Cuidemos a quien cuida

Cuidemos a quien cuida

Hoy es el día mundial del sueño infantil.

Y pensaba hacer una entrada “típica” apelando a lo que ya sabemos que necesitan nuestros bebés.

Pero no.

Hoy no voy a hablar de lo que necesitan nuestros bebés de nosotras, sino de lo que necesitamos nosotras para cuidarles a ellos.

Creo que los métodos para adiestrar a los niños de noche y que se duerman ( o no) sin reclamarnos, es como la punta del iceberg. Es lo que vemos, lo que nos llega, pero hay mucho más debajo.  Del mismo modo que la superficie que vemos tapa lo profundo que puede ser ese iceberg, estoy convencida que nuestro modo de vivir colectivo nos hace ver solo esa punta del problema y que para hablar con propiedad de por qué triunfan esos métodos de “enseñar” a dormir, a comer a estarse quieto, a obedecer, etc, hay primero que hablar de algo muchísimo más profundo y complejo.

Esos métodos nacieron no de la necesidad del niño, de ser así lo habrían hecho todas las culturas, porque dormir es una necesidad primaria y si nuestros antepasados no hubieran sabido o podido dormir, sencillamente no estaríamos aquí. Nacieron como respuesta a una necesidad del adulto que cuida a ese bebé. Y nacieron hace relativamente poco en el contexto de la historia de la humanidad.

Y ese es el quid.

CUIDADO  : ¿Quién cuida al que cuida?

No es un problema que una madre (o quien sea) cuide a un bebé. Como digo se ha hecho siempre. El problema es qué le exigimos además de.

Vivimos en una sociedad avanzada que nos garantiza ciertos derechos,una cierta seguridad social que vela ( o debería hacerlo) para que todos los individuos tengan acceso a los cuidados que necesiten, sobre todo en los momentos de más indefensión: enfermedad, ancianidad…

Pero a la vez hemos instaurado un sistema de privación del cuidado óptimo de los que más lo necesitan. No permitimos a los bebés ser cuidados por sus madres el tiempo necesario, el tiempo requerido. Hemos supeditado ese tiempo mínimo a la ley de un sistema productivo y comercial. No valoramos el trabajo de cuidar a nuestros bebés, a nuestros niños,  y ahí entramos todos: NO LO VALORAMOS SUFICIENTEMENTE.

A la madre que quiere cuidar a su bebé ella misma la obligamos a renunciar a derechos fundamentales: un salario digno, reconocimiento social y profesional de su labor,  acompañamiento en lugar de ostracismo…

A la madre que no puede renunciar a su medio de vida y se ve obligada a dejar a su bebé en otras manos que no son la suyas le llegan los mensajes a veces distorsionados. Se siente atacada, cuestionada y/o frustrada.

Sea como fuere, todas nos sentimos solas y sobrecargadas.

Trinidad Martín escribía esto esta semana que os copio con su permiso:

“Los cuidados. Los cuidados como parte esencial de la vida humana, porque somos seres sociales y aquí ni el más pintado es independiente, somos seres interdependientes, los cuidados deben de ser VALORADOS y REMUNERADOS. 

Mientras que pretendamos pagar una miseria o que trabajen gratis los que cuidan, los que acompañan a nuestros peques o a nuestros mayores, o a los que están enfermos, queremos que nos acompañen profesionales para parir en casa pero baratito, que la asesora de lactancia trabaje gratis, que la experta en porteo nos atienda por la cara, que la doula nos acompañe por amor al arte…. los cuidados nunca tendrán el lugar que se merecen.

Las mujeres son las principales encargadas de los cuidados en el mundo, y como los cuidados no están valorados ni remunerados, acabamos deprimidas porque parece que no hacemos nada cuando maternamos, cuando ayudamos a otras familias, cuando cuidamos de enfermos y ancianos, y además no se remunera o se remunera miserablemente, y caemos en la PRECARIEDAD Y LA POBREZA. 

La pobreza en el mundo es eminentemente femenina, porque las mujeres hacen esos trabajos de cuidado que ni cuentan ni se pagan.
Cuando alguna de las que se dedica a los cuidados intenta buscar maneras dignas de ganarse la vida, monta una comunidad, un curso, encima suele encontrarse con que otras la critican, “oh! osada piensa que puede hacer un trabajo relacionado con cuidados y vivir dignamente, A LA HOGUERA CON ELLA!

Y luego, ¿qué calidad de cuidados se puede dar desde la precariedad?¿cuánto se puede aguantar viviendo del aire? Al final las que tienen más formación y experiencia van abandonando el campo de los cuidados aunque les apasione para buscar algún otro trabajo que les permita vivir dignamente. Entonces las matronas no se pueden dedicar en exclusiva al parto en casa, y claro no sabes quién te atenderá tu parto, porque puede estar trabajando ese día, para la lactancia contaremos con asesoras voluntarias que te atienden cuando pueden como pueden, y así difícilmente tendremos profesionales en los ámbitos del cuidado excelentes, experimentadas y disponibles.”

Da para pensar.
Pagamos más a veces a quien nos limpia la casa que a quien nos cuida a los niños.

En nuestro sistema universitario se pide una nota mínima para algunas carreras, curiosamente para  los que van a encargarse de “educar” a nuestros hijos no se es tan exigente.

Esto es lo que quería escribir ayer.

Pero ayer pasó algo.

Un caso más para la mayoría, una desgracia inmensa para quienes la conocían.

Mireia Long escribe en Bebés y Más este post:

“Las madres que no pueden más”

Dedicado a una mujer real, no a una estadística. A una mujer que se iba tragando todo pensando que eso es lo que hay que hacer. Que ser buena madre es aguantar, sacrificarse, desvanecerse…

Y siento la pena de quienes hoy lloran  por esa madre que no pudo más.

Siento su pena un poco mía… por todos los tipos de violencia que contribuyen a las muertes… no solo la física, a veces el desprecio, o la anulación consiguen lo mismo…
Hay tanta violencia enmascarada y tan arraigada e interiorizada que cuesta verlo.

Si una madre que necesita desesperadamente dormir porque madruga para ir a trabajar y no soporta el reclamo constante de su bebé de noche y  ve en el método Estivill la “solución” a su problema, el primer problema no lo tiene el bebé. La violencia la está viviendo primero esa madre, y ella solo hará que intentar esquivarla, en algunos casos, lanzándola sin ser consciente de ello  hacia el que va detrás: el bebé.

Si yo me siento ahogada por tener que ocuparme 24 horas al día, 7 días a la semana de unos niños y no puedo más, esa violencia invisible de no tener un espacio propio la arrojaré sobre esos mismos hijos que estoy intentando cuidar con todo mi amor.

No podemos criar hijos solas, no podemos hacerlo sin ayuda, sin acompañamiento.

Y no podemos criticar a las madres que han encontrado una vía alternativa para trabajar mientras cuidan a sus hijos.

No podemos satanizar a las madres que cobran por su tiempo para darle a otras lo que piden. Eso es violencia.

Valoremos los cuidados,  valoremos en su justa medida el trabajo de todo el que dedica su tiempo y sus energías a cuidar a los demás. Cuidémonos nosotras, por ellos, por nuestros hijos sí, pero antes que nada por nosotras mismas.

Si al final no estamos, si sobrepasamos nuestro límite, nuestros hijos no tendrán una madre perfecta no, en algunos casos sencillamente no tendrán madre.

No tenemos que “aguantar”, no podemos perdernos al servicio de los otros, ni de los hijos, ni de la pareja, ni de un trabajo, una carrera o un ideal… Empoderarse es algo más que un slogan, es un trabajo de reconocimiento de una misma, de aceptación de la responsabilidad individual, para luego contribuir a la colectiva. Hacerlo pasa factura: a nosotras, a nuestros hijos, a la pareja… a la sociedad.

La próxima vez que te enfrentes a una solución mágica para que tu maternidad sea más llevadera… pregúntate si estás tratando  la causa o el efecto.

Las goteras no se arreglan secando el agua que gotea…

Estivill afirma que su método no es para bebés

Me levanto, me hago el café, me dispongo a ver qué pasa por el mundo virtual en el que me muevo,  abro el facebook y veo que se comparte el enlace a una entrevista al Sr. Estivill  donde entre otras preguntas y respuestas está esta que copio:

 He leido el libro “Duérmete niño”, y tengo la duda de a qué edad se debe empezar a aplicar el método que propone. En un recién nacido con lactancia materna a demanda, ¿cómo es posible conjugarla con el método?

Recientemente hemos publicado el libro ‘A dormir’, que es la actualización de los conocimientos sobre el sueño de los niños. En él, explicamos unas normas para enseñar a dormir a los niños correctamente respetando la lactancia materna, de hecho los estudios científicos que hemos publicado en la revista española de pediatría han sido realizados en niños con lactancia materna a demanda. En el cerebro de los niños existe un grupo de células que es nuestro reloj biológico. Es el que nos indica que hemos de dormir de noche y estar despiertos de día. Como otras estructuras del cerebro de los niños, este reloj biológico es inmaduro al nacer. Por esto los niños duermen a trocitos y no pueden dormir de un tirón las horas nocturnas hasta los seis meses de edad. Las normas que explicábamos en ‘Duermete niño’ eran para los niños a partir de los tres años que tenían el denominado ‘insomnio infantil por hábitos incorrectos’. Estas norma no pueden ser aplicadas en los niños más pequeños por esta inmadurez de su reloj biológico. Hay que realizar otras rutinas respetando la lactancia materna a demanda para ir enseñando a este reloj biológico a sincronizarse con el medio ambiente y así llegar de seis meses con un sueño nocturno adecuado de unas once horas y tres siestas diurnas: una después del desayuno, una después de la comida y una después de la merienda. En nuestro libro ‘A dormir’ explicamos estos nuevos conocimientos científicos y damos las pautas adecuadas para que el niño, siguiendo la lactancia a demanda, pueda ir estructurando adecuadamente su sueño.
 Aún estoy en estado de shock O-O . Debe ser que no me había acabado mi café, o el hecho de estar de vacaciones y dormir hasta las 10.30 de la mañana… o igual es que me he hartado de oír a este señor decir una cosa que ahora desdice.
Que no es que no me alegre que por fin reconozca algo con un mínimo de sensatez, es decir, que su método  (entre otras muchas cosas) es totalmente incompatible con la lactancia a demanda.
Luego reacciono, me acabo mi café y me doy cuenta que al final es otra estrategia para vender su último libro… en el que según dice, se actualiza con estudios hechos con bebés que toman lactancia materna a demanda…
Yo ya de este señor me espero cualquier cosa.
Y lo que creo, que soy yo muy mal pensada, es que cada vez hay más padres con mucho sentido común a pesar de él y de sus libritos, y que este señor ha debido notar que han bajado sus ventas. Que antes todos los padres a punto de serlo recibían entre los regalos habituales de pañales y la colonia de turno, su librito de “Duérmete niño” , y ahora muchos de esos padres “primerizos” reciben otro tipo de libros o buscan y encuentran información contrastada antes de dejarse convencer por lo primero que les llega.
Sea como fuere, su libro con “tantos estudios” ha habido que actualizarlo. Que digo yo, que qué va a pasar ahora con esos miles de bebés de menos de 3 años, que no tenían insomnio infantil, sino un ritmo de sueño totalmente normal y necesario para su desarrollo y cuyos padres fueron convencidos, no sin lágrimas, de que o aplicaban el método o acabarían siendo gnomos (por aquéllo de no crecer) o psicópatas.
Y me pregunto cuántas lactancias ha contribuído a fracasar Sr. Estivill, repercutiendo así en la salud de esas criaturas y en la de sus madres, porque eso sí que no lo va a estudiar nadie, pero cada lactancia que se frustra repercute en la salud del bebé, de la madre, de la familia, del país y de la sociedad humana en conjunto. Por no hablar del gasto económico y de la sensación de fracaso de muchas familias cuando, quizás años después, descubren entre asombrados y enfadados, que les timaron.
Y me pongo a soñar en un mundo en el que todos esos bebés estivilizados le ponen a usted una demanda criminal, como en USA a las tabacaleras, no para sacarle el dinero que usted ganó a su costa, sino para que se dé cuenta de una vez, que con la salud no se juega.
Y más que con la salud, con el bienestar.
Que no sé si usted se para a pensar en que su método solo le hace feliz a usted y a su editorial. Porque digo yo: un método que hace llorar al bebé y a los padres… a quién beneficia salvo a usted???
¿De verdad le compensa?
Espero que tenga usted una bonita casa, de esas con jardín y piscina. Comprada con los beneficios de su “top ventas”. Jardín regado con todas las lágrimas de esos bebés que han llorado porque sus padres le creyeron Sr. Estivill, creyeron que era por el bien de sus hijos hacerle a usted caso. PAdres a los que Yo he visto llorar cuando me han contado cómo veían a su bebé llorar sin ellos hacer nada. Espero que su jardín sea muy bonito y le dé mucha tranquilidad Sr. Estivill…  tranqulidad que usted le ha robado a  esos bebés y a esos padres.
 Y por favor, pare ya, porque un día usted va  a ser responsable de que me dé un infarto. Que mire por donde, entre los antecedentes familiares que tengo de muerte prematura por infarto, mi ya sabida mala uva cuando le leo y  que fui un bebé que no tomó apenas teta, estoy en un grupo de riesgo (me salva que dormí con mis padres mucho tiempo). PAre usted ya de decir que un bebé de 6 meses ha de dormir 11 horas  nocturnas más 3 siestas diurnas, que usted no da puntada sin hilo Sr. Estivill.
Lo que me alegra el día es que cuando alguien teclea “Estivill” en Google, igual encuentra artículos como este o mucho mejores…que ya se sabe que yo escribo a base de calentones, y no me paro mucho a dar datos…  Sólo apelo al sentido común y a las emociones:
Me da igual lo que sean mis hijos mañana o en 30 años, Sr. Estivill. A saber qué mundo habrá entonces y qué les quitará el sueño. Lo que sé, es que su día a día, desde que nacieron han sido niños felices, con sueños tranquilos, con más o menos despertares, pero acompañados. Y lo que sé, Sr. Estivill es que yo seré una madre que no ha dormido 10 horas seguidas en más de 6 años, pero me he deleitado viendo a mis hijos dormirse en mi pecho, sabiendo que no les he causado un mal innecesario y sobre todo Sr. Estivill… que sus lágrimas no mantienen su jardín.

¿Ferber/Estivill sí o no ?-El debate ya es antiguo

A menudo sucede que vuelve uno a ver alguna película o a escuchar una canción y tras vivir alguna experiencia nueva, se encuentran matices que pasaron desapercibidos o a los cuales no les dimos importancia .
Suele pasar cuando uno ve, como adulto, algo que solía recordar con la mente de niño. Sin ir más lejos, no hace mucho, me sorprendí, cuando volví a ver los dibujos de Mazinger Z.

Las cuarentañeras (que no cuarentonas, como diría mi amiga María Berrozpe 😉 ) seguro que recordáis a este super robot y sobre todo a la primera ( y única?) robot-luchadora-femenina: La fabulosa Afrodita A.


El post no va sobre la presencia femenina en los dibujos animados… aunque da para otro post, que igual un día que me sobren horas me pongo y escribo…

Lo que me chocó, fue comprobar que, aunque yo recordaba de memoria la canción, el grito de “puños fuera” o “planeador abajo”… no recordaba que básicamente son dibujos de lucha.   En casa no ponemos dibujos animados violentos. No nos gustan. No queremos que nuestro hijo los vea. Y tendía a pensar que eso de dibujos de peleas, de robots ultraarmados era cosa de ahora.

Yo crecí viendo Mazinger Z y no soy una persona especialmente violenta… espero que mi hijo, quien no ve Gormitti, pero es lo primero a lo que juega cuando se junta con otros niños… tampoco lo sea…

El caso es que la maternidad te hace ver las cosas de otro modo. Ya todo lo filtras por ese rol. Por cómo te influye eso a ti como madre y como consecuencia directa o indirecta en tus hijos.

No sé si otras experiencias vitales marcarán igual… imagino que sí, pero como este blog habla básicamente de maternidad, es desde ese prisma desde el que os hablo.

Al hilo de esto, recuerdo la primera vez que vi la película “Los padres de ella”  y “Los padres de él” con Robert de Niro  y Ben Stiller.
Escenas que en su día me parecieron solo graciosas cobraron otro sentido cuando las vi años después tras ser madre.

Se abordan temas como la lactancia materna  y la comunicación por señas:

 

El colecho con niños “mayores:

 

Y la parte para mi sublime, donde se ven los dos modelos de crianza enfrentados: los que ferberizan (ya sabéis, el método que en nuestro país plagió Estivill) y los que crian con apego y amor.


Creo que el cine es una herramienta fabulosa para mostrarnos la realidad viéndola desde fuera… y el humor, con su tendencia a exagerarlo todo dibuja una buena caricatura en la que vernos reflejados si queremos…
En esa película al menos, queda claro quiénes son más felices no?

No es la primera vez que el cine sirve de de espejo de tendencias en la crianza… Os copio el post de Yolanda  en su blog Creciendo Juntos y reproducido aquí con permiso de la autora .

Seguro que os resulta interesante descubrir, o redescubrir cómo el debate en torno al tipo de crianza y a la capacidad de empoderar o aniñar a las madres es más antiguo de lo que pensamos.

La maternidad en el cine de 1951. Porteo y apego, increible pero cierto!

Publicado por Yolanda 

“Hace mucho tiempo que vi esta película. “El Padre es Abuelo” de Spencer Tracy de 1951. Segunda parte de “El padre de la novia”.

Entonces no fue más para mí que una comedia antigua. Después fui poco a poco entrando en el mundo de la Crianza Natural, leyendo a autores como Rosa Jové, Carlos González, Laura Gutman…y tantos otros.

Y lo que es la mente, de repente hace unos días mi cabeza voló hasta el momento en el que vi esta película hace ya unos cuantos años. En concreto, y es curioso, voló hasta el minuto 31 de la película y la vi dentro de mi cabeza.

En general toda la película merece la pena, pero si no hay tiempo, y me consta que a pocas de las que entramos en esta página le sobre, os invito a ver del minuto 25 al 37. Són sólo 12 minutos, pero muy reveladores. 

En el comienzo de los años 50 en Estados Unidos, en plena cultura del biberón, de dejar que adquiera independencia, en que las mujeres estaban bajo la tutela de los maridos, en que se las trataba como a niñas inmaduras que no saben lo que quieren….en fín, qué os voy a contar. Esta película habla de porteo, de parto natural y respetado, de apego, en clave de humor. Quizá eran los primeros conatos de volver a una crianza con más sentido y con mayúsculas.

No me queda claro si trataban de ridiculizarlo o ensalzarlo, en cualquier caso ahí está. Nuevas ideas encarnadas en un médico joven, tachado de revolucionario por inculcar unas ideas que nunca debieron perderse. Una jovencísima Liz Taylor que encarna una jovencísima madre a la que tratan de manejar y manipular, sobre todo en el entorno de su familia. Que se rebela contra lo establecido, o al menos lo intenta.

Una imagen de lo que era la maternidad en aquellos momentos y de hacia a dónde apuntaba.

La otra cara de la moneda es que aún hoy en día a muchas mujeres aún se las trata así. Que aún en muchas maternidades se separa a madre e hijo y sigue pareciendo normal. Que aún se tacha de histéricas a madres que intentan defenderse de todas esas cosas, o a lo mejor con suerte, de jipi o de loca. Que áun se inventan artefactos para facilitar la separación de padres e hijos, que mecen, que cantan, que hasta dan biberones, aunque esto da para otro post.

En fín, espero que os guste. Si tenéis oportunidad vedla entera auqnue sea a ratos como yo.

FELIZ SEMANA MUNDIAL POR UN PARTO RESPETADO y me permito añadir, por una crianza con respeto.”

Y vosotr@s, conocéis películas con debates similares? Compartidlas con nosotros ♥ 

Mi carta al Sr. Estivill, el señor que vende sueños… malos sueños.

De verdad que lo intento

De verdad de la buena

De verdad que cada vez que le oigo hablar, me paro, respiro hondo, cuento hasta 10, o hasta 150, incluso he intentado recitar un mantra…

De verdad que no es nada personal… aunque reconozco que ya ver su cara me crispa… bueno vale, retiro lo de que no es nada personal…. porque a estas alturas ya sí lo es.

Que digo yo, Sr. Estivill,  que visto que últimamente le va a usted el humor, debe ser que  para ser mediático con la música no da usted el tipo,  por qué no va al Club de la Comedia en vez de a las Cutretertulias  mañaneras, donde se asiente a todo aunque sea la barbaridad más absurda que se sea capaz de expresar, eso sí con una sonrisa que quede bien en pantalla???? (eso para otro post… la lobotomía maternal de la mayoría de presentador@s, colaborador@s, de la TV).

Me lo habían dicho, que había ido usted a la TV no hace mucho. Pero como ya dije en el post sobre el Baby Boom, no veo TV, y la verdad, si no la pongo para ver  a algún actor guapo que me alegre el día,  tipo Dr. Shepherd (Sarai esto va por ti 😉 ), me va usted a perdonar que no la ponga para verle a usted.

El caso es que esta mañana leyendo el post de Alba Padró:   El Dr. Malson ataca de nou! (santa paciència),   no he podido resistirme y he visto su intervención.

Como Alba le ha respondido maravillosamente , no voy a repetirme, léala usted a ella y a ver si aprende algo. Que lo que es EVIDENTE es que de lactancia materna usted va muy pero que muy mal servido.

Pero sí quiero decirle un par de cositas…

¿No le ha pasado nunca oír que alguien  dice:

-Se ha muerto Fulanito

y otro responde:

-Pero si ayer mismo le vi y estaba tan bien… 

Y es cierto…  ayer estaba bien, y hace una hora, y hace 2 minutos… porque para morirse solo hay que estar vivo…

Del mismo modo... por pura definición… para dormirse hay que estar despierto.


Y vuelvo a alucinar de cómo hace usted de una obviedad  un descubrimiento.

O sea que para dormir a un bebé primero tiene que estar despierto… O-O

Creo que en vez de escribirle esta carta voy a proponerle para el Nobel. O para los premios a la charlatanería…

Lo triste  de esto Sr. Estivill es que hay tantos padres que le oyen y le creen que hasta cuando intento hacer humor con usted se me vuelve negro.

Lo triste es que usted antes al menos les daba la tregua de los primeros 6 meses y ahora ya empieza usted desde el primer día… ¿Qué pasa Sr. Estivill, tiene usted miedo que en esos 6 meses que les decía que esperaran para aplicar su método, estos padres descubran la verdad? ¿Tiene miedo de que encuentren otros libros, otros padres, otros blogs,  su propio instinto?

Y no me refiero a que los bebés NECESITAN dormir junto a sus padres, sino a la otra, la de que a la mayoría de los padres les gusta dormir con sus hijos cerca, y que nos parece placentero cantarles, acunarles , acariciarles y ver cómo se van durmiendo abandonándose entre nuestros brazos.

Pero claro, usted eso no lo sabe…

¿Alguna vez Sr. Estivill le durmieron en brazos?
¿Alguna vez le cantaron nanas mientras le acariciaron la carita o la cabeza?
 ¿Alguna vez alguien sintió su respiración de bebé o niño dormido sobre su pecho y suspiró de puro placer??

¿No? Pues lo siento…. pero ese no es motivo para que usted prive de ese placer a los padres , abuelos, hermanos mayores y tíos de ahora.

En alguna ocasión alguien con más autoridad que yo en ese campo le recomendó hacer terapia. Yo, sin ir a eso, que no es mi terreno, lo que le recomendaría es venir un día a mi grupo de crianza, o a cualquier otro de los muchos que hay en España, y tiene usted suerte, que además en Cataluña nos llevan ventaja y hay más que en ninguna otra comunidad.
Venga usted y vea a las madres y a sus bebés,  mamando sin horario, incluso tomando bibe, pero sin imposiciones estrictas de horario. Vea usted la cara de las madres hablando con las otras mientras sus bebés se van durmiendo en sus regazos…
Y si tiene usted la oportunidad, y alguna madre se presta, coja usted a uno de esos bebés, satisfechos, y póngaselo en el regazo… y observe cómo se duerme… déjelo ahí, cierre los ojos y sienta…  No piense, ni mire el reloj, solamente experimente el placer de sentir un cuerpo pequeño y caliente ser mecido apenas al ritmo de su respiración…

Sé que tiene usted hijos y nietos… y me pregunto… ¿lo ha hecho usted alguna vez? Porque si lo ha hecho… de verdad que no lo entiendo. A no ser que tengan razón los que piensan que usted arrastra traumas profundos.

Sea como fuere Sr. Estivill deje usted en paz a los bebés… y a los fetos…  Porque mucho me temo que su próximo libro va usted a pretender enseñar a los fetos a dormir como usted quiere.

Por último una cosita que usted ha olvidado…

Dice usted que los fetos en el útero saben dormirse solitos… que digo yo… ¿solitos?????????

Verá señor Estivill, me da que ha confundido usted a los mamíferos con algún tipo de reptiles. Sí, de esos que ponen huevos, los entierran y cuyas crías se desarrollan solas. Por definición, el útero materno es un órgano interior que pertenece al cuerpo de la madre, con lo cual, un bebé dentro del útero NO ESTÁ NUNCA SOLO.

De hecho
NUNCA EN LA VIDA VOLVEMOS A ESTAR IGUAL DE ACOMPAÑADOS QUE EN EL ÚTERO DE NUESTRA MADRE

 Así que me da usted la razón… el bebé fuera tiene que dormir como ya sabe, como lo ha estado haciendo dentro… acompañado de ese ruido de fondo al que yo me refiero siempre como “la banda sonora de su vida”, el sonido del latir de mamá.
Lo demás es demagogia, ganas de molestar, desconocimiento, ignorancia, maldad, afán de lucro, necesidad de los adultos… me da igual, cada uno tendrá sus propios motivos para hacer lo que quiera… pero la realidad es la realidad…
Si algún día la especie humana mutara en reptiles, pues entonces esas criaturas serán como usted vende, mientras tanto Sr. Estivill, no nos venda usted sueños… sobre todo, no nos venda malos sueños.


Quizás le interese leer:
*Dale la vuelta al “se te va a acvostumbrar”
*En mi casa lo hacemos así
*Respuesta a comentario sobre lactancia y colecho en niños mayores 

Sí me meto, porque sí me importa

No sé si es el ser hermana y prima mayor, o que me criaran con mucha independencia ( o mucha soledad… esto da para otro post), pero siempre he sido una “abogada de pleitos pobres”… que es como se llamaba en mi casa a los que van por la vida metiéndose en asuntos ajenos a salvar situaciones injustas ( al menos, que yo consideraba injustas).
Más de una torta me llevé yo por hablar por otros… y más de una torta salvé de que se llevaran otros por hablar por ellos… así que mirándolo así mereció la pena.

Por desgracia he visto el maltrato muy de cerca, en muchas formas, y ante esas situaciones suele haber dos opciones: o lo aceptas o te rebelas.

Igual por eso nunca he soportado según qué cosas delante de mi.

Recuerdo un día, y creo que esto ya lo he contado, así que  perdonadme la reiteración, oir a dos “señores”  hablar y uno contarle al otro el chiste más machista y de más mal gusto que he escuchado en mi vida. Y reirse los dos, en una sala de espera con al menos otras dos mujeres aparte de mí y varios hombres más. Todos callados ante aquéllo…. Y recuerdo volverme a ellos y decirles muy seria: “muy bonito… ustedes tienen edad de tener mujer e hijas…  ¿les gustaría que alguien hablara así de ellas??”

Al salir, mi marido ( entonces no éramos ni novios) me dijo que un día me iba a traer problemas eso de ir plantándole la mosca a la gente… que uno nunca sabe cómo reaccionarán… y seguramente tiene razón… pero me niego a ver u oír ciertas cosas y no inmutarme.

¿Qué haríamos si viéramos a alguien pegarle o gritarle a su mujer?

¿ y si lo hiciera con un anciano, o un discapacitado?

¿ o un jefe a su empleado?

La mayoría de la sociedad ha tomado conciencia con este tema… cada vez son más las personas que no se callan y plantan cara al maltrato, en cualquier forma,  les pase a ellas mismas , a conocidos o a desconocidos.  El respeto por las personas ha de primar sobre nuestra educación del respeto a la intimidad.

Que tú tengas derecho a hacer las cosas como tú quieres no está por encima del derecho a la dignidad de las personas. Si alguien grita o agrede a “su mujer”, todos comprendemos , por fin, que eso no está bien, que no es “su” mujer en ese sentido posesivo que le da derecho a hacer lo que quiera con ella. Y lo justo, lo normal es meterse. El silencio es cómplice, lo miremos como lo miremos…

Ahora repito las preguntas de antes… aclarando que pongo ejemplos en los que culturalmente  se considera a estas personas en “desventaja” sobre las que les agreden por razón social, física o económica… no por considerar peyorativa una u otra situación:

¿Qué haríamos si viéramos a alguien pegarle o gritarle a su mujer?

¿ y si lo hiciera con un anciano, o un discapacitado?

¿ o un jefe a su empleado?

Todos de acuerdo en que es inadmisible ¿no?

Pues bien… añadamos esta:

¿ y si vemos a unos padres mal-tratando a un hijo?

Y pongo la palabra “mal-trato” escrita así, porque el “maltrato” se asocia a pegar , o más bien a una paliza. Pero el “mal -trato” engloba mucho más. Si aceptamos que maltratar es tratar mal, entran en esa acepción los gritos, los zarandeos, los insultos, los desprecios… y también la  indiferencia ante sus momentos de sufrimiento o la renuncia a satisfacer cualquiera de sus necesidades, sean físicas como comida y cobijo o emocionales, como atención, consuelo, abrazos  y presencia.

Afortunadamente ya no es habitual ver a un hombre gritarle a su mujer ( en la calle, en la intimidad del hogar los monstruos campan aún por sus fueros), o a un jefe ridiculizar a su empleado ( ahora sabemos que esto se llama mobbing y es denunciable), pero no hay un solo día que salga a un lugar lleno de gente: centro comercial, parque, playa, etc, que no vea alguna escena de un padre o madre gritando a un hijo, zarandeándole, dándole un “azotito” en el culo o un cachete en la cara, hablándoles con desprecio: “¿Tú eres tonto?”, amenazando: “al llegar a casa te vas a enterar”, ridiculizándole : “a ver si aprendes de Fulanito” que mira qué bien se porta, o que ya no se hace pis o que ya no pide brazos…. etc…”, o sencillamente ignorando su llanto cuando a veces lo único que quiere el bebé es que le cojan en brazos.

La indiferencia también es violencia

Me pregunto cuánto tiempo tiene que pasar o cuántas campañas lanzar para que ante estas situaciones reaccionemos como reaccionaríamos a cualquiera de las anteriores. Porque si yo veo que alguien le levanta a la mano a una mujer y me meto y le digo que pare soy un héroe, pero si lo hace un padre con un hijo, no puedo meterme… porque entonces ¿qué soy?  me pregunto. ¿Cuándo deja uno de convertirse en un metomentodo para sencillamente ser una persona que reacciona ante una injusticia, sobre todo ante una injusticia cometida a las únicas personas del mundo que de verdad dependen de terceros que velen por ellos. Porque yo puedo gritarle a mi hijo pero él no debe gritarme a mi. Porque a mí se me puede ir la mano, pero si se le va a un niño ya es lo peor.

¿Y si yo fuera ese bebé o esa niña a la que sus padres gritan y pegan delante de la gente ( aclaro que no es que lo malo sea hacerlo en público, pero unos padres que en público hacen eso no quiero pensar lo que hacen cuando nadie mira)? ¿Y si fueras tú?  ¿Por  qué tenemos tanto miedo a defender a los más débiles?  ¿Por qué creemos que nuestros hijos son nuestros en el más estricto sentido literal de la palabra y que podemos hacer con ellos lo que queramos?

Quizás habría que pensar que más que nuestros, son prestados, que se nos ha confiado su cuidado como quien deja algo precioso y espera al volver que nos lo entreguen igual o mejor que antes…

De hecho palabras de sabios reconocidos así lo han expresado:

Tus hijos no son tus hijos

(Kahlil Gibran)

 
Tus hijos no son tus hijos 
son hijos e hijas de la vida 
deseosa de si misma. 
No vienen de ti, sino a través de ti 
y aunque estén contigo 
no te pertenecen. 

Puedes darles tu amor, 
pero no tus pensamientos, pues, 
ellos tienen sus propios pensamientos. 
Puedes abrigar sus cuerpos, 
pero no sus almas, porque ellas, 
viven en la casa del mañana, 
que no puedes visitar 
ni siquiera en sueños. 

Puedes esforzarte en ser como ellos, 
pero no procures hacerlos semejantes a ti 
porque la vida no retrocede, 
ni se detiene en el ayer. 

Tú eres el arco del cual, tus hijos 
como flechas vivas son lanzados. 
Deja que la inclinación 
en tu mano de arquero 
sea para la felicidad.

Rey Salomón
 Salmos 127:3 

Reina-Valera 1960 (RVR1960)

  “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; 
    Cosa de estima el fruto del vientre.”
En algunas culturas las mujeres seguimos siendo consideradas propiedad del marido, quien tiene derecho  a pegar a la esposa si lo estima necesario. Todos nos echamos las manos a la cabeza y firmamos peticiones para que eso cambie.
Imagina ahora que eres ese padre o esa madre que ignora voluntariamente el llanto o rabieta de tu hijo, o que le grita, o que le insulta, o que le zarandea y alguien se te acerca y te recrimina tu actitud… ¿dónde está la diferencia? ¿De verdad no ves que es lo mismo?
No digo que no sea difícil controlar nuestra reacción cuando estamos cansados, estresados, cuando queremos sencillamente obediencia porque es el camino más rápido y quizás el único que conocemos para educar. Todos hemos hecho cosas que nos avergüenzan por haber perdido el control, como escribió magistralmente mi amiga de La Tribu 2.0,  María Berrozpe  en su post: “HUMANA”. Pero eso no es excusa para  no querer cambiar. Sobre todo no es excusa para criticar a quienes ya han dado un paso al frente y demuestran su valor plantando cara al mal-trato, o al maltrato, que al final es lo mismo.
Porque la línea que separa una cosa de la otra es muy delgada y la clave no está en encontrar el límite entre ambas para quedarnos justo al borde… la clave quizás está en intentar alejarnos lo más posible de esa línea fronteriza para estar seguros que no nos parecemos en nada a los maltratadores.
Para demostrarnos a nosotros mismo que por mucho daño que le hayan hecho a nuestro Yo bebé, a nuestro Yo niño y/o a nuestro Yo adolescente,   por muy duro que a esos YOes les resulte aceptar esa verdad de no haber sido lo suficientemente bien tratados, vamos a ser capaces de romper la cadena, vamos a ser más conscientes que nuestros padres y vamos a decir:

NO, NO VOY A PERPETUAR NINGÚN TIPO DE MALTRATO

La indiferencia también es violenciaY vamos a ser capaces de no hacer nada a nuestros hijos que no le haríamos a cualquier otra persona, y vamos a reconocer que si a nosotros nos trataron así,  no estuvo bien, que es cierto que no nos hemos convertido en sociópatas ( al menos no la inmensa mayoría) pero que aún así no estuvo bien. Y que ese mal-trato sí ha dejado huella en nosotros y que ahora nos toca hacer algo con ella. Podemos mirar esa marca, reconocerla, aceptarla y  desde ese lugar trabajar con nuestro propio dolor para no repetirlo. Del  mismo modo que nuestros abuelos gritaban y menospreciaban a nuestras abuelas, quizás hasta nuestros padres con nuestras madres y nosotras nos  plantamos  y dijimos que a nosotras nadie nos iba a tratar así.  Y aprendimos que con ciertas actitudes lo mejor es la tolerancia 0.
La próxima vez que veas a un bebé o niño llorar por un acto o un no-acto de sus padres piensa en esto.

Aprendamos  de nuestros hijos.

¿HAs visto alguna vez a un niño pequeño frente a un bebé que llora?
Recuerdo cuando mi hijo era tan pequeño que apenas hablaba  y veía a un bebé llorar… me miraba y me decía: “mamá, teta” señalando al bebé. Para él era evidente: si un bebé lloraba, se le cogía y se le daba teta. Cuando ya pudo hablar lo expresaba más claramente:
-“¿mamá por qué no cogen a ese bebé que llora y le dan teta?”
-No todos los bebés toman teta cariño
-¿Ah no?? Bueno pues que le cojan y le den el bibe …
 PAra ellos es tan evidente….si no siempre hay teta… siempre, siempre puede haber mimos.
Tan sencillo como eso…   ¿ O no?
Cuando las cosas simples se nos antojan complicadas… es hora de mirar hacia adentro y entender qué mecanismos nos impiden aceptarlas como son.
Mira esta imagen
 
Si estuvieras en ese bosque… ¿por dónde crees que caminarías? Sobre todo si es la primera vez que estás allí y es un territorio desconocido…
Sin duda por el sendero marcado.
Nuestro cerebro es igual, busca los senderos conocidos para actuar, es lo más rápido,  lo seguro, es como el “piloto automático”.
Frente a la crianza de los hijos, territorio desconocido para todos los padres, pues siempre somos primerizos con cada hijo, nuestro cerebro busca la respuesta conocida.
¿Cómo te trataron a ti cuando pedías brazos?
Si siempre oíste ,o más aún, sentiste, el desamparo de no verte correspondido en tus deseos y expectativas, ese es el camino que tu cerebro marcó, a fuerza de repetirse, como un sendero en el bosque. Así cada vez que se te negaba el cariño, los brazos, la teta, la atención, el juego,  la disponibilidad… el sendero iba acentuándose… de tal modo que ese es el camino que tu cerebro reconoce para esos casos.
Por eso nos cuesta tanto hacernos disponibles para nuestros hijos… porque primero hemos de desandar ese sendero y adentrarnos en una selva desconocida, la de cómo responder a alguien de una forma que no hemos vivido ni experimentado.
¿Un reto? claro… pero un reto que merece la pena.
Nuestros hijos merecen lo mismo que merecíamos nosotros… que nosotros no lo hayamos tenido no es motivo para negárselo a ellos. No seamos como el perro del hortelano. Seamos generosos.  Démosles a nuestros hijos la oportunidad de crecer siendo personas respetadas, cuidadas, valoradas… contribuyamos a que sean más felices.
Y démonos a nosotros la oportunidad de sanar a nuestro niño, primero aceptando esa herida primal que todos, casi sin excepción como generación tenemos, y luego buscando la forma de no devolver ese mal-trato a la generación siguiente.
Comentaba con María, a la que cité antes, este tema y me contaba cómo en el caso de niños adoptados esto es aún más importante, pues estos ya traen un historial previo de abandono cuando llegan a su nuevo hogar. En su caso la herida primal es mucho más profunda.  A raíz de nuestra conversación ella ha publicado este excelente post:  “Os invito a un debate”   y me consta que será el primero de varios sobre este tema.
Recojo su testigo y os animo a debatir este tema, con todas sus connotaciones, con toda la bilis que removerá, porque nos da donde más nos duele: en nuestro yo interno, en plantearnos que nuestros padres, por mucho ( o por poco)  que nos quisieran se equivocaron también, en reconocer que somos eslabones de una cadena que quizás no escogimos continuar pero  que continuamos un poco por inercia y un mucho por miedo a no saber qué alternativas utilizar.
Debatamos para escuchar lo que piensan otros… pero sobre todo para llegar a saber qué y por qué pensamos y actuamos  nosotros como lo hacemos. Para no juzgar a otros sin antes no habernos juzgado a nosotros mismos. Hagámoslo cuanto antes… nuestros hijos lo merecen.
Quizás así, un día, si un desconocido se acerca a coger en brazos a nuestro bebé que llora desconsolado mientras nosotros seguimos indiferentes, o si  le gritamos a nuestro hijo, o le damos una nalgada y vemos que alguien nos dice: “contrólese por favor y no descargue su rabia y frustración con el niño”,  en vez de criticarle y llamarle metomentodo le diremos: “gracias, tiene usted razón”.
Y por favor recordemos:
     “LA INDIFERENCIA TAMBIÉN ES VIOLENCIA”

Otros artículos relacionados:

Violencia contra los niños.No puedo esperar a crecer. 

Los derechos de los niños

Los derechos de los niños

Artículo escrito originalmente para la revista Digital “Descubriendo la Infancia”

Los Derechos de Los Niños

En muchas sociedades avanzadas para su época, convivían ciudadanos con derechos con otros que carecían de ellos. En algunos casos estos no-ciudadanos eran esclavos, o extranjeros o mujeres o niños. Incluso en sociedades consideradas cuna de las libertades había individuos privados de derechos y nosotros al mirar atrás nos preguntamos cómo podían no ver la realidad que hoy en nuestra época damos por aceptada: que todas las personas somos iguales.

Realidad que, no obstante, no ha alcanzado a toda la sociedad humana pues a día de hoy sigue habiendo esclavitud en el mundo y sigue habiendo maltrato a mujeres con el beneplácito de algunos gobiernos. Incluso en nuestra sociedad civilizada donde todos luchamos por tener igualdad en los derechos y donde las mujeres hemos conquistado lo que nuestras antepasadas ni soñaron, aún nos queda una lucha pendiente : reconocer que los bebés y niños son personas y que como tales tienen derechos. Derechos inalienables como los de los adultos, como los de las mujeres, como los de los ancianos, como los de los trabajadores, en definitiva, como cualquier persona, la incluyamos en el grupo que queramos. De hecho, las agrupamos así para ampliar los derechos que “per sé” tendrían que tener. Porque sabemos que cuanto más vulnerable es un grupo, más se debe cuidar por sus intereses, de ahí que hablemos de los derechos de “las mujeres” o de “los trabajadores”… o de “los niños”, cuando lo normal y deseable debería ser no tener que hacer distinciones.

Pero la clave de la falta de respeto al niño suele estar en la misma concepción de lo que son y no son a ojos de la sociedad.

El diccionario define “persona” en su primera acepción como “individuo de la especie humana”. En ese sentido sobraría matizar que los bebés y niños son personas, ya que evidentemente son individuos de la especie humana. Y puede que la clave esté en la palabra “individuo”. Nos da a entender que cada persona es un ser único, con caracterísiticas y rasgos que lo diferencian de cualquier otro, desde el mismo nacimiento (e incluso antes). Y ahí entra el conflicto. Porque vivimos en una sociedad que pretende adiestrar a los padres para que críen hijos como quien cría lagartos en un terrario. El modelo establecido es el de la separación madre-bebé desde el mismo momento del parto(e incluso antes cuando no se le deja al bebé tomar la iniciativa de cuándo nacer), el de dormir solos aunque sea a costa de llorar sin consuelo, alimentarlos con horarios establecidos, con cantidades predeterminadas, con alimentos artificiales, evitando el contacto prolongado de llevarlos cerca sustituyendo la ancestral práctica del porteo con cochecitos cada vez más caros y sofisticados. Negándoles el placer de conocer el mundo y aprender desde la posición idónea para ello, a la altura de nuestra mirada y nuestras caricias. Eso sí… para sustituir todas estas muestras de cariño individualizado de cada madre hacia su hijo tenemos un sinfín de productos estandarizados: cunas, cambiadores, carrouseles de luces y sonidos, luces anti-miedo, chupetes, cojines anticólicos, cojines antivuelco, sabanitas impregnada en el olor de mamá, intercomunicadores con o sin cámara, carritos, capazos, hamaquitas, y un largo etcétera.

Todos iguales, todos con el mismo modelo a seguir, todos con el mismo peso, y el mismo horario, para comer y dormir y bañarse y jugar y aprender…¿De verdad no nos damos cuenta de lo alienable de este tipo de crianza colectiva? ¿no es el hecho de querer estandarizar la crianza caracterísitica de las sociedades autoritarias, sean de la índole que sean? Lo peor es que hasta ahora ese tipo de adiestramiento al menor se hacía pasados los primeros años de vida del niño. Por ejemplo, la educación espartana (calificativo que ha perdurado  hasta hoy) no comenzaba hasta los 5 ó 7 años… y ahora este tipo de educación conductivista en auge dirigida a conseguir la completa sumisión y obediencia ciega a la autoridad empieza desde el nacimiento. Habría que pararse a pensar qué tipo de sociedad cosecharemos con individuos desindividualizados desde la cuna. Con personas tratadas como no-personas desde antes de tener conciencia.Con niños criados sintiendo que sus necesidades básicas de contacto y alimento constante no son satisfechas o lo son  parcialmente con burdos sustitutos de mamá.

Lo curioso es que ningún padre aplicaría este tipo de consejos a no ser que les aseguraran que es lo mejor, lo más beneficioso para la familia y para el propio bebé. Y nosotros, los padres, primerizos todos en el arte de criar a los hijos, confiamos ciegamente en la Vaca Sagrada de hoy, la Ciencia, o más bien la pseudociencia de quienes usurpan un papel que no les corresponde.

Nadie, por muy médico especialista que sea, ha de decirme cuánto o cuándo coger a mi hijo o alimentarlo, o dormirlo, o acunarlo o cantarlo… del mismo modo que a nadie le doy la autoridad para decirme cuándo y cuánto me besa mi marido o me demuestra cariño, o me abraza o si dormimos juntos o separados. Entonces ¿en qué punto del camino hemos perdido el sentido común y el instinto para dejar que otros nos convenzan de hacer a nuestros hijos lo que no le haríamos a ningún otro ser humano: hacerle esperar para comer pasando hambre o sed “porque no le toca” u obligarle a comer o a dormir…?

A quienes me dicen que esperan que el bebé coma cuando y cuanto le toca, que duerma solo, que no llore al no ver a su madre, y que se quede quieto tumbado boca arriba mirando todo el rato la misma estampa (aunque sea la de el muy estimulante y carísimo carrousel musical) les respondo: “Tú no quieres un bebé, quieres un reptil”. Y no es exagerado. Quienes crían reptiles en terrarios saben que no dan mucho trabajo, que no hacen ruido, que no lloran si se les deja solos, que te dejan dormir toda la noche, que se les puede dar de comer una vez cada mucho tiempo, y que no te entorpecen tu vida social o tu vuelta al trabajo.

Si tu bebé come cada poco rato, llora si se queda solo, no se duerme sin tu pecho y le gusta que le cojas en brazos… ¡ENHORABUENA! Has tenido un bebé humano, que además de todas las necesidades de un mamífero tiene una individualidad que le hace luchar por lo que necesita. Y a no ser que le apaguemos ese deseo innato a fuerza de ignorarle repetidamente, hará valer sus derechos, resistiéndose o llorando. Si tienes un bebé que se rebela cuando intentas que duerma solo o que coma más de lo que necesita, no oigas a quienes te digan que te ha salido un niño “malo” o “dictador”… esa clase de personas son las que en el pasado lucharon porque tú hoy, como mujer o como anciano o como trabajador tengas derechos. Quizás eran asi los bebés que un día se convirtieron en Mary Wollstonecraft o Rosa Parks.

De nosotros como padres depende apagar o no al luchador que hay en cada bebé y/o niño y convertirlo o no en sumiso a los dictados de las autoridades de turno… sean en forma de poder político o de profesionales “expertos” en todo aspecto del desarrollo infantil.

Ante la duda de si un consejo dado por profesionales es o no una violación de los derechos del bebé y/o niño haz la prueba: en el consejo cambia la palabra “bebé” o “niño” por “mujer”, “anciano”, “enfermo”, “discapacitado”, “miembro de otro grupo étnico”, etc… En la mayoría de los casos la diferencia entre la tortura y un “método para ayudarte a criar a tu hijo” es sólo esa, la persona a quien va dirigida.

Y recordemos todos… que igual que la conciencia es algo inanto en el ser humano, más allá de Leyes temporales, el instinto nos guiará por nuestra Maternidad si estamos dispuestos a dejarlo aflorar, mirando a nuestros hijos, abrazándoles… criándoles como merecen… a base de Mimos y Teta.

Nohemí Hervada
Creative Commons License

Crianza o perpetuar la especie


ME pregunto si la sociedad española es consciente de lo que esta ocurriendo en la comunicación que se establece entre las mamás y sus bebés. Sobre todo, me gustaría saber si ellas son conscientes del poder que en realidad tienen para afrontar el porvenir de este país.

Nos quejamos de la violencia en la adolescencia, vemos a bebés siendo adiestrados por ‘supernannys’ en televisión, aplaudimos iniciativas como las de Izquierda Unida de llenar el país con guarderías full time, se expulsa a mujeres que están dando de mamar en un centro comercial y lo vemos normal, no se consiguen las firmas necesarias para aumentar la baja maternal a seis meses, y todo ello sin pararnos a pensar en el fondo de la cuestión.

¿Existe una concienciación y formación en referencia a la crianza? Algunas madres consideran que la crianza es ‘cuestión de instinto’, mas no comparto esta idea, ya bases como: «debería amamantar a mi bebé», «debería acurrucar y calentar en mi regazo a mi bebé», «debería dormir con mi bebé», y otras que confirmarían una conducta instintiva, en la época que vivimos, vienen denostadas por el entorno real y actual de la madre, como por ejemplo: medios de comunicación, revistas ‘especializadas’, algunos libros de gran tirada, abuelas influidas por pediatras de hace treinta años, algunos pediatras actuales, etc. Por tanto, en la actualidad, en la sociedad occidental no existe el instinto puro sin influencia.

En nuestras investigaciones he detectado que, incluso mujeres que han estudiado cinco o seis años para ejercer una profesión; a la hora de formarse para la maternidad compran uno o dos libros como mucho, aunque la mayoría ninguno, recomendado por ‘amig@s o dependientes de librerías’ básicamente, y alguna que otra revista. Al final del embarazo, la futura madre se pone en contacto con la matrona en el curso de preparación al parto, y ésta a veces recomienda leer algún manual de crianza y, luego, el sistema sanitario, en la mayoría de las ocasiones, induce a revisar al niño cada dos meses con el pediatra, y esto, más lo que le comenten amigos, familiares y programas de televisión es, básicamente la relación que establecen las mamás con la formación de la maternidad.

Creo que en España se han generado dos líneas de pensamiento en referencia a la relación con los bebés, una mayoritaria que denomino de amor stivilizante y otra muy minoritaria o de amor gonzalizante, y vienen dadas, por una forma más o menos inconsciente de ser; esto es, por la personalidad de la madre. Una observación somera parece indicar que las madres stivilizantes y las gonzalizantes difieren en su forma no sólo de entender la crianza sino también en su forma de ser, y no es únicamente que unas ‘enseñen a dormir a sus hijos’ y las otras no, sino que se planteen multitud de aspectos de la crianza desde otro ángulo, aportando relaciones, ya no diríamos diferentes sino casi divergentes.

Además, esta forma diferente de ser, engloba que la madre stivilizante es más práctica, más impaciente, más insegura de sus relaciones maritales y con su feminidad, menos crítica, más pesimista, que valora bastante su trabajo y lo entiende como algo primordial en su vida (madres de esta línea de pensamiento consideran que para compatibilizar la vida profesional y personal mejor, los niños deben pasar más horas en la guardería, no ellas menos en el trabajo), más razonable, más competitiva. Y aparentemente, la madre gonzalizante nos resulta más optimista, más paciente, más observadora, más crítica con su propia educación y con el macro y micro entorno social y personal, más segura de sus relaciones, más intolerante con las opiniones que no le gustan y más obsesionada con la trascendencia del amor por encima de otros aspectos de la vida.

Desde esta perspectiva cada madre hace lo que le dicta su sentimiento y su razón, y conocedores de la disonancia cognoscitiva, suele ser extraño que un individuo se replantee si algo tan importante como la educación y el tratamiento que le esta dando a su bebé es algo correcto científicamente, eficaz psicológicamente, y, en general, si se podría hacer mejor y esforzarse luego por hacerlo; ya que también es posible que algunos responsables de bebés quieran que sus hijos cumplan una serie de criterios, pero no consideran necesario leer una serie de informaciones.

Estas dos formas de pensamiento las podríamos describir como:

  • Tipo 1: madre con amor stivilizante: entiende que un bebé de tres meses fortalece su independencia si duerme solo en otra habitación, con un peluche, que creen que el niño aprende a dormir, que no suelen hablar ni quedarse al lado del bebé al dormirse éste, quien no necesita alimentarse ni despertarse por la noche. Le dan alta importancia al desarrollo mental del niño y a la disciplina. Así mismo, son inflexibles en criterios de alimentación. No perciben como adecuado coger en brazos al niño, reforzarlo y elogiarlo. Pueden ver incluso adecuado gritar y azotar al niño por ‘su bien’, y en la mayoría de las ocasiones lo ignoran cuando hace algo que no les gusta o el niño tiene un berrinche, les resulta importante que los bebés sepan ‘quien manda’ en la casa, muchas utilizan algo llamado ‘el rincón de pensar’, no suelen ponerse en el lugar del bebé, entienden como satisfactorio y adecuado dejar a los niños con los abuelos (o similar) regularmente para practicar actividades de ocio con la pareja o viajar, consideran que al niño se le quiere mucho pero es una carga muy cansina para las mamás y que requiere una dedicación de veinticuatro horas.
  • Tipo 2: madre con amor gonzalizante: Normalmente practica el colecho, la lactancia materna a demanda seis meses o más, se muestra flexible entorno a las pautas de la comida o el sueño, no tienen mucha prisa en sacarle el pañal y que el niño ‘vaya rápido’, coge en brazos al niño cuando llora, para mimarlo, y en muchas ocasiones, para transportarlo, no se impone al niño con ningún tipo de violencia, le respeta, no le grita, no le azota y lo consuela ante un enfado o berrinche; así mismo tampoco considera que los padres necesiten independencia del niño ni que un bebé deba ser independiente. Suele ponerse en la posición del bebé antes de tomar ciertas decisiones. Está bastante enamorada de sus hijos y disfruta la maternidad de tal forma que ésta es una bendición a la que le dedicaría veinticuatro horas.

Ante todo esto surgen diversas situaciones sobre las que meditar:

  • 1. Muchas madres stivilizantes están utilizando técnicas de adiestramiento canino para conseguir determinadas conductas. Técnicas sin validez científica, que desde la psicología, recientes investigaciones parecen demostrar que provoca en el niño una falta de resiliencia (capacidad de los sujetos para sobreponerse a tragedias o períodos de dolor emocional), baja autoestima y futuros problemas de adaptación; que desde la psiquiatría y la medicina, el bebé sufre traumas de diversa índole como vómitos, shock neuronal, ataque de ansiedad, etc., y otros cuadros clínicos; y que desde la ética se puede considerar como una forma de maltrato y abuso del menor. Y, todo esto, cuando el propio difusor del método de adiestrar a los niños para dormir, el pediatra Richard Ferber, empezó en el 2005, en una entrevista publicada el 15 de noviembre en el Wall Street Journal, a retractarse de sus teorías.
  • 2. La forma en la que se está gestionando la compatibilidad de la mujer y el trabajo es absurda, aspectos como más guarderías o dar un dinerito a la madre, o liberarla de parte de sus impuestos no llega a nada , es un fracaso.
  • 3. Muchas mujeres stivilizantes en realidad se arrepienten en determinada forma de haber tenido sus hijos. Los han tenido porque socialmente es conveniente, porque es una norma implícita, porque su madre que le ha ayudado a comprar el piso ahora le exige el nieto, porque no quería ser menos que sus amigas u otros motivos. Si para algunas mujeres su prioridad es el mundo profesional, deberían animarse a reivindicarlo y afirmarlo sin miedo ante los hombres, igual que hay muchos que no desean tener hijos, las mujeres que no lo deseen tienen derecho a planificar su vida para no engendrar.

Concluyendo, me gustaría que la sociedad en general se tomase más en serio la maternidad y la crianza. Con mayor responsabilidad. Y, que las madres en particular, hagan lo posible por asegurarse que le aportarán a su bebé amor y respeto incondicional, ayudándole a ser una persona armoniosa y plena, feliz consigo misma y con el entorno. El planeta se lo agradecerá.

Publicado originalmente en www.diariosur.es
LA TRIBUNA MALAGUEÑA
28.05.2008 –
M. DOLORES GARCÍA SÁNCHEZ
Reflexiones sobre el método Estivill. María Paula Cavanna

Reflexiones sobre el método Estivill. María Paula Cavanna

María Paula Cavanna, responde frase a frase cada una de las indicaciones del Dr. Estivill en su libro “Duérmete niño”, con inteligencia y respeto.

A DORMIR SE APRENDE:

A dormir NO se aprende, como no se aprende a caminar, ni a controlar esfínteres. Son adquisiciones que se dan cuando el niño está maduro para ello. Hay decenas de estudios acerca del sueño infantil, de cómo se alternan las fases REM con las otras, y de por qué es fisiológico que el niño se despierte varias veces durante la noche.

DORMIR ADECUADAMENTE:

No hay modos adecuados o no adecuados de dormir. Cada uno duerme como duerme, no se puede forzar a la gente a que duerma 8 horas si tiene necesidad de dormir 5 ó 12. Como no se puede forzarlas a respirar más veces de las que necesita, o a comer más de lo que necesita.

LOS PADRES DEBEN TENER UNA CONDUCTA ACTIVA:

Sí, activa en cuanto a mecerlos, acunarlos, abrazarlos, darles teta, y acudir cada vez que sus hijos los llamen. No hay nada que los padres debamos “hacer” para que los chicos se duerman, simplemente acompañarlos en sus necesidades.

EL BUEN DORMIR NECESITA DE UN AMBIENTE SERENO Y OSCURO:

Los bebés vienen de la panza de la mamá, que no es un ambiente ni sereno ni oscuro. El silencio y la oscuridad asustan a los chicos, de todas las épocas. Todos vimos alguna vez bebés que se duermen en el shopping o en un casamiento sin problema alguno. Las personas dormimos cuando tenemos sueño, simplemente. Por supuesto que no estoy sugiriendo dormir a nuestros hijos en una discoteca, sino aclarar que la oscuridad es atemorizante para cualquier niño, cuanto más pequeño, es peor. Y lo mismo ocurre con el silencio. Dormir cerca de otros seres humanos -cosa que se ha hecho desde la época de las cavernas, para permitir la subsistencia, y cosa que los adultos hacemos cada vez que podemos- es la conducta natural de cualquier bebé humano.

NO ES NECESARIO ESTAR PRESENTE HASTA QUE EL NIÑO SE DUERMA PROFUNDAMENTE:

Si nos vamos antes y el niño se duerme de todos modos y no vuelve a despertarse, no hay necesidad. Pero la gran mayoría de los nenes se vuelven a despertar antes de caer profundamente dormidos, y al no ver a su persona de confianza cerca -parece que al Dr Estivill no le parece patológica la dependencia a un osito pero sí el apego a los padres- se despertará, llorará, como conducta totalmente natural, la traemos filogenéticamente, pues tenemos en nuestros genes que cuanto más lloraron los bebés, más acudieron sus papás a atenderlos, y eso garantizó la supervivencia desde que el mundo es mundo.

LA FAMILIA DEBE ACOMPAÑAR, NO INVADIR!!!!

Totalmente de acuerdo, si definimos qué es invadir. Cómo se invade a un niño? Con caricias? Con un cuento antes de dormir? Durmiéndolo en brazos? Me temo que estamos hablando de cosas diferentes.

CONSEJOS:

Calma, paciencia, serenidad. Absolutamente de acuerdo. Hemos traído bebés al mundo, y así funcionan, despertándose varias veces por noche durante sus primeros años.

NO LEVANTARLOS DE LA CUNA:

Por qué??? Si el bebé llora, está despierto, reclama a sus papás, no se lo puede levantar de la cuna? Quién lo dice? Dónde están los estudios que avalan semejante conducta?? Qué pensaríamos de un manual para esposos que dijera “si su esposa llora, no la abrace, no acuda a consolarla”???

NO MECERLOS EN BRAZOS A LA HORA DEL SUEÑO:

Hay algún lugar más placentero para dormir que los brazos del ser amado? Los adultos que vivimos en pareja, no dormimos abrazados? Para un niño, los brazos de sus padres son el lugar seguro a donde reposar, no existe mejor lugar para dormir que sintiéndose seguros, cobijados, amados. ¿¿De dónde estamos sacando estos consejos???

NO DARLE PALMADITAS EN LA COLA (CULITO):

?????? O sea, los dejamos solos, a oscuras, en silencio y ni siquiera podemos tener contacto físico. Y el bebé/niño recibirá el mensaje de que dormir es placentero y maravilloso!!! A mi me suena a castigo, a soledad, a “no te quiero“, a abandono. Y las centenas de niños que consultan a los psicólogos infantiles luego de que se les aplicó este método, lo confirman.

NO PASARLO DE BRAZO EN BRAZO DE FAMILIARES ANSIOSOS:

Absolutamente de acuerdo. Si están ansiosos no funcionará. Aunque es frecuente ver que cuando la ansiosa es la madre, los brazos de una tía o vecina suelen ser mágicos para calmar a esta díada que se retroalimenta a sí misma.

NO OFRECERLE JUGOS O COMIDA SI YA SE ALIMENTÓ:

Por qué?? Dónde deja eso a la lactancia materna? No se le puede dar teta a un bebé que llora porque no puede dormir? Acaso saben que la leche materna contiene triptófano, un componente que induce al sueño y que justamente los bebés despiertan para bebérselo y así seguir durmiendo? Y si se despertó porque tenía sed? Ninguno de ustedes se despertó nunca de madrugada con hambre? Por qué tratamos a los niños como si fueran de otra especie, o de otro planeta??

NO DEJES DE CONSULTAR AL PEDIATRA ANTE TRASTORNOS DEL SUEÑO: Absolutamente de acuerdo. Definamos entonces, qué es un trastorno del sueño. Hablar dormido? Caminar sonámbulo? Tener apneas?Despertar varias veces a la noche en un niño de 0 a 3 años no es un trastorno del sueño, definitivamente no lo es.

LOS MENORES DE SEIS MESES DORMIRAN BOCA ARRIBA O DE COSTADO:

No entraré en detalles. Hay campañas a nivel nacional acerca de esto, como también había otras hace algunos años aconsejando dormir boca abajo….

TRABAJA CON RUTINAS DIARIAS:

A tal hora el alimento… dónde queda la teta en este consejo? Si tomamos las recomendaciones de la OMS de dar teta dos años o más, hay que dar la teta con horario? Todos los trabajadores de la salud sabemos -o deberíamos saber- que dar la teta con horario es quedarse sin leche en pocos días.Las rutinas son saludables para todos en general, pero los bebés no tienen “hora” para jugar ni para dormir. Y tengo el consultorio lleno de mamás que no le dan teta porque “no le toca” o que lo bañan a tal hora porque “le toca”. Cuidado con los consejos que damos, los niños no son electrodomésticos con manuales para sacarlos en serie.

ACOSTÚMBRALO A ESTO Y VERÁS QUE ÉL AJUSTARÁ SUS HORARIOS:

Lo que el niño hará, será dejar de reclamar lo que sabe que no conseguirá. Descreerá de sus padres, como las personas descreemos de quien dice “te llamo” y no nos llama. Qué tal un manual para novios donde diga “llámela todos los días a las 4? , “hay una hora para salidas, una hora para el sexo, una hora para el lavado de la ropa”? Acaso los adultos vivimos así? Acaso toleraríamos una relación donde el otro no nos da lo que necesitamos, bajo el pretexto de que así aprenderemos? Lo que en el “Duérmete Niño” se llama aprendizaje, es lo que los adultos llamamos desconfianza, y resignación.

Y EL DORMIR DEJARÁ DE SER UN PROBLEMA:

El dormir es un problema para quienes no entienden que los despertares nocturnos son normales en los bebés. Si compramos un perro, hará pozos en el jardín, si adquirimos un celular, habrá que cargarle las baterías, si tenemos un niño, habrá que estar disponible para atender a sus necesidades. Es simple. En esta cultura “light” en la que vivimos, queremos parir sin que nos duela, criar sin posponer nuestra vida privada, tener hijos y que nada cambie en nuestra rutina, casarnos y no tener crisis…nos inventamos los problemas, donde no los hay.No tardará mucho en aparecer alguien que diga que los bebés deben caminar a los 9 meses, y ahí aparecerán todas las madres desesperadas comprando libros y llevando a sus bebés a estimuladores para que sean como dicen las revistas que deben ser.

DALE CONFIANZA Y SEGURIDAD PARA DORMIR SOLO:

La confianza y la seguridad no se dan, se transmiten con actitudes. Los seres humanos las vamos adquiriendo a fuerza de contar con el otro, de la estabilidad en el vínculo, del reconocimiento de nuestras necesidades. Un niño que quiera dormir con sus papás y en cambio se lo deje en silencio y a oscuras con el osito, sin mecerlo ni darle un vaso de agua, sin duda no ganará confianza ni seguridad. Aprenderá a dormir solo, como los adultos aprendemos a no concurrir a un restaurante donde nos tratan mal, a no llamar a ese amigo que nunca nos contesta y a no confiar en quien no mantiene su palabra.

Quizás en breve escriba un artículo con todas las fundamentaciones científicas, por ahora estoy indignada con lo que acabo de ver, y con la falta de humanidad con la que pretendemos educar a nuestros niños.

Lic. María Paula Cavanna. Psicóloga.