crianza natural

Cuando la crianza natural se vuelve antinatural

Dice un refrán : “Dime de qué presumes y te diré de lo que careces”. Todos sabemos que el refranero popular, no siempre, pero muchas veces, recoge la sabiduría popular y la experiencia. En ese caso hay mucha verdad detrás de esas palabras. En el mundo de la maternidad desde hace unos años cada vez hay[…]

Los príncipes de Luxemburgo aprendiendo a portear. (Pincha en la imagen para acceder al artículo)

Los “ricos” también portean

-“Eso es de hippies” -“¿Vas a llevar el bebé ahí como las africanas?” -“Si no tienes para un carro yo te lo regalo”   ¿Os suenas estas frases? Si eres madre y porteas de seguro las has escuchado más de una vez. Aunque el porteo es algo intrínsecamente humano, una práctica extendida a lo largo[…]

Foto de Cristiana Gasparotto

Asesora de Maternidad: qué es y qué no es

¿Sabes qué es una Asesora de Maternidad o una Asesora Maternal? Uniendo el concepto “asesorar” con “maternidad” está claro ¿no? O al menos la idea general es evidente… O quizás no. Hace tiempo leí un artículo en esas webs que tanto visitamos los padres primerizos y en ella se describe esta figura de este modo:[…]

Declaración sobre el Llanto de los bebés

Cuando un recién nacido aprende
en una sala de nido que es inútil gritar…
está sufriendo su primera experiencia
de sumisión. (Michel Odent)


Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:

Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que ‘sea normal’. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.

El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.

El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum Concept, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano.

Esto es cierto durante el primer año de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la antigua famosa ‘cuarentena’ de las recién paridas); luego, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando el bebé empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.

La verdad es obvia, sencilla y evidente. […]