Canguros para bebés de un kilo

Artículo ublicado originalmente en www.elpais.com

RAFAEL RUIZ

Hay sitios en los que incluso una incubadora para salvar a los prematuros es un lujo. Como Dakar. Pero ante la adversidad, espíritu positivo. El doctor Ousmane Ndiaye aplica el método Canguro para sacar adelante a cientos de minibebés. Tan natural como eficaz.

Reunimos a un buen grupo de madres en el hospital Rey Balduino de Dakar. Posaron orgullosas, guapísimas, con sus mejores galas y su más preciada posesión: sus niñitos. Todos recogidos en el pecho, en la zona más acogedora del cuerpo humano, cerca del corazón de quien les encendió la vida.- ISABEL MUÑOZ

Llega Fatou con un ratoncito sobre su pecho. Y luego Ndiye, de 23 años, con otro pequeñín, piel contra piel. Y después Aïssatou, guapísima, con un resplandeciente vestido rojo estampado con grandes flores, llevando a una criatura de diminutas manitas. Y finalmente, Nogaye, con otro minúsculo bebé entre su pecho y su colorista ropa de color azul eléctrico. Van pasando por el hospital municipal Abass Ndao y por el centro de salud Rey Balduino, ambos en Dakar, la populosa, desbaratada, pero seductora capital de Senegal.

Son todas madres con bebés prematuros. La niñita de Fatou se llama Mariétou, tiene 10 días y pesa sólo 1,100 kilos. La de Ndiye se llama Marie Gueye, tiene 15 días y pesa 1,400 kilos. Aïssatou Ndiaye tiene 24 años y tres hijos; la última, Mbéne, es una pequeñina de un mes y cuatro días y pesa 1,350 kilos. La hijita de Nogaye Gukou se llama Penda, tiene un mes y 17 días y pesa solamente 1,150 kilos; la mamá ha cumplido 17 años.

Todas han pasado por la consulta del profesor Ousmane Ndiaye, jefe del servicio de Pediatría del centro Abass Ndao, que decidió aplicar hace 11 años el método Canguro, importado de Colombia, donde comenzó a emplearse en los años setenta para sacar adelante a los bebés prematuros, ante la falta de medios e incubadoras en el país para atender a tanta mamá angustiada.

Artículo 24 de la Convención sobre los Derechos del Niño

Niños y niñas disfrutarán del más alto nivel posible de salud y del acceso a servicios para el tratamiento de las enfermedades. Los Estados adoptarán medidas para reducir la mortalidad infantil

El método es muy sencillo, se basa en lo que ideó la naturaleza para los marsupiales: los recién nacidos completan su desarrollo fuera del útero, agarrados a las glándulas mamarias, protegidos del exterior en una bolsa; así, los minibebés humanos han de estar en contacto con el cuerpo de la madre o del padre, en el pecho, la zona más acogedora, las 24 horas del día y de la noche, hasta que ganen peso. Se aplica a criaturitas que nacen con menos de dos kilos; y se sigue el método Canguro hasta que alcancen los tres kilos.

El doctor explica que ese contacto permanente con un cuerpo transmite calor, seguridad, confianza al bebé; no se trata sólo de la temperatura, sino también de sentir tan íntimamente el latido del corazón y el ritmo de la respiración; tratamiento natural que se completa con la lactancia materna. “Los progenitores les dan calor, energía, afecto”, explica el doctor, “y está comprobado que crecen más sanos, y psicológicamente más equilibrados… Y sin gasto alguno”. “En el proyecto piloto que realizamos tras mi regreso de Colombia, de los 112 niños a los que aplicamos el método entre 1998 y 2005, sólo uno murió”. Ousmane presentó el proyecto a Unicef, que ha decidido seguirlo, avalarlo y monitorizarlo desde el pasado enero. “Es pura naturaleza. Con unos resultados extraordinarios”. De hecho, en países como España y Francia también se está extendiendo este sistema de incubadoras naturales. Naturaleza hasta cierto punto, porque, matiza Ousmane, “el programa incluye que la madre venga a consulta una vez a la semana; además, hacemos un seguimiento de la salud del niño hasta que cumpla cinco años”.

Basta ver al rollizo Amadou, de dos años, que nació con sólo 900 gramos, para comprobar que el proyecto funciona. O al gordito Abdoul Aziz, que con cinco meses ya pesa 6,7 kilos, cuando nació con menos de dos.

Todas las madres acuden confiadas y muy arregladas a la consulta en el hospital. Conseguimos reunir a siete de ellas para las sesiones con Isabel Muñoz, que, hipnotizada con sus largos cuellos, enormes ojos, impecables vestidos, no duda en disparar miles de veces su cámara durante dos días.

Cuando le preguntamos a Nogaye, que se casó con sólo 16 años, cuántos hijos le gustaría tener, contesta sonriente: “No depende de mí. Los que Dios decida”. ¿Es feliz, le falta algo? “Si encontrara un trabajo sería más feliz”. ¿Su sueño? “Poder ayudar siempre a mis padres”. ¿La persona a la que más admira? “Mi madre”. ¿Qué mensaje enviaría desde El País Semanal a los niños del mundo? “Me gustaría que tuvieran una vida larga para que ayuden a sus padres cuando sean mayores”.

 

Salud

La tasa de mortalidad infantil de menores de cinco años es aún de un 6,8% en el mundo; un 4,7% para los menores de un año. La proporción de bebés que nacen con poco peso asciende al 14%. Senegal. La tasa de mortalidad infantil para menores de un año supera el 7% en este país africano. Los niños que nacen escasos de peso son el 19%. La esperanza de vida al nacer en África subsahariana es de 50 años; en el mundo se sitúa en 68, según Naciones Unidas.

Comentarios

  1. impresionantes estadísticas… una vez más, áfrica y sus habitantes nos enseñan cosas de sentido común, el menos común de los sentidos..