Revista Ob Stare "La Oxitocina"

En la próxima edición de nuestra Revista OB STARE te presentamos un extenso monográfico sobre la hormona por excelencia de la vida: la Oxitocina. Entre otros, podrás disfrutar de los siguientes contenidos:

· La química de la oxitocina. La química del amor, por Lara Rodenstein.

· Biología y poesía, por Ileana Medina.
· Entrevista a Kerstin Uvnäs-Moberg
· Profesionales del nacimiento, profesionales de la oxitocina, por Imma Sàrries i Zgnoc.
· El “manejo” de la tercera fase del parto: ¿y dónde está el bebé?, por Isabel Fernández del Castillo.
· Oxitocina, syntocinón y la vida después del nacimiento, por Bob Mandel.
· Oxitocina: ¿pasaporte o peaje en el nacimiento?, por Laura G. Carrascosa.
· Perejil, salvia, romero y tomillo: oxitocina, alquimia y poder en la cocina,por Mª del Mar Jiménez Redal.
· El nacimiento de la placenta: controversia sobre el alumbramiento fisiológico versus farmacológico de la placenta, por Enrique Lebrero.
· Reportaje Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid), con Ibone Olza.
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Eva Darias

Entrevista a Jesusa Ricoy por Kebuskas

Con el permiso de Jesusa , amiga doula, os copio la entrevista que le hizo Merche  del blog Kebuskas, que os invito a visitar.

Jesusa Ricoy-Olariaga, desde Londres para Kebuskas
Es educadora de preparación al parto, doula y voluntaria para la linea Birth Crisis de Sheila Kitzinger, además de madre.
www.rompiendoaguas2.blogspot.com

La intelectualización del parto

En mis entrevistas con embarazadas y en mis clases de preparación al parto me fascina observar una y otra vez (salvo en muy contadas ocasiones) cómo las mujeres en su huida por evitar el dolor de parto eligen formas de analgesia y anestesia asumiendo y aceptando todo tipo de efectos secundarios, intervenciones y riesgos.

Sigo sin entender por qué confiamos más en las drogas sintéticas que en las que nuestro cerebro produce.

Qué nos hace preferir una manipulación externa del feto para darle la vuelta en una presentación podálica, con sus riesgos y pocas probabilidades de éxito, antes que un remedio chino como la Moxibustion, que es menos arriesgado y más efectivo.

Por qué una mujer acepta un supositorio vaginal que contiene esperma de cerdo, prostaglandina, antes que quedarse en casa haciendo el amor con su marido, cuyo esperma también contiene prostaglandina.

Por qué una inyección de oxitocina artificial habría de ser más efectiva que dar el pecho a un recién nacido con todo el amor y la oxitocina que nuestro cerebro produce al sentir y oler a nuestros hijos por primera vez.

¿En qué momento perdimos la confianza? Me pregunto una y otra vez mientras miro un anuncio que cubre repetidas veces las paredes de un autobús londinense. El anuncio forma parte de una campaña para promocionar una página web de la sSeguridad Social británica(*) para madres primerizas. En él una madre con cara de preocupación y un bebé en brazos, se pregunta: “¿Lo estoy haciendo bien?”
De pronto cuidar de nuestros hijos es algo ajeno que necesita de la supervisión de los profesionales.

Si les parece que exagero hay una pregunta que empieza a aparecer en mis clases: ¿Podemos pedir que nos laven al bebé antes de dárnoslo?

Les explico que sabemos gracias a diferentes estudios de la importancia del contacto inmediato con la madre, que cada vez más profesionales respetan ese primer momento de contacto, que ayuda a establecer un vínculo con el bebé, a estimular la producción de oxitocina y por tanto ayuda a establecer la lactancia y prevenir problemas. Aún así me preguntan si pueden pedir que se lo limpien antes. Y yo me pregunto cómo van a cambiar pañales o recoger vómitos… y mi corazón urge a mi mente a confiar en que una vez tengan a su bebé en sus brazos la “limpieza” les importe un comino.

Pero lo que para mí encierra esta pregunta o ansiedad, es la absoluta desconexión de los instintos, la intelectualización del parto.

Suprimimos los instintos y al hacerlo vamos creando un proceso intelectual de elección semejante a tantos otros, como el que elige un móvil por internet, y añade la cantidad de minutos, textos y otros extras. Yo me enfrento a la realidad de que hay varios “paquetes” de parto. Mientras intelectualizamos suprimimos nuestra habilidad de mamíferos, nuestra necesidad instintiva de amar y reproducirnos, nuestra característica más importante, el rasgo común de nuestro grupo animal, así como nuestra capacidad de producir el alimento de nuestras crias.

¿Es la madre que teme coger a su bebe cubierto de vérnix y de su propia sangre más proclive a dejarlo en una guardería a los tres meses? ¿O esta madre es ya el producto de una sociedad menos mamífera?

Necesitamos entender el porqué del parto, necesitamos explicarlo y conectarlo a nuestra identidad, sólo así tendrá sentido el reducir las cesáreas, el reducir las intervenciones, el aceptar el amamantamiento como única opción. Nuestra defensa corre el riesgo de ser tan intelectual como el parto medicalizado del que huímos.

Quizá somos las doulas, las comadronas, los educadores y obstetras los primeros que necesitamos reconectar con nuestros instintos y entender el parto como la parte más animal de nuestro comportamiento humano.

* www.babylifecheck.co.uk/

los Humanos somos Mamiferos. Dr. Michel Odent

Todos los mamíferos dan a luz gracias a una repentina emisión de hormonas. Una de ellas, concretamente la oxitocina, juega un papel trascendental, ya que es necesaria para la contracción del útero, lo que facilita el nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta. También se la conoce por inducir amor maternal. Igualmente, todos los mamíferos pueden segregar una hormona de emergencia, la adrenalina, cuyo efecto es frenar la oxitocina.
La adrenalina se segrega ante una situación de peligro. El hecho de que la oxitocina y la adrenalina sean antagonistas explica que la necesidad básica de todos los mamíferos a la hora de parir es sentirse seguros.

En la jungla, la hembra no podrá dar a luz mientras exista un peligro, como por ejemplo la presencia de un depredador. En este caso, la segregación de adrenalina es una ventaja, pues los músculos que sostienen el esqueleto recibirán más sangre, y la hembra dispondrá de energía suficiente para luchar o huir; en este caso, es una ventaja poder frenar la producción de oxitocina y posponer el parto.
Existen multitud de situaciones asociadas con la producción de adrenalina. Los mamíferos la segregan cuando se sienten observados. Cabe destacar que los mamíferos cuentan con estrategias específicas para no sentirse observados cuando están de parto; la privacidad es, obviamente, otra necesidad básica. La hormona de emergencia está también implicada en la termorregulación. En un entorno frío, observamos otra de las conocidas funciones de la adrenalina:  inducir el proceso de vasoconstricción. [Leer más...]

Parir de otra forma… ¡es posible!

Desde muy pequeña supe cómo se tenían los bebés… recuerdo estar en la cama con mi madre y ella explicármelo con un libro muy bonito que se titulaba “¿De dónde venimos”.

Ilustración de Arthur Robins para el libro "Where did I come from?" de Peter Mayle

Es curioso cómo reaccionan los niños a las verdades… con normalidad absoluta.

Pero poco a poco esa verdad completamente asumida y aceptada con normalidad empieza a inundarse con otra idea que envuelve el resto del proceso: PARIR DUELE MUCHO.

Desde que somos niñas las únicas imágenes de partos que vemos es a través de las películas… y siempre se repite lo mismo: mujeres gritando, con cara de dolor y desesperación, mujeres tumbadas boca arriba implorando porque eso termine o porque venga el “salvador” que les anestesie para poderlo aguantar.

Si además nuestras madres también parieron de esa forma pues no tenemos mucho más con lo que comparar esa información.

Sólo sabemos del parto que duele mucho, eso pensamos, eso esperamos…y eso es lo que ocurre, del mismo modo que generaciones anteriores de mujeres con un total desconocimeinto de la sexualidad femenina se enfrentaban a su primer coito con la certitud de que iba a doler… y dolía. Así es nuestro cuerpo: obediente, siempre (o casi siempre)  al servicio de nuestra mente.

De este modo no es que parir con dolor sea un castigo divino, del mismo modo que el maltrato y dominación masculina a la mujer lo sea… somos dueños de nuestros actos y es el propio ser humano quien ha despojado a las mujeres de la capacidad de parir sin dolor a base de convencernos de que parir duele y mucho…

Cuántas de nuestras abuelas habrán vivido sin tener una relación sexual placentera… ¿porque no eran capaces? ¿porque eran frígidas? No, sencillamente porque les enseñaron que el sexo era una obligación marital, de servicio al hombre y que había que “aguantar”.  Sumado a eso la idea de que el placer era pecaminoso ( al parecer no conocían el libro bíblico de “El Cantar de Los Cantares”) ya teníamos el cocktail completo. Nadie les explicó cómo funcionaban sus cuerpos, su sexualidad, y por eso vivieron el sexo como una condena.

La mayoría de nosotras hemos superado esa etapa, pero nos queda otra pendiente. El parto es un proceso más de nuestra sexualidad, pero nos sigue siendo desconocido, seguimos viviéndolo como algo ajeno a nosotras, hemos dejado de ser protagonistas para ser pasivas… y en ese sentido igual que esas relaciones sexuales que mencionábamos antes podrían califiacrse de violaciones, nuestros partos medicalizados también lo son en muchos casos. O al menos muchas los sentimos así: el mismo miedo e incertidumbre, la misma postura humillante y de sumisión, la misma sensación de no controlar nada, tocadas y manipuladas en nuestra zona genital por personas desconocidas sin pedirnos permiso …

¿Qué hizo que el sexo dejara de ser un castigo para recuperar su lugar?

La información y el conocimiento de nuestro cuerpo y su sexualidad. Pues esa es la clave para que podamos parir de otro modo… conocer nuestro cuerpo y saber cómo actúa en cada etapa fisiológica (no patológica) de la vida. Saber cómo ayudar a nuestro cuerpo a cumplir su función, no obstaculizar los procesos normales con prácticas rutinarias, innecearias y agresivas. Dejar a las drogas naturales (endorfinas) que actúen , tener la libertad de movimientos que nos pida nuestro cuerpo, sentirnos con la intimidad necesaria para que nuestro cuerpo se “abra”, igual que se abre durante un orgasmo. Al fin y al cabo la hormona implicada en ambos procesos es la misma: la oxitocina.

Cuando fui investigando más sobre el tema y supe que había mujeres que paren sin dolor, incluso con placer, pensé que era lógico… Si todo el proceso puede ser placentero: la concepción, la gestación.. ¿por qué no el parto?

Evidentemente requerirá preparación, más mental que física, ya que el mayor bloqueo está en nosotras mismas y en nuestro bagaje histórico y cultural. Pero no es imposible. Podemos trabajar desde dentro y ayudarnos desde fuera. Ayudarnos conociendo nuestro cuerpo y conociendo nuestros propios miedos para poder vencerlos.

En ese sentido el canto ha resultado ser una ayuda para controlar la respiración y el dolor. Eso es algo que muchas culturas antiguas conocen y que llegó a nosotros de la mano del Dr. Fredrick Leboyer.

Al cantar controlamos la garganta, el diafragma y la musculatura abdominal, pero  el efecto llega más lejos aún, hasta el periné.  Si la garganta está distendida se distiende también el canal vaginal. Por eso cantar durante el trabajo de parto puede ayudar a equilibrar nuestra respiración y a relajarnos.

En este documento de Gabriella Bianco (MïmameMamá)tenéis una explicación muy clara sobre el Canto carnático .

El primer vídeo que vi de un parto “cantado” fue el de Magali Dieux titulado “Naître Enchantée”. En  esta entrevista ella misma relata su experiencia y explica cómo el canto ayuda en este proceso.

Y en estos otros vídeos podéis ver otros ejemplos de mujeres que cantan durante su trabajo de parto:

Si queréis saber más sobre este tema os dejo una entrevista en 2 partes con el Dr. Leboyer (en inglés) y algunos enlaces relacionados.

Entrevista al Dr. Frederick Leboyer

“El parto puede afrontarse con serenidad con el parto carnático”

Bonding prenatal

ANEP

El Nacimiento y los Orígenes de la Violencia-Michel Odent

Las ciencias biológicas de los años 90 nos enseñan que es la primera hora que sigue al nacimiento la que conforma todo un período crítico en nuestro desarrollo de la capacidad de amar.

Cuando acudimos a la biografía de grandes figuras de la humanidad que comúnmente asociamos con el amor, como pueden ser Venus, Buda y Jesús, se nos presenta la manera en que tuvo lugar su nacimiento como una fase muy importante, como un momento crítico en el desarrollo de sus historias vitales. Por contra, la biografía de personajes famosos, políticos, escritores, artistas, científicos, gente del mundo de los negocios y sacerdotes suele comenzar describiendo detalles de la infancia y educación. ¿Podría indicar esta notable diferencia entre ellos que el nacimiento es un momento crucial en el desarrollo de nuestra capacidad de amar?

Las ciencias biológicas de los años 90 nos enseñan que es la primera hora que sigue al nacimiento la que conforma todo un período crítico en nuestro desarrollo de la capacidad de amar. Durante el proceso del nacimiento, segregamos una serie de hormonas que permanecen en los sistemas corporales tanto de la madre como del bebé justo después del nacimiento. Ambos, la madre y el bebé, se encuentran entonces en un equilibrio hormonal cuya duración tiene una naturaleza vital corta y que, además, no volverá a presentarse en el futuro. Si consideramos las funciones de estas hormonas y el tiempo que tardan en ser eliminadas por parte de nuestro organismo, entenderemos entonces que cada una de estas diferentes hormonas cumple exclusivamente un papel igualmente diferenciado en la interacción madre-bebé.

Son estas mismas hormonas las que funcionan en cualquiera de los aspectos relacionados con lo que conocemos como amor. Datos recientes que van aportando diferentes ramas de la literatura científica vienen a presentar, en esta línea, una nueva visión de la sexualidad. Existe una hormona del amor al igual que también contamos con un sistema de recompensa que opera cada vez que, como animales sexuales que somos, hacemos algo que es necesario para la supervivencia de la especie.

“La primera hora que sigue al nacimiento conforma todo un período crítico en nuestro desarrollo de la capacidad de amar.”

La oxitocina se encuentra en medio de cualquier aspecto relacionado con el amor. Primeramente es secretada por una primitiva estructura de nuestro cerebro llamada hipotálamo; posteriormente pasa a la glándula pituitaria posterior desde donde, bajo circunstancias específicas, es liberada repentinamente en el torrente sanguíneo. Hasta hace bien poco, venía sosteniéndose que la oxitocina era un tipo de hormona característica del sexo femenino cuyo único papel consistía en estimular las contracciones uterinas durante el trabajo de parto y el parto, así como las contracciones del pecho durante la lactancia. Hoy se sabe que la oxitocina es una hormona tanto femenina como masculina y que se encuentra presente en diferentes aspectos de la vida sexual.

Función de la oxitocina en la excitación sexual

Hace muy poco que ha salido a la luz la función de la oxitocina durante la excitación sexual y el orgasmo. Esto, tras innumerables experimentos con oxitocina en ratas y otros animales de laboratorio. Por ejemplo, cuando se inyecta la oxitócica a aves domésticas de corral y palomas, la mayoría, un minuto después de la inyección, empieza a moverse a ritmo de vals, a agarrarse unos a otros por las crestas y a montarse. Hace ya décadas que viene utilizándose la oxitocina con animales en cautividad con fines relacionales. Es ahora cuando contamos con estudios científicos que muestras los niveles de oxitócica durante el orgasmo en los humanos. El equipo [de investigación] de Mary Carmichael de la Universidad de Standord en California ha publicado un estudio en el que se tomaron medidas de los niveles de oxitocina entre hombres y mujeres durante la masturbación y orgasmo. Estas mediciones se realizaron por medio de muestras de sangre recogidas continuamente a través de un catéter fijo en la vena (1). Los niveles obtenidos antes del orgasmo, durante la estimulación, resultaron ser superiores entre las mujeres que entre los hombres. Ciertamente, ya eran superiores durante la segunda fase del ciclo menstrual en comparación con la primera fase. También las mujeres presentaban niveles significativamente superiores que los hombres durante el orgasmo; de la misma forma, las mujeres multiorgásmicas obtenían un pico más elevado durante el segundo orgasmo. En el orgasmo masculino, la oxitocina ayuda a inducir las contracciones de la próstata y las bolsas seminales. El efecto inmediato que conlleva la liberación de oxitocina durante el orgasmo femenino es el de inducir el tipo de contracciones uterinas que ayudan a trasportar el esperma hacia el óvulo. Existen datos de estos hechos datados ya en 1961 aportados por dos médicos americanos y obtenidos durante una operación ginecológica. Ocurrió cuando antes de realizar la incisión abdominal, fueron introducidas partículas de carbono en la vagina de la mujer, cerca del corvino, a la vez que le era administrada una inyección de oxitocina. Luego, encontraron partículas de carbono en las trompas de Falopio (2).

“La oxitocina es una hormona tanto femenina como masculina y se encuentra presente en diferentes aspectos de la vida sexual.” [Leer más...]

"Manos Unidas en favor de la Vida"-Elena Szegedy

CONGRESO INTERATLÁNTICO SOBRE PARTO E INVESTIGACIÓN EN SALUD PRIMAL

Las Palmas de Gran Canaria, 26-28 de Febrero de 2010

El objetivo principal de este Congreso es formular nuevas preguntas en una época en la que los rápidos avances técnicos y científicos están llevando a la historia del parto y de la humanidad a una encrucijada. Nuestra historia se ve repentinamente empujada en dos direcciones opuestas: por un lado, la cesárea se ha convertido en una operación fácil y rápida; por otro, un gran cúmulo de datos científicos actuales sugieren el carácter crítico que el período perinatal desempeña en el desarrollo de la capacidad de amar.

Es perfectamente posible que dentro de algunas décadas la mayoría de los seres humanos nazcan por vía abdominal. Y en los casos de partos vaginales, la regla será el reemplazo de las hormonas naturales por sustitutos farmacológicos. La reciente aclaración de los efectos en el comportamiento de las hormonas implicadas en el parto, nos permite interpretar y resumir esta nueva situación afirmando que el ingenio humano ha convertido en inútiles las “hormonas del amor” altamente crítico en un periodo de la vida reproductiva. Esta inutilización de las hormonas del amor ocurre justamente en un tiempo en el que la humanidad se ve obligada a inventar nuevas estrategias de supervivencia basadas en el desarrollo de todas las facetas del amor, incluido el respeto por la Madre Tierra.

Idiomas oficiales: inglés y español.

Blog del congreso

Información sobre inscripciones:

http://www.obstare.com/congreso/InscripcionCongreso.html

Presidente: Michel Odent

Secretaria Ejecutiva: Heloisa Lessa

Director del Comité Asesor: Catedrático García Hernández

Comité Organizador: Eva Darias Esteban, Isabel Fdez. del Castillo, Laura Uplinger, Julia Gutiérrez Jeppesen, Antonia Solanes, Olga Soldado, Magdalena Villanueva, Robbie Davis-Floyd y Jan Tritten.

Carta de Carmen Pascual (Comadrona)

Carta de Carmen Pascual
(Comadrona)

Mi nombre es Carmen Pascual Calle, y soy matrona. Después de la especialidad trabajé 4 años en un hospital de Zaragoza. Allí me dí cuenta de que la mayor causa de complicaciones en el parto provenían del miedo que sentía la mujer por el desconocimiento del proceso y el desamparo al encontrarse en un medio desconocido para ella.

Cuando tomaba el relevo con las compañeras y me daban el parte, siempre había alguna mujer en situación apurada: nerviosa, con fuerte sensación dolorosa y sin progreso en la dilatación, con muchas horas de trabajo de parto. En la mayoría de los casos bastaba con sentarte a su lado, comprender su situación y hacerle ver que ibas a estar con ella para ayudarla. Esto le tranquilizaba, y junto con algunas indicaciones sencillas de cómo utilizar la respiración para relajarse era suficiente para que cambiase completamente su situación: menos sensación dolorosa, progresión en la dilatación, etc…

Viendo claro por qué les resultaba tan difícil parir a algunas mujeres, decidí después de 4 años en el hospital dedicar un esfuerzo a formar a las mujeres para que no tuvieran miedo al parto y que colaboraran con su instinto para parir y también que consideraran a los ginecólogos y matronas sus aliados, sobre todo si se complicaba el proceso. [Leer más...]

El parto medicalizado-Isabel Fdez del Castillo

La ciencia médica tecnifica lo más hermoso y visceral de nuestras vidas: el parto. Esta medicalización es una forma de violencia que aleja a las mujeres de la naturaleza y de su prole y las somete al control de lo que Vandana Shiva denomina el patriarcado occidental. Así lo afirma Isabel Fernández del Castillo, autora de La revolución del nacimiento.

(Mujeres hoy)

Isabel Fernández del Castillo, autora de La revolución del nacimiento (Editorial Edaf, España) plantea en un artículo resumen de su libro de qué forma una tecnología mal empleada y basada en mitos obstétricos obsoletos, sustituye los recursos que toda mujer tiene para parir, tecnificando el momento más hermoso y visceral de nuestras vidas: el parto, el nacimiento.

La autora está de acuerdo, además con la afirmación del reconocido obstetra europeo Michel Odent, quien ha señalado que “La obstetricia, disciplina dominada por el hombre médico, nunca ha comprendido la fisiología del parto”. Para nuestras lectoras y lectores de Mujereshoy, he aquí el artículo de Isabel Fernández del Castillo.

La medicalización del nacimiento. Partos tecnointervenidos

La medicina, y la obstetricia en particular, comparten con el resto de las ciencias su propósito de control sobre la naturaleza y sus procesos. Las prácticas de rutina en el paritorio (sala de partos), en sí mismas neutras si se aplican cuando son oportunas, adquieren una cualidad negativa/violenta cuando se imponen de forma sistemática para someter a la totalidad de las mujeres a una concepción del parto puramente mecanicista y medicalizada.

Es una realidad que la actual atención al parto no busca tanto facilitar el proceso natural sino sustituirlo, esterilizando de paso la dimensión emocional y espiritual del nacimiento, que no tiene ocasión de producirse. Una vivencia que constituye la base de nuestra capacidad de experimentar esos ámbitos de la vida, el troquel de todos los vínculos posteriores, incluido nuestro vínculo con Gaia (1).
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Las sensaciones de Parto-Debbie Díaz Ortiz

Las sensaciones de parto

Imagen tomada de www.elpartoesnuestro.es/opartoenoso/

Imagen tomada de www.elpartoesnuestro.es/opartoenoso/

Las sensaciones de las contracciones del parto son saludables y tienen su razón de ser parabién físico y emocional. En el aspecto emocional, la respuesta física y hormonal custodia la satisfacción y se relaciona a la protección y sensibilidad de la madre hacia su bebé.

En lo físico, provee a la madre las señales para mover su cuerpo a favor de las rotaciones fundamentales del bebé. Las sensaciones del parto dan libertad, y promueven una experiencia individual marcada por ritmos, circunstancias, ritos y tiempos.

Las sensaciones del parto en general son unas de las más intensas que puede sentir un ser humano. A su vez, el nacimiento es uno de los pocos acontecimientos donde el dolor es salud.

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