La Maternidad sin Tabúes- mi libro

La Maternidad sin Tabúes- mi libro

Este Blog lleva ya unos 8 años abierto. Tiene más de 1000 entradas, la mayoría de ellos de contenido propio. Ha ido creciendo y cambiando, como yo misma, al ritmo de mi propia maternidad. Cuando lo empecé aún no existía Madresfera, ni las Malas Madres ni las Madres cabreadas ni todos esos movimientos de la blogosfera maternal. Eso hizo que fuera relativamente fácil que las personas interesadas en los temas que escribía llegaran al blog y me leyeran. Cientos de suscriptores que leían cada cosa que se publicaba, que comentaban y compartían.

Hoy tenemos tanta cantidad de información disponible para leer que ya casi no leemos. Como cuando vas a un buffet libre y hay tanta oferta que te sirves de 30 platos diferentes, de los cuales algunos ni llegas a probar.  Eso ocurre hoy con toda la información que nos bombardea. A veces no pasamos del título y, si lo hacemos, en vez de leer escaneamos.

Que haya tanta  cantidad de información disponible  ha facilitado que temas que antes era difícil encontrar ahora estén disponibles para casi todo el mundo. Eso es bueno.
Pero  que haya tanta cantidad de información disponible también hace que sea muy difícil filtrar la información buena de la información basura. Eso no es tan bueno.

Como en el buffet, no todo lo que tiene buena pinta es sano y nutritivo. Platos  que nos entran por los ojos pero contienen exceso de  grasa o azúcar, que consiguen calmar el ansia de tragar pero aportan poco a nuestro organismo.  Así pasa con el exceso de información y canales que nos rodean. No todos aportan contenido original, provechoso o bien escrito. A veces contienen directamente basura disfrazada de comida u opiniones disfrazadas de evidencia.

Triunfan los blogs maternales que nos cuentan peripecias de madres  más o menos divertidas o que nos explican cómo decorar las habitaciones de nuestros peques ( los míos usan su cuarto sólo como almacén de juguetes,  menos mal que no me esmeré mucho en prepararlo) o aquéllos que nos nos enseñan qué complementos usar para ser una madre pluscuamperfecta o pluscuaimperfecta, que se lleva ahora más.

Por supuesto tienen su espacio y su público visto cómo triunfan, pero  a algunas no nos aportan demasiado. Es como esas tartas de fondant tan monísimas y vistosas que cuando las vas a comer te decepcionan porque a ti realmente no te gusta la pasta de azúcar, sino un simple bizcocho esponjoso con nata.

Portada1Por otro lado están los blogs “Google Maps”, aquéllos que prometen llevarte a donde quieres,  a ser posible escritos por expertos que nos enseñan a ser madres y nos dirigen todo aspecto de esta etapa. No hace falta que lo escriban madres, para qué, si la maternidad cada vez  está más subcontratada.  Cualquiera con algún título profesional cuyo ámbito de trabajo afecte a madres o niños os propondrá una “guía maestra” para criar hijos. Psicólogas conductistas, pediatras mediáticos, nutricionistas fashion, ex deportistas ex drogadictos, coachs de todos los colores, famosas de más o menos categoría… todos estos nos llevarán de la mano por el maravilloso mundo de sentirnos completamente inútiles sin sus consejos.
En este terreno no parece muy inteligente publicar un libro que plantea más preguntas que  respuestas, sin el aval de un título “oficial” para hablar de maternidad, más el que me otorgan mis propios hijos. Con textos que, además, han sido ya en gran parte, publicados antes en mis blogs.  Pero a pesar de todo, quería publicar este  libro.
He tardado porque llevo años posponiendo lo importante para hacer lo urgente.
He tardado porque me cuesta mucho escribir y no compartir lo que escribo.
He tardado porque en algún momento pensé que quién iba a pagar por leerme cuando puede leerme a diario gratis en mis blogs y redes.

Pero decidí publicarlo y aquí está.
Porque es algo más que una recopilación revisada de algunos de los textos que he escrito en estos años.
Porque es la prueba tangible de que cuando quieres comunicarte, lo que tienes que hacer es lanzar tus palabras al mundo.
Porque es un sueño cumplido desde que empecé a escribir.
Porque me gustaría que las madres de una vez miráramos más para adentro al ser madres y menos hacia fuera, hacia lo que hacen otras.
Porque empoderar la maternidad es respetarla y no tratarla como una etapa idiotizante de la vida de las mujeres.

Yo quería un libro que recogiera la forma en la que yo vivo ciertos temas. Una recopilación de temas incómodos pero necesarios.
Una colección de historias que nos parecen “de otros” hasta que empiezas a leer y te das cuenta de que también hay parte de ti en ellos.

Este libro habla de las lactancias que no se logran, de las madres que no tienen tribu, de los miedos que nos paralizan, de los desencuentros con la pareja cuando llegan los hijos, del deseo sexual o la falta de él de las madres y sus parejas, de las violencias que sufrimos y no vemos, de las medallas que otros se cuelgan y son nuestras, de las renuncias al ser madre, del miedo a quedarnos solas por no negociar con el amor a nuestros hijos, de la competencia entre mujeres y madres, de cómo cargamos a nuestros hijos con nuestras mochilas sin ser conscientes de ello siquiera,  de las dinámicas familiares tóxicas que arrastramos, de abortos, del dolor de no parirlos o del dolor de parirlos no vivos.

He escrito sobre los temas que quiero hablar con mis hijos, de los que hablaría con mis hermanas y cuñadas, con las madres que me escriben…
He escrito porque no puedo no escribir.
Ojalá este trozo de mí   y de muchas otras madres, escrito, como comento en la introducción, con sangre, sudor y leche, te remueva.

Sólo desde ese lugar podemos avanzar y soñar con más Maternidades sin tabúes.

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ENLACES DE INTERÉS

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El duelo de las que acompañamos madres

El duelo de las que acompañamos madres

Recuerdo el dia que me enteré que mi bebé no estaba vivo. Nada más salir de la consulta de la tocóloga, llorando y aún intentando asimilar lo que estaba pasando, vi a un par de madres sentadas en la sala de espera, acariciándose sus ya enormes barrigas y decidí ponerme mis gafas de sol para que no vieran  en mi rostro la cara de la muerte. Esas muertes que siempre les pasa a otras.

He comentado muchas veces con compañeras y alumnas  esta reacción mía en un momento en el que debía estar aún en estado de shock.  Parece una reacción extraña sacar algo de lucidez y preocuparse de otras personas, de extrañas, cuando en realidad tu cabeza sólo gira alrededor de esas tres odiosas palabras que te aplastan cada vez un poco más hacia abajo, hasta que sólo quieres desaparecer entre el polvo del suelo.

No es una reacción tan extraña cuando tu trabajo es como el mío.

Ser asesora de maternidad, Asesora Continuum, no es lo que hago, ES LO QUE SOY. Va más allá de la empatía natural de una persona hacia otra en su misma situación.
Ser madre, a muchas personas ( no a todas), les hace empatizar con  otras madres con las que comparten intereses y experiencias.

Dedicarte al acompañamiento  y/o asesoramiento maternal es ampliar tu radar emocional, es ser consciente de muchas necesidades, de las que te son familiares y de otras desconocidas, es comprender que cada situación personal es un complejo entramado único al que hay que acercarse con mucha capacidad de escucha, con una enorme dosis de respeto y con una gran capacidad de autocontrol para amarrar el ego y las ganas de juzgar.

Cuando esa es tu forma de vivir tu trabajo y de repente vives en primera persona eso que antes sólo habías leído y escuchado (que no oído), entonces tu duelo es un duelo peculiar.

Hacer un duelo acompañando la vida

dueloSeguramente sabréis o hayáis leído que una madre que ha perdido a su bebé quiera evitar, durante algún tiempo al menos, todo el contacto que pueda con embarazadas, bebés y niños. Este es un comportamiento totalmente normal, nada patológico y no tiene que ver con ninguna emoción indeseable. Esa madre no se ha convertido en una mala persona, ni se ha vuelto huraña ni  envidiosa: sencillamente aún llora por su no-maternidad y en determinados momentos resulta insoportable ver de cerca las sí-maternidades del resto del mundo.
En este contexto, les decimos a las madres que no se angustien, que a medida que vayan incorporando a su nueva vida aspectos de su vida anterior, se irán asentando las emociones. Volver a salir de casa al cabo de unos días, ocuparse de las tareas cotidianas al cabo de un tiempo, volver al trabajo llegado el momento,  son pasos que indican movimiento, movimiento que poco a poco nos traerá el equilibrio a medida que aumente la confianza y, como consecuencia, la velocidad necesaria.
Pero cuando tu rutina y tu trabajo incluye la convivencia diaria con madres, muchas sienten que en vez de un paso adelante se les obliga a dar un salto al vacío.
No sé si las que no estéis en esta situación podéis imaginar el torbellino de emociones de enfrentarte a trabajar  con madres, con padres, con familias llenas de vida, con bebés que besar, acariciar y nutrir, cuando tú, en ese aspecto, te sientes llena de muerte,   con un cuerpo que aún te demanda ese otro cuerpo al que besar, acariciar y nutrir y sólo puedes darle vacío y lágrimas.

Antes os decía que al comentar mi reacción al perder a Altair y mi vuelta al “trabajo” relativamente precoz, algunas personas me preguntaban que cómo pude hacerlo sin derrumbarme. Ante todo quiero dejar claro que no hay reacciones correctas y reacciones incorrectas, sólo hay emociones, todas válidas -incluidas las que calificamos de negativas- y distintas posibilidades  para afrontarlas.

En mi caso no me suponía sufrimiento añadido estar rodeada de madres embarazadas, madres puérperas, bebés y niños.  No todas lo viven igual. Para algunas supone demasiado  que todo gire en torno a palabras, cosas y actividades que  recuerdan la realidad no deseada. Todo está bien, no hay un ritmo único ni un proceso único. No hay una forma válida ni una medida estándar. Lo importante es darse el tiempo que se necesita, escucharse y no añadirse más carga de culpa. juicio o remordimiento. Debemos recordar que ahora nosotras somos “ellas” y  permitirnos ser dolientes un poco más de tiempo si es necesario.
No voy a negaros que en alguna ocasión lloré escuchando algún relato de parto o mirando a los ojos a alguna madre en la que veía compasión hacia mí y mi situación, pero la mayoría de las veces, el rodearme de vida me hacía sentir aún más gratitud por  el enorme privilegio que tenemos y a menudo damos por sentado.

El mejor bálsamo junto con el tiempo

El amor ha sido siempre lo que me ha mantenido a flote cuando mi barco zozobraba. Tener un ancla no te evita los zarandeos que te dan las olas, pero te mantiene alrededor de tu centro, evita que te pierdas.  No creo que haya mayor ancla a la vida que sentir amor: amor por los hijos, los nacidos y los que no lo lograron, amor por las personas que te rodean, amor por mi trabajo y amor por mí misma y mi propia capacidad de sentir amor.

Sin duda es un desafío dar ese paso de volver a escuchar historias de madres cuando aún tienes ganas de llorar a cada instante. Pero si eres capaz de darlo, si consigues ampliar ese radar y ver más allá de tu dolor, verás que muchas veces, créeme que muchas más de lo que piensas, recibes más de lo que das. Ese es otro de los milagros de nuestro trabajo: cuando ofreces confianza y sostén, recibes confianza y sostén de vuelta.

Al final del día, al final del camino, no es que no te duela tu dolor,  pero pesa algo menos y ahora en el lugar de esa carga pesada, ahora hay más empatía y más sabiduría para seguir caminando y seguir acompañando

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PD: Dedicado a todas las mujeres que se sienten identificadas al leer mis palabras. En especial a L.O.

(Imágenes  CC0 Public Domain)

¿Qué es más adecuado para pasear a un bebé pequeño?

¿Qué es más adecuado para pasear a un bebé pequeño?

¿Maxi cosi o capazo?

Esta es una de las preguntas habituales de los foros y grupos de padres.
Es siempre interesante observar las respuestas que se dan. En estos lugares la mayoría respondemos según nuestra propia opinión, según nuestro criterio, según nuestra experiencia personal, y a veces, comentando algún dato más o menos científico que hemos leído, expresado con más o menos corrección.
El caso es que cuando preguntamos  en estos medios tan “democráticos”, al más puro estilo Yahoo Answers, las respuestas que obtenemos no  hay garantía de que sean muy fiables, por mucho que leamos lo de ” yo lo hice así y me fue genial” como argumento.

Maxi Cosi mal utilizado como silla de paseo

Lo primero que me gustaría explicaros es que los sistemas de retención infantil están concebidos como eso: como sistemas de seguridad para el transporte de bebés ( y niños) en vehículos. No son sistemas pensados para el paseo, aunque mucha gente los use también para ese fin influenciados por la propia industria de la puericultura.
No siempre la industria que fabrica y comercializa un producto provee la mejor información con respecto al uso correcto y seguro de sus propios dispositivos. Sobre todo porque eso limita su uso, y los que fabrican y venden, en la mayoría de los casos, lo que buscan es que se use mucho su producto.
Casi siempre las limitaciones de uso están marcadas, no por la propia empresa fabricante, sino por las autoridades que legislan y obligan a informar y advertir en su etiquetado e instrucciones de uso.
Tampoco las leyes en ese sentido son infalibles y por eso , inconcebiblemente para algunos, se siguen vendiendo productos correctamente homologados pero claramente ineficaces y/o peligrosos.

El capazo no es un sistema adecuado para el vehículo

Es el caso del uso de los capazos para recién nacidos usados como sistemas de retención en los coches. A decir verdad, como la mayoría de las sillas de seguridad que se comercializan.Incluso organismos supuestamente independientes que hacen pruebas y tests al servicio del ciudadano  emiten informes alejados de la evidencia.
Pongo como ejemplo el caso de las sillas de seguridad a favor de la marcha . Siguen saliendo como los más seguras, más vendidos y recomendados, sistemas  de retención en el sentido de la marcha que son muchísimo menos seguros que otros a contra marcha con eficacia probada y demostrada. Esto como muestra de que no siempre la industria o las autoridades son garantes de la ergonomía y la seguridad.
Como en muchos otros campos, los usuarios vamos por delante de las marcas y los gobiernos.
Las sillas de retención infantil son INSUSTITUIBLES si viajamos con nuestro bebé en vehículos motorizados, y su uso es precisamente ese, para el coche.
No escojas la silla para el automóvil pensando en que además te sirva de silla de paseo, del mismo modo que no te compras  tus zapatillas de deporte negras y con tacón para que te sirva además para ir a la boda de tu primo.

El objetivo de un sistema de seguridad para el coche es ese: la seguridad del bebé en caso de impacto en el vehículo, no su multifuncionalidad y que te sirva para el paseo, de hamaca y de cuna portátil.

El mejor sistema de paseo para un bebé

Los bebés para pasear no necesitan un carrito. Realmente el bebé lo que necesita para pasear es lo que los padres tenemos ya de serie, nuestros brazos. Así que para el paseo diario, nada mejor que usar un portabebés en el que el bebé vaya de la mejor forma posible. Y esta no es, ni tumbado en un capazo mirando el cielo (cuando hay suerte)  o la capota, ni sentado en un maxicosi en una posición peligrosa.

Cochecito a prueba de gas en la que un bebé podría mantenerse a salvo durante un ataque aéreo. El cochecito tiene una ventana con un filtro de máscara de gas. Una pera de goma en la parte trasera se comprime a intervalos forzando el aire viciado y su sustitución por el aire fresco aspirado a través del filtro. 1938. Foto: Mary Evans Picture Library / Especial NEWS.

1938. Foto: Mary Evans Picture Library / Especial NEWS.

Los carritos portabebés no son un invento basado en la necesidad del bebé, sino en una necesidad  del adulto, creada partiendo de mucha desinformación o negación de las necesidades del bebé.
Si los carritos hubieran sido necesarios para el desarrollo del bebé y la supervivencia de la especie, existirían desde que existe la rueda, y no es así.
El origen del carrito fue algo más parecido a un juguete primero y un símbolo de status después, que a  la respuesta de una necesidad real.
Si el motivo de tu paseo con el bebé es disfrutar de un rato al aire libre, nada como hacerlo con el bebé sobre tu cuerpo. De forma correcta, segura y ergonómica con un portabebés adecuado a su nivel de desarrollo, a tu destreza y a vuestras características particulares.

Nada estimula más al bebé que conocer el mundo “de la mano” de su madre ( y/o padre).
Porque en brazos ese estímulo se hace de la forma correcta y en el grado apropiado, con la mediación reguladora que necesita el bebé de su madre para filtrar lo que excede a su umbral de excitación.
En brazos de mamá el bebé puede decidir refugiarse cuando ya tiene bastante o algo le asusta o disgusta.  Si se duerme, lo hace sabiendo que ese movimiento que nota no es sólo un movimiento indescriptible en soledad, sobre una superficie que se mueve bajo su cuerpo sin proporcionarle seguridad, sino el movimiento que ya conoce del cuerpo de su madre.  No es lo mismo dormirse cuando vas en coche y conoces al conductor y confías en él, que si vas en un coche que no sabes quién dirige ni hacia dónde.

El bAmamantando en ruta. Bebé de 1 mesebé sobre el cuerpo del adulto que le portea va desarrollando la propiocepción de su propio cuerpo, algo que no pude hacer de igual modo cuando va sencillamente tumbado un capazo.

El movimiento del adulto al caminar  hace que el bebé vaya desarrollando también sus propios sistemas, ya que el porteo no es una actividad pasiva para el bebé. Contribuye a trabajar sus habilidades psicomotoras, el equilibrio y la agudeza visual, entre otras.

A nivel emocional y social es un bebé con más posibilidades de aprendizaje e interacción con el entorno de la forma correcta.*

 

Dicho esto, la respuesta a la pregunta inicial de qué sistema de paseo es mejor para el bebé, maxi cosi o capazo, la respuesta sería: El mejor sistema de paseo para el bebé es ir en brazos de su madre (y/o padre o adulto de referencia).

Cuando el carro es necesario

No obstante, me consta que el porteo no siempre será la opción ideal para todos los casos particulares, y que el carrito puede ser una herramienta a utilizar. En ese caso,  no está de más tener en cuenta estos puntos:

  • El Maxi Cosi NO ES UN SISTEMA DE PASEO
  • EL capazo NO ES UN SISTEMA DE SEGURIDAD PARA EL AUTOMÓVIL
  • Escoger la silla adecuada al nivel de desarrollo del bebé.
  • No sentarle si no es un bebé que no se mantiene sentado solo.
  • Asegurarnos de utilizar de forma correcta los sistemas de seguridad y sujeción de la silla.
  • Llevar al bebé mirando hacia el adulto, no cara al mundo*.
  • Recordar que el paseo es un medio para un fin, no un fin en sí mismo.
  • No olvidemos interactuar con nuestro bebé cuando está despierto.

 

Cara al mundo o cara a mamá: ¿Importa?

*La Doctora M. Suzanne Zeedyk realizó un estudio en colaboración con The National Literacy Trust para analizar la diferencia entre llevar a los bebés en carrito cara al mundo o cara al conductor.  En este enlace podéis ver su publicación, aquí os pongo un extracto de la conclusión traducida.

 

“Los resultados del Estudio I mostraron que la mayoría de los carritos observados estaban orientados hacia el mundo. El uso de los carritos orientados hacia el mundo están asociados a una reducción de  comunicación hablada entre  padres y bebés.  Para los bebés, la tasa de reducción fue de un tercio y para los padres, la cantidad de comunicación se redujo a la mitad. Curiosamente, los bebés en cochecitos con orientación hacia el adulto tenían el doble de probabilidades de estar durmiendo que los  bebés en cochecitos con orientación hacia el mundo, un hallazgo inesperado que tentativamente se ha interpretado como un indicador de los niveles de estrés.

Los resultados del Estudio II confirmaron que las madres hablaban más cuando llevan a  sus bebés en cochecitos con orientación hacia ellas; cuando sus bebés iban car al mundo, el habla materna se redujo a la mitad. También demostraron que madres y  niños eran más propensos a reír cuando el bebé va orientado hacia su madre y que las madres fueron conscientes y estaban sorprendidas por  este cambio global en las interacciones comunicativas con sus bebés. Por último, los resultados arrojaron una posible evidencia más de la posibilidad de que la orientación  del carrito podría influir en el estrés infantil:
La frecuencia cardíaca infantil disminuyó ligeramente cuando se orientaba el carrito hacia la madre y también los bebés eran más propensos a quedarse dormidos en esta orientación.

El título de este informe se pregunta “¿Cómo es vida en  un carrito de bebé ? . Los resultados de estos dos estudios sugieren que la respuesta es que el bebé está más aislado de lo que muchos adultos creen y que es una experiencia emocionalmente empobrecedora . Estos resultados nos animan, como sociedad, para tomarnos más en serio las experiencias que viven nuestros bebés.

Si existe alguna posibilidad de que el diseño de sillas de paseo esté fallando en promover el desarrollo de los bebés, entonces esto es una preocupación considerable. Casi todas las familias en el Reino Unido  que tienen un niño menor de 3 años será el propietario de un carrito. Si se puede confirmar, en futuras investigaciones, que ‘girando los carritos’ se ejerce una diferencia en el  desarrollo del niño, entonces la fabricación de cochecitos de bebé ‘emocionalmente saludables’ podría ser un medio fácil, asequible y alcanzables de facilitar  a largo plazo la salud mental y física. Se está realizando un esfuerzo considerable por parte del gobierno del Reino Unido y organizaciones benéficas del Reino Unido para brindar apoyo a los padres y las familias durante los primeros años de la vida de los niños. Vale la pena al menos investigar el grado en que el diseño de las sillitas podría encajar con este programa.
Este es un tema pertinente para la salud, académicos y sectores de atención social. Esto hace que sea un problema no sólo para los padres, sino para el conjunto de la sociedad – incluyendo los fabricantes de carritos. En última instancia, sin embargo, son los padres quienes tendrán la mayor inversión en este tema. Si el diseño del cochecito tiene consecuencias para el desarrollo infantil, ya que los resultados de estos dos estudios sugieren que lo tiene, entonces ellos merecen tener acceso a esta información, con el fin de tomar decisiones sobre la mejor manera de cuidar a sus hijos.”

Pregunta a los expertos

Como ves no siempre lo que se vende es lo mejor. Y no siempre lo que te recomiendan otros padres es lo mejor. Ni siquiera “lo mejor” será lo mejor para ti si no se adapta a tu situación particular, por lo tanto mi recomendación aparte de la general de animarte a portear es que cuando tengas que escoger un sistema que afecte a la seguridad de tu hijo consultes con un asesor experto.  Desgraciadamente no todos los que venden asesoran y no todos los que asesoran, asesoran bien, así que  te dejo  enlaces a webs confiables en cuanto a porteo y seguridad .

El aborto como única opción

El aborto como única opción

Si no has leído mi post “EL aborto voluntario y su duelo”, te recomiendo que lo hagas antes de leer este artículo que es el primero de una serie de artículos que voy a dedicar a este tema

  • ……….He acompañado  a mujeres en su proceso de decidir si practicar un aborto terapeútico o esperar a que los acontecimientos se desenvuelvan por sí solos y sé que en ningún caso es un proceso fácil ni exento de dolor.
  • ……….He acompañado a mujeres que abortaron voluntariamente totalmente convencidas de lo que hacían, a realizar el duelo retardado que no hicieron en su día.
  • ……….He hablado con decenas de familiares de mujeres que abortaron  y que me pedían consejo para ayudarlas porque no eran capaces de seguir con sus vidas  con normalidad.
  • ……….He escuchado a todo tipo de mujeres contarme cómo les afecta la decisión que tomaron en su vida diaria, en su relación de pareja, con sus hijos anteriores, con sus maternidades posteriores, con su forma de ver la vida.
  • ……….He observado cómo un aborto voluntario, vivido a menudo como un mero trámite quirúrgico, influye en otros procesos relacionados con el cuerpo y la sexualidad de la mujer: embarazo, parto, lactancia, etc.

No es mi papel hablar del derecho al aborto ni juzgar el por qué la gente decide abortar. Pero dado que trabajo con “las secuelas” de cómo se toman estas decisiones, creo necesario plantear una reflexión necesaria y a menudo obviada sobre este tema.

Estoy convencida que, como en muchos otros temas en torno a procesos de vida y muerte, falta un debate social. No para llegar a un consenso o a acuerdos o a leyes, sino para promover el debate en sí. Para hacer que las personas ante una decisión irreversible no nos dejemos guiar por las ideas, creencias o intereses de otros, sino que pensemos y analicemos lo que queremos, lo que creemos, lo que estamos dispuestos a asumir en una u otra decisión. Que seamos conscientes de que nuestra responsabilidad es decidir como adultos responsables, no como ejecutores de las sentencias y juicios de otros. Porque cuando eso pasa, quienes pagamos el pato somos nosotros, no esos que nos dicen qué hacer y cómo.

Siempre que se habla de aborto es fácil que se genere una polémica más o menos acalorada. Hay muchos aspectos éticos, morales, sociales  y legales implicados y creo que en el fondo somos inmaduros para debatir con amplitud de miras sobre temas que nos tocan en lo más profundo.

Reaccionamos sintiéndonos superiores o sintiéndonos atacados, dependiendo cuál sea nuestro punto de partida en el debate, y así es casi imposible entenderse.

Si al hablar de libertad de expresión no nos podemos de acuerdo a veces en los límites, imaginemos lo que nos cuesta establecer el límite entre el derecho a decidir sobre el propio cuerpo y el derecho a la vida del no nacido.

No es fácil responder a preguntas como: 

¿Tengo derecho a decidir sobre la vida en base a mis propias creencias y miedos?
¿Desde cuándo y hasta cuándo?
¿En qué momento tiene derechos el nuevo ser?
¿Bajo qué circunstancias los pierde?
¿Por qué dividimos esos derechos en base a la edad gestacional?
¿Tenemos derecho a decidir quién puede o no vivir con una enfermedad?
¿Por qué presupongo que una enfermedad diagnosticada intra-útero o una posibilidad de enfermedad va a implicar más sufrimiento que el que puede darse por cualquier otro motivo no diagnosticado o que aparece tras el nacimiento?
¿Qué sentimos al ver cómo viven felices y realizados adultos con la misma enfermedad que a otros les supuso ser abortados? ¿Estamos preparados para aceptar la responsabilidad por nuestra decisión?
o ¿Nos excusamos en que era la única alternativa posible en nuestro caso?
¿Realmente es así en la mayoría de los casos?
¿Es nuestro miedo a que nuestro hijo no sea normal más fuerte que el instinto materno?
¿Es  nuestra decisión una decisión altruista o es egoísta?
¿Es el aborto el nuevo método anticonceptivo para toda una generación?

Sé que estas preguntas son muy duras. Pero si no te las haces antes, te las harás después, y créeme que esa diferencia de cuándo hagas este trabajo de reflexión  puede ser la diferencia entre vivir con tu decisión en paz o martirizada por la culpa.

Creo que alguien tiene que poder sacar este tema a la luz sin ser catalogada  de fanática. Alguien tiene que decirnos que abortar no es gratis: nunca. Yo no voy a decirle nunca a una madre que no aborte (tampoco que lo haga), pero me preocupa ver que hay una corriente que parece que empuja en una única dirección.

Del mismo modo que a la inmensa mayoría de las mujeres que sufren abortos espontáneos no se les informa de todas las posibilidades para manejar la situación (manejo expectante del aborto, por ejemplo), ante determinadas circunstancias o diagnósticos, la alternativa mayoritaria, cuando no la única, es la del aborto.
En la mayoría de los casos en los que se detectan anomalías en el bebé, o que se le califica como “incompatible con la vida”, se presiona, en mayor o menor medida, a la madre  para interrumpir el embarazo “cuanto antes”.
Hay como una especie de prisa por acabar con las situaciones “incómodas” o indeseadas. Y si algo hemos aprendido sobre la violencia obstétrica es que la prisa y la subjetividad son algunos de sus fundamentos:

  • Información parcial
  • Información falsa
  • Creencias propias presentadas como evidencia
  • Medidas preventivas que desencadenan en problemas por alterar la fisiología normal
  • No respetar los tiempos del propio proceso
  • No respetar los tiempos para asimilar y decidir
  • No respeto por el cuerpo
  • Paternalismo al decidir por la mujer
  • Infundir miedo para coaccionar la decisión

Si es horrible ejercer ese tipo de violencia física y psicológica en una mujer que va a parir, imaginad a la que se plantea abortar.
Si volver a casa con una herida enorme, profunda y desgarradora, pero con un hijo en brazos, es duro y traumático, imaginad hacerlo cuando vuelves con un útero vacío,  unos brazos vacíos, y el alma algo más pesada.

prolife prochoice

Pretender que pasar por un aborto es como sacarse una muela o extirparse un tumor, es una falta de respeto no solo a ese ser, sino a una misma, al propio cuerpo, a nuestra capacidad de crear y mantener vida y a la propia VIDA en mayúsculas.

Nuestra conciencia nos acusará o nos excusará y nadie entra en eso pero, independientemente de creencias morales personales, este proceso merece el respeto de dedicarle un tiempo y una consciencia. Cada persona es libre de decidir, pero debería al menos concederse el tiempo de meditar  en los porqués,  en “sus porqués”. No los de su cultura, su familia, su religión o su ideología política.
No se trata de qué lugar ocupo en el debate, de ser provida o proaborto, sino de ser, de reflexionar, de decidir y de vivir.

Quienes de un modo u otro rodeamos a la mujer ante esta decisión (profesionales sanitarios y/o acompañantes) deberíamos contribuir a crear un marco en el que la mujer entienda qué está pasando y tenga las herramientas para decidir.

Deberíamos:

  • Dejar de lado nuestras opiniones y creencias personales
  • Ofrecer toda la información relacionada de lo que está pasando: TODA
  • Ofrecer todas las alternativas posibles: TODAS
  • Ofrecer toda la información sobre los que puede suceder dependiendo de la elección.
  • Plantear todos los escenarios posibles y sus consecuencias
  • Ofrecer respuesta  profesional a todas las preguntas que se planteen
  • Ofrecer contactos de profesionales de otras áreas que puedan aportar su visión y apoyo profesional
  • Asegurarnos que la madre no decide en estado de shock (proveer el tiempo y espacio adecuados)
  • Asegurar que la decisión que se toma es de la madre, no propia del profesional o de terceros
  • No infundir miedo para influir en la decisión que creemos la apropiada
  • Respetar profundamente la decisión de la madre, sea en uno u otro sentido..

Si se decide abortar:

  • No juzgar
  • No frivolizar el proceso.
  • No presuponer que no hay dolor tras esa decisión
  • Promover  la elaboración del duelo
  • Favorecer las condiciones para elaborar el duelo
  • Entender las connotaciones futuras de la decisión y ofrecer recursos para gestionarlo

Faro tormentaComo siempre explico a mis alumnas, vivir un duelo, sea por el motivo que sea es un viaje que la mujer ( la familia) hace sola. Nosotros no podemos acelerarles el viaje por la tormenta, pero sí podemos ser una luz hacia un puerto seguro.

Y estoy firmemente convencida que si nuestro mundo no maltratara a las mujeres y a las madres. Si tuviéramos verdadera independencia y seguridad para criar a nuestras crías. Si no estuviésemos solas y sin recursos de todo tipo, muchas de nuestras decisiones serían sin duda otras.

 

En el siguiente post  de esta serie hablaré sobre el aborto voluntario y su  duelo.

Partos programados

Partos programados

Vas a llevar a tu hijo al colegio, con tu pequeño en brazos, a la teta y no puedes evitar oír la conversación que tienen otras madres cerca de ti.

“Esto de los partos programados es una maravilla. Vas ahí ya el día que te dicen. ¡Es el futuro!”

Son madres, como tú. Viven en tu barrio. Tienen más o menos tu mismo nivel socioeconómico. Probablemente el mismo nivel educativo. Son mujeres de tu misma edad. Han vivido en la misma época que tú. Se han enfrentado a prácticamente las mismas experiencias. Nacieron y se criaron más o menos en el mismo entorno social y cultural.
Son como tú.

Pero tú oyes esa frase y algo se te revuelve por dentro.
Miras a tu bebé y lo abrazas. Recuerda quizás, la cicatriz de tu primera cesárea y lloras. Quizás lloras sólo por dentro, sólo para ti, pero lloras.

EN ese momento lloras por ti, por tu parto que no fue, por tu cicatriz que es algo más que una línea marcada en tu cuerpo. Lloras por todo lo que lloraste después. Lloras porque te sentiste culpable mucho tiempo. Y tonta. Te sentiste tonta por creerlo todo. Por no preguntar más. Por no investigar más. Por no buscar más.  Lloras porque recuerdas el dolor y la impotencia  de tener que  atender a un bebé con un cuerpo dolorido y convaleciente. Porque en vez de sentirte fuerte, poderosa y protectora, te sentías vulnerable y débil.

Lloras con miedo recordando lo que has oído tantas veces :  “como fue cesárea, no te va a subir la leche”. Lloras porque un día, decidiste mirar tu herida y saber la verdad. Lloras porque recuerdas la rabia e ira que sentiste cuando ibas desentrañando la gran madeja de mentiras que nos han contado sobre nosotros, sobre nuestros cuerpos, sobre si podemos o no parir, sobre las ventajas de no sufrir el parto. Lloras porque te sentiste estafada. Lloras porque lo que te robaron nunca lo recuperarás.

LLoras todo eso otra vez y respiras hondo mientras piensas en aquel bebé,  en tu primer hijo. Ahora un niño alegre, risueño, cariñoso y feliz. Piensas en todo aquello que no te pudieron quitar. Piensas en que todo ese llanto fue el combustible que alimentó  tu fuerza para no dejar que te robaran más, para no ceder ni claudicar en el resto de decisiones sobre tu hijo y cómo criarlo.

Te quitaron tu parto sí, te rajaron sí, os separaron sí, pero una vez que lo abrazaste se quedó en el lugar de donde no debieron llevárselo nunca. Recuerdas esas horas interminables de teta y abrazos. Recuerdas  que el tiempo pasaba mirándole dormir en tu pecho, acariciándole, cantándole y contándole…


Recuerdas a la gente que te decía: “¿otra vez?”, “¿Es que siempre lo tienes que llevar en brazos?” “¿por qué no lo dejas dormir en su cuna?” Y recuerdas que tú les mirabas con pena:
Pobre gente… no saben, no entienden. No se dan cuenta del placer que sentís, de la paz que te da saber que está ahí, contigo, en tus brazos, calmándose y colmándose  con tu cuerpo.


Curaste esa herida  a base de amor y cariño. A veces aún duele, como hoy. Pero ya no duele igual. Ya no te duele tanto la tuya. Te duelen, a veces, las otras. Te duele que se siga haciendo ese daño que tú viviste a personas que ni siquiera son conscientes de ello.

Cuántas veces has contado cómo tú te despediste del hospital regalando bombones: “Qué atentos fueron conmigo, y qué amables”, decías.

Y ahora escuchas a esas mujeres y te duele su ignorancia. Te duele su inocencia. Te duele su credulidad. Te duele su desconexión. Te duele su dolor. Ese que quizás ella nunca sientan ni lloren. Porque sabes que un dolor que no se siente ni se llora nunca se cura.

© nohemi hervadaY miras sus ojos y ellas te miran y saludan con la mirada, sonríen mirando a tu bebé. Y tú  abrazas a tu bebé y les sonríes. Y deseas que tu sonrisa les hable. Y besas la cabecita de tu bebé, este que te regaló con su llegada una de las vivencias más increíbles de tu vida. Ese ser que te devolvió la fe en ti misma. Ese que te dijo sin hablar: “mamá tú puedes, nosotros podemos”.  Y vuelves a mirar a esa madre, a punto de tener a su bebé, que aún no sabe lo que de verdad necesita saber y le devuelves otro tipo de mirada.

La miras con complicidad y con cariño. Esa madre eras tú. La miras intentando que en ti vea otro tipo de reflejo. Que grabe en su memoria la imagen de una madre feliz abrazando a su bebé. La miras y confías en algo que está más allá de lo que nos cuentan y de lo que creemos. Confías en la fuerza que tendrá el momento en que esa madre mire a su bebé a los ojos y se abracen. Confías en que, como tú, sea como sea ese momento, sea en el primer minuto, en la primera hora, o en el primer día… que sepa, en ese momento, que ese bebé ya está, por fin, en casa.

PD: Dedicado a mi hijo mayor y a todo lo que pasó después de ese 21 de febrero

Esos duelos se podían evitar

Esos duelos se podían evitar

Hace poco leí que el sufrimiento vivido no te hace mejor persona, que se queda dentro de ti y te acompaña para siempre.
Yo, que intento ser optimista, tengo mi propia versión de este asunto. Imagino que es la versión que me cuento a mí misma para hacer más llevaderos mis propios procesos dolorosos.
No digo que el sufrimiento “per sé” sea bueno, o que te convierta en mejor persona. Pero puede ser una oportunidad, como otras en las que vivimos crisis vitales, de crecimiento, de madurez, de autoconocimiento y de desarrollo de cualidades nuevas o de potenciar las que ya poseíamos.

Pero es eso: una oportunidad. Hay quien la aprovecha y quien no. Hay quien intenta aprender algo, alguna lección de vida para seguir sin amargura el camino de la vida, y hay quien se instala en la amargura (queriendo o no) y ve cómo su vida se transforma, sí, pero en algo más gris y más oscuro.

Con esto quiero decir que los duelos no son algo “apetecible”, pero que una vez vividos, lo que nos queda es intentar que hayan servido de algo. Para mí, un agravante cruel del dolor, es que haya sido en vano. Quizás por eso ahora hago lo que hago.

Viví un duelo muy duro y difícil, sin saber que lo era, por un parto robado.
Sufrí en mis propias carnes el dolor, la angustia, la culpa, la rabia, la tristeza de sentirme engañada, manipulada, violada, ultrajada y rajada.
Lloré días y meses y años un dolor que era invisible e ininteligible para la mayoría de quienes me rodeaban.
Lloré sola, y lo peor, me sentí sola en mi dolor  aun estando acompañada.

Con el tiempo supe que fui víctima de violencia obstétrica. Sí, esa que algunos dicen que no existe. Esa que otros quieren igualar al resto de violencias. Como si fuera igual que te roben una experiencia vital única e irrepetible para ti y para tu hijo o que te roben el bolso de un tirón.

Sufrí violencia de manos de personas en  las que inocentemente confié.

  • Confié en ellas por su rol, por su profesión, por su “amabilidad”, porque trabajaban ” por mi bien”.
  • Confié en ellas porque era una mujer inteligente que sabía que los profesionales sanitarios saben mucho y están todos actualizados con la evidencia científica.
  • Confié en ellas porque no tenía nadie más en quien confiar.
  • Confié en ellas porque nadie me dijo que en quien debía confiar para parir era en mi misma, en mi cuerpo y en mi hijo.
  • Porque nadie me explicó que la que paría era yo.
  • Porque nadie me dijo que muchas veces, los profesionales anteponen sus propias creencias y miedos a la verdad.
  • Nadie me dio opciones.
  • Nadie me explicó lo que de verdad necesitaba saber.
  • Nadie me contó nada de lo que de verdad necesitaba para parir.
  • Nadie.

Miento. Alguien sí inclinó un poco la balanza. Una mujer que conocí, madre de 5 hijos me dijo que a los 2 últimos los tuvo ella sola en casa, con su marido.

Me contaba por qué tomo esa decisión, y cómo fue la experiencia. Yo la escuchaba con una mezcla de fascinación y curiosidad. Lejos de asustarme, fue la única persona que me dijo claramente que las mujeres parimos solas. Que el resto están para los “por si acaso”. Pero que parir es cosa nuestra.
Ese relato me animó a buscar información sobre el parto natural. Encontré poco o nada. Era inexperta en el uso de internet y no había todo el caudal de información que hay hoy en día. Yo no buscaba parir sola, pero quería un parto sin epidural. Esa era toda la información que yo tenía de lo que era un parto natural: sin epidural.

  • Nadie me explicó de libertad de movimientos, de poca luz, de no activar mi neocortex, de la oxitocina y cómo se libera o se inhibe.
  • Nadie me informó de los riesgos de una inducción.
  • Nadie me ofreció alternativas.
  • Nadie me preguntó si tenía miedo.
  • Nadie me preguntó si quería una segunda opinión.
  • Nadie me dijo nada.

Y yo, tan inteligente, tan confiada, les creí. Y me olvidé de ese relato de esa mujer de apariencia frágil y tímida que parió con la fuerza de todas las mujeres antes que ella.

Lloré. Lloré mucho. Lloré hasta ahogarme decenas de veces. Lloré abrazada a mi hijo. Por mi dolor y por el suyo. Pero aprendí a vivir con ello. Y saqué ganas y fuerzas para contribuir a visibilizar es violencia que sufrí, y a intentar evitarla en la medida de lo posible.
Viví mi duelo. Pero fue un duelo evitable.

Años después sufrí un aborto espontáneo de mi segundo bebé. Este dolor nadie pudo evitármelo. Pero una vez más hubo sufrimiento añadido a mi dolor. Sufrimiento evitable.

  • No recibí toda la información.
  • Nadie me dijo que podía no ir al hospital.
  • Nadie me avisó que en el hospital me iban a tratar como una loca por pedir el cuerpo de mi criatura.
  • Nadie me informó que los profesionales en los que debía “confiar” me iban a decir cosas como : “lo que le hemos extraído no es un cuerpo de un bebé. Es como un tumor y tenemos que analizarlo”.
  • Nadie me ofreció una segunda ecografía para mi tranquilidad futura y no martizarme durante mucho tiempo con la idea de que hubiera habido un error o un fallo de aquél maldito ecógrafo que no oía latido.
  • Nadie formó a todos esos profesionales del nacimiento para no tratarme como un caso más, para entender que para ellos era un legrado más y para mí el parto de mi bebé muerto.
  • Nadie hizo nada para evitar que desde el administrativo de admisión a la última celadora del hospital se ahorraran sus comentarios estúpidos hacia mi posibilidad de tener más, o al hecho de tener un hijo ya. ç

 

Recuerdo cada palabra, cada mirada y cada gesto de todos los profesionales con bata que metieron la pata conmigo hasta el fondo. El dolor que me causaron sí fue evitable.

De mis duelos, como dije antes, decidí sacar algo constructivo. Resolví transformar mi dolor en fuerza y determinación. Es algo egoísta, lo sé. Pero es mejor que tener un ego que pase por encima del respeto a la autonomía y las decisiones de las madres.

Pasé años oyendo ( leyendo) , casi a diario, testimonios de mujeres relatando sus duelos. Duelos evitables, como el mío.  Mujeres que como yo, confiaron en otros, porque no sabían, o no recordaban, o las convencieron, de que no confiaran en ellas mismas.

 

Imagen utiliza por el Sindicato de Enfermería. Imagen que refleja el incumplimiento de las recomendaciones de la Estrategia de Atención al Parto Normal en el Sistema Nacional de Salud http://www.msssi.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/atencionParto.htm

Formación Acompañamiento Asesoras Continuum

 

Ahora trabajo no sólo haciendo divulgación y asesoramiento sobre estos temas. También imparto formación a mujeres. Les explico todo esto que os cuento y mucho más. Manejamos evidencia científica. Sí, esa que no nos dieron quienes debían hacerlo. Intentamos restaurar la cadena de poder y confianza entre mujeres que un día perdimos. EL día que dejamos de confiar en nuestro poder. El día que nos creímos que teníamos que elegir entre nuestra seguridad y nuestro poder.

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Yo trabajo para que ninguna mujer tenga que renunciar a nada. Queremos la seguridad que nos da la medicina, y la ciencia y la evidencia. Y queremos a profesionales actualizados, no a personas que excusándose en su rol pretenden imponer sus propias creencias y miedos. Pero sobre todo queremos seguir confiando en nosotras mismas, en nuestro poder y nuestra capacidad.

 

Cuando mi hija me pregunte sobre el sexo, quiero explicárselo con brillo en los ojos. No con miedo o vergüenza. Quiero hablarle de intimidad y conexión y deseo y placer y entrega y éxtasis. No le pondré un vídeo de una violación.

Cuando mi hija me pregunte sobre partos, quiero hacer lo mismo.

  • No permitiré que su información sobre el tema sean los videos  y las explicaciones que aún hoy se dan  en las clases de preparación maternal de demasiados centros de nuestro país.
  • No voy a hablarle de fórceps, ventosas, episotomías, anestesia, frío, luces y mujeres tumbadas en posición de indefensión total.
  • No voy a hablarle de que “otros sacan a tu bebé”
  • No voy a decirle que luego “te lo dan” o “te lo enseñan”como si fuera de ellos y no suyo.
  • Voy a contarle cómo nació ella. Cómo su madre la parió sola.

Y sí, sí tuve matronas en casa a las que contraté para que me asistieran si hiciera falta, porque contemplaba los “por si acaso”. Pero como no hubo tales “por si acaso”, a mi hija la parí yo. En quien confiaba era en mi y en ella.
Trabajo para que todas las mujeres, y todas las hijas del mundo sepan que “si yo pude, ellas pueden”. Y para que “la foto de los nacimientos” sea como esta :

Parto de Mencía

 

No, como otras pretenden, robándole el protagonismo a quien lo merece.
Los brazos que han de sostener al bebé, son los de su madre, no lo olvidemos.

 

Sueño con que un día  en que las matronas de este país, y los Sindicatos de enfermería, en vez de hacer campaña contra otros colectivos, trabajen para que El Parto es Nuestro no tenga que publicar textos como este:

“EL parto normal suspende su primer examen”


Y mientras sueño, trabajo por lograrlo, No pierdo el tiempo dando golpes al aire en la dirección equivocada.

Asesoras de porteo que no asesoran.

Asesoras de porteo que no asesoran.

Estoy hasta el moño de ese polizón que cargamos a todos lados sin querer.
Estoy harta de que condicione mi vida y la de todas las mujeres que conozco.
Estoy hastiada de que sea tan protagonista de nuestras vidas que al final no sólo se sienta a la mesa, sino que la preside.

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Nuestra amiga la culpa.

Si quieres verla florecer sólo has de hablar o escribir sobre cualquier cosa que hagamos las madres que allí está ella pavoneándose tanto que no deja ver ni al sentido común, ni a la razón.

Sea que hablemos de lactancia, de partos ( o cesáreas),  colecho, porteo, crianza, etc… la culpa siempre nos empuja a reaccionar desde su posición.

Y como las divas de pro, no pierde fiesta  a la que acudir, así que ahora también se pasea alegremente por el mundo del porteo.

Y mientras algunas trabajamos para ampliar nuestro conocimiento sobre el tema, para aprender y comprender más y mejor qué es la ergonomía, y el confort, y la seguridad,  mientras intentamos que junto a nuestro conocimiento y experiencia crezca nuestra madurez como personas, como madres y como asesoras… pues resulta que la culpa ha conseguido convencer a cada vez más personas que lo más importante de todo es ella.

Y  vemos a asesoras más preocupadas en no ofender que en informar,
más preocupadas en quedar bien “con todos” que en hablar claro,
más preocupadas en no asustar que en aprender a informar sin infundir miedo.

Imagen de EcoRoos para mostrar la postura confortable y la no confortable al portear

Imagen de EcoRoos para mostrar la postura confortable y la no confortable al portear

Nuestros amigos de EcoRoos nos han permitido compartiros esta imagen que usan para enseñar la diferencia para el bebé de ir en una posición adecuada y confortable, de la posición no confortable que adopta el bebé en una mochila tipo “colgona” o en un fular mal colocado.

Al parecer en algunos sectores del porteo profesional  en el reino Unido consideran esta imagen ofensiva para los padres que usan sistemas no óptimos y prefieren no mencionar las posibles consecuencias de portear mal.

A estas “asesoras de porteo” les preocupa más que los padres se molesten al oír que algunos sistemas de porteo no son óptimos, que el hecho de que haya muchos padres porteando peor de lo que podrían si alguien les informara con tacto y franqueza.

Por supuesto cuando formo asesoras, una de las partes de mi trabajo es mostrar cómo establecer un terreno común con aquellos padres que portean con sistemas poco correctos, o que portean con sistemas correctos mal utilizados, para “ganarlos para la causa”.

Es un arte el de asesorar en estos casos, sin juzgar, sin hacerlo siendo alarmistas y no metiendo miedo, sin parecer locas fanáticas e intransigentes, pero asesorar explicando la realidad de la situación.

  • Es cierto que no es fácil
  • Es cierto que casi todas metemos la pata al principio
  • Es cierto que no siempre lo hacemos bien siempre
  • Es cierto que a veces el celo nos desequilibra
  • Pero también es cierto que lo negro no es blanco, ni lo gris es blanco. Ni siquiera el Beige es blanco.
  • Y es cierto que en las situaciones “difíciles” es cuando  se distingue a las buenas profesionales de las “normales”.

Asesorarte

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Como Divulgadora, Asesora de Porteo, Formadora de Asesoras de Porteo y Consultora de Porteo para empresas
Mi trabajo ES:

  • Trabajar para que todas las familias quieran tener más contacto con sus bebés
  • Trabajar para que todas las familias conozcan cómo el porteo es una de las mejores formas de proveer al bebé el contacto continuo que necesita
  • Trabajar para que todas las familias quieran portear
  • Trabajar para que todas las familias disfruten del porteo
  • Trabajar para que todas las familias porteen de forma ergonómica, confortable y segura para ambas partes.
  • Trabajar para que  todas las familias, además, sientan que sus necesidades particulares son reconocidas y tomadas en cuenta a la hora de escoger sus sistema de porteo.

Mi trabajo NO ES:

  • Juzgar los motivos de las familias de por qué portean o no
  • Juzgar los motivos de las familias sobre cómo portean

Mi trabajo SÍ es:

  • Criticar a los profesionales de la fabricación y venta de portabebés que no cumplen con altos estándares de calidad
  • Criticar a quienes se dedican a la enseñanza de la técnica del porteo y demuestran no ser buenos profesionales
  • Exigir a las empresas del sector que actualicen sus productos y servicios de acuerdo con TODA la evidencia disponible
  • Exigir a los profesionales del sector que cuando asesoren su prioridad no sea el interés económico por delante de la ergonomía, la seguridad y el confort de bebés y adultos que portean
  • Denunciar prácticas que atentan contra la seguridad, ergonomía y confort de bebés, niños y padres que portean
  • Denunciar sistemas de porteo que no cumplen los requisitos para permitir un porteo ergonómico, confortable y seguro.

Mi trabajo NO es:

  • Teorizar sobre cómo recibirán los padres la información veraz, basada en evidencia, experiencia y sentido común, cuando ésta choca con sus ideas preconcebidas o prácticas habituales no ergonómicas, inseguras o incorfortables.
  • Tutorizar a los padres y evitarles la responsabilidad sobre sus decisiones y acciones sobre sus hijos.
  • Aceptar pulpo diciendo que “da igual” cómo se portee mientras se portee
  • Validar con mi trabajo, el trabajo descuidado de quienes tienen otros intereses que no son los míos en cuanto al porteo.

 

Haciendo amigos

Dicho esto, me da igual no ser la más “polite” de este mundo.
Quienes me conocen, y mis alumnas sobre todo, saben que se puede ser correcta con alguien sin decirle “muy bien” a algo que no está bien.

 Si una asesora no es capaz de hacer esto y su única  opción es aplaudir cualquier sistema de porteo por muy antiergonómico que sea, entonces me da igual que sepa hacer 50 nudos con un fular, o que sea la top model de los fulares más fashion del mercado, para mí no es una profesional cualificada.

Para mí las verdaderas profesionales son las que aprenden el arte de ser clara, franca y directa, sin herir, y añadir culpa, ayudando a cada familia a encontrar el punto más cercano a lo óptimo que puedan en su caso particular.

 

-Me da igual que se ofendan las que tuvieron cesáreas cuando decimos que las cesáreas no necesarias son peligrosas, porque la realidad es la que es.

-Me da igual que se ofendan las que dicen que no quieren amamantar cuando leen los riesgos de la lactancia artificial .

Me da igual en el sentido de que es algo que escapa a mi trabajo, a mi ámbito y a mi competencia. La culpa, siempre crece de dentro hacia afuera, no lo olvidemos. Y para erradicarla, hay que hacerlo en ese mismo sentido.

Si una familia permite que su sentido de culpa le nuble el entendimiento, es algo que tendrán que trabajarse ellos. Pero no solo en el porteo, sino en cualquier ámbito de la crianza de sus hijos.

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Mientras tanto, las colgonas siguen siendo colgonas y no son ergonómicas por mucho que lo digan los pediatras, fisios y matronas que, previo pago de su importe, digan lo contrario en las webs de las marcas que las venden.

asesoras de porteo

El placer de ser tía

El placer de ser tía

¿Eres médico, abogado, informático, asesor de alguna materia?
¿Te has visto alguna vez acosado a preguntas profesionales en las reuniones familiares ?

Yo, como vivo  muy lejos de casi toda mi familia, no me he visto en esa situación. Pero sí me ha pasado con conocidos o desconocidos que se enteran de a qué te dedicas y a pesar de estar disfrutando de tu tiempo libre te conviertes en una especie de Google+Wikipedia viviente.
EN general no me molesta, aunque lanzo un mensaje así general para recordarnos a todos que este tipo de profesionales viven de cobrar su trabajo, es decir, que si tenemos alguna consulta, no aprovechemos a nuestros familiares y/o amigos para que trabajen gratis para nosotros 😉

EL caso es que en un tema como el de la maternidad y paternidad, donde todo el mundo parece saber más que los padres, y en el que algunas elecciones levantan tantas ampollas, mi opción personal es no hablar si no me preguntan. Si respeto profundamente a todos los padres y su capacidad y autonomía, mucho más si son de mi familia, aunque a veces suela pasar al revés, ya sabéis, aquéllo de : “la confianza da asco”.

El caso es que el año pasado me entero que voy a tener un sobrino y vivo su  gestación y su nacimiento en la distancia. Y dejo mi papel de Asesora Continuum, y me dedico a ser la tía emocionada por la llegada de un bebé a la familia.
Y toca demostrar lo que les explico a mis alumnas sobre cómo “asesorar a la familia”, y toca hacer saber que estamos ahí si nos necesitan, pero sin inmiscuirnos. Toca  ejercer un equilibrio delicado entre lo que te gustaría decir y lo que debes decir. Y lo más importante: toca confiar en la capacidad de los padres, por muy primerizos que sean, en que van a encontrar la forma de criar a su hijo que ellos decidan.

Y de ese modo, te aguantas las ganas de preguntar si toma teta  o no, si le cogen en brazos cuando llora o no, si duerme en el cuarto o no…  Y confías en que ese pequeño ser va a ser el maestro que necesitan para mostrarles a sus padres lo que necesita.

Y no siempre pasa, pero en este caso, un día resulta que esos padres tan primerizos como yo lo fui, con los mismos miedos y las mismas ganas de hacerlo bien, un día te empiezan a hacer preguntas. Quizás porque confían en ti y en tu trabajo, pero sobre todo porque les has respetado y al final, esa es la mejor carta de recomendación.

Y en ese clima de respeto mutuo y de cariño te van preguntando sobre la teta, sobre los gases, sobre los brazos, sobre comida, sobre el tacatá  y sobre tantas cosas.

teta

Mi sobrino criado con Mimos y Teta

Y aquí toca de nuevo recordar que mi trabajo como asesora es el de hacer sentir a los padres que ellos pueden obtener las respuestas a la mayoría de las dudas simplemente observando a su hijo y con sentido común.

Recordarles que sigan cuestionando la mayoría de lo que se da por sentado en torno a los consejos de crianza.

Hacerles ver que ellos son quienes mejor conocen a su hijo y quienes irán encontrando la forma de actuar desde el respeto a sus necesidades.

Que no se trata de lo que “crea Fulanito o Menganita”, por mucho que sepan o crean saber del tema. Porque la realidad es que casi no hay verdades absolutas salvo unas pocas.
Ybebé en brazos sobre todo, toca recordarme que en esa familia no soy la Directora de Asesoras Continuum, ni soy una bloguera más o menos reconocida ni una experta en nada:  Soy una tía orgullosa.

Orgullosa de mi hermano, de su mujer y de esa preciosidad de sobrino que me permitió hacer algo que ya casi nunca hago: volver a sentir el placer de abrazar a un bebé, de portearlo sobre mi cuerpo y de dormirlo en mis brazos.

He vuelto de un viaje llena de alegría por muchos motivos

Nuestra historia familiar no fue demasiado idílica así que en el rol de padre nunca o casi nunca tuvimos un referente.
He escrito mucho sobre lo que supone ser madre, pero me consta que ser padre en estas circunstancias no es muy fácil tampoco. Los mismos miedos, las mismas inseguridades y preocupaciones, la falta de experiencia y modelos válidos…
Pero al final miraba a mi familia a través del objetivo de mi cámara y veía lo que debería verse siempre, sobre todo cuando  hay un bebé o un niño en la imagen: amor.

padres

  • Me ha emocionado ver a mi hermano convertido en padre.

familia

 

  • Me ha emocionado ver a mi hermano pequeño, al “nano” de la familia hecho un hombre y  disfrutando de sus sobrinos

tío y sobrino

 

  • Me he emocionado viendo amor a mi alrededor

 

amor

  •  Me ha encantado practicar el arte de la fotografía teniéndoles a todos ellos de modelos

bebé

 

  •  He disfrutado de la desconexión con lo virtual y de la conexión con mi gente.

familia

  •  Y he disfrutado muuuuucho de  esto que entenderán sólo los alicantinos

coca de mollitas

 

PD: Gracias a mi familia que me ha permitido compartir con vosotros estos momentos en forma de imágenes. Gracias Silvia y Rubén, Alberto y Corina <3

Por qué molesta la lactancia

Por qué molesta la lactancia

Una vez le pregunté a una conocida que se había quedado casi ciega cómo fue el proceso de adaptación a su nueva situación. Me comentó de las dificultades a las que se tuvo que enfrentar, la frustración de no saber desenvolverse por sí misma, el miedo a no ser capaz de ser independiente de nuevo, el no poder superar la tristeza y la rabia de saber que había cosas que ya no podría hacer.

Hacer el duelo de lo que tenías y ya no tienes no es fácil. Decir adiós a tus capacidades, a tus deseos,a tus ilusiones, a tus expectativas. A saber que partir de ese momento toda tu vida estará en cierto modo mediatizada por tu realidad.

En el caso de esta mujer el proceso de aprendizaje que hizo con la fundación de la ONCE le fue dando herramientas para adaptarse a su nueva situación de una forma acompañada, comprendida y poco paternalista.

Hoy he recordado a esta mujer.

Hoy un “señor” me ha dejado en la Página de Facebook Mimos y Teta un comentario bastante soez al hilo de mi publicación con motivo de la SMLM 2015.

Copié el texto que escribí hace un año con motivo de esta celebración. En él cuento lo que ha supuesto para mi la lactancia a nivel personal y profesional como asesora de lactancia. Relato entre otras cosas cómo he vivido de cerca las lactancias frustradas y cuánto he aprendido de ellas. El respeto que me inspiran todas las madres y cómo he ido aprendiendo a no juzgar y mucho menos a culpabilizar. El texto se llama “Mi título de Lactancia”.

En ese contexto ver un mensaje en el que un hombre dice textualmente:

“¡Que soba dais con la puta teta, coño!!!”

EN principio me cabrea mucho por varios motivos.

  • Primero porque no soporto la mala educación y la grosería, sobre todo si es gratuita.
  • Segundo porque no entiendo que alguien venga a mi fan page, dedicada como su nombre indica a hablar entre otras cosas de lactancia, a criticar la lactancia.
  • Tercero porque estoy un poco cansada de la gente que se dedica a criticar desde el desconocimiento, la ignorancia o la frustración.

HE decidido responderle y al final increpado por algún que otro comentario donde le reprochaban su actitud y su vocabulario ha aparecido el verdadero motivo de ese comentario:

Copio textualemtne:

  “Yo soy consciente de maternidad y paternidad….yo también soy padre. 
Mi mujer lloró mucho por NO PODER amamantar a la criatura, por Eso estoy un poco cansado de tantas chorradas que escribís sobre la teta…. Mi hijo tiene dos añitos y se alimenta muy, muy bien!!!

Me imaginaba que los tiros iban por ahí porque la otra opción es la de los psicópatas anormales que creen que la teta es solo para el uso del macho y su satisfacción sexual. De esos ni comento porque ya se retratan solitos. Pero este caso me sonaba más a eso.

Es evidente que en ese hogar hay un duelo. Pero como en el caso de la mujer que os comentaba, en lugar de asumir la situación, la única respuesta al dolor que conoces es atacar a quienes sí han podido.

 

Es como si todos los invidentes del mundo se dedicaran a criticar los museos de arte y el cine, y a los fotógrafos por reivindicar el arte y la belleza de las imágenes cuando ellos no las pueden disfrutar.

 

AFP/AFP - José Pedro González, visitante ciego del Museo del Prado de 56 años, toca una reproducción de 'La fragua de Vulcano', uno de los cuadros más famosos de Diego Velázquez, en Madrid el 18 de junio de 2015

AFP/AFP – José Pedro González, visitante ciego del Museo del Prado de 56 años, toca una reproducción de ‘La fragua de Vulcano’, uno de los cuadros más famosos de Diego Velázquez, en Madrid el 18 de junio de 2015

 

Estimado Sr. siento mucho lo que le sucedió a su mujer.
Parte de mi trabajo es precisamente evitar que eso le pase a más mujeres. Pero ¿sabe? la solución no es matar al mensajero.

Aceptar la realidad: el duelo

La solución es primero aceptar que se quiso y no se pudo.
Si les apetece a ustedes pueden reflexionar o buscar el por qué, aunque no es imprescindible. Aquí no se trata de buscar culpables sino de buscar soluciones.

Esa lactancia frustrada ya no se va a recuperar, igual que mi amiga la vista. Pero igual que ella es feliz paseando cogida a su acompañante mientras este le describe cómo es la puesta de sol, muchas mujeres con lactancias frustradas en vez de odiar “la teta” y/o a quienes la dan y la disfrutan, viven mirando hacia adelante con paz y esperanza.

Conozco muchas mujeres cuyas maternidades posteriores han sido sanadoras y conozco algunas que decidieron precisamente sanar su herida no atacando al resto de mujeres, sino precisamente apoyándolas.

Asesorarte

No le hace usted ningún favor a su mujer llamando “puta teta” al hecho de amamantar, porque de hecho era algo que ella deseaba, criticándolo así, critica su propia ilusión y aumenta su frustración.

Si me permite un consejo, mírela y dígale cuánto siente lo que pasó y cuánto le habría gustado haber podido hacer algo para evitar lo que pasó. Y usted mismo analice con quién está enfadado.

Disculpe que le haya tachado de impresentable, ahora sé que es la frustración la que hablaba.

Sólo recordarle que no es sano quedarse anclado ahí. Sobre todo porque si le molesta tanto ver lactancias felices va usted a sufrir mucho lo que le queda de vida, así que mejor aprenda a “ver” con nuevos ojos su realidad y a vivir feliz.

Moraleja:

 “Si me molesta tu felicidad es porque me recuerda que no soy feliz.

Gracias por recordarme también que la felicidad depende de mi actitud, no de mis circunstancias”

PD: Dedicado a A. que me enseñó a ver de otro modo

 

Texto originalmente publicado en mi muro personal de Facebook

asesoras de porteo

Escuela de Porteo: Preguntas frecuentes

Escuela de Porteo: Preguntas frecuentes

 

Si tu sueño es ser Asesora de Porteo, si quieres dar un paso más en la profesionalización de tu pasión, si quieres aprender más que nudos, esta es tu formación.

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asesoras de porteo

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Preguntas frecuentes

 

  • ¿Puedo hacer la formación si vivo en otro país?

    La formación es completamente on line. Puedes hacerla desde cualquier lugar del mundo si tienes acceso a una conexión a internet de alta velocidad.

 

  • ¿Puedo elegir el horario y el ritmo de trabajo?

    Las clases básicas del curso están grabadas y puedes verlas cuando y cuantas veces quieras.
    Las tutorías periódicas en directo  y clases nuevas que se vayan dando puedes verlas en directos, aunque si no puedes por el horario, quedan grabadas y accesibles con el resto del curso.
    Tú misma te marcas tu ritmo de trabajo. Tú decides.

 

  • Si no participo en directo ¿cómo puedo resolver mis dudas?

    En el grupo de trabajo  de Facebook puedes plantear tus dudas que contestaré bien por escrito o en la siguiente tutoría si requiere una explicación más amplia

 

  • ¿Hay una fecha límite para realizar el trabajo requerido?

    Tienes entre 9 meses y un año  de acceso a las clases, a la plataforma de E-learning  y para presentar tus tareas propuestas.

 

  • ¿Es un título “oficial”?

    Por titulación oficial solemos referirnos a la que avala algún organismo estatal, como el Ministerio de Educación en España. En nuestro país no hay ninguna titulación oficial como Asesora de Porteo. De hecho la Escuela de Porteo Mimos y Teta fue la primera formación en acuñar ese término, inexistente anteriormente.
    Algunas formaciones obtienen algún reconocimiento de organismos oficiales y/o privados declarando el interés de la misma. Normalmente son certificaciones que se obtienen pagando un canon o tasas, tras presentar el temario y al equipo docente. No hay un comité de “expertos en porteo” que auditen la formación en sí.
    Que una formación no presente alguno de estos “sellos”  de autoridades externas no quiere decir que la formación no sea válida.

    Numerosas profesiones han surgido de la demanda de la población antes de que los gobiernos las hayan incluído  en sus programas docentes. Como el caso de los Community Manager o los osteópatas o acupuntores.

  • ¿Quién avala la formación impartida por la Escuela de Porteo Mimos y Teta?

    Mimos y Teta fue la  primera Escuela  de Porteo de España.
    La primera en formar “asesoras de porteo” para distinguirse de otras formaciones de instructoras o monitoras.
    La primera en ofrecer formación on line.
    La primera en llegar a tener centenares de alumnas en casi dos decenas de países.
    la primera en incluir habilidades de comunicación para trabajar la aptitud en el trabajo de asesora.
    La primera en ofrecer un programa de formación continua a sus alumnas.
    La primera en colaborar con diferentes profesionales formándoles en porteo para incluir esta práctica en su trabajo.
    Creadora del concepto Porteo no Hiperpresivo® que busca la ergonomía también del adulto que portea.

    La Certificación como Asesora de Porteo  la avala mi trabajo de años en este campo, con experiencia propia, la  de muchos cientos de familias asesoradas,  la colaboración con diferentes profesionales y los cientos de alumnas formadas.

 

  • ¿Podré trabajar como Asesora de Porteo?

    La formación te ofrece las herramientas, el cómo usarlas dependerá de ti.
    Algunas alumnas hacen formación para su enriquecimiento personal o el de su entorno cercano. Otras ya tienen un emprendimiento relacionado con los bebés y familias y ser Asesora de Porteo es un plus en sus servicios. Las hay que regentan un negocio de venta de portabebés y/o artículos relacionados, madres de día, educadoras infantiles, asesras de lactancia, doulas, etc.
    Sea como sea tu caso, si quieres vivir profesionalmente como Asesora de Porteo tendrás que trabajar para adquirir la experiencia necesaria  que secunde tu formación para ser una buena asesora.
    Las asesoras de porteo somos trabajadoras independientes.
    La formación que recibas es como un trampolín  que te ayude a dar el salto. Demuestra que has recibido unos conocimientos mínimos y que dispones de una “guía de trabajo” o un método que algunas llevamos años trabajando y puliendo. Pero te corresponde a ti trabajar con honestidad y seriedad para que tu emprendimiento sea reconocido y valorado.
    Por supuesto contarás con el apoyo de mi posicionamiento en las redes, y dentro de la opción de Formación Continua, con el servicio de Consultoría para tu marca.

  • ¿Qué opción  de curso me recomiendas?

    La Escuela de Porteo Mimos y Teta ofrece cursos adaptados a cada necesidad:

    • Algunas personas necesitan una información general porque trabajan el porteo de forma paralela a su actividad principal, no van a asesorar específicamente a familias, sino sobre el porteo en general.
    • Otras personas  tienen ya mucha experiencia práctica y quieren la formación teórica y los extras de la formación  para asentar las bases de su trabajo.
    • Hay empresarias del sector que necesitan un curso para su personal que atiende en tiendas.
    • La mayoría opta por el curso completo en el que las certifico como  Asesoras de Porteo, el que aúna clases teóricas con prácticas supervisadas.
    • Hay quien tiene claro que quede enfocar su emprendimiento hacia este trabajo y escoge la opción combinada de la formación completa más el curso para emprendedoras Emprende en Femenino

      Hay quien escoge debido a su necesidad  (por conocimientos previos o disponibilidad de tiempo) y quienes escogen debido a sus posibilidades económica (muchas de mis alumnas viven en países donde el nivel de vida y el cambio de moneda hace difícil el acceso al curso completo).

      En cualquier caso, todas obtienen  un Diploma  acreditativo de haber recibido  formación  de la Escuela de Porteo Mimos y Teta, lo cual supone una garantía de haber tenido una formación de calidad a toda la que desea trabajar de forma profesional.

 

  • ¿Si empiezo por una de las modalidades básicas, luego puedo ampliar?

    Sí.
    Siempre que hagas un curso y quieras hacer más tarde otro de nivel superior tienes un descuento  mínimo del 70% de lo pagado par aplicarlo al precio del curso nuevo.

 

  • ¿Es lo mismo ser Asesora de Porteo que Asesora Continuum?

    No.
    LA formación de Asesoras Continuum es una formación completa como Asesora de Maternidad.  Es una formación intensiva de 1 año de duración.
    Incluye la formación de Asesora de Porteo (con todo el temario que ofrece la formación Mimos y Teta)  de una forma más extensa  y otros módulos no incluidos en la misma.
    El equipo docente Continuum está formado por  4 formadoras principales más un grupo de colaboradores.

 Las alumnas que cursan la formación como Asesora de Porteo Mimos y Teta que desean acceder después a la formación como Asesora Continuum tienen prioridad en la reserva de plaza y un descuento en el precio durante los 2 años siguientes a haber realizado el curso de porteo.

 

asesoras de porteo

 

Si aún tienes alguna pregunta más  no dudes en contactar conmigo por correo electrónico (nohemihervada@gmail.com) o por whastapp ( +34 606 420 529).

Aprovecha la oportunidad de unirte a una Red Internacional de Asesoras de Porteo trabajando unidas para promover el  porteo y el contacto.

¡Accede sin esperas a esta formación única!