Entrevista a Aitana Oliva, madre de acogida: “Mi objetivo es que estos niños puedan conocer la infancia como un periodo feliz, de calor familiar, seguridad, amor incondicional y atención individualizada.

Entrevista a Aitana Oliva, madre de acogida: “Mi objetivo es que estos niños puedan conocer la infancia como un periodo feliz, de calor familiar, seguridad, amor incondicional y atención individualizada.

Aitana  contactó conmigo para saber si podía ayudarla a ella y a su familia a afrontar la separación de su bebé de acogida.

Me explicó la situación y le respondí que no tenía experiencia en esas situaciones, pero que lógicamente esa separación iba a signifcar un duelo, y que todos los duelos tienen cosas en común, por lo que algunos consejos  y pautas serían aplicables también a su proceso de despedida definitiva del bebé en acogida.
A partir de esa conversación y de algunas otras me di cuenta de que este tema nunca había sido abordado en el blog. Me ofrecí a colaborar con ella si decidía hacer algo para mejorar o hacer más llevaderos estos procesos a las familias, teniendo en cuenta mi experiencia en las necesidades de los bebés por un lado, mi experiencia en porteo, masaje y contacto como elementos favorecedores del vínculo por otro y mi experiencia en duelo.
Durante esas conversaciones le propuse a Aitana que escribiera lo que sentía. La escritura es una excelente forma de ayudarnos a afrontar situaciones difíciles y dolorosas, puede ser parte también de los rituales de despedida. Aceptó y fuimos más allá pensando en hacer una entrevista para dar a conocer la realidad de esos niños y sus familias de acogida.

Quiero agradecerle a Aitana su generosidad.
Su generosidad para contarnos su vivencia con ilusión a pesar de que me consta ha sido difícil poner en palabras algunas de las intensas emociones que ha vivido esto años, y que aún siente.
No me canso de decir que la mayoría de lo que sé la he aprendido de personas generosas como ella que en algún momento de sus vidas compartieron conmigo su intimidad. Mujeres  ( y algún hombre) que me permitieron acompañarles y escuchar sus vivencias, sus emociones, sus experiencias…
Hoy le agradezco  a Aitana que haya querido compartir su historia  con el resto del mundo. Sé que es una entrevista larga y que no es un formato que suele gustar en blogs, pero no sobra ni una coma, ni un punto, ni un párrafo.
Te pido que la leas, que escuches la voz de esta madre de acogida a través de sus palabras… y que nos ayudes compartiéndola.
Gracias Aitana, a ti y a esas maravillosas criaturas que pasaron por tu vida y que te han ido convirtiendo en la maravillosa persona y madre de acogida que eres hoy.

 

ENTREVISTA

  • ¿Quién eres?, cuéntanos algo de ti

Soy una mujer de 38 años, sin hijos. Profesionalmente no me dedico a nada relacionado con los niños, no obstante me encantan y me parece que son un gran ejemplo a seguir.

Soy una persona normal y corriente, con mis propios proyectos, inquietudes, ideales y sentimientos.

Hace unos 4 años y pico, a través de un anuncio de la televisión de la Comunidad de Madrid, conocí la existencia de este programa. Me informé de si en Canarias existía algo parecido y empecé a hacer los trámites para ser familia de acogida.

 

  • ¿Qué es ser familia/madre de acogida?

Para mí, ser familia de acogida es dedicarte, en cuerpo y alma, al menor acogido. Generalmente estos menores tienen una historia de vida difícil, con carencias a todos los niveles.

 

MAdre de acogida

 

 

  • ¿Hay un límite de edad de los niños para ser acogidos (por pequeños o por grandes)?

Hay niños de todas las edades susceptibles de ser acogidos. Hay madres que, desde que están embarazadas, tienen claro que sus condiciones personales imposibilitan la atención que precisa su hijo y los ceden voluntariamente en adopción, o son los propios servicios sociales los que deciden la retirada de los menores de su familia biológica, así son declarados menores en desamparo y pasan a familias de acogida o a centros de menores hasta que su situación familiar se estabilice o se establezca otra medida para ellos. A los 18 años ya no son considerados legalmente menores lo que implica que este servicio de acogimiento familiar se extingue al cumplir la mayoría de edad, no obstante, si el menor y la familia acogente están de acuerdo, la convivencia continua.

Los menores institucionalizados reciben apoyo de la administración hasta los 21 años. Desde la Asociación de Familias Acogentes en Ajena de Canarias estamos trabajando para que los menores acogidos que cumplan 18 años en familias de acogida y, bilateralmente, decidan continuar conviviendo, reciban ayudas de la administración.

 

  • ¿Se requiere algo especial para ser familia/madre de acogida?

Para ser familia de acogida lo principal es estar convencido de querer serlo. Hay un servicio del Gobierno de Canarias que ofrece un curso informativo a aquellas personas interesadas. Cuando se conocen en profundidad los detalles y lo que conlleva el acogimiento de un menor, se rellena y se registra la solicitud. Posteriormente, una comisión multidisciplinar de técnicos (psicólogos, trabajadores sociales, educadores, etc), hace una valoración de la familia para declarar su idoneidad/no idoneidad. Una vez recibida la idoneidad, la familia pasa a formar parte del banco de familias de acogida y a estar disponible para que un menor, varios menores, grupos de hermanos, etc, se inserten en su familia como un miembro más.

Los acogimientos pueden ser de diferentes tipos: acogimiento de urgencia, acogimiento simple, acogimiento permanente, acogimiento profesionalizado… Además, cada familia puede elegir el número de menores a acoger, el rango de edad, y otras características.

 

  • ¿Por qué te/os decidisteis a participar en este programa?

Madre de acogida Se me parte el alma al pensar en un niño sin familia. Me siento socialmente responsable de contribuir, con mi granito de arena, a evitar que ésto suceda.

Hay muchos niños pasando momentos difíciles, cerca de nuestras casas, que no pueden estar con sus familias biológicas.

Desafortunadamente, no puedo cuidar de todos ellos pero, al menos, pretendo que, aquellos que pasen por mis manos, puedan conocer la infancia como un periodo feliz, de calor familiar, seguridad, amor incondicional y atención individualizada.

Los niños de ahora son los adultos del futuro y creo que, entre todos, podemos construir una sociedad más amable, más solidaria, un mundo mejor. Una infancia sana es fundamental para llegar a ser un adulto completo, sin carencias, resiliente, altruista, feliz.

 

  • ¿Cuántos niños has tenido de acogida, qué edades tenían y cuánto tiempo?

Ya han pasado por mis manos cuatro bebés.

La primera fue una niñita prematura, la acogimos cuando le dieron el alta hospitalaria, con un mes de edad y 2,5 kg de peso, era preciosa y creció, durante los 3 meses que la tuvimos, a velocidad de vértigo.

La segunda fue otra niñita de 10 días, todavía con su cordoncito umbilical, nos ocupamos de ella durante casi 5 meses, fue una delicia y una alegría.

Al poco tiempo nos avisaron para acoger a un bebé, tenía casi 6 meses, fue una urgencia, cuando se encontró otra medida más estable para él se fue de nuestra casa, sólo estuvo 2 meses, era un bebé muy tranquilo y glotón, aprendió a gatear con nosotros y a reirse a carcajadas.

Por último, tuvimos, durante 16 meses a un bebé que llegó con 5 meses, está muy reciente su despedida y me cuesta mucho trabajo hablar de él, tengo la herida todavía abierta.

  • ¿Cómo se enfrenta una madre de acogida al momento de la separación definitiva?

Yo sólo puedo hablar de mi experiencia personal y de lo que he sentido en cada una de las despedidas de mis cuatro maravillosos bebés.

Madre de acogida

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Mi compromiso como familia de acogida es el de involucrarme durante un periodo máximo de 6 meses en el cuidado de un menor entre 0 y 3 años. Soy familia de acogida de urgencia y pueden avisarme en cualquier momento de que hay un niño que, en ese momento, necesita de mí.

Los primeros tres bebés que llegaron a mis manos estuvieron, el que más, 5 meses conmigo. La separación siempre es dura. Mi vida gira en torno a ellos durante ese tiempo, día y noche, entre biberones, pañales, colechando y porteándolos, allá donde voy yo vienen ellos conmigo. Dejo mi vida personal de lado y entro en el mundo bebé de forma inmediata. Mis amigas, que a veces se pierden con tanto bebé, me preguntan si estoy en fase “yanomami” (ya no mami) para poder contar conmigo.

Desde que, el servicio de menores, avisa de que el acogimiento está llegando a su fin, el nudo en el estómago es inevitable. Los bebés no entienden lo que pasa, pero no me cabe duda de que, aunque no dominan el lenguaje oral, perciben el estado emocional que conlleva esa fase. Así que siempre les cuento lo que está pasando y lo que va a pasar próximamente. Ya me empiezo a despedir de ellos.

vacíoEs inevitable que se te pase por la cabeza, en los últimos días, que es la última vez que vas al parque con él, el último baño, el último cambio de pañal, etc. Mi familia se implica mucho, compartimos mucho tiempo con ellos, y lo pasan muy mal cuando se van. Soy consciente de que ellos no han elegido ser familia de acogida y que, por mi elección personal, les ha tocado serlo. Esta cuestión ha hecho que me plantee muchas cosas como distanciarme de mi familia mientras se esté desarrollando un acogimiento, pero no soy capaz de hacerlo, además no sería justo ni para el bebé ni para ellos.

Os podreis imaginar la dureza de la situación cuando vuelves a casa sin él, encuentras vacío, un vacío tan grande que se requiere tiempo para recuperarse emocionalmente.

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El caso del último bebé fue diferente al resto, se trataba de un caso complicado, por la presencia de su familia biológica y su interés por recuperar la tutela del pequeño. Lo que iba a ser un acogimiento de pocos meses, se convirtió en casi un año y medio de convivencia, desde los 5 meses hasta los casi 2 años de edad. Lo vi aprender a darse la vuelta en la cama, lo vi gatear, caminar y correr, había empezado a hablar y a llamarme. El hecho de pensar que tendría que separarme de él me desgarraba. Realmente no podía imaginarme la vida sin él. Mi vida había estado paralizada durante un año y medio y me dediqué a él en exclusiva, exactamente igual que lo haría con mi hijo.

madre de acogida

  • ¿Hacéis algún tipo de ritual de despedida?

libro de vidaOtra vez sólo puedo referirme a mi caso personal.

Cuando la despedida se acerca, intento racionalizar la experiencia e intento que, la noticia de que va a tener una familia definitiva, sea motivo de celebración. Lo solemos celebrar con mi familia, aunque es una celebración agridulce.
Además, les preparo una maletita para que se la lleve su nueva familia con sus cosas personales, algún juguete al que tenga especial cariño, algunas mudas de ropa, sus biberones, etc.
Lo más significativo para mí es el libro de vida que les preparo, en ese libro cuento cómo han transcurrido los meses de nuestro camino en común, cuento los avances, coloco fotografías y otros recuerdos, es como un diario que relata el día a día con ellos. Además, la nueva familia se lleva, en formato digital, todas las fotos y videos que le hemos hecho al bebé (que no son pocos) con la intención de que ellos mismos conozcan a su hijo los meses previos a la adopción.

Cuando se van, lo primero que hago es recoger cualquier artículo que me recuerde a ellos, cambio el mobiliario de lugar y dejo fluir el sentimiento de vacío que siento, esa tristeza profunda, ese saber que ya nunca voy a volver a tenerlo entre mis brazos.

 

  • ¿Preparas al niño de algún modo?

Madre de acogida

 

En el último y más duro de los 4 acogimientos, la Administración pública junto con la organización colaboradora, creyeron conveniente realizar un periodo de adaptación con la nueva familia antes de llevárselo definitivamente. El bebé, con casi dos años, se sentía muy apegado a mí, su figura de referencia. Este periodo duró 48 horas, el primer día el bebé pasó la tarde con sus padres y volvió a dormir a casa, y el día siguiente, lo recogieron por la mañana y hasta la noche no lo volvimos a ver, sólo para darle la cena y dormir. El tercer día, por la mañana, se fue para siempre y no he vuelto a tener noticias de él. Está siendo muy duro.

Con los 3 primeros bebés no hubo periodo de adaptación, en cuestión de una hora, los bebés se fueron con su nueva familia, totalmente desconocida para ellos.

 

  • ¿Sigues teniendo contacto con él/ellos?

De los cuatro niños a los que he acogido, a día de hoy, tengo contacto con la mitad de ellos. Al tercer bebé, sólo lo tuvimos un par de meses y lo desviaron a otra familia de acogida con la que tuvimos relación un tiempo. Con las familias adoptivas de las dos primeras niñitas tenemos muy buena relación, los consideramos y nos consideran parte de la familia. Es complicado de llevar el pensar que mantener contacto con el bebé depende exclusivamente de la familia a la que se vaya, además, me consta que los técnicos del servicio de adopción recomiendan a las familias adoptivas que corten vínculos con los acogentes. Con mi pequeñín, que se fue hace un mes y medio, no tengo ninguna relación a día de hoy. No te imaginas el dolor que me causa y el alivio que sería que su familia me dijera que está bien, que está adaptado, que es feliz.

 

  • Cuando hay hijos propios ¿cómo viven estos la “partida” del bebé acogido?

En mi caso no tengo hijos y no puedo contestar a esta pregunta en primera persona pero creo que los niños tienen la capacidad de adaptación mucho más desarrollada que los adultos, por lo tanto pienso que los hijos de las familias acogentes se adaptarán rápidamente a la vida sin el niño acogido.

 

  • ¿La familia que adopta qué relación suele tener con vosotros?

Con las dos familias que han adoptado a mis niñitas tenemos una relación preciosa, ellos se sientes agradecidos por habernos dedicado, durante meses, al cuidado de sus hijas. Y nosotros, muy agradecidos por permitirnos seguir en contacto con ellos y poder ver lo felices que están y cómo se desarrollan y crecen las niñas.

 

  • ¿Eres consciente de que hay un duelo?

A día de hoy soy consciente del duelo que hay que pasar cada vez que se va un niño.

Resulta difícil llamarlo así porque generalmente se relaciona la palabra “duelo” con muerte, no obstante, el vacío que se siente es similar. Por fortuna, racionalmente, es más fácil de llevar que un duelo por fallecimiento. Cuando llega el momento de la separación sabes que ya ha finalizado tu labor, te sientes orgullosa de lo bien que lo has hecho y tienes la satisfacción de haber dado lo mejor de ti, también sabes que está con una familia que lo va a cuidar bien (cuando se va a adopción suelen ser familias que llevan una media de 8 años esperando para adoptar un bebé, así que los reciben con mucho amor). Esta parte racional no quita que emocionalmente te quedes destrozada y que tengas que pasar un duelo, un duelo que a veces tarda muchos meses en pasar y que te va dejando cicatrices en el corazón.

 

  • ¿Qué te resulta más difícil?

maletaPara mí, lo más difícil del acogimiento, es la fase de la despedida. Lo más difícil empieza en el momento en el que te avisan, con una llamada telefónica, de que se le está buscando familia. Son muy duros los últimos días con el bebé y es muy duro cuando se va y dejas de tenerlo en tus brazos, cuando tienes que recoger sus cosas de la casa, cuando no lo oyes corretear, cuando no lo oyes llamarte y sabes que ya se acabó. Cuando pasan unos días, noto cómo se va alejando la sensación de estar con él, su olor, su tacto, la sensación de llevarlo en brazos, de dormir con él, se va alejando de mi memoria, de mis sentidos, y eso duele mucho. Duele tanto que a día de hoy, un mes y medio después, todavía me duele mucho, todavía no soy capaz de ver sus fotos y sigo soñando casi a diario con que sigue conmigo.

Lidiar con la Administración tampoco me resulta fácil, a pesar de tener los mismos intereses. Siento que no se consideran seriamente las opiniones de las familias acogentes y que no se valora la labor social que hacemos. Noto falta de empatía y de colaboración. También creo que la Administración debería sensibilizar a las familias que van a adoptar a nuestros niños y explicarles que nosotros no hacemos esto por dinero, que nos implicamos emocionalmente con sus hijos tanto como con los nuestros y que no somos de piedra. Es muy difícil admitir que la familia a la que se va no quiere mantener contacto con nosotros. Creo que esta parte es la más dura y que podría tener solución si la Administración se lo propusiera.

No me cabe duda de que lo más importante para cualquier familia de acogida es que, cuando llega la hora de separarse del menor, el niño no sufra, que no viva la separación como un nuevo abandono y que la transición sea lo más suave y fluida posible. Me consta que cualquier niño se va a adaptar, con mayor o menos velocidad, a su nueva familia, sea como sea esa transición, pero también me consta que si no se hace bien ese proceso el niño puede vivirlo de forma traumática, y, aunque en el momento no se desvelen las consecuencias, cuando llegue a la adolescencia y a la adultez podrán aparecerle secuelas de aquella separación. En esta última fase del acogimiento, la actuación de la Administración debería ser impecable y no lo es. Ésto es lo que más nos preocupa a las familias.

Secundariamente también noto que no se nos cuida, muchas familias coincidimos en un sentimiento de desazón y desamparo cuando nuestros niños se van. Hay familias que acaban tan insatisfechas que no vuelven a acoger. Deberían cuidarnos y conseguir la fidelización de las familias al programa de acogimiento y la incorporación de nuevas familias. Debería ser una experiencia satisfactoria en todas las fases, incluyendo la de separación.

 

  • ¿Crees que es positivo para el bebé que se ha vinculado con una madre de acogida romper todo lazo con ella?

El principal objetivo del acogimiento es que los niños vuelvan a incorporarse con sus familias biológicas, si ésto no sucediera, opino que, lo ideal para el bebe/niño sería quedarse, para el resto de su vida, con la familia de acogida, con la que ha creado un vínculo y con la que se siente seguro. Por ley no funciona así.

He estado leyendo algo sobre el tema y entiendo que una separación brusca del niño con su figura de referencia puede ser traumático y tener repercusiones en su vida adulta.

Supongo que, el apego profundo que se produce en los primeros años de vida con la principal figura de referencia, debe ser roto cuando se produce una adopción para que el niño pueda vincularse a otra persona, aunque no creo que lo más acertado sea una separación brusca. Pienso que esa confianza en su nueva familia tiene que ser construida paso a paso. Desgraciadamente, también soy consciente, de que los recursos de la Administración son limitados y los periodos de adaptación extremadamente cortos.

 

  • ¿Crees que es bueno que el niño mantenga contacto con su madre de acogida?

Por supuesto que sí.

Creo que cuanta más gente quiera a un niño va a ser mejor para él.

madre de acogida 

  • ¿Recibís algún tipo de apoyo psicológico?

El programa de acogimiento cuenta con psicólogos para atender a las familias de acogida, durante el acogimiento o tras su finalización. Mi experiencia personal indica que los recursos son insuficientes y que no se satisfacen las necesidades de apoyo a las familias.

 

  • ¿Grupos de apoyo o similar?

Actualmente no contamos con grupos de apoyo en el programa de acogimiento familiar del Gobierno de Canarias. Hace unos meses, en la Asociación de Familias de Acogida en Ajena de Canarias (www.asfaca.es), surgió la idea de crear grupos de apoyo entre familias y solicitar a la Administración ayuda profesionalizada para dirigir estos grupos. Se está trabajando en ello.

 

  • ¿Qué cambiarías del proceso?

Bufff, muchas cosas cambiaría y eso que yo sólo conozco una pequeña parte de la realidad del acogimiento familiar. Voy a enumerar los principales puntos e intentar resumirlos.

  • Los periodos de adaptación de los niños cuando salen en adopción, deberían personalizarse, deberían contar con las familias de acogida para idear el plan de acoplamiento y permitir que la familia de acogida esté presente en el mismo, si así lo desea. Además, bajo mi punto de vista, los bebés, independientemente de la edad que tengan, también necesitan unos días de adaptación con su nueva familia, actualmente la entrega se hace en una hora.
  • Los periodos de adaptación deberían ser más pausados, y no pretender que en dos días, un niño de casi dos años, que ha convivido con la familia de acogida por casi un año y medio, esté adaptado a una nueva familia. Pienso que dedicar más tiempo a esta fase del acogimiento por parte de los técnicos del Gobierno de Canarias y de Aldeas Infantiles, si procede, aseguraría que la pérdida que sufren los niños al cambiar de familia, al romper con las familias que ellos consideran propias, no sea traumático. Actualmente me duele mucho pensar que mis niños hayan vivido ese cambio como otro abandono más en sus vidas.
  • Se podría mejorar la asignación de los niños con las familias. Hay muchas familias que tienen la idoneidad para un tipo de acogimiento y les asignan niños destinados, previsiblemente, a otro tipo de acogimiento. Este punto también va relacionado con las prolongaciones excesivas de los acogimientos. Mi último caso pasó de ser una urgencia, de una duración máxima de 6 meses, a una convivencia de 16 meses.
  • Las visitas con la familia biológica. Este tema es bastante delicado. Es un derecho de los niños y de sus familias el tener contacto y las familias de acogida estamos dispuestas a facilitarlo aunque tengamos que invertir nuestro tiempo en ello, además de los nervios que supone dejarlo en el punto de encuentro. El problema surge cuando el niño no se queda bien con su familia. El caso de mi último acogimiento fue así. Mi bebé nunca se quedó tranquilo con su familia biológica, a veces se pasaba prácticamente la hora entera llorando. Sus padres desaparecieron durante un periodo de 6 meses y a la vuelta se restablecieron las visitas con ellos, lo que supuso nuevamente un suplicio para el menor. Creo que los técnicos deberían prestar más atención al interés superior del menor, hay casos en los que es obvio que las visitas no le sientan bien. Si necesitan orden judicial para interrumpir las visitas sería cuestión de solicitarla.
  • Cuidar a las familias de acogida creo que es uno de los temas cruciales para fidelizar a las familias que hacen esta labor social, las familias de acogida necesitan apoyo. Este es el principal objetivo de ASFACA, Asociación de Familias Acogentes en Ajena de Canarias.
  • La formación continua a las familias de acogida creo que sería un punto relevante a tratar por parte de la Administración. Yo llevo más de 3 años en este programa y nunca me han avisado para asistir a cursos, charlas, talleres, etc.
  • La Administración podría organizar la información que van a necesitar las familias que se incorporan al programa, de tal forma que sepan los trámites que tienen que gestionar.
  • Agilizar los procesos y solucionar lo antes posible los casos de menores en desamparo. La mayoría de los procesos van muy despacio.

 

  • ¿Qué le dirías ahora a ese bebé si pudieras?

Le diría que siempre va a estar en mi corazón, que me ha llenado de amor, que nunca lo olvidaré aunque no podamos vernos, que ha sido un regalo para mí poder compartir mi vida con él durante este tiempo, que siempre podrá contar conmigo, que somos su familia….

 

  • ¿Qué le dirías cuando tenga edad para comprender su historia?

Yo, desde el principio, desde que los cojo por primera vez les explico la historia de su vida, por lo tanto, ya crecería sabiendo que ha pasado en su vida y lo normalizaría. Estos niñitos tienen muchas familias que los quieren; la biológica, la de acogida y la definitiva.

 

  • ¿Qué le dirías a los padres que adoptan?

Les diría que no nieguen a sus hijos el conocer su historia, que no les nieguen el amor de toda la gente que los quiere.

Con respecto al acogimiento les diría que se pusieran en el lugar de las familias de acogida, que empatizaran con ellas e hicieran una pequeña reflexión. Ellos tienen la capacidad de que pasemos un duelo mucho más llevadero.

 

  • ¿Qué nos dirías al resto que desconocemos esta realidad?

Aunque hay muchas cosas para mejorar en el programa de acogimiento familiar en ajena de Gobierno de Canarias, la realidad es que el mejor lugar para que un niño se desarrolle de forma integral es una familia.

La vida no nos trata a todos igual y, desgraciadamente, hay muchos menores tutelados por el Gobierno de Canarias, más de la mitad está en centros.

Desde aquí aprovecho para animar a la gente a acoger. Es una experiencia inolvidable y gratificante.

A pesar del sacrificio que conlleva, el amor dado y recibido compensa todo con creces.

Llevo casi 4 años en el programa y no tengo idea de salirme de él, pienso que eso dice mucho.

 

Quiero agradecer la oportunidad de hacer esta entrevista. Ojalá que sirva para dar a conocer la realidad del acogimiento familiar y divulgar el programa del Gobierno de Canarias.

Para recibir información sobre acogimiento familiar pueden llamar al 012 o ponerse en contacto con la Asociación de Familias Acogentes en Ajena de Canarias. www.asfaca.es

Aitana Oliva
Madre de acogida 

El papel del padre durante la lactancia

Esta es una entrevista de Arturo Meoño*al pediatra Carlos González, él es autor de exitosos libros como Mi niño no me come, Bésame mucho, Un regalo para toda la vida. Además del tema de la crianza de la niñez es un experto y reconocido conferencista sobre lactancia materna.

Arturo -Según su experiencia, ¿dentro del núcleo familiar, cuáles mitos, prejuicios o “resistencias” a la lactancia son más comunes entre los hombres?

Carlos -No me da la impresión de que haya unas resistencias especiales. Más bien diría que la mayor parte de los padres están muy contentos con la lactancia. El mito es el que tiene toda la sociedad (incluyendo a la propia madre): que a lo mejor no hay suficiente leche, que a lo mejor la leche no es buena… A veces se oye decir que hay maridos que no quieren que su esposa dé el pecho porque se le va a “caer” y “estropear”, o porque creen que el pecho es un órgano erótico y por tanto pertenece al marido, y no al niño. Pero el caso es que nunca he oído a ningún padre decir estas cosas, siempre son rumores, alguien que ha oído que otro ha dicho que otro piensa… a lo mejor esas supuestas resistencias son en sí mismas un mito.

Arturo -Las masculinidades predominantes ¿nos generan obstáculos a los hombres para poder tener una adecuada participación en la lactancia de nuestros hijos e hijas? ¿O lo que tenemos son vacíos en cuanto a información, formación o educación?

Carlos -Ahí me pierdo, ¿qué son las “masculinidades predominantes”?

Arturo -Las variaciones del machismo.

Carlos -¡Ah, el machismo, y la participación en la lactancia!

Ante todo, el machismo no dificulta la lactancia. Durante siglos, probablemente milenios, las mujeres han dado el pecho a pesar del machismo. Ha sido justo en el siglo en que el machismo ha disminuido un poco, y en los países en que ha disminuido, en donde la lactancia se ha visto en peligro. Supongo que es pura coincidencia.

Los padres no podemos participar en la lactancia (salvo que usemos “participar” en un sentido tan amplio que ya no tiene sentido). Podemos participar en la crianza de nuestros hijos, podemos llevarlos en brazos, cantarles, dormirles, acariciarles, lavarles, vestirles, cambiarles los pañales, jugar y hablar con ellos, llevarlos a pasear, ayudarles con los deberes, leerles libros… pero no podemos darles el pecho. Más vale acostumbrarse a ese hecho, y admitir que no es ninguna deshonra. Porque la absurda noción de que padre y madre deben hacerlo todo por igual ha llevado a algunas familias a dar biberones, “para que el padre también pueda participar”.

Es fácil caer en la tentación de pensar: “mi abuelo era un machista medio salvaje, pero yo soy un hombre moderno e igualitario”. Pero cada época ha tenido sus ideas y su forma de vida, con sus ventajas y sus inconvenientes.

Tal vez estamos haciendo mejor algunas cosas, pero peor otras. No, nuestro abuelo nunca cambió un pañal, pero tampoco se le hubiera ocurrido divorciarse de su esposa para irse con otra más joven, y mucho menos “olvidarse” de pagarle la pensión, o pelear ante los tribunales para poder separar a un niño de un año de su madre fines de semana alternos y dos semanas en vacaciones.

Arturo -Asumido el hecho que no podemos darles el pecho, podrías ahondar en ¿cuales serían los principales roles de nosotros los padres durante el período de lactancia?

Carlos -El papel del padre durante la lactancia no es biológico, y por tanto podemos definirlo y moldearlo a nuestro gusto. No creo que nadie pueda definir e imponer un papel como mejor que los demás. Cada familia se organiza según sus tradiciones, preferencias, expectativas y posibilidades.

Los padres pueden ganar dinero para que la madre pueda dedicarse durante un tiempo al cuidado de su hijo, pueden hacer las tareas domésticas, pueden bañar al bebé y cambiarle el pañal y consolarlo cuando llora y no se calma ni con el pecho o cuando se despierta a media noche y nadie sabe qué le pasa. Pueden apoyar a su esposa, asegurarle que lo está haciendo muy bien, que están orgullosos de ver qué buena madre es, que aunque no tenga tiempo de arreglarse está más guapa que nunca. Pueden hacerla reír. Pueden protegerla frente a las críticas de familiares y otras personas que no estén de acuerdo con la lactancia. Pueden sacar al bebé a pasear un par de horitas para que la madre pueda dormir la siesta. Pueden intentar apartarse del paso y no molestar.

Supongo que todos los padres hacen algunas o varias de estas cosas, en proporción variable.

Arturo -Ya que mencionaste el aspecto emocional, ¿qué necesidades puede tener nuestra pareja mientras está dando pecho, y cómo podríamos ayudarla a satisfacer estas necesidades?

Carlos -Seguro que cada madre tiene sus propias necesidades, así que siempre es buena idea empezar por preguntarle.

También puede ser, por supuesto, que no sea consciente de sus propias necesidades, o que no sepa expresarlas, o que le parezcan una tontería y no se atreva a nombrarlas. O que intente amoldarse a lo que la sociedad espera(o a lo que ella cree que la sociedad espera) de ella, y dé la respuesta “correcta” en vez de la real.

Parece todo muy complicado; pero al fin y al cabo no somos psicólogos, sólo maridos. Hacemos lo que podemos, y lo importante es la buena voluntad.

En esa buena voluntad se incluye el suponer que también ella tiene buena voluntad, que también hace lo que puede aunque no siempre acierte. La felicidad requiere cierto esfuerzo por ambas partes.

Arturo -¿Qué diferencias y qué constancias encuentras entre los hombres que vivimos en la “cultura occidental” en comparación con las familias en la prehistoria?

Carlos -¡Anda! Cada vez me haces preguntas más difíciles. En la anterior casi no se me ocurría nada, y ahora menos.

Para empezar, los hombres (varones) actuales de la “cultura occidental” son muy distintos unos de otros. Hay grandes diferencias por países, por clases sociales, por edad, por carácter… y diferencias puramente individuales. Probablemente si algo nos distingue, en general, de nuestros antepasados, es el mucho tiempo que dedicamos a trabajar, y el poco tiempo que por tanto tenemos para la familia, los amigos y para nosotros mismos. Los grandes primates en la naturaleza suelen dedicar sólo dos o tres horas al día a buscar comida y comérsela. Nosotros dedicamos ya ese tiempo a ir de compras, cocinar, comer y lavar los platos. Sólo que nosotros, antes de ir de compras, necesitamos trabajar ocho horas diarias para que nos den unos papelitos de colores con los que ir de compras.

Otras diferencias importantes es que nos parece normal vivir más de 70 años, cuando nuestros antepasados debían considerar una gran suerte el pasar de 35, y que nos parece que la muerte de un niño es una catástrofe, una desgracia, una mala suerte excepcional, cuando nuestros antepasados debían contar con que al menos la mitad de sus hijos morirían en la primera infancia.

¿Y todo eso qué importa? Pues no lo sé. Por eso digo que no se me ocurre qué responder a esta pregunta…

Arturo -Nada, a mí me encanta cuando podemos ver las cosas en perspectiva histórica.

Bueno, la última, a mis amigos cuando me entero que van a ser papás les digo “duerman muy bien ahora” y después cuando ya son papás y los veo con ojeras les dijo “intenten hacer pequeñas siestas a cualquier hora” y tú como doctor y como padre ¿qué sugerencias tendrías para los padres que tienen bebés lactantes?

Carlos -Aquí en España (y supongo que en otros sitios) a los jóvenes les encanta “ir de marcha”. Se van a una discoteca, y luego a otra discoteca, y cuando cierran todas se van a un “after hours”, y luego desayunan… Si les sugieres que estén en casa a las 11, o al menos a la 1 de la madrugada, te miran como si fueras extraterrestre. ¿Serán esos mismos los que, unos años después, vienen a quejarse de que el bebé no les deja dormir? Pues qué pena que me dan (risa malévola).

Bueno, ahora en serio. Tener hijos es cansado, y exige muchas horas de trabajo. Desgraciadamente, nuestro sistema económico no lo reconoce. Pretende que hagamos lo mismo que hacíamos antes, y además cuidemos a los niños, como si fuera cuestión de media horita al día.

Como padre, lo primero que diría a mis “colegas” es que prueben a dormir con sus hijos. Todos en la cama grande es mucho más descansado. Que no se duerme igual que sin hijos, desde luego que no, pero es mucho más cómodo tener al bebé al lado y consolarle en seguida que recorrer cada noche el pasillo varias veces para encontrarse con un bebé totalmente desvelado, porque hemos tardado cinco minutos en acudir. Además de cómodo, dormir con los hijos es agradable, una de las cosas más divertidas que tiene la paternidad.

Y lo segundo, que no le echen a sus hijos la culpa de nuestra forma de vida. No es un bebé exigente y manipulador, que nos tiene toda la noche despiertos sin comprender que hemos de madrugar para ir al trabajo. En todo caso, echémosle la culpa a un empresario exigente y manipulador, que nos obliga a llegar temprano al trabajo sin comprender que por la noche hemos estado atendiendo a nuestro hijo. A lo mejor el empresario tampoco tiene culpa, pero al menos no es hijo nuestro.

*(Arturo Meoño el productor y director artístico de la Unidad de Radio Nederland en AL)

http://depaapa.blogspot.com/

El cerebro del bebé-Entrevista a Sue Gerhardt

El cerebro del bebé-Entrevista a Sue Gerhardt

imagesSue Gerhardt  es psicoterapeuta adscrita a la corriente psicodinámica y ejerce su trabajo en Oxford (Inglaterra).

Fue confundadora del “Oxford Parent Infant Project” y el en la actualidad lleva a cabo psicoterapias progenitor-bebé a tiempo parcial.

Realizó sus estudios en el “Newnham College” (Cambridge), y en el década de 1970 tomó parte activa en el incipiente “movimiento femenino”. Después de unos años de haber trabajado en el “National Film and Television School”, y trabajó también directamente en la televisión, llevando a cabo documentales que tuvieron mucha aceptación como, por ejemplo, el titulado “TELL IT LIKE IT IS”, cuyo tema principal eran los abusos sexuales en la comunidad negra.

Ha publicado diversos artículos en las más prestigiosas revistas de la especialidad, tanto en Inglaterra como fuera de ella.
Autora de Why Love Matters, traducido al español como “El amor maternal”

Entrevista

Eduard Punset:

Tu mensaje principal es que la mejor manera de abordar las enfermedades mentales, incluso la delincuencia y la violencia en nuestra sociedad, es ocuparnos de los niños, algo que no hemos hecho adecuadamente.

Sue Gerhardt:

Bueno, mi mensaje principal es que hay que ocuparse de los bebés, y ahí estriba la verdadera dificultad, porque de alguna manera no logramos dar suficiente importancia a los bebés; hablamos de los niños, y muchos hablan de los niños pequeños, pero casi nunca se habla de los bebés. Y creo que la primera infancia es en realidad la base de la salud mental. Por eso debemos atender mucho más a lo que sucede en ese período.

Eduard Punset:

Porque dices que los primeros años tienen una importancia enorme.

Sue Gerhardt:

Crucial, sí.

Eduard Punset:

¿Por qué? ¿Por qué los primeros dos años?

Sue Gerhardt:

Los primeros dos años, y también el período en el útero, del cual yo no hablo en mi libro, pero que según los últimos descubrimientos desempeña un papel fundamental. Pero, ciertamente, desde el momento del nacimientohasta los dos o tres años, se desarrollan muchos sistemas importantísimos en el cerebro, especialmente los que utilizamos para gestionar nuestra vida emocional: la respuesta al estrés, por ejemplo. Los diferentes circuitos bioquímicos cerebrales en el cerebro superior, concretamente en la región orbitaria frontal, se empiezan a desarrollar en ese.

Eduard Punset:

En ese período.

Sue Gerhardt:

En ese período crucial, sí.

Eduard Punset:

Y ésta, realmente, es otra de tus contribuciones al debate: sugieres que lo que sucede en los dos primeros años, sea lo que sea, repercute en esa parte del cerebro que no se desarrollará hasta años más tarde, pero en la que dejará una marca para siempre. ¿Es así?

Sue Gerhardt:

Sí. Todos estos aspectos tan importantes de desarrollo cerebral suceden de modo postnatal, tras el nacimiento. No se nace con ellos, ni tampoco son automáticos, sino que dependen de las experiencias que vive el bebé con los adultos o con las personas que lo cuidan. Por supuesto, la primera infancia no lo explica todo, porque el cerebro sigue desarrollándose durante toda la vida, y sin duda durante la infancia, pero los primeros años son un período concentrado en el que el cerebro establece conexiones a la mayor velocidad de crecimiento que jamás alcanzará. ¡Dobla su tamaño! Todos los sistemas son más susceptibles a influencias mientras se están desarrollando, y su principal desarrollo acaece en ese período.

Eduard Punset:

Así que, realmente, lo que afirmas en tu magnífico libro, Why Love Matters, es que, para que un ser humano sea independiente, debe haber sido primero un bebé dependiente.

Sue Gerhardt:

Exacto: eso es.

Eduard Punset:

Y es este tema de la dependencia el que desconocemos. ¿Sabes? Es gracioso, pero he visto, incluso en mi familia, o en las familias de amigos, situaciones en las que, cuando el bebé empieza a llorar desde la cuna, la abuela, la madre y la hermana del bebé reaccionan de manera diferente. Una puede salir corriendo hacia el bebé para que deje de llorar, la otra tal vez diga: «déjale llorar durante un rato, así aprenderá disciplina», y la otra dirá: «¡no! Lo mejor es que llore hasta que se canse». ¿Sabemos algo, en realidad? Tengo la impresión de que no estamos aprendiendo nada al respecto.

Sue Gerhardt:

Pues no es una ciencia exacta, el cuidado de los niños no es una ciencia exacta, depende de cada niño, y de lo que cada niño pueda tolerar. Lo importante es que el bebé no se estrese demasiado. Si no lo hace, sea cual sea la manera en la que sus padres le cuiden, le irá bien. Pero el problema es que si este proceso persiste durante demasiado tiempo, o se cronifica durante semanas o meses, puede tener efectos muy perjudiciales, especialmente para los bebés. Algo que creo que debo explicar es que los bebés no pueden gestionar un estrés excesivo. No pueden deshacerse de su propio cortisol. Como adultos, nosotros sí podemos, hemos descubierto maneras de gestionar el estrés. Llamamos a un amigo, o nos vamos a tomar algo.

Eduard Punset:

Sí.

Sue Gerhardt:

O nos tomamos una taza de té, o un baño caliente, lo que sea.

Eduard Punset:

Para librarnos del estrés.

Sue Gerhardt:

Sí, tenemos varias maneras de calmamos. ¡Pero los bebés no! No pueden gestionar su propio cortisol, dependen de los adultos para eso. Y a los bebés les resultan estresantes cosas relativamente pequeñas. Por ejemplo, para un bebé estar lejos de su cuidador durante demasiado tiempo es muy estresante, ¡porque le va en ello la supervivencia! Un bebé no sabe si sobrevivirá o no: necesita a alguien que le cuide.

Eduard Punset:

En lo que respecta a la organización del trabajo, al papel de la mujer en la sociedad, a la educación. es fantástico, ¿no? Cuando pienso en el grado de ignorancia sobre las emociones de adultos y bebés, me pregunto cómo demonios sobrevivieron nuestros antepasados, o nuestros padres. Dices que ahora sabemos un poco más al respecto, pero que todavía no se ha difundido a la sociedad. ¿Qué podríamos hacer para difundirlo, para cambiar los sistemas educativos, si es que sabemos exactamente qué hacer?

Sue Gerhardt:

Creo que debemos ayudar al cuidado de los bebés en la primera infancia con estrategias nuevas, porque desde la revolución de la mujer, ¡la situación ha variado mucho!

A mi clínica acuden madres que dicen que van a dejar a su hijo o hija en una guardería (y hablamos de un bebé de unos cinco meses) porque el bebé necesita vida social. Creen que necesita vida social, estimulación. ¡Pero los bebés no necesitan este tipo de estimulación! Lo que necesitan es una atención personalizada, los cuidados y la receptividad de alguien que los conozca perfectamente y que pueda entenderlos y regularlos bien. Esto es lo que pone en marcha el sistema, de hecho.

Por eso creo que debemos replantearnos cómo cuidamos a nuestros bebés, ¡y con esto no quiero decir que haya que retroceder y hacer que la mujer se quede en casa! En lugar de eso, creo que debemos avanzar y pensar en estrategias para ayudar a los padres a llevarlo mejor y a tener más información sobre las necesidades de los bebés, a contar con más apoyo y a tener redes comunitarias e instituciones que les brinden ayuda de una manera realmente activa.

Eduard Punset:

¿Crees que es una idea popular? ¿Es políticamente correcto poner de nuevo a los bebés en el centro de nuestras preocupaciones? Lo digo porque a nadie parece importarle demasiado.

Sue Gerhardt:

¡No! ¡Es muy difícil hacer que la gente hable de los bebés! Muy difícil, porque los bebés se consideran aburridos, insulsos, nada interesantes. Muchas personas creen que los seres humanos no son interesantes hasta que aprenden a hablar y tienen un cerebro que les permite comunicarse verbalmente. ¡Pero, en realidad, los bebés son increíblemente interesantes! Y cuanto más entendemos lo que acaece dentro del cerebro de un bebé, más interesante se pone la cosa, sin duda.

Eduard Punset:

¿Pero cuál es el siguiente paso? ¿Qué hay de la escuela? Ante todo, es importante que tengan la seguridad y la autoestima necesarias para manejarse en el mundo exterior. ¿pero qué debería lograr la escuela, los años de escolarización? ¿Tal vez despertar la curiosidad, favorecer la búsqueda de relaciones, de conocimiento?

Sue Gerhardt:

En realidad no estoy muy capacitada para responder a esta pregunta, porque lo que yo estudio son los bebés, pero lo que sí que sé es que los niños que tienen unos vínculos afectivos seguros funcionan mejor en la escuela, su rendimiento es superior en todos los aspectos. Consiguen más cosas, y además logran entablar una mejor relación con sus compañeros. ¡Pero hay tantas cosas que han pasado ya cuando llegan a la escuela!

Eduard Punset:

¿Y qué deberíamos hacer con los bebés? La verdad es que no sabemos muy bien qué hacer. Lo que sí sabemos, gracias a experimentos con ratas y cabras, es que lamer a las crías o acariciarlas les da un sentimiento de bienestar. ¿pero qué más? Es decir, además de lamer a las crías, ¿cuál sería tu consejo para los padres?

Sue Gerhardt:

¡Mi consejo sería no lamer a los bebés!

Eduard Punset:

¡No!

Sue Gerhardt:

Aunque probablemente no haría ningún daño.

Eduard Punset:

¿Qué les dices a tus pacientes, básicamente?

Sue Gerhardt:

Pues bien, mi consejo sería, supongo. que el tacto está resultando muy importante para el desarrollo. Así que hay que sostener en brazos al bebé, llevarlo a los sitios, tocarlo. todo lo que genere placer, de hecho; porque las pruebas parecen demostrar que las sustancias bioquímicas relacionadas con el placer y con todo lo que genera placer realmente ayudan a que se desarrollen las funciones superiores del cerebro. Por tanto, mantener el contacto visual, sonreír, jugar, y divertirse con el bebé… Tener en brazos al bebé, tocarlo, masajearlo. todas estas cosas ayudan mucho, no solamente porque quizá formen parte de la gestión del estrés, sino también porque ayudan a la región orbitaria frontal del cerebro.
Para algunas enfermedades mentales, como los trastornos de la personalidad (y ahora hablo como psicoterapeuta que trabaja con adultos que padecen algún trastorno o se sienten infelices) la investigación actual demuestra que, en los trastornos de la personalidad, concretamente, todo apunta nuevamente a la primera infancia. Hay una enfermedad llamada trastorno límite de la personalidad.

Eduard Punset:

Sí.

Sue Gerhardt:

Y quienes la padecen tienen problemas bastante graves. pues bien, al empezar a investigar sus cerebros, se ha descubierto que las partes cerebrales que se desarrollan en la primera infancia. la respuesta al estrés, los niveles de cortisol. todo es muy alto. Y hay una hiperactividad en la amígdala, el sistema de detección de amenazas. Las regiones orbitarias frontales, las que podrían ayudarles a gestionar el estrés y calmar la amígdala.

Eduard Punset:

Se reducen.

Sue Gerhardt:

Se reducen o directamente son inactivas. y lo mismo sucede con otras partes prefrontales del cerebro que participan en la gestión de las emociones. Cuanto más sabemos de neurociencia, más claro resulta que hay muchos problemas en la sociedad (ya sea la conducta antisocial, o los trastornos de la personalidad o la conducta, los pacientes en centros de salud mental. no hablo de la esquizofrenia, sino de trastornos de la personalidad y depresión y problemas de este tipo) que están muy, muy relacionados con la primera infancia, así que si queremos proteger a la sociedad de las consecuencias de este tipo de conductas.

Eduard Punset:

Que muchos dicen ahora que son la principal amenaza para el futuro.

Sue Gerhardt:

¡Eso es! Supuestamente la depresión ha aumentado drásticamente, y también los trastornos de la personalidad y la conducta antisocial. Pero. ¿sabes? Nuevamente, hay una solución: prestar más atención a la primera infancia, que es cuando empiezan estas cosas.

http://www.rtve.es/tve/b/redes/semanal/prg447/entre447.pdf

El programa completo se puede ver  aquí

Entrevista a Gro Nylander.

Entrevista a Gro Nylander.

“La leche materna es antibiótico y vacuna”

imageDejemos lo de mi edad…
Soy madre de cuatro hijos treintañeros y abuela de cuatro nietos.
Estoy casada. Soynoruega y vivo en Oslo.
Soy médico y obstetra en el hospital de la Universidad de Oslo.
Soy directora del Centro Nacional de Lactancia Materna, el primero del mundo.
Fomento la lactancia materna: ¡reporta beneficios sin fin!

-¿Qué tiene la leche materna que no tengan otras leches?
-El envase más bello del mundo…
-¡Totalmente de acuerdo!
-… y varios miles de beneficios para la salud del bebé que la mama.
-¿Miles?
-Son los ya confirmados por estudios científicos…, pero ¡cada día descubrimos alguna nueva ventaja de la lactancia materna! Y tanto para el bebé como para la madre.
-Cíteme el beneficio más relevante.
-¡Es una vacuna natural! Los anticuerpos que la madre posee pasan con su leche al bebé lactante: así, el bebé ¡queda inmunizado ante los gérmenes del entorno de la madre!
-¿Y el bebé enferma menos?
-Sí: padece menos infecciones. Mire, hace poco hubo en Oslo una epidemia de diarrea entre niños de cuatro años: descubrimos que lo causaba un raro virus, frecuente en Pakistán, y no respondían a ningún tratamiento…
-Los niños no tenían defensas, deduzco.
-Entonces se nos ocurrió darles leche materna de una mujer pakistaní: ¡se curaron!
-¡Bravo! ¿Hay alguna leche maternizada que pueda competir con eso?
-Esas leches artificiales -está vetado llamarlas maternizadas:¡es publicidad engañosa!- son cada día mejores, ¡pero están a años luz de los beneficios de la leche materna!
-Siga enumerándolos, por favor.
-La mortalidad infantil en el primer año es inferior entre los bebés con lactancia natural. Y hay menos casos de muerte súbita.

-¿Por qué?
-Probablemente porque están más blindados ante infecciones respiratorias.
-Más sanos.
-Tienen también menos anemias: el hierro de la leche materna se absorbe todo, pero el de las leches artificiales se absorbe mal.
-¿Cómo afecta eso al crecimiento del niño?
-Hemos constatado que los adolescentes que de bebés mamaron leche materna son menos proclives a la obesidad que los otros.
-Curioso…
-Muy importante: ¡la obesidad mata hoy a más gente en el mundo que el hambre!


-¿Y afecta de algún modo la lactancia al desarrollo intelectual del bebé?
-Sí. La gran riqueza en ácidos grasos de cadena larga (omega-3) que contiene la leche materna favorece el desarrollo del cerebro. El CI (coeficiente intelectual) de esos niños superará de 5 a 10 puntos al de los otros.
-¡Todo son beneficios!
-El desarrollo psicomotor también mejora algo gracias a la leche materna. Y el emocional, gracias al contacto físico, piel conpiel…
-¿Y cuánto tiempo conviene dar de mamar para gozar de todos estos beneficios?
-Durante los primeros seis meses conviene dar sólo pecho. Y durante los siguientes seis meses, pecho más otros alimentos.
-Y ya tenemos al bebé con un añito.
-La OMS aconseja seguir dándole pecho hasta los dos años. Los bosquimanos y otros pueblos primitivos alargan la lactancia hasta los tres o cuatro años. ¡Eso sería lo natural!
-¿Tanto?
-Ya me han advertido que decir esto en España es casi tabú… Esos niños casi no enferman, no necesitan antibióticos: ¡la leche materna es su antibiótico natural! Sin hablar de la riquísima absorción de sus proteínas.
-Pero… ¿no morderá el niño ese pecho?
-Si lo hiciese, hay que apretárselo contra el pecho: ¡es imposible morder con la boca llena..! Pero el niño está feliz y no muerde.
-¿Qué consejo daría a una madre primeriza para que dé correctamente el pecho?
-En seguida que nazca el bebé, que se lo pongan entre los pechos y lo dejen con ella. Ese bebé olisquea, busca, se acerca al pecho y, antes de una hora, ¡ya está mamando!
-¿Así de fácil?
-¡Claro! Es un instinto derivado de millones de años de selección natural… Y hemos comprobado que cuantas más horas tardemos en ofrecerle pecho al bebé…, peor: más reflejos habrá perdido, más lento y abotargado estará y más le costará empezar a mamar.
-Lo que desesperará a la madre lactante…
-No hay que atosigarla, ni ella a su bebé. Calma. ¡Y que ni ella -ni nadie- frote o apriete con los dedos los pezones para prepararlos! Es un error: sólo la boca del bebé debe tocar esos pezones. La madre debe quedar sola con el bebé, y dejar al bebé que busque…
-Tranquilamente.
-Sí. Ah: y que nadie le dé biberón al bebé.
-¿Por qué no?
-Succionar una tetina de biberón es como succionar un espagueti, y succionar un pecho es como meterse una hamburguesa en la boca. Si acostumbras al bebé al biberón, luego le costará más succionar bien el pecho.

-Que es la hamburguesa, ñam.
-Lo es: para que la succión sea correcta, la boca del bebé debe abarcar no solamente el pezón, sino también parte del pecho.
-¿Y no estropea los pechos dar de mamar?
-¡No! La caída del pecho deriva de que se hinchan durante el embarazo y luego se deshinchan: ¡nada que ver con la lactancia!
-Aun así, hay madres que prefieren evitarse la dependencia personal de la lactancia…
-Pues les daré otro dato: por cada año que una mujer da de mamar, ¡reduce en un 4,6% su riesgo de padecer cáncer de mama! Que es el cáncer que más mujeres mata en España…
-Si yo fuese mujer y madre, no dudaría…

-Pues así, además, alejaría la osteoporosis en su vejez: hoy sabemos que dar de mamar renueva el calcio del esqueleto y lo refuerza.
-¿Y cuántas veces al día debería darle?
-Las que demande el bebé. Es lo ideal: los pechos adecuan su producción de leche a esa demanda. Y la sirven a la temperatura ideal.

VÍCTOR-M. AMELA – 06/06/2005

http://www.lavanguardia.es/web/20050606/51186525511.html