"Cuando una pareja pierde a su bebé"-por Cristina Silvente

Artículo publicado en www.ElConfidencial.Com

Cristina Silvente

EL SENTIMIENTO DE CULPA SE CONVIERTE EN UN LASTRE PARA LA MADRE

Cuando una pareja pierde a su bebé, pierde su proyecto de vida. (Corbis)

Actualmente se habla de estadísticas que cuentan que se pierde uno de cada tres embarazos, pero cuando a una mujer o a una pareja les pasa se sumergen en la desolación, el vacío y también el olvido, porque a ellos les ha tocado el 100%.

Cuando una pareja pierde su bebé de pocas semanas, no pierde un embarazo o un grupo de células, para ellos era SU bebé, su proyecto de vida, imágenes de futuro, planes, sueños. Y si fue el primer embarazo, pierden también su (primera) oportunidad de ser padres ¿Cómo es que no existe una palabra para denominar a los padres que pierden un hijo o una hija?

Es por esas razones que para ellos es tan fuerte escuchar frases que minimizan su dolor, que quieren quitar importancia, tratar de olvidar: “es algo normal”, “pronto volverás a estar embarazada”, “sois jóvenes”, “seguramente iba mal y es mejor ahora que más adelante”, “no te obsesiones”, “tienes que ser fuerte”. Pero ellas no olvidan. Estas palabras no hacen que se sientan mejor.

En su mayoría están de acuerdo que lo más doloroso es no tener apoyo social. Algunas incluso estaban de tan poco que apenas han tenido tiempo de dar la noticia del embarazo, cuando ya lo han perdido. Es “normal”, pero en realidad nadie sabe qué es normal: los sentimientos que suceden tras el aborto, la respuesta fisiológica del cuerpo, las señales de alarma…

Muchas son las emociones que invaden a la mujer: sorpresa, incredulidad, rabia, tristeza, soledad, desamparo, vacío. Pronto aparece el sentimiento de culpabilidad: ¿qué hice yo?, podría haberlo evitado, no debería…, debería haber…La mayoría de las veces no se sabe por qué pasó, y ello contribuye más al malestar, al desamparo, a la falta de control, a sentirse perdida.

En la vida en general el tema de la muerte y la pérdida siguen siendo tabú, desde pequeñitas vivimos apartadas porque los mayores creen que así es mejor. Pero no ver la muerte como parte de la vida, no saber qué se siente y qué es normal o cómo vivir una pérdida, eso sí es peor. No hablar de ello sumerge a las personas en el  dolor en silencio y, por ello, no tener la oportunidad de recibir apoyo y cobijo, de sentirse comprendidas.

En el plano físico, muchas veces la mujer que acude de urgencias o consulta pasa de manera pasiva toda una serie de procedimientos sin más información y sin conocer las consecuencias. La intervención en sí a veces puede llegar a ser más traumática que la pérdida. Las mujeres que son informadas, que pueden implicarse en el proceso, tienen mayor sensación de control y mejor adaptación y proceso de duelo.

Las mujeres deberían tener acceso a la información basada en la evidencia y saber qué recursos existen en caso de que pierdan el bebé que esperaban. A veces se tiene cierto reparo a hablar de ello en las preparaciones a la maternidad y la paternidad, en la consulta de la matrona o de ginecología. Pero, como dice M. Ángels Claramunt, autora junto a Mónica Álvarez, Rosa Jové y Emilio Santos de La Cuna Vacía, hablar de ello no provoca la muerte del bebé.

Más bien el contrario, saber qué ocurre después y qué se puede hacer, poder hablar abiertamente de ello, reduce el malestar, o al menos, no incrementa el gran dolor que ya se experimenta. Y puede que a nosotras no nos pase nunca, pero seguro que a alguna amiga, familiar o conocida sí y nuestro conocimiento sobre el proceso puede ser de gran ayuda. Una pareja que ha perdido su bebé de pocas semanas suele llevarlo mucho mejor acompañados por matronas o ginecólogas/os formados en duelo y/o con sensibilidad especial para estos casos.

Cada vez existen más asociaciones, proyectos, foros y webs entorno a la pérdida gestacional. Algunos de ellos son: Superando Un aborto, blog Duelo por pérdida gestacional y perinatal, Petits amb Llum, Umamanita o Siempre en el Corazón de El Parto Es Nuestro. En las respectivas webs existen más links y recursos. Hay diferentes opciones para diferentes necesidades, insuficientes todavía, pero cada vez van siendo más.

*Cristina Silvente. Psicóloga especializada en el ámbito perinatal y socia de El parto es nuestro. Es coautora del libro sobre pérdidas gestacionales tempranas Las voces olvidadas, de próxima publicación.

Entrevista a Mónica Álvarez en "Bebés y Más"

En el día mundial de los Derechos de Nacimiento… os copio esta entrevista que Mireia Long ha realizado en “Bebés y Más” a mi amiga virtual Mónica Álvarez…… dedicado a todos los bebés que no llegaron a nacer

“El entorno niega el dolor del aborto”. Entrevista a la psicóloga Mónica Álvarez (I)

mujer llorando Hoy, queriendo ampliar el tema ya tratado de las necesidades psicológicas de una mujer que sufre un aborto, vamos a entrevistar a Mónica Alvarez, psicóloga especializada en Terapia de Pareja y Familia. Es, además, junto a M. Àngels Claramunt, creadora del foro Superando un aborto, donde comenzó pretendiendo dar apoyo y escucha a las madres y sus familias, pero que llegaría también a compartir personalmente cuando perdió un embarazo muy deseado.

Actualmente es madre de dos niñas y profesionalmente atiende consultas online tratando de conciliar su profesión con la crianza de sus hijas y podemos leerla en dos páginas fundamentales para entender las implicaciones emocionales del aborto, Duelo gestacional y perinatal y Psicoterapia perinatal.

En nuestra entrevista a la psicóloga Mónica Álvarez vamos a profundizar en los aspectos psicológicos del aborto y sobre el momento de pedir ayuda a un especialista, tema del que hablamos con la psicóloga Paz Ferrer y que ahora completamos con una segunda opinión para dar a nuestros lectores una visión lo más completa posible.

¿Qué impacto tiene el aborto en la mujer?

Para una madre perder un hijo mientras lo está gestando puede ser una experiencia devastadora que ponga su casa mental-emocional-social… patas arriba. Como todas las crisis vitales, es un momento en la vida para cuestionar muchas cosas que se creían inamovibles, es un oportunidad de crecimiento emocional y espiritual que deja una huella indeleble en la persona, tanto si se aprovecha, como si no.

En nuestra sociedad se nos educa para la vida, no pensamos que la otra cara de la moneda de la vida es la muerte y que no es algo que siempre toca a los demás. Cuando una mujer se queda embarazada lo último que piensa es que lo va a perder, en la mayoría de los casos. Aunque tenga casos cerca y los tenga en cuenta, el descubrir que le está pasando a ella puede ser un shock inmenso incluso en los primeros estadíos del embarazo. Esto se agrava porque además hay poco espacio para llorar, despedirse, honrar a un bebé que sólo tuvo vida dentro del útero.

¿Es igual la vivencia para todas las mujeres?

Cada mujer es un mundo y cada una lo puede vivir de manera diferente. Hay otras variables que influyen también en la manera de procesarlo (si se han vivido o no duelos previos, cómo ha sido su historia vincular con la propia madre, el apoyo que reciba sobre todo de su pareja…), pero de cualquier manera, lo que solemos decir a las mamás que entran en el foro Superando un aborto en busca de información, apoyo, consuelo es que, casi cualquier cosa que se le pase a una por la cabeza, que no se preocupe, que seguro que es normal para esa persona.

¿Depende la reacción emocional del tiempo del embarazo?

No. No se puede comparar el dolor. Al foro vienen mujeres que han perdido a sus bebés en cualquier mes de la gestación y todas traen su dolor, su angustia, su pena a cuestas. No se puede comparar el dolor de quien perdió un bebé en el 7º mes con quien lo perdió en la semana 7ª de gestación. Nadie tiene el derecho de atribuirse el título de “mi dolor es más fuerte” porque no tenemos ningún aparato que lo pueda medir.

El dolor es muy subjetivo y hasta el bebé que se fue pesando unos pocos gramos se lleva consigo toneladas de ilusiones rotas.

¿Es diferente el duelo en una perdida perinatal?

El duelo como concepto, las fases psicoemocionales que se atraviesan son las mismas para todas las personas en todo tipo de pérdidas. Desde perder un ser querido, un trabajo, una mascota, un brazo que te han amputado, el reloj que te regalaron en la comunión… todos son pérdidas y conllevarán su propio duelo, más o menos intenso según la característica de la pérdida. Aunque el duelo como tal es universal luego cada uno lo hace propio, a su manera.

En nuestra sociedad se cree que el primer trimestre es el “peligroso”, es el la etapa de la gestación en la que más pérdidas se producen. Una vez pasado éste muchas mujeres se olvidan de que la vida y la muerte muchas veces van de la mano y que aunque estadísticamente el número de pérdidas que se producen en el segundo y tercer trimestre es menor, también ocurre. Será en un porcentaje muy pequeño, pero al que le toca, le toca el 100%. El shock, la sorpresa, son mayores.

La mayoría de las mujeres que se quedan embarazadas no piensan en que lo podrían perder, siempre es una sorpresa. Pero haber sentido al bebé en el vientre, haber pasado los nueve meses de embarazo, y perderlo, hace que el bebé sea más real. Como en esas pesadillas en las que ya estabas casi a punto de conseguir tu deseo y se escapa cuando lo tienes justo al alcance de la mano.

¿Deberían ofrecer ayuda psicológica a todas las mujeres que pierden un embarazo?

Sería muy interesante ofrecérsela sí, aunque en nuestra sociedad no hay cultura de tratarse a nivel emocional, ni en estos casos ni en ningún otro.

¿Se hace bien la atención emocional al aborto en general en los hospitales?

En los hospitales se ocupan de la parte física de la pérdida. Luego hay que tener suerte y topar con personal con un mínimo de sensibilidad.

Para las pérdidas a partir de la semana 28 comienza a haber protocolos en algún hospital para acompañar a los padres de manera más humana. Pero en general el trato por parte de los profesionales de la medicina es bastante aséptico y en muchos casos con una falta total de tacto.

Es verdad que, por ejemplo, el oficio de una enfermera es curar la herida física, pero también hay un trato emocional que hay que ayudar a sanar, o al menos no interferir ni hacer que se dañe más aún. El problema es que para tratar con un ser doliente hay que estar familiarizado con el propio dolor, con la propia historia de duelos y esto es algo que se evita siquiera aceptar que existe.

Hay muy poca formación en general en inteligencia emocional en los trabajadores de hospital, al menos en el área de obstetricia y ginecología.

¿Están preparadas las mujeres para esto?

Nunca se está preparado para una pérdida. Sabemos que la muerte existe, pero siempre es algo que “les pasa a otros”. Aunque ya hayamos pasado por ello y estemos sobre aviso, una nunca está preparada para perder un hijo.

Ni las mujeres están preparadas, ni, como he dicho, en muchos casos, los profesionales que las tratan en el hospital. En Superando un aborto muchas mujeres vienen con una carga traumática considerable a consecuencia del trato recibido en el hospital.

¿Sería necesario preparar a las gestantes para esta posibilidad o no hay preparación posible?

El problema es que esta sociedad nuestra hace una negación total sobre la muerte y en concreto en este sobre la pérdida de un bebé en el seno. Habría que darle la vuelta a toda la manera que se tiene de vivir y tratarlo, algo que al fin y al cabo es tan normal como la vida misma. Las personas aprendemos por imitación, la mujeres aprendemos a callar y a ocultar si eso es lo que les hemos visto hacer a nuestras madres, tías, abuelas, vecinas…

Lo ideal sería introducirlo en las clases de preparación al parto, pero desconozco qué tipo de acogida tendría. Además las clases se suelen hacer en el tercer trimestre, con lo que las pérdidas anteriores no se tratarían. A lo mejor la matrona en la primera visita del embarazo podría hablar de ello, como una posibilidad más, informar qué hacer en caso de, para que no pille sin información de ningún tipo.

De todas formas, sigo pensando que el entendimiento del aborto es un problema de esta sociedad. En el momento en que se pueda hablar con normalidad de la pérdida fisiológica como otra fase del desarrollo psicosexual de la mujer y recuperemos el derecho a parir a nuestros hijos estén vivos o muertos…; cuando esté normalizado el perder un bebé y poder llorarle, cogerse una baja, estar K.O. porque eso es lo que nos pide el cuerpo sin que se nos pongan trabas ni exigencias de estar bien o de volver “a la vida normal”. Entonces sabremos que la pérdida es un golpe muy duro, pero que la vida sigue. Ahora para muchas mujeres el aborto es un gran pozo negro del que no saben ni si llegarán a salir.

¿Cuándo es indispensable la atención psicológica?

El duelo comprende una serie de etapas, según Elisabeth Kübler Ross hablaríamos de shock, negación, negociación, tristeza, ira, aceptación.

Cada persona las vive de una manera diferente. A veces se solapan etapas o se cambia el orden, lo que es seguro es que se va transitando de una a otra. Al cabo de un año se puede haber hecho todo el camino, aunque hay personas que necesiten más tiempo. Si hay una fijación en alguna de las etapas que bloquea el avanzar ahí habría que ver qué es lo que está sucediendo y cómo “desatascarlo”.

Nuestra sociedad está fijada en la negación de la muerte en el vientre materno, con lo que muchas personas se quedarán fijadas ahí también al no tener modelos de referencia en los que apoyarse para avanzar. No lo veo, luego no existe, aquí no ha pasado nada.

En otros duelos el doliente tiene la oportunidad de llorar, cogerse una baja si lo necesita… Tiene derecho a deprimirse durante un tiempo. Aquí no. Muchas mujeres a las que les han detectado una malformación se van a hacerse un IVE y al día siguiente a trabajar. Y aquí no ha pasado nada.

¿En qué síntomas nos podemos fijar para detectar la necesidad de ayuda psicológica?

Un síntoma claro es la negación, que alguien te diga que no lo necesita y tú la ves que está hecha polvo, triste, tal vez descuidada, con síntomas físicos (diferentes enfermedades que pueden manifestar a nivel físico el desequilibrio energético interior), que deja de salir, de relacionarse, que adelgaza o engorda muchos kilos en poco tiempo.Todos estos síntomas pueden darse en una persona o darse uno sólo.

Hay que ser conscientes del nivel de bienestar que se ha perdido desde la pérdida, el tiempo transcurrido (tres meses después sería normal, dos años después, no), los apoyos que se tienen.

A veces se necesita terapia no ya por el tema del duelo, sino para neutralizar la influencia nefasta que pueden ejercer amigos y familiares mal informados y no digamos los servicios médicos.

Monica Alvarez¿Cómo convencer a una mujer que niega necesitar ayuda?


No se puede convencer a nadie que no quiera hacer terapia a hacerla. La terapia ha de ser voluntaria. Lo importante es que la mujer sepa que puede acceder a este recurso y que lo haga cuando sienta que lo necesita.

Hay otro problema y es que la mayoría de las personas cada vez tienen más conocimientos de psicología, y eso es bueno, significa que hay interés, que la información corre libre. Pero hay un problema, que se pretenda ayudar a quien lo que necesita es un profesional. O que la persona necesitada de terapia se autoconvenza que lo suyo se arregla hablando con las amigas. Hay cosas que se pueden solucionar, sí, pero hay problemáticas, como los traumas, que precisan ayuda profesional, pues puede hacerse más daño que otra cosa si se intenta hurgar sin tener los conocimientos adecuados.

¿Qué hace mal el entorno en estos casos?

Como decía anteriormente, el entorno mayoritariamente lo que hace es negar el dolor del aborto. Hay casos en los que la familia reacciona estupendamente y apoya y ayuda a los padres, pero lo normal suele ser lo contrario.

La pérdida se ha vivido siempre como un tabú, con lo que la pareja que lo sufre se suele ver sola a la hora de elaborar su duelo. Las típicas frases que se dicen cuando no se sabe qué decir de “mujer legrada mujer embarazada”, “tienes más hijos”, “ahora tienes que ser fuerte por tus otros hijos”, “total eres ya mayor”, “total, con la guerra que dan los niños”, etc. hacen más daño que otra cosa. Si no sabes qué decir, es mejor permanecer callado, de verdad que se agradece no tener que escuchar tonterías.

¿Es normal necesitar ayuda? ¿Nos hace eso más débiles?

Al contrario, pedir ayuda nos hace más fuertes. O somos más fuertes cuando pedimos ayuda. Otro tabú y otro mito: está mal visto ser vulnerable. Nos han vendido la película de la Superwoman y nos lo hemos creído tanto que ya no sabemos quitarnos la capa.


¿Cuáles son las fases normales de un proceso de duelo?

Hay varias maneras de “contar” las fases según la escuela psicológica o el autor que lo haga. A mí me gusta la que enunció Elisabeth Kübler Ross: Shock, negación, negociación, ira, tristeza, aceptación.

¿El tiempo para superar un aborto es variable?

Se suele dar un año para transitar todas las fases del duelo, aunque puede haber personas que les cueste algo más o algo menos. Suponen toda una escuela de crecimiento, es como la imagen de la serpiente que cambia de piel. El duelo también nos cambia y nos convierte en personas distintas, más fuertes, más seguras. Y para eso hace falta tiempo, cada uno sabrá cuánto necesita.

Con esto terminamos la primera parte de esta profunda y enriquecedora entrevista a la psicóloga Mónica Álvarez, especialista en duelo gestacional y perinatal, que nos ha enseñado mucho sobre las emociones del aborto y la manera de vivir este duelo indispensable. Habrá una segunda entrega en la que seguiremos descubriendo más cosas sobre lo que una psicóloga y terapeuta especialista en duelo puede enseñarnos.

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Para siempre en el corazón

Gracias a Lidia que me ha dejado un comentario en el blog he conocido la existencia de este grupo de apoyo para padres y madres que han perdido un hijo.

Desde que sufrí la muerte de mi niña me he planteado la necesidad de este tipo de grupos, al igual que existen grupos para el apoyo a la lactancia materna o para superar un parto traumático.

Si una lactancia o parto idealizado fracasa, casi siempre el hecho de tener a nuestro bebé cerca y bien nos consuela… pero ante un aborto o muerte peri o neonatal… no hay bebé que nos ayude a superar lo ocurrido… y eso sigue sin entenderlo la mayoría de la gente… [Leer más...]

Diario para ti.

Quiero compartir un relato que me ha enviado una amiga… es el diario de una ilusión, de cómo se recibe a un ser esperado y cómo se sufre al despedirlo tan pronto…

Muchas personas me siguen diciendo si hablar de nuestros niños perdidos no nos hace daño… si no es mejor olvidarlos… y como ya he comentado otras veces no es así… Todos honramos en cierto sentido o forma a nuestros seres queridos muertos… quizás no construímos pirámides funerarias como los faraones… o quizás no lo hacemos porque no tenemos los medios… pero todos queremos recordar a los que una vez pasaron por nuestra vida y fueron importantes. Pues nada hay más importante para unos padres que sus hijos… ¿por qué vamos a dedicarles menos atención y menos recuerdos? ¿Sólo porque fueron muy pequeños e invisibles a los demás??’

Madres que deciden como mi amiga poner palabras a su dolor y elaborar un ritual de duelo sobrellevan de forma más serena la pérdida…

Si alguna de vosotras (perdonad que hable en femenino… por supuesto los padres también viven el proceso) en estos momentos se da cuenta que no le dedicó en su día el tiempo necesario a su bebé, a despedirlo como era debido y a elaborar su propio ritual de duelo… sabed que nunca es tarde. Sé por experiencia que situaciones traumáticas “guardadas” o ignoradas no se curan… y la muerte de un hijo, ocurra cuando ocurra es la situación más dramática que unos padres pueden sufrir.

Os animo a leer “La Cuna Vacía”... seguro que os va a servir de ayuda en este proceso.

Gracias a Maica por su generosidad al compartir algo tan íntimo.

Diario de ti

25 de Enero 2009

Hola cariño, soy mamá, por fin me he decidido a escribirte para irte contando como me siento: Feliz, inmensamente Feliz de saber que estás creciendo dentro de mí.

Pero déjame que empiece por el principio: [Leer más...]

"La cuna vacía"

La Cuna Vacía-Ed. La Esfera de Los librosYa está a la venta el libro “La cuna vacía” Ed: La esfera de los libros. En él colaboran M. Àngels Claramunt, Emilio Santos, Rosa Jové y Mónica Alvarez.

“Durante meses hemos ido dando forma a este proyecto que ya es realidad. Hemos querido hablar de la pérdida de un embarazo en cualquier momento de la gestación-parto desde diversos puntos de vista: personal, social, médico, psicológico-psicoter apéutico, emocional, espiritual.. .

Uno de cada tres embarazos terminan en pérdida y sin embargo socialmente no está previsto que esto ocurra. Una de cada tres parejas terminan su sueño de ser padres en medio de la desolación de la pérdida, la incomprensión de la sociedad, el ninguneo de la medicina y sin unas pautas claras sobre qué hacer con su vida y su dolor (elaboración del duelo, entierro y ritos funerarios, afrontar lo cotidiano en adelante). Esta sociedad no nos prepara para la muerte y muchos menos si se produce dentro del seno materno o en el proceso que rodea al nacimiento.”

“No hemos querido hacer un libro que se quede sólo en la tristeza de la pérdida. Necesitamos saber, crecer, indagar. Nos atrevemos, por fin, a estudiar, analizar y tratar en profundidad todo lo relacionado con la muerte perinatal. Con la esperanza de que sea un incentivo para muchos en el sentido de seguir tratando aspectos diversos relacionados con este tema; con el deseo de poder ayudar a las personas afectadas o interesadas, con la certeza de que en lo que respecta a las pérdidas, a su acompañamiento, sólo cabe ir a mejor.”

Cómo ayudar a quien ha sufrido un aborto espontáneo

Al querer ayudar a los padres que han pasado por este trance, nos damos cuenta de que suelen estar en tal estado de shock que ni ellos  mismos saben qué necesitan. Para ayudarles el objetivo es animarles a expresar su dolor y a restablecer su autoestima reconociendo al mismo tiempo su dolor. Sea lo que sea lo que la persona esté sintiendo merece que sus sentimientos sean apoyados por las personas que la rodean.

Qué hacer

  • El contacto es importante. Esté cerca si es posible, si no, llame o escriba. Sea cuales sean los sentimientos de la madre, estos han de ser comprendidos por  las personas que la rodean.

  • Un abrazo o el brazo sobre el hombro son reconfortantes.

  • Comprender que las lágrimas son una respuesta sanadora y nunca animar a evitarlas.

  • Déjela hablar. Sea el acompañante pasivo que plantea preguntas y céntrese en los puntos que le ayuden a hablar de sus sentimientos. Basta con escuchar.

  • Dígale cómo se siente usted con respecto a la pérdida del bebé y cuán apenada se siente.

  • Reconozca su pena incluso si usted piensa que no reaccionaría del mismo modo en esta situación.

  • Pregúntele sobre  su experiencia, cómo se siente realmente y qué piensa sobre ello.

  • Cuando le pregunte al marido (o pareja) cómo está ella, no olvide preguntarle a él cómo está.

  • Anímela a ser paciente y a no imponerse cargas. El duelo lleva su tiempo.

  • Asegúreles que ellos hicieron todo lo que pudieron y que no fue su culpa . Esto ayuda a aliviar el sentimiento de culpablilidad.

  • El duelo es un proceso físicamente agotador, ella probablemente necesite dormir o descansar durante el día. Haga los arreglos necesarios para asegurarle la  calma necesaria.

  • La intensidad del duelo varía. Durante los momentos “buenos” un cambio  de escenario o de rutina es apreciado.

  • Dé ayuda práctica como tender al colada, hacer la compra uofrézcase a llevar la comida.

  • Ponga música relajante, ofrezca un masaje o un paseo por la palya. Cuando ella se sienta preparada, llévela a ver una película que le guste.

  • Si está seriamente preocupado por su comportamiento, busque asesoramiento profesional. Como regla general, siempre y cuando no se haga daño a sí misma, o a otra persona o propiedad, es probable que no tenga de qué preocuparse.

Qué no hacer

  • No  la ignore porque se sienta incapaz de ayudar o incómodo con el duelo, ella se preguntará si lo que pasó no significa nada para usted.

  • No piense que un aborto espontáneo es más fácil de superar que  la muerte de un hijo o que la muerte neonatal. La verdad es que su bebé acaba de morir y realmente no importa de cuántas semanas de gestación estaba.

  • No se sienta  nervioso o avergonzado por hacerla llorar. No es lo que usted dice o hace lo que le molesta, sino haber perdido a su bebé. Permitiéndole llorar usted está ayudándola con el duro trabajo del proceso de duelo. [Leer más...]

Cómo afrontar la muerte de un bebé-Vídeo Tv3

Mini reportaje de la TV de Catalunya sobre la muerte neo natal y perinatal.

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Sólo 13 semanas…

Este Blog siempre ha pretendido ser un lugar donde compartir información útil, práctica y positiva sobre la crianza de los hijos… A veces algunos artículos son duros porque es la realidad que tenemos… sobre todo en lo referente al desconocimiento sobre Lactancia Materna o al maltrato que reciben madre y bebé en los partos no respetados que sufrimos. Pero nunca pensé que hay un aspecto aún más duro de la Maternidad… un aspecto en el que no piensas…hasta que te toca: llorar la pérdida de un hijo… aunque se trate de un hijo no nacido.

Este es el relato de lo que  nos ha sucedido… es duro de leer porque es un suceso horrible y no hay forma (ni deseo) de ducificarlo. Es la cara dura del proceso… lo que no piensas que te puede ocurrir… y mejor así… nadie puede disfrutar algo alegre si está pensando en que le ocurra lo peor… Entonces ¿por qué hablar de ello??? Porque ocurre… y ocurre a nuestro alrededor… a veces más cerca de lo que deseamos… y no siempre sabemos qué decir…

Si te encuentras alguna vez con una madre (o unos padres) que han sufrido un aborto… nunca digas cosas como esta: “tranquila, que si te pones nerviosa es peor”, “no te preocupes, eres joven y podrás tener otro”, “mejor ahora que más tarde”, “aún no era un bebé del todo”, “al menos tienes otro hijo”, “en unos días ni te acuerdas”… Todas esas frases las he tenido que oír estos días… y sólo entiende cuánto daño hacen quien ha pasado por este trance… Si hay algo peor que la muerte de alguien querido, es que intenten minimizar ese dolor… Si ante esa situación no sabéis qué decir… no digáis nada… un abrazo o tomar la mano con afecto es suficiente…

También es justo decir que he recibido muchísimas muestras de cariño, de comprensión, de empatía… no pensé que había tanta gente que nos quería y que sufría mientras nosotros sufríamos… Es cierto que “de tus peores momentos saldrán tus mejores amigos”... GRACIAS a todos.

SÓLO 13 SEMANAS…

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