El duelo de las que acompañamos madres

El duelo de las que acompañamos madres

Recuerdo el dia que me enteré que mi bebé no estaba vivo. Nada más salir de la consulta de la tocóloga, llorando y aún intentando asimilar lo que estaba pasando, vi a un par de madres sentadas en la sala de espera, acariciándose sus ya enormes barrigas y decidí ponerme mis gafas de sol para que no vieran  en mi rostro la cara de la muerte. Esas muertes que siempre les pasa a otras.

He comentado muchas veces con compañeras y alumnas  esta reacción mía en un momento en el que debía estar aún en estado de shock.  Parece una reacción extraña sacar algo de lucidez y preocuparse de otras personas, de extrañas, cuando en realidad tu cabeza sólo gira alrededor de esas tres odiosas palabras que te aplastan cada vez un poco más hacia abajo, hasta que sólo quieres desaparecer entre el polvo del suelo.

No es una reacción tan extraña cuando tu trabajo es como el mío.

Ser asesora de maternidad, Asesora Continuum, no es lo que hago, ES LO QUE SOY. Va más allá de la empatía natural de una persona hacia otra en su misma situación.
Ser madre, a muchas personas ( no a todas), les hace empatizar con  otras madres con las que comparten intereses y experiencias.

Dedicarte al acompañamiento  y/o asesoramiento maternal es ampliar tu radar emocional, es ser consciente de muchas necesidades, de las que te son familiares y de otras desconocidas, es comprender que cada situación personal es un complejo entramado único al que hay que acercarse con mucha capacidad de escucha, con una enorme dosis de respeto y con una gran capacidad de autocontrol para amarrar el ego y las ganas de juzgar.

Cuando esa es tu forma de vivir tu trabajo y de repente vives en primera persona eso que antes sólo habías leído y escuchado (que no oído), entonces tu duelo es un duelo peculiar.

Hacer un duelo acompañando la vida

dueloSeguramente sabréis o hayáis leído que una madre que ha perdido a su bebé quiera evitar, durante algún tiempo al menos, todo el contacto que pueda con embarazadas, bebés y niños. Este es un comportamiento totalmente normal, nada patológico y no tiene que ver con ninguna emoción indeseable. Esa madre no se ha convertido en una mala persona, ni se ha vuelto huraña ni  envidiosa: sencillamente aún llora por su no-maternidad y en determinados momentos resulta insoportable ver de cerca las sí-maternidades del resto del mundo.
En este contexto, les decimos a las madres que no se angustien, que a medida que vayan incorporando a su nueva vida aspectos de su vida anterior, se irán asentando las emociones. Volver a salir de casa al cabo de unos días, ocuparse de las tareas cotidianas al cabo de un tiempo, volver al trabajo llegado el momento,  son pasos que indican movimiento, movimiento que poco a poco nos traerá el equilibrio a medida que aumente la confianza y, como consecuencia, la velocidad necesaria.
Pero cuando tu rutina y tu trabajo incluye la convivencia diaria con madres, muchas sienten que en vez de un paso adelante se les obliga a dar un salto al vacío.
No sé si las que no estéis en esta situación podéis imaginar el torbellino de emociones de enfrentarte a trabajar  con madres, con padres, con familias llenas de vida, con bebés que besar, acariciar y nutrir, cuando tú, en ese aspecto, te sientes llena de muerte,   con un cuerpo que aún te demanda ese otro cuerpo al que besar, acariciar y nutrir y sólo puedes darle vacío y lágrimas.

Antes os decía que al comentar mi reacción al perder a Altair y mi vuelta al “trabajo” relativamente precoz, algunas personas me preguntaban que cómo pude hacerlo sin derrumbarme. Ante todo quiero dejar claro que no hay reacciones correctas y reacciones incorrectas, sólo hay emociones, todas válidas -incluidas las que calificamos de negativas- y distintas posibilidades  para afrontarlas.

En mi caso no me suponía sufrimiento añadido estar rodeada de madres embarazadas, madres puérperas, bebés y niños.  No todas lo viven igual. Para algunas supone demasiado  que todo gire en torno a palabras, cosas y actividades que  recuerdan la realidad no deseada. Todo está bien, no hay un ritmo único ni un proceso único. No hay una forma válida ni una medida estándar. Lo importante es darse el tiempo que se necesita, escucharse y no añadirse más carga de culpa. juicio o remordimiento. Debemos recordar que ahora nosotras somos “ellas” y  permitirnos ser dolientes un poco más de tiempo si es necesario.
No voy a negaros que en alguna ocasión lloré escuchando algún relato de parto o mirando a los ojos a alguna madre en la que veía compasión hacia mí y mi situación, pero la mayoría de las veces, el rodearme de vida me hacía sentir aún más gratitud por  el enorme privilegio que tenemos y a menudo damos por sentado.

El mejor bálsamo junto con el tiempo

El amor ha sido siempre lo que me ha mantenido a flote cuando mi barco zozobraba. Tener un ancla no te evita los zarandeos que te dan las olas, pero te mantiene alrededor de tu centro, evita que te pierdas.  No creo que haya mayor ancla a la vida que sentir amor: amor por los hijos, los nacidos y los que no lo lograron, amor por las personas que te rodean, amor por mi trabajo y amor por mí misma y mi propia capacidad de sentir amor.

Sin duda es un desafío dar ese paso de volver a escuchar historias de madres cuando aún tienes ganas de llorar a cada instante. Pero si eres capaz de darlo, si consigues ampliar ese radar y ver más allá de tu dolor, verás que muchas veces, créeme que muchas más de lo que piensas, recibes más de lo que das. Ese es otro de los milagros de nuestro trabajo: cuando ofreces confianza y sostén, recibes confianza y sostén de vuelta.

Al final del día, al final del camino, no es que no te duela tu dolor,  pero pesa algo menos y ahora en el lugar de esa carga pesada, ahora hay más empatía y más sabiduría para seguir caminando y seguir acompañando

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PD: Dedicado a todas las mujeres que se sienten identificadas al leer mis palabras. En especial a L.O.

(Imágenes  CC0 Public Domain)

Consuelo para una madre que perdió un bebé

Consuelo para una madre que perdió un bebé

Hace unos días recibí un comentario en el Blog de una madre que había sufrido la muerte de su bebé durante la gestación. He tenido unos días duros a nivel personal y no quería responderle hasta dedicarle el tiempo que se merecía.

Os copio su comentario y mi respuesta  esperando que le sirva no sólo a ella, sino a todos los que pasan por algo parecido.

 

Hola soy Patricia tengo 36 años y el 10 de noviembre de 2009 perdí mi primer embarazo, a las 11 semanas y 5 días, y todavía estoy muy triste. A veces  me pongo a llorar por pequeñeces, se me hace imposible contener las lágrimas, todo me afecta. La semana pasada estaba estrenando un vestido y creí que lo había manchado y me puse a llorar con todo mis sentimientos, y cuando pude calmarme y lo razoné en realidad no lloraba por el vestido sino porque  de un momento a otro lo que estaba perfecto se arruinó, y no soporté perderlo, aunque sólo se trate de un vestido. No logro afrontar sin angustia el perder nada, todo me recuerda el haber perdido a mi bebé. Constantemente trato de ser fuerte y dejar el llanto atrás, y tengo estados de ánimo a veces totalmente opuestos: ayer en la cola del super me causó gracia y hasta me gustó que pensaran que por la panza que aún tengo que estoy embarazada, y sin embargo hoy en el trabajo me crucé con una compañera que no veía hace meses y se ve que no sabía que ya no estoy embarazada y cuando me saludó me dijo: Hola, tanto tiempo sin verte, Cómo anda la futura mamá? y después de escucharla se me paró el corazón y saque fuerzas para dibujar una sonrisa y decirle : “Bien”, y seguir caminando. Sus palabras me inmovilizaron tanto que no pude decirle que perdí el embarazo. Me siento morir cada vez que tengo que decirle a alguien que me felicita por el embarazo o me pregunta cómo va, que ya no estoy embarazada. Me duele mucho, muchísimo decir “LO PERDI”. Porque con esas dos palabras me da la sensacion de que yo hice algo para que esto pasara, me hace sentir culpable. Y yo jamás hubiese querido perderlo, yo lo amé desde que deseaba que lo engendráramos, yo lo amo con todo mi corazón, todos los días, lo extraño, y hubiese dado la vida por él. Me niego a decir que yo lo perdí, más bien no pude hacer nada para que se quedara…


Mi respuesta:

Querida Patricia :


Ojalá no te entendiera. Ojalá ninguna madre tuviera que sentir el dolor de la muerte de un hijo, tuviera la edad que tuviera  y ojalá todos los que nos rodean supieran tratar el tema como necesitamos.


Tu dolor es real, igual que lo fue la vida que tenías dentro. Muchos no lo entienden porque no conocieron al bebé, no tienen nada que recordar ni que llorar,  pero igual que yo no he visto nunca a muchas amigas virtuales y por eso no dejaría de llorar su pérdida, tú lloras al ser que has sentido y sabido dentro de ti.
Fuiste su madre como tú misma dices desde que deseaste engendrarle y lloras como cualquier madre que sufre la muerte del hijo de sus entrañas.
Llora todo lo que necesites porque es el primer paso para afrontar tu duelo.

Nos han criado en la cultura del : “no llores” y hasta yo misma me veo muchas veces repitiéndoselo a mi hijo. Hasta que me doy cuenta y le digo: “Llorar no es malo cariño, lloramos cuando estamos tristes, enfadados, cansados, cuando nos duele algo, cuando nos hacemos o nos hacen daño o cuando no sabemos qué nos pasa”…

plañiderasYo misma me he visto diciendo “lo siento” cuando he roto a llorar al hablar de mi bebé,  como si estuviera haciendo algo malo o incorrecto. Ese es el problema (bueno, no el único, pero sí uno de ellos) pensar que no debemos llorar, que molestamos a los otros. Tú has de llorar porque es un mecanismo para liberar tensiones, incluso para demostrar por fuera el duelo que va por dentro. En algunas culturas se contrataban mujeres para que lloraran durante el funeral cuando un familiar moría: “las plañideras”  . Curioso ¿no?, hemos pasado de pagar para que hubiera más llantos que demostrasen la pena y el dolor por la muerte de quien queríamos a negar ese dolor, a intentar taparlo u ocultarlo.

Si lees algunos de mis artículos de las primeras semanas tras la muerte de mi niña expreso justo lo mismo que tú. Odiaba la expresión “perder al bebé”  porque no lo había perdido, se me había muerto.

Perder implica que uno hizo algo para desencadenar esa ausencia, que no lo cuidó como debía y en ese punto del duelo en el que ya de por sí se experimenta la culpa, esas palabras se hacen demasiado pesadas.

Al final reconocemos que es una forma de hablar, un eufemismo, porque nos sigue pareciendo duro llamar a la muerte por su nombre, sobre todo en estos casos.  

Hasta yo puse ese título en la página del blog que trata ese tema, me imagino que porque no quería que quien entrara en el blog buscando información sobre la VIDA, se topara de frente con la MUERTE, por muy real que sea esa posibilidad.
Esa rabia que ahora sientes es normal, incluso buena, porque indica que has pasado las primeras etapas de shock de no creer que eso fuera posible. Ahora has de seguir caminando hacia la siguiente. No te voy a decir que el tiempo lo cura porque no es cierto,  más bien es que el ser humano tiene una capacidad de adaptación increíble que nos hace seguir a pesar de todo. 

El otro día vi en Tv una escena en la que una periodista le pregunta a una mujer sobre cómo es la vida en su barrio y la mujer le habla del problema de drogas que habían tenido allí y que le hizo perder 3 hijos. De repente, la mujer que había estado charlando con la vecina tranquilamente, rompió a llorar  y yo pensé:
-“Dios mío, ¿cómo puede una mujer vivir tras la muerte “prematura” de 3 hijos?”.
Pues se puede,  evidentemente rota, triste, descorazonada, herida, pero de algún modo se puede. Luego el cómo sea nuestra vida después de esto dependerá de muchas cosas. Del tipo de vida que tenemos, de si hay más personas que te aportan felicidad, de si hay otros que dependen de una, de si te sientes útil para los demás, de si tienes fe que te explique el por qué y esperanza en que estas cosas son pasajeras. Cada uno se recompone con lo que tiene a mano.

Algunos tienen todo eso y otros no tienen nada. De ahí que hay quienes lo superan y siguen adelante y otros que se hunden en el dolor.
Yo personalmente intento que mi dolor no me amargue, que mi carácter no se vuelva agrio, que mi dolor tenga algo positivo,  aunque sólo sea el hecho de hacerme más compasiva con el dolor ajeno, o de saber que cuando alguien pasa por algo así mis palabras pueden servir de algún modo. Creo sinceramente que el ayudar a otros es la mejor forma de ayudarse a sí mismo. Igual por eso egoístamente tengo este blog, porque saco más de lo que puedo aportar.

Querida Patricia busca quien te escuche, quien sepa verte llorar y te abrace en vez de decirte que sigas, que ya pasó. Busca gente con la madurez emocional necesaria.  Yo la he encontrado, sorprendentemente no en quien pensaba, pero ese tipo de personas están, si no en tu entorno físico, existen otros canales de comunicación con personas que te van a comprender. Afortunadamente los grupos de apoyo virtuales pueden ser una gran ayuda.

En esta página tienes varios enlaces para buscar aquél que te haga sentir mejor.
Y en este lugar, en este rincón de la maternidad, con sus 2 caras, tienes siempre un hueco , unos oídos y unos brazos, aunque sean en la distancia.
Un sentido abrazo para ti y un recuerdo para tu bebé que ya no está.
Nohemí

 

Diario para ti.

Diario para ti.

Quiero compartir un relato que me ha enviado una amiga. Es el diario de una ilusión, de cómo se recibe a un ser esperado y cómo se sufre al despedirlo tan pronto.

Muchas personas me siguen diciendo si hablar de nuestros niños perdidos no nos hace daño, si no es mejor olvidarlos  y como ya he comentado otras veces no es así.
Todos honramos en cierto sentido o forma a nuestros seres queridos muertos,  quizás no construímos pirámides funerarias como los faraones  o quizás no lo hacemos porque no tenemos los medios,  pero todos queremos recordar a los que una vez pasaron por nuestra vida y fueron importantes.

Nada hay más importante para unos padres que sus hijos  ¿por qué vamos a dedicarles menos atención y menos recuerdos? ¿Sólo porque fueron muy pequeños e invisibles a los demás??’

Madres que deciden como mi amiga poner palabras a su dolor y elaborar un ritual de duelo sobrellevan de forma más serena la pérdida.

Si alguna de vosotras (perdonad que hable en femenino,  por supuesto los padres también viven el proceso) en estos momentos se da cuenta que no le dedicó en su día el tiempo necesario a su bebé, a despedirlo como era debido y a elaborar su propio ritual de duelo,  sabed que nunca es tarde. Sé por experiencia que situaciones traumáticas “guardadas” o ignoradas no se curan. Y la muerte de un hijo, ocurra cuando ocurra es la situación más dramática que unos padres pueden sufrir.

Os animo a leer “La Cuna Vacía” seguro que os va a servir de ayuda en este proceso.

Gracias a Maica por su generosidad al compartir algo tan íntimo.

Diario de ti

25 de Enero 2009

 

Hola cariño, soy mamá, por fin me he decidido a escribirte para irte contando como me siento: Feliz, inmensamente Feliz de saber que estás creciendo dentro de mí.

Pero déjame que empiece por el principio:

5 de Enero 2009

 

Hoy compramos el predictor, pues desde hace unos días me tenía que haber bajado el periodo y no termina de venir, así que como estamos esperando para sacar un perrito de la perrera como regalo de Reyes, para descartar un posible embarazo, pues eso ayer lo compramos.

6 de Enero 2009

 

Me levanto temprano – como siempre – y voy al baño, hago todo el ritual y vuelvo a la cama con tu padre. Dejo el predictor en la mesa de noche y hago como que sigo durmiendo, pero, nada de nada, estoy más pendiente de la mesa de noche y en despertar a tu padre que otra cosa, al final nos decidimos y ahí estaba el resultado, POSITIVO; Tu padre emocionado me besa, me vuelve a besar, yo estoy un poco parada como en shock,  lo deseaba con todas mis fuerzas, pero ya me había hecho a la idea que no vendrías que casi no me lo puedo creer. Miro y miro el cachivache, una y otra vez, para asegurarme, tu padre se ríe de mí, y me dice que SI, que no se va a borrar.

Ese mismo día lo comunicamos a toda la familia, a tus abuelas y a tus tías, tíos, primos. Eres el mejor REGALO DE REYES que nunca he tenido !!

 

7 de Enero 2009

 

Empiezo el día buscando en Internet la calculadora del embarazo, intentando averiguar cuando fuiste concebida, y cuando podría ser el día de tu llegada. Todo indica que fue al rededor del 18 de Diciembre y que la fecha posible de parto es el 10 de Sept’09.

Sigo incrédula, feliz y emocionada, pero muy cautelosa. Papá está exultante, feliz, emocionado y muy optimista. Yo sigo parándole los píes un poco pues estoy un poco asustada. Te contaré que hace una año y medio un hermanito tuyo decidió no quedarse con nosotros, y aunque tengo el presentimiento que tu te quieres quedar, hay algo muy dentro de mí que me mantiene prudente.

 

Así pasan, los días y las semanas. Se lo hemos contado a amigos y está todo el mundo muy contento con la noticia. Nosotros nos miramos y nos sonreímos. Tu padre me acaricia la tripa cada dos por tres, aunque le digo que todavía eres como una lenteja. El pone su mano encima y te manda su amor y su energía para que te agarres fuerte a mí. Yo lo beso y me enternece. Aunque en el fondo muy en el fondo sigo asustada.

Llega la semana del 19 de enero que en teoría estarías entre  la 6ª y 7ª semana de gestación, amanezco con un malestar tremendo, muchos estornudos y escalofríos. Le digo a tu padre que no me encuentro bíen y el sigue optimista, supongo que para no asustarme. Para mal mayor, voy al baño y he manchado las bragas, me asusto muchísimo, pero al rato recapacito que podría ser de una pupa que tengo. Cada vez que vuelvo al baño, no hay señal de mancha. Me tranquilizo, pero sigo estornudando.

Al día siguiente, estoy igual o peor, me siento febril y pienso que esto te pueda estar afectando, Llamo a Olga, ya la conocerás, es matrona, y me dice que viene para casa. Está con nosotros un buen rato. Me tranquiliza, me dice que no te afecta el que yo esté resfriada, me habla de Pino (que tb la conocerás), es una señora que trabaja una técnica china, el método Yuen, y que me podría ayudar a liberar un poco el miedo inconsciente. Piensa que el resfriado es un mero síntoma del susto que tengo.

Yo creo que puede tener razón, también pienso que es una reacción natural de mi cuerpo, después de unos meses bastante intensos de trabajo (ya te contaré) y ahora llevo unas semanas bastante mas relajado y mi cuerpo ha reaccionado y sacado todo lo que tenía dentro.

En fin lo que quiera que sea, llamo a Pino y me da hora para el viernes. En la cita está papá presente, y hablo con franqueza, y SI, le digo que tengo miedo, y que mi mayor miedo es ir al médico y que me digan que no hay latido (fueron la palabras que me dijeron cuando lo de tu hermano). Era la primera vez que lo verbalizaba, que lo oía tu padre, y me quedé muy tranquila. De hecho he de decirte que ella siguió su método y salí bastante mejor, tanto anímica como físicamente. El resfriado para entonces ya había remitido bastante, así que fue una sensación muy muy buena y muy tranquilizadora.

Quiero explicarte que no te tengo miedo a ti, a ti te adoro, te amo por estar dentro de mí, te quiero con todas mis fuerzas. Tengo miedo a que tú decidas, igual que tu hermano, no quedarte.

 

Desde ayer sábado estoy manchando un poquito, en realidad es casi nada, y creo que es normal y natural. Papá dice que puede ser reacción a la técnica china. Y sí también puede ser. También coincide con las fechas en donde me tendría que venir el segundo periodo. Hoy me he levando un poco pachucha, y he estado todo el día tumbada, leyendo y viendo la tele y te hablo. Aunque eso lo hago todos los días, al acostarme te doy las buenas noches y las gracias por estar, y al despertarme igualmente te doy los buenos días y las gracias por seguir estando.

Ya hoy me he decidido por fin a escribirte y contarte mis sentimientos y quiero que sepas, que eres un ser muy especial y que desde que supimos que estas dentro de mí eres muy querida y serás muy bien recibida en casa y sobre todo en nuestros corazones.

Papá ya te llama garbancito, y yo me muero de ganas por verte  en la ecografía latiendo y latiendo con fuerzas y con ganar de vivir!! Te quiero mi vida.

Mañana sigo, ahora tu padre está colocando un helecho y yo voy a recoger.


27 de Enero 2009

 

Buenos días mi vida, soy mamá, quiero darte los buenos días y decirte que he pasado una noche rara. A eso de las 5 me he despertado y ya casi no he vuelto a dormir. Estoy un poco asustada, pues estoy manchando, poquito, pero manchando. Quiero pensar que es normal y que puedan ser restos de mi periodo, por esta época me debería estar bajando la segunda falta. Por otro lado, me duele la tripa como si fuera regla, a veces más y a veces menos.

Solo quiero decirte buenos días cariño, te queremos y queremos que te quedes con nosotros y aunque me notes asustada, te repito que no es por ti. Son todos estos síntomas que me tienen un poco destartalada.

Hoy papá va a ir a Bartolo y Rosalía, unos amigos y naturópatas, voy acompañarlo para que nos vea y quedarme tranquila, pues la verdad es que me siento un poco extraña.

Quiero disfrutar de ti mientras creces dentro de mí, tengo que aprender a conseguirlo y lo vamos a conseguir. Por favor cariño, se fuerte, y únete mucho a mí para que mis miedos y mis sustos se pasen y poder disfrutar del embarazo! Te quiero mucho, mi vida. Luego te cuento más.

Bien, todo va bien. Me recomiendan reposo durante dos semanas. Así que estaré muy tranquilita para que así te agarres mejor. También nos han recriminado, el haberlo dicho,  a la familia y a amigos. Yo no estoy del todo de acuerdo, pero según ellos, cuanta más gente esté preocupada – que lo están – esa energía de preocupación te llega a ti. En fin yo creo que también te llega la energía del amor que todos ellos sienten por nosotros y por su puesto por ti.

Ahhh otra cosa, yo te estoy tratando en femenino, porque así me nace. Sé que aún eres un ser especial e igual no debería definirte tanto, pero hay algo muy dentro que me dice que te trate en femenino. No sé espero que no te confunda.

 

28 de Enero de 2009

 

Hola mi vida, he hablado con Olga y mañana vamos a hacernos una eco, es decir, por fin vamos a conocernos un poco más. Digo vamos porque espero que dejen entrar a papá. Cuando tu hermano, la eco me la hicieron estando sola, y fue cuando escuche la terribles palabras de: aquí no hay latido, no hay nada… Hasta que entró tu padre a aquella habitación para mí fui un tormento, e incluso hice que me repitieran la eco otra médico, pues yo insistía que igual estaba escondido.

Sé que me asusta enfrentarme a ese momento, por eso quiero pasarlo. Quiero escucharte fuerte y segura, saber que estás bien y poder relajarme tranquila a disfrutar de ti. Hoy me estaré todo el día de reposo, a ver si así dejo de manchar, aunque no es nada alarmante y estoy relativamente tranquila, sigo manchando. Mañana es un gran día y quiero estar totalmente reposada y serena. Te quiero mi amor. Mañana te cuento.

 


29 de enero 2009

 

Hola mi vida, hoy te hemos visto, pero no te hemos oído. Papá pudo entrar conmigo y eso me hizo sentirme más tranquila.

Según la doctora que nos atendió- Sara – debes de estar de menos tiempo del que yo pensaba. Vamos que en vez de estar de 8 semanas hoy, debes estar sobre la 5ª. Evidentemente los cálculos nunca son exactos, ya que no sabemos que día en concreto fuiste concebida. Tendremos que repetir la eco en unos 10 días.

Por lo que nos dijo, está todo bien colocado y en su sitio. Yo me he quedado un poco tocada, pensaba que iba a poder ver tu corazón latiendo y escucharlo. Así que me vuelvo a quedar con dudas. Duda de si lo que vimos hoy está parado desde hace dos tres semanas y por eso tiene ese tamaño, o que efectivamente los cálculos estaban mal.

Me habrás oído llorar, llorar desconsoladamente, al salir del hospital y ya en el coche, he llorado mucho, como hacía mucho tiempo que no lloraba, un llanto casi como cuando tu hermano. Creo que ha sido el cúmulo de situaciones y sensaciones, lo de pasar por la ecografía, una tensión contenida, lo de verte tan pequeña, cuando yo te hacía ya mucho mas desarrollada, en fin, no he podido evitarlo.

Luego le he pedido a papá que me llevara al mar, hemos ido a dar un paseo por la Avenida de San Cristóbal, y le he dicho lo que sentía; y ha sido muy relajante, el mar tiene para mí un poder enorme, me calma inmediatamente, su color, su olor… estaba la marea baja y se oía muy suave, el romper de las olas contras las rocas y callaos, me ha sentado muy muy bien.

De todos modos me llenaré de paciencia, y aceptaré tu decisión. Solo decirte que si decides quedarte, nos harás inmensamente feliz y te esperaremos con todo nuestro cariño y amor para ti.

Ahora La doctora me ha mandado reposo y tranquilidad, y espero poder transmitirte eso.

Te quiero mucho.

30 de Enero 2009

 

Creo que te has ido definitivamente. Esta mañana de madrugada sobre las cinco y media, he ido al baño y ahí estabas. Acepto tu decisión y aprovecho para despedirme. Te imagino con tu hermano y te imagino de algodón, suave, blanco y flotando por los cielos…como una nube que cambia de forma, a veces es redonda y esponjosa y otras es alargada y muy fina.

Adiós mi amor, gracias por el tiempo que hemos compartido y cuídanos desde donde quiera que estés. Si hay algo que he hecho que haya provocado tu marcha, me disculpo, sinceramente no ha sido mi intención. Y si he sido un vehículo para ti pasar de un estado a otro, pues ha sido un honor.

Espero algún día nos reunamos todos. Te querré siempre y siempre estarás conmigo.

Adiós mi amor.

 


2 de Febrero 2009

 

Ayer lloré mucho, por ti, por Juan, por mi familia y amigos y por mí, triste muy triste. Me encontraba como adormilada todo el rato, Juan muy pendiente de mí y yo intentando no asustarlo, pero muy muy triste.

Hablé con familiares y amigos, y hablé con Magdalena y con Olga; Me dijeron que no hacía falta legrado, pues que lo estaba expulsando yo sola. Y pensé que mejor no tener que volver a pasar por el trámite de un hospital y poder despedirme en mi casa y con los míos, en mi intimidad y dándome todo el tiempo que mi cuerpo necesitara.

Hoy he amanecido mejor, fuerte y con ganas de respirar aire fresco. Me apetecía subir a la cumbre y conectar con la naturaleza, abrazarme a un árbol y llorar más cerca del cielo.

En lo que Juan se duchaba, bajé al parque a hablar con los de Taichí y enterarme de los horarios de las clases los domingos. Hablando con ellos me dio un tirón enorme que casi me quedo sentada en el césped. Respiré y volví a casa. Me tumbé en el sofá y le dije a Juan que esperara un ratito a que se me pasara, pues me dolía como una regla fuerte. Media hora después no remitía, iba a más, dolores y retortijones como si se me escapara el alma. A la hora, empecé a asustarme y llamamos a Olga, estaba en el Sur y casi no podía hablar, me dijo que era normal y que si quería que fuera al materno y me inyectarían algo para el dolor. Mi respuesta a Juan fue un NO rotundo. No iba a ir a un hospital a que me tratasen como un número en una camilla… prefería pasarlo en casa. Gritaba como si me estuvieran rajando de adentro a afuera y de arriba abajo. Solo podía estar de pié y caminando, de la cocina a la sala y parada en el pasillo agarrada a la pared cuando me venía el tirón. Así una y otra vez y pidiendo que se acabe ya, que se acabe ya. Así otra hora mas o menos hasta que descubrí que sentada en el water me calmaba, quería empujar y a cada contracción gritaba…

Poco a poco fue a menos y por fin me pude tumbar en la cama en posición fetal.

No sé lo que dormí, pero me desperté bien sin sentir dolor físico. Mas tranquila.

A la tarde me llamó Olga y me dijo que lo que había tenido era dolores de parto y contracciones, pero mucho mas dolorosas y tristes pues no tendría al bebé como recompensa.

Mi niña, mi dolor físico que sentí por ti no es nada comparable al dolor que queda dentro de mi corazón. Siempre estarás con nosotros.

Altair siempre en el corazón

La página de El Parto es Nuestro es un referente para quienes nos interesamos en temas relacionados con partos respetados.

Cuando yo conocí esa web ya había pasado por un parto traumático y mi primera impresión al leer toda la información que daban allí y leer los testimonios de otras madres fue pensar: ¡Qué nombre tan bien elegido tiene esta Asociación!

Porque muchas nos sentimos así, que nos habían robado nuestro parto y que queríamos luchar por hacer de parir lo que es en realidad, algo nuestro.

Desde entonces he hablado de esta web y de su labor a casi toda mujer embarazada que ha llegado hasta a mí preguntando, aunque preguntara por otra cosa.

Curiosamente hay un apartado en esa web que nunca pensé que fuera a recomendar nunca. De hecho no recuerdo haber leído esas historias con calma hasta hace bien poco. Se trata del apartado “Siempre en el Corazón”. Rincón destinado a dar a conocer esos otros partos de los que se habla tan poco. Esos testimonios que son doblemente dolorosos, porque en un parto “malo” el hijo ayuda a superar el trauma, pero en un aborto  no hay bebé que abrazar y que mitigue esa sensación.

En ese apartado, desde hace unos días se encuentra nuestra historia:

“Llorar la pérdida de un hijo… aunque se trate de mi hijo no nacido”

Como me ha escrito hace poco una compañera “virtual”, a veces entre las propias madres que han sufrido la muerte gestacional o perinatal hacemos distinciones entre un dolor y otro por la edad del bebé perdido. Ojalá conocer más historias así nos ayude a darnos cuenta que el cariño  y la pena no se miden por el tamaño de un hijo, y entre todos consigamos que se trate a esas criaturas con todo el respeto que se merecen y a los padres con la empatía que necesitamos.

Curiosamente en el parto de Iker estuve rodeada de gente extraña, no noté que salió (ya tenía epidural) y los primeros en tocarle fueron otras personas. Con Altair estaba sola (como quería), noté cómo salió de mi cuerpo y la puede tocar y mirar en intimidad. La lloré a solas, la limpié, la traté con todo el cariño que supe y pude. Al final ese parto fue más mío que el otro.
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Homenaje a una estrella

altairHace unos días una mamá me hizo un regalo que nunca le agradeceré bastante: una poesía para Altair.

Muchos de mis “amigos” ni siquiera saben cómo se llama. No me hablan del tema ni  me preguntan . Y una madre que sólo me conoce a tráves del foro de Red Canguro me escribe esto:

“He estado leyendo tu blog (es fantástico, por cierto) y me he topado con la entrada del 21 de Mayo, titulado “un paso atrás”… Y no he podido hacer de menos. Tengo un cierto don (o lo tenía) para la poesía. Hacía mucho que no escribía, años para ser exacta, pero tu Altair me ha inspirado. No es una gran composición, ni siquiera estoy segura de si debería enviártela, porque no soy más que una desconocida…
Pero al ver tu dolor por el miedo de la gente a no mencionar a tu hija no he podido evitarlo.”

HOMENAJE A UNA ESTRELLA

 

Eras la princesa de un reino de burbujas,

Criatura hermosa, luminosa y clara,

Flotando en la inmensidad oscura

De un vientre que feliz te albergaba.

 

Era tu esencia la de una blanca perla,

Tan pura, tan límpida y redondeada,

En tu centro mismo la luz del día,

Como un calmado amanecer brillaba.

 

Pero tuviste que alzar el vuelo pronto,

Más pronto de lo que nadie esperaba,

Volaste tan alto, tan alto, tan lejos,

Que llegaste allí donde nadie alcanza.

Y ahora contemplas desde el cielo la vida,

Que fugaz se te escapó en la alborada,

Convertida en una majestuosa estrella

Que ilumina la noche más cerrada.

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