El placer de ser tía

El placer de ser tía

¿Eres médico, abogado, informático, asesor de alguna materia?
¿Te has visto alguna vez acosado a preguntas profesionales en las reuniones familiares ?

Yo, como vivo  muy lejos de casi toda mi familia, no me he visto en esa situación. Pero sí me ha pasado con conocidos o desconocidos que se enteran de a qué te dedicas y a pesar de estar disfrutando de tu tiempo libre te conviertes en una especie de Google+Wikipedia viviente.
EN general no me molesta, aunque lanzo un mensaje así general para recordarnos a todos que este tipo de profesionales viven de cobrar su trabajo, es decir, que si tenemos alguna consulta, no aprovechemos a nuestros familiares y/o amigos para que trabajen gratis para nosotros 😉

EL caso es que en un tema como el de la maternidad y paternidad, donde todo el mundo parece saber más que los padres, y en el que algunas elecciones levantan tantas ampollas, mi opción personal es no hablar si no me preguntan. Si respeto profundamente a todos los padres y su capacidad y autonomía, mucho más si son de mi familia, aunque a veces suela pasar al revés, ya sabéis, aquéllo de : “la confianza da asco”.

El caso es que el año pasado me entero que voy a tener un sobrino y vivo su  gestación y su nacimiento en la distancia. Y dejo mi papel de Asesora Continuum, y me dedico a ser la tía emocionada por la llegada de un bebé a la familia.
Y toca demostrar lo que les explico a mis alumnas sobre cómo “asesorar a la familia”, y toca hacer saber que estamos ahí si nos necesitan, pero sin inmiscuirnos. Toca  ejercer un equilibrio delicado entre lo que te gustaría decir y lo que debes decir. Y lo más importante: toca confiar en la capacidad de los padres, por muy primerizos que sean, en que van a encontrar la forma de criar a su hijo que ellos decidan.

Y de ese modo, te aguantas las ganas de preguntar si toma teta  o no, si le cogen en brazos cuando llora o no, si duerme en el cuarto o no…  Y confías en que ese pequeño ser va a ser el maestro que necesitan para mostrarles a sus padres lo que necesita.

Y no siempre pasa, pero en este caso, un día resulta que esos padres tan primerizos como yo lo fui, con los mismos miedos y las mismas ganas de hacerlo bien, un día te empiezan a hacer preguntas. Quizás porque confían en ti y en tu trabajo, pero sobre todo porque les has respetado y al final, esa es la mejor carta de recomendación.

Y en ese clima de respeto mutuo y de cariño te van preguntando sobre la teta, sobre los gases, sobre los brazos, sobre comida, sobre el tacatá  y sobre tantas cosas.

teta

Mi sobrino criado con Mimos y Teta

Y aquí toca de nuevo recordar que mi trabajo como asesora es el de hacer sentir a los padres que ellos pueden obtener las respuestas a la mayoría de las dudas simplemente observando a su hijo y con sentido común.

Recordarles que sigan cuestionando la mayoría de lo que se da por sentado en torno a los consejos de crianza.

Hacerles ver que ellos son quienes mejor conocen a su hijo y quienes irán encontrando la forma de actuar desde el respeto a sus necesidades.

Que no se trata de lo que “crea Fulanito o Menganita”, por mucho que sepan o crean saber del tema. Porque la realidad es que casi no hay verdades absolutas salvo unas pocas.
Ybebé en brazos sobre todo, toca recordarme que en esa familia no soy la Directora de Asesoras Continuum, ni soy una bloguera más o menos reconocida ni una experta en nada:  Soy una tía orgullosa.

Orgullosa de mi hermano, de su mujer y de esa preciosidad de sobrino que me permitió hacer algo que ya casi nunca hago: volver a sentir el placer de abrazar a un bebé, de portearlo sobre mi cuerpo y de dormirlo en mis brazos.

He vuelto de un viaje llena de alegría por muchos motivos

Nuestra historia familiar no fue demasiado idílica así que en el rol de padre nunca o casi nunca tuvimos un referente.
He escrito mucho sobre lo que supone ser madre, pero me consta que ser padre en estas circunstancias no es muy fácil tampoco. Los mismos miedos, las mismas inseguridades y preocupaciones, la falta de experiencia y modelos válidos…
Pero al final miraba a mi familia a través del objetivo de mi cámara y veía lo que debería verse siempre, sobre todo cuando  hay un bebé o un niño en la imagen: amor.

padres

  • Me ha emocionado ver a mi hermano convertido en padre.

familia

 

  • Me ha emocionado ver a mi hermano pequeño, al “nano” de la familia hecho un hombre y  disfrutando de sus sobrinos

tío y sobrino

 

  • Me he emocionado viendo amor a mi alrededor

 

amor

  •  Me ha encantado practicar el arte de la fotografía teniéndoles a todos ellos de modelos

bebé

 

  •  He disfrutado de la desconexión con lo virtual y de la conexión con mi gente.

familia

  •  Y he disfrutado muuuuucho de  esto que entenderán sólo los alicantinos

coca de mollitas

 

PD: Gracias a mi familia que me ha permitido compartir con vosotros estos momentos en forma de imágenes. Gracias Silvia y Rubén, Alberto y Corina <3

Qué es violencia

Qué es violencia

“Un cachete, una tortita, una nalgada, eso no es violencia.
Son toques de atención.
No pretenden infringir daño, sino enseñar.”

¿Os suenan esas palabras?

La definición de violencia, como otras muchas cosas, varía según el momento, la cultura, la educación, las vivencias personales, hasta según la religión e ideología política..

La realidad es que estamos tan rodeados de violencia que a veces cuesta identificarla.

Hay violencia disfrazada de humor, de autoridad, de respeto, de obediencia…

Incluso de amor.

Hay violencia también en la inacción

 Si está en nuestra mano y además es nuestra responsabilidad cubrir una necesidad de, por ejemplo un bebé o niño, y no lo hacemos, eso es violencia.

Hace ya años acuñé esta frase como Widget para mi blog:

La indiferencia también es violencia

Llevo años escribiendo sobre este tema, en este artículo que escribí hace años ya explicaba mi opinión al respecto:

Los Derechos de Los Niños

 (…) Incluso en nuestra sociedad civilizada donde todos luchamos por tener igualdad en los derechos y donde las mujeres hemos conquistado lo que nuestras antepasadas ni soñaron, aún nos queda una lucha pendiente : reconocer que los bebés y niños son personas y que como tales tienen derechos.
Derechos inalienables como los de los adultos, como los de las mujeres, como los de los ancianos, como los de los trabajadores, en definitiva, como cualquier persona, la incluyamos en el grupo que queramos. De hecho, las agrupamos así para ampliar los derechos que “per sé” tendrían que tener.
Porque sabemos que cuanto más vulnerable es un grupo, más se debe cuidar por sus intereses, de ahí que hablemos de los derechos de “las mujeres” o de “los trabajadores”… o de “los niños”, cuando lo normal y deseable debería ser no tener que hacer distinciones. (…)

EL caso es que hoy al compartir esta entrevista a Rosa Jové en las redes sociales me encuentro comentarios como estos, que siguen apareciendo en cualquier lugar donde se publica algún artículo en contra del uso de la violencia hacia los niños,  en contra del chantaje emocional o del consabido sistema de moda entre muchísimos educadores de “premios-castigos”  o la “silla de pensar”

Pues a mí me dieron mi cachete a tiempo y ningún trauma ni nada…
Creo que se dramatiza demasiado con lo de “pegar” a los hijos. La cosa no es matarlo, es un toque de atención.

 OS copio mis respuestas al hilo… con el ánimo de incitar  a a reflexión:

  • Nohemí: …el hecho de que justifiques la violencia con alguien en inferioridad de condiciones es una muestra de que sí te afectó.
    ¿Qué te parecería que el estado aprobara que la policía diera “toques de atención” a los ciudadanos que no se comportaran como ellos creen?
    Si un adulto ha de recurrir al cualquier tipo de violencia con un niño el que necesita un toque de atención es él.

    La violencia aparece cuando no hay otros recursos, y aparece con facilidad porque la tenemos interioirzada, porque la usaron con nosotros.
    Hay dos vías, o lo aceptamos y decidimos no seguir o la justificamos… el síndrome de Estocolmo de toda la vida.
  • Comentarista 1: Ese ejemplo que has puesto no me vale, Nohemi. Es evidente que un adulto no tiene la misma capacidad de razonamiento que un niño, sino, por qué no se les permite a los niños entrar a casinos o conducir? Y no hablo de violencia. Yo, la violencia la veo como hacer daño a alguien realmente, un daño grave. Si a mí de pequeño me dijeron que no tocase ese jarrón y yo lo cogí y se rompió y me dieron una torta en el culo por ello y me mandaron a mi cuarto a pensar el porqué de esa reprimenda, no es violencia. Porque cuando entendí que cuando me dicen algo, tengo que obedecer, que para algo son mis padres, no hubo nunca más un sólo golpe.
  • Nohemi: Entonces si un niño no puede razonar ¿por qué le mandas a pensar? o sea le castigas por no hacer algo que no puede hacer. 
    Las tortas en el culo SÍ son violencia, como un insulto o un desprecio. Y además te recuerdo que ES DELITO.

    Y así nos va por aprender a obedecer a quien tiene la autoridad de castigar en vez de educar en la responsabilidad personal. A lo que se aprende no es a distinguir lo bueno de lo malo sino a evitar el castigo.
    Me gustaría que mis hijos aprendieran a ir por la vida del mejor modo respetando al prójimo, y para eso, lo primero es que sientan que ellos también son respetados.
    Si yo le doy una torta al mayor para enseñarle, el mayor lo hará a su vez con la pequeña. Le enseño que el grande tiene autoridad sobre el pequeño. No es eso lo que quiero para mis hijos.
    MALTRATO INFANTIL.GRITOS
    De todos modos repito: es un delito. Igual que que te den a ti una bofetada. Los derechos de las personas no dependen de su edad.
    En algunas culturas los hombres “aman” a sus esposas y se permite darles una torta si hacen algo mal. La cuestión es Tolerancia 0 a la violencia.
Maltrato infantil verbal

Las palabras tienen poder. Úsalas sabiamente

A cualquier violencia. Y un cachete, una nalgada, un grito, un insulto, un desprecio, el abandono… eso es violencia

Maltrato infantil. verbal

NO se trata del resultado  final porque en eso confluyen muchos factores, sino en el derecho a ser respetado en cada momento de su vida.
Nadie merece un insulto, ni un golpe físico, ni ser ridiculizado… y lo que nunca le haríamos a otro adulto, se lo hacemos a nuestros hijos
. Es motivo de reflexión al menos ¿no crees?

  • Comentarista 2: Un cachete a un hijo en un momento puntual no es violencia, y puede no ser una una falta de respeto.Este papanatismo se lleva a demasiados ámbitos y así nos luce.

 

  • Nohemi … si el cachete te lo dieran a ti ¿qué sería? ¿Si te lo diera tu marido? ¿O un desconocido? porque no entiendo la diferencia.

Este debate será eterno mientras entendamos que cuestionar cómo fuimos criados no significa juzgar a nuestros padres y reprocharles, seguramente en la mayoría de los casos hicieron lo que pudieron con las herramientas de que disponían y con sus propia carga de vivencias. Pero una cosa es no juzgar y otra cosa justificar y aplaudir.

A mí me pegaron y estuvo mal

A mí me ignoraron y estuvo mal

A mí me insultaron y estuvo mal

A mí me gritaron y estuvo mal.

A mí me hicieron callar infinitas veces con la frase: “Tú te callas que de eso no sabes”, y estuvo mal

A mí me dijeron que era muy responsable y que cuidaba muy bien de mis hermanos echándome una carga que no me correspondía, y estuvo mal

A mí me amenazaron y chantajearon verbal y emocionalmente , y estuvo mal

A mí me dejaron sola cuando debería haber tenido la supervisión de un adulto que me cuidara y evitara estar a merced de depredadores y eso estuvo MUY MAL

Y yo a día de hoy que soy madre veo todas esas actitudes en mí, y es una lucha constante actuar de otro modo. Pero no voy  a justificar esas conductas por muy mayoritarias, asumidas, aplaudidas, o cómodas que sean:

ESTÁN MAL. Son VIOLENTAS. ES VIOLENCIA

 

violento, ta.

(Del lat. violentus).

1. adj. Que está fuera de su natural estado, situación o modo.

2. adj. Que obra con ímpetu y fuerza.

3. adj. Que se hace bruscamente, con ímpetu e intensidad extraordinarias.

4. adj. Que se hace contra el gusto de uno mismo, por ciertos respetos y consideraciones.

5. adj. Se dice del genio arrebatado e impetuoso y que se deja llevar fácilmente de la ira.

6. adj. Dicho del sentido o interpretación que se da a lo dicho o escrito: Falso, torcido, fuera de lo natural.

7. adj. Que se ejecuta contra el modo regular o fuera de razón y justicia.

8. adj. Se dice de la situación embarazosa en que se halla alguien.

 

Maltrato infantil

 

Y vosotros, ¿Qué opináis?
¿Reconocéis la violencia no tan evidente que se ejerce contra los pequeños?
Me gustaría leer vuestros comentarios al post <3

 

Prólogo: Una Nueva Maternidad por Rosa Jové

Es  un honor  haber participado en este proyecto con otras amigas, todas mujeres y blogueras y es un lujo haber contado con Rosa Jové que nos ha escrito el prólogo.

Gracias a ellas y a vosotros por seguirnos… y leernos.

PROLOGO: UNA NUEVA MATERNIDAD

Por Rosa Jové

La primera vez que vi este maravilloso manuscrito estuve de acuerdo con lo que se dice en el epílogo: no deja indiferente. Guste o no guste, te remueve hasta lo más hondo. En muchas de sus páginas algunas nos veremos reflejadas y nuestros ojos se humedecerán conforme avance la lectura. Otras, menos afortunadas, no sentirán tanta emoción pero seguro que tendrán material para reflexionar. Ante estas páginas la neutralidad no existe.

Porque se trata de madres que, más que desnudar su alma, se la arrancan para que el mundo vea bien clarito lo que sienten, lo que son o lo que quieren ser. Mujeres valientes que no se acomplejan y que se rebelaron en su día para ser mujeres y madres tal y como ellas querían y no como se les quería imponer.

Son historias de quince hadas de la maternidad que entre pañales y pucheros, entre trabajos varios y noches sin dormir invocaron al duende de sus sentimientos que se hizo visible en forma de letras y espacios. Son hadas verdaderamente mágicas pues encuentran tiempo para todo, saben de juegos y canciones y curan dolores de barriga con un dulce beso que sale de sus labios. En este libro, además demuestran que escriben como los ángeles.

Al igual que las hadas son invisibles a los ojos humanos no entrenados y por eso solo se reconocen entre ellas o las reconocen aquellos a quienes aman. Quizás uno de los objetivos de este libro es que la gente las entienda y las ame para así poder empezar a verlas. Pero no solo a ellas, sino también a las que son igual que ellas. Porque este mundo está poblado de miles de hadas, lo que sucede es que no todas se atreven a escribir. El objetivo es hacer visible lo que parece ser que hoy aún no se sabe ver.

Es curioso constatar cómo algunos textos están escritos desde la primera persona, desde la madre que se habla a ella misma. En otros es la madre que mantiene una conversación con su bebé y en otros con la sociedad. Porque cada una escribe lo que siente, lo que quiere escribir y a quien quiere escribir. Hay textos más intimistas y poéticos, textos más reivindicativos y prosaicos, pero todos destilando magia.

Me gustaría elegir una frase, un trocito de texto para que las personas que lean este prólogo puedan empezar a saborear lo que les espera. Pero…¿Cómo elegir solo uno? Si antes hablaba de 15 hadas he de mencionar ahora que este libro lo forman 46 pequeñas obras de arte. Elegir un fragmento de cada una quizás sería más correcto, pero tampoco haría justicia a la obra.

Me decido, pues, por buscar un resumen que los abarca a todos y me viene una palabra a la mente: amor. Lea el texto que lea sale el amor (sobre todo el amor maternal, pero también otros tipos de amor). Destila amor por los cuatro costados. Creo que si este libro fuera como una bolsita de té, haría una deliciosa infusión de amor.

Lean, emociónense, aprendan y amen. Eso es lo que van a encontrar en las siguientes páginas, nada más y nada menos.

Lleida, primavera de 2011.

Rosa Jové

Reserva tu ejemplar en Mimos y Teta-Tienda

Sustitutos de mamá

Hace tiempo había oído de un carrito que vibraba y emitía sonidos para ayudar al bebé a relajarse.  De hecho pusimos en el blog hace ya mucho un reportaje que mostraba los últimos diseños en carritos “versus” una mamá llevando a su peque en un fular.

Yo, personalmente usé el carrito unas 5 veces cuando nació mi hijo, creo que hasta que me llegó nuestro primer fular. Tras eso el carro pasó a ser un armatoste más metido en el garage cogiendo polvo. Menos mal que lo compramos en una tienda que liquidaba y nos salió muy barato, porque si llego a pagar lo que me cuentan que valen algunos carritos aún estaría dándome golpes contra la pared.

De todos modos, aunque yo soy más bien anti-carrito, entiendo que muchos padres ven en él un utensilio más que usar puntualmente. Muchos padres que usan portabebés también usan carrito en ocasiones, sobre todo los que tienen más de un  hijo. El problema no es el uso del carrito, sino el abuso como muy bien lo explica Violeta Alcocer de “Atraviesa el Espejo” en  este artículo que os recomiendo leer.

Pero de un tiempo a esta parte no dejan de aparecer aparatos para “mantener al bebé calmado solo”. Mecedoras  y hamacas automáticas, con sonido y diferentes movimientos para suplir la  necesidad del bebé de movimiento y estímulos.

El abrazo materno es insustituible

sustitutos de mamaCasi todas estas empresas  explican que los bebés necesitan movimiento y contención, como si hubieran descubierto algo novedoso.  Lo malo es que no dicen que no es lo mismo mecer a un bebé de forma automática con un dispositivo mecánico que estar en brazos de la madre

¿Por qué tanto afán en sustituir algo tan sencillo como el abrazo materno?. ¿Por qué nos presentan una madre ideal, delgadísima, guapísima, muy bien peinada y maquillada que prefiere leer un libro mientras un aparato mece a su bebé?, eso sí “imitándola a ella”.
Estas imágenes siguen presentando una imagen idealizada y falsa del puerperio y las necesidades del bebé y la madre. En pleno puerperio  las madres necesitamos ayuda pero no para que duerman a nuestro bebé mientras nosotras nos maquillamos y leemos un libro, sino que nos preparen la comida y atiendan nuestro hogar para  nosotras dormir abrazados a nuestro bebé.

Lo único bueno de estos  inventos  es que reconoce que el seno materno es el mejor lugar para el bebé. Ya se sabe, que le copien a uno al final es un elogio. Lo malo es que esta tendencia lejos de halagarnos, nos asusta porque ¿hasta dónde van a llegar para no darle al bebé lo que necesita? Ya hay embarazos artificiales, partos artificiales, lactancias artificiales y crianzas artificiales.¿Cómo van nuestros hijos a aprender lo que es la esencia del ser humano y de las relaciones entre las personas si no lo viven? ¿Cómo van a ser seres que sepan mostrar respeto, cariño y empatía si les tratamos así, engañándoles, desde antes de nacer?

No nos engañemos/No les engañemos

Siempre he usado este ejemplo cuando hablaba de cómo el bebé que toma teta suele rechazar el biberón o chupete, pero aplica a esto también.
“Como  en el posparto estamos casi  siempre cansadas, con sueño,  sin ganas de nada, con la libido medio  (o totalmente) desaparecida.

Con un cuerpo que aún no reconoces, con las raíces sin teñir y las cejas (y otras partes menos visibles gracias a Dios) sin depilar.

Con un bebé que cuando te pones a ello se despierta y te reclama.

Algunas encima con molestias y /o dolor por la maldita episiotomía…

Vamos, el cuadro completo para olvidarte de reanudar la sexualidad en pareja…

Pues ya tenemos la solución:  “Sweetwife”: la muñeca hinchable que hará que tu marido no te eche de menos…”


Un bebé separado de  mamá es un bebé solo

Si mi pareja se conformara con un burdo sustituto de mí, cuanto menos me enfadaría. Y por muchos extras que le  pusieran seguiría siendo un trozo de plástico, con calor, con vibración, con movimiento, con el pelo largo, vestida o maquillada, da igual:  ¡NO SERIA YO¡

bebé en fular

bebé en fular

Cómo se sentirán los bebés siendo engañados, estafados diría yo, intentando que un aparato que se mueve y emite sonidos grabados cumpla el papel que él espera de su madre!

Porque una madre es algo más que una máquina de moverse y emitir ruidos señores diseñadores de artefactos . Porque las hormonar implicadas en el piel con piel nunca las podrán imitar en laboratorio, porque el contacto humano es insustituíble, porque cuando un bebé es llevado con un fular por ejemplo en el regazo, los movimientos cambian  según la actividad de la madre, y cambia su ritmo cardíaco, y su olor y su tono de voz, y el bebé conoce y reconoce a su madre y poco a poco todo el entorno desde un lugar seguro,  y no sólo por la postura.
Un bebe acunado, mecido y cantado por una grabación  en su invento, al final es un bebé SOLO.
¿De verdad creen que un bebé es tan difícil de engañar? Por favor no insulten nuestra inteligencia ni la suya.

Los miedos de los padres

Los miedos de los padres

Algún día me gustaría hacer un experimento, de esos con cámara oculta, en cualquier hogar con niños para contabilizar cuántas veces oye un niño (sobre todo si ya gatea y/o camina) las palabras “no” y “cuidado”. Aunque tampoco necesito salir fuera que  yo misma me he visto usándolas sin parar. Y eso que para sufrimiento de la mayor parte de quienes me rodean soy una madre, digamos, “despreocupada”.

mafalda-guilleSoy de las que dejó a su hijo pasar de comer teta a comer con las manos, sin triturados, sin redes antiahogo. De las que cuando iba al parque con él le dejaba tocar la tierra o llevársela a la boca, o comerse el trozo de pan una vez caído al suelo. De las que quitó las barreras de las escaleras muy pronto y dejaba a mi hijo subir y bajar solo por ellas desde que quiso hacerlo. De las que, siempre bajo supervisión, he dejado que mi hijo coja unas tijeras y un cuchillo. De las que tiene el patio de casa con los azulejos pintados de tiza y témpera a modo de pizarra gigante.

Como digo, todo esto ha causado más de una taquicardia entre los que observaban estas prácticas con una mirada mezcla de asombro y escándalo.  Personas que me decían continuamente: “tu hijo está…. “ y añadían a esa entradilla todo tipo de acciones : “…subiendo-bajando las escaleras”, “…jugando con la tierra”, “… subiendo por la parte deslizante del tobogán”, “… comiendo pan (o una salchicha o una manzana o lo que sea que no fuera un potito o un zumo)”, “…pintando en el patio con la mano”,  “…saltando del árbol, o banco o murito,” etc…

Me he cansado de repetir: “sí, lo sé. Gracias”. ¿Se piensan que estoy ciega? ¿o directamente que soy una mala madre  y en vez de decírmelo así directamente pues me dan una última oportunidad de redimirme con esos toques de atención?

Y yo me pregunto ¿no estamos coartando a los niños de demasiadas cosas?, ¿tienen ellos la culpa de vivir en casas pensadas para todo menos para albergar niños?. A veces creo que nuestros hogares son campos minados para niños (muebles pesados, vitrinas, enchufes, esquinas, cables, fuentes de calor, grifos, jarrones y figuritas delicadísimas, por no hablar de mascotas con sus comederos y areneros). Y si hemos decidido criarlos en ese entorno, ¿no será mejor dejarles un poco de libertad para que vayan conociendo el terreno y sepan desenvolverse en él?.

Por poner un ejemplo: en el grupo de apoyo a la lactancia al que suelo ir las madres que van habitualmente me han oído varias veces decir cuando surge el tema de la introducción de la alimentación complementaria y el miedo  habitual de las madres al atragantamiento que tengo una teoría personal a la que llamo “Ley del Atragantamiento Infantil” y que reza así:

“El riesgo de un niño de atragantarse es directamente proporcional al miedo de su madre a que éste se atragante “

Pues mi teoría en ese campo yo la extrapolo al resto de peligros acechantes a nuestros hijos. Vivo en una casa de esas con muchas escaleras y mi hijo no se cayó por ellas hasta bien entrados los 3 años y pico. Curiosamente, como todos los niños del  mundo, entre los 1 y 2 años se cayó constantemente por todos lados,  pero nunca por las escaleras.

Sin llegar al extremo que Jean Liedloff pregona en su “El Concepto del Continuum”, creo que con tanto “no” y tanto “Cuidado” lo que hacemos es o crear niños miedosos e inseguros o por el contrario conseguir que para nuestros hijos esas palabras no signifiquen nada.

Si digo “cuidado” a cada paso o acción de un bebé, cuando realmente quiera advertirle de un peligro real e inminente, ¿cómo haré para que reaccione?. Podría pasarnos como a pedro el de “Pedro y el Lobo”, que de tanto mentir, cuando dijo la verdad nadie le creyó. Si nuestros hijos oyen “cuidado” cada vez que hacen algún movimiento:  subirse o bajarse del sofá, coger su vasito, levantarse y caminar, etc.,  cosas para ellos sin peligro,  cuando oigan: “cuidado” ante un peligro real, que se  vayan hacia una carretera por ejemplo, ¿no pensarán: “ah! esa es la palabra que mamá y papá dicen cada vez que hago algo, no pasa nada nuevo” ?

Recordemos que de padres miedosos suelen salir hijos miedosos y no es sólo genética. Si queremos hijos con confianza en sí mismos tenemos que trabajar en ello desde muy pronto.

guilleQueremos hijos buenos, sumisos y quietecitos, pero que de mayor tengan personalidad propia, que sean independientes y sepan luchar por sus derechos.

Pues me temo que la cosa no funciona así. Si reprimimos desde la infancia el deseo innato de los niños de explorar e investigar, de buscar los límites (la mayoría de las veces no los nuestros, sino los suyos propios),  al final tendremos eso: personas sin confianza, manipulables, personas que tiendan a relacionarse desde el rol de sumisión.

tira-de-mafalda2

Nosotros decidimos qué clase de hijos queremos decidiendo qué clase de padres somos.

tira mafalda

Si hasta las empresas de publicidad se han dado cuenta…

Aprovecho el artículo para homenajear a Quino por usar a una niña “rebelde” para hacernos pensar en cómo somos como sociedad en general y como padres en particular:

mafalda


La guardería no puede criar saludablemente a un bebé

La guardería no puede criar saludablemente a un bebé

 

Soy lo bastante mayor para acumular experiencia y lo bastante joven para seguir aprendiendo.
Soy de Barcelona. Soy médica, psiquiatra y psicoanalista.
Estoy casada y tengo tres hijos y seis nietos.
¿Política? Favorable a los más necesitados.
¿Dios? Eso son cuestiones privadas
Eulàlia Torras de Beà, psicoanalista y psiquiatra infantil

¿Qué tiene de malo una guardería?

Es algo que necesitan los padres…, pero no es lo que necesita un bebé

. ¿Y qué necesita un bebé?

La cercanía cálida, constante y segura de sus amorosos padres.

Pero si los padres no pueden…

Dejan a sus bebés cada vez más tempranamente en guarderías, sin calibrar las consecuencias…

¿A qué edad entran los bebés en guarderías?

¡Con cuatro meses! Algo impensable hace 40 años…

¿Y qué consecuencias tiene esto?

Mala crianza. Asumimos como normal que nuestros bebés enfermen, ¡y no lo es!

¿Enferman por culpa de la guardería?

Multiplica las posibilidades de enfermar: el bebé está más expuesto a gérmenes… y, sobre todo, más propenso a toda afección.

¿La guardería acentúa la propensión a enfermar del bebé?

Sí. El propio hogar, los brazos de mamá y papá, un círculo reducido de personas… ¡eso es lo que fortalece emocional, cognitiva y físicamente al bebé! La guardería, en cambio, puede comprometer su desarrollo.

¿Tanto como eso?

El ingreso en la guardería lo hace retroceder temporalmente en competencias que está adquiriendo, como hablar, caminar…

¿Por qué?

Un entorno estable proporciona seguridad al bebé, seguridad que lo anima a explorar: así madura bien. Alterar su entorno le resta seguridad, lo que frena su desarrollo.

¿No está dramatizando, doctora?

Lo confirman los últimos hallazgos en neurociencias y psicología evolutiva.

¿Me los resume?

De los cero a los dos años, cuando más plástico es el cerebro, las neuronas del bebé se desarrollan según la calidad de los estímulos que recibe por interacción con las personas centrales de su mundo: abrazos, achuchones, caricias, risas, balanceos, movimientos, sonidos, voces, cantos, palabras, mimos, cariños, músicas, olores, colores, sabores…

¿Y besos?

Y besos. Todo eso sofistica y enriquece su sistema neural y nervioso, el sistema desde el que establece su relación emocional y cognitiva con el mundo y consigo mismo.

¿La guardería no da esos estímulos?

Imposible en grado óptimo, improbable en el necesario, difícilmente con la intensidad y calidad de unos papás atentos y amorosos.

Ya no existen a tiempo completo.

Y quizá por eso llegan cada día a las consultas más psicopatologías en niños cada vez menores… ¡España es ahora el tercer país que más psicofármacos receta a menores! Cortamos síntomas sin analizar causas.

También padecemos en España un elevado fracaso escolar.

Tampoco analizamos causas, preferimos castigar o etiquetar: “trastorno por déficit de atención e hiperactividad”, y medicar.

Ir pronto a la guardería ¿no garantiza una mejor escolaridad ulterior?

No. Hay que escolarizar al niño justo cuando empieza a quedársele pequeño su hogar.

¿Y a qué edad sucede eso?

No antes de los tres años.

¿Tan tarde?

En Finlandia los padres no están obligados a escolarizar a sus hijos ¡hasta los siete años! Y Finlandia es el país con menos fracaso escolar de Europa, vea el informe PISA.

Seguro que concurren otros factores…

El principal es que el Estado sufraga durante el primer año a los padres. Y luego permite horarios laborales intensivos o reducidos. Así, ¡los padres pueden criar a sus hijos! Y un niño bien criado en casa llegará a la escuela muy estimulado, con ganas de descubrir. Y aprenderá más y mejor.

O sea, que deberíamos mimar al bebé.

Atender sus necesidades de hambre, sueño y – sobre todo-cariño. No es sobreprotegerlo, ¡es protegerlo de lo que vendrá! Porque el niño así criado gozará de estabilidad emocional, autoestima y coherencia: estará bien preparado para los reveses que vendrán.

¿Y no será así si se ha criado con mucha guardería o en un orfanato?

La pobreza de estímulos empobrece su desarrollo: serán niños poco orientados, intemperantes y más agresivos, más vulnerables a la frustración, más depresivos…

Diga algo bueno de las guarderías.

Muchas tienen excelentes cuidadoras, pero repartirse entre tantos niños imposibilita la calidad de la atención personalizada.

Mejor una guardería que algún hogar.

Ante un hogar con abandono, conflicto permanente y agresividad crónica, ¡mejor una guardería, sí! La guardería es útil en ciertos casos y momentos, pero no es la opción principal para criar saludablemente a un bebé.

Envíe un mensaje a los padres.

Uno de la doctora Julia Corominas: “Dedicar tiempo a los hijos de pequeños os ahorrará mucho tiempo cuando sean mayores”. Ahorro en salud física, mental y emocional.

¿Qué haría si mandase en España?

En vez del populismo político de inaugurar guarderías, subvencionaría a los padres para que dedicasen tiempo a criar a sus hijos hasta los tres años: ¡eso sí sería progresista!

En algo sí habremos progresado en los últimos 40 años..

Sí: en conocimiento. Sabemos cómo optimizar el desarrollo de los niños. ¿Por qué no lo   aplicamos? ¿Queremos su felicidad futura?

 

Cambio social

Madres a la oficina, bebés a la guardería: relevante cambio social de los últimos 40 años. Con algunas consecuencias indeseables. Quien las señale se expone a ser tildado de carca. Pero se agolpan las evidencias neurocientíficas, y hay que plantearlas: lo hace la doctora Torras – ¡se reprocha haber callado demasiados años!-,presidenta de la Fundació Eulàlia Torras de Beà (www. fetb. org), gestora de varios centros de salud mental infantil y juvenil y que ahora celebra 40 años de trabajos. Cada día hay más padres inquietos ante una política socioeconómica que dificulta procurar a sus hijos una feliz y saludable crianza, padres como los que se mueven en  http:// mastiempoconloshijos. blogspot. com

Entrevista publicada originalmente en “La vanguardia”

VÍCTOR-M. AMELA  – 23/11/2009

Comentarios sobre el artículo Crianza respetuosa o perpetuar la especie

Al hilo de la publicación del artículo: “Crianza o perpetuar la especie”   y de algunos de los comentarios que han dejado en el blog os pongo a continuación mi respuesta a modo de reflexión. Os invito a leer los comentarios en el artículo citado para entender mejor el texto y a quién va dirigido.

 

Siempre que se plantea el tema de las opciones de crianza tema en determinados foros surge la discusión.  Si son foros sin ideología, porque aparecen los 2 bandos como en la guerra y si son foros con una ideología concreta, pues se “veta” o critica a la otra.

Estoy de acuerdo en que el mundo no es blanco ni negro, que en casi todos los aspectos de la vida priman las escalas de grises,  aunque también creo que hay determinados campos en que sí debe haber una  distinción clara entre conceptos. Por ejemplo: la lactancia materna. No hay duda de que es lo mejor desde cualquier punto de vista. Eso no quiere decir que yo ataque a quien decide no hacerlo, o les juzgue. Puedo tener mi opinión, por supuesto,  y la digo si me la preguntan. Aunque  aún en esos casos  miro mucho en qué tono me pregunta la madre o si mi comentario la puede hacer sentir mal o no.

Me explico:
Una madre me dice al ver a Iker mamando que qué pena que ella no tuvo leche para su hijo, que le habría gustado darle mucho tiempo, etc.

  • -En muchos casos le explico a la madre que casi  todas las mujeres que paren hijos tienen leche para darles, que la mayoría de las veces  lo que falta es información, apoyo, profesionales sanitarios que cooperen, etc…
  • -En algunos casos simplemente les digo: “No te sientas mal mujer. Seguro que lo supliste con mucho amor y mira qué guapo se te ha criado. Y para el próximo pues ya nos encargaremos entre todas de ayudarte a que sí lo consigas”

¿Por qué esa diferencia? ¿Soy una hipócrita?
No, en ambos casos pienso lo mismo, lo que cambia es cómo veo a la madre.
Si realmente se ha creído que tener leche es una lotería y va por ahí repitiendo ese mito, le explico la verdad para que cuando hable con otras mujeres no perpetue esas mentiras.
Pero en el segundo caso si es una madre angustiada por un sentimiento de culpa intento no añadir más carga porque esa segunda madre si de verdad sintió no poder dar el pecho,  cuando esté preparada y tenga más información apoyará a otras mujeres de su entorno.
Muchas de las madres primerizas que vienen al grupo de apoyo a la lactancia lo hacen acompañadas de otras mujeres (madres, hermanas mayores, vecinas, amigas) que no dieron el pecho y quieren ayudar a que estas madres nuevas sí lo hagan.
Con el tema de la crianza pasa algo parecido. Partimos de la premisa de no hacer sufrir (innecesariamente) a un bebé,  en eso estamos de acuerdo todos. Pero las madres que aplican el método Estivill han sido convencidas de que ese sufrimiento es necesario, del mismo modo que permitimos que a nuestros hijos les intervengan quirúrgicamente si es por su bien.

El problema es que esos argumentos “científicos” no lo son  y son tan aceptados porque vienen a dar a los padres una “solución” a una necesidad: dormir. Además aparece como el Mesías de la paternidad convenciéndonos que se puede compaginar atender a un bebé con dormir toda la noche plácidamente.

Sinceramente si ninguno de nosotros hubiera leído un libro en su vida y no tuviéramos pediatras que se meten en cómo criamos a nuestros hijos en lugar de ceñirse a su trabajo (la salud -o más bien la enfermedad- de nuestros hijos). Si  viviéramos alejados de un mundo con tantas obligaciones para con todos salvo para con nuestros hijos pequeños, pues seguramente no habría debate, ni sentimientos de culpabilidad, ni dedos señaland,  porque sencillamente ninguno dejaríamos a un bebé durmiendo solo, con llanto o sin él.
Desconozco a la autora del artículo y si es muy radical o no. Quizás le aplicaron el método a ella y habla con conocimiento de causa, porque ese es otro punto, la de lo que siente y sentirá el bebé con ese trato.

Con lo que nos gusta a los padres grabar en vídeo las primeras hazañas de nuestros bebés (primer “ajo”, primera risa, primera vez sentado, primera papilla, primeros pasos,  etc) ¿grabarían orgullosos los padres del método” la primera noche durmiendo sin papá y mamá tras minutos de llanto agonizante”?. ¿Se lo enseñaríamos a las visitas y familiares? .¿Se lo enseñaríamos a ellos cuando crezcan?? . ¿Qué pensarán nuestros hijos el día de mañana cuando se enteren que en su infancia hubo 2 corrientes y nos pregunten que cuál escogimos nosotros?.

Al menos podemos pensar en ello ¿no?
Yo sólo vi una vez por Tv la grabación de un niño en pleno “método” y no pude verlo entero. Mee imagino ese pobre niño cuando crezca y se vea a sí mismo de ese modo.  Igual también es un “radical”,  pero ¿quién se lo va a reprochar?.

Sigo…

Sobre “arrojarnos la paternidad a la cara” que comenta una de las mamás:  Estoy de acuerdo que esa no es forma de convencer a nadie. Cuando uno se siente criticado no responde bien a no ser que de verdad sea muy humilde y tenga muchas ganas de mejorar. Por eso la mayoría de los padres que eligen criar con apego (y digo la mayoría porque no serán todos, ya que gente maleducada hay en todas las ideologías), no acusamos con el dedo señalador a nuestro vecino “fulanito de tal ” que aplica el método. Pero,  dado que creemos sinceramente que no es una opción buena ni sana pues intentamos hacer llegar información sobre el tema a cuanta más gente mejor. Porque nosotros no tenemos un representante que nos concierta entrevistas en Tv cada 2×3, ni patrocinamos lácteos infantiles (curiosamente nunca le he oído yo a este señor fomentar la LM), ni bebidas refrescantes azucaradas, ni jabones de baño de laboratorios que experimentan con animales, ni manuales para conseguir que nuestro niño coma, duerma, juegue y lo haga todo como “tiene que ser”.
A nosotros sólo nos queda el boca a boca, espacios como este, de vez en cuando algún artículo en un periódico o una breve aparición en un programa de TV,  y cada uno aprovecha su “minuto” como quiere o como puede.
Sobre el comentario de la otra madre de las guarderías:
Siento de veras que en tus circunstancias si tu deseo es pasar más tiempo con tu niño y menos en tu trabajo, no puedas hacerlo. Esa es la asignatura pendiente de nuestra sociedad, que quiere invertir en más plazas de guarderías de 0-3 años y no en ampliar las bajas maternales o las maternidades subsidiadas.
Pero que tú no puedas hacerlo de otro modo no significa que otras pudiendo no quieran,  creo que ahí está la crítica.
Cada uno tiene una escala de valores y de necesidades y cada familia enfoca su vida bajo ese criterio.  Quizás no deberíamos criticarlo si no fuera porque la elección libre de unas de no renunciar a su trabajo por sus hijos nos está llevando a una sociedad que no valora el maternaje como un valor familiar, comunitario y social.
No es que no se pueda coger lo que se desee de cada uno,  es que hablamos de cosas incompatibles. Es como poner horario a la lactancia materna. ¿Que en algunos casos funciona lo de 5 minutos de cada pecho cada 3 horas? ¡Pues claro!. Mis hermanos son la prueba (siempre habrá niños que sean capaces de sacar en ese poco tiempo lo que necesitan) pero ¿cuántas lactancias se han perdido por intentar que la madre descanse y no se agobie?.
ME alegro que madres que aplican el método el resto del tiempo sean cariñosas y den teta y mimos todo el día. La cuestión es: ¿Qué momento de esa etapa recordarán esos niños?. ¿El momento tierno de besos y mimos y teta o el momento de sentirse solos a la hora de dormir? No lo sabemos… pero algunos preferimos no arriesgar.
Un beso a todos :-)

 

Crianza o perpetuar la especie


ME pregunto si la sociedad española es consciente de lo que esta ocurriendo en la comunicación que se establece entre las mamás y sus bebés. Sobre todo, me gustaría saber si ellas son conscientes del poder que en realidad tienen para afrontar el porvenir de este país.

Nos quejamos de la violencia en la adolescencia, vemos a bebés siendo adiestrados por ‘supernannys’ en televisión, aplaudimos iniciativas como las de Izquierda Unida de llenar el país con guarderías full time, se expulsa a mujeres que están dando de mamar en un centro comercial y lo vemos normal, no se consiguen las firmas necesarias para aumentar la baja maternal a seis meses, y todo ello sin pararnos a pensar en el fondo de la cuestión.

¿Existe una concienciación y formación en referencia a la crianza? Algunas madres consideran que la crianza es ‘cuestión de instinto’, mas no comparto esta idea, ya bases como: «debería amamantar a mi bebé», «debería acurrucar y calentar en mi regazo a mi bebé», «debería dormir con mi bebé», y otras que confirmarían una conducta instintiva, en la época que vivimos, vienen denostadas por el entorno real y actual de la madre, como por ejemplo: medios de comunicación, revistas ‘especializadas’, algunos libros de gran tirada, abuelas influidas por pediatras de hace treinta años, algunos pediatras actuales, etc. Por tanto, en la actualidad, en la sociedad occidental no existe el instinto puro sin influencia.

En nuestras investigaciones he detectado que, incluso mujeres que han estudiado cinco o seis años para ejercer una profesión; a la hora de formarse para la maternidad compran uno o dos libros como mucho, aunque la mayoría ninguno, recomendado por ‘amig@s o dependientes de librerías’ básicamente, y alguna que otra revista. Al final del embarazo, la futura madre se pone en contacto con la matrona en el curso de preparación al parto, y ésta a veces recomienda leer algún manual de crianza y, luego, el sistema sanitario, en la mayoría de las ocasiones, induce a revisar al niño cada dos meses con el pediatra, y esto, más lo que le comenten amigos, familiares y programas de televisión es, básicamente la relación que establecen las mamás con la formación de la maternidad.

Creo que en España se han generado dos líneas de pensamiento en referencia a la relación con los bebés, una mayoritaria que denomino de amor stivilizante y otra muy minoritaria o de amor gonzalizante, y vienen dadas, por una forma más o menos inconsciente de ser; esto es, por la personalidad de la madre. Una observación somera parece indicar que las madres stivilizantes y las gonzalizantes difieren en su forma no sólo de entender la crianza sino también en su forma de ser, y no es únicamente que unas ‘enseñen a dormir a sus hijos’ y las otras no, sino que se planteen multitud de aspectos de la crianza desde otro ángulo, aportando relaciones, ya no diríamos diferentes sino casi divergentes.

Además, esta forma diferente de ser, engloba que la madre stivilizante es más práctica, más impaciente, más insegura de sus relaciones maritales y con su feminidad, menos crítica, más pesimista, que valora bastante su trabajo y lo entiende como algo primordial en su vida (madres de esta línea de pensamiento consideran que para compatibilizar la vida profesional y personal mejor, los niños deben pasar más horas en la guardería, no ellas menos en el trabajo), más razonable, más competitiva. Y aparentemente, la madre gonzalizante nos resulta más optimista, más paciente, más observadora, más crítica con su propia educación y con el macro y micro entorno social y personal, más segura de sus relaciones, más intolerante con las opiniones que no le gustan y más obsesionada con la trascendencia del amor por encima de otros aspectos de la vida.

Desde esta perspectiva cada madre hace lo que le dicta su sentimiento y su razón, y conocedores de la disonancia cognoscitiva, suele ser extraño que un individuo se replantee si algo tan importante como la educación y el tratamiento que le esta dando a su bebé es algo correcto científicamente, eficaz psicológicamente, y, en general, si se podría hacer mejor y esforzarse luego por hacerlo; ya que también es posible que algunos responsables de bebés quieran que sus hijos cumplan una serie de criterios, pero no consideran necesario leer una serie de informaciones.

Estas dos formas de pensamiento las podríamos describir como:

  • Tipo 1: madre con amor stivilizante: entiende que un bebé de tres meses fortalece su independencia si duerme solo en otra habitación, con un peluche, que creen que el niño aprende a dormir, que no suelen hablar ni quedarse al lado del bebé al dormirse éste, quien no necesita alimentarse ni despertarse por la noche. Le dan alta importancia al desarrollo mental del niño y a la disciplina. Así mismo, son inflexibles en criterios de alimentación. No perciben como adecuado coger en brazos al niño, reforzarlo y elogiarlo. Pueden ver incluso adecuado gritar y azotar al niño por ‘su bien’, y en la mayoría de las ocasiones lo ignoran cuando hace algo que no les gusta o el niño tiene un berrinche, les resulta importante que los bebés sepan ‘quien manda’ en la casa, muchas utilizan algo llamado ‘el rincón de pensar’, no suelen ponerse en el lugar del bebé, entienden como satisfactorio y adecuado dejar a los niños con los abuelos (o similar) regularmente para practicar actividades de ocio con la pareja o viajar, consideran que al niño se le quiere mucho pero es una carga muy cansina para las mamás y que requiere una dedicación de veinticuatro horas.
  • Tipo 2: madre con amor gonzalizante: Normalmente practica el colecho, la lactancia materna a demanda seis meses o más, se muestra flexible entorno a las pautas de la comida o el sueño, no tienen mucha prisa en sacarle el pañal y que el niño ‘vaya rápido’, coge en brazos al niño cuando llora, para mimarlo, y en muchas ocasiones, para transportarlo, no se impone al niño con ningún tipo de violencia, le respeta, no le grita, no le azota y lo consuela ante un enfado o berrinche; así mismo tampoco considera que los padres necesiten independencia del niño ni que un bebé deba ser independiente. Suele ponerse en la posición del bebé antes de tomar ciertas decisiones. Está bastante enamorada de sus hijos y disfruta la maternidad de tal forma que ésta es una bendición a la que le dedicaría veinticuatro horas.

Ante todo esto surgen diversas situaciones sobre las que meditar:

  • 1. Muchas madres stivilizantes están utilizando técnicas de adiestramiento canino para conseguir determinadas conductas. Técnicas sin validez científica, que desde la psicología, recientes investigaciones parecen demostrar que provoca en el niño una falta de resiliencia (capacidad de los sujetos para sobreponerse a tragedias o períodos de dolor emocional), baja autoestima y futuros problemas de adaptación; que desde la psiquiatría y la medicina, el bebé sufre traumas de diversa índole como vómitos, shock neuronal, ataque de ansiedad, etc., y otros cuadros clínicos; y que desde la ética se puede considerar como una forma de maltrato y abuso del menor. Y, todo esto, cuando el propio difusor del método de adiestrar a los niños para dormir, el pediatra Richard Ferber, empezó en el 2005, en una entrevista publicada el 15 de noviembre en el Wall Street Journal, a retractarse de sus teorías.
  • 2. La forma en la que se está gestionando la compatibilidad de la mujer y el trabajo es absurda, aspectos como más guarderías o dar un dinerito a la madre, o liberarla de parte de sus impuestos no llega a nada , es un fracaso.
  • 3. Muchas mujeres stivilizantes en realidad se arrepienten en determinada forma de haber tenido sus hijos. Los han tenido porque socialmente es conveniente, porque es una norma implícita, porque su madre que le ha ayudado a comprar el piso ahora le exige el nieto, porque no quería ser menos que sus amigas u otros motivos. Si para algunas mujeres su prioridad es el mundo profesional, deberían animarse a reivindicarlo y afirmarlo sin miedo ante los hombres, igual que hay muchos que no desean tener hijos, las mujeres que no lo deseen tienen derecho a planificar su vida para no engendrar.

Concluyendo, me gustaría que la sociedad en general se tomase más en serio la maternidad y la crianza. Con mayor responsabilidad. Y, que las madres en particular, hagan lo posible por asegurarse que le aportarán a su bebé amor y respeto incondicional, ayudándole a ser una persona armoniosa y plena, feliz consigo misma y con el entorno. El planeta se lo agradecerá.

Publicado originalmente en www.diariosur.es
LA TRIBUNA MALAGUEÑA
28.05.2008 –
M. DOLORES GARCÍA SÁNCHEZ
Los gritos también dejan cicatrices

Los gritos también dejan cicatrices

Los adolescentes que viven con violencia verbal tienen más riesgo de enfermedad mental

Los expertos defienden programas de intervención en menores de familias conflictivas

No hace falta pegar a un menor para que las ‘señales’ perduren toda la vida. Basta con gritarle. Por este motivo y tras los resultados de un nuevo estudio un grupo de investigadores acaba de recomendar la puesta en marcha de programas de intervención precoces para los chicos y chicas que conviven en casas dominadas por la violencia verbal.

El consejo se ha realizado ni más ni menos que en la revista de la Academia Americana de Psiquiatría del Niño y del Adolescente (‘The Journal of American Academy of Child and Adolescent Psychiatry‘) por boca de científicos de la Escuela Simmons de Trabajo Social (en Boston, EEUU) dirigidos por Helen Reinherz

Est'El grito', de Edvard Munch. (Foto: EFE)a científica ha reconocido al mundo.es:

“De verdad esperábamos que la exposición a la violencia física dejara cicatrices perdurables, pero no creíamos que nos íbamos a encontrar con que la exposición a gritos e insultos entre miembros de una familia tuviera efectos en la vida adulta. Estas consecuencias negativas incluyen problemas de salud mental, concretamente depresión y abuso de alcohol y sustancias. Además, los sometidos a este tipo de agresiones están más descontentos con sus vidas y sufren, incluso, más desempleo”.

“El ambiente familiar caracterizado por los conflictos verbales (insultos, amenazas tanto de padres a hijos como entre los propios progenitores) a menudo tiene una influencia perjudicial en el desarrollo psicosocial, la salud mental, y el bienestar de los jóvenes que viven en esos ambientes, pero hasta ahora existía poca evidencia científica de las secuelas a largo plazo”, postulan los científicos en su trabajo.

Reinherz y su equipo iniciaron en 1997 la investigación ‘Simmons Longitudinal Study’ en la que se recopilaron los datos de 1.977 personas de esa comunidad a través de varios informantes (padres, profesores…) en edades muy concretas; a los cinco, seis, nueve, 15 18, 21, 26 y a los 30 años. De todos estos participantes, escogieron a 346 para realizar un nuevo trabajo. Los autores indagaron sobre la existencia de violencia verbal en sus hogares cuando tenían 15 años y sobre la violencia física, también en casa, a los 18 años.

Analizaron si ambos tipos de agresiones tienen repercusiones en la funcionalidad de los adolescentes cuando alcanzan la edad adulta (30 años). Entendiendo por ella, la existencia de salud mental (existencia o no de enfermedades psiquiátricas o problemas de comportamiento), el estado psicológico (autoestima, satisfacción personal en el trabajo u otras actividades), puesto laboral, salud física, e historia familiar (divorcio, separación…).

Como primer dato destaca el número de chicos y chicas que reconoció la prevalencia de conflictos verbales (un 55%) en sus casas a los 15 años, frente a los que vivieron violencia física (un 12%) a los 18.

“El parámetro que más relación tuvo entre los conflictos familiares y las consecuencias a largo plazo fue el relacionado con la salud mental. En los chicos en los que se documentó la vivencia bajo insultos el riesgo de padecer un trastorno psiquiátrico en la treintena era tres veces mayor que el de sus congéneres de familias estables. Entre ellas se incluyen la depresión, la dependencia de las drogas, así como más posibilidades de padecer comportamientos antisociales”, reza el trabajo.

Lógicamente, “si la agresión fue física el riesgo posterior de problemas a nivel psicológico, de insatisfacción personal y laboral fue mucho mayor. Los resultados del trabajo constatan que las influencias negativas de los conflictos verbales y físicos se extienden más allá de la juventud tanto en el sexo masculino como el femenino”, concluyen los autores.

La familia “es la fuente principal de problemas posteriores. Nos ha llamado la atención que el grupo de chicos que vivió con gritos e insultos a los 15 tenía más probabilidades de padecer depresión en la edad adulta, mientras que los que sufrieron violencia física poseía una mayor incidencia de enfermedades físicas”, destaca Helen Reinherz.

“Nuestra investigación tiene importantes implicaciones tanto para la práctica clínica como para las investigaciones futuras. Es necesario crear programas preventivos precoces para estos chicos y chicas, así como fomentar la buena comunicación entre padres e hijos. También se debería hacer un esfuerzo por identificar los factores protectores que pueden emplear los jóvenes expuestos a la violencia verbal y física con el fin de tener una buena funcionalidad cuando se conviertan en adultos”, recalca la directora del ensayo.

PATRICIA MATEY
Noticia publicada en El Mundo.es salud