“Acompañando en la distancia”- Relato del parto de Abel, por Eva

Conocí a Eva y a Héctor cuando estaban embarazados de su primera hija. Vinieron a uno de los talleres que doy en los Centros de Salud, en los que les explico a los padres las “Necesidades Afectivas del Bebé ” y les hablo del porteo.
Antes de nacer Keren ya la esperaban con sus fulares preparados y sabiendo qué tipo de recibimiento querían para ella.

Tras el parto, nos vimos primero para solucionar algún pequeño problema de mal agarre, y luego los 3 fueron asiduos del grupo de lactancia.
Son de esas familias que las ves disfrutar con la crianza de sus hijos. Los recuerdo casi siempre sonriendo, a los 3.

PAra su segundo embarazo, se habían mudado ya a Madrid y podríamos pensar que su conexión con el grupo se rompió… pero no.
Este post lo escribo para recordar algo que repito a menudo: “Podemos acompañar aún en la distancia” . Tenemos muchos canales de comunicación, que si bien no pueden igualar a la perfección la presencia y el contacto directo, sí pueden cumplir su papel cuando estos no son posibles.

Eva me solía mantener al día con su embarazo sobre todo por Wahts Ap. Sobre todo al final, cuando parece que la Fecha Probable de parto se aproxima y a todo el entorno le entra prisa porque el bebé salga.

Hay que entender que por muy convencidas que estemos las mujeres del proceso normal de unparto, y por mucha confianza que tengamos en que todo irá bien, si no hay complicaciones, el miedo siempre asoma. Muchas veces son los miedos de los demás, de familia o de profesionales. Distinguir entre actuar con respeto al proceso normal y ser negligente a veces no es sencillo para mucho del personal sanitario que rodea el embarazo y parto.

En estos casos es cuando las parejas suelen recurrir a otras fuentes, para preguntar, para poder hablar con tranquilidad. No para que les digamos qué hacer, sino para reafirmarse en lo que ellos quieren.

Así cuando parecía que este parto “se retrasaba”… simplemente el recordarles que la FPP es una estadística… que tan normal es nacer en la semana 38 como en la 42, que la semana 40 es simplemente la media entre esos 2 puntos… Pues ese dato REAL, puede hacer mucho para reafirmar la confianza… incluso si se da por Whats Ap…
Y  Abel nació… cuando él quiso…
Os copio el relato escrito por la propia Eva… disfrutadlo tanto como lo disfruté yo 🙂

 

 

“El 27 de Abril nació mi segundo hijo, Abel. También tengo una niña preciosa de tres años y medio que se llama Keren. Ambos partos han sido momentazos en mí vida. Mi boda y sus nacimientos, sin duda son los mejores regalos que me ha dado Dios.

Mi hija Keren nació en Las Palmas, de donde también es mi marido Héctor. Pero Abel ha nacido en Madrid. Nos mudamos aquí hace ya tres años. Keren tenía apenas unos meses cuando llegamos. Así que aunque no era mi primer parto todo era igual de novedoso.

No conocíamos el hospital, ni el funcionamiento de éste. Nosotros queríamos, igual que en el caso de Keren, un parto respetado y lo más natural posible. Keren se retrasó 10 días con respecto a la fecha probable de parto, así que aunque me habían dicho que era probable que Abel llegara antes de tiempo yo tenía claro que no sería así.

Una semana antes de ponerme de parto, en una revisión con la tocóloga, ésta me dijo que si en 5 días no me ponía de parto habría que provocármelo. Lo curioso fue la forma en que me lo comentó: “¿qué día y a qué hora te apetece tener a tu bebé?”, “¿Perdona?” le dije. No podía salir de mi asombro. ¡¡Como si estuviéramos hablando de pedir cita para la peluquería!!! Me quedé atónita y ella debió darse cuenta porque rápidamente me dijo: “Es lo más normal del mundo y tú niño no correrá ningún riesgo.” Me dio un montón de hojas que debía firmar para dar mi consentimiento y volvió a insistir en guardarme una cita en el calendario para dar a luz. Me sentí tan furiosa e impotente que me levanté con mi montón de hojas, le dije que lo hablaría con mi marido y me fui.

Al salir, mi marido y mi hija me esperaban. Me eché a llorar. Parecía que el mensaje, entre líneas, de la doctora era “si no eres capaz de parir ya lo haremos nosotros por ti”. Cuando se lo conté a Héctor hecha un mar de lágrimas, él no dejaba de repetir “tú no te preocupes que el niño sabe cuándo tiene que salir y si no está preparado, pues no lo está y punto.” Yo pensaba igual, además no había ningún riesgo. Nada que indicara que él o yo estuviéramos sufriendo por haber llegado a la semana 40. Pero me sentí tan vulnerable.

Decidimos esperar a que nuestro niño, nuestro Abel, estuviera listo para salir. La noche del 26, justo la noche antes del día en que supuestamente debieran haberme provocado el parto, rompí aguas. Eran las 4 de la madrugada. No tenía contracciones y las aguas eran claras. Avisé a mi marido, me duché y volvimos a la cama a dormir. Si, a dormir. Estaba muy tranquila. Por la mañana avisé a mis padres para que vinieran a casa a quedarse con Keren. Preparé todo lo necesario, comí un pequeño tentempié y nos fuimos al hospital sobre las dos de la tarde. Seguía sin tener contracciones. Abel se movía con normalidad.

Al llegar al hospital comprobaron que la bolsa estuviera rota y para mi sorpresa la matrona me dijo: “La bolsa no está rota”. “¡Claro que está rota!”, debió pensar mi hijo porque de repente empecé a chorrear y la chica sólo pudo decir “Puede que me haya equivocado porque definitivamente lo está.” Me pasaron a la sala donde iba a dar a luz. Tengo que decir que el hospital Infanta Cristina es increíblemente acogedor y muy respetuoso de nuestra intimidad como familia. Héctor estuvo conmigo desde el minuto uno.

No tenía contracciones así que mi marido empezó a hablar con Abel para animarlo. “Abel cariño, mami y papi están aquí para ayudarte, no tienes que hacerlo solo. Todo irá bien. Estamos aquí. Empieza a empujar y mami empujará contigo.” Puede que haya algún incrédulo que no lo crea, pero en unos minutos empezaron las contracciones. Fuertes, rítmicas, poderosas. Increíble. Mi marido me ayudó a ducharme varias veces. Me sostenía la mano y no dejaba de animarnos tanto a nuestro hijo como a mí. ¡Qué importante fue su papel en esas horas! Parimos los dos juntos al niño.

En todo ese tiempo la luz de la habitación se mantuvo tenue, la matrona – maravillosa desde luego – entró un par de veces para preguntarme qué tal estaba. Nada más. Cuando ya quedaba poquito para la llegada de Abel me dijo que el niño no tenía la cabeza del todo rotada, así que me hizo hacer unos movimientos mientras Héctor le hablaba a Abel y antes de que me diera cuenta la cabecita de Abel ya estaba asomando.

Fueron tres empujones llenos de fuerza y amor. Lo sentí salir de mis entrañas con tanta intensidad que solo pude llorar de la emoción cuando Héctor me lo puso en el pecho. Abel no lloró al nacer. Solo hizo un leve gemidito hasta que encontró el pecho y se enganchó. Héctor cortó el cordón mientras las lágrimas le anegaban los ojos. No dejaba de decir: “Pero que bien lo habéis hecho.” Me dieron un puntito que ni noté. Abel pesó 3,800 y midió 52 cm.

En medio de tanta emoción la matrona dijo “Habéis tenido mucha suerte”. Abel tenía un nudo en el cordón umbilical. Podía haber muerto al nacer. Pero está aquí. Dios lo cuidó desde el vientre de su madre. Y no puedo dejar de dar gracias a Dios por el milagro de la vida, especialmente en el nacimiento de mi precioso bebé que es más real que nunca.

Querían provocarme el parto, tenía un nudo en el cordón… pero él sabía cuándo era el momento de salir y entre los dos y la mano de Dios que nos protegió, nació.

Keren adora a su hermanito. Durante el parto, con sus tres añitos, entonces recién cumplidos, llamó varias veces para preguntar si mami ya había ayudado a Abel a salir. Hablé con ella entre contracciones y nada me ayudó más que oír su voz alentándome. Los niños entienden más de lo que nos creemos. Cuando llegó al hospital a ver a su hermano exclamó “Mami, ¡quiero coger a mi hermanito!” ¿Celos? Somos los mayores quiénes se los provocamos, ellos solo quieren participar del acontecimiento y amar al nuevo miembro.

No hay nada más maravilloso en el mundo que sentir nacer la vida dentro de ti y a los nueve meses parirlo así. Los partos en los hospitales deberían ser así, sin duda. La matrona no dejó entrar a nadie en la habitación hasta que Héctor cortó el cordón del niño. No había máquinas, ni perneras, ni mil médicos… Solo nosotros y ella. Parí medio sentada, como me apeteció, como lo sentí. Lavaron a Abel encima de mí, no me lo quitaron de encima ni medio segundo y cuando terminó de tomar el pecho por primera vez el papi lo pesó y midió con ayuda de la enfermera.

Todavía se me erizan los pelos cuando pienso en los partos de mis hijos.

Y desde luego, ¡quiero repetir!”

Momentos especiales M y T

Con taconazo... y fular

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¿ o no?

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La mejor forma de ver mundo

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LActancia en tándem: Mencía 7 meses e Iker 6 años

¿Se puede dar una charla ante profesionales siendo una mamá full-time?
¡¡¡Por supuesto!!!

Natural versus frecuente

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Mirad esta ilustración de Mamá de Lola:

tandemComo siempre, me encantó.

Pero me sorprendí al encontrar este comentario en su blog, que os copio a continuación:

“Los dibujos son bonitos, pero no es natural que bebés mamen tanto tiempo- ya grandes! Yo le dí el pecho ha mi hijo un mes y fue suficiente, el creció mucho y está bien hermoso. Nunca se enfermó.”

Como soy un fueguillo cuando me tocan ciertos temas, no pude evitar responder  así que os  copio aquí mi  respuesta .

En un mundo en que nos venden como “natural” todo tipo de productos elaborados resulta que el más natural de todos deja de serlo simplemente por prejuicios, porque es poco frecuente o porque no se publicita en TV.

Me gusta mucho el lenguaje porque creo que a veces la forma que tenemos de expresarnos dice mucho de nosotros y creo que si, en general, pensáramos un poquito antes de hablar en lo que decimos y en su significado,  llegaríamos a las conclusiones correctas nosotros mismos,  sin necesidad de oír argumentos provenientes de gente extraña.

Mi respuesta:

“Cuando dices que “¡no es natural que bebés mamen tanto tiempo ya grandes!”, querrás decir que no es “habitual” o que no es algo “generalizado”, pero que no es “natural”…
Mira la definición de ese término según la RAE:

natural.

(Del lat. naturālis).

  • 1. adj. Perteneciente o relativo a la naturaleza o conforme a la cualidad o propiedad de las cosas.
  • 3. adj. Hecho con verdad, sin artificio, mezcla ni composición alguna.
  • 4. adj. Espontáneo y sin doblez en su modo de proceder.
  • 5. adj. Dicho de una cosa: Que imita a la naturaleza con propiedad.
  • 6. adj. Regular y que comúnmente sucede, y, por eso, fácilmente creíble.

Si te fijas la única acepción de esa palabra que cuadra con tu asombro es la 6ª, pero las otras no tienen nada que ver.  De hecho vamos a analizarlas una por una:

  • 1.- La naturaleza del pecho es amamantar y la de las crías humanas ser amamantados hasta que ellos mismos se desteten.
  • 3.- ¿Hay algo más natural, veraz, sin mezclas ni artifico que la leche materna? Porque me imagino que a tu bebé de un mes le seguiste dando leche tras destetarlo ¿no?, ¿qué leche le diste? ¿de dónde provenía? ¿qué procesos químicos sufrió para adaptarla y que pudiera servir para alimentar a la cría de otra especie (la humana) que al nacer pesa unos 3kgs, cuando en origen está concebida para alimentar a terneros que pesan de 10 a 15 veces más?
  • 4.- Alimentarse cuando hay hambre es un acto espontáneo  y amamantar a un hijo cuando lo pide también.
  • 5.- En la naturaleza, ningún animal se desteta para tomar leche de otra especie. Si vemos normal que los niños tomen lácteos toda la infancia e incluso en la adolescencia  ¿cuál es el problema de que tome la leche preparada específicamente por y para su especie?
  • 6.- En eso te doy la razón. Hoy no es “natural” y corriente ver niños grandes amamantados. En ese sentido lo “natural” sería el biberón pero ¿sabes? también es natural ver gente fumando y comiendo mal y haciendo poco ejercicio y mintiendo y robando y matando y eso no significa que sean cosas a imitar.

Si alguien en esa escena de ver niños amamantados ve algo reprobable (como la “tita” de la viñeta) tendrá que plantearse seriamente el por qué de ese sentimiento.

En esos casos el problema está en quien mira.  ¿qué ves realmente que no encuentres natural?
Por otra parte me alegro que tu niño esté sano. El perjucicio de alimentar a toda una especie con un alimento no concebido para ella no se da en un sólo individuo. Se verán los resultados a medio y largo plazo.

Quienes fomentamos la Lactancia Materna no pretendemos convencer a quien no quiera pero como es “natural” tampoco queremos que nos critiquen por elegir darles a nuestros hijos lo mejor.

Porque en eso sí hay unanimidad: ¡ El pecho es indudable e indiscutiblemente lo mejor!

Y mientras se sigan anunciando las bondades de los Guarroninos y Timomeles de turno (lácteos derivados de leche de vaca) algunas seguiremos anunciando las bondades de la lactancia materna todo el tiempo que madre e hijo lo desen.
Un beso”

Una feliz noticia… camino hacia el tándem

Hace sólo unos días que cumplimos 3 años de lactancia y nos acabamos  de  enterar que  ¡¡¡¡¡estoy embarazada:!!!!!

Todo el mundo me pregunta que qué voy a hacer ahora con mi hijo, si le voy a seguir dando el pecho estando embarazada, que si tendré leche para 2, que si no es peligroso para el embarazo, que si no voy a poder con 2 mamando a la vez… en fin… ya sabéis… lo normal…

Vamos pasando etapas… desde los 7 meses vengo oyendo lo de: “¿Aún le das pecho?”… así que imaginad la escena de un niño de 3 años mamando… y más cuando la barriga empiece a crecer… creo que en el fondo lo estoy deseando para ver las caras… (es que soy algo provocadora ;-))

Teta en la bañeraEl caso es que igual que nunca me planteé un límite de nuestra lactancia, creo que tampoco hay que crearse ninguna expectativa… llegado este punto, veremos cómo se desarrollan las cosas. Sé que durante el embarazo los pezones se vuelven otra vez muy sensibles (de hecho ya noto molestias al empezar Iker  a mamar) y eso hace que  la lactancia se convierta en algo molesto o doloroso por lo que algunas madres se plantean el destete… Otras veces son los propios niños los que se destetan por los cambios en la leche (menor cantidad y cambio en el tercer trimestre a calostro)…

Hoy por hoy mi idea sigue siendo que sea Iker quien decida hasta cuándo quiere mamar… y la verdad es que sí me hace ilusión  poder compartir la lactancia del pequeño con él… Ya ha de ser bastante difícil para un niño de poco más de 3 años aceptar que deja de ser la persona que recibe en exclusividad la mayor parte de las atenciones de mamá… como para unir eso a obligarle a dejar el pecho…

Antes incluso de ir a “buscar” este otro bebé, le hablábamos a Iker preguntándole si quería otro bebé chiquitito en casa… y aunque hace unos meses decía un “NO” rotundo, de un tiempo a esta parte cambió y nos decía: “Sí… una tetita para el bebé y otra para Iker”… Me hace sentir mejor pensar que en cierto modo él ha aceptado compartir su tetita con el bebé…

Sé que se recominda no decirles tan pronto a niños tan pequeños que van a tener un hermano… sobre todo porque la espera se les hará eterna… (se me hará a mí…cuánto más a él…) pero como todo lo que hacemos, lo hacemos con él… no queríamos ocultarle algo que va a ser motivo de conversaciones y alguna que otra visita al médico… De hecho al ver la primera ecografía… ya salió de la clínica diciendo que “mamá tiene otro bebé en la barriga”…  como para mantener la noticia en secreto…je,je,je.

Todos los días saluda al bebé dándome un besito en la barriga y me dice que tengo que comer mucho para que el bebé se haga grande y pueda salir…

Ahora sólo espero que las naúseas y mareos del principio no  hagan que él sienta que mamá está “malita”… no quiero que asocie embarazo con enfermedad, sino con alegría, … como deberían ser todos los embarazos del mundo…

Según me lo permitan el tiempo y  las ganas, espero ir contándoos cómo va nuestro “camino hacia el tándem”

Un abrazo