¡¡Rompe el círculo!!

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Comentarios

  1. Inés dice:

    Buah!!! No sé bien cómo explicar lo que me pasó el otro día e, incluso, dudé de si contarlo… supongo que porque en cierta medida no estoy orgullosa de mi comportamiento… pero es que, en verdad, tampoco sé exactamente qué es lo que podría haber hecho… Eso es lo que me anima a escribirlo, a pesar de que me asusta un poco el hecho de que me “juzguen” y piensen “mal” de mí… Lo cuento para ver si alguien me da alguna pista y, si me vuelvo a encontrar con una situación parecida (OJALÁ QUE NO) saber cómo actuar y no bloquearme como esta vez… Buf!!! voy escribiendo y resoplando y noto hasta una ligera opresión en el pecho…

    Bueno, el otro día estaba en el cajero de una conocida cadena de hipermercados, con Unai plácidamente dormido en su bandolera, (no sé porqué lloro, supongo que me siento algo culpable) cuando se empezó a oír una algarabía. No entendía nada porque era una madre, con su hija y su propia madre, asiáticas, pero el tono indicaba que algo no iba bien… Perplejos (tanto mi pareja y yo, como empleadas del supermercado y otros clientes) mirábamos cómo la madre reñía a su hija pequeña (que no tendría más de 4 ó 5 años)… Sin más ni más, le dio una patada frontal en las espinillas (a modo de llave de kárate), lo que la tiró al suelo… La niña lloraba… Parecía como si todo pasase a cámara lenta… Mirábamos atónitos, en un silencio denso y tenso, la madre se acercó a la niña, se inclinó y le dio un bofetón… Yo no daba crédito…Sólo me salió envolver con mis brazos a Unai, que seguía dormido, y besarle la cabeza… Buah, no paro de llorar… Estaba como en shock, con los pelos de punta, pero NO SUPE CÓMO REACCIONAR… Fue la abuela la que, supongo al darse cuenta de que todos estábamos observando la escena, levantó a la niña, asiéndola fuertemente del brazo, mientras seguía la arenga por parte de ambas… Duró sólo unos segundos, pero me pareció eterno… La cajera, mientras me cobraba, me dijo: “Si es capaz de hacerlo eso aquí delante de todos, no sé ni lo que le hará en casa cuando nadie la ve”… Eso me dejó helada…. Seguía colapsada… Otra empleada decía: “No entiendo, con lo que se quiere a un hijo… Si no lo quieres no lo tengas” y otras cosas más… pero NINGUNA FUIMOS CAPAZ DE HACER NADA… Seguía arropando a Unai…

    Poco a poco empezaron a aparecer mis reacciones e ideas de acción… Primero me vino una rabia sorda y el deseo de que alguien que le doblase en peso y altura le hiciese lo mismo a ella para después preguntarle que cómo se había sentido. Luego me vinieron las ganas de ir a buscarla dentro del hiper y amenazarla diciéndole que como volviera a tocar a la niña iba a llamar a la policía, lo que avivó las palabras que Jacobo había dicho al principio de todo (aparte de un “h*** de p***” que fue la que me sacó del ensimismamiento): “Y qué haces… Luego llamas a la policía, le quitan a la niña y es peor… “. Seguidamente pensé: “¿si la sigo y miro dónde vive y luego actuó?)… Pero no hice nada… Bueno, sí, sentarme abatida en un muro al salir del hiper, sola con Unai en brazos, intentando ordenar mi cabeza y emociones y dando mimos a Unai mientras le susurraba buenas palabras al oído… Supongo que es lo que me habría gustado darle a aquella niñita… Buuuuuuuuuf…

    Y, la verdad, no sé qué cuál es la mejor solución… Supongo que reeducar a la madre, pero ¿mientras tanto? Y si separan a la niña de su entorno, ¿no sufrirá tanto o igual?, no sé que me hice un lío y que sigo liada… Buuuuuuuuuuuf!! Sea como sea, ninguna de mis propuestas se convirtió en acción… Estuve con mal cuerpo todo el día y me “obligué” a olvidarlo… Pero también me decía a mí misma que no era ese el camino… No sé cuál, pero no ese… Y, hoy esta nueva entrada me hace enfrentarme de nuevo a eso que dejé pendiente… Ese día, llorando, le decía a Jacobo, pero es que “ninguno dijimos o hicimos nada. Luego vemos en la tele las desgracias (joé no paro de bufar y suspirar) y pensamos que si podríamos haber hecho algo para evitarlo” y, aunque la respuesta probablemente sea sí, YO SIGO SIN SABER BIEN EL QUÉ O EL CÓMO…
    Y esta imagen tan gráfica refleja exactamente lo que pensé cuando una empleada dijo: “No se da cuenta de que el día de mañana su hija hará lo mismo”… Y eso me trajo algo de entendimiento y hasta compasión (sin justificarlo bajo ningún concepto), aunque seguía con el mal cuerpo…

    Pues claro pensé… Esa madre, con casi total seguridad, recibió lo mismo de su madre (que estaba allí con ellas) y, a su vez, ésta lo mismo de la suya… Tres generaciones de mujeres encerradas en un círculo vicioso que se ramificaba hacia arriba y, en el futuro, hacia abajo, a no ser que alguien lo rompiese… ¿Quién?, ¿cómo?,… NO SÉ… Cuando estudiaba la carrera una de las cosas que más me sorprendió fue precisamente ésta: que el maltrato infantil es un estigma intergeneracional… que con frecuencia los servicios sociales tratan a 3 ó más generaciones que han caído presas en este trampa… Recuerdo que le cuestionaba al profesor, diciéndole que no entendía cómo era posible que tú hicieras a tus hijos algo que te había hecho a ti mismo tanto mal…

    No sé…No fui capaz de hacer nada y no me siento muy orgullosa de mi comportamiento, pero es que NO SUPE…

    Bueno, escribir esto, aunque empecé y acabo llorando, me sirve un poco de “terapia” y es, a su vez, un llamado para ver si alguien es capaz de orientarme con respecto a qué hacer ante estas situaciones tan peliagudas y, quiero creer, poco frecuentes… Al menos públicamente… Lo que luego pase dentro de cada hogar es algo que nunca podremos conocer… y, si pienso en ello, me aterra…

    Siento si al compartir esto dejo también a otras personas con mal cuerpo, pero callarme otra vez sería volver a equivocarme.

    GRACIAS…

    1. Nohemí-MimosyTeta dice:

      Ay Inés preciosa ..
      Ojalá hubiera una respuesta única, clara, y perfecta…
      Eso es lo que planteaba en este post:
      http://mimosytetablog.com/si-me-meto-porque-si-me-importa/
      Tenemos tan asumidas esas escenas como sociedad, que aunque nos molestan, no actuamos, aun deseándolo. POrque tampoco sabemos cómo:
      Es evidente que quien necesita educación es la madre y la abuela, la familia, el entorno, la sociedad en conjunto.
      Yo no te puedo decir cómo habría reaccionado porque no lo sé. Puedo aventurar que al menos me acercaría y les diría que no maltratasen a la niña o llamaría a alguna autoridad. Pero sé que eso en el momento sería hasta peor. Sé lo que es el maltrato y sé que la venganza del maltratador cuando se sabe descubierto es peor que su mal-trato habitual.
      QUiero pensar no obstante, que habrá que educarnos primero a los que intentamos no actuar así para no callar, para que consigamos criar una generación fuera del círculo, y créeme que es difícil. Yo me veo tan reflejada en ese círculo que a veces me asusta. Cuando me estreso, o me noto saturada me crispo con mucha facilidad. Durante años, viví en ese círculo, crecí en ese círculo, lo ví con mis hermanos… Quizás por eso soy tan combativa con según qué cosas… me tocan demasiado de cerca.
      El problema es que hacer algo fuera “del grupo” es muy difícil, eso lo saben muy bien los políticos, por eso se mantiene un sistema educativo totalmente obsoleto, porque educamos para la sumisión, y eso interesa mucho al poder. Del mismo modo el conjunto de la sociedad acepta el maltrato porque sigue siendo mayoritario ( en la forma que sea). Pienso en sembrar en nuestro entorno, en nuestra familia primero, en nuestros conocidos, en nuestra vecindad, y poco a poco contribuir a concienciar.
      Y esa niña… pues ojalá tenga alguien en su vida que le sirva de faro.
      Ayer comentaba con una vecina que en cuando te crías en hogares así, a veces el colegio, el instituti, la pandilla se convierten en un refugio. Deseo que esa niña lo tenga. :-(

    2. José Manuel dice:

      Son terribles estas situaciones… sin duda debemos estar entrenados para llamar rápidamente a la policia… en temas de maltrato infantil sobretodo la actuación es más rápida y anónima para el denunciante. Entiendo a Inés, a todos y todas, nos ha pasado alguna situación en la que te quedas bloqueado.
      Hace poco me tocó vivir una situación parecida, en esta ocasión con un final (por ahora feliz). Me salió escribir un poema sobre el caso, como en el caso de Inés un poco como terapia, me gustaría compartirlo con vosotras: cero uno seis (http://dotdos.net/2012/07/15/cero-uno-seis/ )
      Un abrazo!
      Un abrazo

      1. Nohemí-MimosyTeta dice:

        Hola Jose Manuel:
        Gracias por el enlace… Precioso el poema… aunque desgraciadamente triste :-(
        Un abrazo a ti también ♥

        1. Inés dice:

          Gracias a los dos, Nohemí y Jose Manuel.
          Abrazos.

        2. José Manuel dice:

          Es cierto, cuando escribí el poema todo era tristeza, impotencia, desesperación, miedo… pero, en este caso, al menos la situación se resolvió adecuadamente en unos días (al menos de momento)…

          1. Nohemí-MimosyTeta dice:

            QUé bueno José Manuel :-)
            Da esperanzas verdad??
            UN abrazo

  2. Inés dice:

    http://www.youtube.com/watch?v=NRAcBxJyXyI

    Spot de televisión de la campaña Tus manos son para proteger. Levanta la mano contra el castigo físico, impulsada por el Consejo de Europa con la colaboración del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.