Nuestro fular te abrazará eternamente

Nuestro fular te abrazará eternamente

Este es el relato de una despedida amorosa. De cómo nuestros portabebés son mucho más que una herramienta para llevar a nuestros hijos. Gracias a Mónica y su familia por compartir con nosotros estos detalles íntimos de la despedida de su pequeña niña que no llegó a nacer viva.
Mi hija Maia falleció a las 18 semanas de gestación.
Tuve un parto respetado, poderoso, que nos permitió despedirnos.
Cuando tenía a mi hija sobre mi pecho llegó el mensaje de una amiga:
-“Me gustaría que tu peque usara uno de mis fulares”.
 
Abrazándote, hija mía, me imaginé llevándote en ese y otros tantos fulares, imaginé sentir el calor de tu abrazo.
Muchas gracias A. por tu ofrecimiento. No te imaginas en qué buen momento llegó, cuanto cariño y amor sentí. Recibí tu cariño, que tanto bien me hizo en ese momento. Esa es una de las magias del porteo, se puede regalar amor puro.
 
En algún momento después del parto pensé en que quería enterrar a mi hija envuelta en un portabebé, era la forma en que sentía que podía arroparla eternamente ya que mi pecho no iba a poder hacerlo.
Como mi hija V. tenía dos bandoleras pensé que podía utilizar una de ellas para envolver a Maia. Cogí una de ellas y la apreté contra mi pecho toda la tarde para impregnarla de mí, para llenarla de todo el amor que no iba a poder darle. Creo que la fuerza con la que me apretaba el pecho y el calor de la tela me ayudaron a pasar aquella tarde, a sentir que estaba haciendo algo por mi hija.
Finalmente V. me dijo que no quería desprenderse de esa bandolera. Entonces el papá me pidio emocionado utilizar el fular elástico, nuestro primer portabebé, que tanto habíamos usado con nuestra primera hija. Así también envolverían sus abrazos a nuestra pequeña.
Y así lo hicimos. Envolvimos su pequeño cuerpecito en aquel fular que tanto amor llevaba en sus fibras para que tuviera nuestro abrazo eterno.
Cuando hablo sobre porteo, digo:
 
No sé de forma consciente lo que sufre un bebé separado de su madre, pero sí sé lo que duelen los brazos y el regazo de una madre sin el abrazo de su hija.
Por favor, llevadlos cerquita.”

Mónica de la Fuente García

El fular elástico

El fular elástico

El fular elástico es el preferido por muchos padres escogen para iniciarse en el porteo.

¿Por qué? ¿Que lo hace tan atractivo para los padres primerizos?

  • Son económicos
  • Muy suaves
  • Muy adaptables
  • Unitalla
  • Permiten preanudar

Casi todas las marcas de portabebés más o menos reconocidas tienen un modelo de fular elástico. Últimamente muchas marcas de mochilas también han incorporado este tipo de fulares a su catálogo.

Mi relación con los fulares elásticos

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En el porteo en España fui de las primeras defensoras de este tipo de portabebés en nuestro país. Cuando muchos argumentaban que no era un buen portabebés, yo explicaba que si se usaba un producto de calidad, con  la técnica de anudado  correcta y sin contraindicaciones particulares, no había problema en utilizar este tipo de fular.

Nunca entendí la reticencia de algunos sectores a este tipo de porteo  y he de decir que el tiempo me ha dado la razón porque he visto a quienes los criticaban, acabar vendiéndolos y recomendarlos. Lo que por otro lado demuestra que muchas veces juzgamos sin conocimiento de causa o lo que es peor, nos dejamos llevar por las modas más que por un criterio objetivo y profesional.

 

El peligro de los fulares elásticos

Posición ranita no lograda

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Lo cierto es que todas las cualidades de los fulares elásticos se pueden volver en su contra cuando se utilizan mal.  Siendo honesta, el fular elástico  es un portabebés que hace que portear mal y de forma insegura sea muy fácil.

En redes y foros, vemos a diario fotos de bebés porteados horriblemente mal con estos fulares.  Venderlos como “muy sencillos” hace que no siempre se preste atención a los consejos para portear de forma ergonómica y segura y no se le dedique un mínimo de tiempo a aprender a hacerlo bien.

A veces la responsabilidad es de las propias marcas  que usan imágenes como estas en sus webs y en sus folletos de instrucciones.

Uno de los objetivos de la publicidad es resaltar lo positivo del producto, hacer ver al consumidor cómo mejorará su vida adquiriéndolo.  En ese sentido es comprensible que al vender este tipo de fular se recalque su facilidad de uso.
Eso no quiere decir que no se necesite un mínimo de atención para corregir los errores frecuentes que se comenten debido a las carácterísticas del producto.

Su elasticidad, que es su gran baza, puede convertirse en su gran problema.

 

FULAR ELÁSTICO MUY MAL COLOCADO

No sólo es que la posición “cara al mundo” no sea ergonómica, sino que toda la técnica de anudado parece hecha mal a propósito. Es como si supieran que necesitábamos una foto para ilustrar este artículo.

La cara y cruz de los preanudados

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Llevo tiempo preguntándome por qué todas las marcas de elásticos usan el mismo nudo preanudado en sus folletos y catálogos: la  cruz envuelta con las tiras por dentro.

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La responsabilidad de que muchos padres sólo sepan ese nudo y no lo hagan correctamente es principalmente de la industria del sector.

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Si siempre se ofrece esa opción como la primera, y casi siempre la única, es lógico que los padres no sepan sacarle partido a su fular optimizando sus características para conseguir aspirar al porteo óptimo.

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Hay nudos muchos más correctos  e igualmente fáciles de hacer.

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En mi Escuela de Porteo las alumnas deben desaprender esta corriente general de enseñar siempre esa técnica y aprender a identificar otras mucho más versátiles y respetuosas con la fisionomía del bebé y del adulto.

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Estas imágenes son un ejemplo de cómo los tutoriales que adjuntan algunas marcas a sus fulares están, demasiadas veces, repletos de fallos:

 

  • Piernas colgando
  • pelvis no basculadas
  • poca tensión
  • bebé demasiado bajo
  • imágenes de bebés con las vías respiratorias no despejadas
  • etc.

 

 

 

comparativa portabebésAlgunas marcas han utilizado las características de los fulares elásticos como negativas frente a su producto, aunque no siempre con muy buen resultado.  En este vídeo  por ejemplo, esta marca pretende mostrar las ventajas de su sistema frente al “inconveniente” de atar una tela muy larga.
Fijáos que, además, ponen a una chica muy bajita y delgadita con el fular para que así parezca que sobra aún más tela, mientras que la de esa marca es más grande y disimula la falta de tensión que puede causar el baby k tan al no poder ajustar (nada es casual en marketing).

La realidad es que el resultado de ese sistema de porteo es pésimo y un fular elástico bien ajustado es mucho más cómodo y seguro que el otro por muy fácil que lo quieran vender.

 

 

¿Se puede usar un fular elástico de forma segura y ergonómica?

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Por supuesto que sí.

La clave  es entender cómo son y cuáles son sus características particulares y en base a eso aprender a  usarlos de forma correcta.

Cualquier asesora de porteo bien formada debe conocer bien las peculiaridades de este tipo de fulares

y saber cuándo recomendarlos y cuándo no.

Mi consejo es que si os apetece portear con este tipo de fular lo hagáis, teniendo en cuenta que no está recomendado en algunas situaciones. Que busquéis uno de calidad y que invirtáis también tiempo y recursos si es necesario en aprender a usarlo bien.  Sea que os decidáis a  aprender por vuestra cuenta  o a contratar una asesoría  de porteo, escoged bien:

No se puede uno fiar ni de todos los folletos de instrucciones, ni de todos los vídeos de youtube,
ni de todas las instructoras/asesoras de porteo

 

 

¿Qué pasa con las empresas que siguen dando una mala información sobre su producto?

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Falta tensión por todos lados

A las empresas que fabrican y/o comercializan portabebés  les recomendaría que contraten a una Consultora de Porteo .

 

Esta... en fin... ya sabéis lo que opino: la colgona del mundo ergonómico

Esta… en fin… ya sabéis lo que opino: la colgona del mundo ergonómico

Una profesional que les asesore  a la hora de preparar su manual de instrucciones y/o las fotos de su producto.

 

Es preferible invertir en ese trabajo profesional que repercuta en la buena reputación de la marca a ser conocida por justo lo contrario.

A ver si dejamos de ver folletos de instrucciones y anuncios para comprar portabebés con imágenes como estas:

Normal que lo agarre con los brazos...

Normal que lo agarre con los brazos…

 

Las imágenes están sacadas de las webs  y/o hojas de instrucciones de los fabricantes o distribuidores de esos portabebés.

NOTA: A 24 horas de la publicación de este post, recibo una llamada de la abogada de una de las empresas que comercializa portabebés y que usa en su web una imagen con una postura totalmente antiergonómica “invitándome” a que retire la imagen. Cada vez más claro quién es quién en el mundo del porteo.

Porteo: cómo y por qué

Porteo: cómo y por qué

Artículo escrito originalmente por Nohemí Hervada para la revista Madre Tierra.

“Porter c´est bien, bien porter c´est mieux”

Con este dicho francés resumiría mi opinión sobre el porteo y los portabebés.

La primera vez que lo leí no imaginaba lo ligada que quedaría mi vida a ese concepto en particular y al mundo del bebé y la maternidad en general.

Siempre supe que llevaría a mi bebé en un portabebés, me parecía lo mejor, lo natural, lo apetecible, lo práctico… Y todo eso sin tener ni idea ni de fisiología del bebé en relación al porteo, ni de beneficios en relación al apego ni al desarrollo. Simplemente sabía o intuía que así era como tenía que ser.

Compré mi primer portabebés estando embarazada aún: una mochila comercial de las que se encuentran en cualquier tienda de puericultura. No veía diferencias entre unas y otras, así que escogí una como podia haber escogido otra. Como en tantas otras cuestiones, el vacío que nos crea la falta de referencias cercanas, reales y sinceras se encarga de llenarla la publicidad. Así que ya tenía en casa esa fantástica mochila tan vendida, y ahora solo quedaba esperar para poder usarla.

El primer día que salí de casa con mi bebé de apenas 5 días, le coloqué en la mochila, dispuesta a disfrutar de lo que ya me parecía algo esencial: llevarle cerca de mi cuerpo.

Ese primer contacto con la mochila no fue como esperaba.
Sentía que ese artilugio no lo sostenía bien, no lo “envolvía” como hacían mis brazos.

Así que aun dentro de ella, eran estos los que sostenían el cuerpecito de mi hijo, rodeándole alrededor de esa tela demasiado gruesa, para conseguir mantener lo que me parecía la posición natural de un bebé en brazos. Ahí pensé que algo fallaba, que tenía que haber otra forma más cómoda, más segura y más natural de llevar a un bebé en brazos.

Empezó mi búsqueda y descubrí todo un mundo.

Nuestro primer fular

Con mi primer fular me di cuenta desde el minuto uno de la diferencia. Y eso que solo tenía una hoja fotocopiada con unas cuantas imágenes para aprender un par de nudos. Nudos que por supuesto estaban mal hechos, y aun así me daban más confianza que aquella mochila de diseño.

Fui interesándome por este arte, leyendo de páginas de otros países que tenían ya años de experiencia en porteo, practicando,recopilando e incluso traduciendo información.

Me fascinaban los portabebés que llamamos étnicos. Ver como a lo largo y ancho del mundo, en la historia del hombre todos los pueblos han compartido esta práctica del porteo.

Iba descubriendo las diferentes formas de portear, y sus por qués. Cómo cada sistema casi siempre estaba influenciado por el estilo de vida, el clima, los recursos disponibles e incluso la fisionomía de cada raza.

Era inevitable comparar todo lo que iba viendo ( y practicando) con la forma de porteo mayoritaria a mi alrededor. Las mochilas del tipo de la que yo misma había adquirido, mochilas a las que me referí un día, a modo de juego de palabras con la marca más conocida del mercado, como “baby colgón”. Apelativo que derivó en “colgonas”, porque esa es la forma en que va el bebé en ellas, como colgado.

Leo y oigo a menudo decir, en el círculo de las familias que porteamos: “pobre bebé” , cuando ven ese tipo de mochilas. Pero si lo pensamos un poco, la mayoría de los bebés que nos rodean no van en mochilas, ni de las buenas ni de las malas. Van en carrito. Aislados primero en carros-burbuja, que no les permiten ver, ya no solo a sus madres, sino el mundo que les rodea.. , y más tarde en carros sentados hacia el exterior, alejados del cuerpo que tanto necesitan.

Bebés mecidos, sí, pero no acunados.
Bebés queridos sí, pero no abrazados y besados.
Bebés paseados si, pero no disfrutando de mamá
haciendo de Cicerón de la vida, explicando lo que les rodea.

Es tan triste pensar que algunos bebés SIEMPRE van de ese modo… que cuando veo un bebé en una colgona siento alegría. Siento alegría por el bebé y siento alegría por esa madre que como yo, quiere llevar a su bebé cerca de su cuerpo. Una madre con la que tengo tantas cosas en común, una madre de la que solo me diferencia, casi con seguridad, el grado de información que tiene sobre este asunto.

A todos los que usan o han usado portabebés no ergonómicos les digo como el dicho del principio:

 “¡qué bien que porteas!”

Y a los que no se plantean la crianza en brazos, a los que creen que es imposible criar un hijo sin carrito o que han recibdio tantas advertencias sobre “lo malo de coger a un niño en brazos” que se lo han creído, me gusta recordarles que el porteo es tan humano como lo ha sido la lactancia hasta que lo artificial irrumpió para usurpar el lugar que le corresponde por derecho.

Del mismo modo que la lactancia materna es la norma, el sistema “by default”, la piedra de toque o la vara de medir en lo que respecta a la alimentación del bebé, y lo demás habría que valorarlo en comparación con esta y no al revés, el porteo es la forma natural de criar a los bebés.

 

Un recién nacido ahora tiene las mismas necesidades y expectativas que uno nacido hace 2000 años, naciera en Asia, en África o en América.
Todos han necesitado, necesitan y seguirán necesitando un contacto continuo con su cuidador principal no solo para completar su desarrollo, sino para asegurar su supervivencia.

 

Por eso encontraremos formas de cargar a los bebés por todo el planeta. Nunca hasta hace bien poco, los padres se plantearon si era bueno o no llevar a su hijo en brazos o sobre su cuerpo, del mismo modo que no se planteaban si su leche era buena o mala. Si se tenía un hijo se amamantaba, y si se tenía un hijo y había que moverse, la opción más usada era llevarlo consigo, sobre todo si se alimentaba exclusivamente de la madre.

Ninguna madre pensó en dejar a su criatura sola , lejos de su vista. Del mismo modo que no optaría por no darle de comer cuando lo pidiera… pasaran 4 horas o 4 minutos…ninguna madre salvo las bombardedas por des-información.

Así volvemos pues, con unos y otros tipos de padres al dicho inicial:

“portear está bien”.

Y una vez todos en ese terreno común, que lo hay y grande, de buscar la mejor forma de criar a nuestros hijos, intento hacerles ver el otro lado :

” y si porteas bien será aún mejor”.

Aquí me gustaría, no obstante, hacer un inciso para aclarar que por supuesto lo ideal sería empezar bien desde el principio y por ello trabajamos muchas personas a título personal y/o profesional, destacando la labor en ese sentido de la Asociación Española por el Fomento de Uso de Portabebés: Red Canguro.

 

¿Hay tantas diferencias entre los sistemas comerciales de porteo?

Eso preguntan muchos padres. Algunos incluso me nombran tal o cual marca que avala tal o cual médico o asociación de profesionales de la salud.

Mi respuesta sencilla es : Sí.
Aquí suelo pedir a los padres que piensen en envolver un jarrón precioso y delicado… ¿con qué conseguirían envolverlo mejor respetando su forma y silueta? ¿Con cartón o con tela?

Hay mucha diferencia entre llevar un bebé “colgado”, siendo el cuerpo del bebé el que se adapte a un artículo preformado de antemano con capacidad de ajuste limitada a llevarle arropado y sostenido por una tela que lo envuelve perfectamente respetando su posición natural, la que suelo llamar “de serie”.

Cuanto más se parezca la posición de un bebé recién nacido en un portabebés a la del bebé dentro del útero,
mejor portabebé será.

Y hablando de sistemas “de serie”, el propio bebé si le observamos nos indicará cuál es la forma correcta de hacerlo.

Eso es lo que han hecho todos los padres de la historia, sin tener conocimientos de anatomía ni de fisiología del recién nacido. Seguramente se dieron cuenta que el cuerpo del bebé “encajaba” perfectamente sobre el del adulto que lo llevaba en brazos y solo necesitaban accesorios para mantenerlo así, pegado a ellos, de la forma más natural posible.

 
Fuera delante, detrás o a la cadera, el recién nacido, con su espalda arqueada en forma de C ( columna en cifosis, ya que el recién nacido aún no tiene desarrolladas las lordosis que se irán formando con el tiempo) y su reflejo de prensión quedaba siempre pegado al cuerpo del porteador.

 

No encontraremos ninguna forma de porteo tradicional en la que el bebé vaya delante colgado, y mucho menos, mirando hacia fuera, como tan de moda han puesto la mayoría de las mochilas comerciales. Los sistemas de porteo tradicional que observamos son principalmente a la cadera y en la espalda, pasándolos al frente sobre todo para ser amamantados.

 

 

Recordemos que el porteo para la mayoría de habitantes del planeta era la forma obligada de conciliar trabajo y cuidado de los bebés, así, los pueblos cultivadores y recolectores portean principalmente en la espalda, para tener su campo de trabajo despejado, o para poder inclinarse con comodidad a realizar múltiples tareas y en zonas de selva, como el Amazonas, se portea sobre todo a la cadera.

 

 

¿Portear cara al mundo?

Esa posición “hacia fuera” o “cara al mundo” solo la encontramos en especies animales, como los felinos, que al ser cuadrúpedos cogen a sus crías con la boca por el cuello.

Lo hacen normalmente como algo puntual para trasladarlos cuando son muy pequeños, con unas crías que, además, pueden caminar, es decir, cuyo sistema locomotor está completamente desarrolaldo y en una posición que no les resulta ortopédica .Los humanos no somos cuadrúpedos, ni nuestras crías tienen el desarrollo al nacer de otras especies.

Para un bebé humano, que aún no tiene definido su mapa corporal, sentirse “hacia fuera”, “colgado”, con las extremidades al aire, sin lugar donde agarrarse, como golpeando al aire, es tan desconcertante e inseguro como sería para un adulto moverse en un espacio sin gravedad.

 

Los bebés necesitan sentir que se les rodea, que algo delimita su contorno, si no, se sienten como “desparramados” y aumenta su inseguridad y nivel de estrés.

Por eso, como excepción a la regla del porteo sobre el cuerpo, en algunas culturas como la de los indios papoose de norteamérica, en las que cargaban a los bebés en una especie de trineo, les fajaban o envolvían para que se sintieran “contenidos”.

 

Pensemos en lo que comentaba antes, el equipamiento de serie del bebé, sus reflejos: el de búsqueda, el de succión y el de prensión. Están para garantizar su supervivencia, siempre y cuando esté cerca del cuerpo de su madre.

 

¿Para qué necesitaría un bebé el reflejo de búsqueda y succión si se le va a alimentar con horario establecido, solo cuando la madre quiere o el de prensión si siempre va a estar tumbado boca arriba?

Hoy con el conocimiento extenso de anatomía, fisiología, psicología, incluso de bioquímica del cerebro sabemos que el porteo es beneficioso. Y el porteo correcto más beneficioso aún.

bebé feliz

Mirando a otros padres aprendemos el cómo y mirando a nuestros hijos aprendemos el por qué.

Artículos relacionados:
LAs 3 C del Porteo: Cuidado y Conciliación
Las 3 C del Porteo: Conciencia Postural

Escuela de Porteo Mimos y Teta

Columpio multiusos

“Para las adictas al fular portabebé no es novedad que este sirve para muchísimas cosas más que para portear a nuestros hijos.

Algunas los hemos usado de manta, cambiador, cuerda para atar, parasol en el coche, trona improvisada, hamaca, toalla… y mucho más… Mirad por ejemplo este artículo de Red Canguro:

“El fular de los 1000 usos”

Nosotros, en los preparativos para el parto en casa, hemos colocado uno a modo de columpio.

Os explico cómo y por qué por si os da ideas… si no para parir en casa, sí para hacer un columpio para los  más peques ( y los no tanto;-) ).

Primero hace falta un gancho especial para techos. En principio compré unos en Ikea muy económicos, los Ekorre gancho:

Pero al final me decanté por este otro modelo porque tiene una pieza que permite girar el columpio 360º y venía ya con unos tornillos especiales para sujeción en hormigón. Es un enganche especial para cunas  que adquirí en la tienda amiga Yobio:

Aunque nosotros lo hemos puesto sin cadena porque tenemos fulares largos y los tornillos que traía los cambiamos por otros más grandes, con más soporte de peso:

El gancho trae 4 tornillos pequeños. Nosotros los sustituímos por 2 más grandes

COn los 2 tornillos de más diámetro y anclados en una parte del techo que sea de hormigón (MUY IMPORTANTE) nos bastaron 2:

Eso sí… hace falta un mega-taladro… o como en nuestro caso… un amigo que lo tenga (gracias Josué )

Y este es el resultado tras introducir un fular  hacer un nudo plano y bien apretado:

De momento cumple a la perfección su papel de columpio …

Y sí… soporta mi peso

Ahora podéis ver cómo puede ayudar en un parto:

Pincha en la imagen para leer el texto

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DE hecho en algunos hospitales ya tienen sillas de partos con “fulares”… como esta que probamos mi amiga Claudia y yo en el Congreso Interatlántico de Las Palmas el año pasado:

De momento no sabemos cómo nos irá a nosotros, si nos dará tiempo a usarlo y en qué posicion… pero lo primero es tenerlo preparado y eso ya nos quita un peso de encima… y nunca mejor dicho 😉

Y para ahondar mucho más en el tema no os perdáis estos EXCELENTES  artículos  de De Monitos y Risas:

“Algunas (buenas) posturas para dilatar y parir I”

“Algunas (buenas) posturas para dilatar y parir II”

Mimos y Teta en TV Tagoror

 

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Gracias a Carmen y  Sole de TV Tagoror por ofrecerme enseñar qué es Mimos y Teta y a qué nos dedicamos, y sobre todo gracias a Elsa, Evelia e Ingrid por apoyarme con su presencia y experiencia en esta ocasión (y en otras muchas) y a sus hijos, porque por ellos y para ellos surgió este proyecto.

Pero la mención más especial es para mi hijo Iker porque de vez en cuando me sigue regalando la oportunidad de llevarle cerquita a pesar de ser ya “un niño grande”. Casi todo lo que sé del porteo me lo ha enseñado él.

4 semanas usando fular elástico

4 semanas usando fular elástico

Samuel ha cumplido cuatro semanas. Estoy dándole el pecho y, francamente, el fular me ha parecido fundamental para que nos esté yendo tan bien.

Independientemente de las ventajas afectivas y físicas que tiene, es muy práctico. Vivo en el campo y salir a dar una vuelta supone siempre coger el coche con el consiguiente acarreo de capazo arriba y abajo, monta y desmonta del coche, etc. Aparte de que si voy a la compra con el chiquitín ¿con qué mano llevo el carro, lo lleno y lo descargo?

Me siento muy libre de entrar y salir: en cuanto da señales de hambre, ala, posición cuna y a engancharse a mamar mientras paseo viendo escaparates o me tomo algo con amigos en una terracita o hago la compra. No estoy atada a horarios… ni siquiera a la demanda de Samuel!!. Sólo me limita lo cansada que pueda estar después de alguna noche especialmente “lactada” 😉 no me da pereza salir, puesto que no tengo que desmontar el capazo del coche para nada ni depender de si Samuel ha comido o ha dormido

Desde luego llama mucho la atención. Mucha gente me para y me pregunta dónde lo he comprado, me dicen qué práctico parece o simplemente se quedan mirando 😀 Claro que el niño es un bebé, jeje, cuando tenga tres años supongo que otro gallo me cantará!!

En casa puedo hacer muchas cosas sin dejar de darle el pecho, lo que en estas primeras semanas de tanta demanda se agradece mucho: recoger un poco, hacer camas, escribir e-mails… Como él está tan tranquilo, yo estoy muy relajada y disfrutando muchísimo de este pequeño

Aparte: es COMODISIMO para la espalda. Camino más derecha, apenas noto el peso (casi 4 kg ya) en comparación con la bandolera de anillas (la uso para “recados cortos”) que ya tenía y nunca terminé de aprender a usar (ahora me atrevo con todo).

Tus vídeos han sido básicos para aprender a usarlo, pero insisto en que antes o después acabaré yendo a un taller.

Por último una duda ¿qué grado de sujeción es el idóneo? A veces me parece que lo aprieto demasiado (aunque Samuel va encantado de la vida: es meterse en el fular y caer frito) y otras demasiado poco.

Por cierto, estoy encantada con el grupo de lactancia de Tías.

Te paso foto de Samuel a la teta 🙂

Un enorme beso desde Lanzarote y muchísimas gracias

Isa

Mitos  sobre  fulares elásticos

Mitos sobre fulares elásticos

nuestro primer fular

nuestro primer fular

Mis inicios en el porteo fueron una colgona que utilicé una sola vez y después un fular de bastante mala calidad.

No obstante, a pesar de no ser demasiado confortable para mí, una buena técnica hacía que mi hijo fuera bastante bien sujeto.
Apenas conocía madres que portearan en mi entorno y las únicas que lo hacían utilizaban fulares elásticos en su mayoría.

En principio no me gustaron demasiado porque veía a los niños  prácticamente colgados por la tela, en posturas basta mejorables.

El caso es que tuve oportunidad de probarlos y de ver por mí misma que muchos de los tópicos que hay sobre ellos en el mundo del porteo son infundados.

 

¿Son iguales todos los fulares elásticos?

Lo primero para hablar de un producto es haberlo probado y conocer todas sus variedades. Fulares elásticos hay muchos, con diferentes composiciones y mezclas, lo que hace que generalizar sea un poco temerario.

No es lo mismo un fular 100% algodón, que otro con lycra o con cáñamo  y dentro de éstos los hay de diferentes tipos. Por lo tanto, criticar estos fulares a priori diciendo que no son idóneos para los bebés, me parece tan poco acertado como decir que no lo es un jaquard o un rebozo.

Con un fular elástico adecuado, de calidad
y una buena técnica de anudado adecuada al peso y tamaño del niño,
el porteo puede ser ergonómico y seguro. 

Mitos sobre fulares elásticos

 

 

  • “Un fular elástico obliga a usar los nudos con tres capas de tela encima del bebé”FALSO
    Un buen fular elástico permite sostener al bebé perfectamente con una sola capa de tela.

  • “Los nudos con tres capas encima del bebé dan mucho calor ”
    FALSO
    Dependiendo la zona donde vivamos, si hace frío,  podemos utilizar  2 o 3 capas para abrigar al bebé. Esto siempre es más cómodo que cargar con abrigos. La posibilidad de ir regulando las capas que cubren al bebé dependiendo de la temperatura  es una de las ventajas del porteo.

fular elástico recién nacido

 

 

 

  • “Solamente dan suficiente soporte hasta los 9 kg”
    FALSO
    Dependiendo el tipo de fular, su composición y su densidad puede ser utilizado con más peso. E incluso cuando ya no es cómodo por el peso con niños grandes para salir a la calle, sigue siendo el fular preferido para los ratos de porteo en casa, por su versatilidad.

fular elástico niño grande

 

 

  • “Con estos fulares sólo pueden hacerse cruces”
    FALSO
    Pueden hacerse canguros reforzados, o dobles hamacas sin problema.

fular elástico canguro

  • “La única ventaja del fular elástico es que resulta más fácil colocarlo con los nudos preanudados”
    FALSO
    Muchas encontramos en estos fulares características que nos gustan aparte de poderse preanudar. Es cuestión de conocerlos bien y sacarles todo el partido.
    Por ejemplo, los padres de múltiples, siempre que las condiciones de sus bebés no desaconsejen este tipo de sistema, encuentran muy cómodo este fular para las primeras semanas

 

  • “Es una desventaja que no sirva para cuando los niños ya pesan bastante”
    FALSO
    Es prácticamente imposible tener un sólo portabebés que sea perfecto para cada etapa del porteo y del desarrollo de nuestros hijos. Lo habitual en las familias que porteamos habitualmente es tener varios portabebés que vamos compaginando dependiendo de la actividad a realizar, del momento y  de cómo sea nuestro hijo. Hay portabebés que sirven para muchos años y otros que quizás solo usemos unos meses pero nos compensa porque nos gusta lo que nos aportan. Ese es el caso de los elásticos para muchas de nosotras.
    Cuando llega el momento de pasar a otro tipo de portabebés más adecuado a la edad de nuestro niño o que nos resulte más confortable, no pasa nada. Yo misma usé mucho el Mei Tai hasta que mi hijo me pesó demasiado y volví al fular de sarga, casi en exclusiva. Eso no convierte al Mei Tai en un mal portabebés. No hay nada malo en usar un portabebés un tiempo limitado. Lo importante es que durante ese tiempo se use correctamente y vayamos cómodos y seguros.

 

¿Dogmas en Porteo?

Dentro del porteo hay “corrientes de opinión” diferentes.

Algunos no soportan ver un bebé en una mochila colgona. Yo, personalmente, prefiero verles ahí que tumbados todo el día, durante meses, en carritos sin contacto físico ni campo visual más allá del techo. Siempre digo que unos padres que empiezan con una mala mochila es más fácil que acaben usando un buen portabebés que aquéllos que no cogen nunca en brazos a su bebé. Lo que diferencia a esos padres de mochilas colgonas de nosotros es simplemente que les faltó información,  pero el deseo de llevar a sus bebés cerca es el mismo. Ellos ya han dado un paso hacia nuestra dirección. Sólo queda, con respeto, empatía y cariño informarles del resto.

El tema de los fulares elásticos es otro motivo de disparidad de criterios.  Algunos dirán que a los padres con recién nacido hay que enseñarles  siempre, primero, el nudo canguro con un fular de sarga.  Para mí lo más importante es ofrecerle a los padres la herramienta que sea más apropiada en su caso particular. Para algunos un punto necesario es la facilidad de uso, no para todos, así que darle a esos padres una herramienta que les permita iniciarse fácilmente en este mundo con las garantías de que el bebé va bien es una forma de garantizar que portearán.

Si unos padres se “enamoran” del porteo por usar un fular “amoroso”,  que respeta la fisiología del bebé, aunque sólo lo usen 6 meses, pues BIENVENIDO SEA.  He conocido madres que compraron hace años un fular de sarga por internet, no superieron usarlo bien y lo aparcaron. Que le dieron al elástico una oportunidad por verlo fácil y hoy son expertas en todo tipo de portabebés. Con eso me quedo.

 

No perdamos de vista la meta por mirar demasiado el camino

Seguro que las mamás de África o las indígenas del amazonas alucinarían con nuestras disertaciones sobre telas y nudos.  Para todas las mujeres, hombres y niños que a lo largo del mundo y de la historia han cargado a sus bebés con lo que tenía a mano (telas, fibras de árboles o cestos…), para todas estas personas estas “discusiones” serían totalmente frívolas. Ellas que no han leído un libro sobre cuidado del bebé o crianza o porteo en su vida pero que saben llevar a sus crías constantemente pegadas a su cuerpo mientras siguen con su vida (recordemos que estas mujeres no tiene baja maternal), que reconocen todas y cada una de las señales de sus bebés (hambre, sueño, necesida de orinar y/o defecar…) verían en nosotras a unas auténticas inexpertas.

 

Creo que lo más importante es contribuir a que los padres recuperen el instinto de cuidar de sus bebés  y mostrarles que pueden hacerlo bien,  que sólo hay que darles algunas pautas para contrarrestar la des-información que nos llega por todos los medios.

Por eso muchas apasionadas del porteo, como yo, asesoramos cada caso particular, teniendo en cuenta todos los aspectos. Asegurándonos que entienden cómo usar el portabebés, cómo conseguir la postura correcta y también, por supuesto, dándoles confianza a los padres con un portabebés que se vean capaces de usar cuando estén solos, con su bebé en los brazos.

Por todo ello sigo recomendando a muchos padres usar este tipo de fulares si les gusta esa sensación de llevar cerca a su bebé desde el primer intento  de una forma cómoda, correcta y segura.

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Porteo en la playa

Porteo en la playa

 

Lactancia y Porteo

Lactancia y portabebés están muy relacionados.

Muchos padres ven por primera vez un portabebés de los llamados tradicionales en los grupos de apoyo a la lactancia, otros buscando en Internet una ayuda para continuar cómodamente la lactancia de sus hijos. Los niños amantados pasan mucho tiempo en brazos de su madre, por lo que ésta busca alguna forma de sujetar a su bebé de forma más cómoda, sin tener que soportar únicamente con los brazos ese peso, que aumenta día a día. La necesidad se hace mayor cuanto más crece el bebé. Además, los portabebés permiten a la madre amamantar al bebé cómodamente mientras realiza, si es necesario, otras actividades.

En casos en que la lactancia ha sido interrumpida y se quiere volver a recuperar (relactación) los portabebés son muy recomendables, pues permiten hacer “piel con piel”, recomendado para estimular la oxitocina y animar al bebé a coger el pecho, si es preciso, 24 horas al día.

 

VENTAJAS DEL PORTEO DURANTE LA LACTANCIA

Después de pasar más de 9 meses en el vientre materno, acurrucado, escuchando la voz y los latidos del corazón de su madre, sintiendo el calor de su cuerpo, siendo balanceado suavemente al ritmo de sus pasos, los portabebés permiten al bebé continuar con esas sensaciones al ir pegado al cuerpo de la madre o el padre. El uso de portabebés durante la lactancia tiene muchas ventajas.

Atendiendo la necesidad de contacto

Al nacer, poner a nuestro bebé piel con piel es la forma más natural y mejor de recibirle. Allí, sobre nuestro cuerpo desnudo, se sentirá protegido, seguro y bienvenido. Si extendemos el piel con piel más allá de las primeras horas de vida del bebé ayudados con el uso de un portabebés, estaremos prolongando todo el tiempo que deseemos esas sensaciones placenteras que el bebé tenía en el útero: el bebé seguirá meciéndose igual que lo hacía en el vientre materno con el deambular de mamá, mientras oye nuestros latidos, el sonido que mejor reconoce, la banda sonora de su corta vida.

Amamantando en ruta. Bebé de 1 mes

Amamantando en ruta. Bebé de 1 mes

La necesidad de contacto humano en el hombre es ancestral; ya desde tiempos remotos las madres llevaban en brazos a sus hijos porque así, instintivamente, calmaban su llanto y les protegían de los peligros externos. Aún hoy, para la madre, esta cercanía es una forma de prevenir la depresión posparto. Esto es debido a que, ocupándonos así de nuestros pequeños, somos capaces de reconocer más rápidamente las señales que nos hacen conocer sus necesidades, afianzando nuestra propia seguridad en nosotras mismas y de ser buenas madres. Además de las ventajas a nivel psicológico, existen factores bioquímicos que contribuyen a que esto suceda: la secreción de oxitocina se estimula cuando sentimos cerca a nuestros bebés y numerosos estudios afirman que esta hormona ayuda a la madre a llevar mejor los cambios hormonales y emocionales implicados en la maternidad, especialmente durante el puerperio.

La fase en brazos comienza desde el nacimiento y concluye en el momento en que el gateo se inicia voluntariamente. Ese es el momento en que el bebé puede marcharse y volver desde y hacia las rodillas de la persona encargada de cuidarlo. A partir de ese momento las subidas y bajadas de los brazos de mamá o papá serán frecuentes. Habrá momentos en los que el niño reclame mucho suelo, pero aún nos quedará mucho tiempo de llevarlo en portabebés… De hecho, saber caminar no significa que quieran hacerlo siempre. Seguirán necesitando que los llevemos muy a menudo, mientras caminamos, paseamos o hacemos cualquier otra actividad fuera de casa y piden, a la vez, ser amamantados. En estos casos el portabebés puede ser un buen aliado de la madre que amamanta a un bebé mayorcito.

Siguiendo nuestro instinto

03-dic-en-el-parque-1En cualquier caso, es necesario escuchar las necesidades de cada bebé y de cada etapa: hay bebés que prefieren estar tumbados, otros erguidos; bebés que no aguantan tener la cabeza cubierta y otros que prefieren quedar bien tapados por la tela; hay bebés que no quieren mamar metidos en un portabebés y otros que pueden pasar horas en una bandolera sin despegar la boca del pezón… E incluso en esto los niños pueden cambiar sus preferencias según van creciendo o por alguna circunstancia nueva (enfermedad, crisis de crecimiento, cambios en el entorno, etc.). Por ello, es importante no partir de ideas preconcebidas y amoldarse a la necesidad de cada niño, que puede cambiar con los días, las semanas y los meses.

Si estamos intentando superar algún problema con la lactancia: mala postura, grietas, confusión tetina-pezón, etc., se debe tener paciencia para llegar a amamantar cómodamente con portabebés. Incluso puede ser preferible esperar a solucionar esos problemas o a que la lactancia esté bien establecida antes de dar de mamar en un portabebés.

Beneficios para el bebé del uso de portabebés durante el período de lactancia:

  • En bebés nacidos prematuros, el índice de mortalidad es menor entre aquellos  que disfrutan de los  Cuidados Madre Canguro. Ganan peso más rápidamente y su oxigenación y ritmo cardíaco es mejor. Esta práctica  contribuye a facilitar la lactancia incluso en bebés de muy bajo peso, bien por animarles a agarrarse al pecho, bien aumentando la producción y facilitando la extracción de leche materna para alimentar al bebé cuando no lo puede hacer directamente.
  • El balanceo incrementa el desarrollo neuronal estimulando el sistema vestibular (responsable del equilibrio). Los niños amamantados en portabebés disfrutan de este balanceo incluso mientras se alimentan.
  • Les calma en situaciones de estrés. El pecho es el calmante natural de los bebés. Ir en un portabebés les permite tener al alcance el seno materno rápidamente, por eso estos bebés, en general, lloran menos, son menos nerviosos.
  • Duermen con más facilidad y más tiempo. La mayoría de los bebés que se duermen al pecho se despiertan cuando la madre los deja en la cama, la cuna o el moisés. El portabebés permite al bebé seguir en brazos de mamá tras la toma con lo que duermen más plácidamente.
  • Tienen un índice menor de cólicos y regurgitaciones. El portabebés nos permite mantenerles erguidos sobre el pecho tras las tomas, lo que previene y ayuda a curar el reflujo. Esta postura les proporciona un masaje natural (calor y movimiento en la tripa), a la vez que le ayuda a expulsar los posibles gases gastrointestinales.
  • Como el portabebés nos facilita atenderl al bebé prontamente, antes de que llegue a llorar de hambre, prevenimos la ingesta de gases que se produce frecuentemente en bebés muy hambrientos cuando se ponen al pecho.


Beneficios para la madre del uso de portabebés durante el periodo de lactancia:

 

  1.  Manos libres. Usar un portabebés puede permitirnos realizar otras actividades a la vez que amamantamos, como caminar, comprar, escribir en el ordenador, hablar por teléfono, tareas de aseo personal… y, la más importante de todas, atender a nuestros hijos mayores, lo que contribuirá a evitar o atenuar los problemas de celos que puedan surgir por la llegada del bebé. También podemos simplemente descansar, o dormir recostadas, cuando el bebé duerme con la tranquilidad de que no se va a caer de nuestros brazos.
  2.  Cercanía. Llevar cerca a nuestros bebés nos ayuda a conocer mejor a nuestros bebés. Aprendemos a reconocer sus señales y a identificarlas (sueño, hambre, cansancio, malestar, …) con lo que les atendemos más fácilmente. Esto evita, en el caso de la necesidad de comer, que el bebé llegue a llorar por hambre, lo cual además reafirma la confianza de la madre en su instinto maternal.
  3.  Disponibilidad. La mamá, y por tanto el pecho, están siempre disponibles para calmar el hambre, sed o necesidad de succión no nutritiva del bebé al más mínimo signo de ésta. No perderemos tiempo en coger al bebé y colocarlo al pecho cada vez que lo reclame, lo que nos proporcionará una ganancia de tiempo considerable teniendo en cuenta que, sobre todo los primeros días, nuestro hijo puede reclamar su toma muy a menudo y estas tomas pueden durar bastante tiempo
  4. Comodidad. El peso del bebé está sostenido por el portabebés, que lo reparte por toda nuestra espalda, tronco superior y, en ocasiones, cintura; no únicamente por nuestros brazos y hombros. Nuestro cuerpo se va adaptando progresivamente al aumento del peso del bebé, lo que puede contribuir, junto con una buena higiene postural, a mejorar nuestro tono muscular y prevenir otro tipo de dolencias (dolor de espalda o cuello).
  5. Discreción. Si lo deseamos, el portabebés nos permite amamantar en cualquier lugar y/o circunstancia sin que se vea el seno. Nos proporciona la intimidad que a veces necesitan tanto la madre como el bebé. Además, el portabebés resguarda al pecho materno del frío o el calor.

CÓMO DAR PECHO CON UN PORTABEBÉS

¿Tumbado o erguido?

Delante para "repostar"

Delante para “repostar”

Una vez la lactancia está establecida, el pecho materno se dota sabiamente de una elasticidad natural de la piel, lo que hace que éste sea muy flexible. Esto hace que podamos dar de mamar en múltiples posiciones.

Aunque la posición cuna o tumbada es la primera que se nos viene a la mente a la hora de dar el pecho, el bebé puede también mamar erguido sobre el pecho de la madre. Esto va a depender fundamentalmente del portabebés que utilicemos o del anudado con el que lo estemos llevando. En general, y salvo en el caso de algunos anudados en particular, basta con recolocar al pequeño un poco más abajo de su posición habitual (que debe ser a la altura de nuestros besos), bien colocándole, como ya hemos dicho, en la posición de cuna, o manteniéndolo erguido con su boquita a la altura de nuestro pecho. Una vez que la toma ha terminado, podemos volver a la posición inicial reajustando de nuevo el portabebés de manera cómoda, práctica y sencilla.

¿Qué ropa es más adecuada?

Lo ideal es usar ropa que pueda abrirse, bajarse o subirse fácilmente para dejar a descubierto el pecho sin tener que retirar ni descolocar el portabebés. Existen camisetas especialmente diseñadas para la lactancia, que se abren fácilmente y evitan que sintamos frío o que dejemos la barriga, escote o espalda al descubierto. Las camisetas de tirantes con cuello amplio o camisetas con escote “palabra de honor” son muy prácticas para usar como camiseta interior incluso en invierno y conseguir el mismo efecto que una camiseta de lactancia. También son útiles las camisetas de cuello amplio o de pico.

Es preferible evitar camisas con botones, cremalleras o corchetes prominentes, que pueden molestarnos a nosotras y al bebé, incluso resultar peligrosos si algún elemento se suelta. Sin embargo, a algunas madres no les resultan molestos estos tipos de cierre y prefieren utilizar camisas o prendas con cierre delantero de cremallera o botones para poder facilitar rápidamente el acceso al pecho. En todo caso, evitaremos cualquier elemento peligroso en solapas o camisetas como pins, broches, etc.

Distintas posibilidades

Para amamantar a bebés muy pequeñitos que sean llevados en pouch o bandolera, simplemente tendremos que ajustar la altura a la que los llevamos, si es que hace falta, para que su boca quede a la altura de nuestro pezón, y descubrirnos el pecho

Si lo que estamos utilizando es un fular y no llevamos al bebé en la posición cuna, podemos cambiar la posición del bebé de vertical a horizontal, hasta conseguir que su boca quede a la altura del pezón. Hay varias formas de anudar el fular que nos permiten hacer el cambio sin hacer y deshacer nudos, como por ejemplo la cruz envolvente o la cruz simple, y la cruz doble, asi como algunos anudados a la cadera. En la posición de cruz envolvente y en la posición tumbado es conveniente dejar primero al pequeño coger el pezón e instalarse con la manita más cerca de nosotras envolviéndonos y, después, reajustar el nudo con ambas tiras características de este nudo recogiendo y sujetando al bebé. Algunas madres llegan a realizar variantes de los anudados con una capa de tela sobre el bebé (canguros), para colocarlos en posición cuna y así amamantarlos.

No siempre es necesario bajar el portabebés para dar pecho

Cuando los niños son algo más mayorcitos podremos simplemente aflojar un poco el nudo para que la cabeza del bebé se sitúe a la altura de nuestro pecho, tanto llevando al niño delante como a la cadera y con cualquier tipo de portabebé, lo que posiblemente nos ahorrará tener que escuchar llantos cuando estemos, por ejemplo, en el supermercado o en la cola del banco y nuestro peque quiera mamar. Cuando la lactancia ya está establecida y si el seno de la madre tiene suficiente flexibilidad, simplemente podemos ayudarles y llevarles nosotros el pezón a la boca sin necesidad de modificar la posición del bebé.

 

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