¿Qué hacer cuando te piden que te vayas a amamantar a otro sitio o que te tapes?

¿Qué hacer cuando te piden que te vayas a amamantar a otro sitio o que te tapes?

 

Mirad este video que ha dado la vuelta al mundo estos días.

 

Estoy pensando en qué calificativos usar para nombrar a quienes al ver a una madre amantando creen que pueden decirle que se tape o que se vaya y la verdad es que dudo entre maleducados, metomentodos, ignorantes y otros similares.  Y si no lo sugieren sino que lo exigen entonces ya  los que me vienen a la mente no sé si debo reproducirlos aquí.

No voy a hablar de lo que es la lactancia porque quien a estas alturas tiene un problema con ese tema lo que debería hacer es terapia, directamente.

Este post es para ti que eres madre lactante y que a veces comentas que te pasan cosas como esa y que dudas de cómo reaccionar.

Pues bien, mi consejo cuando alguien te diga que te vayas a amamantar a otro sitio es este:

NO HACER NADA

No hagas nada, quédate donde y como estés. Si has tomado la decisión de amamantar en ese momento y lugar, sigue.

Ignora al que te habla. Si acaso, dedícale alguna mirada sonriente.

Empezar a argumentar y a explicar es aceptar que tienes algo sobre lo que argumentar y explicar.
Si entras en su juego ya has perdido parte de tu poder y esto es:
que tú decides.

Algunas madres comentan que quien les ha pedido o exigido que se vayan a alguna sala “especialmente habilitada” o lo más alucinante, al baño, es algún agente de seguridad del establecimiento, como si eso fuera un factor relevante.  Da igual.  No hay autoridad por encima de la tuya en esa decisión. Sea quien sea quien te lo pida el consejo es el mismo: no hagas nada.

Si la “persona” persiste en su actitud limítate a una frase corta y determinante:

” Voy a seguir amamantando aquí”

 

En general si tu actitud  y lenguaje corporal respalda esa frase determinante, la mayoría de las veces acabará el problema y si no acaba y la persona sigue empeñada en molestarte eres tú quien debería tomar medidas para que te deje disfrutar de lo que quiera que estuvieras haciendo.

Si yo estoy comiendo en un restaurante y alguien viene a increparme y molestarme tengo todo el derecho de quejarme a la dirección para que tome medidas y pare ese mal trato. Si la autoridad del establecimiento no lo hace o peor aún, si son ellos los que me molestan recordemos que hay una autoridad superior que vela porque se respeten los derechos de todos. Directamente yo marco el 112 y le digo al teleoperador que estoy en el sitio tal y que hay una persona molestándome, que me mande a la policía. Sin enfados, con toda mi educación, pero no le permito a ningún  obtuso mental que me diga qué tengo que hacer con mis hijos.

Recuerda:  “Los demás tienen sobre ti la autoridad que tú les des”

Al hilo del tema:

we must stop these crazed half naked psychopaths from feeding their children in front of other people

 

¿Y si el enemigo está en casa?

En los talleres de “Empoderamiento” doy herramientas prácticas, sencillas y fáciles de recordar para enfrentarnos con seguridad a quienes nos cuestionan como mujeres y madres ( también aplica a los padres  pero permitidme que use el femenino como genérico ;-)).
La mayor parte de las veces las madres se  sienten cuestionadas, incluso juzgadas y examinadas, por los profesionales sanitarios, de la educación  u otros relacionados con madres y bebés, que ostentan cierto rol de autoridad, sea ésta real u otorgada.
Pero el otro gran frente que agota a las madres es el de  la familia.

Cuando el enemigo (permitidme la expresión exagerada) está dentro del círculo familiar todo es más complicado.
Si es tu pediatra el que critica fu forma de criar tienes varias opciones… incluída la de cambiar de pediatra (para oírlas todas, venid al taller ;-)).

Pero si es tu madre ( o algún otro familiar allegado)… la cosa se complica, porque, en principio, partimos de la base de que te quiere y la quieres* así que no vas a romper tu relación con ella.

¿Qué hacer entonces?

Esa es una pregunta que me hacen a menudo y veo en casi todos los grupos de facebook y foros en los que participo.
Cuando es la madre ( o la suegra, o la hermana, o cualquier otro familiar allegado…)  la que constantemente critica tu opción de crianza… ¿qué hacer? ¿le cuentas el por qué de tu elección? ¿les prestas un libro o les das los enlaces a las webs que para ti son de confianza? ¿mientes?  ? ? ?

Creo que lo primero sería identificar el por qué lo hacen.

En algunos casos sí que será por verdadero interés en ti, en el bebé o en ambos, y lo que necesiten sea información que les tranquilice.  Es fácil reconocer este tipo de actitudes porque normalmente cuando se les explica desde el cariño, el respeto y con argumentos sencillos pero sólidos porque haces lo que haces, se acaba la discusión y a veces, te sorprenderán incluso, volviéndose de “tu bando” y siendo ellas las que te defiendan ante otros. (Esto a veces lo hacen pero no delante de ti… lo he comprobado decenas de veces)

En otros casos, tú actuarás igual, dando una explicación de las ventajas y beneficios de tu elección y te parecerá que  escuchan lo que les dices, pero notarás que el próximo día vuelven con lo mismo. Ya sea tema teta, porteo, sueño, comidas… da igual. Son del tipo que cuando discuten no quieren oír otras opiniones, porque en realidad no les importan. No quieren argumentos, en el fondo hasta les molestan, porque lo que buscan no es saber la verdad, sino imponer “su ” verdad.
A este grupo pertenecen aquellas a las que tu forma de criar a tus hijos les parece un espejo que les devuelve una imagen de ellas mismas que no les gusta. Y cuando alguien ve en un espejo algo sobre sí mismo que no le gusta, tiene  varias opciones:

  • Modificarlo. Primero reconocemos que algo no está bien y actuamos para cambiarlo. Aceptar al mensajero y su mensaje
  •  –Conformarse: En un primer instante lo vemos, pero preferimos dejarlo todo como está, porque la otra opción nos parece una complicación. Preferimos irnos y olvidar lo que hemos visto. Claro que… como el espejo no miente… intentaremos evitar el espejo  o dudar de que la imagen que refleja sea fiable. Criticar al mensajero en lugar de aceptar el mensaje
  •  –Atacar: Vemos perfectamente el fallo, pero no estamos dispuestos a aceptarlo ante nadie, así que no solo criticamos el espejo, intentamos romperlo no vaya a ser que alguien más vea lo que nosotros hemos visto y no nos gustó. Atacar al mensajero intentando eliminar el mensaje.
"Mujer ante el espejo".Picasso

“Mujer ante el espejo”.Picasso

Evidentemente la más madura es la primera. Y la más difícil. Porque implica aceptación y reconocimiento de que algo en nosotros y en nuestra forma de ser criados y criar no está bien. Y más aún, implica un ejercicio para corregir toda una línea,no solo de pensamiento, sino de vida. Porque cuando defendemos tal o cual forma de ver las cosas es porque, en general,  es la forma en la que hemos vivido. Y todos en nuestro fuero interno querríamos defender esa posición como si fuera la buena, la mejor, la óptima. No ya por orgullo, sino porque aceptar que no fue así, es aceptar que “alguien” nos falló. Alguien que además era vital para nuestra supervivencia. Por eso defendemos su actuación contra viento y marea.

La abuela  ( o hermana mayor o suegra o cuñada..) que al ser madre no hizo ese cambio en sí misma para con sus propios hijos (sea cual sea la causa),  ve ahora de nuevo que se juzga su papel de hija primero, y de madre después.

Es muy duro aceptar que ella misma no fue maternada y que tampoco lo hizo con sus hijos. Imaginemos lo que supone ver a una  joven madre “inexperta” que decide hacer algo diferente. Que exhibe orgullosa ( o así lo percibe ella, aunque no sea el caso) la bandera de intentar ser mejor madre, de lo que fueron las mujeres de su familia antes que ella.

Y es entonces cuando las más maduras y preparadas, se darán cuenta de que sí, que hicieron todo lo que pudieron o supieron con las herramientas de que disponían en su momento y con el peso de su propia mochila… pero que no fue bastante. Y sabrán reconocer en esa nueva madre frente a ellas una oportunidad de ver cómo podrían haber sido las cosas con más información o con más apoyo o con más voluntad… o con algo que ni ellas identifican pero que saben que faltó. Y entonces te dirá cosas como:

“Qué bien que ahora tenéis más información y más ayuda… en mi tiempo no había nada de eso…”

O algo parecido.

Las que no son capaces de hacer ese autoexamen porque ellas mismas son sus peores jueces, optarán por una de las otras dos formas de actuar: criticar o atacar.

Si es tu caso. Si tras estos días de reuniones familiares “de paz y armonía” te has sentido criticada, ninguneada, cuestionada, incluso insultada por gente de la que más esperas respeto y comprensión… ánimo porque no es fácil.  Pero intenta ver las cosas con perspectiva. Y recuerda que igual que en el patio del colegio el más bravucón suele ser el que más miedo tiene de todos… en estas escenas familiares, quien más ataca es quien más herido se siente.

Eso no quiere decir que haya que aguantar.

Pero lo que suelo explicar en mis talleres es que no tiene sentido seguir rebatiendo estas actitudes. No merece la pena hablarles de la OMS, ni de la fisiología del recién nacido, ni de Red Canguro, ni de la neurobiología del cerebro… no con estas personas. Mientras más les digas, más alimentas el fuego de su dolor. Más cargarán contra ti y más frustración. Y al final, no solo tú, sino tu bebé recibirá estos momentos y a estas personas como algo desagradable.
En estos casos aparte de respirar hondo, es bueno que tengas aprendidos e interiorizados algunos tips y herramientas para cortar este tipo de situaciones. Esto es lo que trabajamos entre otras cosas en el taller “Empodérate”.
Te adelantaré uno sencillo:

Cambia de tema

Ten preparadas algunas preguntas que impliquen respuestas que no sean monosilábicas, del tipo:

-“¿ qué es de la tía Pepita que hace mucho que no sabemos de ella? “ o similares…

Cuando tras varios intentos de chinchar con que el niños ha tomado teta varias veces en una hora o que se duerme en brazos o en el fular con lo cómodo que estaría en la cama… si preguntas por las tías segundas, por la novia de tu hermano o por  el resultado del chequeo de papá… desistirán del monotema.  Al menos hasta la siguiente ocasión. Porque lo que es común a este tipo de personalidades es que si no tienen público no actúan.

No seas su público.

No reacciones.

No alimentes su rabia con la tuya.

 

Quizás no consigas que todas las madres-suegras-hermanas-cuñadas-etc se pasen a tu bando… pero al menos no se te indigestarán los langostinos.

 

 

* En los casos en que la relación madre-hija ( o cualquier otro binomio familiar)  ya está deteriorada, si no hay interés por solucionarlo mi recomendación es actuar como con cualquiera fuera del núcleo familiar.

No basta con saberlo: ¡¡¡ aprende a conseguirlo !!!

Si me sé una receta de un plato riquísmo que me apetece mucho probar, pero nunca llego a cocinarlo,  ¿creéis que llegaré a probarlo? O si me pongo a cocinarlo decidida pero me faltan los ingredientes principales, ¿se parecerá ese plato a lo que yo realmente quiero degustar?
Tranquilas que no voy a dar consejos culinarios (aunque sabed que la cocina se me da bastante bien 😉 ). Es un ejemplo para ilustrar que el conocimiento per sé no es la clave para obtener lo que queremos.
Como padres,en general, sabemos lo que queremos para nuestros hijos, pero en ocasiones  nuestras propias limitaciones y las de los demás nos impiden conseguirlo.

¿De dónde vienen esas limitaciones?

¿Cuáles son propias y cuáles impuestas?

¿Cómo pasarlas por alto?

¿Qué herramientas tengo a mi alcance para conseguir lo que quiero?

¿Puedo llegar a ser la madre (padre) empoderada que quiero ser para criar a mis hijos como quiero?

Estos y otros aspectos los trabajamos en el taller práctico:

“Empodérate” 

 

*imagen de Portraits by Rachel

El próximo taller lo realizaré en Las Palmas, pendiente de confirmar fecha y lugar. Si estás interesad@, escríbeme a mimosyteta@gmail.com y te avisaré cuando vaya concretando los detalles.
El taller de 2 horas requiere una inversión de 25€ por persona .

Si tienes un centro, o un grupo de madres (y/o padres) y te interesa organizar este taller ( u otro)  ponte en contacto conmigo para consultar condiciones. El taller se puede orientar hacia otros grupos con características especiales, no solo a madres y padres.