¿Qué es más adecuado para pasear a un bebé pequeño?

¿Qué es más adecuado para pasear a un bebé pequeño?

¿Maxi cosi o capazo?

Esta es una de las preguntas habituales de los foros y grupos de padres.
Es siempre interesante observar las respuestas que se dan. En estos lugares la mayoría respondemos según nuestra propia opinión, según nuestro criterio, según nuestra experiencia personal, y a veces, comentando algún dato más o menos científico que hemos leído, expresado con más o menos corrección.
El caso es que cuando preguntamos  en estos medios tan “democráticos”, al más puro estilo Yahoo Answers, las respuestas que obtenemos no  hay garantía de que sean muy fiables, por mucho que leamos lo de ” yo lo hice así y me fue genial” como argumento.

Maxi Cosi mal utilizado como silla de paseo

Lo primero que me gustaría explicaros es que los sistemas de retención infantil están concebidos como eso: como sistemas de seguridad para el transporte de bebés ( y niños) en vehículos. No son sistemas pensados para el paseo, aunque mucha gente los use también para ese fin influenciados por la propia industria de la puericultura.
No siempre la industria que fabrica y comercializa un producto provee la mejor información con respecto al uso correcto y seguro de sus propios dispositivos. Sobre todo porque eso limita su uso, y los que fabrican y venden, en la mayoría de los casos, lo que buscan es que se use mucho su producto.
Casi siempre las limitaciones de uso están marcadas, no por la propia empresa fabricante, sino por las autoridades que legislan y obligan a informar y advertir en su etiquetado e instrucciones de uso.
Tampoco las leyes en ese sentido son infalibles y por eso , inconcebiblemente para algunos, se siguen vendiendo productos correctamente homologados pero claramente ineficaces y/o peligrosos.

El capazo no es un sistema adecuado para el vehículo

Es el caso del uso de los capazos para recién nacidos usados como sistemas de retención en los coches. A decir verdad, como la mayoría de las sillas de seguridad que se comercializan.Incluso organismos supuestamente independientes que hacen pruebas y tests al servicio del ciudadano  emiten informes alejados de la evidencia.
Pongo como ejemplo el caso de las sillas de seguridad a favor de la marcha . Siguen saliendo como los más seguras, más vendidos y recomendados, sistemas  de retención en el sentido de la marcha que son muchísimo menos seguros que otros a contra marcha con eficacia probada y demostrada. Esto como muestra de que no siempre la industria o las autoridades son garantes de la ergonomía y la seguridad.
Como en muchos otros campos, los usuarios vamos por delante de las marcas y los gobiernos.
Las sillas de retención infantil son INSUSTITUIBLES si viajamos con nuestro bebé en vehículos motorizados, y su uso es precisamente ese, para el coche.
No escojas la silla para el automóvil pensando en que además te sirva de silla de paseo, del mismo modo que no te compras  tus zapatillas de deporte negras y con tacón para que te sirva además para ir a la boda de tu primo.

El objetivo de un sistema de seguridad para el coche es ese: la seguridad del bebé en caso de impacto en el vehículo, no su multifuncionalidad y que te sirva para el paseo, de hamaca y de cuna portátil.

El mejor sistema de paseo para un bebé

Los bebés para pasear no necesitan un carrito. Realmente el bebé lo que necesita para pasear es lo que los padres tenemos ya de serie, nuestros brazos. Así que para el paseo diario, nada mejor que usar un portabebés en el que el bebé vaya de la mejor forma posible. Y esta no es, ni tumbado en un capazo mirando el cielo (cuando hay suerte)  o la capota, ni sentado en un maxicosi en una posición peligrosa.

Cochecito a prueba de gas en la que un bebé podría mantenerse a salvo durante un ataque aéreo. El cochecito tiene una ventana con un filtro de máscara de gas. Una pera de goma en la parte trasera se comprime a intervalos forzando el aire viciado y su sustitución por el aire fresco aspirado a través del filtro. 1938. Foto: Mary Evans Picture Library / Especial NEWS.

1938. Foto: Mary Evans Picture Library / Especial NEWS.

Los carritos portabebés no son un invento basado en la necesidad del bebé, sino en una necesidad  del adulto, creada partiendo de mucha desinformación o negación de las necesidades del bebé.
Si los carritos hubieran sido necesarios para el desarrollo del bebé y la supervivencia de la especie, existirían desde que existe la rueda, y no es así.
El origen del carrito fue algo más parecido a un juguete primero y un símbolo de status después, que a  la respuesta de una necesidad real.
Si el motivo de tu paseo con el bebé es disfrutar de un rato al aire libre, nada como hacerlo con el bebé sobre tu cuerpo. De forma correcta, segura y ergonómica con un portabebés adecuado a su nivel de desarrollo, a tu destreza y a vuestras características particulares.

Nada estimula más al bebé que conocer el mundo “de la mano” de su madre ( y/o padre).
Porque en brazos ese estímulo se hace de la forma correcta y en el grado apropiado, con la mediación reguladora que necesita el bebé de su madre para filtrar lo que excede a su umbral de excitación.
En brazos de mamá el bebé puede decidir refugiarse cuando ya tiene bastante o algo le asusta o disgusta.  Si se duerme, lo hace sabiendo que ese movimiento que nota no es sólo un movimiento indescriptible en soledad, sobre una superficie que se mueve bajo su cuerpo sin proporcionarle seguridad, sino el movimiento que ya conoce del cuerpo de su madre.  No es lo mismo dormirse cuando vas en coche y conoces al conductor y confías en él, que si vas en un coche que no sabes quién dirige ni hacia dónde.

El bAmamantando en ruta. Bebé de 1 mesebé sobre el cuerpo del adulto que le portea va desarrollando la propiocepción de su propio cuerpo, algo que no pude hacer de igual modo cuando va sencillamente tumbado un capazo.

El movimiento del adulto al caminar  hace que el bebé vaya desarrollando también sus propios sistemas, ya que el porteo no es una actividad pasiva para el bebé. Contribuye a trabajar sus habilidades psicomotoras, el equilibrio y la agudeza visual, entre otras.

A nivel emocional y social es un bebé con más posibilidades de aprendizaje e interacción con el entorno de la forma correcta.*

 

Dicho esto, la respuesta a la pregunta inicial de qué sistema de paseo es mejor para el bebé, maxi cosi o capazo, la respuesta sería: El mejor sistema de paseo para el bebé es ir en brazos de su madre (y/o padre o adulto de referencia).

Cuando el carro es necesario

No obstante, me consta que el porteo no siempre será la opción ideal para todos los casos particulares, y que el carrito puede ser una herramienta a utilizar. En ese caso,  no está de más tener en cuenta estos puntos:

  • El Maxi Cosi NO ES UN SISTEMA DE PASEO
  • EL capazo NO ES UN SISTEMA DE SEGURIDAD PARA EL AUTOMÓVIL
  • Escoger la silla adecuada al nivel de desarrollo del bebé.
  • No sentarle si no es un bebé que no se mantiene sentado solo.
  • Asegurarnos de utilizar de forma correcta los sistemas de seguridad y sujeción de la silla.
  • Llevar al bebé mirando hacia el adulto, no cara al mundo*.
  • Recordar que el paseo es un medio para un fin, no un fin en sí mismo.
  • No olvidemos interactuar con nuestro bebé cuando está despierto.

 

Cara al mundo o cara a mamá: ¿Importa?

*La Doctora M. Suzanne Zeedyk realizó un estudio en colaboración con The National Literacy Trust para analizar la diferencia entre llevar a los bebés en carrito cara al mundo o cara al conductor.  En este enlace podéis ver su publicación, aquí os pongo un extracto de la conclusión traducida.

 

“Los resultados del Estudio I mostraron que la mayoría de los carritos observados estaban orientados hacia el mundo. El uso de los carritos orientados hacia el mundo están asociados a una reducción de  comunicación hablada entre  padres y bebés.  Para los bebés, la tasa de reducción fue de un tercio y para los padres, la cantidad de comunicación se redujo a la mitad. Curiosamente, los bebés en cochecitos con orientación hacia el adulto tenían el doble de probabilidades de estar durmiendo que los  bebés en cochecitos con orientación hacia el mundo, un hallazgo inesperado que tentativamente se ha interpretado como un indicador de los niveles de estrés.

Los resultados del Estudio II confirmaron que las madres hablaban más cuando llevan a  sus bebés en cochecitos con orientación hacia ellas; cuando sus bebés iban car al mundo, el habla materna se redujo a la mitad. También demostraron que madres y  niños eran más propensos a reír cuando el bebé va orientado hacia su madre y que las madres fueron conscientes y estaban sorprendidas por  este cambio global en las interacciones comunicativas con sus bebés. Por último, los resultados arrojaron una posible evidencia más de la posibilidad de que la orientación  del carrito podría influir en el estrés infantil:
La frecuencia cardíaca infantil disminuyó ligeramente cuando se orientaba el carrito hacia la madre y también los bebés eran más propensos a quedarse dormidos en esta orientación.

El título de este informe se pregunta “¿Cómo es vida en  un carrito de bebé ? . Los resultados de estos dos estudios sugieren que la respuesta es que el bebé está más aislado de lo que muchos adultos creen y que es una experiencia emocionalmente empobrecedora . Estos resultados nos animan, como sociedad, para tomarnos más en serio las experiencias que viven nuestros bebés.

Si existe alguna posibilidad de que el diseño de sillas de paseo esté fallando en promover el desarrollo de los bebés, entonces esto es una preocupación considerable. Casi todas las familias en el Reino Unido  que tienen un niño menor de 3 años será el propietario de un carrito. Si se puede confirmar, en futuras investigaciones, que ‘girando los carritos’ se ejerce una diferencia en el  desarrollo del niño, entonces la fabricación de cochecitos de bebé ‘emocionalmente saludables’ podría ser un medio fácil, asequible y alcanzables de facilitar  a largo plazo la salud mental y física. Se está realizando un esfuerzo considerable por parte del gobierno del Reino Unido y organizaciones benéficas del Reino Unido para brindar apoyo a los padres y las familias durante los primeros años de la vida de los niños. Vale la pena al menos investigar el grado en que el diseño de las sillitas podría encajar con este programa.
Este es un tema pertinente para la salud, académicos y sectores de atención social. Esto hace que sea un problema no sólo para los padres, sino para el conjunto de la sociedad – incluyendo los fabricantes de carritos. En última instancia, sin embargo, son los padres quienes tendrán la mayor inversión en este tema. Si el diseño del cochecito tiene consecuencias para el desarrollo infantil, ya que los resultados de estos dos estudios sugieren que lo tiene, entonces ellos merecen tener acceso a esta información, con el fin de tomar decisiones sobre la mejor manera de cuidar a sus hijos.”

Pregunta a los expertos

Como ves no siempre lo que se vende es lo mejor. Y no siempre lo que te recomiendan otros padres es lo mejor. Ni siquiera “lo mejor” será lo mejor para ti si no se adapta a tu situación particular, por lo tanto mi recomendación aparte de la general de animarte a portear es que cuando tengas que escoger un sistema que afecte a la seguridad de tu hijo consultes con un asesor experto.  Desgraciadamente no todos los que venden asesoran y no todos los que asesoran, asesoran bien, así que  te dejo  enlaces a webs confiables en cuanto a porteo y seguridad .

Los 10 mejores regalos para unos futuros padres

 

Todos los padres hemos vivido la experiencia de recibir regalos al nacer nuestro(s) hijo (s) que no nos sirvieron de mucho.

 

Antes de enumerar mi lista de los mejores regalos voy a enumerar los peores que yo recibí ( y por supuesto es mi humilde opinión personal, que nadie se ofenda 😉 :

* Ropa indescriptiblemente horrible e incómoda, o desajustada a la edad/época del año, o sencillamente ropa que no te gusta, sin más.

*Colonias y perfumes ( por si no lo sabéis no es recomendable usarlos con bebés)

*Bombones (que si te los comes tú malo, y si se los comen los demás, peor)

*Sábanas y demás complementos de cuna ( yo no usé cuna, así que sábanas, mantas, chichoneras y demás… todo inútil)

*Carrusel de cuna ( aparte de mi propia opinión de estos artilugios, ya dije que no usé cuna, así que, más de lo mismo)

*Intercomunicadores (de esto no voy a hablar… si me leéis habitualmente imaginaréis lo que sigue)

*Superbañera cambiador que al segundo mes ya no cabía mi hijo, ni nosotros en casa con ella… ¡dichoso armatoste ocupaespacio!

*Adornos varios para la casa:  como con la ropa, pero peor, porque ocupan más espacio y no vale la excusa de “es que se le quedó pequeño enseguida”. Quienes te regalan ese jarrón o figurita horrible esperan verlo cuando van a verte presidiendo tu salón.

*Chupetes, biberones, baberos y similares… aquí me ahorro la explicación verdad? 😉

 

Ahora sí voy con mi lista de regalos inolvidables para los padres.

BabyMoon

Por favor olvidad vuestros propios prejuicios y pensad que un regalo es algo que se hace pensando en agradar al otro.  Si a ti te hace una ilusión enorme que coloquen tu figurita  de papel maché en el salón, me parece genial… pero práctico, lo que se dice práctico para unos padres… no sé yo.

He hecho esta lista pensando en lo que a mí me hubiera gustado que me regalaran (sobre todo con mi primer hijo, con la última ya había aleccionado al entorno 😉 )

1.-Dinero para financiar el parto  y posparto. Tener la seguridad de que vas a tener a los profesionales que quieres que te acompañen en ese momento y días posteriores no tiene precio. Matrona, doula, asesora continuum… las personas que pueden ser la diferencia entre tener un parto respetado, una no separación madre-bebé y un correcto inicio de la lactancia o todo lo contrario.

2.-Intendencia con las  Comidas Si la madre tiene cubierto este punto y el siguiente os aseguro que su puerperio será como estar en un  hotel. Podrá centrarse en lo que toca que es estar con su bebé.  

3.-Gestión de las labores domésticas Limpieza de la casa, plancha, compra, etc

4.-Un Pack de Portabebés Del mismo modo que usamos variedad de ropa y calzado dependiendo de la actividad, y época del año, tener varios portabebés que se adecuén a cada momento del desarrollo del bebé y de  la vida de los padres es fundamental. A este punto se puede añadir el siguiente

5.-Asesoría para aprender el correcto uso de los Portabebés Que tu regalo no se quede en un cajón porque no saben sacarle provecho. Una hora de asesoría personalizada puede ser la diferencia entre disfrutar de llevar a su bebé consigo o no hacerlo.

6.-Pañales Preferiblemente de tela, que así no les solucionas una semana, sino varios años de ahorro para ellos, y para el planeta.

7.-Silla de seguridad del automóvil. Esto no es negociable. Esto lo van a necesitar sí o sí si tienen coche.

8.-Más tiempo con mamá.Este punto va a chocar, pero también chocó hace años que los novios empezaran  a poner en la invitación de bodas un nº de cuenta porque no querían 3 jarrones y 4 batidoras, sino comprar lo que quisieran, pagarse la luna de miel o lo que sea. Una de las mayores preocupaciones de las madres que trabajan fuera de casa es que la licencia de maternidad es escasísima y no tiene en cuenta las necesidades del bebé. Yo aconsejo a las madres que alarguen, si quieren, la vuelta al trabajo todo lo que puedan: hora de lactancia acumulada, días de vacaciones y de asuntos propios, e incluso, uno o más meses de baja sin sueldo, o excedencia. Muchas familias hacen un gran esfuerzo económico para poder alargar el tiempo en que el bebé esté al cuidado de quien necesita: su madre. ¿Por qué no ayudarles a financiar ese tiempo? Si ayudamos a los novios a que se paguen una luna de miel, ¿por qué no contribuir a que madre e hijo alarguen la suya? Ahora sabemos que va a influir más en la felicidad de ese bebé pasar más tiempo con su madre, que viajar a Egipto cuando tenga 35. Es cuestión de pensarlo y plantearlo. Igual ahora suena “raro”… ojalá dentro de unos años sea tan normal como el ejemplo que puse de la invitación de bodas. Por cierto en invitacionesdeboda.wordpress.com  hay ejemplos de cómo poner el nº de cta de forma sutil y elegante… (tomad nota futuros papás 😉

9.-Ser Miembro del Club Mimos y Teta Una de las cosas que más nos preocupan a los padres primerizos, es la cantidad de dudas que nos asaltan y a quién poder preguntar. El problema con esto es que podemos preguntar a personas poco informadas en el tema en cuestión (véase lactancia y pediatras por ejemplo) o topar con personas que más que ayudarnos a encontrar nuestra própia respuesta nos ofrezcan la suya. A mí personalmente tan peligrosa me parece la una como la otra, por eso ofrezco en el Club Mimos y Teta la oportunidad de tener herramientas de información, consultorías, y acompañamiento. Muchas de las familias con las que he compartido estos últimos años coinciden en que esto fue lo que más les ayudó en su M/Paternidad. ¿Por qué no  ser tú quien se lo regale?

Y el último pero no por eso menos valioso… el que no te costará ni un céntimo de €…

10.-No les visites hasta que no te llamen y no des consejos que no te piden Un SMS  o un mensaje por Whats app felicitándoles y ofreciéndote si te necesitan es suficiente. No te preocupes que los padres van a hincharse a hacer fotos al pequeño y  tampoco va a cambiar tanto cuando le veas. Si vas a su casa que sea para llevarles cualquiera de las cosas “tangibles” de la lista. Créeme… por mucho que les quieras hay algo que los padres no solemos reconocer.. y es que las visitas tras el parto MOLESTAN.

 

Y como de todos modos, siempre hay quien quiere regalar ropita, Un outlet on line, puede ser una buena opción para encontrar chollos, así lo que os ahorráis, lo invertís en alguno de los regalos de la lista 😉

 

Mitos  sobre  fulares elásticos

Mitos sobre fulares elásticos

nuestro primer fular

nuestro primer fular

Mis inicios en el porteo fueron una colgona que utilicé una sola vez y después un fular de bastante mala calidad.

No obstante, a pesar de no ser demasiado confortable para mí, una buena técnica hacía que mi hijo fuera bastante bien sujeto.
Apenas conocía madres que portearan en mi entorno y las únicas que lo hacían utilizaban fulares elásticos en su mayoría.

En principio no me gustaron demasiado porque veía a los niños  prácticamente colgados por la tela, en posturas basta mejorables.

El caso es que tuve oportunidad de probarlos y de ver por mí misma que muchos de los tópicos que hay sobre ellos en el mundo del porteo son infundados.

 

¿Son iguales todos los fulares elásticos?

Lo primero para hablar de un producto es haberlo probado y conocer todas sus variedades. Fulares elásticos hay muchos, con diferentes composiciones y mezclas, lo que hace que generalizar sea un poco temerario.

No es lo mismo un fular 100% algodón, que otro con lycra o con cáñamo  y dentro de éstos los hay de diferentes tipos. Por lo tanto, criticar estos fulares a priori diciendo que no son idóneos para los bebés, me parece tan poco acertado como decir que no lo es un jaquard o un rebozo.

Con un fular elástico adecuado, de calidad
y una buena técnica de anudado adecuada al peso y tamaño del niño,
el porteo puede ser ergonómico y seguro. 

Mitos sobre fulares elásticos

 

 

  • “Un fular elástico obliga a usar los nudos con tres capas de tela encima del bebé”FALSO
    Un buen fular elástico permite sostener al bebé perfectamente con una sola capa de tela.

  • “Los nudos con tres capas encima del bebé dan mucho calor ”
    FALSO
    Dependiendo la zona donde vivamos, si hace frío,  podemos utilizar  2 o 3 capas para abrigar al bebé. Esto siempre es más cómodo que cargar con abrigos. La posibilidad de ir regulando las capas que cubren al bebé dependiendo de la temperatura  es una de las ventajas del porteo.

fular elástico recién nacido

 

 

 

  • “Solamente dan suficiente soporte hasta los 9 kg”
    FALSO
    Dependiendo el tipo de fular, su composición y su densidad puede ser utilizado con más peso. E incluso cuando ya no es cómodo por el peso con niños grandes para salir a la calle, sigue siendo el fular preferido para los ratos de porteo en casa, por su versatilidad.

fular elástico niño grande

 

 

  • “Con estos fulares sólo pueden hacerse cruces”
    FALSO
    Pueden hacerse canguros reforzados, o dobles hamacas sin problema.

fular elástico canguro

  • “La única ventaja del fular elástico es que resulta más fácil colocarlo con los nudos preanudados”
    FALSO
    Muchas encontramos en estos fulares características que nos gustan aparte de poderse preanudar. Es cuestión de conocerlos bien y sacarles todo el partido.
    Por ejemplo, los padres de múltiples, siempre que las condiciones de sus bebés no desaconsejen este tipo de sistema, encuentran muy cómodo este fular para las primeras semanas

 

  • “Es una desventaja que no sirva para cuando los niños ya pesan bastante”
    FALSO
    Es prácticamente imposible tener un sólo portabebés que sea perfecto para cada etapa del porteo y del desarrollo de nuestros hijos. Lo habitual en las familias que porteamos habitualmente es tener varios portabebés que vamos compaginando dependiendo de la actividad a realizar, del momento y  de cómo sea nuestro hijo. Hay portabebés que sirven para muchos años y otros que quizás solo usemos unos meses pero nos compensa porque nos gusta lo que nos aportan. Ese es el caso de los elásticos para muchas de nosotras.
    Cuando llega el momento de pasar a otro tipo de portabebés más adecuado a la edad de nuestro niño o que nos resulte más confortable, no pasa nada. Yo misma usé mucho el Mei Tai hasta que mi hijo me pesó demasiado y volví al fular de sarga, casi en exclusiva. Eso no convierte al Mei Tai en un mal portabebés. No hay nada malo en usar un portabebés un tiempo limitado. Lo importante es que durante ese tiempo se use correctamente y vayamos cómodos y seguros.

 

¿Dogmas en Porteo?

Dentro del porteo hay “corrientes de opinión” diferentes.

Algunos no soportan ver un bebé en una mochila colgona. Yo, personalmente, prefiero verles ahí que tumbados todo el día, durante meses, en carritos sin contacto físico ni campo visual más allá del techo. Siempre digo que unos padres que empiezan con una mala mochila es más fácil que acaben usando un buen portabebés que aquéllos que no cogen nunca en brazos a su bebé. Lo que diferencia a esos padres de mochilas colgonas de nosotros es simplemente que les faltó información,  pero el deseo de llevar a sus bebés cerca es el mismo. Ellos ya han dado un paso hacia nuestra dirección. Sólo queda, con respeto, empatía y cariño informarles del resto.

El tema de los fulares elásticos es otro motivo de disparidad de criterios.  Algunos dirán que a los padres con recién nacido hay que enseñarles  siempre, primero, el nudo canguro con un fular de sarga.  Para mí lo más importante es ofrecerle a los padres la herramienta que sea más apropiada en su caso particular. Para algunos un punto necesario es la facilidad de uso, no para todos, así que darle a esos padres una herramienta que les permita iniciarse fácilmente en este mundo con las garantías de que el bebé va bien es una forma de garantizar que portearán.

Si unos padres se “enamoran” del porteo por usar un fular “amoroso”,  que respeta la fisiología del bebé, aunque sólo lo usen 6 meses, pues BIENVENIDO SEA.  He conocido madres que compraron hace años un fular de sarga por internet, no superieron usarlo bien y lo aparcaron. Que le dieron al elástico una oportunidad por verlo fácil y hoy son expertas en todo tipo de portabebés. Con eso me quedo.

 

No perdamos de vista la meta por mirar demasiado el camino

Seguro que las mamás de África o las indígenas del amazonas alucinarían con nuestras disertaciones sobre telas y nudos.  Para todas las mujeres, hombres y niños que a lo largo del mundo y de la historia han cargado a sus bebés con lo que tenía a mano (telas, fibras de árboles o cestos…), para todas estas personas estas “discusiones” serían totalmente frívolas. Ellas que no han leído un libro sobre cuidado del bebé o crianza o porteo en su vida pero que saben llevar a sus crías constantemente pegadas a su cuerpo mientras siguen con su vida (recordemos que estas mujeres no tiene baja maternal), que reconocen todas y cada una de las señales de sus bebés (hambre, sueño, necesida de orinar y/o defecar…) verían en nosotras a unas auténticas inexpertas.

 

Creo que lo más importante es contribuir a que los padres recuperen el instinto de cuidar de sus bebés  y mostrarles que pueden hacerlo bien,  que sólo hay que darles algunas pautas para contrarrestar la des-información que nos llega por todos los medios.

Por eso muchas apasionadas del porteo, como yo, asesoramos cada caso particular, teniendo en cuenta todos los aspectos. Asegurándonos que entienden cómo usar el portabebés, cómo conseguir la postura correcta y también, por supuesto, dándoles confianza a los padres con un portabebés que se vean capaces de usar cuando estén solos, con su bebé en los brazos.

Por todo ello sigo recomendando a muchos padres usar este tipo de fulares si les gusta esa sensación de llevar cerca a su bebé desde el primer intento  de una forma cómoda, correcta y segura.

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El abrazo materno no es un método

en la piel del padre

El pasado 2 de junio salió en El Pais un artículo  que está circulando por nuestras redes.   Las personas no informadas pensarán, que qué bien, que la criatura esté con su padre y no en manos de un personal sanitario que le aplica un protocolo de inspección clínica.

 Y yo creo desde luego que es un mal menor para la criatura.

La pregunta es ¿por qué no se hace el tipo de cesárea con anestesia epidural que se ha comprobado permite estar consciente y recibir ella misma a su bebe?

Piel con piel

Nils Bergman (2002) dice que para la criatura al nacer sólo hay dos situaciones posibles, que resume con un juego de palabras:  ‘mother’  y  ‘other’ (‘madre’ y ‘otros’);  y lo hace para trazar una  línea divisoria que deja claramente definido el único hábitat que la criatura reconoce como adecuado y tranquilizador, el cuerpo de su madre;  y que el estar sobre cualquier cosa o persona que no sea su madre no lo reconoce y le produce stress.   Bergman insiste en ello aunque es obvio que los grados de stress pueden ser muy diferentes,  y la gravedad de los impactos correspondientes también; y que es mejor que escuche voces familiares, aunque su principal fuente sensorial, el olfato, esté recibiendo señales irreconocibles.

Creo que si Bergman centra su explicación en la dicotomía mother/other (madre/otros), es porque si dedicamos nuestro esfuerzo y nuestro trabajo a reducir el mal menor del  ‘other’,  podremos incluso sin quererlo,  estar de hecho participando en el mantenimiento del mal esencial,  la eliminación de la madre, por utilizar una expresión de Odent.

Lo peor de la dominación y del sistema represivo no es la conducta que impone sino la que impide que se desarrolle.  (Lo segundo peor es que la devastación se produzca de manera invisible, porque entonces no se puede actuar conscientemente para evitarla).

Y lo que se impide con la eliminación de la madre es el normal desarrollo del sistema neuro-endocrino-muscular del que depende todo el metabolismo basal  de la criatura recién nacida,  convirtiendo un proceso natural en un proceso patológico (Bergman 2005).  Además, al bloquear el sistema de la criatura, también se bloquea el de la madre con lo que también se bloquean los sistemas de retroalimentación y autorregulación  mutuos.  En cambio la introducción de la patología sirve para retroalimentar la intervención de la medicina.  Así se produce el sabotaje de la función femenino-materna y de la vida humana en su etapa primal.

Por ello, dice también Bergman (2005), cualesquiera que sean  las circunstancias, lo peor que le puede suceder a una criatura al nacer es no ser recibido por su madre,  y permanecer separado de ella.   Y también sabemos que la cesárea no tiene por qué ser un motivo que impida que la madre abrace a su criatura desde el momento en que es extraída del útero.

Seguimos  pues con todo tipo de excusas en nombre de la ciencia para la eliminación de la madre (Odent), aunque la ciencia ya haya probado que dicha eliminación es una violación del cuerpo de la criatura (Bergman 2005)).

Así es como llegamos a esta propuesta del método madre canguro, aliado de un tipo de cesárea que físicamente elimina a la madre.  Césarea y método madre canguro se convierten en otra fórmula para ejecutar el matricidio moderno.

La conversión en España del Kangaroo Mother Care en el Método Madre Canguro no es inocente.   El Método Madre Canguro, a diferencia del abrazo materno,  lo puede practicar cualquiera, como nos explican en el artículo de referencia.

El abrazo materno brota del interior del cuerpo materno,  y es el único cuerpo que puede producirlo; no tiene nada que ver con método alguno,  funciona por el propio impulso del deseo y tiene su propia sabiduría.

La diferencia entre el abrazo definido por el método y el abrazo que brota del impulso interior la hemos experimentado todo el mundo y es facil de reconocer;es la diferencia entre un abrazo o un beso que se da porque nos sale de dentro, y un abrazo o un beso que se da en cumplimiento de una formalidad convencional, socialmente establecida.

El  beso y del abrazo que recibimos nos alcanza de modo diferente según el deseo de quien nos besa y nos abraza.  No hacen falta palabras para saber si un beso es un protocolo formal o si hay algo de lo otro;  nadie nos tiene que decir la intensidad del deseo de quien nos abraza y nos besa, ni tampoco medir la cantidad de oxitocina en la sangre para saberlo.  Aunque en el caso de la maternidad, sí se han medido las descargas de oxitocina en la madre inmediatamente después del parto y sabemos todo lo de la impronta, etc…   A pesar de lo cual parece que da igual que sea un cuerpo que otro, puesto que no se trata de que actúe el sistema sexual del continuum materno, sino de seguir un método;  un método que puede seguir cualquiera, incluso el  cuerpo más disciplinado y aséptico.

Y así nace una nueva función patriarcal del hombre y una nueva legitimación de la eliminación de la madre:  practicar el método madre canguro.  Como dice Victoria Sau, ¡la madre ha muerto! ¡viva el Padre!  (Y como diría Agustín García Calvo:   ¡Pobres hombres!).

Casilda Rodrigáñez
casilda@casildarodriganez.org
www.casildarodriganez.org

 

 

En la piel del padre

Ver un  artículo de El País  titulado : “En la piel del padre” mostrando cómo el “Piel con piel”  es la mejor forma de recibir a un bebé ha sido para muchos una buena noticia. Algunos afirman que se están humanizando las cesáreas  y dándole a los bebés una acogida más amorosa.

en la piel del padreYo al ver ese artículo y esa imagen pregunto:

  • -¿Dónde está la madre?
  • -¿Por qué no se aplican los cuidados madre canguro con ella?
  • -¿Por qué no se deja que el bebé  en contacto con el cuerpo preparado para recibirle, en su hábitat?

Hoy en día las cesáresas se practican con anestesia local casi en todos los casos, con lo cual el bebé puede y debe estar junto al cuerpo de su madre.

Ambos necesitan ese estímulo. No entiendo que se haga con el apdre salvo en los casos en que realmente sea imposible hacerlo con la madre. Y eso no es frecuente porque la recuperación normal de la cesárea se puede hacer perfectamente con el bebé sobre el cuerpo de la madre (evitando la zona de la cicatriz) o recostado en un lado pegado a ella, de hecho es necesario para la correcta instauración de la lactancia y para el correcto desarrollo del bebé  no separarlo de la madre.

Si de verdad la madre no pudiera (estuviera inconsciente, siendo operada o en casos extremos en que la madre fallece…) entonces el padre es el ideal para ese papel, pero sin forzar, simplemente dejándole sobre su pecho desnudo. El bebé hará lo que necesite.

Pero quitarle a la madre un derecho sólo porque es más “equitativo” compartitlo con el padre es como compartir la baja maternal con el padre. La solución no es restarle a uno para darle al otro. El bebé necesita a la madre porque ése es el cuerpo que conoce y reconoce y además su fuente de alimento. Quien no entienda esto o se sienta amenzado o excluído por esta verdad es que no conoce las necesidades del bebé.

Me gustaría que todos esos padres que desean tanto disfrutar del placer de amamantar a un hijo que llegan a preferir que tome biberón para dárselo ellos, lo demuestren en todo momento.  Un buen padre es aquél que provee lo necesario para su hijo y no nos engañemos, necesitar, necesitar,  el bebé necesita en esas primeras horas a su madre.

Va por delante mi reconocimiento a todos los padres que conozco realmente implicados en el embarazo, parto y lactancia de sus hijos.  Que no se ven amenazados porque la díada madre-bebé es fuerte, que apoyan a sus mujeres cuando todo el mundo las critica por empeñarse en dar teta, a veces incluso la propia familia de él, que “renuncian” temporalmente a sus mujeres en el plano sexual porque comprenden que estas primeras semanas lo más importante es otra cosa, que una vez reanudadas las relaciones íntimas son conscientes de que se necesita abordar la sexualidad de otra forma y que, en general, respetan la transformación que sufren sus mujeres al convertirse en madres.

Al hilo de esta noticia creo que es interesante recordar este artículo de El Corresponsal:

Los pigmeos aka, “los mejores papás del mundo”

Los pigmeos aka han sido considerados los mejores padres del mundo, dado que son los que más tiempo dedican al cuidado de sus hijos, según un nuevo estudio. Los padres aka suelen incluso ofrecer su pecho a sus bebés cuando tienen hambre, un método perfectamente satisfactorio para calmarlos hasta que son alimentados por la madre, explica un sorprendido grupo de investigadores.
Ningún padre pasa más tiempo con sus niños que el típico pigmeo aka, al que ahora se le ha concedido el “título” de ser “el mejor papá del mundo” por parte de ‘Fathers Direct’, un centro británico de información sobre paternidad. Los “pigmeos” aka, que viven en los bosques de la frontera entre Congo Brazzaville y la República Centroafricana, son un pueblo dedicado a la caza y la recolección.

pigmeo aka

Como promedio, un papá aka tiene en sus brazos a su bebé el 47 por ciento del tiempo – casi tanto como las mamás aka -. Esto, según ‘Fathers Direct’, es actualmente el récord mundial. Solamente algunos países del norte de Europa con altos estándares en igualdad de género empiezan a aproximarse al ejemplo de los padres aka. En Suecia, un padre suele cuidar de su hijo el 45 por ciento del tiempo.

Los resultados del estudio internacional realizado por ‘Fathers Direct’ fueron recientemente publicados por el centro en ‘FatherWorld’. El estudio incluyó 156 culturas de todo el mundo, demostrando el reducido papel del padre en la mayoría de los países. Solamente en el 20 por ciento de las culturas estudiadas se promueven las relaciones cercanas de los hombres con los niños, y solamente el 5 por ciento con los bebés.

No es así, sin embargo, entre los akas que viven entre Congo Brazzaville y la República Centroafricana. Un papá aka utiliza todas las oportunidades a su alcance para estar en estrecho contacto con su hijo. Suele llevar con él al bebé cuando van a beber vino de palma o durante otras actividades sociales y, según el informe, pueden sostener al bebé entre sus brazos durante varias, sin descanso.

El estudio destaca los resultados obtenidos por Barry Hewlett, antropólogo americano, que ha estudiado al pueblo aka durante más de 20 años. Los papás, con más frecuencia que las mamás, son a menudo también los que atienden del bebé cuando este se despierta por la noche.

La pregunta inevitable para la mayoría de los padres de todo el mundo es cómo puede un padre tranquilizar a un bebé, durante horas, cuando éste tiene hambre y quiere ser amamantado. Evidentemente, tampoco un papá aka puede amamantar a su hijo. Pero casi, ya que su pezón tranquiliza al bebé. “El pezón de un padre es perfectamente satisfactorio para calmar a un bebé y su llanto hasta que pueda ser alimentado”, según el informe británico.

La investigadora Caroline Flint comentó lo que había apreciado en el estudio de los casos en los que los papás hacían esto. “No se trata de que el padre le dice al bebé, ‘Aquí tienes, toma mi pezón’, sino que generalmente es el bebé el que busca en el pecho del padre, encontrando el pezón y comenzando entonces a aspirar. Los hombres generalmente se muestran sorprendidos, pero los bebés parecen muy contentos”, explica Flint.

Los investigadores, sin embargo, confiesan que la situación de que un padre ofrezca su pezón a un bebé hambriento “puede ser un gran desafío” para la mayoría de los hombres del resto del mundo. “Quizás se debería llevar a un grupo de papás europeos y sus bebés a Congo durante un par de semanas”, propone uno de los investigadores. Esta tradición se podría convertir en una materia de exportación -o al menos en un motivo de orgullo para Congo y África Central-.

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Declaración sobre el Llanto de los bebés

Cuando un recién nacido aprende
en una sala de nido que es inútil gritar…
está sufriendo su primera experiencia de sumisión.
(Michel Odent)


Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:

Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que ‘sea normal’. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.

El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.

El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum Concept, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano.

Esto es cierto durante el primer año de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la antigua famosa ‘cuarentena’ de las recién paridas); luego, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando el bebé empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.

La verdad es obvia, sencilla y evidente.

El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema digestivo y además puede regular su composición con la duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos.

Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque está sufriendo. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad de la criatura, así como la confianza en su entorno.

Las madres y los padres, aunque nos han educado en la creencia de que ‘es normal que los niños lloren’ y que ‘hay que dejarles llorar para que se acostumbren’, y por ello estamos especialmente insensibilizadas para que su llanto no nos afecte, a veces no somos capaces de tolerarlo. Como es natural si estamos un poco cerca de ellos, sentimos su sufrimiento y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas y no podemos consentir su dolor. No estamos del todo deshumanizadas. Por eso los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo. Esto tiene un nombre común, que es la ‘administración de la tortura’, pues es una verdadera tortura la que infligimos a los bebés cuando hacemos ésto, y nos infligimos a nosotras mismas, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica.

Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana; demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados, produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico; en fin, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir sol@s en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.

En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza: al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado modelos de walkyes talkys especiales para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados.

Simultáneamente a esta cultura de la crianza de los bebés, se medicaliza cada vez más la maternidad de las mujeres; lo que tendría que ser una etapa gozosa de nuestra vida sexual, se convierte en una penosa enfermedad. Entregadas a los protocolos médicos, las mujeres adormecemos la sensibilidad y el contacto con nuestros cuerpos, y nos perdemos una parte de nuestra sexualidad: el placer de la gestación, del parto y de la exterogestación, lactancia incluida. Paralelamente las mujeres hemos accedido a un mundo laboral y profesional masculino, hecho por los hombres y para los hombres, y que por tanto excluye la maternidad; por eso la maternidad en la sociedad industrializada ha quedado encerrada en el ámbito privado y doméstico. Sin embargo, durante milenios la mujer ha realizado sus tareas y sus actividades con sus criaturas colgadas de sus cuerpos, como todavía sucede en las sociedades no occidentalizadas. La imagen de la mujer con su criatura tiene que volver a los escenarios públicos, laborales y profesionales, so pena de destruir el futuro del desarrollo humano.

A corto plazo parece que el modelo de crianza robotizado no es dañino, que no pasa nada, que las criaturas sobreviven; pero científicos como Michel Odent (1999 y www.primal-health.org), apoyándose en diversos estudios epidemiológicos, han demostrado la relación directa entre diferentes aspectos de esta robotización y enfermedades que sobrevienen en la edad adulta. Por otro lado, la violencia creciente en todos los ámbitos tanto públicos como privados, como han demostrado los estudios de la psicóloga suizo-alemana Alice Miller (1980) y del neurofisiólogo estadounidense James W. Prescott (1975), por citar sólo dos nombres, también procede del mal trato y de la falta de placer corporal en la etapa primera de la vida humana. También hay estudios que demuestran la correlación entre la adicción a las drogas y los trastornos mentales, con agresiones y abandonos sufridos en la etapa primal. Por eso los bebés lloran cuando les falta lo que se les quita ; ell@s saben lo que necesitan, lo que les correspondería en ese momento de sus vidas.

Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.

También deberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir la mente, pero es más difícil confundir la percepción visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo: en esta cuestión, el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y ambos tienen sus razones.

No es cierto que el colecho (la práctica de que los bebés duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno conocido como ‘muerte súbita’. Según The Foundation for the Study of Infant Deaths, la mayoría de los fallecimientos por ‘muerte súbita’ se producen en la cuna. Los estudios demuestran que es más seguro para el bebé dormir en la cama con sus padres que dormir solo.

Por todo lo que hemos expuesto, queremos expresar nuestra gran preocupación ante la difusión del método propuesto por el neurólogo E. Estivill en su libro Duérmete Niño (basado a su vez en el método Ferber divulgado en Estados Unidos), para fomentar y ejercitar la tolerancia de las madres y los padres al llanto de sus bebés; se trata de un conductismo especialmente radical y especialmente nocivo teniendo en cuenta que el bebé está aún en una etapa de formación. No es un método para tratar los trastornos del sueño, como a veces se presenta, sino para someter la vida humana en su más temprana edad. Las gravísimas consecuencias de este método, han empezado ya a ponerse de manifiesto.

Necesitamos una cultura y una ciencia para una crianza acorde con nuestra naturaleza humana, porque no somos robots, sino seres humanos que sentimos y nos estremecemos cuando nos falta el cuerpo a cuerpo con nuestros mayores. Para contribuir a ello, para que tu hijo o tu hija deje de sufrir YA, y si te sientes mal cuando escuchas llorar a tu bebé, hazte caso, cógele en brazos para sentirle y sentir lo que está pidiendo; posiblemente sólo sea eso lo que quiere y necesita, el contacto con tu cuerpo. No se lo niegues.

http://www.suenoinfantil.org/

La satisfacción del vínculo afectivo en la primera infancia

 

©Nohemi HervadaLa especie humana, cuenta con una característica biológica que lo distingue básicamente de otros mamíferos: la condición de prematuridad.

Esta prematuridad en el momento del nacimiento se ve prolongada durante el primer año de vida aproximadamente (descrita por numerosos autores), y es la condición necesaria para el desarrollo de nuestro neo-cortex (estructura cerebral que permite el desarrollo de funciones intelectuales). Dicha característica inherente a nuestra especie, se traduce en una profunda vulnerabilidad física y emocional que nos convierte en seres absolutamente dependientes de otros humanos adultos. La madre biológica, es habitualmente la que desarrolla el cuidado y atención a la nueva expresión de vida energética, pulsante, viva y sedienta de contención y empatía, que es el bebé humano.

Junto a la vulnerabilidad descrita y vinculada a ella, surge en la pequeña criatura el anhelo de amor incondicional, única garantía que asegura el desarrollo de su integridad física, emocional y más tarde intelectual y social.

Todo un proyecto de vida se presenta por delante: el desarrollo potencial de un ser humano. Pero este sugerente proyecto, está condicionado a la experiencia esencial de los primeros años de vida, en los que se podrá observar un amplio abanico de posibilidades: desde el despliegue progresivo de su capacidad madurativa en un marco saludable de existencia, hasta una serie de obstáculos innecesarios que trunquen su potencialidad y generen sufrimiento. Son muchos los avatares internos y externos de la vida, pero la continuidad de una relación vincular, que tenga capacidad de contacto con su vulnerabilidad y también su enorme potencialidad, suponen un requisito indispensable para su equilibrio emocional estable.

De ahí la importancia de preservar el vínculo madre (o sustituta-o) con el bebé luego niño-a.

En nuestra sociedad se valora la buena atención a la pequeña infancia. Pero se cuida de forma insuficiente la forma de realizarlo. Partiendo de premisas de exigencia socio-laborales se descuida la vivencia emocional de los más pequeños, forzándoles a situaciones estresantes que su biosistema sólo puede tolerar realizando un sobre-esfuerzo adaptativo a los requerimientos del medio y, cuyas consecuencias son poco deseables para el fomento de su salud bio-psico-social.

En concreto hago referencia a las múltiples y variadas “separaciones forzadas” que se ven obligados a soportar antes, de que su organismo en su totalidad, pueda estar maduro para integrarlo. Hasta hace poco, las separaciones se iniciaban en el mismo momento del nacimiento y durante seis largas horas, las primeras de su experiencia post-natal. Hoy en día se continúan realizando en los casos en que quedan ingresados en observación tras el nacimiento, privados de la presencia materna. Y más adelante, continúan viéndose separados y privados del ejercicio necesario de la dependencia, cuando la madre debe reincorporararse al trabajo. Las separaciones forzadas, continúan en la escolarización temprana, cuando todavía su necesidad de socialización no está madura.

Llegado a este punto, conviene reflexionar sobre la siguiente pregunta: ¿ cuál es su vivencia ante tanto sobre-esfuerzo? ¿Cuál su reacción ante las separaciones prematuras y no elegidas?. Los más enérgicos luchan con todas sus fuerzas con el único medio del que disponen: el llanto. Otros han callado al sentir la indiferencia o el silencio a sus demandas. El resultado, es que la necesidad de satisfacer la relación vincular en el bebé y niño-a con respecto al adulto queda, cuando no eliminada, marcada por una profunda insatisfacción y discontinuidad.

Partiendo de la evidente importancia de los primeros años de vida, es esencial que progresivamente vayamos tomando consciencia del sentido funcional que cumple potenciar un adecuado vínculo madre-bebé-niño-a, con capacidad de contacto y empatía con las necesidades de los más pequeños. Este vínculo inicial y satisfactorio con una figura, se irá progresivamente ampliando al padre y otros miembros familiares y sociales, en base a la maduración natural del pequeño.

Si deseamos una sociedad más saludable que la actual, reflexionemos sobre cuáles son los aspectos infraestructurales a reconsiderar susceptibles de cambio, para ir paulatinamente modificando las condiciones sociales y personales que impiden un desarrollo saludable de los más pequeños.

No se trata de adaptar la pequeña infancia a la sociedad.
Sino de adecuar ésta a la difícil escucha de sus necesidades legítimas

en base al respeto por el proceso de desarrollo de su propio ritmo natural.

Yolanda González
Psicóloga clínica
Autora del libro “Amar  sin miedo a Malcriar”
Especialista y formadora en Prevención Infantil.
Presidenta de A.P.I.R.
yolanda.glezv@gmail.com


Cólicos del Lactante

¿Qué es el cólico del lactante?

El cólico del lactante es un problema común que puede afectar a los bebés en sus primeras semanas de vida y uede durar entre 3 y 4 meses. El niño con cólico llora de manera intensa e inconsolable alrededor de 2-3 horas al día más de 3 días a la semana y que suelen aparecer por la tarde-noche. El bebé estira y encoge las piernas, muestra una expresión de dolor, ventosea (lo que, a veces, le alivia)… El niño con cólico es un niño sano cuyo llanto es percibido como excesivo por los padres que no encuentran la manera de evitarlo.

 

Causas

No se conoce todavía su causa exacta. Se suele decir que son dolores abdominales pero no se sabe a ciencia cierta y se han intentado relacionar con alergias, gases, hipermotilidad intestinal, temperamento, sobrecarga de estímulos… Puede que tenga importancia el temperamento del bebé o de sus padres.

Siempre hay que descartar alguna enfermedad y comprobar que la técnica de lactancia es correcta ya que esto puede ser causa de llanto. Si todo está bien, los medicamentos no suelen ser eficaces, tampoco las infusiones.

Recomendaciones

  • Ante todo procure tranquilizarse y conservar la calma.
  • Recuerde que el llanto es una manera de comunicación del lactante que indica una necesidad pero no siempre significa hambre.

Además de hambre el niño puede tener sueño, cansancio o, simplemente, necesidad de contacto o de estar en brazos. Responder precozmente al llanto y tomarlos en brazos mejora los cólicos más que el tipo de alimentación o cualquier otra intervención y no malcría al niño. Es más fácil prevenir el llanto llevando al bebé cargado a menudo que intentar consolarle una vez ha empezado a llorar. Quizás le sorprenda saber que en las culturas en los que los bebés van siempre cargados, desconocen los cólicos.

 

 

  • Si lo toma la madre, lo pone al pecho y se calma, ya está solucionado. Tomar el pecho no produce obesidad y ofrece algo más que alimento.
  • Intente encontrar las medidas que más calmen a su bebé en particular:
    • balancearlo y acunarlo con suavidad
    • pasearlo
    • cargarlo en un fular o bandolera portabebés
    • buscar una posición que le alivie, sobre todo en la que su barriguita está apoyada sobre el cuerpo de la madre o el padre
    • hacerle escuchar sonidos rítmicos  relevantes como las canciones de cuna
    • darle un baño
    • Un exceso de movimiento puede ser contraproducente, por lo que siempre debe hacerse de forma tranquila y pausada. Nunca hay que sacudir al bebé, él no intenta “manipular” ni “llora por llorar”

 

  • MASAJE INFANTIL
    • Se le pueden hacer masajes en posición vertical o tumbado.
    • El masaje ha de ser suave en el sentido de las agujas del reloj y realizando movimientos de flexión de las piernas sobre el abdomen.
    • Un ligero masaje en la espalda también puede aliviar. Se puede realizar mientras se le carga sobre el antebrazo, con una mano en su barriguita y la otra sobre la espalda.

 

  • Si continúa llorando puede intentar calmarle otra persona (el padre, por ejemplo).
    • Si usted está nervios@ el bebé lo percibirá y será más difícil que se calme.
    • Si el llanto del bebé pone muy nervioso a uno de los padres es preferible que intente calmarlo aquél que esté más relajado.
    • Antes de caer en la desesperación, busque el apoyo de otros familiares, para que puedan relevarle y así descansar.

“Por supuesto que sé qué es lo que quiere cuando llora…Te quiere a ti”

  • En algunos casos el llanto puede ser consecuencia de alergia a las proteínas de la leche de vaca (u otro alimento que toma la madre). En este caso, la madre puede suspender la ingesta de lácteos durante al menos una semana a 10 días. Si el problema persiste, puede volver a comer igual que antes.

Texto basado en información de la Asociación Española de Pediatría (AEPED) http://www.aeped.es/lactanciamaterna/index.htm

Más información en
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/ency/article/002397.htm
(en inglés)

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/002397.htm (en castellano con un grave error de traducción que copio y corrijo a continuación)

You cannot spoil a baby by holding him or her during infancy.
Traducido sería: tú no puedes malcriar al bebé por llevarle durante la infancia.

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Amor de madre, ¿sólo química?

Las hormonas mandan en el cariño que las parturientas tienen por sus hijos,
pero factores sociales como la pobreza extrema pueden alterar ese proceso biológico.

Las madres quieren a sus hijos. Pero ¿por qué a veces resulta que ese absoluto no lo es tanto, como demuestra el fenómeno, universal y atemporal, de los abandonos? ¿De qué está hecho el vínculo madre-hijo? Los científicos le prestan cada vez más atención. Están averiguando cómo se establece, qué papel juega en el desarrollo y si deja huellas en el futuro adulto. Y ¿qué pasa con los padres? De fondo está el debate eterno de cuánto en nuestro comportamiento es biológico y cuánto cultural. La respuesta es: mucho más de lo que creemos -y esto vale para lo biológico y para lo cultural-.

El amor, ya se sabe, es pura química. O pura biología. Los neurobiólogos conocen ya varios ingredientes, como la hormona oxitocina y los opiáceos, que intervienen en lo que ellos llaman apego, y saben en qué áreas cerebrales actúan. Por ejemplo en los circuitos de recompensa, que nos hacen querer más de lo que nos da placer. La cosa es simple hasta el punto de que sin estas hormonas no hay amor. Ni amor materno, ni de pareja. El cóctel químico cambia más o menos en cada caso, pero siempre está ahí. La conducta humana, incluso en rasgos tan personales como la generosidad, la confianza o la capacidad de amar, depende de unas cuantas moléculas.

La mencionada oxitocina, en concreto, parece ser una auténtica bomba de emociones positivas. En los últimos años se ha demostrado su importancia en la sociedad y la familia, tanto en animales como en humanos. Hace tres años el grupo de Paul Zak, director del Centro para Estudios Neuroeconómicos, en California (EE UU), vio que si rociaba con oxitocina a varios voluntarios, éstos se volvían mucho más dispuestos a confiar su dinero a un extraño. Y funcionaba sólo entre personas, no cuando se trataba de invertir por ordenador. También es reciente el hallazgo de que el distinto comportamiento familiar de dos especies de roedores, por lo demás muy similares, se debe a la oxitocina y a otra hormona similar, la vasopresina. La especie que vive en llano crea relaciones monógamas largas para cuidar a las crías, mientras que en la de montaña hay mucha promiscuidad y los machos pasan de la prole. Las primeras tienen muchos más receptores de oxitocina y vasopresina que las de montaña.

Es decir, que “la oxitocina es el pegamento de la sociedad, tan simple y tan profundo”, ha declarado Zek, cuyo trabajo ha publicado Nature. Los opiáceos, por su parte, son los encargados de mantener la conducta y de hacernos en cierto modo adictos al afecto. Varios trabajos han demostrado que los ratones sin receptores de opiáceos no muestran preferencia por sus madres. Y al contrario, cuando a crías de rata sanas se las separa de sus madres son los opiáceos y la oxitocina lo que calma su ansiedad.

Pero, volviendo al vínculo materno-filial, ¿en qué momento producimos las personas más oxitocina? No es difícil adivinarlo: en el orgasmo, en las interacciones sociales placenteras y durante el parto y la lactancia. Así que el amor materno empieza a fraguarse muy pronto, a base de hormonas. No en vano la Organización Mundial de la Salud recomienda hoy que el recién nacido sano y su madre estén juntos -la observación del bebé “no justifica la separación”, dice la OMS-, y que la lactancia sea “inmediata, incluso antes de que la madre abandone la sala de partos”.

La mayoría admite hoy que hay un periodo sensible inmediatamente después del parto, en el que el recién nacido está tan receptivo al olfato y al tacto que, colocado sobre el cuerpo de su madre, puede llegar él solo al pezón y empezar a chupar. En cuanto a la madre, para ella el bebé es una máquina de producir sonidos, caricias y olores que disparan su neuroquímica del amor. Basta que el bebé chupe los pezones para que ella produzca oxitocina y prolactina. Y el pequeño no sólo busca comida. Harry Harlow -para muchos un torturador de animales- demostró en los sesenta que los bebés de mono prefieren madres falsas de cálido paño incapaces de alimentarlos a otras con biberón hechas de alambre.

“El recién nacido es un mamífero que necesita el contacto con la madre que lo acaba de parir. Tiene que sentir su olor, su tacto, escuchar su voz”, dice Gema Magdaleno, matrona del hospital La Paz, en Madrid. “Lo antinatural es separarles. La madre y el hijo son dos desconocidos que necesitan reconocerse, es algo muy animal. En ese primer momento comienza la impronta”. En La Paz están empezando a implantar el método piel con piel cuando el niño nace sin problemas: tras una inspección rápida el bebé sano es colocado desnudo junto a su madre y suben juntos a la habitación en la misma cama. “Las madres están mucho más satisfechas. Y en los recién nacidos hay síntomas físicos clarísimos: no lloran, respiran más tranquilos, buscan la mirada de su madre, tienen movimientos más armónicos y comienzan antes a mamar. Lo raro es que a estas alturas haya que explicar algo obvio”, dice Magdaleno.

No siempre fue tan obvio. Con la medicalización de los partos -que trajo un gran descenso en la mortalidad infantil- también se impuso el uso de nidos, y pareció olvidarse un comportamiento madre-hijo que millones de años de evolución han seleccionado para promover la supervivencia de una cría que nace muy inmadura. Ha habido que redescubrir la importancia del contacto para que métodos como el piel con piel se vayan imponiendo con mayor o menor rapidez.

En España parece que con menor. “En muchos hospitales españoles aún se tarda mucho en poner a los hijos con sus madres”, dice Ibone Olza, psiquiatra infantil del hospital Puerta de Hierro y miembro de la campaña Que no os separen (www.quenoosseparen.info) que promueve el piel con piel, también en prematuros.

El problema es más grave con los niños que no nacen sanos, y que quedan ingresados cuando “no han llegado aún a hilvanar los sentimientos padre-madre-hijo”, explica Carmen Pallás, jefa del Servicio de Neonatología del hospital 12 de Octubre. Sólo 8 de 83 unidades neonatales españolas dejan entrar libremente a los padres, dice Pallás: “La mayoría restringen las visitas de forma drástica, en algunos casos impidiendo cualquier tipo de contacto a lo largo de todo el ingreso. La relación padres-niño puede verse seriamente distorsionada en estos casos”. En el 12 de Octubre hay voluntarios, a menudo personal del propio hospital, que practican el piel con piel con bebés que, por distintos motivos, no pueden ser visitados por sus padres. Los beneficios de esta práctica se consideran probados.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando el vínculo no puede establecerse en el nacimiento? ¿Qué pasa en las cesáreas? ¿En los niños adoptados? “El momento en torno al parto es una oportunidad muy buena, pero lo bonito es que hay muchas más. Los padres de niños adoptados establecen vínculos muy intensos con sus hijos”, responde Olza. “Los niños tienen una plasticidad enorme. Incluso si traen secuelas, su capacidad de superación cuando tienen unos padres que los quieren es maravillosa”.

Eso que muchos niños con secuelas deben superar es la muesca cerebral de la indiferencia. Un estudio hace tres años descubrió que niños que habían pasado sus primeros años en orfanatos de la Rumania de Ceausescu respondían con menos oxitocina de lo normal a sus madres adoptivas. También se ha visto que los niños que no han podido establecer vínculo alguno con un cuidador tienen a menudo síntomas propios del autismo. Y es que hoy se sabe que la explosión bioquímica del apego moldea el cerebro y deja su firma en la vida adulta.

“En la última década el estudio del desarrollo del cerebro ha dado evidencias incuestionables sobre la importancia de los afectos y la formación del vínculo del recién nacido”, explicó la neurobióloga chilena Eugenia Moneta en una reciente charla en el hospital del Niño Jesús, en Madrid. “El desarrollo del cerebro depende de interacciones externas, en particular las relaciones de afecto con los cuidadores. Estos aspectos afectivos moldean las redes neuronales”. Pero esta experta recuerda también que, al margen de cuándo empiece, el apego se construye toda la vida.

Hasta aquí, el inmenso poder de la biología. Pero entonces, ¿por qué a veces falla? En la Comunidad de Madrid (CAM), cada año entre 30 y 40 madres dan sus bebés en adopción tras parirlos en hospitales -se llaman renuncias hospitalarias-. Y anualmente se dan unos tres abandonos en la calle, que se sepa. En la Comunidad Autónoma de Madrid dicen que estos datos no han variado en los últimos años. En Cataluña hubo 54 renuncias hospitalarias en 2007, 57 en 2006 y 43 en 2005; un bebé fue encontrado en la calle en ese periodo. Cada comunidad tiene sus datos. Y no parece que el fenómeno aumente sino más bien al contrario.

En cualquier caso el abandono no es algo nuevo, a pesar de que varias ciudades europeas han instalado buzones-bebé. La antropóloga estadounidense Sarah Blaffer Hrdy habla en El pasado, presente y futuro de la familia humana de miles de niños abandonados en instituciones de París en torno a 1780. Investigadores del Instituto de Economía y Geografía (IEG) del CSIC dicen que Madrid no era muy distinto. En 1812 entraron en la inclusa madrileña 1.800 niños abandonados, y murieron todos. “A lo largo del primer tercio del siglo XX esa cifra se mantuvo entre 1.300 y 1.500 niños cada año, de los que morían el 62%”, explica la doctoranda del Instituto de Economía y Geografía Bárbara Revuelta.

¿Qué pasó en esa época con el instinto maternal? Datos como los anteriores han hecho que muchos nieguen su existencia, y devuelvan el peso a la sociedad. “La maternidad entraña una decisión, no es exclusivamente biológica. Empieza con una aceptación, un deseo, de cuidar un niño”, ha dicho otra antropóloga, Nancy Scheper-Hughes, que estudió una localidad brasileña muy pobre donde las madres dejaban morir a algunos de sus hijos.

Antropólogos, trabajadores sociales e historiadores identifican elementos comunes en los abandonos: falta de recursos y, sobre todo, de apoyo del entorno social o familiar. ¿Va a resultar al final que el entorno social gana la partida a la biología? Blaffer Hrdy no se resigna a ello, y compara a los humanos con los tamarinos. En estos primates los machos son indispensables para cuidar la prole, hasta el punto de que cuando no están disponibles la madre puede abandonar las crías. Lo social, entonces, se integra en la biología: la madre sabe que si trata de cuidar sola a las crías ella misma morirá, algo fatal para la evolución, que no selecciona esa conducta.

MÓNICA SALOMONE

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Amor/madre/solo/quimica/elpepusoc/20080713elpepisoc_1/Tes

El calostro

La lactancia precoz tiene entre otras muchas ventajas la toma inmediata del calostro, un cóctel inmunológico con el que la naturaleza generosamente provee al recién nacido en su «aterrizaje».

El calostro es un ejército defensivo personalizado formado por anticuerpos, macrófagos, leucocitos, linfocitos, inmunoglobulinas y otras células defensivas de todo tipo, especialmente adaptadas al medio ambiente del bebé, es decir, a los microbios de su madre y de su entorno. No hay mejor protección para el recién nacido que la toma de «su» calostro.

La máxima concentración del calostro se da durante las primeras horas que siguen al parto, disminuyendo progresivamente a partir de entonces. A los tres días ya no se segrega calostro, sino leche.

Cuando nace el bebé, no hay gérmenes en su intestino. Sin embargo, a partir del nacimiento comenzarán a florecer por millones. La mucosa intestinal en ese primer momento es muy delicada y permeable a cualquier agente y, por lo tanto, sumamente vulnerable. Pero el calostro está especialmente diseñado por la naturaleza para proteger y estimular el crecimiento de la mucosa intestinal, y por consiguiente, preserva el organismo de la penetración vía intestinal de sustancias/microorganismos nocivos, para los que el bebé no tiene aún defensas.

El futuro del intestino y de su flora dependerá, pues, de los primeros gérmenes colonizadores, y éstos, a su vez, serán distintos, dependiendo de lo que el bebé ingiera en el primer momento: calostro, leche artificial, suero glucosado. Es muy importante que su intestino sea colonizado en primer lugar por los microorganismos procedentes de su madre, para los cuales el ni¬ño dispone de las defensas que le proporciona el calostro, lo que, además, evita la invasión de otros gérmenes más dañinos.

Cuando el bebé ha podido ingerir su calostro, su intestino se puebla de las beneficiosas bifidobacterias.   Si por el contrario se le alimenta con leche de fórmula, son más abundantes los colibacilos, y el niño será más proclive a padecer trastornos de la flora intestinal, lo que tendrá consecuencias sobre su organismo en general.  Por otra parte, la ingesta del calostro estimula el peristaltismo intestinal. y previene la formación de tapones de meconio.

Por razones incomprensibles, pero sin duda no muy distintas de las que nos han llevado a destruir progresivamente la naturaleza, el calostro de mujer ha sido despreciado y desechado en la mayoría de las civilizaciones. Aun cuando se ha considerado vital para el futuro y la salud de los animales domésticos -un potrillo que no ha tomado calostro nunca será campeón–, el calostro de mujer se ha considerado algo malsano y peligroso, que el bebé no debía tomar bajo ningún concepto.

En la mayoría de los pueblos y culturas, la tradición, de una forma u otra, ha dificultado el contacto entre la madre y el niño después del nacimiento, y retrasado el comienzo de la lactancia hasta el tercer día, en que la madre ya segrega la leche como tal. Hoy en día, todavía, en muchos países, no se permite al bebé el contacto con su madre durante los primeros tres días, lo que imposibilita la toma del calostro. En otros, simplemente, se retrasa la primera toma durante horas, sustituyéndola por el biberón glucosado.   Actualmente, tanto la OMS como las asociaciones de pediatría recomiendan poner al pecho al bebé lo antes posible, y tan a menudo como desee.

Afirma Michel Odent en “El bebé es un mamífero”  :

 “El hecho es que se disculpan ensalzando de vez en cuando el valor del calostro, pero se mantienen unas condiciones de nacimiento tales que los bebés no tienen la posibilidad de consumirlo precoz y completamente.  En primer lugar, dentro del contexto de un hospital moderno, pocas mujeres pueden conseguir el complejo equilibrio hormonal que les permitiría parir por sus propios medios.  Necesitan drogas sustitutivas que perturban en cascada la sucesión de los procesos fisiológicos.  Luego desde que el bebé nace, siempre hay algo más urgente que hacer que proteger la intimidad de la pareja madre-bebé“.

Isabel F. del Castillo