Lo que el nieto de Copito de Nieve me enseñó

Lo que el nieto de Copito de Nieve me enseñó

 

Hoy estoy muy contenta.

Hoy puedo compartir con vosotros un vídeo que he buscado por años. Gracias  a  Marta de Te cuido con-tacto  alumna de la formación Asesoras Continuum  que lo ha encontrado y me avisó enseguida <3
Vi este programa cuando lo emitieron en la TV y en su día no le di demasiada importancia hasta que empecé a dedicarme al porteo y al asesoramiento maternal.
He dado charlas a cientos de padres sobre la importancia del contacto y las necesidades emocionales del bebé humano.
Muchas veces aludí a esto que vi.
Esta pequeña cría de gorila tiene suerte. Es nieto de un gorila muy famoso y como tal, se le cuida con mimo (curiosa expresión). Se le atiende de la mejor forma  para conseguir que se desarrolle lo mejor posible y sobreviva.

Cuando pensaba en el video siempre decía:

“ese pequeño gorila tiene más suerte que muchos de los bebés de nuestra sociedad”


Mirad el video y veréis lo que el nieto de Copito de Nieve me enseñó.

 

 

  • Una cuidadora sola para esa cría de gorila
  • “Su madre no estuvo en un grupo con madres criando y no aprendió: así de simple”
  • “Lo tendremos aquí hasta que se independice un poco, aprenda a comer, sepa andar y pueda ser introducido en otro grupo de gorilas”
  • “No le gusta separarse… si lo estoy tocando no importa, pero si lo dejo solo no le gusta”
  • “No le gusta estar solo, desenganchado de nosotras…”
  • “Intentamos que duerma encima de nosotras porque es donde dormiría con su madre, y entonces es mejor para él, para su desarrollo”

 

Curioso ¿verdad?, si lo decimos de un bebé lo estamos malcriando… y sin embargo a este gorila se lo hacían porque era el mejor cuidado posible para su desarrollo

inscripción asesoras continuum

Los efectos a largo plazo del amor maternal

Los efectos a largo plazo del amor maternal

El exceso de afecto maternal en la infancia permite una mayor capacidad para hacer frente a los momentos de ansiedad, angustia y estrés durante la edad adulta.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, han asegurado que las personas que durante la infancia recibieron mucho afecto materno de sus madres están más capacitados de adultos para hacer frente a situaciones de angustia, ansiedad y estrés, según los resultados de un estudio que se publica la revista ‘Journal of Epidemiology and Community Health’.

El estudio contó con la participación de un total de 482 personas. Los expertos procedieron a analizar sus recuerdos de cuando tenían ocho meses de edad para evaluar la relación de afecto que tuvieron con sus madres. Concretamente, los participantes tenían que evaluar “lo bien que lo había hecho la madre” con diferentes parámetros, que iban desde una actitud “negativa” a una “exagerada”. Los resultados mostraron que la mayoría (un 85%) demostró unos niveles normales de afecto y sólo uno de cada diez calificó la relación de poco afectiva. Posteriormente, se realizó una evaluación psicológica de la salud mental de los participantes a los 34 años, analizando posibles situaciones de ansiedad o angustia. Así, los investigadores detectaron que aquellos con un mayor afecto materno eran los que presentaban los niveles más bajos de ansiedad, mientras que quienes no guardaban un recuerdo agradable de sus madres reconocían más momentos de malestar general de adultos.

Estos hallazgos, según los autores, demuestran que las experiencias vitales de pequeños pueden influir en la salud del adulto, siendo así el afecto maternal el que proporciona seguridad y confianza, permitiendo también desarrollar una vida social más amplia.

Para acceder al texto completo consulte las características de suscripción de la fuente original: jech.bmj.com/

J Epidemiol Community Health doi:10.1136/jech.2009.097873

Mother’s affection at 8 months predicts emotional distress in adulthood

  1. J Maselko1,
  2. L Kubzansky2,
  3. L Lipsitt3,
  4. S L Buka3

+ Author Affiliations

  1. 1Duke University, Durham, North Carolina, USA
  2. 2Harvard School of Public Health, Boston, Massachusetts, USA
  3. 3Brown University, Providence, Rhode Island, USA
  • Accepted 8 February 2010
  • Published Online First 26 July 2010

Abstract

Background Long-standing theory suggests that quality of the mother’s (or primary caregiver’s) interaction with a child is a key determinant of the child’s subsequent resilience or vulnerability and has implications for health in adulthood. However, there is a dearth of longitudinal data with both objective assessments of nurturing behaviour during infancy and sustained follow-up ascertaining the quality of adult functioning.

Methods We used data from the Providence, Rhode Island birth cohort of the National Collaborative Perinatal Project (mean age 34 at follow-up, final N=482) to conduct a prospective study of the association between objectively measured affective quality of the mother–infant interaction and adult mental health. Infant–mother interaction quality was rated by an observer when infants were 8 months old, and adult emotional functioning was assessed from the Symptom Checklist-90, capturing both specific and general types of distress.

Results High levels of maternal affection at 8 months were associated with significantly lower levels of distress in adult offspring (1/2 standard deviation; b=−4.76, se=1.7, p<0.01). The strongest association was with the anxiety subscale. Mother’s affection did not seem to be on the pathway between lower parental SES and offspring distress.

Conclusion These findings suggest that early nurturing and warmth have long-lasting positive effects on mental health well into adulthood.

29/07/2010 · Journal of Epidemiology and Community Health. 2010

Nota de Mimos y Teta

Reproduzco el artículo tal cual me lo han enviado, pero la expresión “exceso de Amor Maternal” no nos parece acertada.

La importancia del afecto entre el bebé recién nacido y sus padres.

La importancia del afecto entre el bebé recién nacido y sus padres.

 

vac-15-18-sept-33Entre los padres y sus bebés se crea un fuerte vínculo de unión o apego. Este vínculo hace que los padres deseen colmar a su pequeño de amor y cariño, protegerlo, alimentarlo y cuidarlo en todos los sentidos. Este vínculo hace que los padres se levanten a media noche para alimentar al bebé cuando éste tiene hambre y les hace estar pendientes de su amplia gama de llantos y gimoteos.

Los científicos todavía están investigando y aprendiendo muchas cosas sobre cómo se establece este vínculo. Saben que este fuerte vínculo proporciona al bebé el primer modelo de relaciones íntimas y favorece la seguridad en sí mismo y la autoestima. Y la medida en que los padres respondan a las señales del lactante puede repercutir sobre su desarrollo social y cognitivo.


¿Por qué es tan importante ese vínculo?

1-oct-12La formación del vínculo es algo fundamental para un bebé. Estudios sobre monos recién nacidos con maniquís que hacían las veces de madres mostraron que, a pesar de los esfuerzos de los lactantes por obtener una respuesta de sus “madres” tocándolas y abrazándolas, la ausencia de respuesta materna provocó problemas de desarrollo, tristeza y retraso del crecimiento en los pequeños. Los científicos sospechan que la imposibilidad de establecer un vínculo de apego en bebés humanos provoca problemas similares.

La mayoría de lactantes están preparados para vincularse inmediatamente a sus cuidadores. Por su parte, los padres, pueden reaccionar de maneras diferentes ante el recién nacido. Muchos padres sienten un fuerte apego por el bebé durante los primeros minutos o días de vida del pequeño. A otros –sobre todo si el bebé es adoptado o a estado en la unidad de cuidados intensivos– puede costarles más tiempo.

Pero la formación del vínculo es un proceso, no algo que ocurra en pocos minutos ni que tenga que ocurrir necesariamente durante un período de tiempo limitado tras el nacimiento del bebé. Para muchos padres, el apego es una consecuencia de los cuidados diarios que suministran al pequeño. Tal vez usted no se dé cuenta de que está formando ese vínculo con su hijo hasta que observe su primera sonrisa y, de repente, se dé cuenta de que le invade un profundo sentimiento de ternura y dicha.

¿Qué habilidades tiene el bebé para formar ese vínculo?

Los padres de recién nacidos generalmente necesitan cierto tiempo para entender las verdaderas capacidades del pequeño y todas las formas en que pueden relacionarse con él:

  • El tacto es una de las primeras formas de comunicarse que tiene un bebé; los bebés responden enseguida al contacto piel a piel. Es tranquilizador tanto para el bebé como para los padres, al tiempo que favorece el crecimiento y desarrollo saludable del pequeño.
  • El contacto ocular también es una forma de comunicarse a distancias cortas.
  • Los bebés pueden seguir con la vista objetos en movimiento.
  • Los bebés intentan desde muy pronto imitar las expresiones faciales y los gestos que ven.
  • Los bebés prefieren las voces humanas y disfrutan vocalizando en sus primeros intentos de comunicarse vocalmente.

Cómo establecer un vínculo de apego

sv100360Establecer un vínculo de apego con su bebé será probablemente uno de los aspectos más placenteros de su cuidado. Usted puede empezar a establecer ese vínculo meciendo al pequeño en su regazo y acariciándolo suavemente de distintas formas. Si usted y su pareja cogen en brazos, tocan y acarician al bebé frecuentemente, su pequeño aprenderá pronto a distinguir entre ambas formas de relacionarse táctilmente con él. Ambos deberían también establecer contacto “piel a piel” con el recién nacido dejando que se acurruque y apretuje contra su piel desnuda mientras lo alimentan o mecen.

Los bebés, sobre todo los prematuros y los que tienen problemas médicos, suelen responder bien al masaje infantil. Puesto que los bebés son más delicados que los adultos, los masajes deben darse con mucha suavidad. Antes de probar el masaje infantil, asegurarse de informarse adecuadamente sobre las técnicas adecuadas consultando libros, videos o Internet. También puede contactar con su hospital local para averiguar si en la zona donde vive hay algún centro donde imparten clases de masaje para bebés.


La formación del vínculo también suele ocurrir de forma natural casi inmediatamente en la madre, independientemente de que amamante al bebé o le dé el biberón. Los bebés responden al olor y el tacto de sus madres, así como a la receptividad de ambos progenitores a sus necesidades. En los partos sin complicaciones, es recomendable que la madre aproveche el período de alerta y mayor receptividad del bebé inmediatamente después del parto para amamantar y establecer contacto con el bebé. De todos modos, esto no siempre es posible y, aunque es lo más deseable, no es necesario para establecer una relación materno-filial sana.

A los padres adoptivos les puede preocupar la posibilidad de que no puedan establecer un vínculo de apego con el bebé. Aunque unas veces ocurre antes y otras más tarde, los padres adoptivos pueden vincularse a sus hijos igual de bien que los padres biológicos.

 

El vínculo con papá

19-10Los hombres de hoy en día pasan más tiempo con sus bebés que los de la anterior generación. A pesar de que los padres a menudo desean con todas sus fuerzas establecer un contacto más estrecho con sus bebés, la formación del vínculo a menudo ocurre con posterioridad en los padres que en las madres, en parte porque ellos no establecen tan pronto el contacto de la lactancia que establecen muchas madres.
Pero los padres deberían ser conscientes, desde el principio, que el hecho de establecer un vínculo de apego con su hijo no es cuestión de convertirse en una segunda mamá. De hecho, algunas personas creen que los recién nacidos tienden a parecerse a sus padres para que éstos establezcan más fácilmente un vínculo con ellos. En muchos casos, los padres realizan actividades especiales con sus bebés. Y ambos progenitores se benefician considerablemente cuando pueden apoyarse y ayudarse mutuamente en el cuidado del bebé.

 

Las actividades de formación del vínculo en que pueden participar ambos progenitores incluyen:

  • Participar conjuntamente en el parto.
  • Alimentar al bebé (sea con leche materna o artificial); un padre puede establecer un vínculo especial con el bebé levantándose a media noche para darle el biberón y cambiarle los pañales al pequeño.*
  • Leerle cuentos o cantarle canciones al bebé.
  • Bañarse con el bebé.
  • Imitar los movimientos del bebé.
  • Imitar los ruiditos, balbuceos y otras vocalizaciones del bebé –sus primeros intentos de comunicarse.
  • Utilizar un “canguro portabebés”* que permita establecer contacto ocular con el bebé durante las actividades cotidianas.**
  • Dejar que el bebé toque a los padres –por ejemplo, palpando las distintas texturas de la cara de papá y mamá.


Construir una red de apoyo

primeros dias de tetaPor supuesto, a una madre le resultará más fácil establecer un vínculo de apego con su bebé si la gente que le rodea le apoya y le ayuda a adquirir confianza en sus habilidades maternales. Éste es el motivo de que los expertos recomienden que la madre tenga al bebé en su habitación durante el posparto. Esto le ayudará a adquirir mayor seguridad en sus habilidades como madre al tiempo que el personal le proporciona apoyo emocional y consejos útiles. Este tipo de sistema de apoyo es especialmente importante para los padres de bebés prematuros o con necesidades especiales, que es probable que no respondan tan pronto o tan fácilmente como otros bebés.

Al principio, cuidar de un recién nacido puede requerir toda su atención y energía –especialmente si ha optado por la lactancia materna. Le resultará mucho más fácil establecer un vínculo de apego si no está agotada por las demás tareas domésticas, como limpiar la casa, cocinar y lavar la ropa. Siempre es de gran ayuda que el padre de una mano con las tareas domesticas para aliviar a la madre de esas tareas, aparte de darle mucho apoyo emocional.

Y es una gran idea aceptar los ofrecimientos de ayuda de familiares y amigos durante los días –o incluso semanas- inmediatamente posteriores a la llegada del bebé a casa. De todos modos, puesto que tener a mucha gente en casa durante esos días de tanto ajetreo puede resultarle molesto, agobiante o estresante, puede pedir que le ayuden haciéndole la compra, trayéndole comida preparada a casa, sacando al perro o realizando alguna actividad fuera de casa con algún hermano mayor del bebé.

 


Factores que pueden repercutir sobre la formación del vínculo


La formación del vínculo se puede retrasar por diversos motivos. Es posible que los padres en ciernes se hayan formado una imagen de su futuro bebé caracterizada por determinados rasgos físicos e intelectuales. Cuando, tras el nacimiento o la adopción, se encuentran con un bebé de carne y hueso, es posible que la realidad les obligue a modificar su imagen mental. Puesto que la cara del bebé es un instrumento de comunicación fundamental, desempeña un papel crítico en la formación del vínculo y del apego.

Las hormonas también pueden influir significativamente en la formación del vínculo. El hecho de amamantar al bebé durante las horas inmediatamente posteriores al parto provoca la secreción de muchas hormonas diferentes en el cuerpo de la madre. A algunas madres les resulta difícil establecer un vínculo con el bebé porque las hormonas están causando verdaderos estragos en su organismo, y desarrollan una depresión posparto. La formación del vínculo también se puede retrasar si la madre está agotada y muy dolorida tras un parto largo y difícil.

Si su bebé tiene que pasar al principio algún tiempo en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN), es posible que a usted le impresione y le imponga mucho la complejidad del equipo al que está conectado. Pero, aún y todo, seguirá siendo importante que establezca un vínculo de apego con él. El personal hospitalario le ayudará a coger en brazos al bebé a través de las aberturas de la incubadora y le animará a pasar tiempo observando, tocando y hablando con su pequeño. El bebé le conocerá pronto y responderá a su voz y a su contacto. El personal de enfermería indicará cómo debe bañar y alimentar al bebé. Si le está dando la leche que se ha extraído previamente utilizando un extractor, el personal hospitalario podrá ayudarle a hacer la transición del biberón al pecho antes de llevarse al bebé a casa. Algunas unidades de cuidados intensivos ofrecen la posibilidad de que el bebé pase varias noches en la misma habitación que la madre antes de darle el alta hospitalaria para facilitar esta transición.

 

¿Y si surgen problemas?

Si tiene la sensación de que todavía no se ha formado un vínculo de apego entre usted y su bebé cuando lo lleve a la primera visita de seguimiento tras recibir el alta hospitalaria, coménteselo al pediatra. Puede ser un signo de depresión posparto. O es posible que la formación del vínculo se esté retrasando porque el bebé ha tenido problemas de salud importantes o impredecibles. En cualquier caso, cuanto antes se aborde el problema, mejor. Los profesionales de la salud están acostumbrados a abordar este tipo de cuestiones y podrán ayudarle a establecer un vínculo de apego con su hijo que durará toda la vida.

Asimismo, también suele ayudar bastante el hecho de compartir los sentimientos para con el bebé con otros padres de recién nacidos. Pida información a su monitora de preparación para el parto sobre centros donde se impartan clases de habilidades parentales para padres de recién nacidos.

La formación del vínculo es una experiencia personal y compleja que requiere tiempo. No hay ninguna fórmula mágica para llevarla acabo y tampoco se puede forzar. Mientras se colmen las necesidades básicas del bebé, él no sufrirá por el hecho de que al principio el vínculo materno-filial no sea muy fuerte. A medida que usted se sienta más cómoda y más tranquila con el bebé y su nueva rutina se haga más predecible, tanto usted como su pareja se sentirán más seguros sobre todos los sorprendentes aspectos implicados en el proceso de criar a un hijo.

 

Artículo de César Andrés López
(psicologo clínico) de Punto de partida.

Publicado por Marc Giner Llenas en
http://psicopedagogias.blogspot.com/

Fotos propiedad de Mimos y Teta.
Enlaces añadidos por Mimos y Teta.

NOTAS DE MIMOS Y TETA: 
*1.- Si el bebé es alimentado con leche materna es preferible evitar el biberón. Lo que puede parecer una “ayuda” (que papá le alimente con leche extraída en bibe para que mamá duerma y descanse) puede ser el inicio de problemas que pongan fin a la lactancia. Si el padre ha de alimentar al bebé mejor evitar tetinas, al menos los primeros meses.


**2.- Al hablar de “canguro portabebé” asegurarse que sea un portabebés adecuado para el bebé. . Lamentablemente los “canguros” más vistos no cumplen esos criterios.


Entrevista a Jay Belsky en Redes

Entrevista a Jay Belsky en Redes

¿Quién nos enseña a ser padres?
¿Qué hay que saber para conventir a un bebé en un adulto sano?
La ciencia ha confirmado la importancia de la relación entre padres e hijos en los primeros años de vida, y aporta nuevas pistas para una educación más emocional y más provechosa.

Eduard Punset entrevista a Jay Belsky, psicólogo de la Universidad de Londres y uno de los mejores especialistas del mundo sobre psicología familiar, para que nos enseñe a ser mejores padres.

 

Algunas frases de la entrevista:

  • “Hace muy pocos años, nadie hablaba de a ver qué les pasaba a los niños  o a los fetos cuanbdo estaban todavía  en el vientre de su madre para saber cómo se comportarían cuando fueran adultos. Nadie veía esta relación misteriosa entre la infancia y el comportamiento de los adultos…”
  • “El problema de querer ser amigo de tu hijo es que puedes acabar anulando al padre responsable, al que tiene que negaranular privilegios, al que tiene que castigar, al que tiene que hacer que el niño se sienta responsable de sus actos, y al niño puede resultarle difícil de entender… dirá: “pensé que eras mi amigo, mi colega. Mis amigos no me dicen lo que tengo  y no tengo que hacer”, por eso no debemos querer ser amigos de nuestros hijos, tenemos toda la vida para hacerlo y serlo, cuando sean jóvenes adultos  después.”
  • ” Si se van a utilizar estos servicios (guarderías), si se puede, es mejor empezar después de los 4 ó 5 primeros años de vida del niño, en lugar de empezar demasiado temprano. Tenemos que intentar que sean los mejores cuidados posibles. La triste verdad es que en algunos países pagamos más por aparcar el coche que por aparcar a nuestros hijos.”
  • “Lo que hemos descubierto -y esto todavía no se sabe en la calle de manera suficiente- es que, una gestión deficiente, privada de cariño y de inteligencia, de las emociones de un niño, en edades muy cortas, incide de manera muy directa en el comportamiento de este niño cuando es adulto.”

Podéis ver el programa entero aquí y en esta misma entrada en 3 partes:

Más sobre Jay Blesky:

“Sólo se aceptan los resultados que gustan”

«Los niños son más agresivos y más desobedientes cuanto más tiempo pasan en guarderías»

Un asesor del Gobierno británico propone pagar a un cónyuge por cuidar a los hijos

Creative Commons License

Declaración sobre el Llanto de los bebés

Cuando un recién nacido aprende
en una sala de nido que es inútil gritar…
está sufriendo su primera experiencia de sumisión.
(Michel Odent)


Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:

Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que ‘sea normal’. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.

El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.

El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum Concept, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano.

Esto es cierto durante el primer año de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la antigua famosa ‘cuarentena’ de las recién paridas); luego, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando el bebé empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.

La verdad es obvia, sencilla y evidente.

El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema digestivo y además puede regular su composición con la duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos.

Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque está sufriendo. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad de la criatura, así como la confianza en su entorno.

Las madres y los padres, aunque nos han educado en la creencia de que ‘es normal que los niños lloren’ y que ‘hay que dejarles llorar para que se acostumbren’, y por ello estamos especialmente insensibilizadas para que su llanto no nos afecte, a veces no somos capaces de tolerarlo. Como es natural si estamos un poco cerca de ellos, sentimos su sufrimiento y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas y no podemos consentir su dolor. No estamos del todo deshumanizadas. Por eso los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo. Esto tiene un nombre común, que es la ‘administración de la tortura’, pues es una verdadera tortura la que infligimos a los bebés cuando hacemos ésto, y nos infligimos a nosotras mismas, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica.

Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana; demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados, produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico; en fin, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir sol@s en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.

En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza: al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado modelos de walkyes talkys especiales para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados.

Simultáneamente a esta cultura de la crianza de los bebés, se medicaliza cada vez más la maternidad de las mujeres; lo que tendría que ser una etapa gozosa de nuestra vida sexual, se convierte en una penosa enfermedad. Entregadas a los protocolos médicos, las mujeres adormecemos la sensibilidad y el contacto con nuestros cuerpos, y nos perdemos una parte de nuestra sexualidad: el placer de la gestación, del parto y de la exterogestación, lactancia incluida. Paralelamente las mujeres hemos accedido a un mundo laboral y profesional masculino, hecho por los hombres y para los hombres, y que por tanto excluye la maternidad; por eso la maternidad en la sociedad industrializada ha quedado encerrada en el ámbito privado y doméstico. Sin embargo, durante milenios la mujer ha realizado sus tareas y sus actividades con sus criaturas colgadas de sus cuerpos, como todavía sucede en las sociedades no occidentalizadas. La imagen de la mujer con su criatura tiene que volver a los escenarios públicos, laborales y profesionales, so pena de destruir el futuro del desarrollo humano.

A corto plazo parece que el modelo de crianza robotizado no es dañino, que no pasa nada, que las criaturas sobreviven; pero científicos como Michel Odent (1999 y www.primal-health.org), apoyándose en diversos estudios epidemiológicos, han demostrado la relación directa entre diferentes aspectos de esta robotización y enfermedades que sobrevienen en la edad adulta. Por otro lado, la violencia creciente en todos los ámbitos tanto públicos como privados, como han demostrado los estudios de la psicóloga suizo-alemana Alice Miller (1980) y del neurofisiólogo estadounidense James W. Prescott (1975), por citar sólo dos nombres, también procede del mal trato y de la falta de placer corporal en la etapa primera de la vida humana. También hay estudios que demuestran la correlación entre la adicción a las drogas y los trastornos mentales, con agresiones y abandonos sufridos en la etapa primal. Por eso los bebés lloran cuando les falta lo que se les quita ; ell@s saben lo que necesitan, lo que les correspondería en ese momento de sus vidas.

Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.

También deberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir la mente, pero es más difícil confundir la percepción visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo: en esta cuestión, el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y ambos tienen sus razones.

No es cierto que el colecho (la práctica de que los bebés duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno conocido como ‘muerte súbita’. Según The Foundation for the Study of Infant Deaths, la mayoría de los fallecimientos por ‘muerte súbita’ se producen en la cuna. Los estudios demuestran que es más seguro para el bebé dormir en la cama con sus padres que dormir solo.

Por todo lo que hemos expuesto, queremos expresar nuestra gran preocupación ante la difusión del método propuesto por el neurólogo E. Estivill en su libro Duérmete Niño (basado a su vez en el método Ferber divulgado en Estados Unidos), para fomentar y ejercitar la tolerancia de las madres y los padres al llanto de sus bebés; se trata de un conductismo especialmente radical y especialmente nocivo teniendo en cuenta que el bebé está aún en una etapa de formación. No es un método para tratar los trastornos del sueño, como a veces se presenta, sino para someter la vida humana en su más temprana edad. Las gravísimas consecuencias de este método, han empezado ya a ponerse de manifiesto.

Necesitamos una cultura y una ciencia para una crianza acorde con nuestra naturaleza humana, porque no somos robots, sino seres humanos que sentimos y nos estremecemos cuando nos falta el cuerpo a cuerpo con nuestros mayores. Para contribuir a ello, para que tu hijo o tu hija deje de sufrir YA, y si te sientes mal cuando escuchas llorar a tu bebé, hazte caso, cógele en brazos para sentirle y sentir lo que está pidiendo; posiblemente sólo sea eso lo que quiere y necesita, el contacto con tu cuerpo. No se lo niegues.

http://www.suenoinfantil.org/

La Química del Amor

La abundancia de opioides y oxitocina en el cerebro son la piedra angular en la que se sustenta nuestra salud emocional y el factor que favorecerá nuestra capacidad para tener éxito en cualquier actividad que desarrollemos en nuestra vida. En cambio, la falta de amor conduce a la falta de autoestima y de confianza social.

 

science parentingLa capacidad para amar es uno de los dones que la naturaleza nos ha concedido. El amor propicia que en nuestro cerebro se precipiten armoniosas cantidades de sustancias químicas, gracias a las cuales nos sentimos bien, abiertos, creativos, fuertes y muy contentos. Cuando amamos intensamente, vivimos con la misma intensidad. Si nuestro amor no es pleno, nuestra vida tampoco lo será.

Cuando permites a tu hijo que te ame en paz, se ponen en marcha en su cerebro una serie de maravillosas sustancias químicas. A pesar de que el amor sea un concepto difícil de explicar en términos neurocientíficos, los investigadores piensan que genera una gran cantidad de sustancias estimulantes positivas: ciertos opioides, oxitocina y prolactina, a las que llamaremos sustancias clave de la vinculación afectiva.

Al parecer, las relaciones cálidas nacen de ciertos procesos protagonizados por los opioides que tienen lugar en el cerebro. Se sabe que los mamíferos prefieren pasar más tiempo en compañía de aquellos en cuya presencia han experimentado secreciones cerebrales de oxitocina y opioides. Los opioides, en combinación con la oxitocina y otras sustancias producidas de manera natural por el cuerpo, son posiblemente los productos clave en los estados de bienestar o de satisfacción intensa. Su acumulación, cuando se activan en el cerebro, afecta a la percepción, de manera que te hacen sentir que todo va bien en el mundo.

Amar en paz también conlleva que tu flujo de conciencia, pensamientos y sentimientos te transporten a un mundo interior agradable, como consecuencia de la actuación de los opioides en el cerebro.

Asimismo, es también posible que las mejores cualidades humanas -generosidad, compasión y apertura hacia los demás- estén generadas por la acción de los opioides. Incluso, hay personas ennuestra vida que activan los opioides en nuestro cerebro o, por decirlo con una metáfora, provocan que salga el sol. La mera presencia o recuerdo de estas personas nos ayuda a recuperarnos en momentos de lucha y sufrimiento. El caudal de opioides y oxitocina liberado por el amor pacífico también contribuye a reducir en gran medida nuestros sentimientos negativos y, en especial, la soledad, el aislamiento, la negatividad y el enfado.

Fuerza psicológica

Cuando más cálidas, incondicionales, constantes y físicamente afectivas sean tus relaciones con tu hijo,´más abundantes serán las secreciones de opioides, oxitocina y prolactina en su cerebro. Y cuando recuerde tu cálida presencia se sentirá a salvo. Al poco tiempo, vuestro vínculo permitirá a tu hijo desarrollar fuerza psicológica. Los investigadores han descubierto que la fuerza psicológica está relacionada con la presencia de opioides en el cerebro.

Esto significará que tu hijo crecerá con la capacidad de:

  • Pensar en situaciones de tensión y tranquilizarse-
  • Tener confianza en sus capacidaes sociales, así como calidez y gentileza.
  • Transformar la adversidad en oportunidad.
  • Responder a los estímulos de los demás pensando en lo que se dice en lugar de enfadarse o marcharse.
  • Tender a la resolución de los conflictos y no a la culpabilidad.

La abundancia de opioides y oxitocina en el cerebro son la piedra angular en la que se sustenta nuestra salud emocional y el factor que favorecerá nuestra capacidad para tener éxito en cualquier actividad que desarrollemos en nuestra vida. Cuando los investigadores dedicados al cerebro dieron a un grupo de animales pequeños pequeñas dosis de opioides y a otro una determinada sustancia inhibidora de opioides, resultó que los del primer grupo salieron victoriosos al competir con los del segundo.

En el mundo

La ciencia de las relaciones materno o paterno-filiales firmes y amables nos enseña mucho acerca de las atrocidades que tienen lugar en el mundo. A partir de diversas investigaciones con mamíferos, sabemos que los opioides y la oxitocina son sustancias que tienen mucho poder a la hora de anular la agresividad. “No tener deseos de luchar”, ya sea en el entorno físico o en el del lenguaje, reviste una importancia capital no sólo en la esfera familiar, tiene también implicaciones en el modo en que nuestros hijos se comportarán cuando sean adultos y en los efectos que su conducta tendrá en el mundo que habiten.

En el mundo, la falta de amor conduce a la falta de autoestima y de confianza social. Si el niño no se siente querido o no confía en la constancia del amor que sus padres sienten por él, su salud psicológica se tornará vulnerable. El miedo a la pérdida del amor materno o paterno llegá a ser tan terrible que, a veces, dispara las reacciones de huida o lucha en el cerebro reptil del niño.

La investigación demuestra que la activación escasa del lóbulo frontal izquierdo del niño es consecuencia de haber tenido un padre irresponsable. El niño cuyos padres sean irresponsables en lo emocional y que, en consecuencia, posea un lóbulo frontal izquierdo que apenas se pone en marcha, tiene más posibilidades de albergar sentimientos negativos hacia sí mismos y hacia los demás, y, en ese caso, no querrá acercarse a sus padres para darles cariño ni tampoco a sus compañeros en busca de amistad, pues tendrá demasiado miedo al rechazo. Una actitud ante el mundo como ésta puede continuar durante la madurez.

El futuro

Si tu hijo aprende a amar en paz, en su madurez será capaz de:

  • Elegir a sus parejas con fortuna, pues se acercará a las personas que le traten bien y se alejará de las que no.
  • Desarrollar y mantener relaciones íntimas satisfactorias a largo plazo.
  • Disponer de recursos para ser tierno, gentil, compasivo y apasionado.
  • Escuchar, calmar, confortar y ayudar a los demás en lo relativo a las emociones.
  • Ser espontáneo a la hora de darse a la persona que ama
  • Ser amoroso y sexual al mismo tiempo.
  • Alimentar sus relaciones íntimas con cumplidos, aprecio y sorpresas agradables, y compartir con generosidad sus pensaientos y sentimientos íntimos aún cuando le parezca dificil hacerlo.

 

margot sunderland

Margot Sutherland
Autora de La ciencia de ser padres
Fuente: www.holisitika.net

 

La satisfacción del vínculo afectivo en la primera infancia

 

©Nohemi HervadaLa especie humana, cuenta con una característica biológica que lo distingue básicamente de otros mamíferos: la condición de prematuridad.

Esta prematuridad en el momento del nacimiento se ve prolongada durante el primer año de vida aproximadamente (descrita por numerosos autores), y es la condición necesaria para el desarrollo de nuestro neo-cortex (estructura cerebral que permite el desarrollo de funciones intelectuales). Dicha característica inherente a nuestra especie, se traduce en una profunda vulnerabilidad física y emocional que nos convierte en seres absolutamente dependientes de otros humanos adultos. La madre biológica, es habitualmente la que desarrolla el cuidado y atención a la nueva expresión de vida energética, pulsante, viva y sedienta de contención y empatía, que es el bebé humano.

Junto a la vulnerabilidad descrita y vinculada a ella, surge en la pequeña criatura el anhelo de amor incondicional, única garantía que asegura el desarrollo de su integridad física, emocional y más tarde intelectual y social.

Todo un proyecto de vida se presenta por delante: el desarrollo potencial de un ser humano. Pero este sugerente proyecto, está condicionado a la experiencia esencial de los primeros años de vida, en los que se podrá observar un amplio abanico de posibilidades: desde el despliegue progresivo de su capacidad madurativa en un marco saludable de existencia, hasta una serie de obstáculos innecesarios que trunquen su potencialidad y generen sufrimiento. Son muchos los avatares internos y externos de la vida, pero la continuidad de una relación vincular, que tenga capacidad de contacto con su vulnerabilidad y también su enorme potencialidad, suponen un requisito indispensable para su equilibrio emocional estable.

De ahí la importancia de preservar el vínculo madre (o sustituta-o) con el bebé luego niño-a.

En nuestra sociedad se valora la buena atención a la pequeña infancia. Pero se cuida de forma insuficiente la forma de realizarlo. Partiendo de premisas de exigencia socio-laborales se descuida la vivencia emocional de los más pequeños, forzándoles a situaciones estresantes que su biosistema sólo puede tolerar realizando un sobre-esfuerzo adaptativo a los requerimientos del medio y, cuyas consecuencias son poco deseables para el fomento de su salud bio-psico-social.

En concreto hago referencia a las múltiples y variadas “separaciones forzadas” que se ven obligados a soportar antes, de que su organismo en su totalidad, pueda estar maduro para integrarlo. Hasta hace poco, las separaciones se iniciaban en el mismo momento del nacimiento y durante seis largas horas, las primeras de su experiencia post-natal. Hoy en día se continúan realizando en los casos en que quedan ingresados en observación tras el nacimiento, privados de la presencia materna. Y más adelante, continúan viéndose separados y privados del ejercicio necesario de la dependencia, cuando la madre debe reincorporararse al trabajo. Las separaciones forzadas, continúan en la escolarización temprana, cuando todavía su necesidad de socialización no está madura.

Llegado a este punto, conviene reflexionar sobre la siguiente pregunta: ¿ cuál es su vivencia ante tanto sobre-esfuerzo? ¿Cuál su reacción ante las separaciones prematuras y no elegidas?. Los más enérgicos luchan con todas sus fuerzas con el único medio del que disponen: el llanto. Otros han callado al sentir la indiferencia o el silencio a sus demandas. El resultado, es que la necesidad de satisfacer la relación vincular en el bebé y niño-a con respecto al adulto queda, cuando no eliminada, marcada por una profunda insatisfacción y discontinuidad.

Partiendo de la evidente importancia de los primeros años de vida, es esencial que progresivamente vayamos tomando consciencia del sentido funcional que cumple potenciar un adecuado vínculo madre-bebé-niño-a, con capacidad de contacto y empatía con las necesidades de los más pequeños. Este vínculo inicial y satisfactorio con una figura, se irá progresivamente ampliando al padre y otros miembros familiares y sociales, en base a la maduración natural del pequeño.

Si deseamos una sociedad más saludable que la actual, reflexionemos sobre cuáles son los aspectos infraestructurales a reconsiderar susceptibles de cambio, para ir paulatinamente modificando las condiciones sociales y personales que impiden un desarrollo saludable de los más pequeños.

No se trata de adaptar la pequeña infancia a la sociedad.
Sino de adecuar ésta a la difícil escucha de sus necesidades legítimas

en base al respeto por el proceso de desarrollo de su propio ritmo natural.

Yolanda González
Psicóloga clínica
Autora del libro “Amar  sin miedo a Malcriar”
Especialista y formadora en Prevención Infantil.
Presidenta de A.P.I.R.
yolanda.glezv@gmail.com


Aúpa

“EN BRAZOS: la importancia del contacto físico y del apego

Biberones, chupetes, cochecitos, cómodos sillones regulables, adaptadores para el auto y la bicicleta, cunas transportables, desarmables, sofisticados accesorios con sonidos, colores, formas…sin duda alguna la industria ha diseñado todo tipo de implementos para transportar, alimentar, dormir, entretener y estimular a nuestros bebés.
En unas pocas décadas se nos han vuelto necesarios, imprescindibles. Se han ligado indisolublemente a la imagen del bebé sano y feliz. De algún extraño modo hemos conseguido que hoy, un bebé que no usa chupete, que toma el pecho o va en brazos de su madre sea la excepción y no la norma. Es tan inusual, que quienes optan por una crianza con apego y con respeto por las necesidades de los bebés, se ven amenazados por toda clase de teorías y condenas que aseguran que su hijo no está sano y que, de no intervenir a tiempo, las consecuencias serán muy graves.
Brazos, ¿hasta cuándo?
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