Mi respuesta a Ana Rosa Quintana sobre su opinión de las doulas

Mi respuesta a Ana Rosa Quintana sobre su opinión de las doulas

Hoy tras unos 3 años he puesto la Tv porque entrevistaban a una amiga doula, Macarena Díaz. Enterarme que salía en el programa de Ana Rosa Quintana ya auguraba que íbamos a ver cualquier cosa menos periodismo con rigor.

Reconozco que tengo prejuicios contra la Sra. Quintana a pesar de que nunca me he tomado un cafe con ella, pero no he podido evitar formarme una opinión sobre ella, y más en asuntos de maternidad,  por lo que le he oído a lo largo de los años.
Aún recuerdo cómo hablaba de una madre que sufrió un aborto espontáneo.

 

Que digo yo que si no sabe qué decir, que se calle, o dado que tiene un programa de Tv, pues que se informe ¿no?. Creía que el periodismo se basaba en contrastar la información.

Pero no, esta mujer quiere ir de periodista cuando en realidad es opinóloga.
A ver, señora Quintana, que tiene usted todo el derecho del mundo a tener su opinión sobre las doulas, sobre parir, sobre la epidural, sobre  la placenta, y sobre el peinado de Macarena si quiere, pero entenderá usted que a la mayoría de los mortales sus  opiniones nos  la traen al pairo.
Que tiene usted derecho a no escuchar lo que le explican 30 veces y a mantenerse en sus 13. Que le han dicho por activa y por pasiva que las doulas NO ASISTEN PARTOS.  Tiene usted derecho incluso a dejarse en evidencia diciendo que usted no pare como una mamífera. A usted le aterra ese concepto y a algunas lo que nos aterra es pensar que  igual usted es el eslabón perdido entre anfibio y reptil o algo similar, porque las mujeres de este planeta, todas, somos mamíferas, y cuando parimos, parimos como mamíferos que somos, del mismo modo que gestamos en el útero y tenemos mamas que producen leche.  Igual si coge usted un libro de biología de sus hijos, le asombra ver que seguimos, por mucho adelanto en la medicina, en esa clasificación.
Aunque para usted en la Rúber con 5 ginecólogos y una bata de Loewe, o aunque le hagan una cesárea programada y no dé teta es usted mamífera.
La cuestión es que si usted es así de ignorante es cosa suya evidenciarlo en Tv, pero si se hace una entrevista sobre una noticia, lo que espera la audiencia es obtener información sobre la misma. Porque si de lo que se trataba es de decir lo que a usted se le antoja sobre el tema, pues se hubieran ahorrado invitar a nadie.

Aparte su “perlita” sobre parir como mamíferas, ha soltado usted por la boca barbaridades como si fueran verdades absolutas, cosa que por otro lado no es nuevo en su profesión, y más en su cadena y en ese tipo de programas. No saben ustedes distinguir evidencia de creencia, noticia de opinión, pantallazos de informes, y lo peor no saben distinguir  vida privada de prácticas profesionales de un colectivo.

-Hacer una pregunta directa y personal a la invitada cuando han quedado de antemano que no se haría es, como poco, de mal gusto, y como mucho una encerrona sucia y burda. Porque además, si Macarena ha ingerido o no placenta eso sólo le importa a ella.   Lo que se trataba era de saber si ella ha obligado a alguna de las mujeres que ha acompañado a hacerlo. Si no saben ustedes distinguir esas dos cosas, quizás deberían volver a la facultad de periodismo. Si llego a estar yo allí le habría preguntado si usted dio de mamar a sus mellizos.
Y no me diga que eso es su vida privada. Si Macarena ingirió o no placenta también y según su compañero preguntar no es ofender, así que repito: ¿Amamantó usted a sus mellizos como recomienda la OMS hasta mínimo los 2 años?  ¿No? Porque a mi igual me aterra que usted al no hacerlo puso en riesgo su salud. Igual no sabe que está demostrado que alimentar artificialmente a un bebé incrementa los riesgos de padecer muchas enfermedades.

¿No le gusta a usted que le pregunten cosas directas y personales? Recuerde: ” preguntar no es ofender”. Y dado que su argumento hoy ha sido “que no puede ser decisión de la madre cómo pare o lo que hace durante el parto ya que es una mujer que está dando a luz a un ser, que según usted  es una persona y tiene entidad jurídica… ” pues yo esgrimo el mismo argumento.  Dejando a un lado que con la Ley actual para tener entidad jurídica hay que estar vivo 24 horas tras el parto*, vamos a suponer que eso es así y que el bebé tiene derechos a los que la madre tiene que atender. Yo le pregunto, ¿eso aplica a “todos los derechos del bebé” o sólo a los que a usted le da la gana? Porque el bebé entonces tiene derecho a ser parido, y a no ser extraído por la fuerza en una operación quirúrgica no fisiológica como es una cesárea, a no ser que esta sea realmente necesaria. ¿Qué hacemos con las cesáreas programadas? ¿En ese caso opina usted igual? ¿y con la lactancia, repito? Porque el bebé tiene derecho a recibir alimento diseñado para él. ¿Reconoce usted entonces el derecho de las mujeres de decidir no amamantar?  ¿o en ese caso la mujer sí tiene potestad para hacer lo que a ella le venga en gana saltándose las recomendaciones unánimes de todas las autoridades sanitarias mundiales? La verdad es que me hubiera gustado estar hoy en ese plató, hacerle esa pregunta, ver su cara y sobre todo oír su respuesta. Que demagogia sabemos hacer todas. Y algunas además, como este tema nos pone de muy mala leche, nos sale la vena que ríase usted de la Patiño.
Por otro lado, nos vende usted que la panacea del parto es la epidural. Una vez más, ¿le ha preguntado al bebé? ¿Sabe usted lo que implica para el bebé la anestesia? ¿le interesa ? ¿tiene derecho la mujer a decidir anestesiarse no sólo ella sino también a su hijo? ¿Y la oxitocina sintética? ¿le pregunta la madre a su bebé si quiere recibir esa droga con  los efectos secundarios que conlleva?
Señora Quintana es usted la reina de la demagogia. Si realmente le preocupa la salud de los bebés, hasta el punto según usted, de restringir los derechos de la madre, aplíquelo a todas las prácticas que rodean el embarazo, el parto y el posparto.
O todos moros, o todos cristianos.
-Cuando dice usted que el papel de la doula lo tiene que hacer el padre, una vez más es que sube el pan cuando usted habla.  ¿Cree usted que todas las mujeres  que van a parir cuentan con un “padre de la criatura”? ¿Cree que todos los padres quieren acompañar ese proceso? ¿Cree usted que todos los padres que quieren pueden sostener a su esposa en ese trance? Porque le recuerdo que la mayoría son tan nuevos en esas lides como las mujeres, con el agravante que no tienen idea de qué está pasando. Un hombre nunca va a entender lo que es un parto como una mujer que ha parido. No creo que necesite explicarle eso.
Además que habrá mujeres que no quieran a su pareja  en el parto. ¿O cree usted que todas las realidades familiares son como en La casa de la Pradera?
Si una mujer quiere una doula con ella, o a su prima, o a la vecina del quinto mientras pare, tiene derecho a tenerla. Esté o no, además,  su pareja, que puede ser el padre o no. Esté o no su madre, o la estampa de la Virgen de los desamparados.

-Del tema de la placentofagia paso de comentar nada. No tiene sentido. Si son ustedes periodistas deberían haberse informado ustedes del estudio que está llevando a cabo un médico en un hospital español, y no que lo tenga que citar la doula, que como ella misma ha dicho, no es sanitaria.
-Les ha causado también estupor a su equipo que haya quien quiera cortar el cordón umbilical con una vela. Que digo yo, que por qué algunos ritos les causan tanto “desagrado”. Si alguien en base a sus creencias quiere cortar el cordón con una vela o con los dientes,  ¿a ustedes qué más les da?
Que yo sepa usted ha hecho pasar a sus hijos menores de edad por un ritual que es beber un vino que se ha transmutado en sangre de Cristo. Eso es un ritual en toda regla. Pero claro, ese está tan instaurado que ese sí es válido. Pues le vuelvo a informar que según la Ley española hay libertad de culto, e igual que usted bautiza a sus hijos y estos hacen la comunión en un ritual con sangre de por medio,  pues hay mujeres que deciden hacer otro tipo de rituales si les da la gana. Mientras no atenten a una Ley establecida en nuestro código, pueden hacerlo. Le guste a usted o no Sra. Quintana, que eso a día de hoy no es delito.
Quiere usted ir de fina y resulta de lo más cateta señora mía.
En fin, que vuelvo a reafirmarme en mi decisión de no ver TV, porque a mí lo que me aterra es que mis hijos oigan a personajes como usted soltando opiniones absurdas y trasnochadas como verdades. Eso sí es un riesgo para la salud.
Lea usted un poquito e infórmese sobre índices de mortalidad y morbilidad perinatal en países donde los partos normales se atienden en casas,  no en hospitales. Y luego, me invita a su programa y charlamos un ratito. Eso sí, recuerde: “preguntar no es ofender” así que recuerde que donde las dan las toman.

Y como a mí me gusta citar mis fuentes… aquí pongo el vídeo . Aviso que puede perjudicar seriamente la salud de las personas pensantes, sobre todo si son mamíferas.

*Edito para añadir que los artículos 29 y 30 del Código Civil han sido modificados recientemente y la entidad jurídica ya existe desde el nacimiento sin la espera de 24 horas.

9 años después

9 años después

Hoy hace 9 años empezó un viaje que aún continúa.
Hoy hace 9 años debió ser el día más feliz de mi vida y aunque ver y abrazar a mi hijo fue algo indescriptible, no fue el día más feliz de mi vida ni de lejos.
Tardé varios años en recordar  mi parto sin llorar de pena, de rabia, de frustración, de dolor, de impotencia.
Este aniversario de mi maternidad llega en medio de una polémica absurda. Con seres despreciables que se empeñan en negar lo que algunas hemos vivido y sufrido. Y lo hemos sufrido como el peor de los sufrimientos: el evitable.

Yo tenía derecho a que me informaran, tenía derecho a que me atendieran profesionales libres de prejuicios y de intereses personales. Incluso libres de sus propios miedos.
Yo tenía derecho a parir a mi hijo. Tenía derecho a acoger su cuerpo, a ser la primera en recibirle y darle un abrazo. Tenía derecho a que sus ojos miraran los míos y a asegurarle que todo iba a ir bien. Tenía derecho a disfrutar de ese momento y a darle a mi bebé el Continuum que merece y que ambos necesitábamos.
Tenía derecho a ser respetada, a no ser mutilada, a que me hablaran como a una adulta y no como a un cuerpo sobre una camilla fría con el que se hace lo que se quiere. Tenía derecho a gritar que me entregaran a mi hijo y no lo tuvieran en esa maldita cuna. Tenía derecho a todo eso. Ambos lo teníamos. Y nos lo robaron.

Nos lo robaron con la peor arma: el miedo.
Miedo que algunos afirman que somos otras quienes infundimos en las madres.
No señores y señores caza brujas, que no son sino caza libertades, el miedo lo dan ustedes. Dan miedo porque nos recuerdan prácticas siniestras, y no hablo de ingerir o no placenta, sino que hablo de asustar, amedrentar, coartar, abusar e imponer sus ideas. Esas prácticas más propias de la Edad Media. Usan ustedes argumentos que parecen sacados de una novela de Ken Follet más que de la evidencia científica.
Se empeñan en restringir y en controlar, cuando ese “control” lo único que ha hecho es perpetuar el mal trato y el maltrato. Se empeñan en decir que la violencia obstétrica no existe, y eso a pesar de los miles de testimonios de mujeres que referimos las  vejaciones sufridas y las secuelas con las que tuvimos que aprender a convivir.

A algunas su “profesionalidad” nos costó la salud mental, la salud física, nuestra capacidad reproductora… incluso nuestro matrimonio.

  • ¿Saben ustedes cuántas mujeres han sufrido en su vida personal las repercusiones de su trato?
  • ¿Y se atreven a negar que existe violencia obstétrica sistematizada?
  • ¿Ustedes son los “responsables de la salud de la mujer” y ni siquiera nos escuchan?
  • ¿Nos toman por idiotas?
  • ¿En un país donde la propia SEGO se jacta con viñetas del maltrato y de la falta de respeto a las mujeres y a nuestra sexualidad?
  • ¿Han ustedes, por casualidad, escuchado a las mujeres contar sus vivencias durante el embarazo, parto y puerperio?
  • ¿Quieren que les cuente yo lo que me dijo mi tocólogo cuando le dije que tras el parto, por la episiotomía, sentía dolor con el coito?
  • ¿Quieren que les cuente el papel de la matrona en mi parto?
  • ¿Y en mi posparto inmediato?
  • ¿Quien ustedes oírlo?
  •  ¿Saben ustedes lo que es un shock por estrés post traumático derivado de maltrato durante el parto?
  • ¿Se han molestado acaso en entender por qué las mujeres estamos decidiendo que queremos a otras personas cerca de nosotras en estos procesos?

    Me temo que no.
    Son ustedes tan soberbios y tan arrogantes que prefieren tildarnos a todas de estúpidas.
    Y siguen creyendo que el problema está fuera, donde sea, pero fuera. Sean las doulas, las asesoras de maternidad, las madres de los grupos de apoyo o las sacerdotisas de la luna.

A mí me da igual  si tienen ustedes un ego débil. Eso se lo deberían trabajar ustedes como crean, en terapia  de grupo o individual, lo que no pueden ustedes es echarnos su mierda al resto. No a las madres.

Porque ¿saben?, si un fontanero me hace una chapuza, tiene arreglo. Me costará dinero y tiempo, pero tiene arreglo. Siempre se puede poner otra cañería y pintar las paredes, pero si ustedes la cagan en un parto, si la cagan al tratar a una madre embarazada con poco respeto o metiéndole miedo, si la cagan arruinando una lactancia con sus nulos o erróneos consejos, si la cagan ustedes en esos momentos, no hay arreglo posible.

Si ustedes contribuyen a añadir miedo y estrés a una mujer embarazada que tiene  que sentir confianza para que su cuerpo se abra, no son ustedes la mejor opción para esa mujer. Si no entienden lo que implica el estrés para una mujer y su bebé me importa un bledo sus 6 o 7 años de carrera, no se han enterado de nada.

Y esa actitud de “qué me van a enseñar a mi” es más  propia de aquellos que les han robado el trabajo que de una profesional que asiste un parto.
Están ustedes  olvidando la etimología de la palabra “comadrona”, que viene de “comadre”, con la madre. Están ustedes luchando contra nosotras. Y créanme, lo van a pagar.

Yo hoy debería estar celebrando que hace 9 años que nació mi hijo, y lo que tengo cada 22 de febrero es el recuerdo de un pánico atroz y una sensación de fracaso y de impotencia horrible. Una sensación de haberle fallado a mi hijo que a pesar de todo el trabajo que he hecho con ello, sigue ahí.
Eso no se lo voy a perdonar a ustedes como colectivo hasta que no vea que su actitud es realmente de autocrítica, y de cambio de actitud.
Y no sólo como colectivo no lo están haciendo, sino que encima se empeñan en enarbolar una bandera que no es suya.

Mi cuerpo no es suyo, mi parto no era suyo, mi responsabilidad no es suya.

Si les molesta que las mujeres acudan a otros lugares a por información pregúntense por qué lo hacen. Si quieren ustedes denunciar mala praxis, vayan al juzgado y  pongan un nombre y un apellido, no pueden hacer demagogia demonizando a todo un colectivo. Si lo que quieren ustedes es tener el status que creen merecen y no tienen, creo que se han equivocado de enemigo.
Aprovecho para reiterar mi cariño a las y los profesionales  que dentro de su colectivo sienten como sentimos las madres y sienten la misma vergüenza que nosotras al leer su penoso Informe Doulas. Profesionales que sienten vergüenza al ser representados por “personajes siniestros” propios de otros tiempos.
Yo hoy voy a intentar recordar  que un 22 de febrero de hace 9 años empecé un camino.
Que Mimos y Teta y Asesoras Continuum fueron mi forma de devolverle al mundo la ayuda que necesité para sobreponerme a la violencia que sufrimos mi hijo y yo. Que me siento orgullosa de haber creado y dirigir un programa de formación de asesoras de maternidad por el que han pasado mujeres de todos los perfiles, incluidas médicos,  matronas y enfermeras. Que me aseguro que mis alumnas entiendan que nuestro trabajo es hacer que las familias estén mejor que antes de contactar con nosotras. Y eso sin asistir partos ni hacer terapia que no es cosa nuestra.

Hoy le agradezco a mi hijo que empezara este camino conmigo, que a pesar de no haberle dado el mejor comienzo, me ayudó a entender lo que supone el contacto, el porteo y la lactancia.
Que me dejara compensar de algún modo ese mal comienzo.

Y le agradezco haber entrado en un mundo lleno de mujeres sabias, que me ayudaron a sanar y de las que aprendí sobre todo el respeto. Respeto a mí misma, a mi cuerpo, a mi maternidad,  a mi sexualidad y respeto a los demás.
Gracias Iker. Mi hijo y mi maestro.

Si Semmelweis resucitara…

Si Semmelweis resucitara…

He sido una niña educada para cuestionar las verdades absolutas. En el colegio e instituto debatí con profesores por no creerme “porque sí” teorías propugnadas como leyes.
Me he pasado la vida de estudiante observando cómo se usa el miedo para convencer más que la razón. Si no crees lo que la mayoría “culta” te dice que creas eres un estúpido y te arriesgas a ser tratado como tal. Así se consigue un pensamiento único, ridiculizando al que se sale del redil.
Hace falta mucha seguridad en ti mismo para levantarte con 13 años y discutirle al catedrático de ética del instituto.
Y si eres catedrático necesitas algo más que tu palabra para convencer que tienes la verdad más allá de tu rol de autoridad.

El catedrático de mi instituto falló. Lo único que hizo fue intentar ridiculizarme en mitad de la clase. Y digo “intentar” porque con su respuesta burlona lo que consiguió fue retratarse a los ojos de todos mis compañeros.

Ignaz Philip SemmelweissEsto no es nuevo. En algunos sectores los cambios no son bien venidos. Ni siquiera en el ámbito que debería estar más abierto a la innovación y experimentación, como sería la medicina. Que se lo digan a Semmelweis.


Ignaz Semmelweis
, fue un obstetra húngaro que a mediados del siglo XIX, precediendo los hallazgos de Pasteur y Lister, logró descubrir la naturaleza infecciosa de la fiebre puerperal, logrando controlar su aparición con una simple medida de antisepsia. Debió luchar con la reticencia de sus colegas que no aceptaron sus observaciones que, por primera vez en la historia, fueron apoyadas con datos estadístico


Os animo a leer toda la historia aquí antes de proseguir, os aseguro que no lo vais a lamentar.

 

 

 

Semmelweis es un extraordinario ejemplo de observación metódica, raciocinio y reflexión, es el resultado de uno de los más auténticos casos de compromiso personal con la vocación de médico. Lo que hoy nos parece tan evidente u obvio, representó en su momento un cambio de visión asimilado por pocos. Luvo que avanzar en medio de incomprensiones y de dificultades.

La importancia del aporte de Semmelweis a la obstetricia y medicina en general no ha sido aún superado siquiera por los avances de las nuevas tecnologías genéticas de los últimos años del siglo XX. La historia ha valorado a este médico húngaro de modo justo después de su muerte. Su vida fue la de un hombre que luchó con entereza y sin vacilación por sus ideales y convicciones.

Hoy he leído el Informe Doulas del Consejo General de Enfermería y me ha parecido volver, ya no a la Viena del S XIX,  con los contemporáneos del Dr. Semmelweis, más preocupados en no perder su status y en  tener razón que en la salud de las mujeres, sino a Salem (Massachussets), donde la histeria colectiva vivió su máximo apogeo.

O si me apuras a la Edad Media, donde todo el que era sospechoso de “salirse” de la norma era tildado de hereje sin necesidad de aportar pruebas en su contra.
La Historia de la humanidad ha visto cómo la ignorancia y el odio, sobre todo cuando van de la mano del poder ha anulado, el raciocinio, la verdad y por supuesto la libertad.

Deberíamos avergonzarnos de lo que como sociedad hicimos con Galileo Galilei, con Miguel Servet  con William Tyndale y con el propio Semmelweis.
Pero no, del mismo modo que los poderes de ese tiempo fueron testigos y ejecutores de la verdad, la razón y  la libertad, nuestro primer mundo, parece que en vez de avanzar y estar por mérito propio en el S XXI, va hacia atrás.

Y observamos cómo un sector que debería ser el más sensible de la medicina porque es el que rodea el principio de la vida, se convierte en el más violento. Y observamos cómo aquéllas personas en quienes confiamos para aportarnos seguridad y tranquilidad en este proceso, son quienes peor nos tratan.

Violencia obstétrica

Algunos hemos huido de un sistema de violencia obstétrica institucionalizada ( y no lo digo yo, lo reconoce la OMS), con cicatrices en el cuerpo y en el alma.
Con un dolor profundo por haber sido violadas, robadas, ninguneadas y maltratadas con la connivencia de quienes juraron cuidar, proteger y no dañar a sus pacientes.
Y todo ese dolor, todo ese sufrimiento hoy ha sido pisoteado por un puñado de impresentables que en vez de hacer autocrítica de su trabajo, han decidido ir a por la libertad de las mujeres.
Porque no nos engañemos, esto no va de doulas, esto va, una vez más, de violencia contra la mujer.

Informe doulas

Hoy leo un informe que me quieren hacer creer que les ha llevado 3 años hacer y es una recopilación de pantallazos  que cualquier   alumnos de bachillerato se avergonzaría de presentar como trabajo de investigación.

Recortes de frases de vete a saber quién, un texto plagado de errores ortográficos y de sintaxis, (ni siquiera han escrito bien su propia página web) con un contenido tan surrealista que no sé si merece la pena comentar.
Y lo que me avergüenza es que se organiza una rueda de prensa y se llenan los medios de titulares amarillos, sin verificar ni contrastar la información.

Crecí creyendo que la información era un arma poderosa, que la libertad de expresión garantizaba la pluralidad y la posibilidad de oír todas las versiones de la historia. Y en estas últimas semanas lo que observo es que la prensa se ha idiotizado como el resto del sistema.
Periodistas que  son más portavoces que periodistas, noticias que buscan el morbo, no la verdad. TV que no quiere informar sino desinformar y buscar el titular más impactante para lograr el minuto de oro. Da igual si por el camino mezclamos churras con merinas, y somos cómplices de cazas de brujas sin sentido.

El trasfondo de esta caza de brujas

Creo que todo esto tiene un sentido.
Lo estamos haciendo bien.
Las mujeres estamos decidiendo. Estamos demostrando que El Parto es Nuestro. No es de los gines, ni de las matronas,ni de las doulas, ni de nadie más: es nuestro. y desde el momento en que hemos empezado a decir “NO” hemos generado una corriente. Una corriente de rechazo, una corriente de relaciones reaccionarias, una corriente de miedo.

Miedo

Tienen miedo de perder el poder. Tienen miedo de que nos demos cuenta que el parto en nuestro mundo no es más arriesgado que ir a comprar el pan. Que en realidad  en un parto sólo hay 2 personas imprescindibles, y no son ninguno de ellos.
En el parto los importantes, los protagonistas, los necesarios, los imprescindibles son el bebé y su madre.

Y cuando las mujeres nos estamos dando cuenta de forma masiva, cuando las mujeres hemos empezado a contarnos nuestras historias de parto y hemos reconocido nuestro poder, y ejercemos nuestro derecho a estar con quienes queramos, hay todo un sistema viejo, podrido, nauseabundo, basado en el miedo y la dominación, que se rebela.
Se rebela atacando y atacan intentando meter más miedo:

  • Que si canibalismo
  • que si dejamos al padre fuera
  • que si nuestros hijos pueden morir….
  • que si quienes elegimos para acompañarnos son intrusas

Queridos señores y señoras del Consejo de Enfermería:

Captura de pantalla 2015-02-16 19.46.16Ustedes solitos van a lograr que en este país, a la hora de parir las mujeres empiecen a plantearse ya o contar con una matrona respetuosa, sino parir solas.

No sé si han pensado ustedes que su sistema de amenazar y seguir metiendo miedo no les va a funcionar como ustedes piensan.

Yo veo la cara de las mujeres de estas imágenes, y os juro por dios que si tuviera que parir otra vez, antes que ponerme en esas manos elegiría parir sin asistencia. Esto es lo que van a conseguir.

Están ustedes haciendo que perdamos la poca fe que nos queda en el sistema de salud. Están ustedes consiguiendo que una profesión que nos inspiraba respeto ahora nos inspire vergüenza y asco.

Y no hablo sólo por mi. Pienso en mis queridas amigas colegas suyas de profesión. Pienso en las lágrimas que les he visto derramar durante su residencia contando cómo han tenido que ver esa sistematización de la violencia a la mujer y al recién nacido.  Y pienso en su vergüenza hoy al ver cómo un órgano que dice representarles nos ha despertado con un trabajo tan chapucero y denigrante.

Y pienso en la violencia que destila este “trabajo”.Reflejo de la otra, la real que hemos sufrido a mayoría de mujeres de nuestro país en sus manos.
Violencia que vimos todos los españoles cuando las cámaras de un programa de tv entraron en los paritarios de España.

Se retratan

Su campaña de difamación contra las doulas al final es una campaña de desprestigio hacia ustedes mismos.
Como dice el dicho:

“Lo que dice Pablito de Juanito, dice más de Pablito que de Juanito”
“Lo que dicen las matronas de las acompañantes de las mujeres,
dice más de las matronas que de las  acompañantes de las mujeres”

Su actuación me dice que son ustedes unos impresentables, que no son profesionales, ni serios, ni exhaustivos, que no merecen el cargo que llevan, que insultan ustedes nuestra inteligencia, que atacan nuestra libertad nuestro honor y nuestro pundonor. Que se ríen de nuestro maltrato, de nuestro dolor, de nuestra experiencia personal y colectiva. No merecen ustedes trabajar con mujeres, no merecen trabajar con personas, no merecen trabajar con embarazadas ni con bebés.
Cojan un diccionario, lean algo de antropología y sepan qué es el canibalismo. Porque parece mentira que sean de un colectivo que transfunde sangre de unas personas a otras como práctica habitual y se asusten tanto porque algunas mujeres decidan ingerir parte de su placenta. Aparte de todos quedan ustedes como pacatos e ignorantes.

Y sí, me da igual si las mujeres que ahora están al lado de otras mujeres en este proceso antes eran monitoras de esquí o scorts de lujo. DA IGUAL.
Si les molesta que las escojan para acompañarlas, háganselo mirar. ¿Qé tipo de complejo tienen ustedes? ¿Quieren atendernos el parto o quieren que las adoptemos como “muy mejores amigas”? Destila un problema psicológico esa necesidad de estar en todos lados. Deberían hacérselo mirar.
Métanse ustedes en sus asuntos.

Estudien neurobiología del embarazo y del parto, aprendan que a las embarazadas les afectan más cosas que el  coger kilos o tener la tensión alta. Aprendan RESPETO. Quizás tendrían que meterse en alguna de las sectas que critican a ver si así aprenden  al menos a escuchar.
Porque al parcer para ustedes secta es sinónimo de escucha y respeto. ¡Me autodenomino sectaria desde ya!

Recuerden a Semmelweis: y ahora posiciónense. Porque en este tema, como en casi todos los importantes de verdad no valen las medias tintas:

O TRABAJAN POR EL RESPETO A LA MUJER O CONTRA ÉL