Sexualidad, maternidad y paternidad

Sexualidad, maternidad y paternidad

Olga Nelly Vargas G.

“La sexualidad implica creatividad y a la inversa, todo proceso creativo tiene algo de sexual.”

Michel Odent

Los hombres y mujeres que enfrentan la responsabilidad de ser padres, carecen generalmente de elementos básicos, información y acompañamiento para asumir uno de los procesos vitales más determinantes de sus vidas; sin lugar a dudas, las relaciones sexuales son uno de los aspectos que más dudas e inquietudes les genera.

La sexualidad no es algo aislado de lo físico y psicológico, muy por el contrario, estos tres elementos interactúan permanentemente. Por lo tanto, los cambios fisiológicos y emocionales que experimente la madre y, en muchos casos, el padre, pueden conducir a transformaciones en la vivencia sexual de la pareja.

Cambios en la Relación de Pareja

La espera de un hijo conduce al hombre y a la mujer a convertirse en padre y madre, pero ello no significa que dejen de ser pareja. La relación amorosa continua y es vital tanto para la pareja, como para el nuevo ser.

Es posible que durante la gestación, la materna y su pareja experimenten algunos cambios de actitud con relación a su vivencia sexual; abordaremos cada trimestre de esta etapa del ciclo vital con sus cambios e información que pueda ser de ayuda para las parejas y el personal de salud y educación.

Primer Trimestre:

Puede darse una disminución del deseo y la frecuencia sexual, asociado a:

  • Los cambios hormonales y fisiológicos (que producen nauseas, vómitos, mareos, fatiga, entre otros).

  • Sensación dolorosa y aumento de sensibilidad en los pechos. Es recomendable que los estímulos sean suaves.

  • Miedo a lastimar al bebé o provocar aborto.

  • Cansancio, sueño y fatiga.

  • La primeriza tiene menos tendencia a sentir interés sexual al iniciar la gestación.

  • En las multíparas, el interés sexual es estable o puede incluso incrementarse.

Segundo Trimestre:

  • Se superan los malestares del primer trimestre y el temor al aborto.

  • El cuerpo y la psiquis de la mujer se disponen más plenamente para el goce sexual.

  • Por lo general se presenta un aumento marcado del erotismo, el deseo sexual y la sensibilidad.

  • Los movimientos fetales hacen presencia real en la relación de pareja.

  • La gestante debe reconocer su cuerpo y sus genitales, lo cual ayudará con los exámenes médicos y el desarrollo del parto.

Tercer Trimestre:

  • Los cambios corporales pueden llevar a que algunas mujeres no se sientan atractivas o seductoras.

  • Algunas molestias como fatiga, acidez, dificultad para dormir pueden disminuir el deseo sexual.

  • Aparecen las contracciones de “ensayo” o Braxton Hicks, que pueden producir temor a provocar un parto prematuro.

  • La relación amorosa debe mantenerse pues contribuye a satisfacer los deseos de afecto, libera las tensiones, reafirma la autoestima, ejercita los músculos para el parto y satisface el cuerpo y el espíritu.

En situaciones especiales como amenaza de aborto, infecciones, presencia de hemorragias uterinas, desprendimiento del tapón mucoso (“la muestra”), ruptura de las membranas o bolsa de aguas (“la fuente”) o amenaza de parto prematuro, se requiere información médica pues estarían contraindicadas las relaciones coitales. Sin embargo, estas situaciones y otras que se presenten, no deben impedir la vivencia sexual de al pareja, por el contrario, enriquecerla a través de la búsqueda de nuevas alternativas sensuales, eróticas, afectivas y expresivas.

El Parto como Experiencia Psicosexual

Dar a luz está considerado en cada cultura en forma distinta, la actitud que ambos sexos tienen frente al parto contiene a veces elementos complejos y contradictorios.

Padres y madres buscan hoy experimentar el parto como una vivencia personal, rescatando los aspectos humanos, emocionales y sexuales de esta experiencia, que no tienen cabida en ambientes tan tecnificados, quirúrgicos y despersonalizados como son los de la mayoría de nuestras instituciones de salud.

Es necesario que las mujeres aprendan de nuevo a escuchar su cuerpo y a confiar en él, que puedan ponerse en contacto con sus propias sensaciones y emociones. Los cursos de educación prenatal se convierten en una herramienta valiosa para acercar a hombres y mujeres a una experiencia donde su cuerpo y sentimientos se sintonicen para vivir más plenamente la experiencia del nacimiento.

Existe una relación entre las manifestaciones fisiológicas de la mujer en el parto según Dick Read (uno de los pioneros de la psicoprofilaxis) y durante la excitación sexual según Kinsey (investigador del comportamiento sexual del hombre) y descrito por la Dra. Niles Newton.

Las sensaciones del parto no tienen que ver directamente con el hecho de estar sexualmente excitada, sin embargo, todo lo que en este momento experimenta el cuerpo materno halla el máximo de intensidad en sus órganos sexuales. Es probable que las mujeres que han descubierto la apasionante e intensa experiencia sexual que es el parto, lo hayan conseguido porque han dado a luz en circunstancias favorables, donde existe la posibilidad de comportarse natural y espontáneamente, sin inhibiciones, en una atmósfera de paz e intimidad, en compañía de su pareja y rodeada de personas que le brindan seguridad, calidez y apoyo humanizado.

Es por esto, que padres y madres, requieren de espacios educativos, asesoría y apoyo por parte del equipo de salud, educadores o lideres comunitarios desde una visión integradora que permita abordar los aspectos fisiológicos, sociales, familiares, emocionales y sexuales de la gestación y el alumbramiento.

Si entendemos que concebir, gestar, dar a luz y amamantar, hacen parte vital de la experiencia psicosexual de la pareja, empezaremos a descubrir las relaciones existentes entre los distintos aspectos de nuestra sexualidad, donde integremos gozosamente en una caricia nuestros cuerpos, espíritus, sensaciones y sentimientos.

Olga Nelly Vargas G.

“Debería haber una educación que enseñe la responsabilidad en la relación de pareja y en el hecho de engendrar un hijo.
Lo importante no es evitar al niño de carne, sino gestar niños de corazón y espíritu”

Francoise Dolto

BIBLIOGRAFÍA:

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MEAD, Margaret. Macho y Hembra. Argentina: Ed. Tiempo Nuevo S.A., 1972.
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VIDELA, Mirta. Maternidad, Mito y Realidad. Argentina: Ed. Nueva Visión, 1990
VILLARRAGA, L y BARROSO, M. Maternidad Vivida. Bogotá: Ed. CEMAU, Universidad Nacional, 1990