El debate científico sobre la realidad del sueño infantil.

“La irrupción de la ciencia en la cultura popular 

tendrá unas consecuencias insospechadas en la vida cotidiana de la gente”

Eduard Punset

 

Dos mujeres científicas, María Berrozpe, doctora en Ciencias Biológicas, y Gemma Herranz, doctora en Ciencia e Ingeniería de Materiales, aúnan su experiencia investigadora con su condición de madres y nos ofrecen una puesta a punto acerca de la realidad del sueño de los bebés humanos.

 

 

Cada familia actúa como mejor sabe o puede, pero estamos seguras de que la información de calidad es una herramienta indispensable para hacer una elección consciente sobre las alternativas más saludables y felices para nuestros hijos a corto y largo plazo, y para la convivencia familiar y social en su conjunto.

 

Los expertos que trabajan como prescriptores y divulgadores de salud: pediatras, médicos, matronas, psicólogos, orientadores, educadores infantiles, periodistas, revistas y empresas editoriales… están éticamente obligados a mantenerse actualizados, a separar sus creencias personales de las evidencias científicas y por lo menos a reconocer las distintas aproximaciones que existen al respecto y sus correspondientes sustentos empíricos, científicos y/o culturales.

 

Con este estudio comparativo y su exhaustiva revisión bibliográfica -publicado en formato blog de modo que pueda actualizarse periódicamente y ser accesible a todo el mundo- las autoras pretenden contribuir a que tanto padres y madres como profesionales de la salud y la pedagogía, tengamos acceso fácil pero serio a la información relacionada con este tema, y podamos comentar, aportar, difundir…  y finalmente comprender entre todos de qué se trata el “problema” del sueño con nuestros niños.

 

Estamos de enhorabuena.

Estivill afirma que su método no es para bebés

Me levanto, me hago el café, me dispongo a ver qué pasa por el mundo virtual en el que me muevo,  abro el facebook y veo que se comparte el enlace a una entrevista al Sr. Estivill  donde entre otras preguntas y respuestas está esta que copio:

 He leido el libro “Duérmete niño”, y tengo la duda de a qué edad se debe empezar a aplicar el método que propone. En un recién nacido con lactancia materna a demanda, ¿cómo es posible conjugarla con el método?

Recientemente hemos publicado el libro ‘A dormir’, que es la actualización de los conocimientos sobre el sueño de los niños. En él, explicamos unas normas para enseñar a dormir a los niños correctamente respetando la lactancia materna, de hecho los estudios científicos que hemos publicado en la revista española de pediatría han sido realizados en niños con lactancia materna a demanda. En el cerebro de los niños existe un grupo de células que es nuestro reloj biológico. Es el que nos indica que hemos de dormir de noche y estar despiertos de día. Como otras estructuras del cerebro de los niños, este reloj biológico es inmaduro al nacer. Por esto los niños duermen a trocitos y no pueden dormir de un tirón las horas nocturnas hasta los seis meses de edad. Las normas que explicábamos en ‘Duermete niño’ eran para los niños a partir de los tres años que tenían el denominado ‘insomnio infantil por hábitos incorrectos’. Estas norma no pueden ser aplicadas en los niños más pequeños por esta inmadurez de su reloj biológico. Hay que realizar otras rutinas respetando la lactancia materna a demanda para ir enseñando a este reloj biológico a sincronizarse con el medio ambiente y así llegar de seis meses con un sueño nocturno adecuado de unas once horas y tres siestas diurnas: una después del desayuno, una después de la comida y una después de la merienda. En nuestro libro ‘A dormir’ explicamos estos nuevos conocimientos científicos y damos las pautas adecuadas para que el niño, siguiendo la lactancia a demanda, pueda ir estructurando adecuadamente su sueño.
 Aún estoy en estado de shock O-O . Debe ser que no me había acabado mi café, o el hecho de estar de vacaciones y dormir hasta las 10.30 de la mañana… o igual es que me he hartado de oír a este señor decir una cosa que ahora desdice.
Que no es que no me alegre que por fin reconozca algo con un mínimo de sensatez, es decir, que su método  (entre otras muchas cosas) es totalmente incompatible con la lactancia a demanda.
Luego reacciono, me acabo mi café y me doy cuenta que al final es otra estrategia para vender su último libro… en el que según dice, se actualiza con estudios hechos con bebés que toman lactancia materna a demanda…
Yo ya de este señor me espero cualquier cosa.
Y lo que creo, que soy yo muy mal pensada, es que cada vez hay más padres con mucho sentido común a pesar de él y de sus libritos, y que este señor ha debido notar que han bajado sus ventas. Que antes todos los padres a punto de serlo recibían entre los regalos habituales de pañales y la colonia de turno, su librito de “Duérmete niño” , y ahora muchos de esos padres “primerizos” reciben otro tipo de libros o buscan y encuentran información contrastada antes de dejarse convencer por lo primero que les llega.
Sea como fuere, su libro con “tantos estudios” ha habido que actualizarlo. Que digo yo, que qué va a pasar ahora con esos miles de bebés de menos de 3 años, que no tenían insomnio infantil, sino un ritmo de sueño totalmente normal y necesario para su desarrollo y cuyos padres fueron convencidos, no sin lágrimas, de que o aplicaban el método o acabarían siendo gnomos (por aquéllo de no crecer) o psicópatas.
Y me pregunto cuántas lactancias ha contribuído a fracasar Sr. Estivill, repercutiendo así en la salud de esas criaturas y en la de sus madres, porque eso sí que no lo va a estudiar nadie, pero cada lactancia que se frustra repercute en la salud del bebé, de la madre, de la familia, del país y de la sociedad humana en conjunto. Por no hablar del gasto económico y de la sensación de fracaso de muchas familias cuando, quizás años después, descubren entre asombrados y enfadados, que les timaron.
Y me pongo a soñar en un mundo en el que todos esos bebés estivilizados le ponen a usted una demanda criminal, como en USA a las tabacaleras, no para sacarle el dinero que usted ganó a su costa, sino para que se dé cuenta de una vez, que con la salud no se juega.
Y más que con la salud, con el bienestar.
Que no sé si usted se para a pensar en que su método solo le hace feliz a usted y a su editorial. Porque digo yo: un método que hace llorar al bebé y a los padres… a quién beneficia salvo a usted???
¿De verdad le compensa?
Espero que tenga usted una bonita casa, de esas con jardín y piscina. Comprada con los beneficios de su “top ventas”. Jardín regado con todas las lágrimas de esos bebés que han llorado porque sus padres le creyeron Sr. Estivill, creyeron que era por el bien de sus hijos hacerle a usted caso. PAdres a los que Yo he visto llorar cuando me han contado cómo veían a su bebé llorar sin ellos hacer nada. Espero que su jardín sea muy bonito y le dé mucha tranquilidad Sr. Estivill…  tranqulidad que usted le ha robado a  esos bebés y a esos padres.
 Y por favor, pare ya, porque un día usted va  a ser responsable de que me dé un infarto. Que mire por donde, entre los antecedentes familiares que tengo de muerte prematura por infarto, mi ya sabida mala uva cuando le leo y  que fui un bebé que no tomó apenas teta, estoy en un grupo de riesgo (me salva que dormí con mis padres mucho tiempo). PAre usted ya de decir que un bebé de 6 meses ha de dormir 11 horas  nocturnas más 3 siestas diurnas, que usted no da puntada sin hilo Sr. Estivill.
Lo que me alegra el día es que cuando alguien teclea “Estivill” en Google, igual encuentra artículos como este o mucho mejores…que ya se sabe que yo escribo a base de calentones, y no me paro mucho a dar datos…  Sólo apelo al sentido común y a las emociones:
Me da igual lo que sean mis hijos mañana o en 30 años, Sr. Estivill. A saber qué mundo habrá entonces y qué les quitará el sueño. Lo que sé, es que su día a día, desde que nacieron han sido niños felices, con sueños tranquilos, con más o menos despertares, pero acompañados. Y lo que sé, Sr. Estivill es que yo seré una madre que no ha dormido 10 horas seguidas en más de 6 años, pero me he deleitado viendo a mis hijos dormirse en mi pecho, sabiendo que no les he causado un mal innecesario y sobre todo Sr. Estivill… que sus lágrimas no mantienen su jardín.

Para reír… o para llorar ¿Qué opináis? (método Ferber-Estivill en acción)

Gracias a Alejandro Busto, de Psicología Ceibe por compartir esto en su muro de Facebook:

“En la serie “Loco por ti” se atrevieron con una critica feroz contra el método ferber de “enseñar a dormir a los niños”. Este es el método que se inspiro, robó o como sea el Dr Estivill en España. Brillante interpretación, divertido por momentos, triste en otros y profundamente real…Es un imperdible. 

Gracias Rafi Lopez de dormirsinllorar.com por este hallazgo, de lo mejor que he visto en este tema.

En clave de humor se entiende mejor

Mi carta al Sr. Estivill, el señor que vende sueños… malos sueños.

De verdad que lo intento

De verdad de la buena

De verdad que cada vez que le oigo hablar, me paro, respiro hondo, cuento hasta 10, o hasta 150, incluso he intentado recitar un mantra…

De verdad que no es nada personal… aunque reconozco que ya ver su cara me crispa… bueno vale, retiro lo de que no es nada personal…. porque a estas alturas ya sí lo es.

Que digo yo, Sr. Estivill,  que visto que últimamente le va a usted el humor, debe ser que  para ser mediático con la música no da usted el tipo,  por qué no va al Club de la Comedia en vez de a las Cutretertulias  mañaneras, donde se asiente a todo aunque sea la barbaridad más absurda que se sea capaz de expresar, eso sí con una sonrisa que quede bien en pantalla???? (eso para otro post… la lobotomía maternal de la mayoría de presentador@s, colaborador@s, de la TV).

Me lo habían dicho, que había ido usted a la TV no hace mucho. Pero como ya dije en el post sobre el Baby Boom, no veo TV, y la verdad, si no la pongo para ver  a algún actor guapo que me alegre el día,  tipo Dr. Shepherd (Sarai esto va por ti ;-) ), me va usted a perdonar que no la ponga para verle a usted.

El caso es que esta mañana leyendo el post de Alba Padró:   El Dr. Malson ataca de nou! (santa paciència),   no he podido resistirme y he visto su intervención.

Como Alba le ha respondido maravillosamente , no voy a repetirme, léala usted a ella y a ver si aprende algo. Que lo que es EVIDENTE es que de lactancia materna usted va muy pero que muy mal servido.

Pero sí quiero decirle un par de cositas…

¿No le ha pasado nunca oír que alguien  dice:

-Se ha muerto Fulanito

y otro responde:

-Pero si ayer mismo le vi y estaba tan bien… 

Y es cierto…  ayer estaba bien, y hace una hora, y hace 2 minutos… porque para morirse solo hay que estar vivo…

Del mismo modo... por pura definición… para dormirse hay que estar despierto.


Y vuelvo a alucinar de cómo hace usted de una obviedad  un descubrimiento.

O sea que para dormir a un bebé primero tiene que estar despierto… O-O

Creo que en vez de escribirle esta carta voy a proponerle para el Nobel. O para los premios a la charlatanería…

Lo triste  de esto Sr. Estivill es que hay tantos padres que le oyen y le creen que hasta cuando intento hacer humor con usted se me vuelve negro.

Lo triste es que usted antes al menos les daba la tregua de los primeros 6 meses y ahora ya empieza usted desde el primer día… ¿Qué pasa Sr. Estivill, tiene usted miedo que en esos 6 meses que les decía que esperaran para aplicar su método, estos padres descubran la verdad? ¿Tiene miedo de que encuentren otros libros, otros padres, otros blogs,  su propio instinto?

Y no me refiero a que los bebés NECESITAN dormir junto a sus padres, sino a la otra, la de que a la mayoría de los padres les gusta dormir con sus hijos cerca, y que nos parece placentero cantarles, acunarles , acariciarles y ver cómo se van durmiendo abandonándose entre nuestros brazos.

Pero claro, usted eso no lo sabe…

¿Alguna vez Sr. Estivill le durmieron en brazos?
¿Alguna vez le cantaron nanas mientras le acariciaron la carita o la cabeza?
 ¿Alguna vez alguien sintió su respiración de bebé o niño dormido sobre su pecho y suspiró de puro placer??

¿No? Pues lo siento…. pero ese no es motivo para que usted prive de ese placer a los padres , abuelos, hermanos mayores y tíos de ahora.

En alguna ocasión alguien con más autoridad que yo en ese campo le recomendó hacer terapia. Yo, sin ir a eso, que no es mi terreno, lo que le recomendaría es venir un día a mi grupo de crianza, o a cualquier otro de los muchos que hay en España, y tiene usted suerte, que además en Cataluña nos llevan ventaja y hay más que en ninguna otra comunidad.
Venga usted y vea a las madres y a sus bebés,  mamando sin horario, incluso tomando bibe, pero sin imposiciones estrictas de horario. Vea usted la cara de las madres hablando con las otras mientras sus bebés se van durmiendo en sus regazos…
Y si tiene usted la oportunidad, y alguna madre se presta, coja usted a uno de esos bebés, satisfechos, y póngaselo en el regazo… y observe cómo se duerme… déjelo ahí, cierre los ojos y sienta…  No piense, ni mire el reloj, solamente experimente el placer de sentir un cuerpo pequeño y caliente ser mecido apenas al ritmo de su respiración…

Sé que tiene usted hijos y nietos… y me pregunto… ¿lo ha hecho usted alguna vez? Porque si lo ha hecho… de verdad que no lo entiendo. A no ser que tengan razón los que piensan que usted arrastra traumas profundos.

Sea como fuere Sr. Estivill deje usted en paz a los bebés… y a los fetos…  Porque mucho me temo que su próximo libro va usted a pretender enseñar a los fetos a dormir como usted quiere.

Por último una cosita que usted ha olvidado…

Dice usted que los fetos en el útero saben dormirse solitos… que digo yo… ¿solitos?????????

Verá señor Estivill, me da que ha confundido usted a los mamíferos con algún tipo de reptiles. Sí, de esos que ponen huevos, los entierran y cuyas crías se desarrollan solas. Por definición, el útero materno es un órgano interior que pertenece al cuerpo de la madre, con lo cual, un bebé dentro del útero NO ESTÁ NUNCA SOLO.

De hecho
NUNCA EN LA VIDA VOLVEMOS A ESTAR IGUAL DE ACOMPAÑADOS QUE EN EL ÚTERO DE NUESTRA MADRE

 Así que me da usted la razón… el bebé fuera tiene que dormir como ya sabe, como lo ha estado haciendo dentro… acompañado de ese ruido de fondo al que yo me refiero siempre como “la banda sonora de su vida”, el sonido del latir de mamá.
Lo demás es demagogia, ganas de molestar, desconocimiento, ignorancia, maldad, afán de lucro, necesidad de los adultos… me da igual, cada uno tendrá sus propios motivos para hacer lo que quiera… pero la realidad es la realidad…
Si algún día la especie humana mutara en reptiles, pues entonces esas criaturas serán como usted vende, mientras tanto Sr. Estivill, no nos venda usted sueños… sobre todo, no nos venda malos sueños.


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Sí me meto, porque sí me importa

No sé si es el ser hermana y prima mayor, o que me criaran con mucha independencia ( o mucha soledad… esto da para otro post), pero siempre he sido una “abogada de pleitos pobres”… que es como se llamaba en mi casa a los que van por la vida metiéndose en asuntos ajenos a salvar situaciones injustas ( al menos, que yo consideraba injustas).
Más de una torta me llevé yo por hablar por otros… y más de una torta salvé de que se llevaran otros por hablar por ellos… así que mirándolo así mereció la pena.

Por desgracia he visto el maltrato muy de cerca, en muchas formas, y ante esas situaciones suele haber dos opciones: o lo aceptas o te rebelas.

Igual por eso nunca he soportado según qué cosas delante de mi.

Recuerdo un día, y creo que esto ya lo he contado, así que  perdonadme la reiteración, oir a dos “señores”  hablar y uno contarle al otro el chiste más machista y de más mal gusto que he escuchado en mi vida. Y reirse los dos, en una sala de espera con al menos otras dos mujeres aparte de mí y varios hombres más. Todos callados ante aquéllo…. Y recuerdo volverme a ellos y decirles muy seria: “muy bonito… ustedes tienen edad de tener mujer e hijas…  ¿les gustaría que alguien hablara así de ellas??”

Al salir, mi marido ( entonces no éramos ni novios) me dijo que un día me iba a traer problemas eso de ir plantándole la mosca a la gente… que uno nunca sabe cómo reaccionarán… y seguramente tiene razón… pero me niego a ver u oír ciertas cosas y no inmutarme.

¿Qué haríamos si viéramos a alguien pegarle o gritarle a su mujer?

¿ y si lo hiciera con un anciano, o un discapacitado?

¿ o un jefe a su empleado?

La mayoría de la sociedad ha tomado conciencia con este tema… cada vez son más las personas que no se callan y plantan cara al maltrato, en cualquier forma,  les pase a ellas mismas , a conocidos o a desconocidos.  El respeto por las personas ha de primar sobre nuestra educación del respeto a la intimidad.

Que tú tengas derecho a hacer las cosas como tú quieres no está por encima del derecho a la dignidad de las personas. Si alguien grita o agrede a “su mujer”, todos comprendemos , por fin, que eso no está bien, que no es “su” mujer en ese sentido posesivo que le da derecho a hacer lo que quiera con ella. Y lo justo, lo normal es meterse. El silencio es cómplice, lo miremos como lo miremos…

Ahora repito las preguntas de antes… aclarando que pongo ejemplos en los que culturalmente  se considera a estas personas en “desventaja” sobre las que les agreden por razón social, física o económica… no por considerar peyorativa una u otra situación:

¿Qué haríamos si viéramos a alguien pegarle o gritarle a su mujer?

¿ y si lo hiciera con un anciano, o un discapacitado?

¿ o un jefe a su empleado?

Todos de acuerdo en que es inadmisible ¿no?

Pues bien… añadamos esta:

¿ y si vemos a unos padres mal-tratando a un hijo?

Y pongo la palabra “mal-trato” escrita así, porque el “maltrato” se asocia a pegar , o más bien a una paliza. Pero el “mal -trato” engloba mucho más. Si aceptamos que maltratar es tratar mal, entran en esa acepción los gritos, los zarandeos, los insultos, los desprecios… y también la  indiferencia ante sus momentos de sufrimiento o la renuncia a satisfacer cualquiera de sus necesidades, sean físicas como comida y cobijo o emocionales, como atención, consuelo, abrazos  y presencia.

Afortunadamente ya no es habitual ver a un hombre gritarle a su mujer ( en la calle, en la intimidad del hogar los monstruos campan aún por sus fueros), o a un jefe ridiculizar a su empleado ( ahora sabemos que esto se llama mobbing y es denunciable), pero no hay un solo día que salga a un lugar lleno de gente: centro comercial, parque, playa, etc, que no vea alguna escena de un padre o madre gritando a un hijo, zarandeándole, dándole un “azotito” en el culo o un cachete en la cara, hablándoles con desprecio: “¿Tú eres tonto?”, amenazando: “al llegar a casa te vas a enterar”, ridiculizándole : “a ver si aprendes de Fulanito” que mira qué bien se porta, o que ya no se hace pis o que ya no pide brazos…. etc…”, o sencillamente ignorando su llanto cuando a veces lo único que quiere el bebé es que le cojan en brazos.

La indiferencia también es violencia

Me pregunto cuánto tiempo tiene que pasar o cuántas campañas lanzar para que ante estas situaciones reaccionemos como reaccionaríamos a cualquiera de las anteriores. Porque si yo veo que alguien le levanta a la mano a una mujer y me meto y le digo que pare soy un héroe, pero si lo hace un padre con un hijo, no puedo meterme… porque entonces ¿qué soy?  me pregunto. ¿Cuándo deja uno de convertirse en un metomentodo para sencillamente ser una persona que reacciona ante una injusticia, sobre todo ante una injusticia cometida a las únicas personas del mundo que de verdad dependen de terceros que velen por ellos. Porque yo puedo gritarle a mi hijo pero él no debe gritarme a mi. Porque a mí se me puede ir la mano, pero si se le va a un niño ya es lo peor.

¿Y si yo fuera ese bebé o esa niña a la que sus padres gritan y pegan delante de la gente ( aclaro que no es que lo malo sea hacerlo en público, pero unos padres que en público hacen eso no quiero pensar lo que hacen cuando nadie mira)? ¿Y si fueras tú?  ¿Por  qué tenemos tanto miedo a defender a los más débiles?  ¿Por qué creemos que nuestros hijos son nuestros en el más estricto sentido literal de la palabra y que podemos hacer con ellos lo que queramos?

Quizás habría que pensar que más que nuestros, son prestados, que se nos ha confiado su cuidado como quien deja algo precioso y espera al volver que nos lo entreguen igual o mejor que antes…

De hecho palabras de sabios reconocidos así lo han expresado:

Tus hijos no son tus hijos

(Kahlil Gibran)

 
Tus hijos no son tus hijos 
son hijos e hijas de la vida 
deseosa de si misma. 
No vienen de ti, sino a través de ti 
y aunque estén contigo 
no te pertenecen. 

Puedes darles tu amor, 
pero no tus pensamientos, pues, 
ellos tienen sus propios pensamientos. 
Puedes abrigar sus cuerpos, 
pero no sus almas, porque ellas, 
viven en la casa del mañana, 
que no puedes visitar 
ni siquiera en sueños. 

Puedes esforzarte en ser como ellos, 
pero no procures hacerlos semejantes a ti 
porque la vida no retrocede, 
ni se detiene en el ayer. 

Tú eres el arco del cual, tus hijos 
como flechas vivas son lanzados. 
Deja que la inclinación 
en tu mano de arquero 
sea para la felicidad.

Rey Salomón
 Salmos 127:3 

Reina-Valera 1960 (RVR1960)

  “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; 
    Cosa de estima el fruto del vientre.”
En algunas culturas las mujeres seguimos siendo consideradas propiedad del marido, quien tiene derecho  a pegar a la esposa si lo estima necesario. Todos nos echamos las manos a la cabeza y firmamos peticiones para que eso cambie.
Imagina ahora que eres ese padre o esa madre que ignora voluntariamente el llanto o rabieta de tu hijo, o que le grita, o que le insulta, o que le zarandea y alguien se te acerca y te recrimina tu actitud… ¿dónde está la diferencia? ¿De verdad no ves que es lo mismo?
No digo que no sea difícil controlar nuestra reacción cuando estamos cansados, estresados, cuando queremos sencillamente obediencia porque es el camino más rápido y quizás el único que conocemos para educar. Todos hemos hecho cosas que nos avergüenzan por haber perdido el control, como escribió magistralmente mi amiga de La Tribu 2.0,  María Berrozpe  en su post: “HUMANA”. Pero eso no es excusa para  no querer cambiar. Sobre todo no es excusa para criticar a quienes ya han dado un paso al frente y demuestran su valor plantando cara al mal-trato, o al maltrato, que al final es lo mismo.
Porque la línea que separa una cosa de la otra es muy delgada y la clave no está en encontrar el límite entre ambas para quedarnos justo al borde… la clave quizás está en intentar alejarnos lo más posible de esa línea fronteriza para estar seguros que no nos parecemos en nada a los maltratadores.
Para demostrarnos a nosotros mismo que por mucho daño que le hayan hecho a nuestro Yo bebé, a nuestro Yo niño y/o a nuestro Yo adolescente,   por muy duro que a esos YOes les resulte aceptar esa verdad de no haber sido lo suficientemente bien tratados, vamos a ser capaces de romper la cadena, vamos a ser más conscientes que nuestros padres y vamos a decir:

NO, NO VOY A PERPETUAR NINGÚN TIPO DE MALTRATO

La indiferencia también es violenciaY vamos a ser capaces de no hacer nada a nuestros hijos que no le haríamos a cualquier otra persona, y vamos a reconocer que si a nosotros nos trataron así,  no estuvo bien, que es cierto que no nos hemos convertido en sociópatas ( al menos no la inmensa mayoría) pero que aún así no estuvo bien. Y que ese mal-trato sí ha dejado huella en nosotros y que ahora nos toca hacer algo con ella. Podemos mirar esa marca, reconocerla, aceptarla y  desde ese lugar trabajar con nuestro propio dolor para no repetirlo. Del  mismo modo que nuestros abuelos gritaban y menospreciaban a nuestras abuelas, quizás hasta nuestros padres con nuestras madres y nosotras nos  plantamos  y dijimos que a nosotras nadie nos iba a tratar así.  Y aprendimos que con ciertas actitudes lo mejor es la tolerancia 0.
La próxima vez que veas a un bebé o niño llorar por un acto o un no-acto de sus padres piensa en esto.

Aprendamos  de nuestros hijos.

¿HAs visto alguna vez a un niño pequeño frente a un bebé que llora?
Recuerdo cuando mi hijo era tan pequeño que apenas hablaba  y veía a un bebé llorar… me miraba y me decía: “mamá, teta” señalando al bebé. Para él era evidente: si un bebé lloraba, se le cogía y se le daba teta. Cuando ya pudo hablar lo expresaba más claramente:
-”¿mamá por qué no cogen a ese bebé que llora y le dan teta?”
-No todos los bebés toman teta cariño
-¿Ah no?? Bueno pues que le cojan y le den el bibe …
 PAra ellos es tan evidente….si no siempre hay teta… siempre, siempre puede haber mimos.
Tan sencillo como eso…   ¿ O no?
Cuando las cosas simples se nos antojan complicadas… es hora de mirar hacia adentro y entender qué mecanismos nos impiden aceptarlas como son.
Mira esta imagen
 
Si estuvieras en ese bosque… ¿por dónde crees que caminarías? Sobre todo si es la primera vez que estás allí y es un territorio desconocido…
Sin duda por el sendero marcado.
Nuestro cerebro es igual, busca los senderos conocidos para actuar, es lo más rápido,  lo seguro, es como el “piloto automático”.
Frente a la crianza de los hijos, territorio desconocido para todos los padres, pues siempre somos primerizos con cada hijo, nuestro cerebro busca la respuesta conocida.
¿Cómo te trataron a ti cuando pedías brazos?
Si siempre oíste ,o más aún, sentiste, el desamparo de no verte correspondido en tus deseos y expectativas, ese es el camino que tu cerebro marcó, a fuerza de repetirse, como un sendero en el bosque. Así cada vez que se te negaba el cariño, los brazos, la teta, la atención, el juego,  la disponibilidad… el sendero iba acentuándose… de tal modo que ese es el camino que tu cerebro reconoce para esos casos.
Por eso nos cuesta tanto hacernos disponibles para nuestros hijos… porque primero hemos de desandar ese sendero y adentrarnos en una selva desconocida, la de cómo responder a alguien de una forma que no hemos vivido ni experimentado.
¿Un reto? claro… pero un reto que merece la pena.
Nuestros hijos merecen lo mismo que merecíamos nosotros… que nosotros no lo hayamos tenido no es motivo para negárselo a ellos. No seamos como el perro del hortelano. Seamos generosos.  Démosles a nuestros hijos la oportunidad de crecer siendo personas respetadas, cuidadas, valoradas… contribuyamos a que sean más felices.
Y démonos a nosotros la oportunidad de sanar a nuestro niño, primero aceptando esa herida primal que todos, casi sin excepción como generación tenemos, y luego buscando la forma de no devolver ese mal-trato a la generación siguiente.
Comentaba con María, a la que cité antes, este tema y me contaba cómo en el caso de niños adoptados esto es aún más importante, pues estos ya traen un historial previo de abandono cuando llegan a su nuevo hogar. En su caso la herida primal es mucho más profunda.  A raíz de nuestra conversación ella ha publicado este excelente post:  “Os invito a un debate”   y me consta que será el primero de varios sobre este tema.
Recojo su testigo y os animo a debatir este tema, con todas sus connotaciones, con toda la bilis que removerá, porque nos da donde más nos duele: en nuestro yo interno, en plantearnos que nuestros padres, por mucho ( o por poco)  que nos quisieran se equivocaron también, en reconocer que somos eslabones de una cadena que quizás no escogimos continuar pero  que continuamos un poco por inercia y un mucho por miedo a no saber qué alternativas utilizar.
Debatamos para escuchar lo que piensan otros… pero sobre todo para llegar a saber qué y por qué pensamos y actuamos  nosotros como lo hacemos. Para no juzgar a otros sin antes no habernos juzgado a nosotros mismos. Hagámoslo cuanto antes… nuestros hijos lo merecen.
Quizás así, un día, si un desconocido se acerca a coger en brazos a nuestro bebé que llora desconsolado mientras nosotros seguimos indiferentes, o si  le gritamos a nuestro hijo, o le damos una nalgada y vemos que alguien nos dice: “contrólese por favor y no descargue su rabia y frustración con el niño”,  en vez de criticarle y llamarle metomentodo le diremos: “gracias, tiene usted razón”.
Y por favor recordemos:
     ”LA INDIFERENCIA TAMBIÉN ES VIOLENCIA”

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Violencia contra los niños.No puedo esperar a crecer. 

"Sobre el "Sentido Común" de algunos de nuestros pediatras"-por María Berrozpe

Esta semana nos hemos enterado de la publicación del nuevo libro del Sr. Estivill y, para variar, no nos deja indiferentes.

Va por delante que en principio respeto todas las formas de crianza mientras no sean nocivas o lesivas para los hijos… de ahí que cuando hablamos de los “consejos” de este señor algunas no podamos quedarnos indiferentes… Me consta que muchos padres creen a pies juntillas lo que dice el autor del best- seller sobre consejos para padres, sin saber (porque no lo explica) las consecuencias a corto, medio y largo plazo de su método (que ni siquiera es suyo :-P ).

MI compañera de La Tribu 2.0 María Berrozpe de “Reeducando a Mamá” ha escrito un fantástico artículo respuesta a las primeras 40 páginas de su libro, rebatiendo con sentido común y algo más lo que este señor y un amigo suyo han tenido la desfachatez de publicar y recomendar desde su posición de pediatras…

Como ella lo ha hecho fantásticamente, no añado nada más… os copio su artículo:

SOBRE EL” SENTIDO COMÚN” DE ALGUNOS DE NUESTROS PEDIATRAS



El sentido común.


Existen muchas diferentes definiciones para el sentido común, pero mi preferida es la siguiente:

“Dícese del menos común de todos los sentidos.
Esta es sin duda  la más popular, y en internet aparece en innumerables ocasiones bajo la autoría de un tal H Greeley. Y es que, como bien dice el autor de este artículo que he encontrado en la red al buscar definiciones de sentido común:

…cada grupo de personas va a tener un sentido común distinto, por lo tanto el “sentido común” no es la respuesta universal a todos los problemas, es la respuesta consensuada de un grupo de personas basándose en las reminiscencias de la inercia social a la que se ven sometidos“.

Todo lo dicho hasta ahora me lleva irremediablemente a una conclusión: Cada vez que alguien que pretende defender a capa y espada un argumento se ve obligado a recurrir al “sentido común” (“¡Esto es así por sentido común!“), pierde irremediablemente poder de convicción, ya que está demostrando la ausencia de argumentos realmente convincentes. 

Os preguntaréis por qué de repente me ha dado por ponerme a reflexionar sobre el sentido común. La razón es que hace unos días me enteré de la publicación del nuevo libro de mi estimadísimo (ene)(a)migo doctor Eduardo Estivill, esta vez en coautoría con el doctor Gonzalo Pin. Y el título del libro me pareció extraordinariamente representativo de lo que nos íbamos a encontrar en su interior:
¡ Ahí queda eso! ¡Y se han quedado tan anchos!
En mi vida había visto un título de libro tan extraordinariamente irrespetuoso e insultante como este. Es IMPRESIONANTE. Ya veo, doctores Pin y Estivill, que los padres y profesionales que no estamos de acuerdo con la linea de crianza que ustedes marcan no tenemos “sentido común”.
He echado un vistazo a las 40 primeras páginas del libro, y reconozco que cada una de mis células se me llena de adrenalina cuando leo consejos como este:
“Recomendamos que la mamá alimente al niño siempre que pueda en el mismo lugar, con luz, música ambiental suave y temperatura agradable. El bebé debe permanecer despierto durante todo el tiempo de la toma. Esto es bastante difícil, pues tiende a quedarse dormido cuando come. Háblale, hazle pequeñas caricias y estimúlale suavemente para que se mantenga despierto. Esto favorecerá que coma más y empiece a entender que la comida va asociada a estar despierto. La mamá debe seguir las normas de la lactancia materna a demanda o biberón, según su deseo y las recomendaciones de su pediatra”.

En sólo siete líneas nunca había visto tantos consejos sin sentido:

1- ¿Alimentar siempre en el mismo sitio? Entonces no nos movamos de casa durante los próximo meses (o años), no vaya a ser que a nuestro hijo le entre hambre en cualquier lugar y tengamos que volver corriendo para encender el hilo musical, bajar las luces y sentarnos en nuestra butaca de lactancia. Esto, dicho sea de paso, va a venir de maravilla a nuestra depresión postparto: en lugar de salir con nuestro peque a la calle todo lo que podamos para disfrutar de la vida al aire libre, el sol, los parques y los amigos, mejor nos obsesionarnos con dar el pecho siempre en el mismo sitio, con una música ambiental adecuada, la luz a la intensidad correcta y la temperatura perfecta ¡Dios mìo! Que madre desnaturalizda soy. Yo, que he amamantado a mis bebés en los bancos de los parques, sentada en los tranvías, flotando suavemente en una piscina, o en la cima del Jungfrau ¡¿Como habrán sobrevivido a semejante muestra de falta de “sentido común”!!!!!?
2 – Lo de que el bebé debe de permanecer despierto durante toda la toma debe de ser una obsesión que tiene el doctor Pin, porque le he leído este consejo en numerosas ocasiones en la sección de consultoría que tiene en la revista Ser Padres. Dicen que es difícil. Por supuesto que es difícil. Va en contra de la naturaleza del bebé, de la naturaleza de la madre, de la naturaleza de las tetas de la madre y de la naturaleza de la leche de las tetas de la madre; o sea, va en contra de la naturaleza de la madre naturaleza en sí. Y por supuesto, ir en contra de tantos factores y tan importantes es evidentemente difícil. Lo que yo no entiendo es la necesidad de realizar semejante proeza, excepto en el caso de bebés muy prematuros o enfermos que tienden a dormirse sin ser capaces de alimentarse suficientemente. Pero es evidente que aquí no se refieren a estos casos. La única razón que se me ocurre es un maléfico deseo de complicar la vida al personal porque, de verdad, y con el corazón en la mano:
 No hay manera más sencilla, natural, amorosa y perfecta de dormir a tu hijo que dormirlo al pecho.
Dicen los doctores que mantener al bebé despierto favorecerá que asocie la comida a estar despierto…… esta aclaración  no sé por donde cogerla. Mirad que le doy vueltas y no hay manera. Sólo puedo decir que a mis hijos nunca les he aplicado este “método” de “lactancia sin dormir nunca al pecho” (todo lo contrario: siempre he usado el pecho para dormirlos) y desde luego nunca se me han caído dormidos delante de un plato de lentejas, ni se me ponen a bostezar cuando les saco una ensaladilla rusa.
3- La frase final tampoco tiene desperdicio: La mamá debe seguir las normas de la lactancia materna a demanda o biberón, según su deseo y las recomendaciones de su pediatra“. Sencillísimo. Ya me diréis como compaginamos todos estos factores cuando:
* La madre sólo quiere que el bebé engorde y crezca bien, pero está agotada porque, como no puede dormir a su hijo al pecho, se obliga a despertarlo antes de ponerlo en la cuna y claro, luego no hay quien vuelva a dormirlo. Así que arrastra unas ojeras hasta las orejas y se muere por dormir cuatro horas seguidas aunque sea sólo una vez al día.
* El bebé quiere tomar hoy cada 2 horas pero tal vez mañana cada 4, aunque en general por la tarde mejor cada media hora hasta las 4 de la madrugada. Eso estos días, porque dentro de unos días más la dinámica puede ser absolutamente diferente. Y además anda bastante fastidiado porque, cuando por fin coge el sueñecito enganchado a la teta, mamá  irremediablemente lo despierta, poniéndole de muy mal humor y con muy pocas ganas de dormirse de nuevo aunque esta realmente agotado.
* El pediatra depende de la escuela que siga: Si es de los modernos y bien informados estará de acuerdo con dar libertad absoluta al bebé. Si es de la promoción de los Pediatrasaurus  caducus te dará un completísimo horario muy bien especificado de a que hora serán las tomas y cuantos minutos en cada pecho. Acompañado todo por un detalladísimo horario de papillas varias que deberás (sí o sí) introducir el primer día del cuarto mes de vida. En medio de las dos posiciones tienes a pediatras que te dicen que “no antes de dos horas pero a demanda” o los que aseguran que “en cada toma debes de dar los dos pechos”.
Les aseguro, mis queridos doctores, que intentar seguir todos los consejos reunidos en estas siete líneas puede cargarse la felicidad del bebé, la madre y la familia entera en un visto y no visto. Se lo digo por experiencia, porque cuando fui madre primeriza estuve a puntito de caer en sus garras pero, gracias a Dios, reaccioné a tiempo de salvar la crianza y la lactancia de mi hijo. A pesar de todo pagamos las consecuencias de intentar seguir tan absurdas normas con muchas horas de sueño perdidas, horas de llanto ganadas y varias mastitis fulminantes.
Si es que nos lo están poniendo en bandeja. A pesar de que en un primer vistazo da la sensación de ser un libro escrito desde el amor y el respeto a las necesidades de los hijos, a la que lees un poco en detalle queda clarísimo que, al menos en lo que a crianza se refiere, es un manual para adiestrar hijos que “no molesten” y que hagan todo lo que sus padres quieran: duerman cuando los padres quieran y donde los padres quieran; coman cuando los padres quieran, lo que los padres quieran y donde los padres quieran; y todo pasando por encima de las necesidades básicas y genuinas de nuestros hijos desde el mismo momento del nacimiento.
Eso sí, parece que la numerosas críticas a las polémicas obras del doctor Estivill (no sé nada de las dos publicaciones del doctor Pin) han dado sus frutos porque es evidente la suavización y el enmascaramiento de su discurso inicial. ¡Quien le ha leído y quién le lee, doctor Estivill!

Pero lo cierto es que hay situaciones en las que ponerse en un punto medio no es honesto – o se da lactancia a demanda o no se da, o se aplican métodos conductistas en la educación o no se aplican, o respetas las necesidades de tu hijo o no lo haces, o sigues tu deseo maternal o no lo sigues –  por lo que su discurso actual queda muy poco coherente.  Además de que supone un peligro porque engaña sobre sus verdaderas intenciones con palabras suaves y buenos propósitos.

Por ejemplo. Lo que escriben sobre la lactancia materna en estas cuarenta páginas. Lo representan como “un gran dilema“: dar el pecho o no darlo. Como una mera “opción personal“. Así se cargan de un plumazo el hecho evidente de que dar el pecho es la opción por defecto, lo natural, y que cualquier opción diferente se toma cuando hay probadas evidencias de que esta primera no es posible. De esta manera presentan la lactancia artificial al mismo nivel de prioridad que la lactancia materna.

Y No. La lactancia materna y la lactancia artificial no pueden tener la misma prioridad a la hora de elegir entre una y otra. Eso es como decir que el hecho de que el bebé empiece a caminar con sus piernas o ponerle unas prótesis artificiales es “un gran dilema” y “una opción personal”. Creo que para cualquier persona en sus cabales amputar las piernas a un niño sano para que ande con prótesis le parece una aberración y una bárbara crueldad. Por motivos culturales, sociales o políticos la lactancia materna ha sido sistemáticamente ignorada y despreciada en los últimos siglos en nuestra sociedad occidental y por eso poca gente se escandaliza hoy en día de que una madre se plantee siquiera la posibilidad de no darle pecho a su hijo porque sí, porque no le apetece. Pero ustedes, doctores Estivill y Pin, tienen LA OBLIGACIÓN de luchar contra esta actitud tan mayoritaria  desde su posición de médicos que conocen, no las ventajas de la lactancia materna, sino los inconvenientes y efectos indeseados de la lactancia artificial.

Porque esa es otra. En todo buen manual de pediatria que se precie no se puede dejar de hablar de las “ventajas” de la lactancia materna. ¿Verdad doctores?

Pues tampoco. Hoy en día cualquier manual de pediatría y crianza que se precie de estar actualizado y de apoyar las recomendaciones de las más importantes sociedades de pediatría y de la misma OMS, no debería hablar de las ventajas de la lactancia materna, sino de los inconvenientes de la alimentación con leche de fórmula. Es un matiz extraordinariamente importante porque define claramente que la opción por defecto debería ser siempre la lactancia materna, dejando la leche de formula para los casos en los que la primera es ABSOLUTAMENTE imposible. Que los hay, no lo dudo, y la madre que se encuentra obligada a recurrir a la leche de fórmula por encontrarse en uno de estos casos, desde luego que no es una mala madre, ni es peor madre que la que puede dar teta a su hijo.

El siguiente párrafo no puedo leerlo sin una taza de tila delante. Casi me produce urticaria reproducirlo aquí (mis comentarios a las frases van en rojo):

En cualquier caso, las fórmulas infantiles de leche son la alternativa. Como lo serán probablemente más adelante, cuando tengáis que comenzar a preparaos para volver al trabajo y os veáis obligadas a dejar de amamantar a vuestro bebé (podéis leerlo en el siguiente capítulo)”. Lo único que puedo hacer ante este despropósito es dejaros la maravillosa obra editada por La Liga de la Leche en la que varias madres nos cuentan como mantuvieron su lactancia al retomar su vida laboral: Las hijas de Hirkani. Menos mal que no tengo acceso al siguiente capítulo del libro porque no acabaría nunca este post.


“…… El hecho de alimentar al bebé con biberón facilita que los padres participen en la alimentación y refuercen su papel paternal desde el principio”. Por supuesto, ¡El padre que no alimenta a su bebé ni es padre ni es nada! ¿ Donde se ha visto que se respete la necesidad del bebé de tomar y chupar teta? De nuevo un documento de La liga de la Leche, donde los padres que quieran ejercer su papel siguiendo como directriz las necesidades de su hijo encuentran ideas estupendas de como hacerlo: Rol del padre en la lactancia. 


Conviene subrayar que dar el biberón puede ser un momento de contacto entre ambos igual de intenso y emotivo. Todo depende del amor con que se haga. Todos los momentos con el bebé pueden ser intensos y emotivos. Desde bañarle hasta cambiarle el pañal o llevarle a pasear al campo. Dar el biberón no tiene nada que no tengan esos otros momento y en cambio si carece de algo fundamental: no respeta completamente las necesidades del bebé. Porque el biberón, no lo olvidemos, es un sustituto del pecho que sólo debe de ser utilizado cuando el pecho no está disponible. Incluso aunque venga llenito de leche materna, el pecho siempre será más agradable y beneficioso para el bebé y por lo tanto el uso del biberón debería quedar restringido a los momentos de verdadera necesidad, y no a los caprichos del resto de la familia de alimentarle.


¿Otras diferencias? Las fórmulas artificiales de leche se digieren más despacio que la materna, por lo que la frecuencia de las tomas acostumbrará a ser más dilatada. ¿Y no se les ocurre, caballeros, que esta característica de la leche materna, lejos de ser una ventaja que permite distanciar las tomas, es una desventaja para el aparato digestivo del bebé que puede influir negativamente en su desarrollo, e incluso provocar enfermedades en el futuro?

Por supuesto, en este prometedor libro no podía faltar una referencia a la “esclavitud” que puede suponer la lactancia materna si no se cuenta con la imprescindible ayuda de unos biberones que permitan a la madre liberarse y que otra persona alimente a su bebé:

Que des el pecho no quiere decir que seas imprescindible. Utiliza un extractor de leche o sacaleches para guardar una cantidad (en el frigorífico se puede conservar hasta 2 días, y congelada hasta 3-6 meses) y que el padre o alguna persona cercana pueda, en un momento dado, alimentar al bebé si tú no puedes hacerlo o si quieres descansar un poco. También te será de utilidad si tienes un acúmulo excesivo de leche para lo que demanda tu bebé.

De nuevo esa imagen de la madre que está que se muere por separarse del niño. Que está cansada de su niño. Que necesita que otros se ocupen del niño para que ella pueda descansar. De nuevo esa imagen de la lactancia como un grillete alrededor del cuello de la mujer, atándola irremediable y trágicamente a la boca de su hijo. Y nada sobre los momentos de tranquilidad, relajación , intimidad, contacto amoroso y fusión física y espiritual que regala la lactancia  a la diada madre-bebé ( Ah! claro, recordemos que la madre no se puede relajar al dar el pecho porque tiene que estar pendiente de que el bebé no se duerma. Se me había olvidado). Nada sobre las otras múltiples tareas que el padre, la abuela o la suegra pueden hacer para ayudar a la madre a concentrarse y fusionarse con su hijo.

Y nada sobre la necesidad importantísima, especialmente en este primer mes de vida del pequeño, de que se produzca el ajuste entre la producción y el consumo de leche. Ajuste que se verá dificultado si la madre se dedica a sacarse leche con el sacaleches para tener reserva en la nevera o para que el resto de la familia tenga el honor de alimentar al bebé. El sacaleches debería usarse sólo para descargar un poquito el pecho demasiado lleno, lo suficiente para que deje de molestar. Pero si se utiliza demasiado sólo provocará una sobreproducción que puede llegar a ser muy dolorosa y molesta.

Señores doctores: ¿No se les ha ocurrido que la madre lo que necesita es el tiempo, la libertad, la tranquilidad y el apoyo necesarios para alimentar y dormir a su hijo y con su hijo cuando ambos quieran y necesiten? ¿No se les ha ocurrido que todas esas absurdas normas sobre que el niño no se duerma al pecho, duerma en su propia cuna y  se le duerma de una determinada manera y a unas determinadas horas, o se le vaya “enseñando a dormir” para que así deje dormir a sus padres…….. son las causantes de que el niño y su cuidado sean vistos y sentidos por su madre y su padre como una esclavitud, como una imposición de la que se necesita “descansar”?

¿No se les ha ocurrido, señores doctores, que la madre SI ES IMPRESCINDIBLE para su hijo, dé o no el pecho? ¿Han oído hablar de la herida primal? ¿Realmente creen que un sacaleches y un biberón van a cambiar la necesidad que la criatura tiene de su madre? ¿Realmente creen que dificultar con sus normas la capacidad de la madre para satisfacer las necesidades más básicas de su criatura ayuda a ninguno de los dos?

A propósito, otro detalle extraordinariamente esclarecedor. El apartado titulado “Ventajas de la lactancia materna“ contiene unas 90 líneas de texto (sí, me he molestado en contarlas) de las cuales sólo 20 están dedicadas a la lactancia. El resto, unas 70 (todavía dentro de este apartado), hablan sobre el biberón y su preparación, así como de los famosos cólicos. ¿Hace falta comentar nada más sobre esto? Me temo, doctores Estivill y Pin, que ustedes sólo pretenden quedar bien con la tendencia actual a apoyar la lactancia desde todos los ámbitos, pero sin la menor intención de hacerlo realmente. Queridos lectores, aquí os dejo un ejemplo de un texto que realmente pretende explicar e informar sobre los beneficios de la lactancia materna, escrito por Mireia Long en Bebes y Más. Pasen y comparen.

¿Que pretenden exactamente vendiendo tanto consejo sinsentido? ¿Que Nestlé y compañía les paguen los viajes a congresos? No se me ha pasado el inquietante paralelismo entre los consejos que ya he citado y los que vimos hace unos meses en el vídeo editado por Nestlé sobre el sueño de los bebés

¿Cual es su principal objetivo escribiendo libros como este? ¿Vender millones de libros a madres y padres angustiados, inseguros, con el deseo enmudecido, solos, asustados ante lo que se les viene encima con el nacimiento de su hijo y que además arrastran ellos mismos las consecuencias de su propia herida primal?

Porque, evidentemente, los padres que escuchamos nuestro propio deseo maternal/paternal no necesitamos que nadie nos venda un manual de pediatría tan lleno de “sentido común”. No, los padres que hemos descubierto donde están las respuestas para satisfacer a nuestros hijos en sus verdaderas necesidades sólo necesitamos a los pediatras para algún antibiótico ocasional, el control de una fiebre alta, unos mocos rebeldes, unos puntos de sutura en una herida especialmente profunda o las vacunas de rigor. Y ya está. Yo no necesito que mi pediatra me diga como, donde y con quien deben de dormir mis hijos. No necesito que me diga que le enseñe a dormir o que le ofrezca comida cada 3 minutos hasta que se la coma. Eso está fuera de su competencia. La crianza de mi hijo es cosa mía, no de su pediatra. Cuando mi hijo, por enfermedad o accidente cae en un estado patológico entonces acudiré a su pediatra. Pero antes no. Antes sería obligar a este respetable profesional a asumir una responsabilidad que me corresponde a mi, no a el/ella.

Y con este libro es lo que ustedes pretenden. Que los padres nos olvidemos de lo que íntimamente sabemos, desoigamos nuestros más profundos deseos y dejemos la crianza de nuestros hijos absolutamente en sus manos. Y desde luego, siguiendo sus consejos se entra en una dinámica tan adulterada y dificultosa que ya no queda más remedio que estar irremediablemente enganchado a sus manuales para tirar hacia adelante. 

Doctores Pin y Estivill, su pediatría del sentido común sólo consigue convertir el ejercicio de la crianza de nuestros hijos en un infierno de normas absurdas y necesidades insatisfechas. Que pena que, en lugar de cultivar sus respectivas especialidades, en las que no dudo de que sean ustedes brillantes, escribiendo todo lo que les venga en gana dentro de sus respectivos campos y en las revistas científicas en las que corresponde, se dediquen a meterse en donde nadie les llama, utilizando su prestigio para validar unos consejos que hacen más mal que bien y que se hunden por su propio peso.

Dejen la crianza para las madres y los padres. Nosotros, cuando algo no funcione o tengamos dudas, acudiremos a los profesionales que consideremos oportunos: pediatras, psicólogos, pedagogos, maestros……. y por favor, no nos tomen por ignorantes e incultos.

Un detallito muy esclarecedor de su libro: no tiene sección de bibliografía. Esto significa que ni siquiera se molestan en citar esas fuentes con un rigor científico tan máximo, como ustedes dicen. Todas las obras científicas basadas en evidencias tienen que tener las citas de las fuentes originales. Se ve que ustedes no lo han considerado necesario porque, total, su obra sólo la van a leer padres, abuelos, cuidadores y educadores. ¿Para que molestarse en citar nada?

Para finalizar diré que por principio estoy absolutamente en contra de la quema de un libro. Para mi los libros son sagrados y su censura me recuerda las épocas más negras de nuestra historia. Pero en este caso si que me gustaría recomendar al Ministerio de Sanidad español que en la portada de nuestro protagonista añadiera un pequeño párrafo alertando de los indeseables efectos que conllevará para la salud mental y física del bebé, su madre y toda la familia, seguir sus consejos sobre crianza.

Informar para prevenir nunca está de más.
 

Descubriendo la infancia… empecemos por respetarla

Artículo escrito originalmente para la revista Digital “Descubriendo la Infancia”

Los Derechos de Los Niños

En muchas sociedades avanzadas para su época, convivían ciudadanos con derechos con otros que carecían de ellos. En algunos casos estos no-ciudadanos eran esclavos, o extranjeros o mujeres o niños. Incluso en sociedades consideradas cuna de las libertades había individuos privados de derechos y nosotros al mirar atrás nos preguntamos cómo podían no ver la realidad que hoy en nuestra época damos por aceptada: que todas las personas somos iguales.

Realidad que, no obstante, no ha alcanzado a toda la sociedad humana pues a día de hoy sigue habiendo esclavitud en el mundo y sigue habiendo maltrato a mujeres con el beneplácito de algunos gobiernos. Incluso en nuestra sociedad civilizada donde todos luchamos por tener igualdad en los derechos y donde las mujeres hemos conquistado lo que nuestras antepasadas ni soñaron, aún nos queda una lucha pendiente : reconocer que los bebés y niños son personas y que como tales tienen derechos. Derechos inalienables como los de los adultos, como los de las mujeres, como los de los ancianos, como los de los trabajadores, en definitiva, como cualquier persona, la incluyamos en el grupo que queramos. De hecho, las agrupamos así para ampliar los derechos que “per sé” tendrían que tener. Porque sabemos que cuanto más vulnerable es un grupo, más se debe cuidar por sus intereses, de ahí que hablemos de los derechos de “las mujeres” o de “los trabajadores”… o de “los niños”, cuando lo normal y deseable debería ser no tener que hacer distinciones.

Pero la clave de la falta de respeto al niño suele estar en la misma concepción de lo que son y no son a ojos de la sociedad.

El diccionario define “persona” en su primera acepción como “individuo de la especie humana”. En ese sentido sobraría matizar que los bebés y niños son personas, ya que evidentemente son individuos de la especie humana. Y puede que la clave esté en la palabra “individuo”. Nos da a entender que cada persona es un ser único, con caracterísiticas y rasgos que lo diferencian de cualquier otro, desde el mismo nacimiento (e incluso antes). Y ahí entra el conflicto. Porque vivimos en una sociedad que pretende adiestrar a los padres para que críen hijos como quien cría lagartos en un terrario. El modelo establecido es el de la separación madre-bebé desde el mismo momento del parto(e incluso antes cuando no se le deja al bebé tomar la iniciativa de cuándo nacer), el de dormir solos aunque sea a costa de llorar sin consuelo, alimentarlos con horarios establecidos, con cantidades predeterminadas, con alimentos artificiales, evitando el contacto prolongado de llevarlos cerca sustituyendo la ancestral práctica del porteo con cochecitos cada vez más caros y sofisticados. Negándoles el placer de conocer el mundo y aprender desde la posición idónea para ello, a la altura de nuestra mirada y nuestras caricias. Eso sí… para sustituir todas estas muestras de cariño individualizado de cada madre hacia su hijo tenemos un sinfín de productos estandarizados: cunas, cambiadores, carrouseles de luces y sonidos, luces anti-miedo, chupetes, cojines anticólicos, cojines antivuelco, sabanitas impregnada en el olor de mamá, intercomunicadores con o sin cámara, carritos, capazos, hamaquitas, y un largo etcétera.

Todos iguales, todos con el mismo modelo a seguir, todos con el mismo peso, y el mismo horario, para comer y dormir y bañarse y jugar y aprender…¿De verdad no nos damos cuenta de lo alienable de este tipo de crianza colectiva? ¿no es el hecho de querer estandarizar la crianza caracterísitica de las sociedades autoritarias, sean de la índole que sean? Lo peor es que hasta ahora ese tipo de adiestramiento al menor se hacía pasados los primeros años de vida del niño. Por ejemplo, la educación espartana (calificativo que ha perdurado  hasta hoy) no comenzaba hasta los 5 ó 7 años… y ahora este tipo de educación conductivista en auge dirigida a conseguir la completa sumisión y obediencia ciega a la autoridad empieza desde el nacimiento. Habría que pararse a pensar qué tipo de sociedad cosecharemos con individuos desindividualizados desde la cuna. Con personas tratadas como no-personas desde antes de tener conciencia.Con niños criados sintiendo que sus necesidades básicas de contacto y alimento constante no son satisfechas o lo son  parcialmente con burdos sustitutos de mamá.

Lo curioso es que ningún padre aplicaría este tipo de consejos a no ser que les aseguraran que es lo mejor, lo más beneficioso para la familia y para el propio bebé. Y nosotros, los padres, primerizos todos en el arte de criar a los hijos, confiamos ciegamente en la Vaca Sagrada de hoy, la Ciencia, o más bien la pseudociencia de quienes usurpan un papel que no les corresponde.

Nadie, por muy médico especialista que sea, ha de decirme cuánto o cuándo coger a mi hijo o alimentarlo, o dormirlo, o acunarlo o cantarlo… del mismo modo que a nadie le doy la autoridad para decirme cuándo y cuánto me besa mi marido o me demuestra cariño, o me abraza o si dormimos juntos o separados. Entonces ¿en qué punto del camino hemos perdido el sentido común y el instinto para dejar que otros nos convenzan de hacer a nuestros hijos lo que no le haríamos a ningún otro ser humano: hacerle esperar para comer pasando hambre o sed “porque no le toca” u obligarle a comer o a dormir…?

A quienes me dicen que esperan que el bebé coma cuando y cuanto le toca, que duerma solo, que no llore al no ver a su madre, y que se quede quieto tumbado boca arriba mirando todo el rato la misma estampa (aunque sea la de el muy estimulante y carísimo carrousel musical) les respondo: “Tú no quieres un bebé, quieres un reptil”. Y no es exagerado. Quienes crían reptiles en terrarios saben que no dan mucho trabajo, que no hacen ruido, que no lloran si se les deja solos, que te dejan dormir toda la noche, que se les puede dar de comer una vez cada mucho tiempo, y que no te entorpecen tu vida social o tu vuelta al trabajo.

Si tu bebé come cada poco rato, llora si se queda solo, no se duerme sin tu pecho y le gusta que le cojas en brazos… ¡ENHORABUENA! Has tenido un bebé humano, que además de todas las necesidades de un mamífero tiene una individualidad que le hace luchar por lo que necesita. Y a no ser que le apaguemos ese deseo innato a fuerza de ignorarle repetidamente, hará valer sus derechos, resistiéndose o llorando. Si tienes un bebé que se rebela cuando intentas que duerma solo o que coma más de lo que necesita, no oigas a quienes te digan que te ha salido un niño “malo” o “dictador”… esa clase de personas son las que en el pasado lucharon porque tú hoy, como mujer o como anciano o como trabajador tengas derechos. Quizás eran asi los bebés que un día se convirtieron en Mary Wollstonecraft o Rosa Parks.

De nosotros como padres depende apagar o no al luchador que hay en cada bebé y/o niño y convertirlo o no en sumiso a los dictados de las autoridades de turno… sean en forma de poder político o de profesionales “expertos” en todo aspecto del desarrollo infantil.

Ante la duda de si un consejo dado por profesionales es o no una violación de los derechos del bebé y/o niño haz la prueba: en el consejo cambia la palabra “bebé” o “niño” por “mujer”, “anciano”, “enfermo”, “discapacitado”, “miembro de otro grupo étnico”, etc… En la mayoría de los casos la diferencia entre la tortura y un “método para ayudarte a criar a tu hijo” es sólo esa, la persona a quien va dirigida.

Y recordemos todos… que igual que la conciencia es algo inanto en el ser humano, más allá de Leyes temporales, el instinto nos guiará por nuestra Maternidad si estamos dispuestos a dejarlo aflorar, mirando a nuestros hijos, abrazándoles… criándoles como merecen… a base de Mimos y Teta.

Nohemí Hervada

Creadora de Mimos y Teta, Madre, Eterna Aprendiz de Doula,Quiromasajista, Monitora en Lactancia Materna, Asesora en el Uso de Portabebés, Socia y Co-Fundadora de Red Canguro: Asociación Española por el Fomento del Uso de Portabebés.
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Lo que "el Sr. que vende libros" nunca explica…

Quienes me conocen o han ido a alguna de mis charlas saben de quién hablo… Un señor que tiene como carta de presentación haber escrito el libro sobre sueño infantil más vendido en España… Que digo yo, que su “éxito” es la prueba más evidente de que lo que predica es una mentira:

Él asegura que los bebés han de dormir mínimo 8 horas seguidas, que todos los bebés normales lo hacen y que los que no lo hacen sufrirán grandes trastornos…. entonces… ¿cómo es que que vende tantos libros?? Porque digo yo que nadie pide una receta y compra una medicina que no necesito… O sea que si tantas familias recurren al metodito es precisamente porque la inmensa mayoría de los bebés, bebés y niños ABSOLUTAMENTE NORMALES, no duermen 8 horas seguidas solitos en sus cunas en una habitación aparte.

Es como si ahora yo dijera que los bebés que se hacen pis en el pañal tienen un problema neurológico grave y que yo he inventado la solución y la expongo en un libro… evidentemente el 100% de los padres que me oigan son clientes potenciales… así funciona el marketing del señor que vende libros: presentar como patológico algo puramente fisiológico.

Hay muchas cosas que no me gustan nada de este “experto” que no lo es sino en hacer creer a los padres que sus hijos no crecerán si no consiguen que duerman solos (aun a costa de llorar desconsolados mientras no entienden por qué no les atendemos). Pero ahora me gustaría centrarme en la parte “médica”. Como él es pediatra, es al menos chocante, que no argumente con términos científicos sobre el desarrollo y el comportamiento del cerebro del bebé. Yo no soy profesional de la salud y sé lo que es el cortisol y el neocórtex….. claro que yo no compro su libro… Lo sé porque me he informado por otras vías, otros médicos e investigadores serios y fiables.

Por eso, porque este señor nunca le explica a los padres cómo funciona el cerebro del bebé y las consecuencias de dejarles llorar y de darles poca atención… os pongo este vídeo y enlaces relacionados.

Y a los padres noveles (y a los no tanto) un consejo: “Si tu instinto te dice que algo no es bueno para tu hijo… seguramente no lo sea…” .

Si aplicando ese metodito llora el hijo y lloran los padres… ¿quién gana? . Al final sólo es bueno para el señor que vende libros, que se está haciendo rico a costa del sufrimiento de los más débiles.

Al final podríamos resumirlo en: “no le hagas a tu hijo lo que no querrías que te hicieran a ti” o en positivo, como lo expresó un Personaje extraordinariamente sabio hace casi 2000 años: “Haz a otros lo que quieras que te hagan a ti” (Mateo 7:12)

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“El cerebro del Bebé”- Sue Gerhardt

Estrés en la infancia. Por Linda Folden Palmer

La Química del Apego- Linda F. Palmer

Neuropsicología y Lactancia-Cristina Silvente

Declaracion sobre el llanto de los bebés

Reflexiones sobre el método Estivill. María Paula Cavanna

Reflexiones sobre el método Estivill. Rosa Jové

Artículo médico a tener en cuenta:

Experiencias Vinculares Tempranas

Nanas

Respondiendo a una consulta del blog acerca de si los bebés han de dormirse solos o no, le comenté a esa mamá que pensara en las nanas… Esas canciones que madres y abuelas de todas las culturas han cantado a sus bebés mientras les mecían en sus brazos …

Me ha dado por pensar en esta mágica costumbre y he encontrado cosas muy interesantes, como algunas letras que tranquilizan al niño asegurándole que mamá velará su sueño o que puede estar tranquilo sobre su pecho.

Estas mujeres entendían lo que nuestra sociedad nos ha hecho olvidar… que para los bebés dormirse solos es algo impensable, que necesitan la compañía de mamá, papá, la abuela … de alguien conocido que les dé tranquilidad. Que para conciliar el sueño hay que estar tranquilo, seguro y relajado… de ahí que todas estas canciones tengan ese ritmo suave y cadencioso. Nada que ver con esas teorías que intentan rendir al niño de puro estrés, miedo,  angustia y desesperación por sentirse solos y desatendidos por las personas encargadas de cuidarles.

Según la Profesora en Letras, Graciela Pacheco de Balbastro, la canción de cuna nace en el momento en el que la madre musicaliza su ternura y hace un nido de sus brazos. Para ella, este género literario es el primero que el hombre disfruta en su vida. Y agrega que pasaron varios años antes de que estas canciones pudieran plasmarse en hojas de papel, y dejar sólo el ámbito de la oralidad. [Leer más...]