Esta es una de las preguntas más frecuentes que me hacen.

Es común que las primerizas vengan la primera vez a un grupo donde se ofrece apoyo a la lactancia de la mano de una amiga, su hermana, cuñada, etc.

Normalmente la que trae a la madre reciente ha sido o es una madre lactante, y ya le ha dado consejos y recomendaciones antes. A veces son madres con lactancias frustradas que en vez de quedarse con ese duelo en fase de rabia, lo transitan hasta llegar a un  punto sano. No reniegan de algo bueno por no obtenerlo. Aprenden a  transformar esa vivencia negativa en algo constructivo y de ese modo son las mejores acompañantes en las lactancias de su entorno.

En ese sentido contribuyen a fomentar la lactancia de la mejor manera, de forma casi invisible, pero efectiva. Estas madres ofrecen ayuda, información y apoyo. Pero a veces es fácil dejarse llevar y cruzar la línea y cargar con una responsabilidad que no nos compete.

Hay cargas que podemos llevar por otros y otras que son responsabilidad propia y única de la madre reciente .
Entre las cargas que podemos aliviar  a una madre puérpera, y más si está teniendo dificultades con la lactancia, está el ocuparnos de la intendencia de las C: casa, compra, comida…
También por supuesto darle información a sus dudas que en la mayoría sabrá resolver cualquier madre con experiencia y sentido común.

Pero una carga que nunca debemos llevar por una madre es Su Responsabilidad  ante el cuidado de su bebé.

Podemos darle información, sugerirle recursos, ofrecerle apoyo moral y emocional, hacerle saber que cuenta con nosotros si necesita que la acompañemos a buscar ayuda práctica y/o profesional, pero NO asumiremos el papel de tomar decisiones por ella, ni guiarla hacia un camino al cual no quiere ir.
Ese es uno de los motivos por los que cuando alguien me dice el comentario del título del post, le suelo responder:

-“dile que me llame ella”  

( a mí o a cualquier asesora de lactancia) o que acuda a un grupo de apoyo.

No es la primera vez que veo  venir casi a rastras a una madre con su bebé en brazos ( o en los brazos de la amiga/hermana/madre/cuñada…) bien al grupo o a una consulta privada. La madre del bebé con cara de “qué hago yo aquí”. Y la que la trae reportando al grupo o a la asesora la situación.  Como una especie de portavoz oficial.

En una ocasión recuerdo preguntarle a una madre en esas circunstancias :

-¿”Quieres que le eche un vistazo al pecho “? (tenía grietas)
y responderme con cara de entre condescendencia y desprecio:

-“Para eso he venido ¿no? “

He de decir que el puerperio es una época muy especial, con muchos factores que interactúan con nuestra preocupación y miedo por nuestro bebé y que si a eso se le une el dolor o la desesperación tenemos un cocktail que hay que manejar con mucha delicadeza. Nunca tomarnos como personal este tipo de reacciones y respuestas que en ocasiones recibimos de una madre en este estado.

La experiencia y el profundo respeto a cada persona, y sobre todo el amor a esta actividad, nos harán contextualizarlo y salvarlo casi siempre de una forma que rebaje la tensión y no la acreciente.

Pero nunca asumiremos el papel de salvadoras de lactancias a costa de las propias madres.

Ellas tienen que querer.

Y nosotras tenemos que saber hacer que sean ellas las que se sientan protagonistas.

Si una madre no toma un papel activo en la resolución del problema, siempre  tendrá la sensación de que “otros” salvaron su lactancia. No estaremos empoderándola, sino todo lo contrario, perpetuaremos el paternalismo  con el que ya ha sido tratada,  casi con total seguridad, durante todo su embarazo y/o parto.

Así que el primer paso para que asuma su papel es que ella decida si necesita y quiere ayuda, y si es así que la busque.  En la mayoría de los casos eso supondrá una llamada de teléfono o una visita a un grupo, y en otros pagar una consulta.

Decidir y tomar acción es una de las características del empoderamiento de una madre.
Y la profesional que acompañe a la mujer, sea cual sea su rol, debe recordar que atendemos personas en su totalidad, no situaciones. Y que una atención será mejor cuanto más empodere a la mujer y la haga ser dueña de todas las decisiones y acciones.

En este sentido sería bueno que las profesionales sepan cómo actuar y cómo no actuar en ese sentido.

Si eres una madre y quieres sentirte con más fuerza para tomar tus propias decisiones, organizo periódicamente talleres en vivo y on line:

“Empodérate”.

Para doulas, asesoras de lactancia y otros colectivos cuyo trabajo está relacionado con madres y familias, organizo también cursos  en ese mismo sentido.
Para más información, contacta conmigo.

mimosyteta@gmail.com