Pediatras que recomiendan galletas y matronas que recomiendan colgonas

Pediatras que recomiendan galletas y matronas que recomiendan colgonas

¿Os habéis fijado cuántos spots publicitarios incluyen la frase “Recomendado por… “ o “Avalado por…”, seguido de algún título profesional relacionado con la salud: matronas, pediatras, asociación de matronas, AEP, etc.?

En un mundo en el que lo que avala la ciencia es considerado como digno de más fe que el misterio de la Trinidad para algunos creyentes, conseguir que una bata blanca ponga su sello a tu producto es garantía de credibilidad…. ¿ o no?

Pensar que todos los profesionales de la salud y la medicina están bien formados e informados de todo asunto del que opinan y recomiendan, que son intachables y libres de sospecha es tan “naïf” como decir que todos los banqueros son honrados.
En todas partes cuecen habas, que dirían nuestras abuelas,  y en un sector tan goloso como la salud, diría que aún más.

Si añadimos a la preocupación de la población en general por la salud, el hecho de tener hijos, tenemos unas cuantas industrias: la de la alimentación infantil, la farmacéutica y la de la puericultura, frotándose las manos viendo ante sí a un montón de individuos dispuestos a comprar lo mejor para sus retoños si les  aseguran  “adecuada y científicamente” su necesidad y conveniencia. Así que  podemos estar seguros  de que, detrás de cada producto o marca con la suficiente cantidad de dinero para pagarlo,  encontraremos un profesional avalándolo.

Y como muestra, nos encontramos  en un país con una tasa de obesidad infantil alarmante, marcas de galletas para niños avaladas por la Asociación Española de Pediatría  y con experta nutricionista incluida en su web ( aunque sea un producto alto en azúcar y harinas refinadas, procesado y de dudoso poder nutritivo).

Pincha en la imagen para leer el análisis del producto

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Yogures “especiales” para bebés que a pesar de ser totalmente innecesarios se “recetan” en consultas de pediatría

Pincha en la imagen para leer un informe del producto

 

 

Aunque no es tan extraña esta “alianza” entre industria de alimentación infantil  y la AEP si miramos quién financia la mayoría de las Becas que otorgan cada año.

Becas AEP 2015

Imagen tomada de la web de la AEP: PIncha para ir al enlace original

Asociaciones de matronas que recomiendan mochilas que cualquier experto en porteo y ergonomía desaconsejaría por postura del bebé, por forma de cargar el peso para el adulto, por materiales utilizados, etc..

Mochila Recomendada por la Asociación Nacional de Matronas Españolas

 

Este punto me toca especialmente porque vivo en carne propia el “descrédito” de mi trabajo como Formadora de Asesoras de Porteo  y divulgadora de la importancia del contacto, por parte de miembros de este colectivo. Es curioso que leyéndome el Códido Deontológico de las matronas españolas  encuentro este punto:

Fragmento del texto del Código Deontológico de las matronas españolas. Pincha para ver el texto completo en su web.

 

No entiendo cómo sin formación específica en porteo ni experiencia, una asociación profesional recomienda un producto que  los  especialistas en ese campo desaconsejamos. Ya ni entro a mencionar que está fuera de su ámbito profesional de actuación, como recoge su propio código.  (He de decir que individualmente muchas profesionales de este colectivo se están formando con nosotras para asesorar con conocimiento de causa).

Estos son, desgraciadamente, solo algunos ejemplos de lo que se cuece en nuestro mundo. Como si una vez obtenido un título te convirtieras en una especie de Midas de la Credibilidad que convierta en oro, digo en “ergonómico” o en “necesario” o en “beneficioso”… todo lo que tocas, o avalas o recomiendas.
Y si las propias asociaciones profesionales actúan así, imaginad a título individual… Cuando la nómina te la paga directamente una marca entonces resulta que te preguntan sobre alimentación infantil del recién nacido y te quedas tan ancho dando consejos sobre biberones

¡Toma ya con la “normalización de lo artificial” !

Pediatras dando consejos de alimentación infantil

te recomiendo que te busques un amante por si algún día tu pareja no tiene ganas...

Esta es de traca… es como si te recomiendo que te busques un amante por si alguna vez tu pareja no tiene ganas por cualquier motivo

 

El Código de Comercialización de sustitutos de la leche materna se lo pasan por el forro, para variar. Porque al final lo extraño es que lo cumplan.

Imagen del Catálogo 2015 de la marca

 

Y algunas vemos estos “consejos” justo debajo del nombre de una Comadrona, colaboradora de la marca.. Y una vez repuestas del “cabreo inicial”, nos toca  ir con paños  calientes  al comentar la noticia, para que no salgan candidatas a enarbolar la bandera de  #TeCreesMejorMadreQueYo?

Y no, no me creo mejor madre que la mayoría. Pero sí me creo mucho más profesional que quien amparándose en un título, una profesión de prestigio, un status o una posición de autoridad relativa, abusa  y traspasa sus competencias y se vende. Y lo que es peor, pone en riesgo la salud de bebés y niños.
Y me creo mejor profesional porque cuando critico  malas praxis, empiezo por  mi propio sector.

  • SI una madre me dice que una asesora de porteo le recomienda un fular elástico con un bebé que ha nacido prematuro, le digo que cambie de asesora de porteo.
  • Si una madre me dice que una asesora de porteo le recomienda portear con una fular y una cruz envuelta a una semana de haber tenido cesárea le digo que cambie de asesora de porteo.
  • Si una madre me dice que una asesora de porteo le ha recomendado el portabebés X porque es el “mejor” sin hacerle más de 3 preguntas, le digo que cambie de asesora de porteo.
  • Si una madre me dice que una asesora de lactancia le ha dicho “lo que tiene que hacer” , le digo que cambie de asesora de lactancia
  • Si una candidata a alumna me dice que se ha formado como asesora de porteo en un fin de semana,  que si le convalido esa parte en mi formación, le digo que no. Nadie se forma como asesora de porteo en un fin de semana, ni en dos.
  • Si alguien me dice que quiere formarse conmigo como asesora de lactancia, sin asistir  durante  muchos meses a un grupo de lactancia, le digo que no. Nadie se forma como asesora de lactancia sin muchísimas horas de práctica con madres y bebés.

Y una vez limpiada la casa por dentro… pues la limpio por fuera, por lo que…

  • Si una madre me dice que su ginecólogo le dice que tendrá cesárea porque ya tuvo una, le digo que cambie de ginecólogo
  • Si una madre me dice que su pediatra le dice que tiene que darle com 4 meses la fruta al bebé, le digo que si se va a tener en cuenta para alimentar a su bebé a su pediatra, que cambie de pediatra
  • Si una madre me dice que su matrona no formada en porteo  le da consejos sobre porteo, le digo que busque una asesora de porteo: (una buena, para no pasar por los puntos del principio)

Y así “ad infinitum”.
¿Por qué escribo este post?
Pues aparte de porque me lo pide el cuerpo cuando veo ciertas cosas… lo escribo para 2 grupos diferentes de lectores:

  1. Si eres un profesional de alguno de los sectores que he mencionado, recuerda que  tu “título”  te da una responsabilidad. Que en su día seguramente aceptaste un código deontológico y que muchas personas confían en ti por lo que representas. Solo te pido, te pedimos,  que estés a la altura y dejes egos y otros intereses  poco nobles al margen cuando trabajas.
  2. Si eres madre o padre, como yo, recuerda, recordemos que hay una responsabilidad que no debemos delegar en nadie. Somos responsables de las acciones y decisiones que tomamos para con nuestros hijos. Podemos y debemos pedir información a los profesionales porque para eso están, información completa,  y en base a eso y a nuestras propias capacidades, decidir. Recordemos que un profesional está cualificado para su ámbito de competencia, no para cualquier otro. Ser experto en un campo no le valida para que su opinión en otros sea más válida que la tuya propia.

Sueño, como diría Luther King, con el día en que ambos grupos sepamos cuál es nuestra responsabilidad, y la asumamos de forma que prime lo que debe primar.

Mi pediatra está preocupado por el peso de mi bebé

Mi pediatra está preocupado por el peso de mi bebé

Esa frase la oigo casi cada semana .
El peso de un bebé es uno de los factores que nos indican que el niño va desarrollándose adecuadamente. Si un niño engorda y crece es que está alimentado. Es muy sencillo.

¿Es siempre así de fácil el tema del peso de los bebés?

Pues no.
Primero porque para empezar hay un gran sector de la población en general y de los profesionales de la salud en particular que creen que estar en la media o por encima de la media es una meta a lograr.
YA hace tiempo escribí  un post sobre las gráficas de peso y cómo se malinterpretan.
Dejando a un lado que nadie que no entienda lo que es una tabla estadística debería usarla, mucho menos cuando lo hacen para apoyar ideas y conceptos erróneos, lo que me interesa es cómo afecta a los padres estas preocupaciones por el peso de sus hijos.

Cuando un niño alimentado con leche de biberón y tomas pautadas es delgadito, nadie argumenta a la ligera que esté desnutrido. El pediatra, si ve otros síntomas que le preocupan, indicará algún tipo de pruebas para descartar alguna infección o intolerancia.
Pero cuando el bebé delgadito es normalmente alimentado, o sea, con leche de su madre, a demanda, entonces lo habitual por desgracia es hacer referencia en primer lugar a la calidad de esta leche.
He de decir que como asesora de lactancia no minimizo el tema de la ganancia de peso en los bebés, yo misma he recomendado suplementar  cuando se veía necesario. Pero antes de recomendar un suplemento ha habido toda una sesión de evaluación de la toma y de preguntas a la madre para ver la situación en conjunto.
Esta evaluación es lo que casi nunca se hace en una consulta de pediatría.  Si se considera que el bebé va “justo” de peso se recomienda suplementar ( con leche artificial en biberón, sin más) o directamente dejar la lactancia y pasar a la artificial.

Ilustración de Mamá de Lola

Aclaro que me consta que hay cada vez más profesionales que sí están bien formados y trabajan como se debe. Pero siguen siendo minoría, así que el post va para todos esos que no son los que saben evaluar una toma, hacer las preguntas adecuadas y aconsejar  de forma correcta para intentar seguir con la lactancia exclusiva de forma eficaz.

Siguiendo con el hilo anterior  lo primero es analizar qué significa “ir justito”  de peso.  Nuestros bebés no se van a examinar en unas oposiciones, así que lo de “ir justito”  no aplica. Si un bebé está sano y crece y su desarrollo es normal aunque tenga poco peso comparado con la mayoría, no hay problema.
Pero al parecer muchos pediatras sí lo tienen. Les “preocupa” el peso de ese bebé.
Cuando a mí una madre me comenta en el grupo o en una asesoría sobre este tema, lo primero que suelo hacer es preguntar si el pediatra le ha mandado alguna prueba, alguna analítica, derivado a algún especialista porque le vea lento en alguna faceta del desarrollo…
LA mayoría de las veces no hay nada, es decir, que aparte de ese “peso justito” no hay nada raro. El bebé juega, se ríe, hace pis y caca, tiene un desarrollo adecuado a su edad, crece… pero es delgadito.
En muchos casos miro la gráfica de peso del bebé con la madre. Gráficas de la OMS por supuesto, no la que lleva ella en su Cartilla Infantil de niños alimentados artificialmente. Sorprende que casi siempre son niños que están dentro del parámetro de la absoluta normalidad.
Entonces lo que suelo decirles es:

“Tu pediatra está preocupado, ¿y tú? ¿A ti te preocupa?”

Ellas suelen responder que no, que lo ven bien (sobre todo cuando les explico que aparentemente todo está bien, y que su propio pediatra  no ha mandado ninguna prueba por sospecha de que algo no funcione), entonces mi comentario es:

“Entonces, si el que está preocupado es el pediatra, el que debería gestionar esa preocupación es el pediatra.”

No carguemos en nuestra maternidad con preocupaciones ajenas.

Me escriben a menudo madres contándome que están preocupados por cuestiones puramente personales sobre sus hijos, los familiares, las vecinas, la seño del colé, el psicólogo, el psicoanalista, el mecánico del coche…..
Y digo yo, ¿no somos ya las madres expertas en preocuparnos solitas que tenemos que cargar con las preocupaciones ajenas?

Si a cualquiera le preocupa que tu bebé sea delgadito, que le lleves en brazos, que le atiendas cuando llore, que duerma contigo o con quien vosotros decidáis,  que coma una manzana en vez de un potito, que pinte por fuera de la línea marcada, que se suba a un árbol, o que toque la tierra del suelo. Si les preocupa, pues que se lo gestionen ellos.

A mí lo que me preocupa es estar explicándole a mis hijos por qué todo el mundo se cree con derecho a tocarles, a decirles que se van a caer cuando juegan, a llamarles malcriados cuando toman teta, a decirles que son ya muy mayorcitos para ir en brazos o si no tienen vergüenza por dormir con mamá.
Y tengo bastante con que mis hijos entiendan que algunas personas sencillamente tienen mucho miedo y que no han aprendido a confiar en los demás.

Eso hace que el resto de mi tiempo de preocupaciones se limite a las justas de pagar la hipoteca,  atender a mis alumnas y clientes  de la mejor forma posible, actualizarme constantemente en temas de salud materno  infantil y poco más.
Así que querida mamá (y papá): decídete a no cargar con preocupaciones ajenas.

“Cada uno llevará su propia carga de responsabilidad”


Y para que no se ofenda algún/a que otro/a  pediatra mediático/a  os pongo como ejemplo de lo bien formados que están en lactancia y alimentación infantil algunos del gremio unas imágenes de las recomendaciones que se dan a día de hoy en algunas consultas. Consultas que parecen el pasillo de alimentación infantil de unos grandes almacenes de todos los botes y muestras de leche y papillas que tienen.
¡Ojo! a la imagen del biberón y el chupete

Recomendaciones de alimentación de un pediatra. Mimos y TetaRecomendaciones de alimentación infantil de un pediatra- Mimos y Teta
PD: Te recomiendo oír este podcast sobre la introducción de alimentos en el bebé.

Cómo escoger pediatra

Cómo escoger pediatra

Cuando queremos disfrutar de unas buenas vacaciones normalmente preparamos todo con semanas y/o meses de antelación. Miramos folletos, consultamos en agencias, preguntamos a conocidos. No entramos en el primer hotel que vemos sólo porque esté cerca o sea el primero de la lista. Una vez preseleccionado uno, miramos qué servicios e instalaciones tiene para que nuestra estancia sea lo más grata posible dentro de nuestras posibilidades. No queremos que los días de descanso que tenemos tras un año de trabajo se vean empañados por estar en un lugar donde no nos sentimos a gusto, donde no nos tratan bien, donde nos sirven comida que no nos gusta o donde en general los horarios de sus servicios no coinciden con nuestras necesidades…

¿Y por qué cuento esto ?

Será de mis años de trabajar en el sector de la Hostelería y el Turismo que dejaron en mí la huella del lema: “El Cliente siempre tiene la razón” o “El cliente es lo primero“. Pero claro, eso es en el sector servicios. En el campo de la Salud automáticamente dejamos de ser “clientes” para ser “pacientes”. “Paciente” que, aunque a veces lo parezca, no se llama así por la paciencia, sino por ser “el que padece, sufre”. O sea, que en principio, uno es paciente cuando padece algo, cuando sufre y acude entonces al médico para que nos ayude a restablecer la normalidad, a curarnos en la medida de lo posible.

Pero resulta que hay un tipo de medicina que atiende “pacientes” que no son tales. Se llama medicina preventiva o en lo que respecta a nuestro Sistema de Salud Pública lo que se denomina “Revisión del niño sano”.

A mí, a bote pronto, lo que se me ocurre con este calificativo es que parece que en vez de tener un hijo me he comprado un coche y que si no voy a la casa a las revisones marcadas, no me aplica la garantía.

En el caso de nuestros hijos, no estoy en contra de que se cuide la salud de los niños, ¡faltaría más!
De hecho me parece un logro que todos los niños tengan atención sanitaria. Lo que me preocupa es que estas “revisiones a un niño sano” ( o sea, hechas a un niño que no es un “paciente” porque no padece de nada, no sufre), convierten al sujeto de dicha atención en lo que intentan prevenir.

 

Me explico:

-Una madre acude con su bebé de 2 semanas a la revisión con el pediatra. Todo va bien, el bebé está ganando peso y su estado general es bueno. En un momento dado el bebé empieza a llorar y el padre que lo tiene en brazos empieza a mecerlo para que calle. Entonces el profesional que ha estudiado durante muchos años y que tiene otros tantos de experiencia práctica mira a los padres y les dice:

“Este niño está malcriado. Tiene que aprender a calmarse solo, sin brazos ni meneíto. “

Ante esto, los padres le dicen que el niño si está solo en la cuna empieza a llorar y no se calma, que lo han intentado pero que llora cada vez con más fuerza y desespero, poniéndose rojo y quedándose incluso afónico. Que en esas circunstacias lo único que lo consuela son los brazos de sus padres.

 

Y este gran profesional que igual se graduó “cum Laude” les replica:

“Claro, es que os está manipulando. Él sabe que si llora le cogéis, por eso lo hace. Vosotros dejadle que ya se cansará”

Y digo yo, que es en ese momento cuando un bebé completamente sano y normal se convierte en paciente.

Paciente en los 2 sentidos de la palabra.

  1. Paciente porque ha de demostrar paciencia infinita para esperar a que sus padres por fin quieran darle aquéllo que necesita y que reclama.
  2. Y  paciente porque ahora sí sufre y padece.
    Padece el abandono, la incomprensión, el desamparo, la falta de empatía, la tortura diría yo, de verse solo y desatendido. Y padecerá como consecuencia de lo anterior también las secuelas físicas de ese “mal trato” (que es a la vez maltrato).

Después vendrán las consultas al señor Doctor por todos estos motivos:

  • Cólicos, gases y dolores abdominales
  • Escasa ganancia de peso (real o no)
  • Reflujo y/o vómitos
  • Hipotonía o bajo tono muscular
  • Pesadillas y terrores nocturnos
  • Retraso en el desarrollo
  • etc…

Muchos de esos problemas son evitables simplemente entendiendo que los bebés se alimentan no sólo de leche, sino de afecto, de tacto, de caricias, de atención, de palabras, de miradas, de movimiento, de canciones, de bailes, de paseos, de cosquillas, de sueños placenteros sobre el cuerpo de mamá o papá, de tener libre acceso al pecho de mamá aunque haya terminado de comer, porque sí, para relajarse.

Señores pediatras de este tipo: ¡enhorabuena! porque han conseguido lo que cualquier empresario desearía para su empresa: convertir en clientes a los que en principio no debieran de haberlo sido bajo ningún concepto.

A los padres, si me lo permiten, les voy a dar un consejo:

El médico es para los enfermos. Comer y dormir y vivir y amar no es una enfermedad. Si quieren opiniones sobre cómo han de alimentar y dormir y querer y criar a sus hijos, quédense con las suyas propias.
Y si, de todos modos, quieren confiar estos aspectos a un profesional hágale estas preguntas para saber en qué manos están dejando no una semana de sus vidas, sino la etapa más importante del desarrollo de sus hijos:

  • ¿Es padre/madre?
  • En caso afirmativo ¿Sus hijos fueron amamantados? ¿cuánto tiempo?
  • ¿Ha hecho cursos de formación en Lactancia Materna? (En la carrera de Pediatría no se estudia la LM)
  • En casos de lactancias dificultosas ¿recomienda “ayudas” de leche artificial o contactar con un grupo de apoyo a la Lactancia Materna?
  • ¿Conoce la labor de los grupos de apoyo  y las asesoras de lactancia y colabora con ellas?
  • ¿Le gustan los niños?
  • ¿Disfruta de su trabajo?
  • ¿Usa palabras despectivas “disfrazadas” para referirse a los niños: malcriado, mimoso, perretoso, caprichoso, pequeño tirano, es “muy listo”, etc?
  • En caso de exploraciones o intervenciones dolorosas (pinchazos, curas, etc.) anima a la madre a quedarse al lado del bebé y consolarlo (incluso a ofrecerle el pecho)?
  • ¿Respeta la forma de crianza escogida por los padres aunque difiera de la suya?
  • Si tú fueras tu bebé ¿te gustaría tenerle como médico?

El día que nos consideremos ante los profesionales de la Sanidad como “clientes” con derechos y no sólo como “pacientes”, de seguro también mejorará la calidad del servicio que recibiremos. Todos somos responsables de contribuir a este cambio.

 

 

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