Estivill afirma que su método no es para bebés

Me levanto, me hago el café, me dispongo a ver qué pasa por el mundo virtual en el que me muevo,  abro el facebook y veo que se comparte el enlace a una entrevista al Sr. Estivill  donde entre otras preguntas y respuestas está esta que copio:

 He leido el libro “Duérmete niño”, y tengo la duda de a qué edad se debe empezar a aplicar el método que propone. En un recién nacido con lactancia materna a demanda, ¿cómo es posible conjugarla con el método?

Recientemente hemos publicado el libro ‘A dormir’, que es la actualización de los conocimientos sobre el sueño de los niños. En él, explicamos unas normas para enseñar a dormir a los niños correctamente respetando la lactancia materna, de hecho los estudios científicos que hemos publicado en la revista española de pediatría han sido realizados en niños con lactancia materna a demanda. En el cerebro de los niños existe un grupo de células que es nuestro reloj biológico. Es el que nos indica que hemos de dormir de noche y estar despiertos de día. Como otras estructuras del cerebro de los niños, este reloj biológico es inmaduro al nacer. Por esto los niños duermen a trocitos y no pueden dormir de un tirón las horas nocturnas hasta los seis meses de edad. Las normas que explicábamos en ‘Duermete niño’ eran para los niños a partir de los tres años que tenían el denominado ‘insomnio infantil por hábitos incorrectos’. Estas norma no pueden ser aplicadas en los niños más pequeños por esta inmadurez de su reloj biológico. Hay que realizar otras rutinas respetando la lactancia materna a demanda para ir enseñando a este reloj biológico a sincronizarse con el medio ambiente y así llegar de seis meses con un sueño nocturno adecuado de unas once horas y tres siestas diurnas: una después del desayuno, una después de la comida y una después de la merienda. En nuestro libro ‘A dormir’ explicamos estos nuevos conocimientos científicos y damos las pautas adecuadas para que el niño, siguiendo la lactancia a demanda, pueda ir estructurando adecuadamente su sueño.
 Aún estoy en estado de shock O-O . Debe ser que no me había acabado mi café, o el hecho de estar de vacaciones y dormir hasta las 10.30 de la mañana… o igual es que me he hartado de oír a este señor decir una cosa que ahora desdice.
Que no es que no me alegre que por fin reconozca algo con un mínimo de sensatez, es decir, que su método  (entre otras muchas cosas) es totalmente incompatible con la lactancia a demanda.
Luego reacciono, me acabo mi café y me doy cuenta que al final es otra estrategia para vender su último libro… en el que según dice, se actualiza con estudios hechos con bebés que toman lactancia materna a demanda…
Yo ya de este señor me espero cualquier cosa.
Y lo que creo, que soy yo muy mal pensada, es que cada vez hay más padres con mucho sentido común a pesar de él y de sus libritos, y que este señor ha debido notar que han bajado sus ventas. Que antes todos los padres a punto de serlo recibían entre los regalos habituales de pañales y la colonia de turno, su librito de “Duérmete niño” , y ahora muchos de esos padres “primerizos” reciben otro tipo de libros o buscan y encuentran información contrastada antes de dejarse convencer por lo primero que les llega.
Sea como fuere, su libro con “tantos estudios” ha habido que actualizarlo. Que digo yo, que qué va a pasar ahora con esos miles de bebés de menos de 3 años, que no tenían insomnio infantil, sino un ritmo de sueño totalmente normal y necesario para su desarrollo y cuyos padres fueron convencidos, no sin lágrimas, de que o aplicaban el método o acabarían siendo gnomos (por aquéllo de no crecer) o psicópatas.
Y me pregunto cuántas lactancias ha contribuído a fracasar Sr. Estivill, repercutiendo así en la salud de esas criaturas y en la de sus madres, porque eso sí que no lo va a estudiar nadie, pero cada lactancia que se frustra repercute en la salud del bebé, de la madre, de la familia, del país y de la sociedad humana en conjunto. Por no hablar del gasto económico y de la sensación de fracaso de muchas familias cuando, quizás años después, descubren entre asombrados y enfadados, que les timaron.
Y me pongo a soñar en un mundo en el que todos esos bebés estivilizados le ponen a usted una demanda criminal, como en USA a las tabacaleras, no para sacarle el dinero que usted ganó a su costa, sino para que se dé cuenta de una vez, que con la salud no se juega.
Y más que con la salud, con el bienestar.
Que no sé si usted se para a pensar en que su método solo le hace feliz a usted y a su editorial. Porque digo yo: un método que hace llorar al bebé y a los padres… a quién beneficia salvo a usted???
¿De verdad le compensa?
Espero que tenga usted una bonita casa, de esas con jardín y piscina. Comprada con los beneficios de su “top ventas”. Jardín regado con todas las lágrimas de esos bebés que han llorado porque sus padres le creyeron Sr. Estivill, creyeron que era por el bien de sus hijos hacerle a usted caso. PAdres a los que Yo he visto llorar cuando me han contado cómo veían a su bebé llorar sin ellos hacer nada. Espero que su jardín sea muy bonito y le dé mucha tranquilidad Sr. Estivill…  tranqulidad que usted le ha robado a  esos bebés y a esos padres.
 Y por favor, pare ya, porque un día usted va  a ser responsable de que me dé un infarto. Que mire por donde, entre los antecedentes familiares que tengo de muerte prematura por infarto, mi ya sabida mala uva cuando le leo y  que fui un bebé que no tomó apenas teta, estoy en un grupo de riesgo (me salva que dormí con mis padres mucho tiempo). PAre usted ya de decir que un bebé de 6 meses ha de dormir 11 horas  nocturnas más 3 siestas diurnas, que usted no da puntada sin hilo Sr. Estivill.
Lo que me alegra el día es que cuando alguien teclea “Estivill” en Google, igual encuentra artículos como este o mucho mejores…que ya se sabe que yo escribo a base de calentones, y no me paro mucho a dar datos…  Sólo apelo al sentido común y a las emociones:
Me da igual lo que sean mis hijos mañana o en 30 años, Sr. Estivill. A saber qué mundo habrá entonces y qué les quitará el sueño. Lo que sé, es que su día a día, desde que nacieron han sido niños felices, con sueños tranquilos, con más o menos despertares, pero acompañados. Y lo que sé, Sr. Estivill es que yo seré una madre que no ha dormido 10 horas seguidas en más de 6 años, pero me he deleitado viendo a mis hijos dormirse en mi pecho, sabiendo que no les he causado un mal innecesario y sobre todo Sr. Estivill… que sus lágrimas no mantienen su jardín.