la sociedad que vaciaba úteros

La Sociedad que vaciaba úteros- La historia de Marta y Cristina

Como te prometí en el primer artículo en el que os contaba el por qué de esta novela, aquí tenéis en primicia la continuación de la historia de Marta y Cristina. Y recuerda que si quieres conocer el final de esta historia y leer todas las demás  puedes reservar tu ejemplar en este enlace: https://www.indiegogo.com/projects/la-sociedad-que-vaciaba-uteros/x/10678513 (Sólo[…]

una sociedad que vaciaba úteros

La sociedad que vaciaba úteros

Cuando las embarazadas me piden que les recomiende un libro para leer y “prepararse” para el parto les suelo decir: “Lee historias de partos”. Creo que la mejor “preparación” para parir, si es que la hay, es oír historias de partos de boca de otras mujeres. A ser posible, de partos de verdad, no de[…]

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Informe Doulas: Si Semmelweis resucitara…

He sido una niña educada para cuestionar las verdades absolutas. En el colegio e instituto debatí con profesores por no creerme “porque sí” teorías propugnadas como leyes. Me he pasado la vida de estudiante observando cómo se usa el miedo para convencer más que la razón. Si no crees lo que la mayoría “culta” te[…]

Derechos de las mujeres

La verdadera razón por la que se critica a las doulas y asesoras de maternidad

Igual cuando lees declaraciones contra las doulas y asesoras de maternidad por parte de colectivos, como asociaciones de matronas, de profesionales a título individual, o de personajes que no tienen nada que ver en esta historia pero que no dudan en hablar como si tuvieran una opinión que interesara a alguien más que a sí[…]

Salir del laboratorio, ¿volver a la habitación en penumbra? por Tricia Anderson

Traducido para Rompiendo Aguas por Ana Isabel Chinchilla

Rogamos que se reproduzca el texto en su integridad, para cualquier duda por favor contacten con: jesusaricoy@gmail

Hace poco se le pidió a Tricia Anderson [matrona y educadora conocida a nivel internacional] que hablara en una de las jornadas de estudios de “temas candentes” de MIDIRS [servicios de información y recursos para matronas, UK]. Irónicamente, tuvo que atender a una mujer que daba a luz en casa y no pudo darnos su charla, así que a continuación reproducimos el texto de su exposición.

Todo el mundo sabe que las gatas necesitan parir tranquilas en un lugar oscuro y aislado, como una caja forrada y blandita debajo de una cama, en el rincón más oscuro de la habitación más recóndita. Todos los que saben algo sobre gatos entienden que no hay que molestar nunca a una gata de parto ni a una gata recién parida con su camada, ya que de lo contrario se le interrumpirá el parto o rechazará a sus gatitos. Todo el mundo lo sabe.

Sin embargo imaginad que un día, hace ya tiempo, un grupo de científicos bienintencionados quisieron estudiar cómo paren las gatas, de modo que le pidieron a todos los dueños de gatas que cuando se pusieran de parto las llevaran a su laboratorio, un moderno laboratorio científico ruidoso y fuertemente iluminado donde los científicos podían estudiarlas conectándolas a muchos monitores y sondas, rodeándolas de técnicos desconocidos que entraban y salían con portapapeles en las manos… En el laboratorio, las gatas de parto podían oír a las otras gatas sufrir, y no no había rincones oscuros e íntimos donde refugiarse, sino hileras de jaulas bien iluminadas bajo la constante vigilancia de los científicos.

Así los científicos estudiaron durante muchos años el parto de las gatas en sus jaulas bien iluminadas y observaron que los partos eran inconstantes, que se ralentizaban o incluso se interrumpían y que las gatas se estresaban profundamente. Sus maullidos y lamentos eran terribles. Vieron que a muchos gatitos les faltaba el oxígeno, nacían en estado de ‘shock’ y necesitaban reanimación. Después de muchos años los científicos llegaron a esta conclusión: “Bueno, pues parece que las gatas no tienen muy buenos partos”.

Entonces, como los científicos eran gente bondadosa y querían ayudar a las pobres gatas, inventaron un montón de máquinas ingeniosas para mejorar el parto de las gatas, para monitorizar los niveles de oxígeno de los gatitos; inventaron medicamentos analgésicos y tranquilizantes para reducir el estrés de las pobres gatas, y medicamentos para hacer que el parto fuera más regular e impedir que se interrumpiera. Incluso desarrollaron ingeniosas operaciones de emergencia para salvar la vida de los angustiados gatitos.

Los científicos escribieron artículos científicos en los que explicaban a todo el mundo las dificultades que habían observado, que las gatas no tienen muy buenos partos, y la tecnología para el parto felino que habían inventado. Los periódicos y la televisión difundieron la noticia y muy pronto todo el mundo empezó a llevar a sus gatas de parto al laboratorio, ya que disponían de aquella ingeniosa tecnología felina y salvaban las vidas de muchos gatitos. Mientras miraban los complejos aparatos que los rodeaban, la gente decía: “Este debe de ser el lugar más seguro del mundo para que las gatas paran”.

Pasaron los años y los laboratorios de los científicos tenían cada vez más trabajo. Tuvieron que contratar más personal y darles formación en técnicas de parto felino; poco a poco, los primeros científicos envejecieron y se retiraron. Por desgracia, los nuevos expertos no conocían el experimento original: ni siquiera sabían que se trataba de un experimento. Nunca habían visto a una gata parir en una caja forrada y blandita en el rincón más oscuro de la habitación más recóndita, ¡pero bueno, qué idea más peligrosa!. Estaban absolutamente convencidos de que las gatas no paren bien sin asistencia técnica, (sólo hay que ver todas las pruebas de ello que habían acumulado durante años), y volvían a sus casas por la noche sintiéndose muy satisfechos con su buena e inteligente labor salvando vidas de gatas y gatitos.

Por desgracia, muchas matronas y médicos de hoy en día se han formado y han trabajado casi toda su vida en ese laboratorio, y en ese laboratorio (que es por supuesto una moderna Unidad de Maternidad), el nacimiento es desastroso.

En esta era de práctica médica basada en las pruebas obtenidas, hablamos mucho de la importancia de evaluar cada intervención, y sin embargo nadie dice que necesitamos desesperadamente evaluar la mayor intervención de todas: la de hacer que una mujer de parto se meta en el coche y vaya a un gran hospital donde es atendida por desconocidos.

Los efectos de encontrarnos inmersos en la segunda generación de esta intervención en masa se hacen cada vez más patentes. Cada año, el ENB [junta nacional de enfermeras, matronas y auxiliares sanitarios, UK] realiza en el Reino Unido una inspección de los Servicios de Maternidad. El informe de 1999-2000 (1) es una lectura deprimente. A pesar de existir bastantes iniciativas a pequeña escala para ampliar los conocimientos, capacidades y responsabilidades de las matronas, la sobrecogedora conclusión es que el número de partos asistidos sólo por matronas está descendiendo, en algunos casos incuso hasta el 52%. Hay un fuerte incremento en las intervenciones obstétricas y menos matronas. El número de cesáreas ha aumentado enormemente, siendo ahora comunes tasas del 20%, e incluso alcanzando el 30% en algunos hospitales. También están en aumento las inducciones y partos instrumentales, con tasas del 15% en muchos hospitales ingleses. Al mismo tiempo, el parto en casa se mantiene obstinadamente alrededor del 2%.

La mayor parte de matronas y médicos tiene muy poca experiencia en partos fuera del “laboratorio” y las matronas y médicos de generaciones anteriores, que recuerdan los tiempos en que el parto en casa era habitual, se han retirado casi en su mayoría. Además, las mujeres que atendemos son también la segunda generación de mujeres que paren en el “laboratorio”; sus madres parieron en un hospital en los años 70 y ahora sus hijas esperan llenar nuestras salas de parto. Podría ser demasiado tarde para dar marcha atrás. […]

Noche Magnética- Relato del Parto de Mely

Desde el 6 de mayo del 2009 te disfrutamos entre nosotr@s…

Gracias Universo, gracias Madre Naturaleza, gracias Milagro de la Vida…

Desde hace unos años, contrastando experiencias que me contaban madres que habían parido en casa y madres que habían parido en hospitales, había decidido que quería parir en casa.

Cuando nos quedamos embarazad@s y supimos que, por cuestiones laborales, te daríamos a luz en Gran Canaria, comenzó nuestra búsqueda. En Granada (donde antes vivía) conocía a un grupo de matronas muy apañadas llamadas las Ocean Matronas, pero aquí no conocíamos a nadie que atendiera un parto domiciliario.

Por una de esas fortunas y “causalidades” de la vida, nuestra acupuntora, Adelina, que sería nuestra doula, nos dio una revista llamada +Q9meses y ahí contactamos con Laura y Olga: nuestras matronas o el arte de la invisibilidad… las lié en cierto modo y nos vieron tantas ganas y tan desamparad@s y al mismo tiempo decidid@s a parir en casa sin miedos, que accedieron a acompañarnos en nuestro parto.

Yo había leído tanto sobre el parto. Parecía que estaba estudiando para parir. Sabía (y he comprobado) que mi cuerpo tenía la sabiduría milenaria para parir de forma natural, pero vivimos en una civilización que nos enseña a tener un cuerpo, y sobre todo, un útero, tan rígidos, que quería que mi parto fuera una mezcla de información e intuición. Y así fue.

Así que empecemos el relato… […]

Carta de Carmen Pascual (Comadrona)

Carta de Carmen Pascual
(Comadrona)

Mi nombre es Carmen Pascual Calle, y soy matrona. Después de la especialidad trabajé 4 años en un hospital de Zaragoza. Allí me dí cuenta de que la mayor causa de complicaciones en el parto provenían del miedo que sentía la mujer por el desconocimiento del proceso y el desamparo al encontrarse en un medio desconocido para ella.

Cuando tomaba el relevo con las compañeras y me daban el parte, siempre había alguna mujer en situación apurada: nerviosa, con fuerte sensación dolorosa y sin progreso en la dilatación, con muchas horas de trabajo de parto. En la mayoría de los casos bastaba con sentarte a su lado, comprender su situación y hacerle ver que ibas a estar con ella para ayudarla. Esto le tranquilizaba, y junto con algunas indicaciones sencillas de cómo utilizar la respiración para relajarse era suficiente para que cambiase completamente su situación: menos sensación dolorosa, progresión en la dilatación, etc…

Viendo claro por qué les resultaba tan difícil parir a algunas mujeres, decidí después de 4 años en el hospital dedicar un esfuerzo a formar a las mujeres para que no tuvieran miedo al parto y que colaboraran con su instinto para parir y también que consideraran a los ginecólogos y matronas sus aliados, sobre todo si se complicaba el proceso. […]

Contagiando la portabebé-adicción

Taller en el grupo de Lm "Cono Sur" en el CAP "El Lasso"

Taller en el grupo de Lm "Cono Sur" del CAP El LAsso

Muchas mamás y papás se preguntan en qué consiste un Taller de Portabebés. Básicamente se trata de explicar los beneficios de llevar al bebé cerca y de enseñar de qué manera hacerlo para que sea cómoda y segura para el bebé y la persona que lo lleva.

Dependiendo de qué tipo de personas acuden al Taller la parte teórica es más o menos extensa… hay padres a los que primero hay que convencer de que coger a su bebé no es malo… desgraciadamente esa idea está muy extendida en nuestra sociedad… aunque cada vez más me encuentro con grupos de padres que ya están “convencidos” y que sólo quieren aprender a hacerlo bien… […]