¿Qué hacer cuando te piden que te vayas a amamantar a otro sitio o que te tapes?

¿Qué hacer cuando te piden que te vayas a amamantar a otro sitio o que te tapes?

 

Mirad este video que ha dado la vuelta al mundo estos días.

 

Estoy pensando en qué calificativos usar para nombrar a quienes al ver a una madre amantando creen que pueden decirle que se tape o que se vaya y la verdad es que dudo entre maleducados, metomentodos, ignorantes y otros similares.  Y si no lo sugieren sino que lo exigen entonces ya  los que me vienen a la mente no sé si debo reproducirlos aquí.

No voy a hablar de lo que es la lactancia porque quien a estas alturas tiene un problema con ese tema lo que debería hacer es terapia, directamente.

Este post es para ti que eres madre lactante y que a veces comentas que te pasan cosas como esa y que dudas de cómo reaccionar.

Pues bien, mi consejo cuando alguien te diga que te vayas a amamantar a otro sitio es este:

NO HACER NADA

No hagas nada, quédate donde y como estés. Si has tomado la decisión de amamantar en ese momento y lugar, sigue.

Ignora al que te habla. Si acaso, dedícale alguna mirada sonriente.

Empezar a argumentar y a explicar es aceptar que tienes algo sobre lo que argumentar y explicar.
Si entras en su juego ya has perdido parte de tu poder y esto es:
que tú decides.

Algunas madres comentan que quien les ha pedido o exigido que se vayan a alguna sala “especialmente habilitada” o lo más alucinante, al baño, es algún agente de seguridad del establecimiento, como si eso fuera un factor relevante.  Da igual.  No hay autoridad por encima de la tuya en esa decisión. Sea quien sea quien te lo pida el consejo es el mismo: no hagas nada.

Si la “persona” persiste en su actitud limítate a una frase corta y determinante:

” Voy a seguir amamantando aquí”

 

En general si tu actitud  y lenguaje corporal respalda esa frase determinante, la mayoría de las veces acabará el problema y si no acaba y la persona sigue empeñada en molestarte eres tú quien debería tomar medidas para que te deje disfrutar de lo que quiera que estuvieras haciendo.

Si yo estoy comiendo en un restaurante y alguien viene a increparme y molestarme tengo todo el derecho de quejarme a la dirección para que tome medidas y pare ese mal trato. Si la autoridad del establecimiento no lo hace o peor aún, si son ellos los que me molestan recordemos que hay una autoridad superior que vela porque se respeten los derechos de todos. Directamente yo marco el 112 y le digo al teleoperador que estoy en el sitio tal y que hay una persona molestándome, que me mande a la policía. Sin enfados, con toda mi educación, pero no le permito a ningún  obtuso mental que me diga qué tengo que hacer con mis hijos.

Recuerda:  “Los demás tienen sobre ti la autoridad que tú les des”

Al hilo del tema:

we must stop these crazed half naked psychopaths from feeding their children in front of other people

 

Los bebés amamantados ¿lloran más?

Hoy me disponía a empezar mi trabajo, a responder correos y consultas en mis grupos cerrados de Facebook, a organizar la agenda,  a trabajar en mi próxima videoconferencia para el Club Mimos y Teta… todo eso oyendo esta entrevista a Adolfo Gómez Papí que tengo pendiente…
Pero mi amiga Mª del Mar , ha compartido este artículo y  no he podido dejarlo en la bandeja de pendientes.

¿Por qué los bebés amamantados lloran más?

Los bebés que se alimentan con leche materna son más irritables que los que toman leches de fórmula,
pero tienen un mejor comportamiento en el resto de la infancia

El artículo de Consumer, que por cierto están haciendo una labor fantástica de fomento de una forma de criar hijos más saludable y respetuosa, menciona un estudio hecho con  niños amamantados en exclusiva, niños con lactancia mixta y niños alimentados con fórmula artificial.
Al parecer el estudio es concluyente en que:

“La mayoría de las madres de los niños amamantados, tanto en exclusiva como los que tomaron leche materna y también de fórmula, destacó el “temperamento difícil” de sus hijos. Estos bebés sonrieron menos, lloraron más y les fue más complicado mantenerse en calma.”

Aunque al leer el titular en principio tuve una reacción de cierto disgusto, porque sonaba a  cierta mala publicidad de la lactancia materna, a lo largo del artículo explican y dejan claro  que ese menor índice de bebés que lloran entre los que se alimentaron con biberón puede ser causado por una sobrealimentación:

Los signos de mayor satisfacción y calma de los niños que solo toman leches de fórmula se deben a que a menudo están sobrealimentados, lo cual podría derivar en problemas de sobrepeso infantil. Esta satisfacción tiene que ver con que en realidad comer es reconfortante.

Después además concluyen que los bebés amamantados tienen mejor conducta a lo largo de su infancia que los que recibieron leches de fórmula.

Debería estar contenta porque al final se alaban los beneficios de la lactancia… pero la verdad que me quedo con cierta sensación agridulce. Por varios motivos. (más…)

Mi amiga tiene problemas con la lactancia ¿cómo puedo ayudarla?

Esta es una de las preguntas más frecuentes que me hacen.

Es común que las primerizas vengan la primera vez a un grupo donde se ofrece apoyo a la lactancia de la mano de una amiga, su hermana, cuñada, etc.

Normalmente la que trae a la madre reciente ha sido o es una madre lactante, y ya le ha dado consejos y recomendaciones antes. A veces son madres con lactancias frustradas que en vez de quedarse con ese duelo en fase de rabia, lo transitan hasta llegar a un  punto sano. No reniegan de algo bueno por no obtenerlo. Aprenden a  transformar esa vivencia negativa en algo constructivo y de ese modo son las mejores acompañantes en las lactancias de su entorno.

En ese sentido contribuyen a fomentar la lactancia de la mejor manera, de forma casi invisible, pero efectiva. Estas madres ofrecen ayuda, información y apoyo. Pero a veces es fácil dejarse llevar y cruzar la línea y cargar con una responsabilidad que no nos compete.

Hay cargas que podemos llevar por otros y otras que son responsabilidad propia y única de la madre reciente .
Entre las cargas que podemos aliviar  a una madre puérpera, y más si está teniendo dificultades con la lactancia, está el ocuparnos de la intendencia de las C: casa, compra, comida…
También por supuesto darle información a sus dudas que en la mayoría sabrá resolver cualquier madre con experiencia y sentido común.

Pero una carga que nunca debemos llevar por una madre es Su Responsabilidad  ante el cuidado de su bebé.

Podemos darle información, sugerirle recursos, ofrecerle apoyo moral y emocional, hacerle saber que cuenta con nosotros si necesita que la acompañemos a buscar ayuda práctica y/o profesional, pero NO asumiremos el papel de tomar decisiones por ella, ni guiarla hacia un camino al cual no quiere ir.
Ese es uno de los motivos por los que cuando alguien me dice el comentario del título del post, le suelo responder:

-“dile que me llame ella”  

( a mí o a cualquier asesora de lactancia) o que acuda a un grupo de apoyo.

No es la primera vez que veo  venir casi a rastras a una madre con su bebé en brazos ( o en los brazos de la amiga/hermana/madre/cuñada…) bien al grupo o a una consulta privada. La madre del bebé con cara de “qué hago yo aquí”. Y la que la trae reportando al grupo o a la asesora la situación.  Como una especie de portavoz oficial.

En una ocasión recuerdo preguntarle a una madre en esas circunstancias :

-¿”Quieres que le eche un vistazo al pecho “? (tenía grietas)
y responderme con cara de entre condescendencia y desprecio:

-“Para eso he venido ¿no? “

He de decir que el puerperio es una época muy especial, con muchos factores que interactúan con nuestra preocupación y miedo por nuestro bebé y que si a eso se le une el dolor o la desesperación tenemos un cocktail que hay que manejar con mucha delicadeza. Nunca tomarnos como personal este tipo de reacciones y respuestas que en ocasiones recibimos de una madre en este estado.

La experiencia y el profundo respeto a cada persona, y sobre todo el amor a esta actividad, nos harán contextualizarlo y salvarlo casi siempre de una forma que rebaje la tensión y no la acreciente.

Pero nunca asumiremos el papel de salvadoras de lactancias a costa de las propias madres.

Ellas tienen que querer.

Y nosotras tenemos que saber hacer que sean ellas las que se sientan protagonistas.

Si una madre no toma un papel activo en la resolución del problema, siempre  tendrá la sensación de que “otros” salvaron su lactancia. No estaremos empoderándola, sino todo lo contrario, perpetuaremos el paternalismo  con el que ya ha sido tratada,  casi con total seguridad, durante todo su embarazo y/o parto.

Así que el primer paso para que asuma su papel es que ella decida si necesita y quiere ayuda, y si es así que la busque.  En la mayoría de los casos eso supondrá una llamada de teléfono o una visita a un grupo, y en otros pagar una consulta.

Decidir y tomar acción es una de las características del empoderamiento de una madre.
Y la profesional que acompañe a la mujer, sea cual sea su rol, debe recordar que atendemos personas en su totalidad, no situaciones. Y que una atención será mejor cuanto más empodere a la mujer y la haga ser dueña de todas las decisiones y acciones.

En este sentido sería bueno que las profesionales sepan cómo actuar y cómo no actuar en ese sentido.

Si eres una madre y quieres sentirte con más fuerza para tomar tus propias decisiones, organizo periódicamente talleres en vivo y on line:

“Empodérate”.

Para doulas, asesoras de lactancia y otros colectivos cuyo trabajo está relacionado con madres y familias, organizo también cursos  en ese mismo sentido.
Para más información, contacta conmigo.

mimosyteta@gmail.com

Busca esas miradas

Hoy he recibido uno de esos mensajes que me sirven de combustible para mi día  a día…

 “Me gustaría decirte que eres como una Mama Noel, que en lugar de venir una vez al año con regalos, lo haces cada día en tu blog. Para mi, cada post, cada artículo y comentarios son como pequeños-grandes regalos que me ayudan en esta aventura de ser madre y construir y mantener mi familia. De nuevo, muchas gracias, porque a veces ando muy perdida y no es fácil encontrar apoyos en un entorno que opina contrariamente a ti. Sin embargo, estas Navidades he conocido a una señora gallega que se acerco a mi mientras le daba el pecho a mi hijo (tiene un añito) y me dijo:

“Uy! Qué lindo. Tetolando… Disfruta esta etapa y que dure mucho”.

¡¡Tetolando!!¡ Qué palabra más bonita! Tal vez tu ya la hayas escuchado, pero me pareció preciosa. Y ahora no amamanto; tetolo con mi pequeño. Me pareció curioso que me animara con la lactancia porque casi todo el mundo me dice que ya es mayor para seguir con la teta. En fin…
Muchos besos”

Este es el primer post del año.
Un año en el que cumpliré 7 años de lactancia ininterrumpida.

Quiero empezar este nuevo año como empecé el blog:

Homenajeando a la lactancia, a las madres, a los bebés, a los niños, a la teta, a las tetas…

Recordando que sí es cierto que he recibido muchas miradas de extrañeza mientras amamantaba, muchas preguntas que comenzaban por un:

“…¿todavía …?”

Pero también es cierto, que la mayoría de las miradas que he recibido eran como las de esa señora gallega.

Miradas de complicidad, de cariño, de ternura, de aprobación, de añoranza, de cierta envidia sana a veces…

Cuando nos  critican a quienes fomentamos la lactancia y  acusan de ser sectarias, talibanas, irrespetuosas, intransigentes, exageradas, fatalistas, y un montón de cosas más…

Antes ante esas acusaciones discutía más

Ahora discuto menos

 ( no por falta de confianza, sino por justo lo contrario)

Ahora escojo qué batallas luchar

… y sobre todo…

Recuerdo esas miradas.

Si sigo trabajando por fomentar la lactancia no es para convencer a la que no quiere.

No es para que se sienta mal la que no lo hizo.

No busco la victoria en la batalla, ni la superioridad moral.

Busco esas miradas…

Si tú disfrutas de lo que haces

Busca esas miradas….

Hay más de las que crees

Y recuerda que si nadie te sonríe…

Empieza sonriendo tú

No hay mayor argumento

♥♥♥ FELIZ LACTANCIA ♥♥♥

Lo que de verdad “esconden ” (II parte)

En la Primera parte de este Post escribí sobre  esa especie de manía de esconder el cuerpo de la mujer cuando amamanta.  Capas, delantales y demás inventos para tapar lo más natural del mundo. Salas de lactancia que parecen bunkers,  aisladas y selladas herméticamente como si nuestra leche fuera radioactiva, o peor aún, como si la lactancia fuera contagiosa.

Aunque en realidad  esa quizás sea la punta del iceberg. Realmente parece que se quiere esconder todo lo relacionado con nuestra sexualidad ( y me refiero a sexualidad excluyendo expresamente la actividad sexual en pareja).

Si creéis que exagero probad a mencionar la palabra “menstruación” cuando estéis en algún lugar con bastante gente… bueno, si sois tímidas mejor no…que seguro os mirarán más de la cuenta. Si ni siquiera la publicidad de compresas y tampones usa esa palabra…

 

Yo aún lucho con mi propia herencia de tabúes familiares para no decir “caí mala”, expresión que, creo, es como un mensaje subliminal que sin querer podemos perpetuar en nuestras hijas:   “la menstruación es una enfermedad”,menstruar es estar enferma  o peor aún, como sugieren descaradamente los publicistas, estar sucia u oler mal.

No es algo extraño que  aún hoy muchas mujeres se refieran a esa fase de nuestro ciclo con paráfrasis o eufemismos como “estoy en esos días”, ” me visita la de rojo”  y otras igualmente desafortunadas…  Como mencionaba antes, ya desde pequeñas nos enseñan a “esconder” lo intrínsecamente femenino de nuestro cuerpo, a no nombrarlo y  a asociarlo a algo malo, sucio o hediondo.

Lo paradójico es que mientras estas cosas se intentan tapar, por otro lado estamos rodeados de un uso y abuso constante de  la  imagen de la mujer totalmente sexual para vender cualquier cosa

¿Recuerdas el “Busco a Jaqs”?

Y el “frescor salvaje del Caribe”?

Y así bombardeados con cuerpos femeninos al servicio de la líbido del consumidor, ( o más bien siendo usadas de reclamo o cebo para atraer la atención del consumidor hacia lo que sea… como si es una hipoteca),  luego nos encontramos casi cada semana, con noticias del cierre de algún perfil o página en Facebook por tener imágenes de madres amamantando o de partos. Vídeos censurados en youtube por lo mismo, mientras que videoclips donde se ve mucha más “carne” llegan a los millones de visitas.

Sí que deben tenernos miedo a las mujeres y al poder que llevamos dentro.

¿Recordáis a Janet Jackson y Justin Timberlake durante la Super Bowl?

Un trozo de nuestro cuerpo de 1cm cuadrado levantó a todo un país. Quizás por eso se empeñan en taparnos. Si 1cm cuadrado consiguió que el evento más retransmitido de los EEUU no lo hiciera totalmente en directo, imaginad qué podría pasar si mañana nos da a todas las mujeres del mundo por enseñar nuestras tetas… ¡Oh no, el fin del mundo!

O peor aún si nos da por darnos cuenta de que nuestros cuerpos son nuestros y no mercancía que se exhibe y se esconde al ritmo del sistema comercial patriarcal.

O si tomamos conciencia de que la sexualidad femenina va más allá  del coito y de la influencia que ejercemos en las pulsiones de los hombres,  y que la publicidad sabe explotar tan bien.

Sí, tenemos poder en nuestros cuerpos. Mucho poder. Tanto que por eso nos crían  tapándolo, ignorándolo, desconociéndolo y odiándolo. Aspirando a cánones de belleza  imposibles…porque si nos hubieran criado de otro modo: conociéndolo, amándolo, aceptándolo, usándolo para nuestro propio placer primero, antes que para el placer de los demás, igual dejaríamos de ser sumisas y obedientes. Igual haríamos tambalear toda una industria creada para justo lo contrario: para querer cambiarnos, para querer moldearnos en  formas imposibles y absurdas.

“Soy feliz si parezco irreal. Eso significa que estoy haciendo un buen trabajo” Valeria Lukyanova

Veo esto y pienso: si yo que crecí cuando las niñas de los dibujos eran normales tirando a bajitas y regordetas ( Heidi) y  las muñecas tenían proporciones de mujeres  normales  (Nancy) y aun así estuve llena de complejos mucho tiempo  ( sobre todo fruto de los mensajes oídos en mi familia sobre el cuerpo femenino)… ¿Qué va a ser de mi hija que crecerá en un mundo con muñecas de proporciones totalmente irreales y absurdas?  Donde las modelos estéticas cada vez son menos mujeres ( y no es una exageración)?.

¿Dónde han quedado las imágenes de cuerpos normales de mujer? Bellos con sus imperfecciones, con sus redondeces, con sus estrías y cicatrices que no son más que prueba de la vida que ha pasado por ellas?

Rubens “Las 3 Gracias”

No nos damos cuenta pero todos ( sobre todo “todAs”) contribuímos a establecer estos cánones absurdos cuando alabamos la delgadez en vez de la salud,   lo bello artificialmente por encima de lo natural bellamente adornado.

Tod@s queremos tener una buena imagen, no hablo de eso. De hecho, yo  misma, organizo talleres en los que hablo de la importancia de ser y sentirse atractiva ( que es mucho más que ser o estar guapa,y de serlo o estarlo “para los demás”). Pero el primer paso para gustarnos y gustar es no escondernos. Que además “esconderse” suele tener una connotación negativa. Se esconde aquéllo que nos avergüenza y esconder nuestro cuerpo, nuestra feminidad, nuestras facetas como mujeres, en el fondo es perpetuar esa idea de sentir vergüenza por lo que somos.

Vivamos nuestra vida, nuestra maternidad hacia fuera… Por nosotras y por nuestras hijas. Y por nuestros hijos que aprenderán a respetarnos de verdad cuando vean que empezamos por respetarnos nosotras mismas.

En un sentido somos diosas… no como las barbies irreales, sino como estas:

Diosas que   engendraban vida y que amamantabas a bebés y a niños. En público.  Con orgullo. Con normalidad. Con naturalidad. Con respeto por sí mismas y por sus cuerpos en todas sus facetas.
Como diría Jesusa:

Diosas por “parir mundos”

 

Así que por mí, por mi hija, por mi hijo…

YO NO ME ESCONDO PARA AMAMANTAR

Imagen del Fin de las I Jornadas de Crianza, Familia y Educación ( 10, 11 nov LPGC) donde participé como ponente mientras amamantaba a mi hija (Foto de Davinia Cruz)

Y declaro que:

“El Mundo es mi Sala de Lactancia”

Bolsas de www.nanufacture.com

Imágenes de lactancia en el antiguo Egipto tomadas de: The Images and Power of Motherhood

Lo que de verdad “esconden” (I parte)

No es que esto sea nuevo para mí,  ya lo había visto antes. Pero lo he reencontrado en un día de esos que tengo “agitados”. En el día después de un día de vomitar algo más que la comida.

En estos días pues ya sabéis… me da por centrar mi energía  menstrual, que en teoría debería ser “contemplativa”, pero que en mi persona es más bien guerrera, en las cosas que me revuelven.

Y estando así las cosas veo esta imagen:

Y  sí, esto existe, no es una broma. Existe y se vende… y alucinad, cuesta 60$ (unos 48€). Y además al parecer, está pendiente de patente ( o sea que va en serio, tanto, que temen que les copien O-O)
Para los que seguís mirando la imagen sin saber de qué va disfrazada esta señora os cuento que es un invento para “dar de mamar discreta y cómodamente” (léase en modo ironía ON).

A ver, que soy la primera que respeto que la mujer debe de dar de mamar como y donde quiera. Pero es que esto me parece el burka de la teta.

Quizás en vez de inventar cosas horrorosas para taparnos, que además lo que consiguen es atraer más aún las miradas hacia nosotras ( porque la verdad, yo veo a una señora disfrazada así de mesa camilla en cualquier sitio y no podría  evitar mirar a ver si es que anuncia algo, o si va a salir alguien de ahí cantando el “happy birthday to you”  o qué), deberíamos empezar por analizar por qué tenemos esa visión del propio cuerpo en general y de nuestros pechos en particular.

Y por qué en vez de empeñarse un montón de gente y empresas en buscar cuchitriles donde esconder a las mamás a dar el pecho,  porque salvo honrosas excepciones eso suelen ser las salas de lactancia  (donde las hay), trasteros sin ventilación con una silla y un cartel en la puerta que a veces para más INRI lleva un dibujo de un bibe para identificarla :-P, por qué en vez de eso, me pregunto, no invierten tiempo y recursos  en educar en sexualidad desde chiquititos.

Igual así conseguimos una generación que sepa y entienda y respete lo que significa ser mamífero. Una generación de niños que sepan que lo normal es tomar leche de mamá, no de un brick. Una generación que sepa que las tetas no son solo para lucirlas mientras se baila un perreo, sino para alimentar a nuestros hijos y consolarlos  ( o al menos “también” para eso). Una generación de mujeres que se sienta cómoda con su cuerpo en una de sus funciones fisiológicas sin pensar que está haciendo algo que requiere ocultarse.

Insisto aquí en que respeto a la que le da pudor y quiere privacidad. Las tetas de cada una son de cada una. Y lo dice una que ahora tiene unas tetas reivindicativas pero que cuando nació mi primer hijo, “intentaba” que no se vieran mucho. Cosa imposible por otra parte,  entre el tamaño de las mismas, que mi hijo no soportaba taparse de ninguna de las formas y que prácticamente vivía con la teta en la boca, no me quedó otra que acostumbrarme a llevarla más tiempo al aire que tapada… vamos que el pudor se fue de mi vida aburrido de no hacerle caso. No critico que una madre opte por buscar esa privacidad, sino la cultura que nos hace llegar a tener esa necesidad, que muchas veces va en contra de la misma lactancia.

Conozco madres que solo dan teta en casa, porque en la calle se ven incapaces. O que si no encuentran un lugar “adecuado” prefieren hacer esperar al bebé llorando. Este tipo de actitudes, evidentemente van en contra de la  lactancia en sí misma, de la necesidad del bebé y de la propia madre. A esto me refiero.

De hecho, hablando ya desde el punto de visto objetivo y fisiológico de la lactancia  este “engendro” debería prohibirse directamente, o al menos advertir que “puede interferir en la lactancia“, como los chupetes y tetinas.
Os copio la explicación del Milktent Lactancia-Cómodo y seguro que hace la web que lo vende:

Hecho de Minky, redes y lindos estampados de algodón, la cubierta de lactancia Milktent ofrece un ambiente cómodo y seguro para el bebé  que mama. La malla en la parte superior de la prenda es elástica, proporcionando una ventilación constante para el bebé, así como visión  para la mamá, sin comprometer su modestia. Los recién nacidos ybebés de hasta  1 año disfrutan por igual  de ser confinados en la suavidad de la tela Minky, mientras que la abertura elástica en la parte frontal permite una serie de ventajas para la madre y el niño, como el acceso fácil al bebé, varias posiciones de amamantamiento y ventilación adicional. La parte inferior de algodón estampado proporciona privacidad a la madre y el niño, así como protección al bebé del entorno. La cubierta de lactancia Milktent permite la maniobra constante que se requiere al amamantar a un recién nacido, ya que la mamá se asegura de que el bebé tiene un agarre correcto y que se despierta para finalizar una toma. A medida que el bebé crece y se mueve más, mamá podrá estar tranquila, el bebé no puede tocar nada insalubre como el respaldo de una silla pública. Los bebés se vuelven más sociables en torno a 6-8 meses y esto puede hacer que la lactancia materna en público sea más difícil. El Milktent elimina las distracciones visuales y físicas para el bebé, lo que facilita una alimentación más larga y más productiva. No importa lo que mamá usa o cómo esas pequeñas manos y piernas se mueven, la cubierta de lactancia Milktent ofrece un ambiente cómodo y seguro para la lactancia. Dentro de esta tienda, están  sólo usted y su bebé.

De verdad que no sé por dónde empezar a  comentar…
Sé, porque he visto  y tratado, cientos de bebés amamantados, que a algunos les gusta mamar tapaditos y que de entre esos, un cierto número necesita, además, de cierta tranquilidad y aislamiento para mamar.

Normalmente sus madres usan un pañalito, un arrullo ligero de tela o una mantita si hace frío  para ese fin, algo que es mucho más sencillo, cómodo, práctico, barato y discreto que la tienda de campaña portátil de lactancia esta.  

Estos bebés  más sensibles a los estímulos externos normalmente lo que necesitan es “refugiarse” de los mismos, pero nunca, NUNCA,  privarse del contacto visual y corporal con su madre.

Cuanto más reactivo es un bebé,  cuanto más bajo su umbral de excitabilidad ante los estímulos del entorno, más suele necesitar estar conectado a su figura de apego, su madre.

 Meterlos en una especie de saco con una abertura les priva de la posibilidad de buscar la mirada de mamá, por no hablar de la posibilidad de tocarla o juguetear con sus manitas.

A estas madres les suele ir muy bien llevar a sus bebés en un portabebés, que permita

proteger al bebé del “exterior”, pero siempre, SIEMPRE, cerca de mamá, de su teta, de sus miradas y caricias mutuas. Y por supuesto que permita a la madre moverse con libertad y no parecer candidata a Cutre-Reina del Carnaval.

¿Qué madre en su sano juicio querría perderse escenas  o situaciones como estas?

 

 

Sigamos con la maravilla de carpa de circo esta ambulante que pretenden vendernos…

Continúan explicando que la abertura facilita el asegurarse un buen agarre… la verdad, dudo que quien inventó esto haya visto muchas madres con problemas de agarre. Normalmente en caso de dificultades en el agarre y/o grietas, se busca la posición de mayor contacto entre mamá y bebé, y casi nunca es la posición del bebé “tumbado”.  No veo yo a una madre en ese trance “maniobrando” casi a ciegas con su bebé en esa especie de burbuja de “lindos estampados”.

POr otro lado, no sé si habrá alguna  madre que consiga tener a un bebé de 6 u 8 meses ( y no digamos de 1 año) ahí dentro… Si la hay, por favor que se grabe una toma y me la mande ( más que nada para poder poner en mi currículum que he visto de todo, digo). Lo habitual a esas edades es lo que solemos llamar el “chupito continuo” o el “mama sutra”, es decir, el bebé come mientras observa todo el entorno y coge y suelta la teta cien veces. O inventa posturas increíbles  sobre y alrededor de nuestro cuerpo sin soltar la teta.

A veces, incluso hacen cosas como esta:

 

Como vemos, este “invento” no es ni cómodo, ni fácil, ni útil, ni práctico… ni bonito (¡¡¡por Dios, si es horrible!!!!)

De hecho como prueba de lo que digo he de confesar que para conseguir fotos de un bebé mamando tapado hemos tenido que hacer trampa ;-). Con todas las amigas tetadoras que tengo nos costó encontrar ese tipo de fotos en los archivos y Lucy tuvo que tapar a su niña cuando se durmió a la teta y Sofía hacerla “por encargo” ;-).

En realidad este tema lo que demuestra no es la ignorancia  sobre la lactancia, la falta de sentido común y estético, ni siquiera la mojigatería colectiva de algunas sociedades… no, es algo mucho más profundo.  Lo que de verdad quieren esconder es algo más que nuestras tetas.

LO veremos en la segunda parte de este  post..., suscribios si aún no lo estáis para no perdéroslo.

Mientras, ya sabéis, si os gustó este artículo, compartidlo y comentadlo :-D. Aunque solo sea para decir que qué  fotos tan bonitas… y hablando de fotos: Gracias a Lucy, Aránzazu, Japci, Alson, Sofía, Noelia, Saray  y Jemina  ( y a sus bebés)  por permitirme publicar sus fotos ♥♥♥♥

Nuestra Semana Mundial de la Lactancia Materna 2012

Ayer fue un día especial… como todos cuando se juntan mujeres acompañadas de sus parejas e hijos para celebrar algo que debería celebrarse cada día.
Siempre he tenido yo un problema con esto de las fechas  señaladas, ya sabéis…  Porque cuando hay que dedicar un día o una semana a algo es porque  hay que “recordarlo”. Ojalá algún día ciertas cosas estén tan normalizadas que no haya que celebrarlas un día o una semana solo.
De todos modos, siempre es un motivo de alegría juntarse con personas que aprecias, que quieres, que comparten cosas contigo aunque no te conozcan… y eso hicimos ayer. (más…)

A mis queridas Tetas (Parte II)


En el post anterior os contaba que mis tetas se merecían no 1, sino 2 post exclusivos, no solo por lo prácticas que son…

Dando teta mientras porteo a la espalda

Quedé en contaros por qué  mis anteriormente llamadas “churritetas” son aparte de prácticas, PERFECTAS ♥-♥

Y aunque podría enumerar varias cosas más creo que con estas de momento queda claro que mis tetas son:

  • Perfectas porque cumplen maravillosamente su función principal en una hembra mamífera: alimentar a mis hijos.
    No han dejado de alimentar un solo día desde hace 6 años, 6 meses y 19 días. Han sido su fuente exclusiva de alimento y bebida durante muchos meses, y continúan siendo parte fundamental de su dieta (la de ambos).
  •  Perfectas porque son una fuente de placer  para mis hijos
    Porque no solo alimentan. Mis tetas calman, y consuelan y cobijan sí. Pero hay más: mamar no solo les es necesario físicamente hablando. Mamar es placentero para el bebé y niño. Y empezar la vida sintiendo placer es algo que indudablemente deja huella. Gracias a mis tetas mis hijos saben lo que es el placer, igual  o quizás más, que cuando les beso, les abrazo y les digo que les quiero. Ahora sabemos lo importante que son las hormonas del placer en el desarrollo del propio cerebro y de la personalidad. Así que gracias a mis tetas por ello también.
  • Perfectas porque son una fuente de placer para la pareja.
    En este apartado no me explayo porque ya lo hace toda la sociedad por una.  No critico que las tetas se vean como algo “sexual” (erótico), sino que se vean EXCLUSIVAMENTE como tal. Si estando en pareja la otra persona disfruta con ellas, pues genial también. Como con el resto de la anatomía.
  •  Perfectas porque son una fuente de placer  para mi.
    Porque YO siento placer con ellas y a través de ellas.
    Y hablo de placer  sexual experimentado en pareja y también al amamantar.

 

Cierto es que eso pasa desde hace relativamente poco, que no fue así desde el principio de la lactancia. De hecho, antes de mi tercer embarazo ni siquiera con las relaciones de pareja sentía placer a través de mis pechos. Pero como en muchas otras cosas, mi tercer embarazo me reconectó con mi cuerpo al completo, incluídas mis tetas.

Sé que no todas las madres  sienten ese tipo de placer (físico) al amamantar, e imagino que de las que lo sienten, no todas lo cuentan, así que sigue sonando “raro” oír del tándem : lactancia y placer . Hasta yo, que sabéis que me callo poco, salgo hoy “del armario” para hablar de esto que se sigue considerando un tema tabú.
Porque si digo que amamantar da placer, todas pensamos en la imagen tierna  de esa madre imbuída de oxitocina, tranquila, casi adormilada, destilando amor maternal.

Pero si digo que una madre que amamanta puede llegar a sentir tanto placer que incluso llegue al orgasmo…  es más, si afirmo no que “puede pasar”, sino que “pasa”… Pues a esperar reacciones 😉
No hace mucho hablaba con una señora de unos 70 años y me contaba cómo al amamantar a sus hijos tenía que cerrar las piernas y apretar de tanto como llegaba a excitarse. Si yo me sorprendí un poco con su sinceridad y su vivencia… imagino la cara del resto de personas si la hubieran oído, en el caso de que ella hubiera llegado a contarlo en algún momento hace 40 años , cuando se suponía que las mujeres no “debían” sentir placer ni siquiera con el sexo en sí.
Pero cada vez somos más libres para expresar estas cosas. No hace mucho mi compañera  de Una Nueva Maternidad, Irene García, escribía en Ser Mamas:

(…)La lactancia es sensual. Sólo hay que poner un bebé en las escenas de arriba. Sensual, sexy, placentera…Dar el pecho es parte de la sexualidad femenina, desde la primera toma hasta la última. Oxitocina, endorfinas, prolactina…las mismas hormonas y neurotransmisores que permiten el goce del sexo controlan tu mente y tu cuerpo cuando estás amamantando. Una parte de la sexualidad femenina que puede o no implicar a una pareja.(…)

He pensado mucho en esto en estos meses.  El diseño del cuerpo humano es perfecto, nada es casual. Todo el mundo sabe que los pezones son una zona muy erógena ( en un@s más que en otr@s, pero en general casi todo el mundo experimenta placer al estimularlos),  y me pregunto yo : ¿por qué? ¿por qué una parte del cuerpo que en principio cumple una función nutricional puede provocar ese placer?

Y me imagino que es para “regalarnos” placer mientras hacemos algo tan importante y que tanto tiempo nos demanda. Como un regalo  de la Fuente de la Vida por contribuir a dar vida y mantenerla.  Del mismo modo que comer es una necesidad básica  que disfrutamos muchísimo, amamantar es otra función básica de nuestro cuerpo de mujeres que puede producirnos  mucho placer. Aunque , como pasa con otros mecanismos placenteros, eso llegará si no hay dolor, miedos, prejuicios, ¡ ni tabúes!.

Hemos sido criadas en una cultura de desconocimiento del placer. Y hablo del placer en general, pero en particular de las sensaciones placenteras a través del tacto y la piel. Imagino que  el desconocimiento de la sexualidad humana en todos sus niveles y el miedo  a  “salirse” de la norma ha hecho que  llevemos siglos confundiendo las churras y las merinas.  Así cuando restringimos la palabra “placer” al sexual, al genital, pues nos perdemos muchas cosas importantes y necesarias para crecer con autoestima y con conocimiento del propio cuerpo, de sus ciclos y funcionamiento. No es casualidad que cuanto más pacata es una sociedad más sufren las mujeres en sus menstruaciones, partos, lactancias, puerperios  y climaterios.

Yo fui amamantada solo 3 meses, según me contaba mi madre, me quedaba con hambre y mi abuela me dio una papilla de maizena y ya no quise pecho. Sí he sido muy cogida en brazos, eso me consta, sobre todo de bebé. Pero  no sé cómo fue la vinculación de mi madre conmigo en esa etapa primera. No sé cómo vivió mi madre la llegada de su primera hija, si se sintió insegura, colmada o abrumada. Si ver a su bebé le hizo recordar consciente o inconscientemente cómo fue ella tratada de bebé. Si la “sombra” de su propia infancia planeaba en su puerperio o no. Cuando pude preguntarle no lo hice y ahora que querría no puedo.

Después, la etapa que sí recuerdo conscientemente, cuando ya no era bebé, sino una niña, está  llena con recuerdos de displacer.

No  recuerdo un masaje, ni muchos besos ( aparte los de saludar),  ni muchos abrazos ( de esos de porque sí) . Como he comentado alguna vez éramos algo “salvajes” en nuestra familia. Fuimos heredando las carencias de nuestras madres y de nuestras abuelas. (Mamá, si pudieras saber ahora cuánto entiendo tantas cosas… cómo siento que no hubieses sido más feliz, más arropada, querida y valorada de niña…).

No se puede dar lo que no se tiene… o al menos no completamente. Y aun así, teniendo en cuenta la propia mochila que cargaba mi madre, recibí cosas positivas entre tanta frustración y dolor. Pero ningún mensaje positivo sobre mi cuerpo, sobre el placer del cuerpo.

Crecí viendo a mi madre estar siempre a dieta. Una mujer muy guapa, inteligente, que mantenía a su familia prácticamente sola. Pero estaba gorda. En mi casa, esa palabra:  “gorda” ,era de las que más se oía, a veces disimulada en forma cariñosa: “gordi”, y a veces directamente como insulto: “gorda” “vaca” y otras que me cuesta hasta escribirlas a día de hoy…

¿Cómo va una madre que odia su cuerpo a transmitir a sus hijos amor y/o agradecimiento por los suyos? ¿Cómo va a enseñar a disfrutar de las sensaciones placenteras de la piel si apenas las ha vivido?

Me imagino, que se podrá en cierta medida, pero no completamente.

Curar la herida de no sentirse tocada, de asociar” tacto” solo con relaciones  sexuales  cuesta mucho, muchísimo. Y es necesario. Para hablar a nuestros hijos de sexualidad en un sentido amplio. No sólo de cómo se hacen los niños, sino de todos los aspectos implicados. Para que sean personas con menos conocimiento de geografía universal pero más de geografía propia… la física, y la emocional.
Para que cuando nuestras hijas tengan su primera menstruación no sigan diciendo : “He caído mala” . Para que sepan que sexo es mucho más que coito y sobre todo para que sepan que sus cuerpos son perfectos: sean como sean.

Yo me creía lista y espabilada y muy segura de mí misma.
He sido una niña independiente. Me hice cargo muy pronto de hermanos y casa. Me fui de casa de mis padres a  los 19. Quienes me conocían veían  a alguien “aparentemente” sin complejos…
Pero sí  tenía… ¡vaya si tenía!…  A veces la “aparente seguridad” no es sino justo lo contrario.
Gracias a mi marido supe lo que era sentirse querida, amada y deseada… pero no bastaba. Seguía con tabúes y miedos a mi propio cuerpo.
Hasta que llegó  mi tercer parto. Y di a luz algo más que a mi hija… y empecé a verme como lo que soy de verdad. Lo que somos todas: mujeres perfectas con nuestras imperfecciones.

Así que  ahora puedo decir bien alto que :

tengo un útero perfecto y relajado y unas tetas que adoro

 

A mis queridas Tetas (I parte)

Hace tiempo que quería dedicarle un articulo a mis tetas. Sí, a las mías, no a la teta en general (para eso ya está el nombre del blog), ni a las tetas de todas las mujeres, lactantes o no, sino a las mías.

Es curiosa la relación que tengo con ellas y cómo ha ido esta cambiando con el tiempo.  Nunca hice top less ni he sido de esas mujeres que lucen grandes escotes.  Creo que mis tetas antes de ser madre, las había visto  el médico, mis compañeras de piso antes de casarme y mi marido…

Recuerdo las primeras tomas de teta de mi hijo mayor intentando “ser discreta” (¿podéis creerlo???). Pero mi hijo nunca soportó taparse y yo me fui dando cuenta que a mí no me incomodaba para nada amamantarle de forma espontánea en cualquier lugar. Si acaso,a veces notaba que mi  entorno, por la falta de costumbre, no sabía qué hacer cuando yo amantaba a Iker. Igual me ofrecían ponerme en algún lugar más apartado o apartarse ellos. Pero poco a poco, con la mayor naturalidad yo fui viendo mis pechos como lo que eran, y creo que el entorno también.

Llegué a tal punto de normalidad en ver mi teta lactante como algo no erótico, que en los talleres de lactancia, muchas veces para enseñar por ejemplo la diferencia entre un buen o mal agarre, me he sacado mi propia teta y he  hecho una demostración “en vivo”. Reconozco que en ocasiones los padres me han mirado extrañados  o sorprendidos, pero creo que más por la naturalidad que por el hecho en sí.

En general casi nunca he recibido miradas “raras” al amamantar a mis hijos, más bien al contrario. Casi siempre sonrisas amables y comentarios cómplices del tipo: “¡qué bueno!”. Alguna que otra confesión de una madre o abuela sobre sus lactancias demasiado cortas o demasiado largas (según ellas ) y por qué no decirlo, alguna mirada furtiva de otra madre en la que se adivina cierta tristeza por aquéllo no logrado. De las otras miradas, de las “lascivas”, pues la verdad es que muy, muy pocas. Algún abuelito  de la  plaza al que le alegramos el día cuando hacemos la reunión del grupo de Crianza en el parque si no hay local… y poco más.

Cuántas veces no habremos comentado  el hecho de que ver los pechos como algo erótico es característico de nuestra sociedad, pero no de todas las sociedades. En otras culturas los pechos no cumplen esa función y siempre me he preguntado qué influiría en la nuestra para que fuera así. Por qué unos hombres se excitan con el cuello de las mujeres, o con sus pies, y otros se excitan con los pechos. Igual es el hecho de taparlos, o que en general todos mamamos poco, no sé, imagino que son un sinfín de aspectos que influyen.
Sea como fuere, esa connotación la llevamos con nosotras. Y cuesta no dejar que nuestra autoestima se vea influenciada por su tamaño, su forma, su inclinación… cuesta y mucho.

Por muy contenta y reconciliada que una esté con su cuerpo, y por muy a gusto que una se encuentre en su piel,  cuando ves que tus tetas se parecen más a las de las mujeres que ves en los documentales del National Geographic, que a las de las mujeres que ves en todos los medios que te rodean… pues hay que hacer un ejercicio mental de autoconvencimiento de las ventajas de tener unas tetas flácidas.

Porque las hay.

Sería lo que yo llamo la “Ley de la Compensación Universal”.

Si tienes unas tetas firmes y amamantas por ejemplo en portabebés, te tocará desatar o reajustar para que la boca del bebé llegue a la altura del pezón. Si tienes unas tetas más “flexibles ” (qué bonito eufemismo 🙂 ), no hará falta, porque la teta llega donde se necesite:


Y no solo en portabebés…  fijáos lo prácticas que son cuando vas en coche…

Miss Tetas Firmes jamás podría hacer esto sin desatarse el cinturón de seguridad 😛

Por no hablar de que los pechos más flexibles, en general tienen menos problemas con la lactancia los primeros días. Es mucho más fácil abarcar un buen trozo de areola con un pecho flexible que con uno que no lo es. Igual por eso casi ninguna mujer no occidental usa sujetadores ;-). E igual por eso tenemos tanto problema nosotras con grietas e ingurgitaciones… igual además de más información sobre lactancia necesitaríamos menos sujetadores…

El caso es que yo que siempre había llamado a mis tetas cariñosamente:  churritetas

Lo de “tetas” es obvio, lo de “churri”  es por “churro”, o por “chuchurrías“, que es  como comúnmente usamos este adjetivo (que sí existe aunque parezca mentira) y que la  RAE define así:

chuchurrido, da.

1. adj. coloq. Marchito, ajado, agostado.

Ahora leo esa definición y veo qué injusta he sido y soy con ellas.

Mis tetas puede que estén algo marchitas y ajadas  por haber perdido su lozanía ( por cierto, hago un inciso para aclarar que no ha sido por la lactancia, de  hecho creo que con 28 ya las tenía caídas, más bien lo que no soporta un pecho es engordar 30 kilos y perder 40 y engordar 20 y perder 30, que es lo que me pasa a mí cuando tengo hijos :-P) , pero a pesar de eso, son PERFECTAS.

Y mis tetas chuchurrías se merecen no 1, sino 2 post exclusivos  por lo perfectas que son.

Así que  en la Segunda Parte  de este artículo os contaré por qué son tan perfectas para mí mis anteriormente llamadas “churritetas”. No os lo perdáis porque trataré algún tema aún considerado tabú.

Pero mientras lo publico decidme:

Y vosotras… ¿estáis contentas con vuestras tetas?

Una mentira repetida no es una verdad…

…aunque muchas veces lo parece…

Ayer leí este artículo del Dr. Jack Newman (viejo conocido del blog), traducido por Ana Charfén de Cozy Bebe:

El Dr Jack Newman está cansado de que se diga que la fórmula y la leche  humana se parecen, NO se parecen.

 Y pienso cuántas veces no he oído (y leído) lo de :

“Yo crié a mis hijos con biberón y están sanísimos “

Que te dan ganas de empezar a explicar que estar vivo o  no tener una enfermedad muy grave no es lo mismo que estar sanísimo.

Que los resultados de una alimentación no idónea se dan a veces en la edad adulta , cuando nadie se plantea si influyó en esa diabetes, arterioesclerosis,  enfermedad autoinmune,  problemas cardíacos, obesidad   y muchos más, el tipo de alimentación que se recibió siendo bebé y niño.
En todos los exámenes médicos que me han hecho siempre me han preguntado por antecedentes médicos familiares, nunca incluyeron la pregunta:
“¿Fue alimentada con lactancia materna o artificial?”

Nadie se plantea ese factor como relevante y sin embargo lo es.

Hoy nadie duda que una alimentación sana y equilibrada es un factor decisivo en una buena salud. Con propiedades incluso curativas. Véase como ejemplo la web de mi amiga Odile (Doctora en Medicina) que llleva años, tras sufrir un cáncer y superarlo dedicándose a promover otro tipo de alimentación más sana y consciente: Mis Recetas Anticáncer.

Y digo yo, ¿cómo puede ser que aún la mayoría de la población, incluídos los profesionales sanitarios, no reconocen que si la alimentación es un factor determinante en la salud, lo es más en la etapa en que sus sistemas están en pleno desarrollo?
Es como si pensáramos que da igual la calidad de los cimientos con los que construímos nuestra casa.

” A ver señora, no se preocupe, ¿para qué se va a usted a gastar más dinero y complicarse la vida en hacer unos cimientos profundos y en pagar hormigón de calidad? Con este que yo uso hasta ahora no se me ha caído ninguna casa…”

Habrá que ver esas casas dentro de 30 años… o si se ven expuestas a lluvias fuertes  u otras inclemencias. La historia moderna está llena de ejemplos de facturas altas a pagar cuando se escatima en  la calidad de los materiales.

¿De verdad creemos que es menos importante la calidad de los nutrientes con que se forman nuestros hijos?

Como dice el artículo, cuanto más dicen que sus fórmulas se “parecen” a la leche materna porque le acaban de incorporar  ( o intentarlo) algo nuevo que antes no llevaba, más evidencian que durante años han estado vendiendo un producto incompleto.
Porque la lista de “cosas” que contiene la leche materna es casi infinita.

De hecho, ¿te has preguntado alguna vez qué contiene la leche materna?

Whats in breast milk poster original PDF

Pincha en la imagen para ver el cuadro completo traducido por Una Maternidad Diferente

 

Y por favor que las personas susceptibles con este tema no vean un ataque a las personas, sino al sistema.
Estoy convencida que la gran mayoría de las familias hacen lo que creen mejor para sus hijos dentro de sus posibilidades o de la información que poseen.

Y eso critico: la desinformación a la que estamos sometidas en la mayoría de los casos y/o la mentira descarada en otros. La falta del ambiente propicio y los  medios para apoyar a las madres  en sus lactancias, sobre todo a las que se enfrentan a dificultades. Madres que aún con información y ganas acaban desistiendo  ( con motivos muchas veces).

Pero esa realidad no tapa la otra.
Si una madre se jactara de alimentar a sus hijos solo a base de precocinados envasados, pensaríamos que en el mejor de los casos, nadie le ha explicado  los riesgos de esa elección. Porque nos chocaría ver  que una madre escoge esa opción sabiendo los riesgos implicados para la salud de sus hijos.

Del mismo modo a mí me choca oír a madres jactarse de escoger una alimentación artificial, sobre todo cuando ni siquiera yo les he sacado el tema.
A veces simplemente ven a otra dando el pecho o leen este tipo de artículos y saltan como con un resorte automático.

Si tú has alimentado a tus hijos artificialmente,sea por el motivo que sea,  no contribuyas a perpetuar el mito de que “da igual”, de que “es lo mismo”. Porque no lo es.

Es trabajo de todos: padres, madres, profesionales de la salud, sociedad en general, criados a teta o con bibe, criando con teta o con bibe, contribuir a una sociedad más sana y  lo primero para eso es dar la información correcta.  Y no perpetuar mitos aunque nosotros mismos hayamos sido esclavos de ellos.

Luego cada cual es libre de decidir qué hacer y de asumir las consecuencias de sus decisiones, las inmediatas y las que cosechamos a largo plazo.

Pensar que como yo lo hice así, por el motivo que fuera, ya es suficiente razón para  creer que es lo mejor en todos los casos no solo no es cierto, es imprudente.

La libertad de alimentar artificialmente a nuestros hijos, es como la libertad de fumar… asúmela para ti, pero no la vendas como  que es igual que no hacerlo .

No es lo mismo fumar que no fumar.
No es lo mismo recibir leche materna que leche artificial.

Si reconocer esto es difícil en tu caso particular, empieza por plantearte los por qués.