Los otros retratos

Los otros retratos

los otrosLa primera vez que me enteré de esta práctica de hacer fotos de cuerpos muertos (incluídos bebés y niños) fue en la película de Alejandro Amenábar “Los Otros”.

Lo que en principio podía parecer una práctica “macabra” me parecio con el tiempo una forma lógica de tener un recuerdo de los seres queridos que nos dejan.

En un mundo en el que las cámaras de fotos y vídeo son algo corriente igual no entendemos la sensación de vacío  que quedaba tras la muerte en una época en la que un retrato era un lujo. Por eso muchas familias invertían en esa última foto que les ayudase a tener un recuerdo material del ser querido.

 

retratos muertosPodría parecer que hoy en día esta práctica no tiene cabida, ya que como he comentado, todos tenemos posibilidad de hacer fotos y vídeos en cualquier momento. Cuando muere un familiar de seguro tenemos muchos recuerdos en forma de imagen o vídeo de esa persona… pero eso no es así siempre… no en el caso de las muertes de bebés durante la gestación, parto o postparto inmediato.

Si esto nos sucede de seguro a nadie se nos ocurriría “de motu-propio” tomar una foto del cuerpecito de nuestro bebé para recuerdo…

Estamos acostumbrados a “tapar” estos sucesos como si no hubieran ocurrido, y esa idea choca frontalmente con la necesidad tiempo después de un recuerdo de ese ser para nuestro proceso de duelo.

Yo tuve la suerte de que mi querida matrona me mencionara con mucho tacto y delicadeza  esa posibilidad,  la de tomar una foto de mi bebé si quería.

No sabéis cuánto he agradecido esa conversación y que me mostrara un camino (que podía tomar sólo si quería) que de otro modo hubiera sido imposible tomar después. Y no sabéis cuántas madres me han expresado la pena de no haber visto siquiera a su bebé, unas veces porque ellas pensaban que era mejor así y otras porque todo su  entorno les hizo creer eso mismo.

La muerte en esas circunstancias sigue siendo un tema tabú. Afortunadamente cada vez más especialistas en duelo nos aconsejan lo contrario. Para despedir al ser que no está antes hay que haberlo visto y reconocido.

Al hilo de esto buscando enlaces sobre el tema de la “Pérdida del bebé” para el blog encontré la ONG “Now I Lay Me Down to Sleep” (Ahora me acuesto a dormir) y he encontrado tanto respeto y cariño en esta labor totalmente altruísta que he querido compartirlo con vosotros.

Os copio un artículo que he encontrado publicado en español sobre su trabajo y os copio el enlace a otro artículo relacionado de El País: “Retratos para la Eternidad”

Artículo publicado originalmente en MinutoUno.com

Un duelo muy particular: parejas se fotografían con bebés muertos

Se sabe, hay algo que el lenguaje no puede nombrar. Quien pierde un padre es huérfano y quien ya no tiene a su pareja es viuda o viudo. Pero no existe palabra para referirse a los padres a los que se les muere un hijo. Y quienes sufren la muerte de un bebé o se transforman en padres de un nacido muerto no sólo deben atravesar esa experiencia, también deben enfrentar la escasez de recuerdos producto de la poca vida de ese hijo que no fue.

Algunos vuelven del hospital a sus hogares con un mechón de pelo o una imagen tomada de apuro por una enfermera. La iniciativa de “Ahora me acuesto a dormir” (Now I Lay Me Down to Sleep), una ONG de Estados Unidos, les permite contar con fotografías hechas en tener por profesionales para ayudarlos a sobrellevar el duelo.

La organización toma su nombre de un rezo infantil del siglo XVIII y fue fundada en el estado de Colorado en abril de 2005 por dos mujeres. Cheryl Haggard, la madre de un bebé muerto, y Sandy Puc’, una fotógrafa a la que Haggard y su esposo le pidieron que le tomara unas fotos a su hijo luego de que le quitaran el respirador artificial.

Cerca de ellos en el mismo hospital, otro bebé falleció y sus padres se fueron sin imágenes de su hijo. Por eso Haggard comenzó a trabajar para formar un grupo de fotógrafos que pudiera darles a todas las familias lo mismo que ella había tenido.

Ya en julio, “Ahora me acuesto a dormir” tenía unos 350 voluntarios. Dos años después, el número llegaba a los 2500. Y luego de una aparición en la televisión los fotógrafos llegaron a 5000. Ahora la organización se extendió hasta tener presencia en más de 25 países, entre ellos Israel y Sudáfrica.

Sus organizadores buscan amentar permanentemente la cantidad de voluntarios. No quieren que ninguna familia que recurra a ellos se quede sin el recuerdo de su hijo. Hasta ahora, sólo una vez no pudieron cumplir con una solicitud porque no había ningún fotógrafo disponible en la zona del hospital.

 

El requisito exigido a los voluntarios es que sean profesionales y que estén disponibles para concurrir al hospital enseguida después de recibir el pedido.

La tarea que les toca no es fácil. Las escenas de las que son testigos y deben ayudar a conservar en la memoria están cargadas con el peor de los dolores. Julia MacInnis es una de las voluntarias veteranas de la ONG y una de sus funciones es intentar preparar a los nuevos. La mayoría de los colaboradores son mujeres.

“No vamos a poder ver el color de sus ojos o su sonrisa ni vamos a volver a sentirla tomándonos un dedo. Nuestras fotos son una de las pocas conexiones que tenemos con nuestra hija. No puedo imaginar que haríamos sin ellas”, escribió a una de las voluntarias una madre semanas después de recibir las fotos.

 


Antes de entrega las fotos a las familias, se las edita digitalmente y por lo general son imágenes en blanco y negro, algo que les da mayor calidad y que ayuda a ocultar la decoloración de la piel de los bebés prematuros. Además, la mayoría de los fotógrafos no toma imágenes de niños con menos de 25 semanas de gestación, aunque algunos hacen excepciones.

Maureen Porto, una voluntaria que realizó nueve sesiones de fotos, contó al Washington Post que algunas de las familias esperan varios días e incluso semanas hasta ver la imágenes. Y recuerda el caso de una que meses después le escribió: “Estaba apenada ese día. ¿Te agradecí lo suficiente?”.

Más relacionado:

En este enlace podéis ver en vídeo historias con fotografías de una inmensa belleza (aviso que son tristes, bellas y tristes).

 

 

Un paso atrás en el duelo

Un paso atrás en el duelo

Dibujo de Leonardo da Vinci Ya ha pasado más de un mes y de repente estos días he vuelto a sentir mucha angustia, tristeza, sentimiento de culpa. Y algo nuevo, dolor por el olvido temprano.

Sé que es una percepción mía, que la gente no me saca el tema para no hacerme daño, porque no saben qué más (o qué menos) decir, pero que se evite el tema me duele.

Prefiero llorar por hablar de mi niña a que se ignore. Es como si le fallara, como si no hubiera sido lo bastante importante o lo bastante grande para que se la recuerde más de 1 mes.
Nadie la vio, nadie la conoció, no saben cómo era,  no tienen nada que recordar.

Repito que no es una crítica a nadie, es como lo siento.

Es cierto que vuelvo a llorar dependiendo en qué circusntancias si hablo de ella, pero esas lágrimas son sanadoras, son necesarias.

Dice un refrán: “No hay mayor desprecio que no hacer aprecio”, ¡cuánta razón lleva!

En estas semanas he leído mucho sobre abortos espontáneos. Me imagino que buscando una razón que me ayudara a quitarme el sentimiento de culpa por si algo de lo que hubiera hecho o dejado de hacer hubiera sido la causa de la muerte de mi nenita.  Y me consuela saber que estos sentimientos son normales. No son generales, porque cada persona vive este proceso de distinta forma, pero no soy la única.

Es normal que te hieran por dentro algunas palabras expresadas con todo el cariño del mundo.

Es normal que te sientas mal, incluso culpable, de cuando en cuando por seguir con tu vida a pesar de todo.

Es normal que te duela que la gente no te mencione el tema.

Es normal que vuelvan los sentimientos de culpa una vez desechados.

Es normal incluso llegar a pensar si no se equivocaron al decirte que su corazón no latía.

Es normal que te invadan sentimientos de ira y rabia.

Es normal… nadie te habla de ello pero es normal.

Al final sólo te queda, como me dijo estos días una buena amiga que  pasó por lo mismo, no una, sino 3 veces, que estamos solas con nuestro dolor. Solas aunque estemos acompañadas, solas aunque tengamos gente que nos quiere, solas aunque tengamos otros motivos para seguir, solas aunque nuestros otros hijos nos ayuden a reír, solas porque nadie siente lo que sentimos nosotras.

 

Estamos solas con nuestro dolor.
Solas aunque estemos acompañadas
solas aunque tengamos gente que nos quiere
solas aunque tengamos otros motivos para seguir
solas aunque nuestros otros hijos nos ayuden a reír
solas porque nadie siente lo que sentimos nosotras.

Pero la realidad es que no estamos solas del todo. Seguro que más cerca de lo que creemos hay alguna madre con tus mismos sentimientos. Yo he tenido la suerte de econtrar ese mismo apego a la criatura no nacida en una buena amiga.  Compartimos sentimientos muy parecidos y aunque me duele haberle “removido” sus historias pasadas, me ayuda enormemente cuando hablamos de ello. Ambas sentimos a esas criaturitas que para el mundo sólo eran “fetos de x semanas” como nuestros hijos. Seguro que cuando llegue la que sería mi fecha probable de parto pensaré en que un día de esos nacería y el año que viene en que tendría un año.

El otro día me preguntaron si tenía sólo 1 hijo y de repente contesté: “Sí”, y al segundo dije:  “Sï, uno vivo y otra que murió antes de nacer”. Siento si a las personas que me rodean les molesta o entristece hablar del tema,  habrá quien piense que es macabro,  pero es como lo siento.

Escribo esto para que si por causalidad llega a leerlo otra madre en esta situación  no se sienta rara, ni loca, ni obsesionada. Esos sentimientos son parte del proceso de duelo.

Si quien lo lee es alguien que conoce a unos padres en este trance, quizás le ayude a entender cómo se vive este proceso.

He encontrado una web con Consejos para familiares y amigos de quienes han sufrido un aborto espontáneo.
Este es el texto original en inglés. El texto traducido está aquí.

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