Dibujo de Leonardo da Vinci Ya ha pasado más de un mes y de repente estos días he vuelto a sentir mucha angustia, tristeza, sentimiento de culpa. Y algo nuevo, dolor por el olvido temprano.

Sé que es una percepción mía, que la gente no me saca el tema para no hacerme daño, porque no saben qué más (o qué menos) decir, pero que se evite el tema me duele.

Prefiero llorar por hablar de mi niña a que se ignore. Es como si le fallara, como si no hubiera sido lo bastante importante o lo bastante grande para que se la recuerde más de 1 mes.
Nadie la vio, nadie la conoció, no saben cómo era,  no tienen nada que recordar.

Repito que no es una crítica a nadie, es como lo siento.

Es cierto que vuelvo a llorar dependiendo en qué circusntancias si hablo de ella, pero esas lágrimas son sanadoras, son necesarias.

Dice un refrán: “No hay mayor desprecio que no hacer aprecio”, ¡cuánta razón lleva!

En estas semanas he leído mucho sobre abortos espontáneos. Me imagino que buscando una razón que me ayudara a quitarme el sentimiento de culpa por si algo de lo que hubiera hecho o dejado de hacer hubiera sido la causa de la muerte de mi nenita.  Y me consuela saber que estos sentimientos son normales. No son generales, porque cada persona vive este proceso de distinta forma, pero no soy la única.

Es normal que te hieran por dentro algunas palabras expresadas con todo el cariño del mundo.

Es normal que te sientas mal, incluso culpable, de cuando en cuando por seguir con tu vida a pesar de todo.

Es normal que te duela que la gente no te mencione el tema.

Es normal que vuelvan los sentimientos de culpa una vez desechados.

Es normal incluso llegar a pensar si no se equivocaron al decirte que su corazón no latía.

Es normal que te invadan sentimientos de ira y rabia.

Es normal… nadie te habla de ello pero es normal.

Al final sólo te queda, como me dijo estos días una buena amiga que  pasó por lo mismo, no una, sino 3 veces, que estamos solas con nuestro dolor. Solas aunque estemos acompañadas, solas aunque tengamos gente que nos quiere, solas aunque tengamos otros motivos para seguir, solas aunque nuestros otros hijos nos ayuden a reír, solas porque nadie siente lo que sentimos nosotras.

 

Estamos solas con nuestro dolor.
Solas aunque estemos acompañadas
solas aunque tengamos gente que nos quiere
solas aunque tengamos otros motivos para seguir
solas aunque nuestros otros hijos nos ayuden a reír
solas porque nadie siente lo que sentimos nosotras.

Pero la realidad es que no estamos solas del todo. Seguro que más cerca de lo que creemos hay alguna madre con tus mismos sentimientos. Yo he tenido la suerte de econtrar ese mismo apego a la criatura no nacida en una buena amiga.  Compartimos sentimientos muy parecidos y aunque me duele haberle “removido” sus historias pasadas, me ayuda enormemente cuando hablamos de ello. Ambas sentimos a esas criaturitas que para el mundo sólo eran “fetos de x semanas” como nuestros hijos. Seguro que cuando llegue la que sería mi fecha probable de parto pensaré en que un día de esos nacería y el año que viene en que tendría un año.

El otro día me preguntaron si tenía sólo 1 hijo y de repente contesté: “Sí”, y al segundo dije:  “Sï, uno vivo y otra que murió antes de nacer”. Siento si a las personas que me rodean les molesta o entristece hablar del tema,  habrá quien piense que es macabro,  pero es como lo siento.

Escribo esto para que si por causalidad llega a leerlo otra madre en esta situación  no se sienta rara, ni loca, ni obsesionada. Esos sentimientos son parte del proceso de duelo.

Si quien lo lee es alguien que conoce a unos padres en este trance, quizás le ayude a entender cómo se vive este proceso.

He encontrado una web con Consejos para familiares y amigos de quienes han sufrido un aborto espontáneo.
Este es el texto original en inglés. El texto traducido está aquí.

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