El mayor enemigo de las madres

El mayor enemigo de las madres

No hay semana que no salte al ruedo algún debate más o menos polémico que tenga que ver con las madres.
Cuando no es un spot publicitario, es un libro, cuando no un artículo de opinión, o algún profesional “iluminado” que se cree el dedo de Dios para traernos la revelación absoluta. Otras veces sencillamente somos madres que contamos nuestras vivencias, y como la propia palabra indica, cada una la vive a su manera.

  • Hay madres que sí se sienten “en guerra” con otras, que leen agresividad donde otras sólo escriben hechos
    Y otras que no
  • Hay madres que tienen tanta herida propia que ladran a todo el que se acerca, aunque sea a consolarlas
    Y otras que no
  • Hay madres haciendo “lo que creen que es lo mejor” en contra de su propio deseo, y sufren. Y sufrirían también dejándolo de hacer porque entonces estarían sufriendo el hacer lo que desean a costa de lo que ellas mismas creen que deben hacer.
    Y otras que no
  • Hay madres que nunca se sienten satisfechas con lo que hacen
    Y otras que sí
  • Hay madres que parece que siempre lo hacen todo perfecto a sus propios ojos
    Y otras que no
  • Hay madres que no se cuestionan nada
    Y otras que sí
  • Hay madres que lo cuestionan absolutamente todo
    Y otras que no
  • Hay madres que sufren por ellas mismas
    Y otras que no
  • Hay madres que sufren por todas las madres
    Y otras que no
  • Hay madres que creen que son responsables de salvar a todos los niños del mundo
    Y otras que no
  • Hay madres que se sienten perdidas ante cualquier paso  y piden consejo a todo el mundo
    Y otras que no
  • Hay madres disfrutando su maternidad
    Y otras que no
  • Hay madres sufriendo su maternidad
    Y otras que no

Hay tantos tipos de madres como mujeres conozco.
Con unas me identifico en unas cosas, con otras en otras, pero todas tenemos algo en común.
Todas sufrimos un mismo mal. ¿Sabes cuál es?

Déjame contarte algo primero.
La semana pasada empezó con mi hijo mayor enfermo: lo que parecía un virus de estómago. Las madres sabemos que cuando los hijos enferman, toca cuadrar agendas alrededor de ese hecho.
Entonces empecé yo con una otitis: algo habitual en mí. “Cosa de un par de días” me dije.
Pero no, la infección esta vez fue brutal y me tuvo una noche entera llorando de dolor. Quienes hayas sufrido este dolor sabéis lo que supone.
Pues mientras la infección y el dolor crecía, la gripe aparece “ayudando”. Así que imaginad.
Imaginad esa escena que seguro habéis vivido de sentiros realmente mal, de no poder levantaros de la cama, pero hacerlo porque hay unos niños que te necesitan. Y tienes que salir a comprar y/o al médico porque ellos son prioridad. Y así, la gripe que debería  mejorar en 3 o 4 días, en tu caso empeora.
El mayor enemigo de las madres no es la gripe, ni cualquier otro virus, ni nuestro propio grado de autoexigencia, a veces asfixiante. Ni  la culpa que nos acompaña a cada paso como nuestra sombra. Ni siquiera son las otras madres que reflejan lo que no nos gusta o precisamente lo que nos gusta y no queremos reconocer.

Nuestro mayor enemigo es la soledad.

Yo esta semana he soñado con mi madre.
Tengo casi 44 años, mi madre hace 4 años menos una semana que falleció y yo, enferma en la cama, sólo pensaba en que necesitaba a mi madre conmigo. Para hacerme una sopa y asegurarme que ella se encargaba de los niños mientras yo dormía.

  • No podemos criar solas.
  • No estamos hechas para criar solas.
  • No podemos exigirnos estar siempre, para todos, todo el tiempo
  • No podemos vivir haciendo nuestra la expresión: “No puedo ponerme mala”
  • No podemos someternos al estrés de sentirnos responsables únicas del mantenimiento de la vida.
  • Las madres necesitamos a otras mujeres, a otras madres, a nuestras madres y a nuestras comadres
  • Nuestros hijos merecen tener personas de confianza que les puedan atender cuando mamá no puede.
  • Nosotras merecemos que alguien nos  releve y nos cuide y nos mime también
  • Nosotras tenemos derecho a sentirnos débiles y frágiles a veces.

Tomáos un par de minutos y escuchad esta canción y pensad en la letra…

Muchas madres tienen la inmensa suerte de tener un círculo cercano íntimo que las acompaña, a veces de forma casi imperceptible en su maternidad, otras de forma más que evidente. En algunos casos es ese entramado el que les permite vivir este proceso de la mejor forma. Con momentos y espacios propios necesarios.
Otras añoramos ese entramado y fuimos tejiendo uno virtual.
Yo la semana pasada puse esto en mi muro de Facebook:
Y ¿sabéis qué?
Que como ya sabía y a veces olvido, no tengo madre, mi hermana vive a miles de kms de mí y mis grandes amigas viven muy lejos…  Pero presumo de que mis amigas, casi hermanas, son muy listas e increíbles.

Y ayer me llegó un regalo de mi querida Elena López, quien encargó a Liliana González esta sorpresa para mí.

El mejor regalo para curarse de la gripe

El mejor regalo para curarse de la gripe

Gracias Elena <3 <3 <3 

 Ana Gª del Río, Elena López y yo

Ana Gª del Río, Elena López y yo

Y Gracias Ana.
Porque esta semana alguien también me ha cuidado y mimado y en parte es gracias a haberte escuchado <3

Y gracias a todo@s los que me regaláis mensajes y palabras de cariño <3 <3 <3

Aclaro antes de acabar el post que por supuesto en la mayoría de los hogares la pareja puede ser el mejor compañero de fatigas. 
Yo hablo de mi caso de madre divorciada y del de las mujeres que, o bien no tienen pareja, o no pueden contar con ella en estos temas. Pero incluso cuando sí, la maternidad lleva un componente de crianza en tribu que hace necesaria más compañía que la de sólo papá y mamá.

¿Y tú? ¿Qué opinas?
Safe Creative #1504020171836

Si te gustó este artículo, puedes leerlo editado y ampliado en mi libro “LA Maternidad Sin Tabúes” .
Ya  a la venta en edición impresa o en versión Kindle.

Libro la maternidad sin tabues

La verdad ¿duele?

La verdad ¿duele?

“Los niños de teta son más inteligentes”

Lees ese titular y ¿qué sientes?
Pues depende de muchas cosas, pero sobre todo depende, si eres madre, de si das teta o no das teta.
De si diste  teta una semana o un mes o un año
De si destetaste por propia iniciativa o fue tu hijo quien lo decidió
De si lo intentaste  y lo lograste o de si lo intentaste y fracasaste….
Esas entre otras muchas posibilidades, y por supuesto de tus propias vivencias, de tu forma de gestionar la información y las emociones que te genera ese tema.

Mira que tras más de 8 años en el mundo maternal me sigue sorprendiendo la facilidad con la que ciertos temas levantan ampollas.
La lactancia, el colecto, el respeto a los niños, la educación, los partos y las cesáreas, etc

Todos estos temas sacan pasiones que ya querrían los empresarios para sus empleados, o los políticos para sus seguidores.

Esa pasión para defender o atacar según qué posiciones lo que demuestra es que son temas muy importantes, que conectan con cosas muy profundas del ser humano, especialmente de las mujeres. Que no se trata de un campo más en la vida en el que es escoge una cosa u otra sin más.

No he visto discusiones tan “acaloradas” y llevadas a lo personal como 2 madres que “discuten” por opiniones enfrentadas sobre alguno de estos temas.

Yo misma hace años he recibido en este blog comentarios que leía y releía buscando el por qué de esas reacciones. Si yo escribo que “la leche artificial implica riesgos para la salud de un bebé”, estoy dando un dato objetivo, científico y medible. No estoy diciendo que las madres que dan LA sean peores ni mejores ni no quieran a sus hijos, ni les estoy deseando por supuesto que enfermen o cosas parecidas.  Sencillamente estoy enunciando una verdad. Quizás una verdad dolorosa en muchos casos, pero es una verdad.
Y muchas madres en esa simple frase informativa “leen” un juicio de mi parte hacia ellas o hacia su decisión. Algunas se sienten atacadas y responden con enfado, con rabia, con malestar, con ira incluso.

 

Esto debería servirnos de punto de reflexión colectiva sobre varios aspectos interesantes:

  • ¿Estamos preparados para recibir la información veraz siempre? 
  • ¿La queremos?
  • ¿Somos maduros para conocer las consecuencias de ciertas decisiones que tomamos? 
  • ¿o preferimos no saber o que no nos las digan porque nos es mucho más “llevadero” todo?
  • ¿Estamos empoderados para asumir nuestra parte de responsabilidad en las cosas que nos pasan?

 

Para comprar un coche que nos va a durar como mucho 10 años de media preguntamos, nos informamos, leemos, comparamos. Dedicamos días, semanas o meses a buscar hasta dar con la mejor opción en nuestro caso. Si no podemos pagarlo buscamos financiación,  calculamos, rehacemos el presupuesto familiar, negociamos con la familia cómo afrontar ese gasto.  Todo esto es lo normal y en casi todas las familias es un hecho.

Resulta que para decidir según qué cosas relacionadas con los hijos que van a tener una influencia en el resto de su vida, no estamos tan preparados. Ni nos tomamos tanto tiempo ni tantas molestias ni calculamos bien el gasto.

Criamos como vivimos, a salto de mata.

Influenciados por prejuicios familiares , sociales y culturales y por supuesto por la publicidad, que siempre abogará por la forma de crianza que genere mayor gasto. Si algo se puede vender, trabajaremos para que las familias crean que comprarlo les hará más felices y su vida más fácil, sin informar de las consecuencias.

Y resulta que llego a la maternidad queriendo hacer lo mejor, pero no sé o no puedo, o no me sale, o todo se complica, o no soy capaz, o no aguanto, o me duele, o me resulta insoportable…

Hay tantas historias como personas… El caso es que sea cual sea la causa, tomo una decisión. Una decisión que como todas las decisiones tendrá consecuencias.
No digo que no sea la mejor decisión en mi caso único y personal, que no sea la única que soy capaz de tomar, digo que es una decisión que tiene unas consecuencias.
No son castigos: son consecuencias.

Y si tu decisión, sea el motivo que fuese, el más justificado del mundo, fue dar leche artificial, o programar una cesárea, o aplicar el Estivill a tu hijo… esas decisiones, como todas las otras posibles tendrá consecuencias directas.  Igual que las tienen dar la teta, parir de forma natural o colechar.
La cuestión es que algunas consecuencias son directamente negativas para el niño. Y esa verdad duele.

Cierto que morirse es la peor consecuencia posible si a un niño que no toma teta no le damos de comer.  Pero cierto es también que tomar leche artificial tiene unos riesgos que no tiene tomar leche materna. Todas esas frases son ciertas y en ellas no hay juicio: hay verdades, hechos y consecuencias naturales.
Si yo parí a mi hijo en un parto intervenido y me duele no haber tenido el parto que quise, ahora que leo y sé  lo que implica para un bebé la forma de nacer y la separación  tengo dos opciones: Lo asumo o no lo asumo

  • Asumo que fue lo mejor que pude hacer con lo que tenía y sabía en ese momento
  • Asumo que no fue el mejor comienzo, el que merecía
  • Asumo que su forma de nacer tuvo y tiene consecuencias directas de esa decisión que podía haber evitado

Y por supuesto

  • Asumo que soy la mejor madre para mi hijo 

O NO LO ASUMO y vivo en permanente enfado cada vez que alguien me roza, aun sin querer, la herida abierta.

Yo opté por lo primero. Imagino que porque soy egoísta y es mejor vivir sin dolor perpetuo y con cicatrices sí, pero sin heridas.
Fue un proceso de aprender a  no culpabilizar ni enfadarme con las que sí lo habían logrado.
Me alegraba por ellas, las escuchaba con envidia sana, dando gracias porque me contaran esas experiencias que iban ayudándome a dejar de lado mi propia amargura y mi propio dolor y mi propia culpa, para dar paso a otras cosas.
Ese reflejo que no me gustaba en su espejo, en el de esas otras madres que sí pudieron lo que hacía era ayudarme a sanar.

geminibylunebleuzb9

Gracias a esos reflejos a veces insoportables de dolorosos, la madre que no pude ser para mi primer hijo empezó a surgir con la segunda.
Con Altair tuve el coraje que no tuve con Iker. Aunque también hubo cosas que no supe hacer. Y volví a aprender.

Y todo eso contribuyó a tener lo que tanto deseaba al final: un parto de verdad.

La vida me dio esa oportunidad que pude vivir con plenitud porque aprendí de mis vivencias pasadas. Porque no había rencor ni culpa ya.

Leo a madres que se enfadan porque hablamos de lactancias que hacen a nuestros hijos más inteligentes, aunque sería más apropiado decir  que lo que pasa es que al no dar leche materna  privamos a nuestros hijos de desarrollar el máximo de su potencial, que parece igual pero no es lo mismo ;-). Y veo enfados y suspicacias.
Y me gustaría que al leer esos artículos, si tú eres madre que te ofendes por esa información, porque te duele, te preguntes:
¿por qué me duele?
¿Me duele la verdad?
¿Con quién me enfado?
¿Con quien me da la información?
¿Conmigo por “fallar”?
¿Con quienes deberían haber contribuído a que lo lograra?

Ese es un trabajo personal. Cada una deberá aprender a mirar el reflejo y a asumirlo y a perdonarnos nuestra parte y a aprender para que al menos sirva de algo.

Nos lo debemos, a nosotras mismas, como madres , como mujeres y com personas. Se lo debemos a nuestros hijos, para poder hablar con ellos de todo esto sin acritud como yo hoy pude hacer con mi hijo sobre su parto, sin dolor pero con verdad. Para no perpetuar mentiras, para liberar a las demás mujeres que vendrán detrás del caramelo envenenado de que les pase como a nosotras para que no veamos sus logros y nos duelan.

Tú como yo tienes duelos pendientes, como persona, como mujer, y por supuesto  como madre, todas los tenemos.
Tenemos 2 opciones: vivirlos o negarlos.
Yo decidí vivirlos, y ¡claro que duelen! Pero

siempre duele menos la verdad, aunque duela, que el engaño.

PD: Dedicado a mis hijos, mis maestros. Y a todas las grandes mujeres que no lo lograron y me enseñaron una lección de amor

Mis grandes maestros

Cuidemos a quien cuida

Cuidemos a quien cuida

Hoy es el día mundial del sueño infantil.

Y pensaba hacer una entrada “típica” apelando a lo que ya sabemos que necesitan nuestros bebés.

Pero no.

Hoy no voy a hablar de lo que necesitan nuestros bebés de nosotras, sino de lo que necesitamos nosotras para cuidarles a ellos.

Creo que los métodos para adiestrar a los niños de noche y que se duerman ( o no) sin reclamarnos, es como la punta del iceberg. Es lo que vemos, lo que nos llega, pero hay mucho más debajo.  Del mismo modo que la superficie que vemos tapa lo profundo que puede ser ese iceberg, estoy convencida que nuestro modo de vivir colectivo nos hace ver solo esa punta del problema y que para hablar con propiedad de por qué triunfan esos métodos de “enseñar” a dormir, a comer a estarse quieto, a obedecer, etc, hay primero que hablar de algo muchísimo más profundo y complejo.

Esos métodos nacieron no de la necesidad del niño, de ser así lo habrían hecho todas las culturas, porque dormir es una necesidad primaria y si nuestros antepasados no hubieran sabido o podido dormir, sencillamente no estaríamos aquí. Nacieron como respuesta a una necesidad del adulto que cuida a ese bebé. Y nacieron hace relativamente poco en el contexto de la historia de la humanidad.

Y ese es el quid.

CUIDADO  : ¿Quién cuida al que cuida?

No es un problema que una madre (o quien sea) cuide a un bebé. Como digo se ha hecho siempre. El problema es qué le exigimos además de.

Vivimos en una sociedad avanzada que nos garantiza ciertos derechos,una cierta seguridad social que vela ( o debería hacerlo) para que todos los individuos tengan acceso a los cuidados que necesiten, sobre todo en los momentos de más indefensión: enfermedad, ancianidad…

Pero a la vez hemos instaurado un sistema de privación del cuidado óptimo de los que más lo necesitan. No permitimos a los bebés ser cuidados por sus madres el tiempo necesario, el tiempo requerido. Hemos supeditado ese tiempo mínimo a la ley de un sistema productivo y comercial. No valoramos el trabajo de cuidar a nuestros bebés, a nuestros niños,  y ahí entramos todos: NO LO VALORAMOS SUFICIENTEMENTE.

A la madre que quiere cuidar a su bebé ella misma la obligamos a renunciar a derechos fundamentales: un salario digno, reconocimiento social y profesional de su labor,  acompañamiento en lugar de ostracismo…

A la madre que no puede renunciar a su medio de vida y se ve obligada a dejar a su bebé en otras manos que no son la suyas le llegan los mensajes a veces distorsionados. Se siente atacada, cuestionada y/o frustrada.

Sea como fuere, todas nos sentimos solas y sobrecargadas.

Trinidad Martín escribía esto esta semana que os copio con su permiso:

“Los cuidados. Los cuidados como parte esencial de la vida humana, porque somos seres sociales y aquí ni el más pintado es independiente, somos seres interdependientes, los cuidados deben de ser VALORADOS y REMUNERADOS. 

Mientras que pretendamos pagar una miseria o que trabajen gratis los que cuidan, los que acompañan a nuestros peques o a nuestros mayores, o a los que están enfermos, queremos que nos acompañen profesionales para parir en casa pero baratito, que la asesora de lactancia trabaje gratis, que la experta en porteo nos atienda por la cara, que la doula nos acompañe por amor al arte…. los cuidados nunca tendrán el lugar que se merecen.

Las mujeres son las principales encargadas de los cuidados en el mundo, y como los cuidados no están valorados ni remunerados, acabamos deprimidas porque parece que no hacemos nada cuando maternamos, cuando ayudamos a otras familias, cuando cuidamos de enfermos y ancianos, y además no se remunera o se remunera miserablemente, y caemos en la PRECARIEDAD Y LA POBREZA. 

La pobreza en el mundo es eminentemente femenina, porque las mujeres hacen esos trabajos de cuidado que ni cuentan ni se pagan.
Cuando alguna de las que se dedica a los cuidados intenta buscar maneras dignas de ganarse la vida, monta una comunidad, un curso, encima suele encontrarse con que otras la critican, “oh! osada piensa que puede hacer un trabajo relacionado con cuidados y vivir dignamente, A LA HOGUERA CON ELLA!

Y luego, ¿qué calidad de cuidados se puede dar desde la precariedad?¿cuánto se puede aguantar viviendo del aire? Al final las que tienen más formación y experiencia van abandonando el campo de los cuidados aunque les apasione para buscar algún otro trabajo que les permita vivir dignamente. Entonces las matronas no se pueden dedicar en exclusiva al parto en casa, y claro no sabes quién te atenderá tu parto, porque puede estar trabajando ese día, para la lactancia contaremos con asesoras voluntarias que te atienden cuando pueden como pueden, y así difícilmente tendremos profesionales en los ámbitos del cuidado excelentes, experimentadas y disponibles.”

Da para pensar.
Pagamos más a veces a quien nos limpia la casa que a quien nos cuida a los niños.

En nuestro sistema universitario se pide una nota mínima para algunas carreras, curiosamente para  los que van a encargarse de “educar” a nuestros hijos no se es tan exigente.

Esto es lo que quería escribir ayer.

Pero ayer pasó algo.

Un caso más para la mayoría, una desgracia inmensa para quienes la conocían.

Mireia Long escribe en Bebés y Más este post:

“Las madres que no pueden más”

Dedicado a una mujer real, no a una estadística. A una mujer que se iba tragando todo pensando que eso es lo que hay que hacer. Que ser buena madre es aguantar, sacrificarse, desvanecerse…

Y siento la pena de quienes hoy lloran  por esa madre que no pudo más.

Siento su pena un poco mía… por todos los tipos de violencia que contribuyen a las muertes… no solo la física, a veces el desprecio, o la anulación consiguen lo mismo…
Hay tanta violencia enmascarada y tan arraigada e interiorizada que cuesta verlo.

Si una madre que necesita desesperadamente dormir porque madruga para ir a trabajar y no soporta el reclamo constante de su bebé de noche y  ve en el método Estivill la “solución” a su problema, el primer problema no lo tiene el bebé. La violencia la está viviendo primero esa madre, y ella solo hará que intentar esquivarla, en algunos casos, lanzándola sin ser consciente de ello  hacia el que va detrás: el bebé.

Si yo me siento ahogada por tener que ocuparme 24 horas al día, 7 días a la semana de unos niños y no puedo más, esa violencia invisible de no tener un espacio propio la arrojaré sobre esos mismos hijos que estoy intentando cuidar con todo mi amor.

No podemos criar hijos solas, no podemos hacerlo sin ayuda, sin acompañamiento.

Y no podemos criticar a las madres que han encontrado una vía alternativa para trabajar mientras cuidan a sus hijos.

No podemos satanizar a las madres que cobran por su tiempo para darle a otras lo que piden. Eso es violencia.

Valoremos los cuidados,  valoremos en su justa medida el trabajo de todo el que dedica su tiempo y sus energías a cuidar a los demás. Cuidémonos nosotras, por ellos, por nuestros hijos sí, pero antes que nada por nosotras mismas.

Si al final no estamos, si sobrepasamos nuestro límite, nuestros hijos no tendrán una madre perfecta no, en algunos casos sencillamente no tendrán madre.

No tenemos que “aguantar”, no podemos perdernos al servicio de los otros, ni de los hijos, ni de la pareja, ni de un trabajo, una carrera o un ideal… Empoderarse es algo más que un slogan, es un trabajo de reconocimiento de una misma, de aceptación de la responsabilidad individual, para luego contribuir a la colectiva. Hacerlo pasa factura: a nosotras, a nuestros hijos, a la pareja… a la sociedad.

La próxima vez que te enfrentes a una solución mágica para que tu maternidad sea más llevadera… pregúntate si estás tratando  la causa o el efecto.

Las goteras no se arreglan secando el agua que gotea…

Los 10 mejores regalos para unos futuros padres

 

Todos los padres hemos vivido la experiencia de recibir regalos al nacer nuestro(s) hijo (s) que no nos sirvieron de mucho.

 

Antes de enumerar mi lista de los mejores regalos voy a enumerar los peores que yo recibí ( y por supuesto es mi humilde opinión personal, que nadie se ofenda 😉 :

* Ropa indescriptiblemente horrible e incómoda, o desajustada a la edad/época del año, o sencillamente ropa que no te gusta, sin más.

*Colonias y perfumes ( por si no lo sabéis no es recomendable usarlos con bebés)

*Bombones (que si te los comes tú malo, y si se los comen los demás, peor)

*Sábanas y demás complementos de cuna ( yo no usé cuna, así que sábanas, mantas, chichoneras y demás… todo inútil)

*Carrusel de cuna ( aparte de mi propia opinión de estos artilugios, ya dije que no usé cuna, así que, más de lo mismo)

*Intercomunicadores (de esto no voy a hablar… si me leéis habitualmente imaginaréis lo que sigue)

*Superbañera cambiador que al segundo mes ya no cabía mi hijo, ni nosotros en casa con ella… ¡dichoso armatoste ocupaespacio!

*Adornos varios para la casa:  como con la ropa, pero peor, porque ocupan más espacio y no vale la excusa de “es que se le quedó pequeño enseguida”. Quienes te regalan ese jarrón o figurita horrible esperan verlo cuando van a verte presidiendo tu salón.

*Chupetes, biberones, baberos y similares… aquí me ahorro la explicación verdad? 😉

 

Ahora sí voy con mi lista de regalos inolvidables para los padres.

BabyMoon

Por favor olvidad vuestros propios prejuicios y pensad que un regalo es algo que se hace pensando en agradar al otro.  Si a ti te hace una ilusión enorme que coloquen tu figurita  de papel maché en el salón, me parece genial… pero práctico, lo que se dice práctico para unos padres… no sé yo.

He hecho esta lista pensando en lo que a mí me hubiera gustado que me regalaran (sobre todo con mi primer hijo, con la última ya había aleccionado al entorno 😉 )

1.-Dinero para financiar el parto  y posparto. Tener la seguridad de que vas a tener a los profesionales que quieres que te acompañen en ese momento y días posteriores no tiene precio. Matrona, doula, asesora continuum… las personas que pueden ser la diferencia entre tener un parto respetado, una no separación madre-bebé y un correcto inicio de la lactancia o todo lo contrario.

2.-Intendencia con las  Comidas Si la madre tiene cubierto este punto y el siguiente os aseguro que su puerperio será como estar en un  hotel. Podrá centrarse en lo que toca que es estar con su bebé.  

3.-Gestión de las labores domésticas Limpieza de la casa, plancha, compra, etc

4.-Un Pack de Portabebés Del mismo modo que usamos variedad de ropa y calzado dependiendo de la actividad, y época del año, tener varios portabebés que se adecuén a cada momento del desarrollo del bebé y de  la vida de los padres es fundamental. A este punto se puede añadir el siguiente

5.-Asesoría para aprender el correcto uso de los Portabebés Que tu regalo no se quede en un cajón porque no saben sacarle provecho. Una hora de asesoría personalizada puede ser la diferencia entre disfrutar de llevar a su bebé consigo o no hacerlo.

6.-Pañales Preferiblemente de tela, que así no les solucionas una semana, sino varios años de ahorro para ellos, y para el planeta.

7.-Silla de seguridad del automóvil. Esto no es negociable. Esto lo van a necesitar sí o sí si tienen coche.

8.-Más tiempo con mamá.Este punto va a chocar, pero también chocó hace años que los novios empezaran  a poner en la invitación de bodas un nº de cuenta porque no querían 3 jarrones y 4 batidoras, sino comprar lo que quisieran, pagarse la luna de miel o lo que sea. Una de las mayores preocupaciones de las madres que trabajan fuera de casa es que la licencia de maternidad es escasísima y no tiene en cuenta las necesidades del bebé. Yo aconsejo a las madres que alarguen, si quieren, la vuelta al trabajo todo lo que puedan: hora de lactancia acumulada, días de vacaciones y de asuntos propios, e incluso, uno o más meses de baja sin sueldo, o excedencia. Muchas familias hacen un gran esfuerzo económico para poder alargar el tiempo en que el bebé esté al cuidado de quien necesita: su madre. ¿Por qué no ayudarles a financiar ese tiempo? Si ayudamos a los novios a que se paguen una luna de miel, ¿por qué no contribuir a que madre e hijo alarguen la suya? Ahora sabemos que va a influir más en la felicidad de ese bebé pasar más tiempo con su madre, que viajar a Egipto cuando tenga 35. Es cuestión de pensarlo y plantearlo. Igual ahora suena “raro”… ojalá dentro de unos años sea tan normal como el ejemplo que puse de la invitación de bodas. Por cierto en invitacionesdeboda.wordpress.com  hay ejemplos de cómo poner el nº de cta de forma sutil y elegante… (tomad nota futuros papás 😉

9.-Ser Miembro del Club Mimos y Teta Una de las cosas que más nos preocupan a los padres primerizos, es la cantidad de dudas que nos asaltan y a quién poder preguntar. El problema con esto es que podemos preguntar a personas poco informadas en el tema en cuestión (véase lactancia y pediatras por ejemplo) o topar con personas que más que ayudarnos a encontrar nuestra própia respuesta nos ofrezcan la suya. A mí personalmente tan peligrosa me parece la una como la otra, por eso ofrezco en el Club Mimos y Teta la oportunidad de tener herramientas de información, consultorías, y acompañamiento. Muchas de las familias con las que he compartido estos últimos años coinciden en que esto fue lo que más les ayudó en su M/Paternidad. ¿Por qué no  ser tú quien se lo regale?

Y el último pero no por eso menos valioso… el que no te costará ni un céntimo de €…

10.-No les visites hasta que no te llamen y no des consejos que no te piden Un SMS  o un mensaje por Whats app felicitándoles y ofreciéndote si te necesitan es suficiente. No te preocupes que los padres van a hincharse a hacer fotos al pequeño y  tampoco va a cambiar tanto cuando le veas. Si vas a su casa que sea para llevarles cualquiera de las cosas “tangibles” de la lista. Créeme… por mucho que les quieras hay algo que los padres no solemos reconocer.. y es que las visitas tras el parto MOLESTAN.

 

Y como de todos modos, siempre hay quien quiere regalar ropita, Un outlet on line, puede ser una buena opción para encontrar chollos, así lo que os ahorráis, lo invertís en alguno de los regalos de la lista 😉

 

¿Y si el enemigo está en casa?

En los talleres de “Empoderamiento” doy herramientas prácticas, sencillas y fáciles de recordar para enfrentarnos con seguridad a quienes nos cuestionan como mujeres y madres ( también aplica a los padres  pero permitidme que use el femenino como genérico ;-)).
La mayor parte de las veces las madres se  sienten cuestionadas, incluso juzgadas y examinadas, por los profesionales sanitarios, de la educación  u otros relacionados con madres y bebés, que ostentan cierto rol de autoridad, sea ésta real u otorgada.
Pero el otro gran frente que agota a las madres es el de  la familia.

Cuando el enemigo (permitidme la expresión exagerada) está dentro del círculo familiar todo es más complicado.
Si es tu pediatra el que critica fu forma de criar tienes varias opciones… incluída la de cambiar de pediatra (para oírlas todas, venid al taller ;-)).

Pero si es tu madre ( o algún otro familiar allegado)… la cosa se complica, porque, en principio, partimos de la base de que te quiere y la quieres* así que no vas a romper tu relación con ella.

¿Qué hacer entonces?

Esa es una pregunta que me hacen a menudo y veo en casi todos los grupos de facebook y foros en los que participo.
Cuando es la madre ( o la suegra, o la hermana, o cualquier otro familiar allegado…)  la que constantemente critica tu opción de crianza… ¿qué hacer? ¿le cuentas el por qué de tu elección? ¿les prestas un libro o les das los enlaces a las webs que para ti son de confianza? ¿mientes?  ? ? ?

Creo que lo primero sería identificar el por qué lo hacen.

En algunos casos sí que será por verdadero interés en ti, en el bebé o en ambos, y lo que necesiten sea información que les tranquilice.  Es fácil reconocer este tipo de actitudes porque normalmente cuando se les explica desde el cariño, el respeto y con argumentos sencillos pero sólidos porque haces lo que haces, se acaba la discusión y a veces, te sorprenderán incluso, volviéndose de “tu bando” y siendo ellas las que te defiendan ante otros. (Esto a veces lo hacen pero no delante de ti… lo he comprobado decenas de veces)

En otros casos, tú actuarás igual, dando una explicación de las ventajas y beneficios de tu elección y te parecerá que  escuchan lo que les dices, pero notarás que el próximo día vuelven con lo mismo. Ya sea tema teta, porteo, sueño, comidas… da igual. Son del tipo que cuando discuten no quieren oír otras opiniones, porque en realidad no les importan. No quieren argumentos, en el fondo hasta les molestan, porque lo que buscan no es saber la verdad, sino imponer “su ” verdad.
A este grupo pertenecen aquellas a las que tu forma de criar a tus hijos les parece un espejo que les devuelve una imagen de ellas mismas que no les gusta. Y cuando alguien ve en un espejo algo sobre sí mismo que no le gusta, tiene  varias opciones:

  • Modificarlo. Primero reconocemos que algo no está bien y actuamos para cambiarlo. Aceptar al mensajero y su mensaje
  •  –Conformarse: En un primer instante lo vemos, pero preferimos dejarlo todo como está, porque la otra opción nos parece una complicación. Preferimos irnos y olvidar lo que hemos visto. Claro que… como el espejo no miente… intentaremos evitar el espejo  o dudar de que la imagen que refleja sea fiable. Criticar al mensajero en lugar de aceptar el mensaje
  •  –Atacar: Vemos perfectamente el fallo, pero no estamos dispuestos a aceptarlo ante nadie, así que no solo criticamos el espejo, intentamos romperlo no vaya a ser que alguien más vea lo que nosotros hemos visto y no nos gustó. Atacar al mensajero intentando eliminar el mensaje.
"Mujer ante el espejo".Picasso

“Mujer ante el espejo”.Picasso

Evidentemente la más madura es la primera. Y la más difícil. Porque implica aceptación y reconocimiento de que algo en nosotros y en nuestra forma de ser criados y criar no está bien. Y más aún, implica un ejercicio para corregir toda una línea,no solo de pensamiento, sino de vida. Porque cuando defendemos tal o cual forma de ver las cosas es porque, en general,  es la forma en la que hemos vivido. Y todos en nuestro fuero interno querríamos defender esa posición como si fuera la buena, la mejor, la óptima. No ya por orgullo, sino porque aceptar que no fue así, es aceptar que “alguien” nos falló. Alguien que además era vital para nuestra supervivencia. Por eso defendemos su actuación contra viento y marea.

La abuela  ( o hermana mayor o suegra o cuñada..) que al ser madre no hizo ese cambio en sí misma para con sus propios hijos (sea cual sea la causa),  ve ahora de nuevo que se juzga su papel de hija primero, y de madre después.

Es muy duro aceptar que ella misma no fue maternada y que tampoco lo hizo con sus hijos. Imaginemos lo que supone ver a una  joven madre “inexperta” que decide hacer algo diferente. Que exhibe orgullosa ( o así lo percibe ella, aunque no sea el caso) la bandera de intentar ser mejor madre, de lo que fueron las mujeres de su familia antes que ella.

Y es entonces cuando las más maduras y preparadas, se darán cuenta de que sí, que hicieron todo lo que pudieron o supieron con las herramientas de que disponían en su momento y con el peso de su propia mochila… pero que no fue bastante. Y sabrán reconocer en esa nueva madre frente a ellas una oportunidad de ver cómo podrían haber sido las cosas con más información o con más apoyo o con más voluntad… o con algo que ni ellas identifican pero que saben que faltó. Y entonces te dirá cosas como:

“Qué bien que ahora tenéis más información y más ayuda… en mi tiempo no había nada de eso…”

O algo parecido.

Las que no son capaces de hacer ese autoexamen porque ellas mismas son sus peores jueces, optarán por una de las otras dos formas de actuar: criticar o atacar.

Si es tu caso. Si tras estos días de reuniones familiares “de paz y armonía” te has sentido criticada, ninguneada, cuestionada, incluso insultada por gente de la que más esperas respeto y comprensión… ánimo porque no es fácil.  Pero intenta ver las cosas con perspectiva. Y recuerda que igual que en el patio del colegio el más bravucón suele ser el que más miedo tiene de todos… en estas escenas familiares, quien más ataca es quien más herido se siente.

Eso no quiere decir que haya que aguantar.

Pero lo que suelo explicar en mis talleres es que no tiene sentido seguir rebatiendo estas actitudes. No merece la pena hablarles de la OMS, ni de la fisiología del recién nacido, ni de Red Canguro, ni de la neurobiología del cerebro… no con estas personas. Mientras más les digas, más alimentas el fuego de su dolor. Más cargarán contra ti y más frustración. Y al final, no solo tú, sino tu bebé recibirá estos momentos y a estas personas como algo desagradable.
En estos casos aparte de respirar hondo, es bueno que tengas aprendidos e interiorizados algunos tips y herramientas para cortar este tipo de situaciones. Esto es lo que trabajamos entre otras cosas en el taller “Empodérate”.
Te adelantaré uno sencillo:

Cambia de tema

Ten preparadas algunas preguntas que impliquen respuestas que no sean monosilábicas, del tipo:

-“¿ qué es de la tía Pepita que hace mucho que no sabemos de ella? “ o similares…

Cuando tras varios intentos de chinchar con que el niños ha tomado teta varias veces en una hora o que se duerme en brazos o en el fular con lo cómodo que estaría en la cama… si preguntas por las tías segundas, por la novia de tu hermano o por  el resultado del chequeo de papá… desistirán del monotema.  Al menos hasta la siguiente ocasión. Porque lo que es común a este tipo de personalidades es que si no tienen público no actúan.

No seas su público.

No reacciones.

No alimentes su rabia con la tuya.

 

Quizás no consigas que todas las madres-suegras-hermanas-cuñadas-etc se pasen a tu bando… pero al menos no se te indigestarán los langostinos.

 

 

* En los casos en que la relación madre-hija ( o cualquier otro binomio familiar)  ya está deteriorada, si no hay interés por solucionarlo mi recomendación es actuar como con cualquiera fuera del núcleo familiar.

“Papá… mamá quiere que sepas algo…”

“Papá… mamá quiere que sepas algo…”

Aunque la mayor parte de mi trabajo lo efectúo con mujeres, son muchos hombres los que acuden a mis talleres.
Cuanto mejor se conocen los dos miembros de la pareja:  sus roles, sus necesidades, sus cambios, sus motivaciones, sus miedos y preocupaciones, lo que  se siente y no se llega a expresar…más fácil es que la pareja transite junta, unida,  por el puerperio femenino, en vez de alejarse el uno del otro.

Los hijos no unen parejas “per sé”. Los cambios que se producen en nosotras son tan grandes que suponen una revolución o una re-evolución que necesita de parte de la pareja,  del conocimiento primero y de la aceptación después.

¿Dónde está mi mujer?

Algunos hombres ven en estos cambios una amenaza a lo que tenían. “Su mujer” ya no es la misma y en vez de pararse a analizar por qué pasa esto y a comprender la gran marabunta emocional que  supone el puerperio, muchos se quejan y añaden más presión a la mujer. Presión que no solo no contribuye a recomponer el puzzle desmoronado con el que nos encontramos muchas en esta etapa, sino que, además,  añade una carga de dolor, incomprensión y soledad que puede ser letal si no se toma conciencia para no seguir en ese camino de  desencuentro continuo.

Cuanto más inmadura sea la pareja, cuanto menos maternado haya sido él mismo, cuanto menos dispuesto esté a  zambullirse también en su propia  sombra, cuanto más se empeñe en reencontrar a la mujer que conoció y no en descubrir a la nueva que está surgiendo de esta experiencia vital…  más difícil le resultará aceptar los cambios.

Dice Carlos González que cuando los solteros se casan hacen una “despedida de soltero” precisamente para eso, para despedirse de un papel y asumir otro. Y que por tanto, las parejas sin hijos, al ser padres, deberían también comprender que se despiden de ese status: “pareja” para asumir uno nuevo: “familia”.

Quizás tengamos que empezar a establecer algún rito que vaya grabando en la conciencia individual y colectiva este hecho. Hacer fiestas de “despedida de la pareja”. Donde las parejas sin hijos estén con otras que ya tienen hijos y puedan escuchar, de verdad, lo que supone este cambio.

(más…)

¿Deben cobrar las asesoras de lactancia o porteo?

¿Conoces el chiste del mecánico y el tornillo?

Un hombre llama a un mecánico porque su coche no se pone en marcha. Él ha intentado todo lo que sabe, pero el coche sigue sin arrancar. El mecánico llega, abre el capó, mira el coche y tras apretar un solo tornillo el coche se pone en marcha.
EL dueño del coche pregunta, casi como si no fuera la cosa con él, si le debe algo. El mecánico le dice que son 100€. El dueño del coche le dice entre sorprendido y enfadado, que cómo le va a cobrar 100€  por apretar un tornillo. El mecánico le responde:

“Apretar un tornillo cuesta 1€
Los otros 99€ son por saber qué tornillo apretar” 

Debate antiguo.

No es la primera vez que en el mundo que me muevo surge el tema del dinero y de  lo apropiado de cobrar o no  por este tipo de trabajos,  difíciles de reglar. Trabajos que si bien es cierto empiezan como voluntariado, suponen una inversión de tiempo y dinero por parte de quienes lo efectuamos.
Dinero para pagar cursos y viajes y dietas  para asistir a esos cursos. Dinero que dejas de ganar cuando dedicas tu tiempo a esto y no a otra cosa. Dinero que  gastas cuando te desplazas por tus medios a visitar a madres que lo necesitan.

 

Voluntariado

Todos entendemos que el voluntariado es eso: voluntario.

Y en el propio concepto de la palabra está su significado: se hace “por voluntad propia”.

POR VOLUNTAD PROPIA. Y como tal, una debería decidir cuánto ha de durar ese voluntariado o hasta qué grado. Porque si no, si en vez de decidirlo yo, lo decides tú… ya no es voluntariado.

Hay como una especie de doble rasero  que nos dice que lo que es “bueno” y “necesario” y “útil” debería ser gratis y lo demás, lo superficial, lo material, lo prescindible se puede y debe pagar. ¿No es eso una incongruencia?

Entiendo que el conocimiento que puede contribuir a tener una lactancia exitosa, o aprender a llevar a tu hijo con una tela o acompañarte en tuparto o en tu duelo, es algo intangible y debería ser patrimonio de la humanidad, y ser dado y recibido sin entrar en un “mercadeo”.
Pero que alguien me explique por qué una familia ve mal pagar por una asesoría que puede contribuir a establecer la lactancia ( con lo que eso supone no solo a nivel afectivo y de salud, sino económicamente hablando) y luego se gasta hasta 1000€ en un carrito? ¿O 20€ en unas zapatillas para un bebé que no camina de una conocida marca de deporte?  O sencillamente, en cualquier otra cosa que quieran…
No juzgo que la gente se gaste su dinero en lo que quiera… faltaría más. Lo que juzgo es que  se pretenda que yo regale el mío.
Se le paga a todo aquél que nos da un producto o un servicio: abogado, médico, panadero, peluquera, empleada de hogar… A veces por productos o trabajos  temporales o perecederos… Las que nos teñimos y/o depilamos sabemos que es un gasto periódico.  No pretendemos que como vernos con una buena imagen es bueno para nuestra autoestima, la peluquera debe hacernos su trabajo gratis. Ni pensamos que como la salud es un derecho fundamental el médico no ha de cobrar por su trabajo.

 

¿Por que no puede cobrar una asesora de lactancia?

Reflexionemos:

  • ¿De dónde surge el debate de si una asesora de lactancia (o de porteo o una monitora de masaje infantil o una doula, o una asesora continuum, o Pepita Pérez , simple mamá con los conocimientos que tú necesitas) puede o no puede cobrar por su trabajo?
  • ¿Quién se atribuye el derecho a decidir que fuera (o no) de una cantidad de tiempo X que dedica voluntaria y gratuítamente ( de este término hablaré más en profundidad a continuación) el resto de su tiempo lo debe regalar?
  • ¿Quién decide y en base a qué que otra persona no es libre de ejercer su derecho al trabajo como quiera?
  • ¿Por qué algunas personas se creen jueces o guardianas de la moral en este ámbito?
  • ¿Por qué a quién decide no cobrar le molesta que otra lo haga?
  • ¿Por qué creen que su opinión es algo más que eso, una opinión, e intentan que sea un dogma?
  • ¿A qué otras profesiones o actividades  se les  exige esa dedicación completa desinteresada?
  • ¿Por qué entonces a estas sí?

Imagino que el trasfondo es pensar que no se puede mezclar lo bueno ( ayuda a la mujer en algo tan necesario) con lo malo (dinero).

Pero, resulta que el dinero en sí no es malo. Malo es lo que se hace con él o lo que se hace, a veces, para conseguirlo. El dinero como tal es un elemento de pago, una moneda de cambio, como en su día lo fue la sal o las especias. Y antes de eso, el trueque.

Nunca en la historia la gente esperaba recibir un servicio gratis. La Ley de la Compensación está en la propia conciencia humana, independientemente de las leyes humanas temporales establecidas con más o menos sentido de la justicia.

De hecho eso es justicia ¿no?, ¿no se la representa como una balanza precisamente para transmitir el concepto de equidad? ¿de que uno no reciba más de lo que da?

 

 

 

Por años el trueque fue la forma habitual de tener aquello que se necesitaba, pagando con lo que se tenía:

 

Después con la necesidad de “medir” el valor de cada cosa apareció el concepto de moneda, primero con valor material, y luego con valor simbólico.

Eso es el dinero.
Cuando hoy decimos: “mi hora de trabajo vale x” deberían sobrar las explicaciones y deberían sobrar las críticas.

 

 

Si criticas a alguien por cobrar su tiempo y su experiencia…

  • Piensa en qué hay en ti que ve mal algo a lo que la otra persona tiene derecho.
  • Piensa en qué moneda usas tú para pagar todo lo que usas y necesitas
  • ¿De dónde sacas ese dinero? ¿Trabajando tú o alguien de tu familia para ti?
  • ¿ Y por qué crees que tú eres mejor que esa persona que sí mereces una remuneración y la otra persona no?
  • ¿Esperarías que alguien fuera a tu casa a limpiarte gratis?
  • ¿ Y por qué esperas que haya alguien dispuesto a ir a tu casa a cualquier hora, cualquier día del año, gratis, para ayudarte a solucionar una urgencia con tu lactancia (por poner un ejemplo)?
  • ¿ Y por qué quieres que alguien esté una hora o más contigo, enseñándote algo que podrías aprender tú sola dedicándole más horas y que lo haga gratis?
  •  ¿ Y por qué crees que alguien tiene que responderte tus consultas y dudas gratis, ahorrándote tiempo de búsqueda y de criba, quitándose tiempo para ella misma y su familia?
  • ¿Quién eres tú para decidir sobre el tiempo de los demás?

Gratis

Me gustaría copiaros el significado, etimológicamente hablando, del término GRATIS

El significado que tiene hoy en día es el mismo que tenía para los romanos cuando dieron finalmente forma adverbial al ablativo plural de gratia, ae. 
En efecto, antes de la época clásica se escribía siempre gratiis, que interpretado como ablativo instrumental nos llevaría a entender el adverbio como “haciendo favores”, “a cambio tan sólo de las gracias o los agradecimientos”. Una forma casi indeclinable de gratia es grates, que se refiere exclusivamente a nuestro “gracias” y se usa únicamente para dar las gracias o para referirse a estos actos de agradecimiento o de acción de gracias, y tiene que ver directamente con ser agradecido, es decir con hacerse grato (gratus) como expresión de agradecimiento. De hecho es el pago que se exige por la gratuidad, el agradecimiento, es decir el hacerse agradable a quien tan graciosamente nos favorece. La gratuidad, por tanto, no es total. Devenga agradecimiento, que es una forma de pago muy especiosa, de alta rentabilidad política, porque los pobres también votan. 
De todos modos hay que observar que el uso del adverbio gratis ha experimentado serias variaciones desde el que tenía en latín al que tiene en la actualidad. En latín siempre se percibe la idea de gracia y de agrado. Quizá la traducción más fiel del valor que tenía para los romanos la palabra gratis, sería nuestro “graciosamente” , en la misma línea que gradoso, de grado o de buen grado. De ahí que la expresión latina “gratis et amore” sea más adecuado interpretarla casi como una tautología: “con gusto y con amor”, o más en castizo, “de mil amores”. En cambio actualmente el adverbio gratis ha perdido toda vinculación semántica con su origen léxico, con la gracia y con el de grado. Hoy gratis significa solamente que no se ha de pagar con dinero. Es un concepto puramente económico.

 

Gratuidad versus gratitud

A veces quienes damos algo gratis nos sentiríamos pagadas con simplemente notar el agradecimiento en el receptor. Pero como habéis leído no es que el lenguaje cambie, es que cambia el concepto y el lenguaje lo recoge.

Antes lo “gratis” implicaba devolver con un sentido de gratitud. Hoy ni eso.

LA mayoría de las consultas, esas de pasarme horas en casas ajenas, con mi hijo a cuestas, invirtiendo mi dinero en coche y gasolina, dándome las tantas de la noche y mi hijo dormido en mi espalda, la mayoría de esas horas no fueron pagadas, no, ni agradecidas. Ni una nota, ni un correo…

Muchas de las consultas respondidas por correo, o por sms (que encima me cuestan dinero) o por whatsapp, más de lo mismo.

A veces incluso con tono exigente:
     “Te vi en linea y no me respondiste” me han mandado más de una vez al whats app !!! O-O

Curiosamente, algunas incluso, luego pagan a otras por lo que recibieron de mi gratis:  ¡¡¡paradojas de la vida!!!

Creo que la gratuidad total lo único que consigue es crear desagradecidos.
Gente que en vez de gracias… lo que te dicen es:
“de nada”

Así que siento si a alguien le molesta cuando al preguntarme les respondo que mi hora de trabajo o mis asesorías ( presenciales, por teléfono, correo o videoconfernecia)  cuestan X.

Más siento yo que mi banco y el tendero de la esquina no me acepten lo buena persona que soy regalando mi experiencia  como pago de la hipoteca y la comida.

PD: No quiero ser injusta y no mencionar  a todas las personas que me demuestran su agradecimiento en múltiples formas…

NO LAS OLVIDO

De hecho, si no hubiera sido por ellas, hace tiempo hubiera tirado la toalla.

GRACIAS 

 

Y sí… siempre he aceptado trueque por mi trabajo… y solo me lo han ofrecido una vez

Me entrevistan en “Entre Mimos y Juguetes”

Hay personas que sabes que van a ser especiales en tu vida.

Lo intuyes aun tratándolas poco.

Con estas personas se crean lazos  de una forma difícil de explicar.

Montse es para mí una de esas personas…
Sólo tenéis que leer la presentación que hace de mí en la entrevista que me pidió… Siempre le digo que me “idealiza”… Espero que el día que “nos pongamos piel” no se lleve una gran decepción…

-“Montse, cariño… del 2013 no pasa que tú y yo nos abracemos”

 

Y a l@s demás… no la copio, os pongo el enlace… merece la pena leerla en su blog.

Y por cierto… Gracias a Maica Luis por las fotos, que fueron hechas durante el taller “Empodérate GC 1” y son inéditas .

Entrevista  en “Entre Mimos y Juguetes”