Cultiva tu presente con propuestas de futuro (Septiembre 2013 – Junio 2014)

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“Papá… mamá quiere que sepas algo…”

Aunque la mayor parte de mi trabajo lo efectúo con mujeres, son muchos hombres los que acuden a mis talleres.
Cuanto mejor se conocen los dos miembros de la pareja:  sus roles, sus necesidades, sus cambios, sus motivaciones, sus miedos y preocupaciones, lo que  se siente y no se llega a expresar…más fácil es que la pareja transite junta, unida,  por el puerperio femenino, en vez de alejarse el uno del otro.

Los hijos no unen parejas “per sé”. Los cambios que se producen en nosotras son tan grandes que suponen una revolución o una re-evolución que necesita de parte de la pareja,  del conocimiento primero y de la aceptación después.

¿Dónde está mi mujer?

Algunos hombres ven en estos cambios una amenaza a lo que tenían. “Su mujer” ya no es la misma y en vez de pararse a analizar por qué pasa esto y a comprender la gran marabunta emocional que  supone el puerperio, muchos se quejan y añaden más presión a la mujer. Presión que no solo no contribuye a recomponer el puzzle desmoronado con el que nos encontramos muchas en esta etapa, sino que, además,  añade una carga de dolor, incomprensión y soledad que puede ser letal si no se toma conciencia para no seguir en ese camino de  desencuentro continuo.

Cuanto más inmadura sea la pareja, cuanto menos maternado haya sido él mismo, cuanto menos dispuesto esté a  zambullirse también en su propia  sombra, cuanto más se empeñe en reencontrar a la mujer que conoció y no en descubrir a la nueva que está surgiendo de esta experiencia vital…  más difícil le resultará aceptar los cambios.

Dice Carlos González que cuando los solteros se casan hacen una “despedida de soltero” precisamente para eso, para despedirse de un papel y asumir otro. Y que por tanto, las parejas sin hijos, al ser padres, deberían también comprender que se despiden de ese status: “pareja” para asumir uno nuevo: “familia”.

Quizás tengamos que empezar a establecer algún rito que vaya grabando en la conciencia individual y colectiva este hecho. Hacer fiestas de “despedida de la pareja”. Donde las parejas sin hijos estén con otras que ya tienen hijos y puedan escuchar, de verdad, lo que supone este cambio.

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Lo que de verdad “esconden ” (II parte)

En la Primera parte de este Post escribí sobre  esa especie de manía de esconder el cuerpo de la mujer cuando amamanta.  Capas, delantales y demás inventos para tapar lo más natural del mundo. Salas de lactancia que parecen bunkers,  aisladas y selladas herméticamente como si nuestra leche fuera radioactiva, o peor aún, como si la[…]

Lo que de verdad “esconden” (I parte)

No es que esto sea nuevo para mí,  ya lo había visto antes. Pero lo he reencontrado en un día de esos que tengo “agitados”. En el día después de un día de vomitar algo más que la comida. En estos días pues ya sabéis… me da por centrar mi energía  menstrual, que en teoría[…]

Parto y abuso sexual

Antes de ser madre y empezar a interesarme por todos estos temas que ahora trato en este blog  si hubiera leído este titular igual hubiera pensado que cómo era posible relacionar cosas tan diferentes… Si parir un hijo es por lo general la experiencia más gratificante para una mujer, ¿cómo es posible que ese momento se relacione de alguna manera con los abusos sexuales?

No vamos a hablar hoy de cómo el parto y la manera de tratarlo es vivida como una agresión sexual por muchas mujeres, sino de la relación ente los abusos sexuales sufridos en la infancia ( o en cualquier otro momento) y el parto en sí.

Quienes abogamos por el parto fisiológico decimos que éste es un aspecto más de la sexualidad de  la mujer, como tal, el trabajo de parto puede verse afectado por cómo ve o ha vivido la mujer su sexualidad.

Ahora sabemos que un factor indirecto que puede inhibir la secreción de oxitocina natural durante el trabajo de parto pueden ser  las

  • Creencias y actitudes: la vergüenza, enojo o ansiedad, inhibe la secreción de oxitocina.Recuerdos muchas veces inconscientes u olvidados, como por ejemplo del abuso sexual.(*1)

Y esto puede darse sea que la mujer fuera consciente de esos abusos o no. De el mismo modo que a veces la víctima olvida lo ocurrido relegando al subconsciente esas vivencias y comienza a recordar al empezar su propia  vida sexual,   otras se han encontrado de frente con esta dura realidad durante el parto. […]