"Hacia lo salvaje"… relato de un parto soñado

Hace unos días descubrí este vídeo: Y automáticamente me vi en cierto modo reflejada en esa canción… en una letra que hice mía: Ella fue la primera de sus hermanas en huir de la casa que la vió nacer hacia lo salvaje. Cada día era un regalo libre de sol a sol. La montaña fue[…]

Vídeo de parto de Naolí Vinaver

Los seguidores del blog conoceréis a Naolí Vinaver por los vídeos publicados sobre el uso del rebozo ante, durante y después del parto. Naolí es comadrona profesional y partera tradicional, pero en este vídeo la vemos en su mejor labor: madre dando a luz a su tercer hijo. Disfrutadlo como lo he disfrutado yo. Más[…]

"Marea Lunática"-(Relato del parto de I. por Mely)

En el día que celebro el  nacimiento a la luz de la Luna  de la hija de unos amigos…os pongo este relato de otro parto de Luna llena.

Relato de mi segundo parto en casa, por Mely, mamá de Dafne e Indira

La noche del 17 de abril de 2011, diez minutos antes de que acabara el día, llegaste a nuestros brazos… Naciste, acunada por la luna llena y arrullada por las olas, al borde de la medianoche, al filo de la pleamar, a punto del plenilunio… Gracias Vida, gracias Madre Naturaleza, gracias Universo, por regalarme por segunda vez el tesoro más preciado que he podido acariciar…Todo parecía dispuesto a proporcionarte el tránsito mágico a este mundo exterior que de hecho tuviste.

Esta es la historia de un parto… pero también de una sorpresa, de un embarazo, de una espera, de noches en vela estudiando, de algunos temores y de muchas esperanzas… y sobre todo es la historia del triunfo de la vida, sorteando los obstáculos.

Te fraguaste en mis entrañas ya de un modo mágico: yo no tenía la regla desde que me quedé embarazada de tu hermana Dafne, y aún así, pensamos que quizá era el momento de “empezar a buscar” un hermanit@… Pero, como siempre, hay cosas que son más fuertes que los planes o el raciocinio y la magia surgió su efecto para que “empezar” y “acabar” fuera todo uno…

De repente, empecé a sentirme cansada, cansadísima, algo no habitual en mi energético carácter, y era un cansancio que me resultaba conocido… Sólo podían pasarme dos cosas: o estaba anémica perdida o estaba embarazadísima. Eso, junto con mi excesiva sensibilidad a los olores, me hizo hacerme un teste de embarazo para confirmar lo que ya sabía. Helí, mi compañero y tu papá, se reía, pensando que era imposible, que aún no tenía la regla. Cuando el test de embarazo se tiñó, ni siquiera me extrañó, porque yo ya te sabía, ya te sentía. Papá quedó en estado un estado que yo llamaría de “shockpresa”.

Fuimos a verte al materno gracias a Olga, una de nuestras matronas, para saber de cuánto tiempo estábamos (ni siquiera eso sabíamos). Me hicieron una eco vaginal y la ginecóloga me dijo: “Sí, es verdad, hay embarazo, de unas 5 semanas. Pero esta mancha de aquí no es buen pronóstico. En principio es síntoma de malignidad”. Mi cara debía ser un poema, pero me saqué de la manga mi buen humor y dije: “¿Y no será que son dos?”. “No, es sólo uno, pero no tiene buen pronóstico”. Todo esto con mi pequeña Dafne de 16 meses y Helí, delante.

Menos mal que Olga estaba a mi lado y que soy de naturaleza optimista, si no, no sé qué habría pasado. Al salir, Olga me cogió de la mano y me dijo, mirándome a los ojos: “No te preocupes, ¿tú sientes que el bebé está bien?”. “Sí, lo siento fuerte, aferrado a mí”, contesté. “Pues sigue mandándole todo tu amor”.

Yo confiaba pero… el miedo es la enfermedad más contagiosa, y la semilla de la duda, la que más arraiga. Así que no pudimos esperarnos a las 12 semanas y cuando estábamos de 9, para evitar otra eco vaginal, fuimos a un ginecólogo privado que nos confirmó que él veía nada más y nada menos que lo que se tiene que ver en un embarazo de 9 semanas.

La maternidad de Dafne me había calado tanto tanto, que hasta había decidido darle un cambio de rumbo a mi vida y estudiar partería. Pero antes, claro, tenía que pasar por enfermería. Y parece que por alguna razón, Helí y yo tenemos que vivir nuestros embarazos separados, porque siguiendo el impulso de mi recién descubierta vocación, yo había hecho la preinscripción en la universidad de Las Palmas (donde vivo) y en la de Algeciras (de donde soy) y me admitieron sólo en ésta última… Tras mucho dudar allá fui, con el apoyo incondicional de mi pareja, mis padres y mi incombustible abuela, con 4 meses de embarazo, las hormonas susceptibles de todo menos de memorizar y una niña de año y medio.

Pues me saqué el primer cuatrimestre limpio con algunos sacrificios y sé que en gran parte fuiste tú, Indira, que habitando mi cuerpo, me diste esa suerte, esa fuerza, esa voluntad, y tú Dafne, con tu sonrisa me compensabas los sacrificios… porque yo quería y quiero que todas las madres sepan que se puede parir de una manera fluida y pacífica, si se quiere, sólo que sepan que existe la posibilidad, que la elijan si lo desean, y poder yo acompañar un día partos desde el silencio y el respeto desde los que fueron acompañados los míos…

Tras este primer cuatrimestre en el que no te hice todo el caso que te merecías, me volví a la isla a dedicarte todo el tiempo que pudiera y a preparar el parto, que, por supuesto, iba a empezar (y deseablemente a terminar) en casa y en compañía, de nuevo, de Olga y Laura. Esta vez también queríamos contra con Adelina, nuestra acupuntora amiga que en el parto de Dafne no pudo estar presente…

El embarazo seguía plácidamente, aún con la sombra de la diabetes gestacional sobre mí y la amenaza de los médicos de ponerme a dieta o a mandarme caminar después de comer. Pero, una vez más, el cuerpo es sabio, si una se conecta con su interior, parece saber lo que le pasa, lo que le conviene y lo que no, y yo sabía, bebita mía, que tú eras pequeña y que eso no te iba a hacer bien. Pensando en eso, te escribí estas palabras.

Anidas en mi cuerpo.

Acuno el tuyo.

Te doy, me das.

Nos equilibramos.

Cada célula, cada tejido, cada parte

está sana.

Confío en ti.

Confías en mí.

Nos confiamos

de nuestro poder de salud

dado por la naturaleza.

Tus medidas son las adecuadas para mí.

Mis medidas son las adecuadas para ti.

Nos acoplamos

para luego desacoplarnos

con amor, dulzura, suavidad

en un trance sutil, alegre, ágil,

lo suficientemente corto para sostenerlo,

lo suficientemente largo para disfrutarlo,

porque, como decía Shakespeare,

“para aquellos que aman,

el tiempo es eternidad”…

Tenemos la confianza

el poder

la fuerza

el amor

para concebirnos,

embarazarnos

y parirnos.

Todo me pareció más veloz que con Dafne, familiar (la amenaza de bajo peso) y diferente (más fluido, más encajado en mi cuerpo). Es maravillosa la memoria del cuerpo, cómo sabe lo que tiene que hacer. Es maravilloso ser mujer y abrirse y cerrarse como una flor.

De repente, el día estaba muy cercano. Yo estaba de 37 semanas y había tenido algunas noches “divertidas”, contracción va, contracción viene, pero que luego se marchaban. Laura me dijo que eso era bastante normal en los segundos embarazos, el cérvix ya está más blandito, ya reacciona más ante menor estímulo. Me maravillaba sentir mi cérvix abriéndose poco a poco y tuve la convicción, yo diría que certera, de que me pasé gran parte del embarazo y sobre todo estas 3 últimas semanas con 1 ó 2 centímetros de dilatación. Yo lo sabía, no hacía falta ningún tacto invasivo para confirmármelo.

Probando la resistencia del fular de parto. Debajo, el armazón del colecho casero de 2 metros

[…]

De qué manera la Globalización está afectando el parto-Ina May Gaskins

Ina May Gaskin

Probablemente la mayoría de vosotros sabéis que Estados Unidos ha sido el primer país en la historia que ha eliminado la profesión de comadrona. Siguiendo el liderazgo de Estados Unidos, Canadá fue el segundo país, haciendo de la mayor parte del continente de América del Norte un territorio ilegal para el ejercicio de la profesión de comadrona. Sólo la barrera lingüística y las profundas diferencias culturales entre Estados Unidos y México protegió a las «parteras» mejicanas de este fenómeno. La aniquilación de la matronería fue un experimento social de carácter masivo que, durante un largo período, causó para las mujeres la pérdida de una fuente de conocimiento sobre las capacidades de sus propios cuerpos. Generaciones sucesivas de mujeres norteamericanas no creían que podían dar a luz sin fórceps, analgésicos, hospitales, doctores y episiotomías. Por otra parte, ya nadie creía que la leche materna fuera buena, ya que muy pocos médicos sabían algo sobre la lactancia materna. Siguiendo los consejos de sus médicos, las mujeres muy obedientes, alimentaron a sus hijos con leche de vaca, creyendo que esta alimentación produciría niños más sanos que los niños alimentados con su propia leche.

Todos estos cambios radicales sucedieron en el mismo período en que las mujeres norteamericanas obtenían por primera vez el derecho de voto. De hecho la matronería había sido ya destruida en EU y Canadá antes de que las feministas se dieran cuenta de cuán importante era una matronería fuerte y autónoma para proteger el conocimiento y la sabiduría de las mujeres en cuánto a su capacidad de parir y amamantar. Las feministas tenían en esa época muchas otras prioridades, por lo cual los temas ligados al nacimiento no emergieron durante un largo período. […]

Noche Magnética- Relato del Parto de Mely

Desde el 6 de mayo del 2009 te disfrutamos entre nosotr@s…

Gracias Universo, gracias Madre Naturaleza, gracias Milagro de la Vida…

Desde hace unos años, contrastando experiencias que me contaban madres que habían parido en casa y madres que habían parido en hospitales, había decidido que quería parir en casa.

Cuando nos quedamos embarazad@s y supimos que, por cuestiones laborales, te daríamos a luz en Gran Canaria, comenzó nuestra búsqueda. En Granada (donde antes vivía) conocía a un grupo de matronas muy apañadas llamadas las Ocean Matronas, pero aquí no conocíamos a nadie que atendiera un parto domiciliario.

Por una de esas fortunas y “causalidades” de la vida, nuestra acupuntora, Adelina, que sería nuestra doula, nos dio una revista llamada +Q9meses y ahí contactamos con Laura y Olga: nuestras matronas o el arte de la invisibilidad… las lié en cierto modo y nos vieron tantas ganas y tan desamparad@s y al mismo tiempo decidid@s a parir en casa sin miedos, que accedieron a acompañarnos en nuestro parto.

Yo había leído tanto sobre el parto. Parecía que estaba estudiando para parir. Sabía (y he comprobado) que mi cuerpo tenía la sabiduría milenaria para parir de forma natural, pero vivimos en una civilización que nos enseña a tener un cuerpo, y sobre todo, un útero, tan rígidos, que quería que mi parto fuera una mezcla de información e intuición. Y así fue.

Así que empecemos el relato… […]

El Nacimiento en la Tierra de la Utopía- Michel Odent

Enero 2031
Como todo el mundo sabe, nuestro país, Utopía, es un territorio independiente.

A pesar de nuestro elevado nivel científico y tecnológico, nos hemos mantenido, e incluso desarrollado, más allá de nuestras características culturales básicas. En concreto, hemos desarrollado nuestra capacidad para plantear proyectos irrealizables y trascender los límites de lo políticamente correcto.

Presentamos los detalles de la Utopía según la historia del nacimiento.

En 2010, dos celebridades locales habían elegido dar a luz por cesárea. Así es como el nacimiento, de repente, se convirtió en uno de los principales asuntos de discusión en los medios de comunicación. Todo el mundo se dio cuenta de que cada año el índice de cesáreas era mayor que el año anterior. La opinión dominante estaba a favor de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Utopía (OMU). Para hacer frente a esta situación sin precedentes, el Presidente de la OMU decidió organizar un encuentro multidisciplinar.
El primero en hablar fue un estadista. Presentó unos gráficos impresionantes que comenzaban en 1950, cuando la operación de segmento bajo sustituyó a la clásica. Según sus conclusiones, era altamente probable que, después de 2020, la cesárea se convirtiera en la forma más común de dar a luz.

Un conocido obstetra se vio obligado a comentar de inmediato este dato, reivindicando que tendríamos que tener en cuenta el aspecto positivo de este nuevo  fenómeno; explicó cómo la cesárea se había convertido en una operación fácil, rápida y segura, y estaba convencido  de que muy pronto, la mayoría de las mujeres preferirían evitar los riesgos asociados al parto vaginal. Para justificar su punto de vista, presentó estudios publicados en Canadá en el año 2007 de más de 46.000 cesáreas electivas de  presentación de nalgas a las 39 semanas de gestación con ninguna muerte materna, y otros de EE.UU. publicados  en 2009 de 24.000 cesáreas de  repetición con una muerte neonatal. Explicó que, en muchos casos, una cesárea  electiva previa al trabajo de parto era, con diferencia, la manera más segura de tener un bebé. Mientras concluía
diciendo «no podemos parar el progreso», el lenguaje corporal de una comadrona insinuaba que había algo que  este médico no había entendido.
Una mujer muy expresiva, la Presidenta de la ANCA (Asociación para el Nacimiento Con Amor), reaccionó  de inmediato a la exposición del médico. Primero le preguntó por los criterios en los que se estaba basando para  evaluar la seguridad de la cesárea; por supuesto, él sólo mencionó los índices de morbimortalidad perinatal y los  índices de morbimortalidad materna. Luego, la Presidenta de la ANCA explicó que esta reducida lista de criterios  se había establecido hacía mucho tiempo, antes del s.XXI, y que actualmente una gran variedad de disciplinas científicas sugerían una nueva relación de criterios en la evaluación de las prácticas de obstetras y  comadronas. Éste fue  el punto de inflexión de este histórico encuentro multidisciplinar. […]

¿Es seguro parir en casa?

Artículo publicado originalmente en www.elmundo.es

  • Los riesgos de esta práctica son comparables a los alumbramientos en clínicas
  • La opinión de los especialistas sobre este proceder no es unánime

CRISTINA G. LUCIO

MADRID.- El pasado 19 de junio, cuando apenas había amanecido, Celia decidió que quería venir al mundo. Al notar las primeras contracciones, su madre, Diana, no corrió al hospital, sino que se preparó para dar a luz en casa, tal como había planeado desde hacía meses con su matrona.

“Personas cercanas vivieron experiencias traumáticas en el parto en centros sanitarios, así que cuando me quedé embarazada empecé a buscar información. Me di cuenta de que las cosas se pueden hacer de otra forma, que no es obligatorio ir al hospital, porque el cuerpo de la mujer está preparado naturalmente para parir”, comenta esta extremeña que, después de comprobar que todo estaba bien y no había riesgos previos, decidió seguir adelante.

Aunque la matrona tardó en llegar, porque se encontraba a 200 kilómetros, Diana asegura que estuvo tranquila durante el proceso de dilatación. “Se respetó el tiempo que yo necesitaba, podía moverme por casa, cambiar la postura, buscar la posición más cómoda, sin imposiciones”, explica. A las 13:45, tras “un parto rodado” en el que no necesitó “ni un punto de sutura”, por fin pudo conocer a Celia.

Algunos de sus allegados se enteraron de que había decidido dar a luz en casa después del alumbramiento. “Sabía que mucha gente intentaría disuadirme o me diría que no era una buena idea, así que opté por no decir nada”, afirma.

El polémico debate sobre la seguridad de los partos en casa es, precisamente, uno de los temas centrales del último número de la revista que edita la Asociación Médica Canadiense.

Mismos resultados que en un hospital

Tras comparar los resultados de los partos realizados en una región del país norteamericano entre 2000 y 2004 (2.894 fueron alumbramientos en casa realizados por matronas, 4.752 fueron atendidos en centros hospitalarios por la misma muestra de matronas y 5.331 se llevaron a cabo por ginecólogos en hospitales), un estudio concluye que la seguridad de los partos en casa era comparable a la de los alumbramientos realizados en centros sanitarios, ya fuera por comadronas o médicos. […]

La nueva cultura del nacimiento

Diferentes estudios científicos lo demuestran

Nacer en casa es una opción segura

  • Nacer en casa es menos estresante y más acogedor para el bebé y su madre, y es tan seguro como nacer en un centro hospitalario.

  • Las investigaciones hechas hasta ahora así lo demuestran.

  • Los/as profesionales que atienden nacimientos en casa están igual de preparados y tienen una gran experiencia y más confianza en el desarrollo del proceso fisiológico.

  • La necesidad de intimidad y recogimiento imprescindibles para la mujer que está dando a luz, queda anulada en los centros sanitarios.

  • El argumento que durante años se ha utilizado sobre la seguridad del hospital y el peligro que se corre al dar a luz en casa no es real y en los últimos tiempos está quedando patente con los estudios realizados.

  • La necesidad de intimidad y recogimiento imprescindibles para la mujer que está dando a luz, queda anulada en los centros santarios.

  • El argumento que duratne años se ha utilizado sobre la seguridad del hospital y elpeliro que se corre al dar a luz en casa no es real y en los últimos tiempos está quedando patente es estudios realizados.

Parir en casa una opción segura […]

Carta de respuesta a la SEGO por su denuncia del anuncio de flex y parto en casa.-Dra. María Fuentes Caballero

NACIMIENTO EN CASA….UNA LOCURA COLECTIVA?, UNA VUELTA ATRAS?..UN RETO? UNA OPCION CONSCIENTE?,…. UN DERECHO JUSTIFICADO Y SEGURO. UNA REALIDAD QUE DURA MILES DE AÑOS…Y AVANZA…

Dra. María Fuentes Caballero. Col. 6974. Mayo.09

Directora del Centro de Salud Artemisa. Arcos (Cádiz).

Directora de la Escuela Salud Holística Consuelo Ruiz. España

Fundadora, y miembro de la Asociación Profesional española Nacer en Casa.

Fundadora del equipo Titania, dones per la salud. Barcelona

Miembro de la red de mujeres sanitarias española Red Caps.

Miembro del equipo asesor de la revista especializada: Mujer y salud.

Miles- no sabemos si millones- de años, demuestran que nacer es un hecho natural fisiológico. Y que las humanas podemos. Con ayuda, mejor. Con apoyo, mejor. Con higiene, mejor. Con compañía, mejor. Con respeto, mejor. Con información y entrenamiento, mejor. Con conciencia, mejor.Según el momento histórico, según el lugar geográfico, según la cultura imperante, según las personas…ese modelo ha ido sencillamente cambiando, avanzando…a veces en línea recta, a veces a trompicones, a veces bendecido por el sistema imperante y la ortodoxia científica, a veces a pesar de ella….Pero avanzando.Y no es cuestión de desgarrarse las vestiduras cada vez que aparece un nuevo paso,Un nuevo modelo, un nuevo paradigma. Es cuestión –como profesionales, y cientific@s- de escuchar, observar, acompañar, reflexionar, com-probar, hacer la experiencia, contrastar, estudiar, difundir la experiencia y los conocimientos…..y seguir dispuest@s a sguir modificando, avanzando, transformando..y esperando que l@s que nos sucedan, nos cuestionen, nos superen….Por eso, no deja de extrañar la virulencia con que –la que debería ser un bastión de referencia a seguir , la Sociedad Médica de Obstetricia y Ginecología-[1], ve, y califica una experiencia que a día de hoy, está vivida, estudiada, investigada, comprobada, aceptada, y bendecida, por los representantes de la medicina y la ciencia internacionales. El hecho de nacer y/o parir en casa…..en el nido,…en el hogar….allí donde fuimos engendrados, donde nos aman, nos cuidan., donde vamos a vivir el resto de nuestra vida de humanos, y con suerte, donde moriremos.A estas alturas hay demasiados libros publicados en todos los idiomas, demasiados artículos científicos que lo avalan, demasiados organismos sanitarios internacionales que han dado sus “bendiciones”, e incluso han recomendado el parto en casa como deseable, seguro, barato. , como para volver a aburrir con innumerables citas. Como parece que la memoria – o la ignorancia, o el miedo, no sé, se resisten- insistiré una vez más. Sencillamente, por responsabilidad. Aunque me limitaré a recordar las referencias y estadísticas e investigaciones más recientes, y/o, las más reconocidas. Sin dejar de indicar que yo misma, y la mayoría de mis colegas y amig@s, somos “sobrevivientes” del parto en la casa y en la cama de nuestras respectivas madres. […]

Publicidad… de la buena

La publicidad suele ser un reflejo de la sociedad… aunque a veces, pocas pero algunas, va por delante… Estamos acostumbrados desgraciadamente a ver en la publicidad la maternidad desde un punto de vista muy alejado del que nos gustaría… Empezando por el embarazo y parto… Sin ir más lejos la última campaña de la multinacional[…]

Carta de Carmen Pascual (Comadrona)

Carta de Carmen Pascual
(Comadrona)

Mi nombre es Carmen Pascual Calle, y soy matrona. Después de la especialidad trabajé 4 años en un hospital de Zaragoza. Allí me dí cuenta de que la mayor causa de complicaciones en el parto provenían del miedo que sentía la mujer por el desconocimiento del proceso y el desamparo al encontrarse en un medio desconocido para ella.

Cuando tomaba el relevo con las compañeras y me daban el parte, siempre había alguna mujer en situación apurada: nerviosa, con fuerte sensación dolorosa y sin progreso en la dilatación, con muchas horas de trabajo de parto. En la mayoría de los casos bastaba con sentarte a su lado, comprender su situación y hacerle ver que ibas a estar con ella para ayudarla. Esto le tranquilizaba, y junto con algunas indicaciones sencillas de cómo utilizar la respiración para relajarse era suficiente para que cambiase completamente su situación: menos sensación dolorosa, progresión en la dilatación, etc…

Viendo claro por qué les resultaba tan difícil parir a algunas mujeres, decidí después de 4 años en el hospital dedicar un esfuerzo a formar a las mujeres para que no tuvieran miedo al parto y que colaboraran con su instinto para parir y también que consideraran a los ginecólogos y matronas sus aliados, sobre todo si se complicaba el proceso. […]

"Pariré en casa porque creo que es lo mejor para mi niña y para mí"- Artículo de elcorreodigital

Artículo copiado íntegramente de www.elcorreodigital.com

Nora, una vitoriana de 34 años, cuenta cómo se prepara para dar a luz a su segundo bebé en su propio hogar

26.10.08 -MARÍA JOSÉ CARRERO| VITORIA