Incubadora Tarnier

Historia de la Incubadora

“¿En qué lugar se debe poner a un bebé que nace antes de tiempo?” Esa pregunta la he hecho en casi todos los talleres que he realizado en los últimos años en grupos con madres embarazadas y padres. En el 99% de los casos, y han sido muchos cientos de personas,  la respuesta era unánime: “En[…]

Podcast: La Importancia del Contacto

Si aún no conocéis  Filiosofía teneís que ver este video:   Y si entráis a su última entrada podréis aprender mucho sobre La Importancia del Contacto. En ese artículo teneís un podcast donde  tras  una introducción me entrevistan para  hablar  de este tema desde distintos aspectos: porteo, masaje infantil,  piel con piel, cuidados madre canguro,[…]

Masaje Infantil

Tras asistir al curso de formación como Educadora en Masaje Infantil por AEMI (Asociación Española de Masaje Infantil) pronto empezaré con los talleres para padres. Al estar en formación serán talleres a un precio reducido. En breve os comentaré los detalles. Serán talleres con plazas limitadas. Si no podéis asistir a los míos os puedo[…]

El Dr. Bergman comenta sobre la vuelta a la vida del bebé prematuro declarado muerto: "El Bebé Milagro"

Traducción de  Nohemí Hervada -Mimos y Teta del artículo publicado en Kangaroo Mother Care “Bebé Prematuro Milagro”-Dr.Bergman La Noticia de un recién nacido declarado muerto, y que sobrevivió después de ponerlo en contacto piel con piel con su madre, ha atraído la atención de todos los medios. Preguntado sobre este tema, hago este comentario: Esta[…]

El Nacimiento en la Tierra de la Utopía- Michel Odent

Enero 2031
Como todo el mundo sabe, nuestro país, Utopía, es un territorio independiente.

A pesar de nuestro elevado nivel científico y tecnológico, nos hemos mantenido, e incluso desarrollado, más allá de nuestras características culturales básicas. En concreto, hemos desarrollado nuestra capacidad para plantear proyectos irrealizables y trascender los límites de lo políticamente correcto.

Presentamos los detalles de la Utopía según la historia del nacimiento.

En 2010, dos celebridades locales habían elegido dar a luz por cesárea. Así es como el nacimiento, de repente, se convirtió en uno de los principales asuntos de discusión en los medios de comunicación. Todo el mundo se dio cuenta de que cada año el índice de cesáreas era mayor que el año anterior. La opinión dominante estaba a favor de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Utopía (OMU). Para hacer frente a esta situación sin precedentes, el Presidente de la OMU decidió organizar un encuentro multidisciplinar.
El primero en hablar fue un estadista. Presentó unos gráficos impresionantes que comenzaban en 1950, cuando la operación de segmento bajo sustituyó a la clásica. Según sus conclusiones, era altamente probable que, después de 2020, la cesárea se convirtiera en la forma más común de dar a luz.

Un conocido obstetra se vio obligado a comentar de inmediato este dato, reivindicando que tendríamos que tener en cuenta el aspecto positivo de este nuevo  fenómeno; explicó cómo la cesárea se había convertido en una operación fácil, rápida y segura, y estaba convencido  de que muy pronto, la mayoría de las mujeres preferirían evitar los riesgos asociados al parto vaginal. Para justificar su punto de vista, presentó estudios publicados en Canadá en el año 2007 de más de 46.000 cesáreas electivas de  presentación de nalgas a las 39 semanas de gestación con ninguna muerte materna, y otros de EE.UU. publicados  en 2009 de 24.000 cesáreas de  repetición con una muerte neonatal. Explicó que, en muchos casos, una cesárea  electiva previa al trabajo de parto era, con diferencia, la manera más segura de tener un bebé. Mientras concluía
diciendo «no podemos parar el progreso», el lenguaje corporal de una comadrona insinuaba que había algo que  este médico no había entendido.
Una mujer muy expresiva, la Presidenta de la ANCA (Asociación para el Nacimiento Con Amor), reaccionó  de inmediato a la exposición del médico. Primero le preguntó por los criterios en los que se estaba basando para  evaluar la seguridad de la cesárea; por supuesto, él sólo mencionó los índices de morbimortalidad perinatal y los  índices de morbimortalidad materna. Luego, la Presidenta de la ANCA explicó que esta reducida lista de criterios  se había establecido hacía mucho tiempo, antes del s.XXI, y que actualmente una gran variedad de disciplinas científicas sugerían una nueva relación de criterios en la evaluación de las prácticas de obstetras y  comadronas. Éste fue  el punto de inflexión de este histórico encuentro multidisciplinar. […]

Declaración sobre el Llanto de los bebés

Cuando un recién nacido aprende
en una sala de nido que es inútil gritar…
está sufriendo su primera experiencia
de sumisión. (Michel Odent)


Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:

Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que ‘sea normal’. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.

El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.

El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum Concept, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano.

Esto es cierto durante el primer año de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la antigua famosa ‘cuarentena’ de las recién paridas); luego, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando el bebé empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.

La verdad es obvia, sencilla y evidente. […]

"El pecho es lo mejor"-Vídeo Gro Nylander

Aquí tenéis la versión corta del nuevo vídeo de Gro Nylander. En el vídeo  se tratan temas como: -La importancia del contacto piel con piel -Primera toma tras la cesárea -Frenilo corto -Agarre correcto -Tomas nocturnas EL vídeo completo se puede pedir a: HEALTH-INFO, Video Vital AS, P.O. Box 5058 Majorstua, 0301 Oslo, NORWAY. HEALTH-INFO@videovital.no

Amor de madre, ¿sólo química?-Artículo "El País.com"

Las hormonas mandan en el cariño que las parturientas tienen por sus hijos, pero factores sociales como la pobreza extrema pueden alterar ese proceso biológico

Las madres quieren a sus hijos. Pero ¿por qué a veces resulta que ese absoluto no lo es tanto, como demuestra el fenómeno, universal y atemporal, de los abandonos? ¿De qué está hecho el vínculo madre-hijo? Los científicos le prestan cada vez más atención. Están averiguando cómo se establece, qué papel juega en el desarrollo y si deja huellas en el futuro adulto. Y ¿qué pasa con los padres? De fondo está el debate eterno de cuánto en nuestro comportamiento es biológico y cuánto cultural. La respuesta es: mucho más de lo que creemos -y esto vale para lo biológico y para lo cultural-.

El amor, ya se sabe, es pura química. O pura biología. Los neurobiólogos conocen ya varios ingredientes, como la hormona oxitocina y los opiáceos, que intervienen en lo que ellos llaman apego, y saben en qué áreas cerebrales actúan. Por ejemplo en los circuitos de recompensa, que nos hacen querer más de lo que nos da placer. La cosa es simple hasta el punto de que sin estas hormonas no hay amor. Ni amor materno, ni de pareja. El cóctel químico cambia más o menos en cada caso, pero siempre está ahí. La conducta humana, incluso en rasgos tan personales como la generosidad, la confianza o la capacidad de amar, depende de unas cuantas moléculas. […]