Las 3 C del Porteo (II)

Cuidado, Conciliación y Conciencia Postural

Como vimos en el primer artículo de esta serie, el Porteo  nos permite conciliar el cuidado de los bebés con el resto de nuestros intereses y responsabilidades, razón por la cual cada vez es más frecuente ver a padres y madres usando portabebés.

 

INVERSIÓN SEGURA

Cuando estamos embarazadas y preparamos todo aquello que pensamos-o nos hacen pensar- que necesitaremos, compramos ciertos artículos de puericultura sin ni siquiera cuestionarnos su precio o utilidad real. Si los comparamos con lo que cuesta de media un buen portabebés,  el servicio que nos ofrece y las  horas de uso  que le daremos a lo largo de mucho tiempo es difícil que encontremos otro producto al que le saquemos más rentabilidad.
Esta es una de las razones, además de buscar siempre un modelo que garantice el porteo correcto y el adecuado desarrollo del bebé, por la cual no deberíamos escatimar ni en gastos ni en información a la hora de escoger un portabebés que se ajuste lo más posible a nuestras necesidades.
Otra opción recomendada es contratar una asesoría para escoger correctamente y sacarle el máximo provecho a nuestro portabebés.

Del mismo modo que cambiamos el dispositivo de seguridad en el coche a medida que el niño va cumpliendo años, la forma de portear también se adapta a su crecimiento y en ocasiones es necesario comprar otro tipo de portabebés.

 

Porteo Seguro

Usar un portabebés hace que los padres estemos pendientes en todo momento de nuestro bebé. Al llevarlo tan cerca  podemos atender todas y cada una de sus demandas evitando en la mayoría de los casos que tenga que llorar para que nos demos cuenta de lo que necesita. Este es el  primer gran paso para que crezca seguro y feliz. Además, llevarlo con nosotros nos convierte en una especie  de unidad de vigilancia intensiva (UVI) móvil en versión agradable, amena y sencilla.

No obstante, hay que tener en cuenta una serie de factores para que el porteo sea seguro.
En primer lugar, los padres tenemos la responsabilidad de comprobar que sabemos usar el portabebés de la forma adecuada, sin olvidar que la información que provee el fabricante a veces no es suficiente para llevar a nuestros hijos en el portabebés con todas las garantías.

Además de eso no olvides estos   aspectos a tener en cuenta para un porteo seguro:

  • El bebé va en la posición correcta, es decir, con su barriga pegada a nuestro cuerpo, manteniendo la curvatura fisiológica de su columna vertebral en forma de C  (Cifosis) y la posición de sus piernas y caderas es la adecuada (posición ranita).
  • Evitar los portabebés tipo bolsa preformada donde el bebé va tumbado. Con recién nacidos, sobre todo prematuros o con dificultades respiratorias,  priorizaremos la posición erguida.
  • Nos aseguraremos de que el ajuste y  la tensión del portabebés es la adecuada para garantizar que el bebé no se escurra ni pierda la posición correcta. Aunque nos movamos o agachemos el bebé tiene que seguir pegado a nosotros.
  • Durante los primeros meses, cuando el bebé aún no tiene control total de su cabeza, el portabebés tiene que permitir sujetar bien esta zona tan delicada.
  • La postura adoptada siempre mantendrá las vías respiratorias (nariz y boca) despejadas y su barbilla nunca tocará su pecho.
  • Cuando les llevamos delante, nos aseguraremos de mantener el contacto visual con el bebé y que está a la altura correcta, es decir, que no le rozamos con la barbilla pero podemos besarle si nos inclinamos.
  • Si es un portabebés no preformado, es importante cerciorarse de que la bolsa está hecha correctamente, con un asiento que sujete los muslos del bebé y cuya tela va de corva a corva de las rodillas manteniéndolas elevadas.
  • En el porteo trasero se aconseja practicar antes con un muñeco  frente a un espejo o con una asesora de porteo hasta dominar la técnica.
  • En esa misma posición trasera, con bebés pequeños, aseguraremos el contacto visual con el bebé, bien porteándolo alto  para verle por encima de nuestro hombro o usando un espejo.

 

¿QUÉ DEBEMOS BUSCAR EN UN BUEN PORTABEBÉS?

  • *EN ALGUNAS OCASIONES a los padres les resulta muy complicado elegir un portabebés porque en el mercado existe una gran variedad.
    a veces se les hace difícil escoger.

La primera gran criba se hace descartando todos aquellos que no son ergonómicos. Debemos asegurarnos de elegir  entre los que garantizan la postura correcta del bebé, sobre todo del recién nacido, además de permitirnos un buen ajuste que garantice seguridad y comodidad.

  • *UN PORTABEBÉS ERGONÓMICO es el que respeta perfectamente la curvatura fisiológica de la columna vertebral del bebé  en forma de C , al mismo tiempo que mantiene su articulación del fémur y la cadera en la posición apropiada y permite ajustar completamente su cuerpo al del adulto que lo portea.
  • *SI ES DEMASIADO RÍGIDO y tiende a aplastar la espalda del bebé, si ejerce puntos de presión en su columna y no lo sostiene vértebra por vértebra haciendo que se escurra, si no permite sujetar correctamente la cabeza, si no permite el contacto con el cuerpo del adulto, lleva las piernas colgando o si está  concebido para llevarlo cara al mundo en lugar de hacia nosotros, eso significa que no es un buen portabebés.

 

bebé de 10 días en bandolera

 

¿Cuál es el mejor ?

  • *NO HAY UN PORTABEBÉS MEJOR. Cada familia y cada bebé son únicos,  y una buena asesora de porteo puede ayudarles a encontrar el portabebés que mejor se ajuste a sus necesidades, además de enseñarles a usarlo de forma correcta, segura y cómoda.

    Al elegirlo  ten en cuenta estos factores:

    • *LA EDAD DEL BEBÉ y desarrollo.Debería ser el primer aspecto a valorar, teniendo en cuenta también el peso y sus características.
    • *EL TIEMPO DE USO. ¿Vas a utilizarlo muchas horas a lo largo del día o solo de forma puntual?
    • *EL CLIMA de tu ciudad o la estación de año en la que nazca el bebé también influye en el tipo de portabebés,  de tejido, de nudo, así como si se necesitarán complementos de abrigo.
    • *LA FUNCIONALIDAD A veces los padres buscan uno que les sirva desde que nace el bebé hasta que ya no quiera o pueda ser porteado, pero mi consejo es que el portabebés se escoja pensando en el momento presente.

 

Práctica saludable

El porteo, al contrario de lo que algunas personas piensan, no es un impedimento para el adecuado desarrollo de los bebés,  más bien al contrario, portear favorece el desarrollo de su sistema psicomotor. La posición erguida sobre el cuerpo del adulto les permite ejercitar los distintos sistemas del orgaismo de forma óptima.

Así pues,  todos los bebés sanos, y la gran mayoría de los que tienen necesidades especiales, se benefician de ir en esta posición que para ellos es la “natural” como seres bípedos que somos.

Cada vez más profesionales de la salud recomiendan el porteo como práctica saludable, no solo para prevenir  posibles patologías, sino también como recomendación específica para aliviar y corregir problemas ya existentes.

En el caso de ser  madre o padre de un bebé con algún tipo de patología o disfunción es reomendable consultar  con el especialista y buscar una asesora de porteo formada para saber cómo adaptar el porteo a dichas circunstancias.

Porteo No Hiperpresivo- Porteo Consciente®

Un buen portabebés  siempre  debe tener en cuenta el bienestar del bebé, pero sin olvidar el del adulto que portea. Debe resultar  cómodo, ser fácil de utilizar y adecuado al estilo de vida y a las características particulares de cada uno. Si los padres tienen  algún tipo de necesidad especial, también hay soluciones adaptadas para ofrecer a padres e hijos  el contacto necesario de la mejor forma posible.

Porteo consciente

En cualquier caso, lo cierto es que la mayoría de las madres  tendemos a dejar nuestra comodidad en un segundo plano, cuando en realidad deberíamos tener en cuenta que después  del embarazo y  del parto nuestro cuerpo necesita un tiempo de recuperación. y que según cómo nos cuidemos esas primeras semanas  y meses dependerá en gran medida nuestra condición física y nuestra salud.

Porteo no Hiperpresivo

Técnica desarrollada por Nohemí Hervada para sus formaciones de Asesoras

En ese sentido mi trabajo como Asesora de Porteo es explicarle a la madre la importancia de tener una buena conciencia postural y  ayudarle a entender qué ha pasado con su cuerpo, qué va a pasar durante el posparto, y de qué modo portear a su bebé para favorecer la recuperación especialmente de su suelo pélvico y faja abdominal.

En las primeras semanas de vida del bebé buscaremos una forma de porteo lo menos hiperpresiva posible para la reciente madre, con el portabebé adecuado o con el nudo del fular que menos incida en su suelo pélvico y faja abdominal,  zonas en pleno proceso de recuperación.

Ser madre puede ser una ocasión fantástica para empezar a tomar conciencia de nuestro cuerpo y dedicarle  un poco de tiempo para contrarrestar los efectos del ritmo frenético del día a día en nuestra postura y estructura.

Hacer ejercicios de gimnasia hipopresiva y de enderezamiento postural puede hacer que porteemos de manera más  cómoda y segura para nuestro cuerpo.

Que las mujeres hemos sido desde siempre las depositarias del cuidado  de los hijos y que deseamos hacerlo de la mejor forma, es algo que se ha ido transmitiendo de generación en generación, pero además de tener en cuenta el bienestar del bebé, debemos pensar en el nuestro.

Nuestros hijos aprenderán lo que significa respetarse a sí mismos y su cuerpo viendo cómo para nosotras  ellos son nuestra absoluta prioridad, pero sin dejar de escuchar  y atender nuestras propias necesidades. En definitiva nuestro bienestar influye en el suyo.

Y no me gustaría concluir esta introducción al porteo  sin invitaros a cada uno de vosotros a que lo probéis, padres y madres, porque  la práctica es la mejor forma de entender lo que he explicado.

En una ocasión, mientras daba un taller, una madre embarazada me dijo tras probarse un fular con un muñeco:
-”Has estado una hora hablándome de lo que significa el porteo para el bebé , pero hasta que no lo he probado no me has convencido. En tu próximo taller habla menos y ofrece probarlo más”
Así que ya sabéis, os haya convencido o no lo que habéis leído , ¡Probadlo y no os arrepentiréis!

 

 

 

Las 3 C del Porteo

Las 3 C del Porteo

Cuidado, Conciliación y Conciencia Postural

“Que te salga bueno” nos desea la gente al vernos embarazadas.

Es evidente que no hablamos de “bueno” en el sentido moral. Un bebé, por pura definición, no puede ser malo.

Pero ese detalle, esa pregunta que ya una vez con el bebé en brazos, se repite constantemente : “¿es bueno?”, no es más que un ejemplo de las expectativas con las que llegamos a la maternidad.
Ser padre no es algo vocacional en todos los caso. No todos tenemos hijos por las mismas motivaciones y los mismos deseos.  Somos seres complejos y únicos, influidos por nuestras propias vivencias y experiencias.  Y cómo no, por nuestras expectativas. Que casi nunca son propias, porque vivimos en sociedad  y enmarcados en una cultura determinada que es  la que se encarga de ir dibujando en nuestra mente el escenario , asignando los roles y perfilando el guión.

De este modo las expectativas sobre lo que es ser madre y padre se convierten en esa película mental en la que nos “vemos” con nuestro precioso bebé, que come y duerme de forma plácida cada 3 horas y que nos va a colmar de la felicidad más plena que existe. Esas “ensoñaciones” son necesarias, de hecho, pensar en el bebé y hacer planes sobre él es un elemento de vinculación muy importante. Nos vamos preparando para ese nuevo rol que no se parece a ningún otro. Para ser padres, antes nos tenemos que ver siendo padres.

El problema llega cuando las expectativas  que tenemos están basadas en mitos, en ideas erróneas, en falsas suposiciones.
Cuando nuestra cultura  y/o entorno está tan alejado de la realidad que en vez de cumplir su función de transmisor intergeneracional de la sabiduría ancestral sobre el cuidado se convierte en el mensajero de una sociedad al servicio de la necesidad actual del adulto y su estilo de vida.

Y como todo trabajador fiel, mira por los intereses del que paga.  Que nunca es el bebé.

Por eso nuestra sociedad  inunda a los nuevos ( y no tan nuevos) padres de consejos  y advertencias que no son sino mitos,  ideas erróneas y  falsas suposiciones.

Nuestra sociedad parte de un paradigma en el cuidado al bebé que no se ajusta a la realidad. Tomamos como norma que el bebé es un ser independiente de la madre,  al que ofrecer contacto y alimento con limitaciones y que ha de ser dirigido desde el principio, al que hay que educar  para que se ajuste al patrón de vida que tenemos.

¿Ha de ser el bebé un ser independiente?

Es verdad que los bebés humanos nacen muy inmaduros y que eso les permite adaptarse al entorno concreto en el que son criados.  Pero a pesar de su inmadurez nacen con los mecanismos necesarios para garantizar su supervivencia. Eso sí, siempre y cuando estén en su hábitat. Y el hábitat de un recién nacido no depende del entorno, de su raza o de su cultura en primera instancia. Para un recién nacido su hábitat es su madre, más áun: el cuerpo de su madre.

La neurociencia hoy nos explica lo que el instinto ya nos indicaba, que para el bebé y parafraseando a Nils Bergman:

“nada tiene sentido salvo desde el punto de vista del cuerpo de la madre”.

 

Es el bebé el que pone en marcha los mecanismos fisiológicos del cuerpo de la madre que influyen en cómo va  a ser cuidado. Gran parte del éxito de la lactancia depende de dejar al bebé sobre el cuerpo de ella, piel con piel, y con acceso  al pecho materno. Tan sencillo como eso.

 

recién nacido en portabebésTan sencillo y a la vez tan difícil de interiorizar  cuando eres una mujer joven, profesional e independiente. Cuando hemos crecido pensando que para tener éxito hay que hacer muchas cosas. De repente tenemos un bebé que lo que nos pide es que sencillamente no hagamos mucho más que estar disponible.

Por eso el porteo ha sido práctica habitual de la humanidad. Por eso a nadie se le ocurrió hacer cuevas con estancias separadas para las crías humanas. Por eso nunca nadie imitó el acceso de un bebé a la teta de su madre, ni de noche ni de día.

Ese acceso constante del bebé a su madre mediante la práctica de portear al bebé sobre el cuerpo ayudado de algún sistema es la forma en que el ser humano ha garantizado la supervivencia de las crías de la especie.  Ha provisto al bebé del acceso constante al hábitat diseñado para él, su madre. Del cuerpo de la madre el bebé obtiene nutrición, calor, contención, protección, seguridad. Realmente no necesita más… ni nada menos.

Y si desde el punto de vista del bebé el porteo es imprescindible para garantizarle el contacto continuo que necesita, para la madre el porteo no es menos importante.

 

 

HA sido la forma de compaginar el cuidado de su cría indefensa con el resto de sus obligaciones. Y no nos engañemos. Todas las mujeres de la historia han sido trabajadoras. Todas han tenido que conciliar. La mayoría sin la opción de la telecompra y el congelador. Así que si de conciliar se trata, creedme que cualquier cultura no occidental nos lleva ventaja.

Las madres hoy criamos a los hijos prácticamente solas. Nuestra pareja, cuando la hay,  no suele disponer más que de un par de semanas de licencia de paternidad , así que la realidad para la mayoría de las  madres de nuestra generación es que nos vemos  a los pocos días de haber parido, solas, en una casa  casi siempre enorme, con un bebé en brazos que nos demanda más contacto del que esperábamos.  Todo se mueve a otro ritmo, como en una secuencia de Matrix. Como si el mundo siguiera su vorágine y nosotras nos viéramos obligadas a ir a un ritmo brutalmente lento. Bebés que empatan una toma con otra, bebés que parecen no dormir si no es en brazos, bebés que nos reclaman con tanta intensidad que a veces nos llegamos a sentir agobiadas.

Reacción normal cuando esa película no era la que soñábamos. Cuando el bebé que llora en la cuna no se parece en nada a aquél que yo esperaba.
“Los bebés comen y duermen…” es lo que todo el mundo sabe y lo que todo el mundo repite. Pero pocas veces nos han contado cómo comen y cómo duermen los bebés  humanos. Y pocas veces hemos tenido la oportunidad de convivir con bebés de verdad.

Ese desconocimiento de cómo son y se comportan los bebés  junto con una avalancha de información enfocada al adulto da como resultado  esas maternidades desconcertantes. Madres enfrentadas  a satisfacer  o sus necesidades o las de su bebé. Si seguimos pensando en madre y bebé como cosas separadas  con necesidades independientes unas de las otras, incluso en algunas ocasiones, con necesidades opuestas y/o confrontadas, seguiremos teniendo puerperios complicados, estados emocionales difíciles, incluso mayor índice de depresiones post parto.

La meta es trabajar para que las madres vivamos una maternidad placentera, entregadas al cuidado necesario al bebé, pero con disfrute. Siendo disponibles en cuerpo y alma, pero sin perdernos o desdibujarnos en el cuidado de nuestro hijo. Un bebé sobre el cuerpo de su madre experimenta placer. Y la madre debe experimentarlo también.

 

Durante años la búsqueda de derechos de las mujeres se ha fundamentado en el no cuidado de los hijos. Y eso no ha generado una sociedad más feliz con mujeres más independientes y empoderadas. Ha generado una sociedad de criaturas sin regazo materno con todas las implicaciones presentes y futuras que eso trae consigo de seres con baja autoestima  y de mujeres sintiéndose culpables, unas  por no cuidar ellas a sus hijos y otras por no sentirse útiles para una sociedad que no solo no valora el maternaje, sino que lo penaliza.

Hoy cada vez más familias han encontrado en el Porteo la forma de aunar Cuidado y Conciliación. En la segunda parte de este post  os explicaré cómo  ha de ser el Porteo Consciente.
Si aún no te has suscrito al blog  y a mi canal de Youtube aprovecha ahora y no olvides compartir el post si te gustó o fue útil.