A menudo sucede que vuelve uno a ver alguna película o a escuchar una canción y tras vivir alguna experiencia nueva, se encuentran matices que pasaron desapercibidos o a los cuales no les dimos importancia .
Suele pasar cuando uno ve, como adulto, algo que solía recordar con la mente de niño. Sin ir más lejos, no hace mucho, me sorprendí, cuando volví a ver los dibujos de Mazinger Z.

Las cuarentañeras (que no cuarentonas, como diría mi amiga María Berrozpe 😉 ) seguro que recordáis a este super robot y sobre todo a la primera ( y única?) robot-luchadora-femenina: La fabulosa Afrodita A.


El post no va sobre la presencia femenina en los dibujos animados… aunque da para otro post, que igual un día que me sobren horas me pongo y escribo…

Lo que me chocó, fue comprobar que, aunque yo recordaba de memoria la canción, el grito de «puños fuera» o «planeador abajo»… no recordaba que básicamente son dibujos de lucha.   En casa no ponemos dibujos animados violentos. No nos gustan. No queremos que nuestro hijo los vea. Y tendía a pensar que eso de dibujos de peleas, de robots ultraarmados era cosa de ahora.

Yo crecí viendo Mazinger Z y no soy una persona especialmente violenta… espero que mi hijo, quien no ve Gormitti, pero es lo primero a lo que juega cuando se junta con otros niños… tampoco lo sea…

El caso es que la maternidad te hace ver las cosas de otro modo. Ya todo lo filtras por ese rol. Por cómo te influye eso a ti como madre y como consecuencia directa o indirecta en tus hijos.

No sé si otras experiencias vitales marcarán igual… imagino que sí, pero como este blog habla básicamente de maternidad, es desde ese prisma desde el que os hablo.

Al hilo de esto, recuerdo la primera vez que vi la película «Los padres de ella»  y «Los padres de él» con Robert de Niro  y Ben Stiller.
Escenas que en su día me parecieron solo graciosas cobraron otro sentido cuando las vi años después tras ser madre.

Se abordan temas como la lactancia materna  y la comunicación por señas:

 

El colecho con niños «mayores:

 

Y la parte para mi sublime, donde se ven los dos modelos de crianza enfrentados: los que ferberizan (ya sabéis, el método que en nuestro país plagió Estivill) y los que crian con apego y amor.


Creo que el cine es una herramienta fabulosa para mostrarnos la realidad viéndola desde fuera… y el humor, con su tendencia a exagerarlo todo dibuja una buena caricatura en la que vernos reflejados si queremos…
En esa película al menos, queda claro quiénes son más felices no?

No es la primera vez que el cine sirve de de espejo de tendencias en la crianza… Os copio el post de Yolanda  en su blog Creciendo Juntos y reproducido aquí con permiso de la autora .

Seguro que os resulta interesante descubrir, o redescubrir cómo el debate en torno al tipo de crianza y a la capacidad de empoderar o aniñar a las madres es más antiguo de lo que pensamos.

La maternidad en el cine de 1951. Porteo y apego, increible pero cierto!

Publicado por Yolanda 

«Hace mucho tiempo que vi esta película. «El Padre es Abuelo» de Spencer Tracy de 1951. Segunda parte de «El padre de la novia».

Entonces no fue más para mí que una comedia antigua. Después fui poco a poco entrando en el mundo de la Crianza Natural, leyendo a autores como Rosa Jové, Carlos González, Laura Gutman…y tantos otros.

Y lo que es la mente, de repente hace unos días mi cabeza voló hasta el momento en el que vi esta película hace ya unos cuantos años. En concreto, y es curioso, voló hasta el minuto 31 de la película y la vi dentro de mi cabeza.

En general toda la película merece la pena, pero si no hay tiempo, y me consta que a pocas de las que entramos en esta página le sobre, os invito a ver del minuto 25 al 37. Són sólo 12 minutos, pero muy reveladores. 

En el comienzo de los años 50 en Estados Unidos, en plena cultura del biberón, de dejar que adquiera independencia, en que las mujeres estaban bajo la tutela de los maridos, en que se las trataba como a niñas inmaduras que no saben lo que quieren….en fín, qué os voy a contar. Esta película habla de porteo, de parto natural y respetado, de apego, en clave de humor. Quizá eran los primeros conatos de volver a una crianza con más sentido y con mayúsculas.

No me queda claro si trataban de ridiculizarlo o ensalzarlo, en cualquier caso ahí está. Nuevas ideas encarnadas en un médico joven, tachado de revolucionario por inculcar unas ideas que nunca debieron perderse. Una jovencísima Liz Taylor que encarna una jovencísima madre a la que tratan de manejar y manipular, sobre todo en el entorno de su familia. Que se rebela contra lo establecido, o al menos lo intenta.

Una imagen de lo que era la maternidad en aquellos momentos y de hacia a dónde apuntaba.

La otra cara de la moneda es que aún hoy en día a muchas mujeres aún se las trata así. Que aún en muchas maternidades se separa a madre e hijo y sigue pareciendo normal. Que aún se tacha de histéricas a madres que intentan defenderse de todas esas cosas, o a lo mejor con suerte, de jipi o de loca. Que áun se inventan artefactos para facilitar la separación de padres e hijos, que mecen, que cantan, que hasta dan biberones, aunque esto da para otro post.

En fín, espero que os guste. Si tenéis oportunidad vedla entera auqnue sea a ratos como yo.

FELIZ SEMANA MUNDIAL POR UN PARTO RESPETADO y me permito añadir, por una crianza con respeto

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