¿4 falsos mitos sobre  las mochilas BabyBjörn ?

¿4 falsos mitos sobre las mochilas BabyBjörn ?

“Ladran, luego cabalgamos “
Voy a ver si traduzco esa frase al noruego.

Que una empresa como Baby Björn saque un post  para desmontar 4 “mitos” sobre sus mochilas y lo publique en diferentes medios debe ser una señal de que la gente cada vez se informa más. Ya no somos 4 locas que boicotean marcas, sino profesionales del porteo libres de sospecha de estar pagadas por las marcas.

El artículo que paso a analizar parece haber sido escrito por algún colaborador (que ni siquiera periodista) de esos de la prensa rosa:
-“Corre el rumor…”

Empecemos:

Asesorados por IHDI
Captura de pantalla 2015-08-02 11.03.55

 

 

 

Hace unos 6 años o más me reuní con 2 miembros del personal de Baby Björn como presidenta de Red Canguro. Pagaron 2 billetes de avión, uno desde Noruega y otro desde la península para venir a Gran Canaria a hablarme de su nueva mochila. Si hubieran escuchado algo de lo que les dije ya sabrían lo que por fin les han escuchado a los del IHDI (Instituto Internacional para la Displasia de Cadera).

Pero claro, las madres que porteamos y nuestros hijos no somos tan importantes como un organismo internacional. O eso o es que como nosotras citamos a ese organismo para explicar la importancia de la buena postura, ahora sí es una fuente fiable porque la citan ellos.

O quizás es que cada vez más familias nos escuchan nuestros argumentos porque podemos citar a “médicos” como hacían ellos para avalar sus mochilas. Profesionales como la Dra. Kirkilionis, el Dr. Henrik Northolt , multitud de fisioterapeutas y el mismo IHDI. En España, sin ir más lejos , mi compañera Elena López publicó junto a M.A.Salmerón Ruiz , pediatra  y doctora en Medicina y Cirugía, un excelente trabajo sobre Porteo Ergonómico en la revista Pediatría Integral

porteo
Modificaciones Menores

Las modificaciones “menores” que nombran, imagino que sobre todo  ampliar el puente de la mochila, de “menor” no tiene nada puesto que es la base del diseño de las mochilas de baby Björn durante toda su existencia.

Ha sido la gran lucha contra ese tipo de mochilas, motivo por el cual en su día las bauticé como “colgonas”. Al parecer a los del IHDI sí les han escuchado.

Pero la  cuestión es: si siguen la recomendación de ampliar el puente de la mochila para conseguir una postura algo más correcta, ¿por qué siguen fabricando y vendiendo los modelos con puente estrecho?
¿Van a reconocer alguna vez que esos modelos no cumplen las sugerencias del IHDI?

De hecho, la imagen que muestran en el artículo para desmontar su “mito” es una del modelo típico “colgón” de la marca.

Así que no entiendo, por un lado modifican su modelo para adecuarse a las sugerencias del IHDI y tener su beneplácito, pero siguen defendiendo que la postura de la mochilas que el IHDI no recomienda siguen siendo buenas…
¿Me lo explican por favor?

Esto es como si vendo huevos y quiero la certificación de que son BIO. Tengo una granja productora con gallinas en cautividad y otro par de gallinas sueltas en mi finca.  Un inspector viene a comprobar que los huevos de mis gallinas libres son aptos para tener el certificado BIO y yo ese certificado “lo uso también” con el resto de los huevos procedentes de la granja que evidentemente no cumple esos requisitos. Una vez obtenido que “Yo produzco huevos BIO” ya dejo que la gente crea que TODOS mis huevos son BIO.
Señores de Baby Björn, si los del IHDI les han sugerido modificaciones es porque la posición del bebé en la foto no es la óptima.

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Niños que cuelgan

Aquí voy a ir a gramática básica: Colgar y caerse no son sinónimos.
No criticamos que los bebés vayan a caerse de sus mochilas. Evidentemente que el bebé no se cae si va sujeto contra el cuerpo y el adulto no se mueve… pero tampoco se caen los bebés que sujetamos boca abajo por el tobillo y no les vamos a llevar así. Buscamos el confort del bebé señores, a ver si les queda claro.

Criticamos que esa no es un postura cómoda, porque independientemente de si el peso recae poco o mucho en los isquiones, ya hemos quedado en que el IHDI no recomienda la posición. Además, unas piernas “colgando” al aire… hagan la prueba señores, tienden a dormirse y no dan estabilidad.

Qué es ergonomía

Me gustaría explicarles lo que es “ergonómico”, porque no han entendido ustedes mucho.
Lean ese post por favor, y aquí les copio el resumen:

Porteo ergonómico

 

Me parece genial lo del test con la almohadilla, cuéntenselo a los del IHDI, a ver qué opinan.

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Espalda en forma de C

Si tengo que explicar que estar tumbado boca arriba  no es lo mismo que ser porteado, apaga y vámonos.
Las presiones que se ejercen en vertical con una mochila rígida que no ajusta punto por punto y más si hay movimiento, no son  ni parecidas a estar tumbado. Tendrían que hacer el experimento de las almohadillas aquí, a ver si así lo entienden.

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Sobreestimulación

Este punto me resulta especialmente gracioso. Porque ni siquiera argumentan contra él. Sólo dicen que “recomiendan los primeros 5 meses llevarles hacia adentro”.

Al parecer la mayoría de los padres que compran sus mochilas no han oído esa advertencia todos estos años, o sencillamente tienen grabada en la retina toda la publicidad que ustedes mismos antes hacían con recién nacidos  mirando hacia adelante

 

Sea como fuere, echo de menos qué pasa con la cadera del bebé en esa posición  y con su piernas. Y con la espalda del adulto.  Y si el bebé se duerme. Y con la visibilidad de adulto. Y  si algo asusta al bebé… En fin, echo de menos lo de siempre: argumentos.

Pero ustedes sigan, que ya hemos conseguido que amplíen el puente de su modelo estrella. Igual en 10 años más acaban dándonos la razón. Eso sí, no lo reconocerán, pero da igual, Google no olvida y nosotras tampoco.

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Porteo: cómo y por qué

Porteo: cómo y por qué

Artículo escrito originalmente por Nohemí Hervada para la revista Madre Tierra.

“Porter c´est bien, bien porter c´est mieux”

Con este dicho francés resumiría mi opinión sobre el porteo y los portabebés.

La primera vez que lo leí no imaginaba lo ligada que quedaría mi vida a ese concepto en particular y al mundo del bebé y la maternidad en general.

Siempre supe que llevaría a mi bebé en un portabebés, me parecía lo mejor, lo natural, lo apetecible, lo práctico… Y todo eso sin tener ni idea ni de fisiología del bebé en relación al porteo, ni de beneficios en relación al apego ni al desarrollo. Simplemente sabía o intuía que así era como tenía que ser.

Compré mi primer portabebés estando embarazada aún: una mochila comercial de las que se encuentran en cualquier tienda de puericultura. No veía diferencias entre unas y otras, así que escogí una como podia haber escogido otra. Como en tantas otras cuestiones, el vacío que nos crea la falta de referencias cercanas, reales y sinceras se encarga de llenarla la publicidad. Así que ya tenía en casa esa fantástica mochila tan vendida, y ahora solo quedaba esperar para poder usarla.

El primer día que salí de casa con mi bebé de apenas 5 días, le coloqué en la mochila, dispuesta a disfrutar de lo que ya me parecía algo esencial: llevarle cerca de mi cuerpo.

Ese primer contacto con la mochila no fue como esperaba.
Sentía que ese artilugio no lo sostenía bien, no lo “envolvía” como hacían mis brazos.

Así que aun dentro de ella, eran estos los que sostenían el cuerpecito de mi hijo, rodeándole alrededor de esa tela demasiado gruesa, para conseguir mantener lo que me parecía la posición natural de un bebé en brazos. Ahí pensé que algo fallaba, que tenía que haber otra forma más cómoda, más segura y más natural de llevar a un bebé en brazos.

Empezó mi búsqueda y descubrí todo un mundo.

Nuestro primer fular

Con mi primer fular me di cuenta desde el minuto uno de la diferencia. Y eso que solo tenía una hoja fotocopiada con unas cuantas imágenes para aprender un par de nudos. Nudos que por supuesto estaban mal hechos, y aun así me daban más confianza que aquella mochila de diseño.

Fui interesándome por este arte, leyendo de páginas de otros países que tenían ya años de experiencia en porteo, practicando,recopilando e incluso traduciendo información.

Me fascinaban los portabebés que llamamos étnicos. Ver como a lo largo y ancho del mundo, en la historia del hombre todos los pueblos han compartido esta práctica del porteo.

Iba descubriendo las diferentes formas de portear, y sus por qués. Cómo cada sistema casi siempre estaba influenciado por el estilo de vida, el clima, los recursos disponibles e incluso la fisionomía de cada raza.

Era inevitable comparar todo lo que iba viendo ( y practicando) con la forma de porteo mayoritaria a mi alrededor. Las mochilas del tipo de la que yo misma había adquirido, mochilas a las que me referí un día, a modo de juego de palabras con la marca más conocida del mercado, como “baby colgón”. Apelativo que derivó en “colgonas”, porque esa es la forma en que va el bebé en ellas, como colgado.

Leo y oigo a menudo decir, en el círculo de las familias que porteamos: “pobre bebé” , cuando ven ese tipo de mochilas. Pero si lo pensamos un poco, la mayoría de los bebés que nos rodean no van en mochilas, ni de las buenas ni de las malas. Van en carrito. Aislados primero en carros-burbuja, que no les permiten ver, ya no solo a sus madres, sino el mundo que les rodea.. , y más tarde en carros sentados hacia el exterior, alejados del cuerpo que tanto necesitan.

Bebés mecidos, sí, pero no acunados.
Bebés queridos sí, pero no abrazados y besados.
Bebés paseados si, pero no disfrutando de mamá
haciendo de Cicerón de la vida, explicando lo que les rodea.

Es tan triste pensar que algunos bebés SIEMPRE van de ese modo… que cuando veo un bebé en una colgona siento alegría. Siento alegría por el bebé y siento alegría por esa madre que como yo, quiere llevar a su bebé cerca de su cuerpo. Una madre con la que tengo tantas cosas en común, una madre de la que solo me diferencia, casi con seguridad, el grado de información que tiene sobre este asunto.

A todos los que usan o han usado portabebés no ergonómicos les digo como el dicho del principio:

 “¡qué bien que porteas!”

Y a los que no se plantean la crianza en brazos, a los que creen que es imposible criar un hijo sin carrito o que han recibdio tantas advertencias sobre “lo malo de coger a un niño en brazos” que se lo han creído, me gusta recordarles que el porteo es tan humano como lo ha sido la lactancia hasta que lo artificial irrumpió para usurpar el lugar que le corresponde por derecho.

Del mismo modo que la lactancia materna es la norma, el sistema “by default”, la piedra de toque o la vara de medir en lo que respecta a la alimentación del bebé, y lo demás habría que valorarlo en comparación con esta y no al revés, el porteo es la forma natural de criar a los bebés.

 

Un recién nacido ahora tiene las mismas necesidades y expectativas que uno nacido hace 2000 años, naciera en Asia, en África o en América.
Todos han necesitado, necesitan y seguirán necesitando un contacto continuo con su cuidador principal no solo para completar su desarrollo, sino para asegurar su supervivencia.

 

Por eso encontraremos formas de cargar a los bebés por todo el planeta. Nunca hasta hace bien poco, los padres se plantearon si era bueno o no llevar a su hijo en brazos o sobre su cuerpo, del mismo modo que no se planteaban si su leche era buena o mala. Si se tenía un hijo se amamantaba, y si se tenía un hijo y había que moverse, la opción más usada era llevarlo consigo, sobre todo si se alimentaba exclusivamente de la madre.

Ninguna madre pensó en dejar a su criatura sola , lejos de su vista. Del mismo modo que no optaría por no darle de comer cuando lo pidiera… pasaran 4 horas o 4 minutos…ninguna madre salvo las bombardedas por des-información.

Así volvemos pues, con unos y otros tipos de padres al dicho inicial:

“portear está bien”.

Y una vez todos en ese terreno común, que lo hay y grande, de buscar la mejor forma de criar a nuestros hijos, intento hacerles ver el otro lado :

” y si porteas bien será aún mejor”.

Aquí me gustaría, no obstante, hacer un inciso para aclarar que por supuesto lo ideal sería empezar bien desde el principio y por ello trabajamos muchas personas a título personal y/o profesional, destacando la labor en ese sentido de la Asociación Española por el Fomento de Uso de Portabebés: Red Canguro.

 

¿Hay tantas diferencias entre los sistemas comerciales de porteo?

Eso preguntan muchos padres. Algunos incluso me nombran tal o cual marca que avala tal o cual médico o asociación de profesionales de la salud.

Mi respuesta sencilla es : Sí.
Aquí suelo pedir a los padres que piensen en envolver un jarrón precioso y delicado… ¿con qué conseguirían envolverlo mejor respetando su forma y silueta? ¿Con cartón o con tela?

Hay mucha diferencia entre llevar un bebé “colgado”, siendo el cuerpo del bebé el que se adapte a un artículo preformado de antemano con capacidad de ajuste limitada a llevarle arropado y sostenido por una tela que lo envuelve perfectamente respetando su posición natural, la que suelo llamar “de serie”.

Cuanto más se parezca la posición de un bebé recién nacido en un portabebés a la del bebé dentro del útero,
mejor portabebé será.

Y hablando de sistemas “de serie”, el propio bebé si le observamos nos indicará cuál es la forma correcta de hacerlo.

Eso es lo que han hecho todos los padres de la historia, sin tener conocimientos de anatomía ni de fisiología del recién nacido. Seguramente se dieron cuenta que el cuerpo del bebé “encajaba” perfectamente sobre el del adulto que lo llevaba en brazos y solo necesitaban accesorios para mantenerlo así, pegado a ellos, de la forma más natural posible.

 
Fuera delante, detrás o a la cadera, el recién nacido, con su espalda arqueada en forma de C ( columna en cifosis, ya que el recién nacido aún no tiene desarrolladas las lordosis que se irán formando con el tiempo) y su reflejo de prensión quedaba siempre pegado al cuerpo del porteador.

 

No encontraremos ninguna forma de porteo tradicional en la que el bebé vaya delante colgado, y mucho menos, mirando hacia fuera, como tan de moda han puesto la mayoría de las mochilas comerciales. Los sistemas de porteo tradicional que observamos son principalmente a la cadera y en la espalda, pasándolos al frente sobre todo para ser amamantados.

 

 

Recordemos que el porteo para la mayoría de habitantes del planeta era la forma obligada de conciliar trabajo y cuidado de los bebés, así, los pueblos cultivadores y recolectores portean principalmente en la espalda, para tener su campo de trabajo despejado, o para poder inclinarse con comodidad a realizar múltiples tareas y en zonas de selva, como el Amazonas, se portea sobre todo a la cadera.

 

 

¿Portear cara al mundo?

Esa posición “hacia fuera” o “cara al mundo” solo la encontramos en especies animales, como los felinos, que al ser cuadrúpedos cogen a sus crías con la boca por el cuello.

Lo hacen normalmente como algo puntual para trasladarlos cuando son muy pequeños, con unas crías que, además, pueden caminar, es decir, cuyo sistema locomotor está completamente desarrolaldo y en una posición que no les resulta ortopédica .Los humanos no somos cuadrúpedos, ni nuestras crías tienen el desarrollo al nacer de otras especies.

Para un bebé humano, que aún no tiene definido su mapa corporal, sentirse “hacia fuera”, “colgado”, con las extremidades al aire, sin lugar donde agarrarse, como golpeando al aire, es tan desconcertante e inseguro como sería para un adulto moverse en un espacio sin gravedad.

 

Los bebés necesitan sentir que se les rodea, que algo delimita su contorno, si no, se sienten como “desparramados” y aumenta su inseguridad y nivel de estrés.

Por eso, como excepción a la regla del porteo sobre el cuerpo, en algunas culturas como la de los indios papoose de norteamérica, en las que cargaban a los bebés en una especie de trineo, les fajaban o envolvían para que se sintieran “contenidos”.

 

Pensemos en lo que comentaba antes, el equipamiento de serie del bebé, sus reflejos: el de búsqueda, el de succión y el de prensión. Están para garantizar su supervivencia, siempre y cuando esté cerca del cuerpo de su madre.

 

¿Para qué necesitaría un bebé el reflejo de búsqueda y succión si se le va a alimentar con horario establecido, solo cuando la madre quiere o el de prensión si siempre va a estar tumbado boca arriba?

Hoy con el conocimiento extenso de anatomía, fisiología, psicología, incluso de bioquímica del cerebro sabemos que el porteo es beneficioso. Y el porteo correcto más beneficioso aún.

bebé feliz

Mirando a otros padres aprendemos el cómo y mirando a nuestros hijos aprendemos el por qué.

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