Lo que el nieto de Copito de Nieve me enseñó

Lo que el nieto de Copito de Nieve me enseñó

 

Hoy estoy muy contenta.

Hoy puedo compartir con vosotros un vídeo que he buscado por años. Gracias  a  Marta de Te cuido con-tacto  alumna de la formación Asesoras Continuum  que lo ha encontrado y me avisó enseguida <3
Vi este programa cuando lo emitieron en la TV y en su día no le di demasiada importancia hasta que empecé a dedicarme al porteo y al asesoramiento maternal.
He dado charlas a cientos de padres sobre la importancia del contacto y las necesidades emocionales del bebé humano.
Muchas veces aludí a esto que vi.
Esta pequeña cría de gorila tiene suerte. Es nieto de un gorila muy famoso y como tal, se le cuida con mimo (curiosa expresión). Se le atiende de la mejor forma  para conseguir que se desarrolle lo mejor posible y sobreviva.

Cuando pensaba en el video siempre decía:

“ese pequeño gorila tiene más suerte que muchos de los bebés de nuestra sociedad”


Mirad el video y veréis lo que el nieto de Copito de Nieve me enseñó.

 

 

  • Una cuidadora sola para esa cría de gorila
  • “Su madre no estuvo en un grupo con madres criando y no aprendió: así de simple”
  • “Lo tendremos aquí hasta que se independice un poco, aprenda a comer, sepa andar y pueda ser introducido en otro grupo de gorilas”
  • “No le gusta separarse… si lo estoy tocando no importa, pero si lo dejo solo no le gusta”
  • “No le gusta estar solo, desenganchado de nosotras…”
  • “Intentamos que duerma encima de nosotras porque es donde dormiría con su madre, y entonces es mejor para él, para su desarrollo”

 

Curioso ¿verdad?, si lo decimos de un bebé lo estamos malcriando… y sin embargo a este gorila se lo hacían porque era el mejor cuidado posible para su desarrollo

inscripción asesoras continuum

Cuidemos a quien cuida

Cuidemos a quien cuida

Hoy es el día mundial del sueño infantil.

Y pensaba hacer una entrada “típica” apelando a lo que ya sabemos que necesitan nuestros bebés.

Pero no.

Hoy no voy a hablar de lo que necesitan nuestros bebés de nosotras, sino de lo que necesitamos nosotras para cuidarles a ellos.

Creo que los métodos para adiestrar a los niños de noche y que se duerman ( o no) sin reclamarnos, es como la punta del iceberg. Es lo que vemos, lo que nos llega, pero hay mucho más debajo.  Del mismo modo que la superficie que vemos tapa lo profundo que puede ser ese iceberg, estoy convencida que nuestro modo de vivir colectivo nos hace ver solo esa punta del problema y que para hablar con propiedad de por qué triunfan esos métodos de “enseñar” a dormir, a comer a estarse quieto, a obedecer, etc, hay primero que hablar de algo muchísimo más profundo y complejo.

Esos métodos nacieron no de la necesidad del niño, de ser así lo habrían hecho todas las culturas, porque dormir es una necesidad primaria y si nuestros antepasados no hubieran sabido o podido dormir, sencillamente no estaríamos aquí. Nacieron como respuesta a una necesidad del adulto que cuida a ese bebé. Y nacieron hace relativamente poco en el contexto de la historia de la humanidad.

Y ese es el quid.

CUIDADO  : ¿Quién cuida al que cuida?

No es un problema que una madre (o quien sea) cuide a un bebé. Como digo se ha hecho siempre. El problema es qué le exigimos además de.

Vivimos en una sociedad avanzada que nos garantiza ciertos derechos,una cierta seguridad social que vela ( o debería hacerlo) para que todos los individuos tengan acceso a los cuidados que necesiten, sobre todo en los momentos de más indefensión: enfermedad, ancianidad…

Pero a la vez hemos instaurado un sistema de privación del cuidado óptimo de los que más lo necesitan. No permitimos a los bebés ser cuidados por sus madres el tiempo necesario, el tiempo requerido. Hemos supeditado ese tiempo mínimo a la ley de un sistema productivo y comercial. No valoramos el trabajo de cuidar a nuestros bebés, a nuestros niños,  y ahí entramos todos: NO LO VALORAMOS SUFICIENTEMENTE.

A la madre que quiere cuidar a su bebé ella misma la obligamos a renunciar a derechos fundamentales: un salario digno, reconocimiento social y profesional de su labor,  acompañamiento en lugar de ostracismo…

A la madre que no puede renunciar a su medio de vida y se ve obligada a dejar a su bebé en otras manos que no son la suyas le llegan los mensajes a veces distorsionados. Se siente atacada, cuestionada y/o frustrada.

Sea como fuere, todas nos sentimos solas y sobrecargadas.

Trinidad Martín escribía esto esta semana que os copio con su permiso:

“Los cuidados. Los cuidados como parte esencial de la vida humana, porque somos seres sociales y aquí ni el más pintado es independiente, somos seres interdependientes, los cuidados deben de ser VALORADOS y REMUNERADOS. 

Mientras que pretendamos pagar una miseria o que trabajen gratis los que cuidan, los que acompañan a nuestros peques o a nuestros mayores, o a los que están enfermos, queremos que nos acompañen profesionales para parir en casa pero baratito, que la asesora de lactancia trabaje gratis, que la experta en porteo nos atienda por la cara, que la doula nos acompañe por amor al arte…. los cuidados nunca tendrán el lugar que se merecen.

Las mujeres son las principales encargadas de los cuidados en el mundo, y como los cuidados no están valorados ni remunerados, acabamos deprimidas porque parece que no hacemos nada cuando maternamos, cuando ayudamos a otras familias, cuando cuidamos de enfermos y ancianos, y además no se remunera o se remunera miserablemente, y caemos en la PRECARIEDAD Y LA POBREZA. 

La pobreza en el mundo es eminentemente femenina, porque las mujeres hacen esos trabajos de cuidado que ni cuentan ni se pagan.
Cuando alguna de las que se dedica a los cuidados intenta buscar maneras dignas de ganarse la vida, monta una comunidad, un curso, encima suele encontrarse con que otras la critican, “oh! osada piensa que puede hacer un trabajo relacionado con cuidados y vivir dignamente, A LA HOGUERA CON ELLA!

Y luego, ¿qué calidad de cuidados se puede dar desde la precariedad?¿cuánto se puede aguantar viviendo del aire? Al final las que tienen más formación y experiencia van abandonando el campo de los cuidados aunque les apasione para buscar algún otro trabajo que les permita vivir dignamente. Entonces las matronas no se pueden dedicar en exclusiva al parto en casa, y claro no sabes quién te atenderá tu parto, porque puede estar trabajando ese día, para la lactancia contaremos con asesoras voluntarias que te atienden cuando pueden como pueden, y así difícilmente tendremos profesionales en los ámbitos del cuidado excelentes, experimentadas y disponibles.”

Da para pensar.
Pagamos más a veces a quien nos limpia la casa que a quien nos cuida a los niños.

En nuestro sistema universitario se pide una nota mínima para algunas carreras, curiosamente para  los que van a encargarse de “educar” a nuestros hijos no se es tan exigente.

Esto es lo que quería escribir ayer.

Pero ayer pasó algo.

Un caso más para la mayoría, una desgracia inmensa para quienes la conocían.

Mireia Long escribe en Bebés y Más este post:

“Las madres que no pueden más”

Dedicado a una mujer real, no a una estadística. A una mujer que se iba tragando todo pensando que eso es lo que hay que hacer. Que ser buena madre es aguantar, sacrificarse, desvanecerse…

Y siento la pena de quienes hoy lloran  por esa madre que no pudo más.

Siento su pena un poco mía… por todos los tipos de violencia que contribuyen a las muertes… no solo la física, a veces el desprecio, o la anulación consiguen lo mismo…
Hay tanta violencia enmascarada y tan arraigada e interiorizada que cuesta verlo.

Si una madre que necesita desesperadamente dormir porque madruga para ir a trabajar y no soporta el reclamo constante de su bebé de noche y  ve en el método Estivill la “solución” a su problema, el primer problema no lo tiene el bebé. La violencia la está viviendo primero esa madre, y ella solo hará que intentar esquivarla, en algunos casos, lanzándola sin ser consciente de ello  hacia el que va detrás: el bebé.

Si yo me siento ahogada por tener que ocuparme 24 horas al día, 7 días a la semana de unos niños y no puedo más, esa violencia invisible de no tener un espacio propio la arrojaré sobre esos mismos hijos que estoy intentando cuidar con todo mi amor.

No podemos criar hijos solas, no podemos hacerlo sin ayuda, sin acompañamiento.

Y no podemos criticar a las madres que han encontrado una vía alternativa para trabajar mientras cuidan a sus hijos.

No podemos satanizar a las madres que cobran por su tiempo para darle a otras lo que piden. Eso es violencia.

Valoremos los cuidados,  valoremos en su justa medida el trabajo de todo el que dedica su tiempo y sus energías a cuidar a los demás. Cuidémonos nosotras, por ellos, por nuestros hijos sí, pero antes que nada por nosotras mismas.

Si al final no estamos, si sobrepasamos nuestro límite, nuestros hijos no tendrán una madre perfecta no, en algunos casos sencillamente no tendrán madre.

No tenemos que “aguantar”, no podemos perdernos al servicio de los otros, ni de los hijos, ni de la pareja, ni de un trabajo, una carrera o un ideal… Empoderarse es algo más que un slogan, es un trabajo de reconocimiento de una misma, de aceptación de la responsabilidad individual, para luego contribuir a la colectiva. Hacerlo pasa factura: a nosotras, a nuestros hijos, a la pareja… a la sociedad.

La próxima vez que te enfrentes a una solución mágica para que tu maternidad sea más llevadera… pregúntate si estás tratando  la causa o el efecto.

Las goteras no se arreglan secando el agua que gotea…

Estivill afirma que su método no es para bebés

Me levanto, me hago el café, me dispongo a ver qué pasa por el mundo virtual en el que me muevo,  abro el facebook y veo que se comparte el enlace a una entrevista al Sr. Estivill  donde entre otras preguntas y respuestas está esta que copio:

 He leido el libro “Duérmete niño”, y tengo la duda de a qué edad se debe empezar a aplicar el método que propone. En un recién nacido con lactancia materna a demanda, ¿cómo es posible conjugarla con el método?

Recientemente hemos publicado el libro ‘A dormir’, que es la actualización de los conocimientos sobre el sueño de los niños. En él, explicamos unas normas para enseñar a dormir a los niños correctamente respetando la lactancia materna, de hecho los estudios científicos que hemos publicado en la revista española de pediatría han sido realizados en niños con lactancia materna a demanda. En el cerebro de los niños existe un grupo de células que es nuestro reloj biológico. Es el que nos indica que hemos de dormir de noche y estar despiertos de día. Como otras estructuras del cerebro de los niños, este reloj biológico es inmaduro al nacer. Por esto los niños duermen a trocitos y no pueden dormir de un tirón las horas nocturnas hasta los seis meses de edad. Las normas que explicábamos en ‘Duermete niño’ eran para los niños a partir de los tres años que tenían el denominado ‘insomnio infantil por hábitos incorrectos’. Estas norma no pueden ser aplicadas en los niños más pequeños por esta inmadurez de su reloj biológico. Hay que realizar otras rutinas respetando la lactancia materna a demanda para ir enseñando a este reloj biológico a sincronizarse con el medio ambiente y así llegar de seis meses con un sueño nocturno adecuado de unas once horas y tres siestas diurnas: una después del desayuno, una después de la comida y una después de la merienda. En nuestro libro ‘A dormir’ explicamos estos nuevos conocimientos científicos y damos las pautas adecuadas para que el niño, siguiendo la lactancia a demanda, pueda ir estructurando adecuadamente su sueño.
 Aún estoy en estado de shock O-O . Debe ser que no me había acabado mi café, o el hecho de estar de vacaciones y dormir hasta las 10.30 de la mañana… o igual es que me he hartado de oír a este señor decir una cosa que ahora desdice.
Que no es que no me alegre que por fin reconozca algo con un mínimo de sensatez, es decir, que su método  (entre otras muchas cosas) es totalmente incompatible con la lactancia a demanda.
Luego reacciono, me acabo mi café y me doy cuenta que al final es otra estrategia para vender su último libro… en el que según dice, se actualiza con estudios hechos con bebés que toman lactancia materna a demanda…
Yo ya de este señor me espero cualquier cosa.
Y lo que creo, que soy yo muy mal pensada, es que cada vez hay más padres con mucho sentido común a pesar de él y de sus libritos, y que este señor ha debido notar que han bajado sus ventas. Que antes todos los padres a punto de serlo recibían entre los regalos habituales de pañales y la colonia de turno, su librito de “Duérmete niño” , y ahora muchos de esos padres “primerizos” reciben otro tipo de libros o buscan y encuentran información contrastada antes de dejarse convencer por lo primero que les llega.
Sea como fuere, su libro con “tantos estudios” ha habido que actualizarlo. Que digo yo, que qué va a pasar ahora con esos miles de bebés de menos de 3 años, que no tenían insomnio infantil, sino un ritmo de sueño totalmente normal y necesario para su desarrollo y cuyos padres fueron convencidos, no sin lágrimas, de que o aplicaban el método o acabarían siendo gnomos (por aquéllo de no crecer) o psicópatas.
Y me pregunto cuántas lactancias ha contribuído a fracasar Sr. Estivill, repercutiendo así en la salud de esas criaturas y en la de sus madres, porque eso sí que no lo va a estudiar nadie, pero cada lactancia que se frustra repercute en la salud del bebé, de la madre, de la familia, del país y de la sociedad humana en conjunto. Por no hablar del gasto económico y de la sensación de fracaso de muchas familias cuando, quizás años después, descubren entre asombrados y enfadados, que les timaron.
Y me pongo a soñar en un mundo en el que todos esos bebés estivilizados le ponen a usted una demanda criminal, como en USA a las tabacaleras, no para sacarle el dinero que usted ganó a su costa, sino para que se dé cuenta de una vez, que con la salud no se juega.
Y más que con la salud, con el bienestar.
Que no sé si usted se para a pensar en que su método solo le hace feliz a usted y a su editorial. Porque digo yo: un método que hace llorar al bebé y a los padres… a quién beneficia salvo a usted???
¿De verdad le compensa?
Espero que tenga usted una bonita casa, de esas con jardín y piscina. Comprada con los beneficios de su “top ventas”. Jardín regado con todas las lágrimas de esos bebés que han llorado porque sus padres le creyeron Sr. Estivill, creyeron que era por el bien de sus hijos hacerle a usted caso. PAdres a los que Yo he visto llorar cuando me han contado cómo veían a su bebé llorar sin ellos hacer nada. Espero que su jardín sea muy bonito y le dé mucha tranquilidad Sr. Estivill…  tranqulidad que usted le ha robado a  esos bebés y a esos padres.
 Y por favor, pare ya, porque un día usted va  a ser responsable de que me dé un infarto. Que mire por donde, entre los antecedentes familiares que tengo de muerte prematura por infarto, mi ya sabida mala uva cuando le leo y  que fui un bebé que no tomó apenas teta, estoy en un grupo de riesgo (me salva que dormí con mis padres mucho tiempo). PAre usted ya de decir que un bebé de 6 meses ha de dormir 11 horas  nocturnas más 3 siestas diurnas, que usted no da puntada sin hilo Sr. Estivill.
Lo que me alegra el día es que cuando alguien teclea “Estivill” en Google, igual encuentra artículos como este o mucho mejores…que ya se sabe que yo escribo a base de calentones, y no me paro mucho a dar datos…  Sólo apelo al sentido común y a las emociones:
Me da igual lo que sean mis hijos mañana o en 30 años, Sr. Estivill. A saber qué mundo habrá entonces y qué les quitará el sueño. Lo que sé, es que su día a día, desde que nacieron han sido niños felices, con sueños tranquilos, con más o menos despertares, pero acompañados. Y lo que sé, Sr. Estivill es que yo seré una madre que no ha dormido 10 horas seguidas en más de 6 años, pero me he deleitado viendo a mis hijos dormirse en mi pecho, sabiendo que no les he causado un mal innecesario y sobre todo Sr. Estivill… que sus lágrimas no mantienen su jardín.

Mi carta al Sr. Estivill, el señor que vende sueños… malos sueños.

De verdad que lo intento

De verdad de la buena

De verdad que cada vez que le oigo hablar, me paro, respiro hondo, cuento hasta 10, o hasta 150, incluso he intentado recitar un mantra…

De verdad que no es nada personal… aunque reconozco que ya ver su cara me crispa… bueno vale, retiro lo de que no es nada personal…. porque a estas alturas ya sí lo es.

Que digo yo, Sr. Estivill,  que visto que últimamente le va a usted el humor, debe ser que  para ser mediático con la música no da usted el tipo,  por qué no va al Club de la Comedia en vez de a las Cutretertulias  mañaneras, donde se asiente a todo aunque sea la barbaridad más absurda que se sea capaz de expresar, eso sí con una sonrisa que quede bien en pantalla???? (eso para otro post… la lobotomía maternal de la mayoría de presentador@s, colaborador@s, de la TV).

Me lo habían dicho, que había ido usted a la TV no hace mucho. Pero como ya dije en el post sobre el Baby Boom, no veo TV, y la verdad, si no la pongo para ver  a algún actor guapo que me alegre el día,  tipo Dr. Shepherd (Sarai esto va por ti 😉 ), me va usted a perdonar que no la ponga para verle a usted.

El caso es que esta mañana leyendo el post de Alba Padró:   El Dr. Malson ataca de nou! (santa paciència),   no he podido resistirme y he visto su intervención.

Como Alba le ha respondido maravillosamente , no voy a repetirme, léala usted a ella y a ver si aprende algo. Que lo que es EVIDENTE es que de lactancia materna usted va muy pero que muy mal servido.

Pero sí quiero decirle un par de cositas…

¿No le ha pasado nunca oír que alguien  dice:

-Se ha muerto Fulanito

y otro responde:

-Pero si ayer mismo le vi y estaba tan bien… 

Y es cierto…  ayer estaba bien, y hace una hora, y hace 2 minutos… porque para morirse solo hay que estar vivo…

Del mismo modo... por pura definición… para dormirse hay que estar despierto.


Y vuelvo a alucinar de cómo hace usted de una obviedad  un descubrimiento.

O sea que para dormir a un bebé primero tiene que estar despierto… O-O

Creo que en vez de escribirle esta carta voy a proponerle para el Nobel. O para los premios a la charlatanería…

Lo triste  de esto Sr. Estivill es que hay tantos padres que le oyen y le creen que hasta cuando intento hacer humor con usted se me vuelve negro.

Lo triste es que usted antes al menos les daba la tregua de los primeros 6 meses y ahora ya empieza usted desde el primer día… ¿Qué pasa Sr. Estivill, tiene usted miedo que en esos 6 meses que les decía que esperaran para aplicar su método, estos padres descubran la verdad? ¿Tiene miedo de que encuentren otros libros, otros padres, otros blogs,  su propio instinto?

Y no me refiero a que los bebés NECESITAN dormir junto a sus padres, sino a la otra, la de que a la mayoría de los padres les gusta dormir con sus hijos cerca, y que nos parece placentero cantarles, acunarles , acariciarles y ver cómo se van durmiendo abandonándose entre nuestros brazos.

Pero claro, usted eso no lo sabe…

¿Alguna vez Sr. Estivill le durmieron en brazos?
¿Alguna vez le cantaron nanas mientras le acariciaron la carita o la cabeza?
 ¿Alguna vez alguien sintió su respiración de bebé o niño dormido sobre su pecho y suspiró de puro placer??

¿No? Pues lo siento…. pero ese no es motivo para que usted prive de ese placer a los padres , abuelos, hermanos mayores y tíos de ahora.

En alguna ocasión alguien con más autoridad que yo en ese campo le recomendó hacer terapia. Yo, sin ir a eso, que no es mi terreno, lo que le recomendaría es venir un día a mi grupo de crianza, o a cualquier otro de los muchos que hay en España, y tiene usted suerte, que además en Cataluña nos llevan ventaja y hay más que en ninguna otra comunidad.
Venga usted y vea a las madres y a sus bebés,  mamando sin horario, incluso tomando bibe, pero sin imposiciones estrictas de horario. Vea usted la cara de las madres hablando con las otras mientras sus bebés se van durmiendo en sus regazos…
Y si tiene usted la oportunidad, y alguna madre se presta, coja usted a uno de esos bebés, satisfechos, y póngaselo en el regazo… y observe cómo se duerme… déjelo ahí, cierre los ojos y sienta…  No piense, ni mire el reloj, solamente experimente el placer de sentir un cuerpo pequeño y caliente ser mecido apenas al ritmo de su respiración…

Sé que tiene usted hijos y nietos… y me pregunto… ¿lo ha hecho usted alguna vez? Porque si lo ha hecho… de verdad que no lo entiendo. A no ser que tengan razón los que piensan que usted arrastra traumas profundos.

Sea como fuere Sr. Estivill deje usted en paz a los bebés… y a los fetos…  Porque mucho me temo que su próximo libro va usted a pretender enseñar a los fetos a dormir como usted quiere.

Por último una cosita que usted ha olvidado…

Dice usted que los fetos en el útero saben dormirse solitos… que digo yo… ¿solitos?????????

Verá señor Estivill, me da que ha confundido usted a los mamíferos con algún tipo de reptiles. Sí, de esos que ponen huevos, los entierran y cuyas crías se desarrollan solas. Por definición, el útero materno es un órgano interior que pertenece al cuerpo de la madre, con lo cual, un bebé dentro del útero NO ESTÁ NUNCA SOLO.

De hecho
NUNCA EN LA VIDA VOLVEMOS A ESTAR IGUAL DE ACOMPAÑADOS QUE EN EL ÚTERO DE NUESTRA MADRE

 Así que me da usted la razón… el bebé fuera tiene que dormir como ya sabe, como lo ha estado haciendo dentro… acompañado de ese ruido de fondo al que yo me refiero siempre como “la banda sonora de su vida”, el sonido del latir de mamá.
Lo demás es demagogia, ganas de molestar, desconocimiento, ignorancia, maldad, afán de lucro, necesidad de los adultos… me da igual, cada uno tendrá sus propios motivos para hacer lo que quiera… pero la realidad es la realidad…
Si algún día la especie humana mutara en reptiles, pues entonces esas criaturas serán como usted vende, mientras tanto Sr. Estivill, no nos venda usted sueños… sobre todo, no nos venda malos sueños.


Quizás le interese leer:
*Dale la vuelta al “se te va a acvostumbrar”
*En mi casa lo hacemos así
*Respuesta a comentario sobre lactancia y colecho en niños mayores 

"En mi casa lo hacemos así"

Seguro que todos hemos usado esa expresión cuando jugamos al parchís ?¿¿verdad??

En unas casas cuentan 6 y en otras 12… como indicando que dentro de la norma general del juego, cada uno, en su casa,  lo hace como quiere. Y normalmente son los que vienen de fuera los que han de adaptarse a las normas de los anfitriones y no al contrario.

Con el dormir es igual… lo importante es dormir y todo lo demás es secundario…

Y cómo lo hagamos o dónde o con quién es asunto de cada cual…

El tema del colecho cada vez que se toca sigue dando mucho que hablar… de hecho el artículo que publiqué hace unos días  “Colecho y Sexo” ha sido el más visitado en un día de todos los que tiene el blog O-O , aunque me temo que es porque todo lo que lleve la palabra “sexo” siempre es un reclamo, y en este caso, había que hablar claramente del tema sin tapujos.

El caso es que todos tienen una opinión al respecto y eso está bien… lo malo es querer imponerla a los demás..

Yo no voy por la vida diciéndole a la gente lo malos padres que son por dormir separados de sus hijos.

Primero: porque si no me preguntan no saco yo el tema. Para mí el cómo duerme cada uno es un aspecto de la intimidad familiar. Igual que si duermen con camisón, pijama, en ropa interior o desnudos y con Channelnº 5 como Marilyn Monroe…  No  me importa y nunca se me ocurriría inmiscuirme.

Segundo: porque mientras lo que se haga con un hijo no sea maltrato, cada uno los cría como quiere.

Tercero: porque cada caso es particular (como el patio ) y aun cuando me piden consejo siempre evito dar una “solución”. Prefiero explicar las opciones y sus beneficios/consecuencias y que sean los padres los que decidan.

Curiosamente los padres que decidimos compartir cama y/o espacio con nuestros hijos nos convertimos en blanco de críticas y consejos no pedidos… todo el mundo se cree con derecho a opinar, y lo que es peor, a juzgar.

A ver, señoras del parque, vecin@s, suegr@s, madres, cuñad@s,  pediatras, enfermer@s, educadoras, señor que reparte el gas y demás….. A ver si les queda claro:

Y dormimos muy bien y somos muy felices y nos gusta lo que hacemos… y no tenemos ningún trauma al respecto

Y sí… mi marido y yo tenemos sexo…  prueba es que he tenido 2 embarazos más…

Cuando saque tiempo ( y ganas)  prepararé el segundo artículo sobre “Colecho y Sexo”, porque con los comentarios del primero hay donde profundizar…  que de momento mis neuronas están muy ocupadas disfrutando de mis últimas semanas de “colecho interno” con mi niña 🙂

PD: Gracias a  Sarai LLamas por el Banner personalizado

Los derechos de los niños

Los derechos de los niños

Artículo escrito originalmente para la revista Digital “Descubriendo la Infancia”

Los Derechos de Los Niños

En muchas sociedades avanzadas para su época, convivían ciudadanos con derechos con otros que carecían de ellos. En algunos casos estos no-ciudadanos eran esclavos, o extranjeros o mujeres o niños. Incluso en sociedades consideradas cuna de las libertades había individuos privados de derechos y nosotros al mirar atrás nos preguntamos cómo podían no ver la realidad que hoy en nuestra época damos por aceptada: que todas las personas somos iguales.

Realidad que, no obstante, no ha alcanzado a toda la sociedad humana pues a día de hoy sigue habiendo esclavitud en el mundo y sigue habiendo maltrato a mujeres con el beneplácito de algunos gobiernos. Incluso en nuestra sociedad civilizada donde todos luchamos por tener igualdad en los derechos y donde las mujeres hemos conquistado lo que nuestras antepasadas ni soñaron, aún nos queda una lucha pendiente : reconocer que los bebés y niños son personas y que como tales tienen derechos. Derechos inalienables como los de los adultos, como los de las mujeres, como los de los ancianos, como los de los trabajadores, en definitiva, como cualquier persona, la incluyamos en el grupo que queramos. De hecho, las agrupamos así para ampliar los derechos que “per sé” tendrían que tener. Porque sabemos que cuanto más vulnerable es un grupo, más se debe cuidar por sus intereses, de ahí que hablemos de los derechos de “las mujeres” o de “los trabajadores”… o de “los niños”, cuando lo normal y deseable debería ser no tener que hacer distinciones.

Pero la clave de la falta de respeto al niño suele estar en la misma concepción de lo que son y no son a ojos de la sociedad.

El diccionario define “persona” en su primera acepción como “individuo de la especie humana”. En ese sentido sobraría matizar que los bebés y niños son personas, ya que evidentemente son individuos de la especie humana. Y puede que la clave esté en la palabra “individuo”. Nos da a entender que cada persona es un ser único, con caracterísiticas y rasgos que lo diferencian de cualquier otro, desde el mismo nacimiento (e incluso antes). Y ahí entra el conflicto. Porque vivimos en una sociedad que pretende adiestrar a los padres para que críen hijos como quien cría lagartos en un terrario. El modelo establecido es el de la separación madre-bebé desde el mismo momento del parto(e incluso antes cuando no se le deja al bebé tomar la iniciativa de cuándo nacer), el de dormir solos aunque sea a costa de llorar sin consuelo, alimentarlos con horarios establecidos, con cantidades predeterminadas, con alimentos artificiales, evitando el contacto prolongado de llevarlos cerca sustituyendo la ancestral práctica del porteo con cochecitos cada vez más caros y sofisticados. Negándoles el placer de conocer el mundo y aprender desde la posición idónea para ello, a la altura de nuestra mirada y nuestras caricias. Eso sí… para sustituir todas estas muestras de cariño individualizado de cada madre hacia su hijo tenemos un sinfín de productos estandarizados: cunas, cambiadores, carrouseles de luces y sonidos, luces anti-miedo, chupetes, cojines anticólicos, cojines antivuelco, sabanitas impregnada en el olor de mamá, intercomunicadores con o sin cámara, carritos, capazos, hamaquitas, y un largo etcétera.

Todos iguales, todos con el mismo modelo a seguir, todos con el mismo peso, y el mismo horario, para comer y dormir y bañarse y jugar y aprender…¿De verdad no nos damos cuenta de lo alienable de este tipo de crianza colectiva? ¿no es el hecho de querer estandarizar la crianza caracterísitica de las sociedades autoritarias, sean de la índole que sean? Lo peor es que hasta ahora ese tipo de adiestramiento al menor se hacía pasados los primeros años de vida del niño. Por ejemplo, la educación espartana (calificativo que ha perdurado  hasta hoy) no comenzaba hasta los 5 ó 7 años… y ahora este tipo de educación conductivista en auge dirigida a conseguir la completa sumisión y obediencia ciega a la autoridad empieza desde el nacimiento. Habría que pararse a pensar qué tipo de sociedad cosecharemos con individuos desindividualizados desde la cuna. Con personas tratadas como no-personas desde antes de tener conciencia.Con niños criados sintiendo que sus necesidades básicas de contacto y alimento constante no son satisfechas o lo son  parcialmente con burdos sustitutos de mamá.

Lo curioso es que ningún padre aplicaría este tipo de consejos a no ser que les aseguraran que es lo mejor, lo más beneficioso para la familia y para el propio bebé. Y nosotros, los padres, primerizos todos en el arte de criar a los hijos, confiamos ciegamente en la Vaca Sagrada de hoy, la Ciencia, o más bien la pseudociencia de quienes usurpan un papel que no les corresponde.

Nadie, por muy médico especialista que sea, ha de decirme cuánto o cuándo coger a mi hijo o alimentarlo, o dormirlo, o acunarlo o cantarlo… del mismo modo que a nadie le doy la autoridad para decirme cuándo y cuánto me besa mi marido o me demuestra cariño, o me abraza o si dormimos juntos o separados. Entonces ¿en qué punto del camino hemos perdido el sentido común y el instinto para dejar que otros nos convenzan de hacer a nuestros hijos lo que no le haríamos a ningún otro ser humano: hacerle esperar para comer pasando hambre o sed “porque no le toca” u obligarle a comer o a dormir…?

A quienes me dicen que esperan que el bebé coma cuando y cuanto le toca, que duerma solo, que no llore al no ver a su madre, y que se quede quieto tumbado boca arriba mirando todo el rato la misma estampa (aunque sea la de el muy estimulante y carísimo carrousel musical) les respondo: “Tú no quieres un bebé, quieres un reptil”. Y no es exagerado. Quienes crían reptiles en terrarios saben que no dan mucho trabajo, que no hacen ruido, que no lloran si se les deja solos, que te dejan dormir toda la noche, que se les puede dar de comer una vez cada mucho tiempo, y que no te entorpecen tu vida social o tu vuelta al trabajo.

Si tu bebé come cada poco rato, llora si se queda solo, no se duerme sin tu pecho y le gusta que le cojas en brazos… ¡ENHORABUENA! Has tenido un bebé humano, que además de todas las necesidades de un mamífero tiene una individualidad que le hace luchar por lo que necesita. Y a no ser que le apaguemos ese deseo innato a fuerza de ignorarle repetidamente, hará valer sus derechos, resistiéndose o llorando. Si tienes un bebé que se rebela cuando intentas que duerma solo o que coma más de lo que necesita, no oigas a quienes te digan que te ha salido un niño “malo” o “dictador”… esa clase de personas son las que en el pasado lucharon porque tú hoy, como mujer o como anciano o como trabajador tengas derechos. Quizás eran asi los bebés que un día se convirtieron en Mary Wollstonecraft o Rosa Parks.

De nosotros como padres depende apagar o no al luchador que hay en cada bebé y/o niño y convertirlo o no en sumiso a los dictados de las autoridades de turno… sean en forma de poder político o de profesionales “expertos” en todo aspecto del desarrollo infantil.

Ante la duda de si un consejo dado por profesionales es o no una violación de los derechos del bebé y/o niño haz la prueba: en el consejo cambia la palabra “bebé” o “niño” por “mujer”, “anciano”, “enfermo”, “discapacitado”, “miembro de otro grupo étnico”, etc… En la mayoría de los casos la diferencia entre la tortura y un “método para ayudarte a criar a tu hijo” es sólo esa, la persona a quien va dirigida.

Y recordemos todos… que igual que la conciencia es algo inanto en el ser humano, más allá de Leyes temporales, el instinto nos guiará por nuestra Maternidad si estamos dispuestos a dejarlo aflorar, mirando a nuestros hijos, abrazándoles… criándoles como merecen… a base de Mimos y Teta.

Nohemí Hervada
Creative Commons License

Nanas

Respondiendo a una consulta del blog acerca de si los bebés han de dormirse solos o no, le comenté a esa mamá que pensara en las nanas. Esas canciones que madres y abuelas de todas las culturas han cantado a sus bebés mientras les mecían en sus brazos.

Me ha dado por pensar en esta mágica costumbre y he encontrado cosas muy interesantes, como algunas letras que tranquilizan al niño asegurándole que mamá velará su sueño o que puede estar tranquilo sobre su pecho.

Estas mujeres entendían lo que nuestra sociedad nos ha hecho olvidar, que para los bebés dormirse solos es algo impensable, que necesitan la compañía de mamá, papá, la abuela, de alguien conocido que les dé tranquilidad.

Que para conciliar el sueño hay que estar tranquilo, seguro y relajado… de ahí que todas estas canciones tengan ese ritmo suave y cadencioso. Nada que ver con esas teorías que intentan rendir al niño de puro estrés, miedo,  angustia y desesperación por sentirse solos y desatendidos por las personas encargadas de cuidarles.

La importancia de la nana.

Según la Profesora en Letras, Graciela Pacheco de Balbastro, la canción de cuna nace en el momento en el que la madre musicaliza su ternura y hace un nido de sus brazos. Para ella, este género literario es el primero que el hombre disfruta en su vida. Y agrega que pasaron varios años antes de que estas canciones pudieran plasmarse en hojas de papel, y dejar sólo el ámbito de la oralidad.

Las nanas son fundamentales para los bebés. A través de ellas, las madres los cobijan, cuidan y aman. Esto, estrecha la íntima relación madre hijo, donde todo el mundo parece parar y solo existen esas dos personas, una cantando, otra oyendo y ambas sintiendo. La canción sirve como un puente que ayuda al niño a dejar caer sus párpados y vencerse a la tentación del sueño, cayendo seguro en un sueño placentero.

(Fragmentos extraídos de www.univisión.com)

Es curisoso que se haya utilizado el título de la nana más famosa en castellano  “Duérmete niño” como título de un libro que es justo lo opuesto al espíritu de una canción de cuna…

Me imagino que el autor del libro (no del método pues ni siquiera es suyo) lo escogió para adornarlo con un halo de humanidad y ternura de las que evidentemente el libro carece. Por no hablar de que al ser una canción transmitida oralmente y sin autor reconocido se libra de pagar derechos de autor.

He encontrado una página llena de nanas preciosas cantadas a capella (Lullaby Link), con letras tan bonitas como esta:

Sleep my baby on my bosom
Warm and cozy will it prove
Round thee mother’s arms are folding
In her heart a mother’s love

There shall no one come to harm thee
Naught shall ever break thy rest
Sleep my darling babe in quiet
Sleep on mother’s gentle breast.

Sleep serenely, baby, slumber
Lovely baby, gently sleep;
Tell me wherefore art thou smiling
Smiling sweetly in thy sleep?

Do the angels smile in heaven
When thy happy smile they see?
Dost thou on them smile while slumb’ring
On my bosom peacefully.

Do not fear the sound of a breeze
Brushing leaves against the door.
Do not dread the murmuring seas,
Lonely waves washing the shore.

Sleep child mine, there’s nothing here,
While in slumber at my breast,
Angels smiling, have no fear,
Holy angels guard your rest.

Mirad por favor las imágenes que acompañan esta canción y que alguien me diga si hay algo mejor que esa sensación de tener a nuestros hijos dormidos cerquita de nosotros…

Qué pena esos padres que se pierden esas sensaciones … crecen tan rápido que dentro de poco muchos de nosotros añoñaremos estos días de cama y sueños compartidos.

Cuando nuestros hijos crezcan y nos pregunten cómo les dormíamos de pequeños… algunos podremos hablarles con una sonrisa en los labios y  tranquilidad en el alma de esas pequeñas canciones que acompañaron esas noches, otros, desgraciadamente, sólo podrán evocar llantos desgarradores en una habitación a oscuras y tras eso, el silencio, silencio que enmascara  soledad y miedo. A nosotros nos toca decidir qué recuerdos  tendrán nuestros hijos  y nosotros de esos días.

Reflexiones sobre el método Estivill. María Paula Cavanna

Reflexiones sobre el método Estivill. María Paula Cavanna

María Paula Cavanna, responde frase a frase cada una de las indicaciones del Dr. Estivill en su libro “Duérmete niño”, con inteligencia y respeto.

A DORMIR SE APRENDE:

A dormir NO se aprende, como no se aprende a caminar, ni a controlar esfínteres. Son adquisiciones que se dan cuando el niño está maduro para ello. Hay decenas de estudios acerca del sueño infantil, de cómo se alternan las fases REM con las otras, y de por qué es fisiológico que el niño se despierte varias veces durante la noche.

DORMIR ADECUADAMENTE:

No hay modos adecuados o no adecuados de dormir. Cada uno duerme como duerme, no se puede forzar a la gente a que duerma 8 horas si tiene necesidad de dormir 5 ó 12. Como no se puede forzarlas a respirar más veces de las que necesita, o a comer más de lo que necesita.

LOS PADRES DEBEN TENER UNA CONDUCTA ACTIVA:

Sí, activa en cuanto a mecerlos, acunarlos, abrazarlos, darles teta, y acudir cada vez que sus hijos los llamen. No hay nada que los padres debamos “hacer” para que los chicos se duerman, simplemente acompañarlos en sus necesidades.

EL BUEN DORMIR NECESITA DE UN AMBIENTE SERENO Y OSCURO:

Los bebés vienen de la panza de la mamá, que no es un ambiente ni sereno ni oscuro. El silencio y la oscuridad asustan a los chicos, de todas las épocas. Todos vimos alguna vez bebés que se duermen en el shopping o en un casamiento sin problema alguno. Las personas dormimos cuando tenemos sueño, simplemente. Por supuesto que no estoy sugiriendo dormir a nuestros hijos en una discoteca, sino aclarar que la oscuridad es atemorizante para cualquier niño, cuanto más pequeño, es peor. Y lo mismo ocurre con el silencio. Dormir cerca de otros seres humanos -cosa que se ha hecho desde la época de las cavernas, para permitir la subsistencia, y cosa que los adultos hacemos cada vez que podemos- es la conducta natural de cualquier bebé humano.

NO ES NECESARIO ESTAR PRESENTE HASTA QUE EL NIÑO SE DUERMA PROFUNDAMENTE:

Si nos vamos antes y el niño se duerme de todos modos y no vuelve a despertarse, no hay necesidad. Pero la gran mayoría de los nenes se vuelven a despertar antes de caer profundamente dormidos, y al no ver a su persona de confianza cerca -parece que al Dr Estivill no le parece patológica la dependencia a un osito pero sí el apego a los padres- se despertará, llorará, como conducta totalmente natural, la traemos filogenéticamente, pues tenemos en nuestros genes que cuanto más lloraron los bebés, más acudieron sus papás a atenderlos, y eso garantizó la supervivencia desde que el mundo es mundo.

LA FAMILIA DEBE ACOMPAÑAR, NO INVADIR!!!!

Totalmente de acuerdo, si definimos qué es invadir. Cómo se invade a un niño? Con caricias? Con un cuento antes de dormir? Durmiéndolo en brazos? Me temo que estamos hablando de cosas diferentes.

CONSEJOS:

Calma, paciencia, serenidad. Absolutamente de acuerdo. Hemos traído bebés al mundo, y así funcionan, despertándose varias veces por noche durante sus primeros años.

NO LEVANTARLOS DE LA CUNA:

Por qué??? Si el bebé llora, está despierto, reclama a sus papás, no se lo puede levantar de la cuna? Quién lo dice? Dónde están los estudios que avalan semejante conducta?? Qué pensaríamos de un manual para esposos que dijera “si su esposa llora, no la abrace, no acuda a consolarla”???

NO MECERLOS EN BRAZOS A LA HORA DEL SUEÑO:

Hay algún lugar más placentero para dormir que los brazos del ser amado? Los adultos que vivimos en pareja, no dormimos abrazados? Para un niño, los brazos de sus padres son el lugar seguro a donde reposar, no existe mejor lugar para dormir que sintiéndose seguros, cobijados, amados. ¿¿De dónde estamos sacando estos consejos???

NO DARLE PALMADITAS EN LA COLA (CULITO):

?????? O sea, los dejamos solos, a oscuras, en silencio y ni siquiera podemos tener contacto físico. Y el bebé/niño recibirá el mensaje de que dormir es placentero y maravilloso!!! A mi me suena a castigo, a soledad, a “no te quiero“, a abandono. Y las centenas de niños que consultan a los psicólogos infantiles luego de que se les aplicó este método, lo confirman.

NO PASARLO DE BRAZO EN BRAZO DE FAMILIARES ANSIOSOS:

Absolutamente de acuerdo. Si están ansiosos no funcionará. Aunque es frecuente ver que cuando la ansiosa es la madre, los brazos de una tía o vecina suelen ser mágicos para calmar a esta díada que se retroalimenta a sí misma.

NO OFRECERLE JUGOS O COMIDA SI YA SE ALIMENTÓ:

Por qué?? Dónde deja eso a la lactancia materna? No se le puede dar teta a un bebé que llora porque no puede dormir? Acaso saben que la leche materna contiene triptófano, un componente que induce al sueño y que justamente los bebés despiertan para bebérselo y así seguir durmiendo? Y si se despertó porque tenía sed? Ninguno de ustedes se despertó nunca de madrugada con hambre? Por qué tratamos a los niños como si fueran de otra especie, o de otro planeta??

NO DEJES DE CONSULTAR AL PEDIATRA ANTE TRASTORNOS DEL SUEÑO: Absolutamente de acuerdo. Definamos entonces, qué es un trastorno del sueño. Hablar dormido? Caminar sonámbulo? Tener apneas?Despertar varias veces a la noche en un niño de 0 a 3 años no es un trastorno del sueño, definitivamente no lo es.

LOS MENORES DE SEIS MESES DORMIRAN BOCA ARRIBA O DE COSTADO:

No entraré en detalles. Hay campañas a nivel nacional acerca de esto, como también había otras hace algunos años aconsejando dormir boca abajo….

TRABAJA CON RUTINAS DIARIAS:

A tal hora el alimento… dónde queda la teta en este consejo? Si tomamos las recomendaciones de la OMS de dar teta dos años o más, hay que dar la teta con horario? Todos los trabajadores de la salud sabemos -o deberíamos saber- que dar la teta con horario es quedarse sin leche en pocos días.Las rutinas son saludables para todos en general, pero los bebés no tienen “hora” para jugar ni para dormir. Y tengo el consultorio lleno de mamás que no le dan teta porque “no le toca” o que lo bañan a tal hora porque “le toca”. Cuidado con los consejos que damos, los niños no son electrodomésticos con manuales para sacarlos en serie.

ACOSTÚMBRALO A ESTO Y VERÁS QUE ÉL AJUSTARÁ SUS HORARIOS:

Lo que el niño hará, será dejar de reclamar lo que sabe que no conseguirá. Descreerá de sus padres, como las personas descreemos de quien dice “te llamo” y no nos llama. Qué tal un manual para novios donde diga “llámela todos los días a las 4? , “hay una hora para salidas, una hora para el sexo, una hora para el lavado de la ropa”? Acaso los adultos vivimos así? Acaso toleraríamos una relación donde el otro no nos da lo que necesitamos, bajo el pretexto de que así aprenderemos? Lo que en el “Duérmete Niño” se llama aprendizaje, es lo que los adultos llamamos desconfianza, y resignación.

Y EL DORMIR DEJARÁ DE SER UN PROBLEMA:

El dormir es un problema para quienes no entienden que los despertares nocturnos son normales en los bebés. Si compramos un perro, hará pozos en el jardín, si adquirimos un celular, habrá que cargarle las baterías, si tenemos un niño, habrá que estar disponible para atender a sus necesidades. Es simple. En esta cultura “light” en la que vivimos, queremos parir sin que nos duela, criar sin posponer nuestra vida privada, tener hijos y que nada cambie en nuestra rutina, casarnos y no tener crisis…nos inventamos los problemas, donde no los hay.No tardará mucho en aparecer alguien que diga que los bebés deben caminar a los 9 meses, y ahí aparecerán todas las madres desesperadas comprando libros y llevando a sus bebés a estimuladores para que sean como dicen las revistas que deben ser.

DALE CONFIANZA Y SEGURIDAD PARA DORMIR SOLO:

La confianza y la seguridad no se dan, se transmiten con actitudes. Los seres humanos las vamos adquiriendo a fuerza de contar con el otro, de la estabilidad en el vínculo, del reconocimiento de nuestras necesidades. Un niño que quiera dormir con sus papás y en cambio se lo deje en silencio y a oscuras con el osito, sin mecerlo ni darle un vaso de agua, sin duda no ganará confianza ni seguridad. Aprenderá a dormir solo, como los adultos aprendemos a no concurrir a un restaurante donde nos tratan mal, a no llamar a ese amigo que nunca nos contesta y a no confiar en quien no mantiene su palabra.

Quizás en breve escriba un artículo con todas las fundamentaciones científicas, por ahora estoy indignada con lo que acabo de ver, y con la falta de humanidad con la que pretendemos educar a nuestros niños.

Lic. María Paula Cavanna. Psicóloga.

Reflexiones sobre el método Estivill. Rosa Jové

Reflexiones sobre el método Estivill. Rosa Jové

Rosa Jové, psicóloga clínica y psicopediatra, expone en este artículo sus reflexiones y opiniones sobre el conocido Método Estivill para enseñar a dormir a los niños.

Reflexiones

 

  1. No estoy en contra del método. Simplemente quiero lo mismo que se les pide a otros métodos o fármacos; es decir, que alguien me demuestre que no son perjudiciales para la salud.

    De momento no hay ningún estudio que demuestre que a los niños que se les ha aplicado este método no tengan secuelas psicológicas de mayores. En cambio hay estudios científicos importantes (Spitz, Harlow, Bolwby, Mckenna, …) sobre lo perjudicial que es dejar llorar a los niños, no consolarlos, dejarlos solos, etc…

    El día que me demuestren que no es perjudicial para la salud quizás lo recomiende, mientras tanto … no.

  2. No estoy en contra del método. Simplemente quiero que me demuestren lo que dicen.

    No hay en todo el libro de Estivill una nota bibliográfica de ningún estudio y de ningún autor que avalen sus palabras. Me enseñaron en la universidad que todo trabajo científico debe ir acompañado de estudios y citas que avalen lo que uno dice; en caso contrario, no es ciencia, sino periodismo. Por cierto, … ¿por qué un hombre de “ciencia”, como Estivill, elige a una periodista, como Silvia de Béjar, para escribir su libro?

    El día que me demuestren lo que dicen quizás lo recomiende, mientras tanto …. no.

  3. No estoy en contra del método. Simplemente quiero que me demuestren que sirve para solucionar los problemas del sueño.

    Estivill dice en el prólogo de su libro que funciona en el 96% de los casos (sin citar ningún estudio que avale sus palabras, ¡claro!). En cambio en el capítulo VI cita que hay problemas que no tiene solución como las pesadillas (45% de niños), el sonambulismo (15%), etc… A ver, repasemos matemáticas. Si del 100% de niños con problemas de sueño (donde se supone que incluye a los de las pesadillas) el 96% se “curan” con el método, pero el 45% del 100% no pueden ser curados …. hay algo en esta suma que me falla. O me sobran niños o me faltan curaciones.
    ¿Qué pasa? Pues que Estivill no tiene la solución para los verdaderos problemas del sueño. Sólo trata esos casos leves de niños que tienen necesidad de
    sus padres para dormir (cosa que se cura sola con el tiempo). Lo único que les “enseña” a los niños con su método es a darse cuenta de que nadie les hará caso y, por lo tanto, a la larga aprenden a no quejarse más. Muchos ni siquiera se duermen enseguida, sino que se quedan quietos en silencio.

    El día que me demuestren que sirve para solucionar los problemas del sueño quizás lo recomiende, mientras tanto … no.

  4.  No estoy en contra del método. Simplemente creo, como hacemos la mayoría de profesionales de la salud, que ante un diagnóstico es de elección el tratamiento menos agresivo para la persona.

    Ante un niño que todavía necesita dormir en compañía o que le duerman, hay muchas cosas que funcionan, entre ellas el mecerlos, el dormir acompañados o el dejar pasar el tiempo. La mayoría de problemas se resuelven solos, y ¡total! si el método es tan bueno, funcionará igual a los pocos meses que a los 3 años (época en la que se suelen solucionar gran parte de los problemas). ¿Por qué empezar con el que hará sufrir más a nuestro hijo?

    El día que me demuestren que es el único método que funciona en estos casos (o el menos agresivo) quizás lo recomiende, mientras tanto …… no.

  5.  No estoy en contra del método. Simplemente me pregunto ¿qué método?

    Desde Valman hasta Estivill conozco varios autores que se han adjudicado la autoría del método en los últimos 30 años. El que mejor lo ha desarrollado es Ferber (de hecho, menos en España, en todo el mundo a nuestro supuesto método Estivill, le llaman método Ferber). Si tiene la oportunidad de ojear su libro “Solucione los Problemas de Sueño de su Hijo” (Ed. Medici), en la página 91 verá publicado el método “Estivill” 5 años antes de que el primer “Duermete niño” apareciera en el mercado.

    ¡Ah! ¡Por eso lo escribió una periodista! Estivill simplemente hizo de intermediario: cogió las ideas de Ferber y se las dio a Silvia de Béjar.

    El día que me demuestren que el método Estivill no es una estafa quizás lo recomiende, mientras tanto……no.

  6. . No estoy en contra del método. Simplemente tengo una lista con 10 o 15 preguntas más que me quedan sin contestar.

    Soy persona de ciencia (o lo intento) y necesito respuestas antes de hacer llorar a mi hijo.

    El día que me den todas las respuestas que necesito quizás lo recomiende, mientras tanto….. intente no creer todo lo que la publicidad dice. Busque, investigue y pregúntese. Sus hijos lo merecen.

Rosa Jové

Declaración sobre el Llanto de los bebés

Cuando un recién nacido aprende
en una sala de nido que es inútil gritar…
está sufriendo su primera experiencia de sumisión.
(Michel Odent)


Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:

Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que ‘sea normal’. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.

El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.

El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum Concept, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano.

Esto es cierto durante el primer año de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la antigua famosa ‘cuarentena’ de las recién paridas); luego, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando el bebé empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.

La verdad es obvia, sencilla y evidente.

El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema digestivo y además puede regular su composición con la duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos.

Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque está sufriendo. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad de la criatura, así como la confianza en su entorno.

Las madres y los padres, aunque nos han educado en la creencia de que ‘es normal que los niños lloren’ y que ‘hay que dejarles llorar para que se acostumbren’, y por ello estamos especialmente insensibilizadas para que su llanto no nos afecte, a veces no somos capaces de tolerarlo. Como es natural si estamos un poco cerca de ellos, sentimos su sufrimiento y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas y no podemos consentir su dolor. No estamos del todo deshumanizadas. Por eso los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo. Esto tiene un nombre común, que es la ‘administración de la tortura’, pues es una verdadera tortura la que infligimos a los bebés cuando hacemos ésto, y nos infligimos a nosotras mismas, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica.

Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana; demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados, produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico; en fin, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir sol@s en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.

En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza: al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado modelos de walkyes talkys especiales para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados.

Simultáneamente a esta cultura de la crianza de los bebés, se medicaliza cada vez más la maternidad de las mujeres; lo que tendría que ser una etapa gozosa de nuestra vida sexual, se convierte en una penosa enfermedad. Entregadas a los protocolos médicos, las mujeres adormecemos la sensibilidad y el contacto con nuestros cuerpos, y nos perdemos una parte de nuestra sexualidad: el placer de la gestación, del parto y de la exterogestación, lactancia incluida. Paralelamente las mujeres hemos accedido a un mundo laboral y profesional masculino, hecho por los hombres y para los hombres, y que por tanto excluye la maternidad; por eso la maternidad en la sociedad industrializada ha quedado encerrada en el ámbito privado y doméstico. Sin embargo, durante milenios la mujer ha realizado sus tareas y sus actividades con sus criaturas colgadas de sus cuerpos, como todavía sucede en las sociedades no occidentalizadas. La imagen de la mujer con su criatura tiene que volver a los escenarios públicos, laborales y profesionales, so pena de destruir el futuro del desarrollo humano.

A corto plazo parece que el modelo de crianza robotizado no es dañino, que no pasa nada, que las criaturas sobreviven; pero científicos como Michel Odent (1999 y www.primal-health.org), apoyándose en diversos estudios epidemiológicos, han demostrado la relación directa entre diferentes aspectos de esta robotización y enfermedades que sobrevienen en la edad adulta. Por otro lado, la violencia creciente en todos los ámbitos tanto públicos como privados, como han demostrado los estudios de la psicóloga suizo-alemana Alice Miller (1980) y del neurofisiólogo estadounidense James W. Prescott (1975), por citar sólo dos nombres, también procede del mal trato y de la falta de placer corporal en la etapa primera de la vida humana. También hay estudios que demuestran la correlación entre la adicción a las drogas y los trastornos mentales, con agresiones y abandonos sufridos en la etapa primal. Por eso los bebés lloran cuando les falta lo que se les quita ; ell@s saben lo que necesitan, lo que les correspondería en ese momento de sus vidas.

Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.

También deberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir la mente, pero es más difícil confundir la percepción visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo: en esta cuestión, el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y ambos tienen sus razones.

No es cierto que el colecho (la práctica de que los bebés duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno conocido como ‘muerte súbita’. Según The Foundation for the Study of Infant Deaths, la mayoría de los fallecimientos por ‘muerte súbita’ se producen en la cuna. Los estudios demuestran que es más seguro para el bebé dormir en la cama con sus padres que dormir solo.

Por todo lo que hemos expuesto, queremos expresar nuestra gran preocupación ante la difusión del método propuesto por el neurólogo E. Estivill en su libro Duérmete Niño (basado a su vez en el método Ferber divulgado en Estados Unidos), para fomentar y ejercitar la tolerancia de las madres y los padres al llanto de sus bebés; se trata de un conductismo especialmente radical y especialmente nocivo teniendo en cuenta que el bebé está aún en una etapa de formación. No es un método para tratar los trastornos del sueño, como a veces se presenta, sino para someter la vida humana en su más temprana edad. Las gravísimas consecuencias de este método, han empezado ya a ponerse de manifiesto.

Necesitamos una cultura y una ciencia para una crianza acorde con nuestra naturaleza humana, porque no somos robots, sino seres humanos que sentimos y nos estremecemos cuando nos falta el cuerpo a cuerpo con nuestros mayores. Para contribuir a ello, para que tu hijo o tu hija deje de sufrir YA, y si te sientes mal cuando escuchas llorar a tu bebé, hazte caso, cógele en brazos para sentirle y sentir lo que está pidiendo; posiblemente sólo sea eso lo que quiere y necesita, el contacto con tu cuerpo. No se lo niegues.

http://www.suenoinfantil.org/