Porteo: cómo y por qué

Porteo: cómo y por qué

Artículo escrito originalmente por Nohemí Hervada para la revista Madre Tierra.

“Porter c´est bien, bien porter c´est mieux”

Con este dicho francés resumiría mi opinión sobre el porteo y los portabebés.

La primera vez que lo leí no imaginaba lo ligada que quedaría mi vida a ese concepto en particular y al mundo del bebé y la maternidad en general.

Siempre supe que llevaría a mi bebé en un portabebés, me parecía lo mejor, lo natural, lo apetecible, lo práctico… Y todo eso sin tener ni idea ni de fisiología del bebé en relación al porteo, ni de beneficios en relación al apego ni al desarrollo. Simplemente sabía o intuía que así era como tenía que ser.

Compré mi primer portabebés estando embarazada aún: una mochila comercial de las que se encuentran en cualquier tienda de puericultura. No veía diferencias entre unas y otras, así que escogí una como podia haber escogido otra. Como en tantas otras cuestiones, el vacío que nos crea la falta de referencias cercanas, reales y sinceras se encarga de llenarla la publicidad. Así que ya tenía en casa esa fantástica mochila tan vendida, y ahora solo quedaba esperar para poder usarla.

El primer día que salí de casa con mi bebé de apenas 5 días, le coloqué en la mochila, dispuesta a disfrutar de lo que ya me parecía algo esencial: llevarle cerca de mi cuerpo.

Ese primer contacto con la mochila no fue como esperaba.
Sentía que ese artilugio no lo sostenía bien, no lo “envolvía” como hacían mis brazos.

Así que aun dentro de ella, eran estos los que sostenían el cuerpecito de mi hijo, rodeándole alrededor de esa tela demasiado gruesa, para conseguir mantener lo que me parecía la posición natural de un bebé en brazos. Ahí pensé que algo fallaba, que tenía que haber otra forma más cómoda, más segura y más natural de llevar a un bebé en brazos.

Empezó mi búsqueda y descubrí todo un mundo.

Nuestro primer fular

Con mi primer fular me di cuenta desde el minuto uno de la diferencia. Y eso que solo tenía una hoja fotocopiada con unas cuantas imágenes para aprender un par de nudos. Nudos que por supuesto estaban mal hechos, y aun así me daban más confianza que aquella mochila de diseño.

Fui interesándome por este arte, leyendo de páginas de otros países que tenían ya años de experiencia en porteo, practicando,recopilando e incluso traduciendo información.

Me fascinaban los portabebés que llamamos étnicos. Ver como a lo largo y ancho del mundo, en la historia del hombre todos los pueblos han compartido esta práctica del porteo.

Iba descubriendo las diferentes formas de portear, y sus por qués. Cómo cada sistema casi siempre estaba influenciado por el estilo de vida, el clima, los recursos disponibles e incluso la fisionomía de cada raza.

Era inevitable comparar todo lo que iba viendo ( y practicando) con la forma de porteo mayoritaria a mi alrededor. Las mochilas del tipo de la que yo misma había adquirido, mochilas a las que me referí un día, a modo de juego de palabras con la marca más conocida del mercado, como “baby colgón”. Apelativo que derivó en “colgonas”, porque esa es la forma en que va el bebé en ellas, como colgado.

Leo y oigo a menudo decir, en el círculo de las familias que porteamos: “pobre bebé” , cuando ven ese tipo de mochilas. Pero si lo pensamos un poco, la mayoría de los bebés que nos rodean no van en mochilas, ni de las buenas ni de las malas. Van en carrito. Aislados primero en carros-burbuja, que no les permiten ver, ya no solo a sus madres, sino el mundo que les rodea.. , y más tarde en carros sentados hacia el exterior, alejados del cuerpo que tanto necesitan.

Bebés mecidos, sí, pero no acunados.
Bebés queridos sí, pero no abrazados y besados.
Bebés paseados si, pero no disfrutando de mamá
haciendo de Cicerón de la vida, explicando lo que les rodea.

Es tan triste pensar que algunos bebés SIEMPRE van de ese modo… que cuando veo un bebé en una colgona siento alegría. Siento alegría por el bebé y siento alegría por esa madre que como yo, quiere llevar a su bebé cerca de su cuerpo. Una madre con la que tengo tantas cosas en común, una madre de la que solo me diferencia, casi con seguridad, el grado de información que tiene sobre este asunto.

A todos los que usan o han usado portabebés no ergonómicos les digo como el dicho del principio:

 “¡qué bien que porteas!”

Y a los que no se plantean la crianza en brazos, a los que creen que es imposible criar un hijo sin carrito o que han recibdio tantas advertencias sobre “lo malo de coger a un niño en brazos” que se lo han creído, me gusta recordarles que el porteo es tan humano como lo ha sido la lactancia hasta que lo artificial irrumpió para usurpar el lugar que le corresponde por derecho.

Del mismo modo que la lactancia materna es la norma, el sistema “by default”, la piedra de toque o la vara de medir en lo que respecta a la alimentación del bebé, y lo demás habría que valorarlo en comparación con esta y no al revés, el porteo es la forma natural de criar a los bebés.

 

Un recién nacido ahora tiene las mismas necesidades y expectativas que uno nacido hace 2000 años, naciera en Asia, en África o en América.
Todos han necesitado, necesitan y seguirán necesitando un contacto continuo con su cuidador principal no solo para completar su desarrollo, sino para asegurar su supervivencia.

 

Por eso encontraremos formas de cargar a los bebés por todo el planeta. Nunca hasta hace bien poco, los padres se plantearon si era bueno o no llevar a su hijo en brazos o sobre su cuerpo, del mismo modo que no se planteaban si su leche era buena o mala. Si se tenía un hijo se amamantaba, y si se tenía un hijo y había que moverse, la opción más usada era llevarlo consigo, sobre todo si se alimentaba exclusivamente de la madre.

Ninguna madre pensó en dejar a su criatura sola , lejos de su vista. Del mismo modo que no optaría por no darle de comer cuando lo pidiera… pasaran 4 horas o 4 minutos…ninguna madre salvo las bombardedas por des-información.

Así volvemos pues, con unos y otros tipos de padres al dicho inicial:

“portear está bien”.

Y una vez todos en ese terreno común, que lo hay y grande, de buscar la mejor forma de criar a nuestros hijos, intento hacerles ver el otro lado :

” y si porteas bien será aún mejor”.

Aquí me gustaría, no obstante, hacer un inciso para aclarar que por supuesto lo ideal sería empezar bien desde el principio y por ello trabajamos muchas personas a título personal y/o profesional, destacando la labor en ese sentido de la Asociación Española por el Fomento de Uso de Portabebés: Red Canguro.

 

¿Hay tantas diferencias entre los sistemas comerciales de porteo?

Eso preguntan muchos padres. Algunos incluso me nombran tal o cual marca que avala tal o cual médico o asociación de profesionales de la salud.

Mi respuesta sencilla es : Sí.
Aquí suelo pedir a los padres que piensen en envolver un jarrón precioso y delicado… ¿con qué conseguirían envolverlo mejor respetando su forma y silueta? ¿Con cartón o con tela?

Hay mucha diferencia entre llevar un bebé “colgado”, siendo el cuerpo del bebé el que se adapte a un artículo preformado de antemano con capacidad de ajuste limitada a llevarle arropado y sostenido por una tela que lo envuelve perfectamente respetando su posición natural, la que suelo llamar “de serie”.

Cuanto más se parezca la posición de un bebé recién nacido en un portabebés a la del bebé dentro del útero,
mejor portabebé será.

Y hablando de sistemas “de serie”, el propio bebé si le observamos nos indicará cuál es la forma correcta de hacerlo.

Eso es lo que han hecho todos los padres de la historia, sin tener conocimientos de anatomía ni de fisiología del recién nacido. Seguramente se dieron cuenta que el cuerpo del bebé “encajaba” perfectamente sobre el del adulto que lo llevaba en brazos y solo necesitaban accesorios para mantenerlo así, pegado a ellos, de la forma más natural posible.

 
Fuera delante, detrás o a la cadera, el recién nacido, con su espalda arqueada en forma de C ( columna en cifosis, ya que el recién nacido aún no tiene desarrolladas las lordosis que se irán formando con el tiempo) y su reflejo de prensión quedaba siempre pegado al cuerpo del porteador.

 

No encontraremos ninguna forma de porteo tradicional en la que el bebé vaya delante colgado, y mucho menos, mirando hacia fuera, como tan de moda han puesto la mayoría de las mochilas comerciales. Los sistemas de porteo tradicional que observamos son principalmente a la cadera y en la espalda, pasándolos al frente sobre todo para ser amamantados.

 

 

Recordemos que el porteo para la mayoría de habitantes del planeta era la forma obligada de conciliar trabajo y cuidado de los bebés, así, los pueblos cultivadores y recolectores portean principalmente en la espalda, para tener su campo de trabajo despejado, o para poder inclinarse con comodidad a realizar múltiples tareas y en zonas de selva, como el Amazonas, se portea sobre todo a la cadera.

 

 

¿Portear cara al mundo?

Esa posición “hacia fuera” o “cara al mundo” solo la encontramos en especies animales, como los felinos, que al ser cuadrúpedos cogen a sus crías con la boca por el cuello.

Lo hacen normalmente como algo puntual para trasladarlos cuando son muy pequeños, con unas crías que, además, pueden caminar, es decir, cuyo sistema locomotor está completamente desarrolaldo y en una posición que no les resulta ortopédica .Los humanos no somos cuadrúpedos, ni nuestras crías tienen el desarrollo al nacer de otras especies.

Para un bebé humano, que aún no tiene definido su mapa corporal, sentirse “hacia fuera”, “colgado”, con las extremidades al aire, sin lugar donde agarrarse, como golpeando al aire, es tan desconcertante e inseguro como sería para un adulto moverse en un espacio sin gravedad.

 

Los bebés necesitan sentir que se les rodea, que algo delimita su contorno, si no, se sienten como “desparramados” y aumenta su inseguridad y nivel de estrés.

Por eso, como excepción a la regla del porteo sobre el cuerpo, en algunas culturas como la de los indios papoose de norteamérica, en las que cargaban a los bebés en una especie de trineo, les fajaban o envolvían para que se sintieran “contenidos”.

 

Pensemos en lo que comentaba antes, el equipamiento de serie del bebé, sus reflejos: el de búsqueda, el de succión y el de prensión. Están para garantizar su supervivencia, siempre y cuando esté cerca del cuerpo de su madre.

 

¿Para qué necesitaría un bebé el reflejo de búsqueda y succión si se le va a alimentar con horario establecido, solo cuando la madre quiere o el de prensión si siempre va a estar tumbado boca arriba?

Hoy con el conocimiento extenso de anatomía, fisiología, psicología, incluso de bioquímica del cerebro sabemos que el porteo es beneficioso. Y el porteo correcto más beneficioso aún.

bebé feliz

Mirando a otros padres aprendemos el cómo y mirando a nuestros hijos aprendemos el por qué.

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Columpio multiusos

“Para las adictas al fular portabebé no es novedad que este sirve para muchísimas cosas más que para portear a nuestros hijos.

Algunas los hemos usado de manta, cambiador, cuerda para atar, parasol en el coche, trona improvisada, hamaca, toalla… y mucho más… Mirad por ejemplo este artículo de Red Canguro:

“El fular de los 1000 usos”

Nosotros, en los preparativos para el parto en casa, hemos colocado uno a modo de columpio.

Os explico cómo y por qué por si os da ideas… si no para parir en casa, sí para hacer un columpio para los  más peques ( y los no tanto;-) ).

Primero hace falta un gancho especial para techos. En principio compré unos en Ikea muy económicos, los Ekorre gancho:

Pero al final me decanté por este otro modelo porque tiene una pieza que permite girar el columpio 360º y venía ya con unos tornillos especiales para sujeción en hormigón. Es un enganche especial para cunas  que adquirí en la tienda amiga Yobio:

Aunque nosotros lo hemos puesto sin cadena porque tenemos fulares largos y los tornillos que traía los cambiamos por otros más grandes, con más soporte de peso:

El gancho trae 4 tornillos pequeños. Nosotros los sustituímos por 2 más grandes

COn los 2 tornillos de más diámetro y anclados en una parte del techo que sea de hormigón (MUY IMPORTANTE) nos bastaron 2:

Eso sí… hace falta un mega-taladro… o como en nuestro caso… un amigo que lo tenga (gracias Josué )

Y este es el resultado tras introducir un fular  hacer un nudo plano y bien apretado:

De momento cumple a la perfección su papel de columpio …

Y sí… soporta mi peso

Ahora podéis ver cómo puede ayudar en un parto:

Pincha en la imagen para leer el texto

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DE hecho en algunos hospitales ya tienen sillas de partos con “fulares”… como esta que probamos mi amiga Claudia y yo en el Congreso Interatlántico de Las Palmas el año pasado:

De momento no sabemos cómo nos irá a nosotros, si nos dará tiempo a usarlo y en qué posicion… pero lo primero es tenerlo preparado y eso ya nos quita un peso de encima… y nunca mejor dicho 😉

Y para ahondar mucho más en el tema no os perdáis estos EXCELENTES  artículos  de De Monitos y Risas:

“Algunas (buenas) posturas para dilatar y parir I”

“Algunas (buenas) posturas para dilatar y parir II”

Mitos  sobre  fulares elásticos

Mitos sobre fulares elásticos

nuestro primer fular

nuestro primer fular

Mis inicios en el porteo fueron una colgona que utilicé una sola vez y después un fular de bastante mala calidad.

No obstante, a pesar de no ser demasiado confortable para mí, una buena técnica hacía que mi hijo fuera bastante bien sujeto.
Apenas conocía madres que portearan en mi entorno y las únicas que lo hacían utilizaban fulares elásticos en su mayoría.

En principio no me gustaron demasiado porque veía a los niños  prácticamente colgados por la tela, en posturas basta mejorables.

El caso es que tuve oportunidad de probarlos y de ver por mí misma que muchos de los tópicos que hay sobre ellos en el mundo del porteo son infundados.

 

¿Son iguales todos los fulares elásticos?

Lo primero para hablar de un producto es haberlo probado y conocer todas sus variedades. Fulares elásticos hay muchos, con diferentes composiciones y mezclas, lo que hace que generalizar sea un poco temerario.

No es lo mismo un fular 100% algodón, que otro con lycra o con cáñamo  y dentro de éstos los hay de diferentes tipos. Por lo tanto, criticar estos fulares a priori diciendo que no son idóneos para los bebés, me parece tan poco acertado como decir que no lo es un jaquard o un rebozo.

Con un fular elástico adecuado, de calidad
y una buena técnica de anudado adecuada al peso y tamaño del niño,
el porteo puede ser ergonómico y seguro. 

Mitos sobre fulares elásticos

 

 

  • “Un fular elástico obliga a usar los nudos con tres capas de tela encima del bebé”FALSO
    Un buen fular elástico permite sostener al bebé perfectamente con una sola capa de tela.

  • “Los nudos con tres capas encima del bebé dan mucho calor ”
    FALSO
    Dependiendo la zona donde vivamos, si hace frío,  podemos utilizar  2 o 3 capas para abrigar al bebé. Esto siempre es más cómodo que cargar con abrigos. La posibilidad de ir regulando las capas que cubren al bebé dependiendo de la temperatura  es una de las ventajas del porteo.

fular elástico recién nacido

 

 

 

  • “Solamente dan suficiente soporte hasta los 9 kg”
    FALSO
    Dependiendo el tipo de fular, su composición y su densidad puede ser utilizado con más peso. E incluso cuando ya no es cómodo por el peso con niños grandes para salir a la calle, sigue siendo el fular preferido para los ratos de porteo en casa, por su versatilidad.

fular elástico niño grande

 

 

  • “Con estos fulares sólo pueden hacerse cruces”
    FALSO
    Pueden hacerse canguros reforzados, o dobles hamacas sin problema.

fular elástico canguro

  • “La única ventaja del fular elástico es que resulta más fácil colocarlo con los nudos preanudados”
    FALSO
    Muchas encontramos en estos fulares características que nos gustan aparte de poderse preanudar. Es cuestión de conocerlos bien y sacarles todo el partido.
    Por ejemplo, los padres de múltiples, siempre que las condiciones de sus bebés no desaconsejen este tipo de sistema, encuentran muy cómodo este fular para las primeras semanas

 

  • “Es una desventaja que no sirva para cuando los niños ya pesan bastante”
    FALSO
    Es prácticamente imposible tener un sólo portabebés que sea perfecto para cada etapa del porteo y del desarrollo de nuestros hijos. Lo habitual en las familias que porteamos habitualmente es tener varios portabebés que vamos compaginando dependiendo de la actividad a realizar, del momento y  de cómo sea nuestro hijo. Hay portabebés que sirven para muchos años y otros que quizás solo usemos unos meses pero nos compensa porque nos gusta lo que nos aportan. Ese es el caso de los elásticos para muchas de nosotras.
    Cuando llega el momento de pasar a otro tipo de portabebés más adecuado a la edad de nuestro niño o que nos resulte más confortable, no pasa nada. Yo misma usé mucho el Mei Tai hasta que mi hijo me pesó demasiado y volví al fular de sarga, casi en exclusiva. Eso no convierte al Mei Tai en un mal portabebés. No hay nada malo en usar un portabebés un tiempo limitado. Lo importante es que durante ese tiempo se use correctamente y vayamos cómodos y seguros.

 

¿Dogmas en Porteo?

Dentro del porteo hay “corrientes de opinión” diferentes.

Algunos no soportan ver un bebé en una mochila colgona. Yo, personalmente, prefiero verles ahí que tumbados todo el día, durante meses, en carritos sin contacto físico ni campo visual más allá del techo. Siempre digo que unos padres que empiezan con una mala mochila es más fácil que acaben usando un buen portabebés que aquéllos que no cogen nunca en brazos a su bebé. Lo que diferencia a esos padres de mochilas colgonas de nosotros es simplemente que les faltó información,  pero el deseo de llevar a sus bebés cerca es el mismo. Ellos ya han dado un paso hacia nuestra dirección. Sólo queda, con respeto, empatía y cariño informarles del resto.

El tema de los fulares elásticos es otro motivo de disparidad de criterios.  Algunos dirán que a los padres con recién nacido hay que enseñarles  siempre, primero, el nudo canguro con un fular de sarga.  Para mí lo más importante es ofrecerle a los padres la herramienta que sea más apropiada en su caso particular. Para algunos un punto necesario es la facilidad de uso, no para todos, así que darle a esos padres una herramienta que les permita iniciarse fácilmente en este mundo con las garantías de que el bebé va bien es una forma de garantizar que portearán.

Si unos padres se “enamoran” del porteo por usar un fular “amoroso”,  que respeta la fisiología del bebé, aunque sólo lo usen 6 meses, pues BIENVENIDO SEA.  He conocido madres que compraron hace años un fular de sarga por internet, no superieron usarlo bien y lo aparcaron. Que le dieron al elástico una oportunidad por verlo fácil y hoy son expertas en todo tipo de portabebés. Con eso me quedo.

 

No perdamos de vista la meta por mirar demasiado el camino

Seguro que las mamás de África o las indígenas del amazonas alucinarían con nuestras disertaciones sobre telas y nudos.  Para todas las mujeres, hombres y niños que a lo largo del mundo y de la historia han cargado a sus bebés con lo que tenía a mano (telas, fibras de árboles o cestos…), para todas estas personas estas “discusiones” serían totalmente frívolas. Ellas que no han leído un libro sobre cuidado del bebé o crianza o porteo en su vida pero que saben llevar a sus crías constantemente pegadas a su cuerpo mientras siguen con su vida (recordemos que estas mujeres no tiene baja maternal), que reconocen todas y cada una de las señales de sus bebés (hambre, sueño, necesida de orinar y/o defecar…) verían en nosotras a unas auténticas inexpertas.

 

Creo que lo más importante es contribuir a que los padres recuperen el instinto de cuidar de sus bebés  y mostrarles que pueden hacerlo bien,  que sólo hay que darles algunas pautas para contrarrestar la des-información que nos llega por todos los medios.

Por eso muchas apasionadas del porteo, como yo, asesoramos cada caso particular, teniendo en cuenta todos los aspectos. Asegurándonos que entienden cómo usar el portabebés, cómo conseguir la postura correcta y también, por supuesto, dándoles confianza a los padres con un portabebés que se vean capaces de usar cuando estén solos, con su bebé en los brazos.

Por todo ello sigo recomendando a muchos padres usar este tipo de fulares si les gusta esa sensación de llevar cerca a su bebé desde el primer intento  de una forma cómoda, correcta y segura.

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Porteo en la playa

Porteo en la playa

 

PREGUNTAS  FRECUENTES SOBRE PORTEO

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE PORTEO

Estas son las preguntas que solemos hacernos cuando nos planteamos portear a nuestros hijos.
Los consejos  dados en la web son generales, aplicables para casos en los que no hay patologías ni situaciones especiales a tener en cuenta.
Si  tienes una pregunta sobre tu caso particular consulta con una asesora de porteo cualificada.

 

  • ¿Es fácil aprender a portear ?

    Todos los buenos portabebés se comercializan con  instrucciones ilustradas explicando  su uso paso a paso. También tienes videos tutoriales abiertos en Youtube que pueden servirte para aprender de una forma más eficaz.

    Todos los anudados deben poder hacerse sin ayuda ajena ( a no ser que tus circunstancias personales lo requieran).

    Necesitarás un poco de práctica, como para todo lo demás,  incluido  vestir a un recién nacido, cambiarle los pañales, bañarlo y todo lo que conlleva su cuidado. El Porteo no es una  excepción, pero no es más complicado que todo lo demás. Normalmente se empieza por un nudo y cuando lo dominamos, si es necesario aprendemos otro.

    Normalmente se “pilla el truco” en pocos días. Lo ideal es practicar con un muñeco  en las últimas semanas del embarazo y las primeras veces con  el bebé, situarte frente a un espejo.

    También puedes contratar una asesoría de porteo y sacar el máximo provecho a aprender directamente sin fallos ni vicios de una persona experta en ayudarte a identificar lo que necesitas.

  • ¿Qué es un fular exactamente? ¿Una tela larga cualquiera no haría el mismo efecto?

    El fular es una tela larga, de entre 1.5 a 5 metros de largo (según la talla) y 70 cm. de ancho. El tipo de tejido en el que está realizado hace que pueda adaptarse perfectamente a la técnica de anudado que utilizamos hoy en día. Permite la movilidad del bebé, el ajuste punto por punto para adaptarse al  cuerpo del bebé y  bien la suficiente resistencia como para dar un sostén firme.

    Una tela normal no tiene estas características que precisamos para las técnicas que usamos. No aseguraría ni  el confort, ni el sostén punto por punto ni el ajuste que necesitamos.

    Por supuesto una persona que domina la técnica puede portear con cualquier tela pero, en general, recomendamos un porteo seguro y esto es tener en cuenta que hay productos elaborados para darnos la seguridad y la garantía de portear con toda tranquilidad, desde la calidad del material, la inocuidad de los tintes, al sistema de producción.

    Dentro de esta categoría de portabebés los hay de diferentes tipos y tramas de tejido, factores a tener en cuenta dependiendo también de nuestra necesidad particular al portear ( clima, peso, tiempo de uso, etc).

    El fular se ata con un doble nudo porque es el cierre más estable, seguro y adaptable que existe, no se puede soltar, ni estropearse, ni ceder. De esta manera, el fular se adapta completamente a nuestro cuerpo y asegura la sensación de ligereza cuando llevamos al bebé.

    Merece la pena invertir en un producto de calidad dado que podremos utilizarlo a diario durante años sin deformarse.

  • ¿Cuánto tiempo puedo portear a mi hijo?

    Cuando el porteo es ergonómico, el bebé va en una posición correcta  y confortable, así que puedes portearle  tanto tiempo como ambos queráis.

    Aunque no hay límite de tiempo,  el bebé nos  hará saber cuando ya no desea ir cargado. Los bebés más pequeños suelen pasar muchas horas porteados por su madre, incluso a la hora de la siesta, lo que facilita mucho esta etapa.  Por otro lado, tenemos que respetar el momento en que quiera salir, ya que posiblemente sea hora de un cambio de pañal o un cambio de estímulos.

    Con el tiempo el bebé querrá moverse un poco más  y tendrá etapas de mucho suelo. Ese cambio en la demanda de tiempo de porteo es  normal y necesario para su correcto desarrollo.

 

  • ¿Puedo portear  si tengo problemas de la espalda?Prácticamente todos los padres llevan sus bebés  en brazos una cantidad considerable de tiempo. En general, si puedes llevarle en brazos puedes portear, con la ventaja de que al portear puedes hacer que la sensación de peso sea menor al hacer que sea tu cuerpo el que soporte la carga y no sólo tus brazos y hombros.Por lo general con los portabebés adecuados se alivia la sensación de cargar peso ya que este se reparte por todo el tronco ( o gran parte)  o el torso.

    Siempre hemos de portear de forma ergonómica pero cuando hay una patología hay que ser aún más cuidadoso:   escoger bien el portabebés, la técnica de anudado y conseguir un buen ajuste. De este modo la sensación subjetiva de peso disminuye notablemente y el esfuerzo que realiza nuestro cuerpo se minimiza considerablemente.

    Es importante recalcar que la causa de muchos problemas de espalda no es patológica, sino postural. El porteo puede ayudarnos a ser conscientes de nuestro cuerpo y nuestra postura y ayudarnos a corregirla poco a poco.

    Portear con una postura correcta, hace que el bebé no “cuelgue” y no tengamos que compensar el peso con posturas antinaturales (efecto mochila:  hombros curvados hacía delante y espalda hacía atrás).

    La columna agradece la movilidad que proporciona el porteo correcto, sobre todo con telas bien colocadas y ajustadas. Llevar el bebé en brazos nos obliga a veces a mantener posiciones tensas o más estáticas (sobre todo cuando amamantamos). Poder pasear, movernos o amamantar con  libertad de movimiento beneficia a la columna  y a todo nuestro cuerpo enormemente.

    No obstante, mi consejo es que si tienes problemas de espalda  empieces a portear de forma progresiva, observando la respuesta de tu cuerpo, sobre todo si no empiezas con un recién nacido.  Si es una práctica temprana, tu cuerpo se acostumbrará al peso creciente gradual de tu bebé. Portear puede llegar a ser un ejercicio muy beneficioso para tu espalda en particular y para tu salud en general.

    Una asesora de porteo te ayudará a encontrar el sistema de porteo que te ayude a minimizar el impacto en tu cuerpo y evitar sobrecargar la zona que tengas dañada.

  • ¿A partir de qué edad se pueden usar?

    Si no hay ninguna contraindicación, desde el primer día de vida

  • ¿Hasta qué edad se pueden usar?


    Hasta que sea cómodo ergonómico ( seguro y confortable)  y/o necesario para ambos.

     

  • ¿Son iguales todos los sistemas de porteo ?

     

    NO. Hay sistemas de porteo anunciados incluso como ergonómicos que no cumplen con lo que significa ese concepto.

    Algunos de los portabebés preformados, como son las mochilas portabebés, tienen un diseño que no permite la postura natural de un bebé recién nacido. No se adaptan al cuerpo de la forma en que sí lo hacen otras y por eso requieren de sistemas adicionales, reductores y demás. Otras directamente llevan al bebé sujeto  por la zona genital, demasiado en vertical, lo que no es nada confortable ni para el bebé ni para el adulto que portea.

    Otras veces el portabebés tiene un diseño correcto pero no se usa de forma correcta.  Los fulares, por ejempl,o no tienen una forma predefinida, están concebidos para anudarlos como se quiera, así que siendo un portabebés concebido para proveer un porteo ergonómico puede usarse mal y hacer que porteemos de forma antiergonómica e insegura.

    Si tienes dudas en cuanto a si un sistema de porteo  o su modo de uso es ergonómico lee este articulo: ¿Qué es un portabebés ergonómico?

     

  • ¿Va cómodo el bebé tan apretado contra nuestro cuerpo?

    El porteo correcto mantiene la postura que fisiológicamente adopta el bebé. Éste se ha desarrollado en el útero en un espacio reducido, en posición fetal, con su espalda arqueada y sus piernas flexionadas. Esa es la postura que lleva el bebé porteado hasta que su desarrollo normal hace que esa postura se vaya modificando.
    Un recién nacido  necesita sujeción de todo su cuerpo, a medida que crecen y se desarrollan van reclamado más libertad de movimientos y nuestro porteo se irá adaptando a su necesidad cambiante.
    Lo cierto es que en general a los bebés le gusta ir contenidos,  se sienten más calmados, seguros y protegidos que estando en una posición abierta.

     

  • ¿No tendrá demasiado calor?

    Los bebés que van en contacto estrecho con la madre, aparte de otros muchos beneficios, aprenden a regular su propia temperatura caporal antes.

    La sensación de calor se puede minimizar utilizando ropa ligera y de tejidos naturales que faciliten la transpiración. Evitaremos sobre abrigar al bebé ya que el portabebés ya proporciona una capa de tela.

    Además podemos escoger un sistema de porteo más ligero, como la bandolera o un fular corto, así como  evitar pasear a las horas de más calor o exponernos directamente al Sol.

 

  • ¿No se caerá?

    El porteo correcto es muy seguro.

    EL riesgo de caerse del portabebés es prácticamente nulo. La forma correcta de portear hace  que el adulto  note enseguida si el bebé  va poco ajustado al cuerpo,  con lo que puede  reajustarlo inmediatamente.

    El riesgo de caerse aplica de todos modos a cualquier faceta de la vida, no sólo al porteo. La característica particular de esta práctica, es que si el adulto se tropezara con el bebé porteado, tiene las manos libres para agarrarse y/o amortiguar la caída. Cuando uno lleva a su bebé cargado todo el tiempo, adquiere seguridad en sus movimientos lo que minimiza ese riesgo

    Siempre recomiendo, no obstante, usar el sentido común para no portear mientras hacemos alguna actividad de riesgo. Y cuando el bebé ya crece y entorpece la visión, recomiendo portear de forma lateral o en la espalda.

  • ¿No va mejor en el carrito?

    Los carritos son un invento relativamente moderno en la historia de la humanidad. Los bebés han sobrevivido y se han desarrollado perfectamente sin ellos durante milenios, lo que muestra que no son imprescindibles.

    El contacto con el cuerpo de la madre sí es algo necesario para el bebé que nace esperando seguir en su hábitat.  Todos los mecanismos que el bebé tiene para sobrevivir y para permitir su correcto desarrollo se ponen en marcha cuando está en el lugar preparado para acogerle, el cuerpo de su madre.

    Eso no signifique que usar un carrito sea malo, pero una cosa es el uso puntual de una herramienta que puede sernos útill en un momento o situación dada y otra cosa es el abuso de hacer de ello la norma.

    Si el bebé pudiera hablar pediría ir en brazos. 

  • ¿No se acostumbrará a los brazos?

    Hablamos de “acostumbrar” como si fuera algo malo.

    Todos estamos “acostumbrados” a comer cuando tenemos hambre, beber cuando tenemos sed, dormir cuando tenemos sueño y a que nos den cariño nuestros seres queridos. Querer que nuestros hijos  ” se acostumbren a nosotras” es bueno y deseable. Las costumbres que contribuyen a nuestro correcto desarrollo y felicidad son algo que fomentar.

    Te recomiendo leer este artículo: Se te va a acostumbrar”



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