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Derribando mitos sobre los fulares elásticos
9 julio, 2009 por comentarios
Cuando conocí los fulares elásticos, en principio no me gustaron demasiado, veía a los niños colgados en ellos en posturas nada recomendables y pensaba que para niños grandes no serían cómodos. El caso es que tuve oportunidad de probarlos y de ver por mí misma que muchos de los tópicos que hay sobre ellos en el mundo del porteo son infundados.
Lo primero para hablar de un producto es haberlo probado y conocer todas sus variedades. Fulares elásticos hay muchos, con diferentes composiciones y mezclas, lo que hace que generalizar sea un poco temerario. No es lo mismo un fular 100% algodón, que otro con lycra o con cáñamo, y dentro de éstos los hay de diferentes tejidos. Por lo tanto, criticar estos fulares a priori diciendo que no son idóneos para los bebés, me parece tan poco acertado como decir que no lo es un jaquard, o un rebozo.
Con un fular elástico BIEN UTILIZADO el bebé va completamente sujeto. Se puede asegurar el sostén de su cabeza y la postura ranita tan importante para el correcto desarrollo de sus caderas.
A continuación voy a enumerar algunos de los mitos y comentarios que leo a menudo en foros de porteo:
“Un fular elástico obliga a usar los nudos con tres capas de tela encima del bebé“-Esta afirmación no es correcta. Algunos fulares elásticos permiten, mientras el bebé no sea demasiado pesado, sostener perfectamente al bebé con una sola capa de tela.
“Los nudos con tres capas encima del bebé dan mucho calor y solamente dan suficiente soporte hasta los 9 kg. Después hay que usar un fular normal.”- Repito: los nudos de 3 capas son opcionales los primeros meses
y si estamos en época de frío, pues el calor que proporciona el fular ahorra abrigar al niño con ropa extra.
Algunos fulares elásticos soportan bastante más de 9kgs sin problema…
…pero aunque fuera así… también hay un modelo de mochilas ergonómicas en el mercado que vale sólo para bebés pequeños… y luego hay que pasarse a otras ¿no? ¿Eso la hace mala mochila?
“Con estos fulares no pueden hacerse nudos canguro”- Falso. Al menos con el elástico con lycra, que es el que he probado (Minsá) sí se puede hacer.
“La única ventaja del fular elástico es que resulta más fácil colocarlo con los nudos preanudados” - Otro tópico. Quienes conocemos y enseñamos a usar este tipo de fulares ( y otros: de sarga, jaquard, rebozos, aguayos, paños africanos, etc…) recalcamos que los preanudados son nudos para momentos puntuales… no han de ser los habituales pues no permiten un ajuste perfecto…ni con estos fulares ni con los otros.
Como siempre, si un producto no se enseña a usar en la forma correcta no se le saca el máximo partido y puede incluso ser mal utilizado… Muchas marcas que comercializan portabebés incluyen en las instrucciones la posición del niño colgado mirando hacia afuera… Eso no hace que el fular sea malo, simplemente incluyen un anudado que a muchas nos parece desaconsejable.
“Cuando el niño empieza a pesar los padres normalmente notan que ya no van tan cómodos.”-Aunque muchos de estos fulares sí permiten ir cómodos más allá de los 9kgs, si llega el momento de pasar a otro tipo de portabebé más adecuado a la edad de nuestro niño y que nos resulte más confortable, no pasa nada. Yo misma usé mucho el Mei Tai hasta que mi hijo me pesó demasiado y volví al fular de sarga, casi en exclusiva… eso no convierte al Mei Tai en un mal portabebé. No hay nada malo en usar un portabebé un tiempo limitado. Lo importante es que durante ese tiempo se use correctamente, vayamos cómodos y seguros.
Como en todo, dentro del porteo hay “corrientes de opinión” diferentes. Algunos no soportan ver un bebé en una mochila colgona… yo, personalmente, prefiero verles ahí que tumbados todo el día, durante meses, en carritos sin contacto físico ni campo visual más allá del techo. Siempre digo que unos padres que empiezan con una mala mochila es más fácil que acaben usando un buen portabebés que aquéllos que no cogen nunca en brazos a su bebé. Lo que diferencia a esos padres de mochilas colgonas de nosotros es simplemente que les faltó información… pero el deseo de llevar a sus bebés cerca es el mismo… ellos ya han dado un paso hacia nuestra dirección. Sólo queda, con respeto, empatía y cariño informarles del resto.
Y otro punto de vista divergente es el tema que nos ocupa… algunos dirán que a los padres con recién nacido hay que enseñarles primero de todo el nudo canguro ( el considerado más fisiológico) con un fular de sarga… Para mí lo más importante es darle a esos padres una herramienta que les permita iniciarse fácilmente en este mundo con las garantías de que el bebé va bien. Si con el canguro no se apañan y se asustan y con la cruz envuelta se desenvuelven mejor… pues ése es por el que empiezo.
Si unos padres se “enamoran” del porteo por usar un fular “amoroso” y que respeta la fisiología del bebé… aunque sólo lo usen 6 meses (que no es el caso)… pues BIENVENIDO SEA. Personalmente me han llegado madres que compraron hace años un fular de sarga por internet y no superieron usarlo bien y lo aparcaron… conocieron el elástico, lo vieron fácil de usar… y hoy son expertas en todo tipo de portabebés… Con eso me quedo.
Seguro que las mamás de África o las indígenas del amazonas alucinarían con nuestras disertaciones sobre telas y nudos… Para todas las mujeres, hombres y niños que a lo largo del mundo y de la historia han cargado a sus bebés con lo que tenía a mano (telas, fibras de árboles o cestos…)
…para todas estas personas estas “discusiones” serían totalmente frívolas… Ellas que no han leído un libro sobre cuidado del bebé o crianza o porteo en su vida… pero que saben llevar a sus crías constantemente pegadas a su cuerpo mientras siguen con su vida (recordemos que estas mujeres no tiene baja maternal), que reconocen todas y cada una de las señales de sus bebés (hambre, sueño, necesida de orinar y/o defecar…) verían en nosotras a unas auténticas inexpertas.
Creo que lo más importante es contribuir a que los padres recuperen el instinto de cuidar de sus bebés… y mostrarles que saben hacerlo bien, sólo hay que darles algunas pautas para contrarrestar la des-información que nos llega por todos los medios…
Por eso muchas apasionadas del porteo, como yo, asesoramos cada caso particular, teniendo en cuenta todos los aspectos… asegurándonos que entienden cómo usar el portabebés, cómo conseguir la postura correcta, y también, por supuesto, dándoles confianza a los padres con un portabebés que se vean capaces de usar cuando estén solos, con su bebé en los brazos.
Por todo ello sigo recomendando a muchos padres usar este tipo de fulares… si les gusta esa sensación de llevar cerca a su bebé desde el primer intento… de una forma cómoda, correcta y segura… ya vendrá el día (o no) de probar otros tipos de portabebés… de hecho… siempre avisamos: ¡¡¡El porteo es adictivo!!!

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Declaración sobre el Llanto de los bebés
17 mayo, 2009 por comentarios
Cuando un recién nacido aprende
en una sala de nido que es inútil gritar…
está sufriendo su primera experiencia
de sumisión. (Michel Odent)
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Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:
Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que ‘sea normal’. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.
El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.
El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum Concept, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano.
Esto es cierto durante el primer año de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la antigua famosa ‘cuarentena’ de las recién paridas); luego, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando el bebé empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.
La verdad es obvia, sencilla y evidente. [Leer más...]
LA SATISFACCIÓN DEL VÍNCULO AFECTIVO EN LA PRIMERA INFANCIA-Yolanda González
29 enero, 2009 por comentarios
” LA SATISFACCION DEL VINCULO AFECTIVO EN LA PRIMERA INFANCIA”.
Yolanda González
La especie humana, cuenta con una característica biológica que lo distingue básicamente de otros mamíferos: la condición de prematuridad.
Esta prematuridad en el momento del nacimiento se ve prolongada durante el primer año de vida aproximadamente (descrita por numerosos autores), y es la condición necesaria para el desarrollo de nuestro neo-cortex (estructura cerebral que permite el desarrollo de funciones intelectuales). Dicha característica inherente a nuestra especie, se traduce en una profunda vulnerabilidad física y emocional que nos convierte en seres absolutamente dependientes de otros humanos adultos. La madre biológica, es habitualmente la que desarrolla el cuidado y atención a la nueva expresión de vida energética, pulsante, viva y sedienta de contención y empatía, que es el bebé humano. [Leer más...]
El calostro-Isabel Fdez. del Castillo
13 julio, 2008 por comentarios
La lactancia precoz tiene entre otras muchas ventajas la toma inmediata del calostro, un cóctel inmunológico con el que la naturaleza generosamente provee al recién nacido en su «aterrizaje».
El calostro es un ejército defensivo personalizado formado por anticuerpos, macrófagos, leucocitos, linfocitos, inmunoglobulinas y otras células defensivas de todo tipo, especialmente adaptadas al medio ambiente del bebé, es decir, a los microbios de su madre y de su entorno. No hay mejor protección para el recién nacido que la toma de «su» calostro.
La máxima concentración del calostro se da durante las primeras horas que siguen al parto, disminuyendo progresivamente a partir de entonces. A los tres días ya no se segrega calostro, sino leche.
Cuando nace el bebé, no hay gérmenes en su intestino. Sin embargo, a partir del nacimiento comenzarán a florecer por millones. La mucosa intestinal en ese primer momento es muy delicada y permeable a cualquier agente y, por lo tanto, sumamente vulnerable. Pero el calostro está especialmente diseñado por la naturaleza para proteger y estimular el crecimiento de la mucosa intestinal, y por consiguiente, preserva el organismo de la penetración vía intestinal de sustancias/microorganismos nocivos, para los que el bebé no tiene aún defensas.
El futuro del intestino y de su flora dependerá, pues, de los primeros gérmenes colonizadores, y éstos, a su vez, serán distintos, dependiendo de lo que el bebé ingiera en el primer momento: calostro, leche artificial, suero glucosado. Es muy importante que su intestino sea colonizado en primer lugar por los microorganismos procedentes de su madre, para los cuales el ni¬ño dispone de las defensas que le proporciona el calostro, lo que, además, evita la invasión de otros gérmenes más dañinos.
Cuando el bebé ha podido ingerir su calostro, su intestino se puebla de las beneficiosas bifidobacterias. Si por el contrario se le alimenta con leche de fórmula, son más abundantes los colibacilos, y el niño será más proclive a padecer trastornos de la flora intestinal, lo que tendrá consecuencias sobre su organismo en general. Por otra parte, la ingesta del calostro estimula el peristaltismo intestinal. y previene la formación de tapones de meconio.
Por razones incomprensibles, pero sin duda no muy distintas de las que nos han llevado a destruir progresivamente la naturaleza, el calostro de mujer ha sido despreciado y desechado en la mayoría de las civilizaciones. Aun cuando se ha considerado vital para el futuro y la salud de los animales domésticos -un potrillo que no ha tomado calostro nunca será campeón–, el calostro de mujer se ha considerado algo malsano y peligroso, que el bebé no debía tomar bajo ningún concepto.
En la mayoría de los pueblos y culturas, la tradición, de una forma u otra, ha dificultado el contacto entre la madre y el niño después del nacimiento, y retrasado el comienzo de la lactancia hasta el tercer día, en que la madre ya segrega la leche como tal. Hoy en día, todavía, en muchos países, no se permite al bebé el contacto con su madre durante los primeros tres días, lo que imposibilita la toma del calostro. En otros, simplemente, se retrasa la primera toma durante horas, sustituyéndola por el biberón glucosado. Actualmente, tanto la OMS como las asociaciones de pediatría recomiendan poner al pecho al bebé lo antes posible, y tan a menudo como desee.
Afirma Michel Odent en “El bebé es un mamífero” “El hecho es que se disculpan ensalzando de vez en cuando el valor del calostro, pero se mantienen unas condiciones de nacimiento tales que los bebés no tienen la posibilidad de consumirlo precoz y completamente. En primer lugar, dentro del contexto de un hospital moderno, pocas mujeres pueden conseguir el complejo equilibrio hormonal que les permitiría parir por sus propios medios. Necesitan drogas sustitutivas que perturban en cascada la sucesión de los procesos fisiológicos. Luego desde que el bebé nace, siempre hay algo más urgente que hacer que proteger la intimidad de la pareja madre-bebé“.
Isabel F. del Castillo










































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