdemos muchas cosas importantes y necesarias para crecer con autoestima y con conocimiento del propio cuerpo, de sus ciclos y funcionamiento. No es casualidad que cuanto más pacata es una sociedad más sufren las mujeres en sus menstruaciones, partos, lactancias, puerperios  y climaterios.

Yo fui amamantada solo 3 meses, según me contaba mi madre, me quedaba con hambre y mi abuela me dio una papilla de maizena y ya no quise pecho. Sí he sido muy cogida en brazos, eso me consta, sobre todo de bebé. Pero  no sé cómo fue la vinculación de mi madre conmigo en esa etapa primera. No sé cómo vivió mi madre la llegada de su primera hija, si se sintió insegura, colmada o abrumada. Si ver a su bebé le hizo recordar consciente o inconscientemente cómo fue ella tratada de bebé. Si la “sombra” de su propia infancia planeaba en su puerperio o no. Cuando pude preguntarle no lo hice y ahora que querría no puedo.

Después, la etapa que sí recuerdo conscientemente, cuando ya no era bebé, sino una niña, está  llena con recuerdos de displacer.

No  recuerdo un masaje, ni muchos besos ( aparte los de saludar),  ni muchos abrazos ( de esos de porque sí) . Como he comentado alguna vez éramos algo “salvajes” en nuestra familia. Fuimos heredando las carencias de nuestras madres y de nuestras abuelas. (Mamá, si pudieras saber ahora cuánto entiendo tantas cosas… cómo siento que no hubieses sido más feliz, más arropada, querida y valorada de niña…).

No se puede dar lo que no se tiene… o al menos no completamente. Y aun así, teniendo en cuenta la propia mochila que cargaba mi madre, recibí cosas positivas entre tanta frustración y dolor. Pero ningún mensaje positivo sobre mi cuerpo, sobre el placer del cuerpo.

Crecí viendo a mi madre estar siempre a dieta. Una mujer muy guapa, inteligente, que mantenía a su familia prácticamente sola. Pero estaba gorda. En mi casa, esa palabra:  “gorda” ,era de las que más se oía, a veces disimulada en forma cariñosa: “gordi”, y a veces directamente como insulto: “gorda” “vaca” y otras que me cuesta hasta escribirlas a día de hoy…

¿Cómo va una madre que odia su cuerpo a transmitir a sus hijos amor y/o agradecimiento por los suyos? ¿Cómo va a enseñar a disfrutar de las sensaciones placenteras de la piel si apenas las ha vivido?

Me imagino, que se podrá en cierta medida, pero no completamente.

Curar la herida de no sentirse tocada, de asociar” tacto” solo con relaciones  sexuales  cuesta mucho, muchísimo. Y es necesario. Para hablar a nuestros hijos de sexualidad en un sentido amplio. No sólo de cómo se hacen los niños, sino de todos los aspectos implicados. Para que sean personas con menos conocimiento de geografía universal pero más de geografía propia… la física, y la emocional.
Para que cuando nuestras hijas tengan su primera menstruación no sigan diciendo : “He caído mala” . Para que sepan que sexo es mucho más que coito y sobre todo para que sepan que sus cuerpos son perfectos: sean como sean.

Yo me creía lista y espabilada y muy segura de mí misma.
He sido una niña independiente. Me hice cargo muy pronto de hermanos y casa. Me fui de casa de mis padres a  los 19. Quienes me conocían veían  a alguien “aparentemente” sin complejos…
Pero sí  tenía… ¡vaya si tenía!…  A veces la “aparente seguridad” no es sino justo lo contrario.
Gracias a mi marido supe lo que era sentirse querida, amada y deseada… pero no bastaba. Seguía con tabúes y miedos a mi propio cuerpo.
Hasta que llegó  mi tercer parto. Y di a luz algo más que a mi hija… y empecé a verme como lo que soy de verdad. Lo que somos todas: mujeres perfectas con nuestras imperfecciones.

Así que  ahora puedo decir bien alto que :

tengo un útero perfecto y relajado y unas tetas que adoro

 

Comentarios

  1. Me ha encantado! Enhorabuena por verte así, y por hacernos ver a todas las madres que te leemos la belleza que encierra todo este proceso. Gracias por hacer lo que haces. Muchos besos!

  2. Te has desnudado literalmente en este post. Se me han removido muchas cosas al leerte. Un gran abrazo guapísima! (Desde la más profunda envidia sana de alguien que no podría dar la teta mientras portea a la espalda) 😀

  3. Muy buen post me encanta, estoy muy orgullosa de mí xq disfruto y adoro amamantar a mi hija. Recientemente me han dicho varios comentarios que me parecen que no tienen sentido y son los siguientes: Dale ya alimentación complementaria a la niña que debe estar aburrida de tu leche.
    …el darle pecho a un bebe con una edad de 3 años es de guarra… digo guarra?.
    Mi pediatra en la revisión de los 4 meses me dijo si la producción de leche baja dale leche de formula y me solto par de sobres de leche.
    Hoy dia mi hija sigue con el pecho a demanda y tiene 6 meses y 4 dias y ambas estamos muy a gusto a iniciado con la alimentación complementaria, pero es eso un complemento lo principal es su teta.

      1. Ya te he podido leer. Bien! Gracias.

        Aquí me tienes con las lágrimas saltadas por todo lo que remueven algunos recuerdos y pensamientos. Las sombras que siempre están ahí y que no todas vemos o entendemos. Ese machismo que nos intenta pisar… Y la alegría de luchar poquito a poco contra todo eso. Mi lucha es dura por motivos que no vienen al caso,pero mi soledad con mis dos pequeñas se ve algo más arropada cuando te leo,cuando leo que no estoy loca ni soy una hippy rebelde sino una mujer que conecta con sus sentidos y que necesita descubrir las cosas por ella misma y su instinto. Teniendo dos niñas se lo debo a ellas. Gracias a ti a tus tetas y a tu voz de mujer que habla alto y claro!

  4. Ohhhh, Nohemí, me has hecho llorar al contar tu infancia “salvaje” porque es muy parecida a la mía… A mi me cuesta mucho no culpar a mi madre por toda esa carencia emocional… Y creo que mi relación con mi propio cuerpo todavía está en una etapa menos evolucionada, pero todo se andará… Me ha encantado tu post y estoy muy feliz de verte contenta y empoderada, disfrutando de tu cuerpo, de tu maternidad y de tu sexualidad.

    1. Ay mi Eloísa ♥♥♥
      Yo creo que son etapas: el culpar, el aceptar, el abordar, el perdonar, el sanar… A mí me faltaron muchas conversaciones con mi madre… pero la más importante sí la tuve. Por eso hace tiempo dejé atrás muchas cosas.
      Y sí… no dudo que vamos en el camino de ir poco a poco sintiéndonos felices en todos los aspectos, empoderándonos individualmente y como grupo.
      Y yo te veré dentro de nada más contenta si cabe y empoderada y disfrutando de tu cuerpo en todos los sentidos.
      Te quiero preciosa♥

  5. Es que de tanto que quiero decir me atasco ….como me gustaría poder hablar este tema en grupo …..me siento tan reflejada en muchos aspectos y me ha ayudado mucho leerte ….una vez más gracias …..<3

  6. Ayyyyy Noemí cuanto me gusto el post de hoy! 100% de acuerdo contigo! Vaya si se siente placer! Y mucho! Yo cuando se lo cuento a mis amigas y compañeras de trabajo (dos) me miran con cara de: esta se le ha ido la cabeza pero a la vez con la de… Que envidia te tengo!!! Jajaja ha sido como leerme… Gracias guapísima!!!!

  7. Ñosssss ¡Qué reflejada me he visto! Pero no sólo en ti, sino también en tu madre. Me has ayudado a espabilar. Me ha servido para mi relación con mi madre y con Tiago. Me encanta cuando les oigo lo de empoderarse, espero llegar a sentirme así. Es que hasta suena maravillosa: EMPODERADA de ti misma :-) gracias!

  8. Muy interesante tu post sobretodo que destila honestidad y sinceridad abierta, a todas luces. Tengo una lactancia en tandem con mis dos hijas y con la primera no llegué a descubrir totalmente mi cuerpo; descubrí ese placer extraño en un primer momento cuando empezo mi lactancia en tandem con mi segunda hija, hoy puedo disfrutar de mis pechos y de mi sexualidad plenamente. No se si ocurra con todas las criaturas y madres pero he visto en muchas culturas que las criaturas tienden naturalmente a jugar con el pezon de la madre -he leido a madres de nuestra sociedad que esto les parece insoportable- menciono esto porque me sucede con mi hija menor, ella juega con mis pezones y lo siento de forma tan natural y placentera. Una duda que tengo, si tu pareja no estuviera contigo escribirías lo mismo? pues siempre siento la dependencia -de repente me equivoco- de las mujeres para con sus parejas (soy casada también), en mi caso considero que el hecho de estar -viviendo- o no con mi pareja no influye en nada para con el desarrollo y desenvolvimiento de mi sexualidad femenina. Saludos y gracias por tu artículo.

  9. me he emocionado al leer este post. Me ha encantado, has tenido el valor de moverte en arenas movedizas y salir de ellas como un angel, hablando sin tapujos de algo tan natural, sencillo, único y maravilloso, pero a la vez tan complicado, porque muchas todavia tenemos muchos tabúes q superar, y a menudo las personas q tenemos al lado por ignorancia o miedos, no nos lo ponen mas facil precisamente. Pero tu nuestro querido angel , si.

  10. Me has hecho emocionar Nohemí! Me han encantado las dos partes del post. Bendiciones a tus tetas y a tus retoños, y un gran beso para vos que sos una mujer muy muy especial! Ojalá pueda vivir una lactancia en tándem, por ahora vamos con Salvador con sus 6 meses y 19 días…vamos a ver el día en que llegue el/la hermanit@ 😀 Gracias por hacernos volver a nuestro centro y aprender a amarnos como somos, perfectamente imperfectas. Que cada tanto se necesita recordarlo porque una se olvida 😉

  11. Gua que intimo, hay que tener muchos ……… para escribir algo asi, estoy enganchada a tu blog porque aprendo mucho y porque me emociono más con él que con la mejor novela o pelicula que puedira imaginar. Hoy le pedia a mi madre que me contara como fue mi salida del hospital y siempre me contesta lo mismo OLVIDA ESO QUERIAAAA DEJA ESO VAYA YA ESTÁ, teniendo en cuenta, niña prematura, por una subida de tensión de mi madre, a causa de mi padre con sus borracheras feasssss nunca habia pensado lo que cuentas que quizas se pasa el tiempo y ella se puede ir y nunca sepa cosas de ella y de mi que solo ella sabe. Ojala algun dia tenga la fuerza para contarme todo GRACIAS NOHEMI

  12. Nohemí, tienes la virtud de escribir con claridad y calidez, con honestidad brutal y dulzura cercana, remueves conciencias, cuerpos, pasiones… me alegro muchísimo de conocerte!! Qué suerte tengo de tenerte como amiga! Besabrazos!!

  13. Gracias por estos posts tan interesantes. En agosto, ha nacido nuestra hija Emma y nos sentimos identificados con muchas de las cosas que cuentas tan maravillosamente. La experiencia creo que es un valor muy a tener en cuenta, te permite estar mucho más relajado y disfrutar mucho más del bebé.
    Un abrazo!
    José Manuel