Qué es violencia

Qué es violencia

“Un cachete, una tortita, una nalgada, eso no es violencia.
Son toques de atención.
No pretenden infringir daño, sino enseñar.”

¿Os suenan esas palabras?

La definición de violencia, como otras muchas cosas, varía según el momento, la cultura, la educación, las vivencias personales, hasta según la religión e ideología política..

La realidad es que estamos tan rodeados de violencia que a veces cuesta identificarla.

Hay violencia disfrazada de humor, de autoridad, de respeto, de obediencia…

Incluso de amor.

Hay violencia también en la inacción

 Si está en nuestra mano y además es nuestra responsabilidad cubrir una necesidad de, por ejemplo un bebé o niño, y no lo hacemos, eso es violencia.

Hace ya años acuñé esta frase como Widget para mi blog:

La indiferencia también es violencia

Llevo años escribiendo sobre este tema, en este artículo que escribí hace años ya explicaba mi opinión al respecto:

Los Derechos de Los Niños

 (…) Incluso en nuestra sociedad civilizada donde todos luchamos por tener igualdad en los derechos y donde las mujeres hemos conquistado lo que nuestras antepasadas ni soñaron, aún nos queda una lucha pendiente : reconocer que los bebés y niños son personas y que como tales tienen derechos.
Derechos inalienables como los de los adultos, como los de las mujeres, como los de los ancianos, como los de los trabajadores, en definitiva, como cualquier persona, la incluyamos en el grupo que queramos. De hecho, las agrupamos así para ampliar los derechos que “per sé” tendrían que tener.
Porque sabemos que cuanto más vulnerable es un grupo, más se debe cuidar por sus intereses, de ahí que hablemos de los derechos de “las mujeres” o de “los trabajadores”… o de “los niños”, cuando lo normal y deseable debería ser no tener que hacer distinciones. (…)

EL caso es que hoy al compartir esta entrevista a Rosa Jové en las redes sociales me encuentro comentarios como estos, que siguen apareciendo en cualquier lugar donde se publica algún artículo en contra del uso de la violencia hacia los niños,  en contra del chantaje emocional o del consabido sistema de moda entre muchísimos educadores de “premios-castigos”  o la “silla de pensar”

Pues a mí me dieron mi cachete a tiempo y ningún trauma ni nada…
Creo que se dramatiza demasiado con lo de “pegar” a los hijos. La cosa no es matarlo, es un toque de atención.

 OS copio mis respuestas al hilo… con el ánimo de incitar  a a reflexión:

  • Nohemí: …el hecho de que justifiques la violencia con alguien en inferioridad de condiciones es una muestra de que sí te afectó.
    ¿Qué te parecería que el estado aprobara que la policía diera “toques de atención” a los ciudadanos que no se comportaran como ellos creen?
    Si un adulto ha de recurrir al cualquier tipo de violencia con un niño el que necesita un toque de atención es él.

    La violencia aparece cuando no hay otros recursos, y aparece con facilidad porque la tenemos interioirzada, porque la usaron con nosotros.
    Hay dos vías, o lo aceptamos y decidimos no seguir o la justificamos… el síndrome de Estocolmo de toda la vida.
  • Comentarista 1: Ese ejemplo que has puesto no me vale, Nohemi. Es evidente que un adulto no tiene la misma capacidad de razonamiento que un niño, sino, por qué no se les permite a los niños entrar a casinos o conducir? Y no hablo de violencia. Yo, la violencia la veo como hacer daño a alguien realmente, un daño grave. Si a mí de pequeño me dijeron que no tocase ese jarrón y yo lo cogí y se rompió y me dieron una torta en el culo por ello y me mandaron a mi cuarto a pensar el porqué de esa reprimenda, no es violencia. Porque cuando entendí que cuando me dicen algo, tengo que obedecer, que para algo son mis padres, no hubo nunca más un sólo golpe.
  • Nohemi: Entonces si un niño no puede razonar ¿por qué le mandas a pensar? o sea le castigas por no hacer algo que no puede hacer. 
    Las tortas en el culo SÍ son violencia, como un insulto o un desprecio. Y además te recuerdo que ES DELITO.

    Y así nos va por aprender a obedecer a quien tiene la autoridad de castigar en vez de educar en la responsabilidad personal. A lo que se aprende no es a distinguir lo bueno de lo malo sino a evitar el castigo.
    Me gustaría que mis hijos aprendieran a ir por la vida del mejor modo respetando al prójimo, y para eso, lo primero es que sientan que ellos también son respetados.
    Si yo le doy una torta al mayor para enseñarle, el mayor lo hará a su vez con la pequeña. Le enseño que el grande tiene autoridad sobre el pequeño. No es eso lo que quiero para mis hijos.
    MALTRATO INFANTIL.GRITOS
    De todos modos repito: es un delito. Igual que que te den a ti una bofetada. Los derechos de las personas no dependen de su edad.
    En algunas culturas los hombres “aman” a sus esposas y se permite darles una torta si hacen algo mal. La cuestión es Tolerancia 0 a la violencia.
Maltrato infantil verbal

Las palabras tienen poder. Úsalas sabiamente

A cualquier violencia. Y un cachete, una nalgada, un grito, un insulto, un desprecio, el abandono… eso es violencia

Maltrato infantil. verbal

NO se trata del resultado  final porque en eso confluyen muchos factores, sino en el derecho a ser respetado en cada momento de su vida.
Nadie merece un insulto, ni un golpe físico, ni ser ridiculizado… y lo que nunca le haríamos a otro adulto, se lo hacemos a nuestros hijos
. Es motivo de reflexión al menos ¿no crees?

  • Comentarista 2: Un cachete a un hijo en un momento puntual no es violencia, y puede no ser una una falta de respeto.Este papanatismo se lleva a demasiados ámbitos y así nos luce.

 

  • Nohemi … si el cachete te lo dieran a ti ¿qué sería? ¿Si te lo diera tu marido? ¿O un desconocido? porque no entiendo la diferencia.

Este debate será eterno mientras entendamos que cuestionar cómo fuimos criados no significa juzgar a nuestros padres y reprocharles, seguramente en la mayoría de los casos hicieron lo que pudieron con las herramientas de que disponían y con sus propia carga de vivencias. Pero una cosa es no juzgar y otra cosa justificar y aplaudir.

A mí me pegaron y estuvo mal

A mí me ignoraron y estuvo mal

A mí me insultaron y estuvo mal

A mí me gritaron y estuvo mal.

A mí me hicieron callar infinitas veces con la frase: “Tú te callas que de eso no sabes”, y estuvo mal

A mí me dijeron que era muy responsable y que cuidaba muy bien de mis hermanos echándome una carga que no me correspondía, y estuvo mal

A mí me amenazaron y chantajearon verbal y emocionalmente , y estuvo mal

A mí me dejaron sola cuando debería haber tenido la supervisión de un adulto que me cuidara y evitara estar a merced de depredadores y eso estuvo MUY MAL

Y yo a día de hoy que soy madre veo todas esas actitudes en mí, y es una lucha constante actuar de otro modo. Pero no voy  a justificar esas conductas por muy mayoritarias, asumidas, aplaudidas, o cómodas que sean:

ESTÁN MAL. Son VIOLENTAS. ES VIOLENCIA

 

violento, ta.

(Del lat. violentus).

1. adj. Que está fuera de su natural estado, situación o modo.

2. adj. Que obra con ímpetu y fuerza.

3. adj. Que se hace bruscamente, con ímpetu e intensidad extraordinarias.

4. adj. Que se hace contra el gusto de uno mismo, por ciertos respetos y consideraciones.

5. adj. Se dice del genio arrebatado e impetuoso y que se deja llevar fácilmente de la ira.

6. adj. Dicho del sentido o interpretación que se da a lo dicho o escrito: Falso, torcido, fuera de lo natural.

7. adj. Que se ejecuta contra el modo regular o fuera de razón y justicia.

8. adj. Se dice de la situación embarazosa en que se halla alguien.

 

Maltrato infantil

 

Y vosotros, ¿Qué opináis?
¿Reconocéis la violencia no tan evidente que se ejerce contra los pequeños?
Me gustaría leer vuestros comentarios al post <3

 

Violencia obstétrica

Violencia obstétrica

HOy es el Dia Internacional contra la Violencia de Género.
Y muchas personas se están movilizando para concienciar de que esta violencia es algo más que dar una paliza a una mujer.

La violencia obstétrica también es violencia de género, como el maltrato infantil, como casi todo lo que nos rodea que contribuye a quitar dignidad y autoridad a un ser y a tratarle sin respeto de su persona,  de su libertad de decidir, de sus derechos, incluído el derecho a ser diferente o a tomar  sus propias decisiones, aunque no sean las más populares.

Violencia es cada vez que nos tratan como si no estuviéramos, cuando nos ignoran, cuando nos aniñan, cuando deciden por nosotras, cuando nos cosifican, cuando nos mutilan, cuando nos amenazan, cuando nos chantajean, cuando nos ningunean, cuando se burlan de nosotras, cuando nos arrebatan a nuestros hijos, cuando nos niegan la información,… la lista es inmensa 🙁


YO TAMBIÉN fui una niña maltratada física y psicológicamente,   una mujer profesional maltratada por mobing laboral, y una mujer maltratada por la violencia obstétrica.

y YO TAMBIÉN he sido a mi vez maltratadora de otros.

Así que sé lo que cuesta romper el círculo en el que estamos inmersos. A día de hoy aún me cuesta no reaccionar con violencia ante ciertas situaciones.

No es una excusa, NUNCA HAY EXCUSA.

Y solo hay 2 opciones:

ACEPTARLO Y CAMBIAR
o
NO HACERLO 

 

Así que empecemos a identificar todas las causas para trabajar y evitar las consecuencias.

 

 

 

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¿Hasta cuándo?¿Hasta dónde? ” NO A LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA”

Eso siempre le pasa a otras…¿ o no? 

 

Sí me meto, porque sí me importa

No sé si es el ser hermana y prima mayor, o que me criaran con mucha independencia ( o mucha soledad… esto da para otro post), pero siempre he sido una “abogada de pleitos pobres”… que es como se llamaba en mi casa a los que van por la vida metiéndose en asuntos ajenos a salvar situaciones injustas ( al menos, que yo consideraba injustas).
Más de una torta me llevé yo por hablar por otros… y más de una torta salvé de que se llevaran otros por hablar por ellos… así que mirándolo así mereció la pena.

Por desgracia he visto el maltrato muy de cerca, en muchas formas, y ante esas situaciones suele haber dos opciones: o lo aceptas o te rebelas.

Igual por eso nunca he soportado según qué cosas delante de mi.

Recuerdo un día, y creo que esto ya lo he contado, así que  perdonadme la reiteración, oir a dos “señores”  hablar y uno contarle al otro el chiste más machista y de más mal gusto que he escuchado en mi vida. Y reirse los dos, en una sala de espera con al menos otras dos mujeres aparte de mí y varios hombres más. Todos callados ante aquéllo…. Y recuerdo volverme a ellos y decirles muy seria: “muy bonito… ustedes tienen edad de tener mujer e hijas…  ¿les gustaría que alguien hablara así de ellas??”

Al salir, mi marido ( entonces no éramos ni novios) me dijo que un día me iba a traer problemas eso de ir plantándole la mosca a la gente… que uno nunca sabe cómo reaccionarán… y seguramente tiene razón… pero me niego a ver u oír ciertas cosas y no inmutarme.

¿Qué haríamos si viéramos a alguien pegarle o gritarle a su mujer?

¿ y si lo hiciera con un anciano, o un discapacitado?

¿ o un jefe a su empleado?

La mayoría de la sociedad ha tomado conciencia con este tema… cada vez son más las personas que no se callan y plantan cara al maltrato, en cualquier forma,  les pase a ellas mismas , a conocidos o a desconocidos.  El respeto por las personas ha de primar sobre nuestra educación del respeto a la intimidad.

Que tú tengas derecho a hacer las cosas como tú quieres no está por encima del derecho a la dignidad de las personas. Si alguien grita o agrede a “su mujer”, todos comprendemos , por fin, que eso no está bien, que no es “su” mujer en ese sentido posesivo que le da derecho a hacer lo que quiera con ella. Y lo justo, lo normal es meterse. El silencio es cómplice, lo miremos como lo miremos…

Ahora repito las preguntas de antes… aclarando que pongo ejemplos en los que culturalmente  se considera a estas personas en “desventaja” sobre las que les agreden por razón social, física o económica… no por considerar peyorativa una u otra situación:

¿Qué haríamos si viéramos a alguien pegarle o gritarle a su mujer?

¿ y si lo hiciera con un anciano, o un discapacitado?

¿ o un jefe a su empleado?

Todos de acuerdo en que es inadmisible ¿no?

Pues bien… añadamos esta:

¿ y si vemos a unos padres mal-tratando a un hijo?

Y pongo la palabra “mal-trato” escrita así, porque el “maltrato” se asocia a pegar , o más bien a una paliza. Pero el “mal -trato” engloba mucho más. Si aceptamos que maltratar es tratar mal, entran en esa acepción los gritos, los zarandeos, los insultos, los desprecios… y también la  indiferencia ante sus momentos de sufrimiento o la renuncia a satisfacer cualquiera de sus necesidades, sean físicas como comida y cobijo o emocionales, como atención, consuelo, abrazos  y presencia.

Afortunadamente ya no es habitual ver a un hombre gritarle a su mujer ( en la calle, en la intimidad del hogar los monstruos campan aún por sus fueros), o a un jefe ridiculizar a su empleado ( ahora sabemos que esto se llama mobbing y es denunciable), pero no hay un solo día que salga a un lugar lleno de gente: centro comercial, parque, playa, etc, que no vea alguna escena de un padre o madre gritando a un hijo, zarandeándole, dándole un “azotito” en el culo o un cachete en la cara, hablándoles con desprecio: “¿Tú eres tonto?”, amenazando: “al llegar a casa te vas a enterar”, ridiculizándole : “a ver si aprendes de Fulanito” que mira qué bien se porta, o que ya no se hace pis o que ya no pide brazos…. etc…”, o sencillamente ignorando su llanto cuando a veces lo único que quiere el bebé es que le cojan en brazos.

La indiferencia también es violencia

Me pregunto cuánto tiempo tiene que pasar o cuántas campañas lanzar para que ante estas situaciones reaccionemos como reaccionaríamos a cualquiera de las anteriores. Porque si yo veo que alguien le levanta a la mano a una mujer y me meto y le digo que pare soy un héroe, pero si lo hace un padre con un hijo, no puedo meterme… porque entonces ¿qué soy?  me pregunto. ¿Cuándo deja uno de convertirse en un metomentodo para sencillamente ser una persona que reacciona ante una injusticia, sobre todo ante una injusticia cometida a las únicas personas del mundo que de verdad dependen de terceros que velen por ellos. Porque yo puedo gritarle a mi hijo pero él no debe gritarme a mi. Porque a mí se me puede ir la mano, pero si se le va a un niño ya es lo peor.

¿Y si yo fuera ese bebé o esa niña a la que sus padres gritan y pegan delante de la gente ( aclaro que no es que lo malo sea hacerlo en público, pero unos padres que en público hacen eso no quiero pensar lo que hacen cuando nadie mira)? ¿Y si fueras tú?  ¿Por  qué tenemos tanto miedo a defender a los más débiles?  ¿Por qué creemos que nuestros hijos son nuestros en el más estricto sentido literal de la palabra y que podemos hacer con ellos lo que queramos?

Quizás habría que pensar que más que nuestros, son prestados, que se nos ha confiado su cuidado como quien deja algo precioso y espera al volver que nos lo entreguen igual o mejor que antes…

De hecho palabras de sabios reconocidos así lo han expresado:

Tus hijos no son tus hijos

(Kahlil Gibran)

 
Tus hijos no son tus hijos 
son hijos e hijas de la vida 
deseosa de si misma. 
No vienen de ti, sino a través de ti 
y aunque estén contigo 
no te pertenecen. 

Puedes darles tu amor, 
pero no tus pensamientos, pues, 
ellos tienen sus propios pensamientos. 
Puedes abrigar sus cuerpos, 
pero no sus almas, porque ellas, 
viven en la casa del mañana, 
que no puedes visitar 
ni siquiera en sueños. 

Puedes esforzarte en ser como ellos, 
pero no procures hacerlos semejantes a ti 
porque la vida no retrocede, 
ni se detiene en el ayer. 

Tú eres el arco del cual, tus hijos 
como flechas vivas son lanzados. 
Deja que la inclinación 
en tu mano de arquero 
sea para la felicidad.

Rey Salomón
 Salmos 127:3 

Reina-Valera 1960 (RVR1960)

  “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; 
    Cosa de estima el fruto del vientre.”
En algunas culturas las mujeres seguimos siendo consideradas propiedad del marido, quien tiene derecho  a pegar a la esposa si lo estima necesario. Todos nos echamos las manos a la cabeza y firmamos peticiones para que eso cambie.
Imagina ahora que eres ese padre o esa madre que ignora voluntariamente el llanto o rabieta de tu hijo, o que le grita, o que le insulta, o que le zarandea y alguien se te acerca y te recrimina tu actitud… ¿dónde está la diferencia? ¿De verdad no ves que es lo mismo?
No digo que no sea difícil controlar nuestra reacción cuando estamos cansados, estresados, cuando queremos sencillamente obediencia porque es el camino más rápido y quizás el único que conocemos para educar. Todos hemos hecho cosas que nos avergüenzan por haber perdido el control, como escribió magistralmente mi amiga de La Tribu 2.0,  María Berrozpe  en su post: “HUMANA”. Pero eso no es excusa para  no querer cambiar. Sobre todo no es excusa para criticar a quienes ya han dado un paso al frente y demuestran su valor plantando cara al mal-trato, o al maltrato, que al final es lo mismo.
Porque la línea que separa una cosa de la otra es muy delgada y la clave no está en encontrar el límite entre ambas para quedarnos justo al borde… la clave quizás está en intentar alejarnos lo más posible de esa línea fronteriza para estar seguros que no nos parecemos en nada a los maltratadores.
Para demostrarnos a nosotros mismo que por mucho daño que le hayan hecho a nuestro Yo bebé, a nuestro Yo niño y/o a nuestro Yo adolescente,   por muy duro que a esos YOes les resulte aceptar esa verdad de no haber sido lo suficientemente bien tratados, vamos a ser capaces de romper la cadena, vamos a ser más conscientes que nuestros padres y vamos a decir:

NO, NO VOY A PERPETUAR NINGÚN TIPO DE MALTRATO

La indiferencia también es violenciaY vamos a ser capaces de no hacer nada a nuestros hijos que no le haríamos a cualquier otra persona, y vamos a reconocer que si a nosotros nos trataron así,  no estuvo bien, que es cierto que no nos hemos convertido en sociópatas ( al menos no la inmensa mayoría) pero que aún así no estuvo bien. Y que ese mal-trato sí ha dejado huella en nosotros y que ahora nos toca hacer algo con ella. Podemos mirar esa marca, reconocerla, aceptarla y  desde ese lugar trabajar con nuestro propio dolor para no repetirlo. Del  mismo modo que nuestros abuelos gritaban y menospreciaban a nuestras abuelas, quizás hasta nuestros padres con nuestras madres y nosotras nos  plantamos  y dijimos que a nosotras nadie nos iba a tratar así.  Y aprendimos que con ciertas actitudes lo mejor es la tolerancia 0.
La próxima vez que veas a un bebé o niño llorar por un acto o un no-acto de sus padres piensa en esto.

Aprendamos  de nuestros hijos.

¿HAs visto alguna vez a un niño pequeño frente a un bebé que llora?
Recuerdo cuando mi hijo era tan pequeño que apenas hablaba  y veía a un bebé llorar… me miraba y me decía: “mamá, teta” señalando al bebé. Para él era evidente: si un bebé lloraba, se le cogía y se le daba teta. Cuando ya pudo hablar lo expresaba más claramente:
-“¿mamá por qué no cogen a ese bebé que llora y le dan teta?”
-No todos los bebés toman teta cariño
-¿Ah no?? Bueno pues que le cojan y le den el bibe …
 PAra ellos es tan evidente….si no siempre hay teta… siempre, siempre puede haber mimos.
Tan sencillo como eso…   ¿ O no?
Cuando las cosas simples se nos antojan complicadas… es hora de mirar hacia adentro y entender qué mecanismos nos impiden aceptarlas como son.
Mira esta imagen
 
Si estuvieras en ese bosque… ¿por dónde crees que caminarías? Sobre todo si es la primera vez que estás allí y es un territorio desconocido…
Sin duda por el sendero marcado.
Nuestro cerebro es igual, busca los senderos conocidos para actuar, es lo más rápido,  lo seguro, es como el “piloto automático”.
Frente a la crianza de los hijos, territorio desconocido para todos los padres, pues siempre somos primerizos con cada hijo, nuestro cerebro busca la respuesta conocida.
¿Cómo te trataron a ti cuando pedías brazos?
Si siempre oíste ,o más aún, sentiste, el desamparo de no verte correspondido en tus deseos y expectativas, ese es el camino que tu cerebro marcó, a fuerza de repetirse, como un sendero en el bosque. Así cada vez que se te negaba el cariño, los brazos, la teta, la atención, el juego,  la disponibilidad… el sendero iba acentuándose… de tal modo que ese es el camino que tu cerebro reconoce para esos casos.
Por eso nos cuesta tanto hacernos disponibles para nuestros hijos… porque primero hemos de desandar ese sendero y adentrarnos en una selva desconocida, la de cómo responder a alguien de una forma que no hemos vivido ni experimentado.
¿Un reto? claro… pero un reto que merece la pena.
Nuestros hijos merecen lo mismo que merecíamos nosotros… que nosotros no lo hayamos tenido no es motivo para negárselo a ellos. No seamos como el perro del hortelano. Seamos generosos.  Démosles a nuestros hijos la oportunidad de crecer siendo personas respetadas, cuidadas, valoradas… contribuyamos a que sean más felices.
Y démonos a nosotros la oportunidad de sanar a nuestro niño, primero aceptando esa herida primal que todos, casi sin excepción como generación tenemos, y luego buscando la forma de no devolver ese mal-trato a la generación siguiente.
Comentaba con María, a la que cité antes, este tema y me contaba cómo en el caso de niños adoptados esto es aún más importante, pues estos ya traen un historial previo de abandono cuando llegan a su nuevo hogar. En su caso la herida primal es mucho más profunda.  A raíz de nuestra conversación ella ha publicado este excelente post:  “Os invito a un debate”   y me consta que será el primero de varios sobre este tema.
Recojo su testigo y os animo a debatir este tema, con todas sus connotaciones, con toda la bilis que removerá, porque nos da donde más nos duele: en nuestro yo interno, en plantearnos que nuestros padres, por mucho ( o por poco)  que nos quisieran se equivocaron también, en reconocer que somos eslabones de una cadena que quizás no escogimos continuar pero  que continuamos un poco por inercia y un mucho por miedo a no saber qué alternativas utilizar.
Debatamos para escuchar lo que piensan otros… pero sobre todo para llegar a saber qué y por qué pensamos y actuamos  nosotros como lo hacemos. Para no juzgar a otros sin antes no habernos juzgado a nosotros mismos. Hagámoslo cuanto antes… nuestros hijos lo merecen.
Quizás así, un día, si un desconocido se acerca a coger en brazos a nuestro bebé que llora desconsolado mientras nosotros seguimos indiferentes, o si  le gritamos a nuestro hijo, o le damos una nalgada y vemos que alguien nos dice: “contrólese por favor y no descargue su rabia y frustración con el niño”,  en vez de criticarle y llamarle metomentodo le diremos: “gracias, tiene usted razón”.
Y por favor recordemos:
     “LA INDIFERENCIA TAMBIÉN ES VIOLENCIA”

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Violencia contra los niños.No puedo esperar a crecer. 

Lactancia y feminismo

Lactancia y feminismo

RUBENS---LAS-TRES-GRACIAS

Sí, es un tema-temazo este.

Y no dispongo de tanto tiempo como necesitaria para desarrollar lo que consideraría mínimo.

Es tan importante, que hasta ahora, no me he atrevido a ponerle palabras. Por temor a que fueran demasiadas, a que fueran pocas, a que fueran ,malinterpretadas, a dejarme algo en el tintero, a que me tachen de “loquesea..ista….”, a no poder transmitir ni un poco de la que entiendo como una experiencia con una riquísima multiplicidad de lecturas posibles. Pero 25 años de compartir con miles de mujeres sus maternidades, lactancias, decubrimientos, gozos y sombras…no me lo permiten.

No podemos abordar el tema de la lactancia materna desde un enfoque feminista, sin una visión antropológica de qué es lo que ha pasado con todos los procesos reproductivos de las mujeres.

No podemos abordarlo, sin observar y profundizar en porqué se ha extraído de la experiencia sexual de las mujeres todo cuanto guarda relación con la reproducción, para convertirlo en “obstetricia” o “ginecología”, o “`pediatría”.

Sin observar y analizar por qué se ha desexualizado a la mujer en proceso de parto, de embarazo, de lactancia.

Sin reflexionar a fondo qué lugar ocupan: el placer, la comunicación, la contemplación y el silencio que acompañan y van inherentes a la experiencia de una lactancia vivida saludablemente.

He acompañado algunos miles de mujeres a lo largo de estos 25 años en el proceso de maternidad. Mujeres en busca de una maternidad saludable, plena, gozosa. Que no castrara su vida de mujeres, pero que tampoco fuera sacrificada al dios de la “igualdad”, es decir al dios del progreso, la carrera profesional, el dinero, el “estado del bienestar”.

Mujeres que decidieron enfrentarse a situaciones locas como ha sido- y penosamente, aún sigue siendo, una asistencia al parto y a la crianza que las infantiliza, las medicaliza, las abduce, y las maltrata en tanto que mujeres sexuadas, pensantes y conscientes.

Para convertirlas en “pacientes”, dependientes, obedientes.

klimtMujeres que han llorado ante el grupo de iguales, con su bebé en brazos, al saber por boca de una profesional médica –yo ,en esos momentos- que dar de mamar tambien podía ser placentero. Y que han confesado llorando que dejaron de dar de mamar a sus hij@s mayores, porque se consideraban unas depravadas al sentir tan intenso placer en el amamantamiento, que en ocasiones llegaban al orgasmo.Y que han silenciado durante años esa experiencia por considerarla vergonzosa…..Como durante siglos ha sido considerado el placer sexual de las mujeres.

Mujeres que han vivido una auténtica batalla interna entre su deseo-necesidad de contacto, y disfrute, criando y amamantando a su bebé, y su imposiblidad de hacerlo por soledad, por sobrecarga, por exigencias externas o internas de tener que hacer una “vida normal”

 

Como si no fuera normal dedicar tiempo a construir un vínculo y una experiencia que sienta las bases de futuro biopsíquico de la persona en formación. Y sobre todo, que da la ocasión de completar la experiencia interna de una dimensión de la sexualidad femenina, del ser sexuado femenino, del aprender a dar-recibir-tomar-soltar-negociar-aceptar-negar….en un circuito tan duro como trascendente..

Una visión feminista- y aquí recupero la definición de feminista de E.Jong: “ Una mujer con autonomía que desea lo mismo para sus hermanas”– debería incluir no sólo el derecho a dar o no de mamar, sinó el derecho a conocer –no sólo saber lo que una cosa u otra implica. Para sí, para el bebé, para la vida

Danae-Gustav KlimtY sobre todo, a no tener que verse obligada a elegir entre una vida de adulta profesional, y una vida de adulta madre-sexuada.

Debería incluir los derechos no reconocidos aún -en el plano económico ,legal, laboral ,- de lo que significa invertir en la riqueza más insustituible para la sociedad, la tierra, la vida: una vida humana

Debería incluir qué pinta el hombre-padre en el proceso de crianza , y en la dinámica obligada de respeto a una relación privilegiada como es la del bebé-madre. Y que le coloca en situación de ser capaz de extraer de sí mismo sus capacidades ocultas de amor-cuidado-sensibilidad-respeto

Debería incluir reflexionar sobre la extraña relación que parece haber entre los procesos de lactancia-crianza y la génesis de los divorcios-separaciones.

Debería profundizar en el hecho constatado de que, frecuentemente el cuerpo de la mujer, y sus pechos en este caso, le cuentan cosas sobre sí misma, su biografía oculta, sus sentimientos con su pareja, su bebé, que su conciencia mantenía en la sombra.

Deber hacer visible que muchas de las dificultades actuales asociadas a la lactancia-crianza están estrechamente ligadas a experiencias de abuso sexual silenciado, oculto, sexista, a veces paterno incluso.

SchieleDebería en fín, empezar a nombrar que ama-mantar, viene de amar…Y que el amor no puede ni debe ser en ningún caso motivo de sacrificio, esclavitud, malestar, renuncia. Y que por tanto no puede ser en ningún caso una amenaza al propio desarrollo –si realmente es tal- , ni a ninguna dimensión humana de l@s implicad@s.

Y que cuando eso sucede, hay que ser muy riguros@, muy honesto, muy valiente, y tener una visión muy amplia, para ver que casi siempre es por motivos de “organización social”…..o carencias de algún tipo….que no pueden ser motivo de culpa, pero tampoco de justificación. Sencillamente, pueden visualizarse como tales, nombrarse, y aceptarse.

Al igual que se acepta que cuando tienes una vida profesional, no puedes estar al mismo tiempo cuidando de un ser querido en trance de muerte; pero eso no deja de desgarrarte por dentro-aunque no haya culpa. Sencillamente, porque no somos sólo seres sociales. Porque hay experiencias insustituibles, que sólo pueden ser vividas en primera persona. Y el que nuestra sociedad no esté organizada para poderlas vivir , no justifica que no haya consecuencias nefastas si no se viven. Sin que por ello se haga culpable a la protagonista. Pero tampoco puede negarse por ello la necesidad-

Hemos pagado muchos precios por nuestra “liberación”, por nuestra “igualdad”….precios en salud, en relaciones, en tiempo, en sufrimiento, en hijos, en lactancias,en infertilidad, en abortos, en soledad, en tantas cosas……preguntemonos cuántos precios y a costa de qué estamos dispuestas a seguir pagando.

klimtNo nos olvidemos: fueron los pediatras varones de finales del XIX, los que empezaron a animar a las mujeres a dejar la
crianza amorosa bajo lemas como :“las madres, dejadas a su instinto no saben cómo hacerlo, hay que enseñarlas a que no cojan el niño en brazos cuando llora, no le den de mamar en cuanto lo pide, porque así los convierten en personas ingobernables….hay que dejarlos llorar…y así, se les va educando para que se hagan disciplinados y obedientes…”…(Dr.Martinez Barbas)(ver referencia completa en Fuentes,2001. Mujeres y salud desde el sur.Ed.Icaria.)

Una vez, más, nos han usado de “capataces del poder patriarcal”, bajo la excusa de “ayudarnos”, “enseñarnos”, “salvarnos”….

Chun tiene razón: Marie Langer, al igual que Karen Horney, y tantas otras –psicoanalistas o no, freudianas o no-, hablaron y escribieron brillantemente en torno a las mujeres y la maternidad…recordemos algunas de ellas. Dice M.Langer :” ..la primera experiencia en torno a la lactancia y el contacto con la madre va a tener una incidencia muy importante en el modo en que ese sujeto va a desarrollar las relaciones a posteriori”…o “el amor a la vida se halla estrechamente ligado a las primeras experiencias orales que experimenta la criatura..”….¿tal vez una lectura feminista debería preguntarse si tiene algo que ver la situación actual de aumentos de depresiones infantiles, suicidios adolescentes, necesidad de estímulos no saludables entre l@s jóvenes, con esas primeras experiencias?….Y no caigamos en las culpas!!!. El discurso no va por ahí. Dejémoslo en ignorancia, manipulación, sobrecarga, confusión, desorientación, o sencillamente, elección libre y responsable.

schiele2Las mujeres actuales tenemos un reto que considero durísimo, y al mismo tiempo privilegiado: extender un puente en la dirección de reconciliar natura y cultura, dentro de nosotras mismas…..no sé si fuera. Ése es nuestro poder. Sin complejos.

En las prisas de lo cotidiano, de los mails, y mi precipitación en dar respuesta a la colega que preguntaba, no pude ni supe dirigirla a autor@s no consideradas estrictamente como feministas, pero que desde mi punto de vista, hacen un abordaje de la lactancia, la crianza y los procesos reproductivos, a favor de la vida, de la salud, de las mujeres, y de las personitas que estan creciendo y nutriéndose….Alice Miller, W. Reich. Eva Reich, Casilda Rodrigañez, A. Rich, Xavier Serrano, Maite Sanchez Pinuaga, M. Odent, M Langer, K Honey, s, Kitzinger, B .Sjmulders…..son much@s….. Muy lúcid@s.

Y la mejor: conectarse con las miles que están en red, desde hace años, ayudándose, apoyándose, cuidándose, informándose, preguntándose, y tropezándose, y salvando de nuevo los escollos de los nuevos “dogmas” de pediatras salvadores, supuestos “expertos en lactancia materna”, que aún confunden una teta con una mujer.

 

Dra Maria Fuentes Caballero
Col. 6974.
Arcos de la Frtra.Cadiz
mariafuentes3@yahoo.es
mayo.09
Ilustraciones no incluídas en el texto original