Hace años un médico publicó un libro acusándonos a las madres que amamantábamos  veladamente de pedófilas. Al parecer su sentido común, o su abogado, le avisaron de no cruzar ese límite.  Es lo que tienen los «valientes», que critican soberbiamente lo que desconocen, que su valentía acaba donde empieza la posibilidad de tener una demanda. O quizás ni siquiera fue eso. No estoy en la cabeza del Sr. González Cano para saber cuál fue su motivación para lanzar al mundo su opinión personal sobre un tema que, además, nunca va a experimentar, como si fuera evidencia científica que hay que difundir.

Yo cada vez estoy más convencida de que la mayoría de la gente que actúa así no es ni mala, ni tonta, sólo soberbia. Mi respuesta fue el artículo titulado «La lactancia es sexual».
Años después, vuelve a aparecer un personaje con más  tirón público que el doctor a acusar, esta vez sin medias tintas, de que amamantar y colechar es, cito textualmente: ·»estar a dos dedos de la pedofilia». Una mujer, que se llama a sí misma feminista, que publica en un medio de gran difusión. He de confesar que la Señora Pilar Aguilar tiene más ovarios que el Dr. Glez Cano ( aunque eso era evidente ¿no? ). Me debato entre saber  si, además, lo que tiene es más soberbia.

Las mujeres estamos tan acostumbradas al paternalismo que ya ni lo notamos.  Mujeres que se erigen como adalides de las libertades de las mujeres, viviendo de las rentas del ayer, diciéndonos hoy qué y cómo tenemos que vivir. Ahora también cómo, cuándo y dónde experimentar placer. Atribuyéndose el derecho de juzgar qué placer es lícito y cuál no, cuál es aceptable y cuál reprobable. Definiendo los límites de la sexualidad de cada una. Sin comprender que sexualidad abarca mucho más que «sexo», o lo que es más triste, desconociendo cómo funciona ( o tiene la capacidad de funcionar) el cuerpo femenino.

Muy feminista, claro que sí guapi.

Hace un par de días me pidieron un artículo sobre el duelo por lactancias frustradas y precisamente hablaba de que ya no utilizo el término lactivista en mi trabajo porque tras escuchar a cientos de mujeres sus vivencias con este tema me di cuenta de lo injusta que he sido a veces con algunas.  Me di cuenta de que con toda la razón del mundo, a veces ofendemos a otras cuando no tomamos en cuenta sus realidades, aunque no las hayamos vivido en primera persona.  Para mí eso es «sororidad»,  lo demás, es regalar los oídos.

Ayer al  repostear el post «La lactancia es sexual» me quedé pensando que las mujeres siempre somos criticadas y las mujeres madres, infinitamente más, incluso por las mujeres que creen que nos han de salvar de nosotras mismas.

No entiendo qué tipo de iluminación creen que tienen algunas de esas «femicarcas» para no querer aceptar que hay mujeres, que ESCOGEN SER MADRES. Y que dentro de ese grupo, hay muchas que además, LO DISFRUTAN.

Me consta que la maternidad, como función exclusiva de las mujeres se ha utilizado casi siempre al servicio del patriarcado. Pero no ha sido lo único. Se ha usado nuestra sexualidad, nuestros cuerpos. La meta no es entonces alienarnos de todo ello y convertirnos en entes asexuales o incorpóreos, como la meta no es abdicar de esa función. Primero porque sería tan absurdo como los que quieren talar el bosque para que no haya incendios y segundo, porque le guste o no le guste a un determinado sector del feminismo, criar es imprescindible para el futuro de la humanidad. Y no hablo de gestar y parir no, hablo de criar.

Que algunas parece que imaginan un futuro «tan moderno» que nuestros hijos pasen a ser criados en granjas comunitarias atendidas por robots. Y que, mientras, sus madres, muy libremente y muy emancipadamente liberadas de esa carga, puedan dedicarse en cuerpo y alma a trabajar.  Que ya sabemos que el trabajo dignifica. Da igual que la inmensa mayoría trabaje llorando porque lo que querría es quedarse abrazando a su bebé y dándole teta. Da igual que ese trabajo no suponga ni un ápice de realización personal y profesional. Da igual que esa vuelta al trabajo acelerada contribuya a mantener el mismo sistema misógino que criticamos. Dignifica mucho volver a un trabajo que no te gusta, cobrando un salario ínfimo, menor que el de tus compañeros hombres, mientras pagas a «otras» para que atiendan a tu bebé.
Y si te gusta mucho tu trabajo y cobras un pastón, pues mejor para ti. Si eres tan importante que el peso del mundo recae sobre tus hombros, pues femipunto de oro, pero recuerda que esa es tu realidad, no la de las mujeres a las que criticas desde tu púlpito de superioridad feminista de postal.

Lo importante aquí es que hay un montón de señores y unas cuantas señoras que no se han enterado de nada y lo que es peor, no les interesa hacerlo.

Yo no entiendo cómo hay gente que disfruta de comer coliflor. A mí me provoca nauseas sólo con imaginármela en la boca. Pero oye, nunca lideraría un movimiento para abolir el consumo de coliflor. Porque entiendo que mi realidad no es LA VERDAD. Es mi realidad, mi vivencia, mi experiencia. E intentar que esa realidad sea la norma es tan fascista, como machista es  prohibir a la mujer votar o trabajar.

Ahora resulta que  algunas creen que tienen el derecho a decirme que si siento placer criando, amamantando, incluso pariendo, soy una pedófila. Y se quedan tan anchas.

Me encantaría que estas viejas feministas ( que no feministas viejas) dejaran de leer y citar a Simone de Beauvoir y  otras a las que al parecer sí respetan y empezaran a querer escuchar también a otras mujeres. Porque parece que al final no creen de verdad en la igualdad de derechos. Es decir, que tu derecho lo acepto si está de acuerdo a mi creencia, si no no.

imagino que les debe cortocircuitar el cerebro cuando llevan toda su vida luchando para que la mujer sea algo más que «cuidadora» «ama de casa y/o de cría» y/o elemento reproductivo de la sociedad y ahora se encuentran con que hay mujeres que dicen que eso es precisamente lo que escogen ser, por un tiempo al menos, o  además de, como es mi caso. Me las imagino explotándoles el cerebro como en los cómics.  Las mujeres llevamos toda la vida viendo esa reacción sobre nuestras cosas.  Hombres que no soportan tratar a mujeres como iguales porque en el fondo creen que no lo somos. Por mucha ley que se lo diga.
Lo descorazonador es ver que hay mujeres que tampoco nos ven iguales. Que en el momento en que nos definimos también como madres, ya a sus ojos, hemos descendido en la escala de la dignidad.
Esa miopía no la voy a curar yo. Igual que  por escribir sobre Forocoches no van a cambiar todos los machistas que alardean allí de su misoginia  y cultura de la violación,
La vergüenza es que haya un medio llamado Tribuna Feminista que dé pábulo a una misoginia igual de profunda que la de los machirulos de forocoches, pero mucho más dañina, la que provocan mujeres a otras mujeres.
Ellos, los de forocoches se frotan las manos. Al igual que los políticos , los empresarios y otros estamentos que contribuyen a mantener la brecha salarial, el techo de cristal y otras trabas. Porque en vez de criticar el sistema que ha hecho que haya mujeres que no puedan disfrutar de TODO, lo que hacemos es criticar a la que escoge una opción diferente a la nuestra.

Al final mi resumen es esto que publiqué hace unos días en mi muro de Facebook cuando empezó esta polémica.
PORQUE PUEDO, QUIERO Y LA DISFRUTO

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Foto de portada de Maica Luis