Lactancia y Erotismo

Lactancia y Erotismo

¿Qué hace que algo sea erótico?

Foto tomada de XUODiario

Foto tomada de XUODiario

No habrá una sola respuesta puesto que, en general,  no nos excitan las mismas cosas a hombres que a mujeres.
Incluso dentro del mismo sexo, nuestros gustos están condicionados por nuestra cultura, nuestra educación, nuestra religión, nuestros temores y tabúes, nuestra edad, vivencias, etc.

Como me repondió M.J.M en uno de los comentarios al post Tetas al Aire, en otras culturas, incluso en la nuestra hace no tanto, era erótico ver un tobillo  o una clavícula 😉

El órgano sexual por excelencia no son los genitales, sino el cerebro, que es el que procesa los estímulos y los devuelve en forma de excitación.
Los estimulos pueden ser o no visuales, a veces una imagen “simple”  y aparentemente nada erótica, desencadena el proceso sin más.

Recordemos si no esta escena de Gilda que fue censurada en los cines españoles.

De todos modos, es un hecho que las tetas tienen una fuerte carga erótica en nuestra cultura. No entro a valorar el por qué es así aquí y no en otros lugares.  Lo que expongo es que eso no es motivo para que se coarte o incomode a una mujer por amamantar.

A día de hoy, en gran parte del mundo, la  melena suelta de una mujer tiene también mucho de sensual. Y no por ello tenemos, las que no queremos, que taparnos o raparnos.

La clave es el respeto.

 

Yo expongo estas fotos de mi cuerpo semidesnudo

Lo hago para celebrar un día, una causa.

Y lo hago para sembrar imágenes de niños (no bebés) mamando y de madres libres que amamantan sin pudor

Y lo hago también para exorcizar los restos de los complejos que he arrastrado toda mi vida.

Y lo hago porque creo firmemente que la belleza de verdad empieza por gustarse una misma

Y lo hago para que mi hija crezca sabiendo que su madre no se avergüenza de su cuerpo, sea como sea

Y lo hago porque me da la gana

 

 

Dicho esto, acepto que habrá todo tipo de visiones de la misma.

 

Quien aplauda la foto y el acto

Quien la admire por su belleza

Quien se sume a su causa

Quien la critique

Quien se sienta ofendida y juzgada

Quien se ruborice

Quien se escandalice

Incluso… Quien se excite

 

 

Acepto todo.

Pero del mismo modo que yo, al  posar así no  estoy deliberadamente juzgando a la que no amamanta (ese juicio, una vez más  se lo hace la propia mujer, no yo), el que se excita tiene que entender que esa es su reacción  y que, tendrá que gestionarla como pueda y quiera, pero respetándome a mi.

Quizás lo que debemos es asumir que la sexualidad humana está en muchísimos aspectos de la vida y que va más allá de la pareja y del coito.

Hay un humorista canario, Manolo Vieira, que en uno de sus monólogos pone en voz de uno de sus personajes esta frase:

“Mi mujer está erótica hasta fregando”

Que es algo que al parecer ha corroborado un estudio de  The Journal of Family Issues.

Si las cocinas hablaran…

 

 

Lo que es evidente es que la naturaleza, la vida misma,  es sensual. Y que hay erotismo por doquier.

 

Y cuando una persona está receptiva lo ve así, sin más.

Y la lactancia no queda fuera.

Al amamantar exponemos nuestra sexualidad y la del bebé y/o niño. No solo es que usemos una parte de nuestro cuerpo culturalmente asociado a lo sensual, (tetas de la madre y boca del bebé), sino que esas partes del cuerpo son erógenas y que además nos inundamos de la hormona del amor y placer por exelencia: la oxitocina.

Una madre que amamanta está oxitocínica, como la que tiene un orgasmo.  Y el bebé, que con la lactancia se siente colmado, satisfecho, también experimenta placer. Y pocas cosas hay más placenteras que ver experimentar placer.
La lactancia es placentera a nivel físico  porque imagino que es la forma de asegurarse que la madre estará disponible durante años para esa función. De hecho, lo es tanto, que muchas veces el deseo sexual tal y como lo percibimos hacia la pareja no aparece en semanas o meses. Muchas mujeres se sienten sexualmente satisfechas en esta etapa cuidando a su cría. No es que nos desaparezca la libido, es que está satisfecha. Y estoy convencida de que si nos quitáramos muhos tabúes y represiones experimentaríamos mucho más placer físico del que experimentamos o que lo reconoceríamos más.

Así que imagino que normalizar la lactancia no es idealizarla, ni virginizarla,  ni recluirla… ni tampoco exhibirla…  de hecho que haya que hacer fotos o tetadas no deja de ser muestra evidente de que falta mucho camino por andar.

No se reivindica lo que se tiene.

 

Reivindicamos el derecho a amamantar porque no siempre es reconocido.

Reivindicamos la información veraz porque sigue sin estar disponible.

Reivindicamos formación para los profesionales de la salud porque no la tienen.

Reivindicamos respeto porque nos lo faltan

 

Ojalá mi hija no sepa que hay un día mundial de la LM porque lo sean todos.

Y ojalá nadie pague por ver fotos que le exciten ni entren a un blog de lactancia para calmar su deseo sexual porque estén satisfechos con su vida y su sexualidad.

Pero mientras eso llega, yo he decidido posar así

 Fotos mías de Maica Luis

“Papá… mamá quiere que sepas algo…”

“Papá… mamá quiere que sepas algo…”

Aunque la mayor parte de mi trabajo lo efectúo con mujeres, son muchos hombres los que acuden a mis talleres.
Cuanto mejor se conocen los dos miembros de la pareja:  sus roles, sus necesidades, sus cambios, sus motivaciones, sus miedos y preocupaciones, lo que  se siente y no se llega a expresar…más fácil es que la pareja transite junta, unida,  por el puerperio femenino, en vez de alejarse el uno del otro.

Los hijos no unen parejas “per sé”. Los cambios que se producen en nosotras son tan grandes que suponen una revolución o una re-evolución que necesita de parte de la pareja,  del conocimiento primero y de la aceptación después.

¿Dónde está mi mujer?

Algunos hombres ven en estos cambios una amenaza a lo que tenían. “Su mujer” ya no es la misma y en vez de pararse a analizar por qué pasa esto y a comprender la gran marabunta emocional que  supone el puerperio, muchos se quejan y añaden más presión a la mujer. Presión que no solo no contribuye a recomponer el puzzle desmoronado con el que nos encontramos muchas en esta etapa, sino que, además,  añade una carga de dolor, incomprensión y soledad que puede ser letal si no se toma conciencia para no seguir en ese camino de  desencuentro continuo.

Cuanto más inmadura sea la pareja, cuanto menos maternado haya sido él mismo, cuanto menos dispuesto esté a  zambullirse también en su propia  sombra, cuanto más se empeñe en reencontrar a la mujer que conoció y no en descubrir a la nueva que está surgiendo de esta experiencia vital…  más difícil le resultará aceptar los cambios.

Dice Carlos González que cuando los solteros se casan hacen una “despedida de soltero” precisamente para eso, para despedirse de un papel y asumir otro. Y que por tanto, las parejas sin hijos, al ser padres, deberían también comprender que se despiden de ese status: “pareja” para asumir uno nuevo: “familia”.

Quizás tengamos que empezar a establecer algún rito que vaya grabando en la conciencia individual y colectiva este hecho. Hacer fiestas de “despedida de la pareja”. Donde las parejas sin hijos estén con otras que ya tienen hijos y puedan escuchar, de verdad, lo que supone este cambio.

(más…)

Lo que de verdad “esconden ” (II parte)

En la Primera parte de este Post escribí sobre  esa especie de manía de esconder el cuerpo de la mujer cuando amamanta.  Capas, delantales y demás inventos para tapar lo más natural del mundo. Salas de lactancia que parecen bunkers,  aisladas y selladas herméticamente como si nuestra leche fuera radioactiva, o peor aún, como si la lactancia fuera contagiosa.

Aunque en realidad  esa quizás sea la punta del iceberg. Realmente parece que se quiere esconder todo lo relacionado con nuestra sexualidad ( y me refiero a sexualidad excluyendo expresamente la actividad sexual en pareja).

Si creéis que exagero probad a mencionar la palabra “menstruación” cuando estéis en algún lugar con bastante gente… bueno, si sois tímidas mejor no…que seguro os mirarán más de la cuenta. Si ni siquiera la publicidad de compresas y tampones usa esa palabra…

 

Yo aún lucho con mi propia herencia de tabúes familiares para no decir “caí mala”, expresión que, creo, es como un mensaje subliminal que sin querer podemos perpetuar en nuestras hijas:   “la menstruación es una enfermedad”,menstruar es estar enferma  o peor aún, como sugieren descaradamente los publicistas, estar sucia u oler mal.

No es algo extraño que  aún hoy muchas mujeres se refieran a esa fase de nuestro ciclo con paráfrasis o eufemismos como “estoy en esos días”, ” me visita la de rojo”  y otras igualmente desafortunadas…  Como mencionaba antes, ya desde pequeñas nos enseñan a “esconder” lo intrínsecamente femenino de nuestro cuerpo, a no nombrarlo y  a asociarlo a algo malo, sucio o hediondo.

Lo paradójico es que mientras estas cosas se intentan tapar, por otro lado estamos rodeados de un uso y abuso constante de  la  imagen de la mujer totalmente sexual para vender cualquier cosa

¿Recuerdas el “Busco a Jaqs”?

Y el “frescor salvaje del Caribe”?

Y así bombardeados con cuerpos femeninos al servicio de la líbido del consumidor, ( o más bien siendo usadas de reclamo o cebo para atraer la atención del consumidor hacia lo que sea… como si es una hipoteca),  luego nos encontramos casi cada semana, con noticias del cierre de algún perfil o página en Facebook por tener imágenes de madres amamantando o de partos. Vídeos censurados en youtube por lo mismo, mientras que videoclips donde se ve mucha más “carne” llegan a los millones de visitas.

Sí que deben tenernos miedo a las mujeres y al poder que llevamos dentro.

¿Recordáis a Janet Jackson y Justin Timberlake durante la Super Bowl?

Un trozo de nuestro cuerpo de 1cm cuadrado levantó a todo un país. Quizás por eso se empeñan en taparnos. Si 1cm cuadrado consiguió que el evento más retransmitido de los EEUU no lo hiciera totalmente en directo, imaginad qué podría pasar si mañana nos da a todas las mujeres del mundo por enseñar nuestras tetas… ¡Oh no, el fin del mundo!

O peor aún si nos da por darnos cuenta de que nuestros cuerpos son nuestros y no mercancía que se exhibe y se esconde al ritmo del sistema comercial patriarcal.

O si tomamos conciencia de que la sexualidad femenina va más allá  del coito y de la influencia que ejercemos en las pulsiones de los hombres,  y que la publicidad sabe explotar tan bien.

Sí, tenemos poder en nuestros cuerpos. Mucho poder. Tanto que por eso nos crían  tapándolo, ignorándolo, desconociéndolo y odiándolo. Aspirando a cánones de belleza  imposibles…porque si nos hubieran criado de otro modo: conociéndolo, amándolo, aceptándolo, usándolo para nuestro propio placer primero, antes que para el placer de los demás, igual dejaríamos de ser sumisas y obedientes. Igual haríamos tambalear toda una industria creada para justo lo contrario: para querer cambiarnos, para querer moldearnos en  formas imposibles y absurdas.

“Soy feliz si parezco irreal. Eso significa que estoy haciendo un buen trabajo” Valeria Lukyanova

Veo esto y pienso: si yo que crecí cuando las niñas de los dibujos eran normales tirando a bajitas y regordetas ( Heidi) y  las muñecas tenían proporciones de mujeres  normales  (Nancy) y aun así estuve llena de complejos mucho tiempo  ( sobre todo fruto de los mensajes oídos en mi familia sobre el cuerpo femenino)… ¿Qué va a ser de mi hija que crecerá en un mundo con muñecas de proporciones totalmente irreales y absurdas?  Donde las modelos estéticas cada vez son menos mujeres ( y no es una exageración)?.

¿Dónde han quedado las imágenes de cuerpos normales de mujer? Bellos con sus imperfecciones, con sus redondeces, con sus estrías y cicatrices que no son más que prueba de la vida que ha pasado por ellas?

Rubens “Las 3 Gracias”

No nos damos cuenta pero todos ( sobre todo “todAs”) contribuímos a establecer estos cánones absurdos cuando alabamos la delgadez en vez de la salud,   lo bello artificialmente por encima de lo natural bellamente adornado.

Tod@s queremos tener una buena imagen, no hablo de eso. De hecho, yo  misma, organizo talleres en los que hablo de la importancia de ser y sentirse atractiva ( que es mucho más que ser o estar guapa,y de serlo o estarlo “para los demás”). Pero el primer paso para gustarnos y gustar es no escondernos. Que además “esconderse” suele tener una connotación negativa. Se esconde aquéllo que nos avergüenza y esconder nuestro cuerpo, nuestra feminidad, nuestras facetas como mujeres, en el fondo es perpetuar esa idea de sentir vergüenza por lo que somos.

Vivamos nuestra vida, nuestra maternidad hacia fuera… Por nosotras y por nuestras hijas. Y por nuestros hijos que aprenderán a respetarnos de verdad cuando vean que empezamos por respetarnos nosotras mismas.

En un sentido somos diosas… no como las barbies irreales, sino como estas:

Diosas que   engendraban vida y que amamantabas a bebés y a niños. En público.  Con orgullo. Con normalidad. Con naturalidad. Con respeto por sí mismas y por sus cuerpos en todas sus facetas.
Como diría Jesusa:

Diosas por “parir mundos”

 

Así que por mí, por mi hija, por mi hijo…

YO NO ME ESCONDO PARA AMAMANTAR

Imagen del Fin de las I Jornadas de Crianza, Familia y Educación ( 10, 11 nov LPGC) donde participé como ponente mientras amamantaba a mi hija (Foto de Davinia Cruz)

Y declaro que:

“El Mundo es mi Sala de Lactancia”

Bolsas de www.nanufacture.com

Imágenes de lactancia en el antiguo Egipto tomadas de: The Images and Power of Motherhood

Lo que de verdad “esconden” (I parte)

No es que esto sea nuevo para mí,  ya lo había visto antes. Pero lo he reencontrado en un día de esos que tengo “agitados”. En el día después de un día de vomitar algo más que la comida.

En estos días pues ya sabéis… me da por centrar mi energía  menstrual, que en teoría debería ser “contemplativa”, pero que en mi persona es más bien guerrera, en las cosas que me revuelven.

Y estando así las cosas veo esta imagen:

Y  sí, esto existe, no es una broma. Existe y se vende… y alucinad, cuesta 60$ (unos 48€). Y además al parecer, está pendiente de patente ( o sea que va en serio, tanto, que temen que les copien O-O)
Para los que seguís mirando la imagen sin saber de qué va disfrazada esta señora os cuento que es un invento para “dar de mamar discreta y cómodamente” (léase en modo ironía ON).

A ver, que soy la primera que respeto que la mujer debe de dar de mamar como y donde quiera. Pero es que esto me parece el burka de la teta.

Quizás en vez de inventar cosas horrorosas para taparnos, que además lo que consiguen es atraer más aún las miradas hacia nosotras ( porque la verdad, yo veo a una señora disfrazada así de mesa camilla en cualquier sitio y no podría  evitar mirar a ver si es que anuncia algo, o si va a salir alguien de ahí cantando el “happy birthday to you”  o qué), deberíamos empezar por analizar por qué tenemos esa visión del propio cuerpo en general y de nuestros pechos en particular.

Y por qué en vez de empeñarse un montón de gente y empresas en buscar cuchitriles donde esconder a las mamás a dar el pecho,  porque salvo honrosas excepciones eso suelen ser las salas de lactancia  (donde las hay), trasteros sin ventilación con una silla y un cartel en la puerta que a veces para más INRI lleva un dibujo de un bibe para identificarla :-P, por qué en vez de eso, me pregunto, no invierten tiempo y recursos  en educar en sexualidad desde chiquititos.

Igual así conseguimos una generación que sepa y entienda y respete lo que significa ser mamífero. Una generación de niños que sepan que lo normal es tomar leche de mamá, no de un brick. Una generación que sepa que las tetas no son solo para lucirlas mientras se baila un perreo, sino para alimentar a nuestros hijos y consolarlos  ( o al menos “también” para eso). Una generación de mujeres que se sienta cómoda con su cuerpo en una de sus funciones fisiológicas sin pensar que está haciendo algo que requiere ocultarse.

Insisto aquí en que respeto a la que le da pudor y quiere privacidad. Las tetas de cada una son de cada una. Y lo dice una que ahora tiene unas tetas reivindicativas pero que cuando nació mi primer hijo, “intentaba” que no se vieran mucho. Cosa imposible por otra parte,  entre el tamaño de las mismas, que mi hijo no soportaba taparse de ninguna de las formas y que prácticamente vivía con la teta en la boca, no me quedó otra que acostumbrarme a llevarla más tiempo al aire que tapada… vamos que el pudor se fue de mi vida aburrido de no hacerle caso. No critico que una madre opte por buscar esa privacidad, sino la cultura que nos hace llegar a tener esa necesidad, que muchas veces va en contra de la misma lactancia.

Conozco madres que solo dan teta en casa, porque en la calle se ven incapaces. O que si no encuentran un lugar “adecuado” prefieren hacer esperar al bebé llorando. Este tipo de actitudes, evidentemente van en contra de la  lactancia en sí misma, de la necesidad del bebé y de la propia madre. A esto me refiero.

De hecho, hablando ya desde el punto de visto objetivo y fisiológico de la lactancia  este “engendro” debería prohibirse directamente, o al menos advertir que “puede interferir en la lactancia“, como los chupetes y tetinas.
Os copio la explicación del Milktent Lactancia-Cómodo y seguro que hace la web que lo vende:

Hecho de Minky, redes y lindos estampados de algodón, la cubierta de lactancia Milktent ofrece un ambiente cómodo y seguro para el bebé  que mama. La malla en la parte superior de la prenda es elástica, proporcionando una ventilación constante para el bebé, así como visión  para la mamá, sin comprometer su modestia. Los recién nacidos ybebés de hasta  1 año disfrutan por igual  de ser confinados en la suavidad de la tela Minky, mientras que la abertura elástica en la parte frontal permite una serie de ventajas para la madre y el niño, como el acceso fácil al bebé, varias posiciones de amamantamiento y ventilación adicional. La parte inferior de algodón estampado proporciona privacidad a la madre y el niño, así como protección al bebé del entorno. La cubierta de lactancia Milktent permite la maniobra constante que se requiere al amamantar a un recién nacido, ya que la mamá se asegura de que el bebé tiene un agarre correcto y que se despierta para finalizar una toma. A medida que el bebé crece y se mueve más, mamá podrá estar tranquila, el bebé no puede tocar nada insalubre como el respaldo de una silla pública. Los bebés se vuelven más sociables en torno a 6-8 meses y esto puede hacer que la lactancia materna en público sea más difícil. El Milktent elimina las distracciones visuales y físicas para el bebé, lo que facilita una alimentación más larga y más productiva. No importa lo que mamá usa o cómo esas pequeñas manos y piernas se mueven, la cubierta de lactancia Milktent ofrece un ambiente cómodo y seguro para la lactancia. Dentro de esta tienda, están  sólo usted y su bebé.

De verdad que no sé por dónde empezar a  comentar…
Sé, porque he visto  y tratado, cientos de bebés amamantados, que a algunos les gusta mamar tapaditos y que de entre esos, un cierto número necesita, además, de cierta tranquilidad y aislamiento para mamar.

Normalmente sus madres usan un pañalito, un arrullo ligero de tela o una mantita si hace frío  para ese fin, algo que es mucho más sencillo, cómodo, práctico, barato y discreto que la tienda de campaña portátil de lactancia esta.  

Estos bebés  más sensibles a los estímulos externos normalmente lo que necesitan es “refugiarse” de los mismos, pero nunca, NUNCA,  privarse del contacto visual y corporal con su madre.

Cuanto más reactivo es un bebé,  cuanto más bajo su umbral de excitabilidad ante los estímulos del entorno, más suele necesitar estar conectado a su figura de apego, su madre.

 Meterlos en una especie de saco con una abertura les priva de la posibilidad de buscar la mirada de mamá, por no hablar de la posibilidad de tocarla o juguetear con sus manitas.

A estas madres les suele ir muy bien llevar a sus bebés en un portabebés, que permita

proteger al bebé del “exterior”, pero siempre, SIEMPRE, cerca de mamá, de su teta, de sus miradas y caricias mutuas. Y por supuesto que permita a la madre moverse con libertad y no parecer candidata a Cutre-Reina del Carnaval.

¿Qué madre en su sano juicio querría perderse escenas  o situaciones como estas?

 

 

Sigamos con la maravilla de carpa de circo esta ambulante que pretenden vendernos…

Continúan explicando que la abertura facilita el asegurarse un buen agarre… la verdad, dudo que quien inventó esto haya visto muchas madres con problemas de agarre. Normalmente en caso de dificultades en el agarre y/o grietas, se busca la posición de mayor contacto entre mamá y bebé, y casi nunca es la posición del bebé “tumbado”.  No veo yo a una madre en ese trance “maniobrando” casi a ciegas con su bebé en esa especie de burbuja de “lindos estampados”.

POr otro lado, no sé si habrá alguna  madre que consiga tener a un bebé de 6 u 8 meses ( y no digamos de 1 año) ahí dentro… Si la hay, por favor que se grabe una toma y me la mande ( más que nada para poder poner en mi currículum que he visto de todo, digo). Lo habitual a esas edades es lo que solemos llamar el “chupito continuo” o el “mama sutra”, es decir, el bebé come mientras observa todo el entorno y coge y suelta la teta cien veces. O inventa posturas increíbles  sobre y alrededor de nuestro cuerpo sin soltar la teta.

A veces, incluso hacen cosas como esta:

 

Como vemos, este “invento” no es ni cómodo, ni fácil, ni útil, ni práctico… ni bonito (¡¡¡por Dios, si es horrible!!!!)

De hecho como prueba de lo que digo he de confesar que para conseguir fotos de un bebé mamando tapado hemos tenido que hacer trampa ;-). Con todas las amigas tetadoras que tengo nos costó encontrar ese tipo de fotos en los archivos y Lucy tuvo que tapar a su niña cuando se durmió a la teta y Sofía hacerla “por encargo” ;-).

En realidad este tema lo que demuestra no es la ignorancia  sobre la lactancia, la falta de sentido común y estético, ni siquiera la mojigatería colectiva de algunas sociedades… no, es algo mucho más profundo.  Lo que de verdad quieren esconder es algo más que nuestras tetas.

LO veremos en la segunda parte de este  post..., suscribios si aún no lo estáis para no perdéroslo.

Mientras, ya sabéis, si os gustó este artículo, compartidlo y comentadlo :-D. Aunque solo sea para decir que qué  fotos tan bonitas… y hablando de fotos: Gracias a Lucy, Aránzazu, Japci, Alson, Sofía, Noelia, Saray  y Jemina  ( y a sus bebés)  por permitirme publicar sus fotos ♥♥♥♥

Parto y abuso sexual

Parto y abuso sexual

Antes de ser madre y empezar a interesarme por todos estos temas que ahora trato en este blog  si hubiera leído este titular igual hubiera pensado que cómo era posible relacionar cosas tan diferentes.

Si parir un hijo es por lo general la experiencia más gratificante para una mujer, ¿cómo es posible que ese momento se relacione de alguna manera con los abusos sexuales?

No vamos a hablar hoy de cómo el parto y la manera de tratarlo es vivida como una agresión sexual por muchas mujeres, sino de la relación ente los abusos sexuales sufridos en la infancia ( o en cualquier otro momento) y el parto en sí.

Quienes abogamos por el parto fisiológico decimos que éste es un aspecto más de la sexualidad de  la mujer, como tal, el trabajo de parto puede verse afectado por cómo ve o ha vivido la mujer su sexualidad.

Ahora sabemos que un factor indirecto que puede inhibir la secreción de oxitocina natural durante el trabajo de parto pueden ser  las

  • Creencias y actitudes: la vergüenza, enojo o ansiedad, inhibe la secreción de oxitocina.Recuerdos muchas veces inconscientes u olvidados, como por ejemplo del abuso sexual.(*1)

Y esto puede darse sea que la mujer fuera consciente de esos abusos o no. De el mismo modo que a veces la víctima olvida lo ocurrido relegando al subconsciente esas vivencias y comienza a recordar al empezar su propia  vida sexual,   otras se han encontrado de frente con esta dura realidad durante el parto.

Pensemos además que los partos son parte de la vida sexual de las mujeres: estan envueltos los mismos órganos, los mismos músculos, las mismas hormonas  y en el caso de abusos y de partos  medicalizados, incluso la misma postura. No es extraño que el fantasma salga en ese momento.

El parto fue la puerta a mis recuerdos, la entrada por la cual Dios trajo mi abuso a la luz. Mi primer parto fue en “mi” hospital, rodeada de colegas. Mi experiencia fue amorosamente protegida, y todos dijeron que fue un parto asombroso. Lo que no podía articular fue que parí con terror. El parto aparentaba ser pacífico porque me retiré de mi cuerpo y “me fui”, me disocié.

Antes de mi segundo parto, pedí que nueve personas estuvieran presentes. Tenía miedo de sentirme sola. Esta vez, el terror se exteriorizó, y todos escucharon y sintieron cuando en voz de niña pequeña grité que “eso” cesara. Mi partera sabiamente no me dijo en ese momento lo que intuitivamente sabía. Yo no entendía la raíz de mi miedo, aunque sabía a causa de mi trabajo con partos naturales que algo estaba profundamente mal. Y así comenzó mi jornada de regreso a mis años de horror donde de niña pequeña, las noches trajeron violencia y dolor. El parto había despertado las memorias en mi cuerpo. Después de muchos años de trabajo sanador, parí de nuevo con poder y vulnerabilidad. Aún tenía la opción de “escapar”, pero estuve presente y le di la bienvenida a mi hija en un parto de redención, un parto poderoso.(*2)

He oído a matronas contar cómo madres que progresaban en su trabajo de parto con normalidad de repente se bloquearon porque creían estar viviendo el abuso de nuevo. He conocido a una mujer valiente que a pesar de toda la información y toda la conciencia posible de su pasado de abusos tuvo 2 partos podríamos llamar difíciles en los que de algún modo volvía  a verse como víctima.

Buscando información sobre este tema me he dado cuenta que apenas hay nada escrito en castellano, o al menos no de libre circulación por la red como pasa con otros temas. Me imagino que los profesionales de la psicología tendrán más información sobre el tema pero mi reflexión es como mujer, como madre, como amiga y acompañante de otras mujeres.

¿Qué podemos hacer para ayudar a estas mujeres?

Sinceramente sólo se me ocurre que como en el caso de otros traumas, lo peor es ignorarlos. Cuando alguien toma conciencia de lo que le pasa o cuando ha sido consciente todo el tiempo y empieza a querer hablar de ello para por fin poder “nombrarlo” muchas veces encuentran el silencio por respuesta.

Nos duele el dolor ajeno y pensamos que las cosas malas mejor no airearlas. Pero si es la propia mujer la que en ese momento de su vida decide hacerle frente al tema, no volvamos a callarle la boca.

Normalmente el abuso sexual es vivido en silencio, con vergüenza, con amenazas. El primer paso para superarlo es poder contarlo, sin sentirse juzgadas.

Pensemos que además en muchos casos  en los que el abuso ha venido de la propia familia la relación de la víctima con su madre suele ser además difícil, si no inexistente. Así, el rol de madre está cuanto menos distorsionado  y estas mujeres han de luchar para no hacer como hacemos la mayoría, relacionarmos con nuestros hijos del modo que aprendimos en la infancia de nuestros propios padres. Han de aprender a ser madres aun cuando esa experiencia sólo les recuerde cosas horribles.

Ahí es donde las mujeres valientes y fuertes pueden usar su maternidad para sanarse de esas heridas.

Cuando el trabajo de parto se intensificó, María se acomodó en la pequeña piscina para niños. La oscuridad, música, y luz de las velas giraban a su alrededor al moverse en el agua. Sus emociones alternaron entre gozo y temor a medida que el dolor se intensificaba. “¿Es esto normal? ¿Sienten lo mismo otras mujeres?” Previamente, ella había estado entumecida mucho antes de llegar a este punto. Cuando fue tiempo de pujar, su mantra cambió: “No puedo, no puedo, no puedo”. Cuando la revisé, pude sentir que su cuerpo se puso rígido y literalmente volvió a absorber al bebé. Confié en mi intuición de que ella era una sobreviviente y no la toqué de nuevo. “Si necesitas pujar, sigue las indicaciones de tu cuerpo”. Cuando sentí que se disociaba o se alejaba del presente, la llamaba con simples palabras: “Estás aquí. Estás segura. No estás sola. Este es tu bebé. Estamos aquí contigo”.

Creo que la disociación no es ir a un “lugar seguro”. Aunque hubiese sido la opción más segura para una niña, no trata con cariño al cuerpo. Pronto, rodeada de personas seguras, María dio a luz a su bebé sola en cuclillas. Al poco tiempo, con orgullo nos presentó su placenta. Este fue el nacimiento con el que había soñado muchos meses atrás.

En la visita después de las primeras 24 horas, una docena de veces María preguntó “¿Esto fue normal? ¿Otras mujeres sienten lo mismo? ¿Tú lo sentiste?” Las afirmaciones típicas no satisfacían. Finalmente le dije, “Cada mujer es diferente. El dolor del trabajo de parto es siempre intenso; pero a la vez yo sentí otra clase de dolor porque había sido abusada de niña. Sentí el dolor del trabajo de parto y el dolor de una violación. Cuando parí, sentí dos clases de dolor”. Sus ojos se abrieron de asombro y exclamó, “¡Yo también! ¡Yo también!” Por media hora contó su historia, una historia de vergüenza infantil y la confusión que se prolongó después de su primer parto. La sensación de desconexión se había expresado en el puerperio como una aversión hacia su bebé, y meses de severa depresión siguieron.

Fue sólo después de años de consejería, grupos de Al-Anon (hijos adultos de alcohólicos) y cuidado homeopático que se arriesgó a encargar otro bebé. Sus ojos se alumbraron cuando comenzó a hacer conexiones ella misma entre su historia de la infancia y su parto anterior. “Esta vez fue tan diferente. ¡Lo escogí! Llegué a este momento consciente. Lo recordaré como una parte importante de mi sanidad”. Me abrazó ferozmente cuando me despedí. “Hace tres días nació mi bebé sin nombre. ¡Hace tres días yo también nací como mujer! Ya no soy una niñita”. En la visita final, con gozo resumió su parto: “¡Este fue mi parto de redención!”(*2)

Referencias:

(*1) La Naturaleza de parir y nacer- Gloria Lemay

(*2) El Parto como Sanador por Joanna Wilder

(Imágenes tomadas de internet)

Añadido el 21/7/2010

Madres supervivientes-Sanación después del Abuso Sexual (JAn Tritten)

 

En el parto como en el sexo

En el parto como en el sexo

Para  comprender el parto sobre una óptica diferente de aquella médica, es preciso asociarla a la sexualidad.

Muchas mujeres piden socorro porque tienen miedo al parto, están asustadas con lo que oyeron y vieron en hospitales públicos, novelas  y cotilleos perinatales que siempre surgen.

El abordaje al parto no podrá cambiar si permanece en terreno médico. Por eso no es suficiente decir que el parto es fisiológico; a pesar de ser esto pura verdad, no constituye un aval para transformar la postura interior de la mujer.

Si, en vez, pensamos que el parto es cómo una relación sexual, podemos usar la metáfora de sexualidad para comprender mejor las exigencias que un parto demanda. El parto, cumplimiento de un proceso que se originó en una relación sexual, conserva con esta la misma esencia. Vamos entonces a ver cuál es esta.

Para que una relación sexual sea placentera  usted precisa de:

  • – Como mínimo, gustar del compañero y él gustar de ti;
  • – Sentirse segura y a voluntad;
  • – Sentirse respetada;
  • – Sentirse concentrada;
  • – Sentirse relajada (física y mentalmente)
  • – Sentirse libre para expresar lo que siente, quiere y piensa;
  • – Estar con tesón!
  • – Tener intimidad y privacidad;
  • – Tener tiempo a voluntad;
  • – Tener algún conocimiento sobre sexualidad y reproducción;
  • – Estar bien con uno mismo (no estar angustiada con otras cosas y si lo estuviera conseguir resolverlo)
  • – Estar, en fin, enteramente presente.

Lo mismo vale para el parto:

  • – Precisa sentirse aceptada y acogida por las personas que están a su alrededor;
  • – Precisa sentirse segura (saber que nada extraño, extravagante y peligroso acontecerá);
  • – Sentirse respetada;
  • – Estar concentrada;
  • – Estar relajada (dejar acontecer);
  • – Sentirse libre para expresar lo que siente, quiere y piensa; ser libre para levantar, andar, girar, agacharse, callar, gritar, cantar, acostarse, beber…!
  • – Estar en trabajo de parto!
  • – Tener intimidad y privacidad;
  • – Tener tiempo a voluntad;
  • – Tener algún conocimiento sobre trabajo de parto y parto;
  • – Estar bien con uno mismo;
  • – Estar igualmente presente en tu parto, entera

Una relación sexual en que usted es pasiva y no activa no puede ser placentera. Igualmente un parto en el que usted es solamente un paciente no va a ser satisfactorio. Usted sufre violencia en una relación sexual cuando usted es cohibida a hacer o dejar de hacer lo que usted no quiere, no elige y no consiente en hacer. Todas las veces en que no somos protagonistas de los episodios de nuestra vida, ellos se presentan como amenazadores, tenemos miedo, nos sentimos a merced y nos tensiona. En el parto la falta de información y de reciprocidad transforma la experiencia en un acto de violencia, o en pésimo recuerdo. Una mujer-objeto (de la acción del médico) no puede abrirse, sino a la fuerza; solamente una mujer activa puede hacer el acto de dar a luz.

 

Adriana Tanese Nogueira
Co-autora de “Mulheres contam o parto”
y “Empoderando las Mujeres. Psicología y Humanización del Parto”.
adriana@amigasdoparto.org.br

Traducción al español:
Jesica Sanchez Loli
(partera)