El científico que quería ser Vedette

El científico que quería ser Vedette

¡Lo ha conseguido!
Un minuto en Tv cuesta una pasta, y si es en las noticias del medio día ni te cuento. Claro que ha salido usted en la cadena famosa por ser la más amarilla, no en una “de las serias”. No le ha entrevistado Punset en Redes, igual es porque Punset  no es Jorge Javier Vázquez y lo que le gusta es entrevistar científicos  y no opinólogos.
Así que, como me da que al Sr. González Cano le interesa más la publicidad que la ciencia, pues estará contento.
Sigue emperrado en que “prolongamos lactancias”, muestra evidente de que no sabe cómo funciona la lactancia.

 Dr. González Cano, ¿ha intentado usted que mame un bebé que no quiere mamar?
¿Tiene idea de cuánto cuesta a veces?
¿Sabe usted la de lactancias que han frustrado esos biberones de “ayuda” que usted y sus miles de colegas, que según usted suscriben sus palabras, recetan alegremente en vez de averiguar cómo establecer correctamente la lactancia o cómo suplementar si es necesario sin interferencia de tetinas?

“Alargar la lactancia”

Decir que “alargamos” la lactancia es como decir que frenamos el crecimiento de nuestros hijos para aprovechar la ropa.

Revela tal ignorancia y tal prejuicio que da vergüenza que su trabajo todos estos años haya sido dedicándose a tratar bebés y niños.

Revela tal falta de respeto por las madres y los padres que no sé cómo puede usted ser un funcionario público al servicio de las mismas. Nos llama estúpidas y pretende que nos quedemos calladas.

Doctor jose maria gonzalez canoA usted le parece “aberrante” que un niño mame hasta los 7 años, y yo me pregunto por qué. ¿Le parece igual de aberrante que tome leche de vaca?  Porque si el destete empieza como usted dice a los 4 meses, ¿hay que darles otras leches no?  ¿Cómo cree usted que se criaban los niños antes de que el Sr. Nestlé empezara con su emporio? Nos deberíamos haber extinguido.

Si usted estuviera realmente preocupado por el raquitismo  y la anemia ferropénica, según usted alarmante, de los niños españoles, haría un estudio serio. Y por supuesto eliminaría de la ecuación a todos los niños a los que colegas suyos obstetras, tan informados como usted, cortaron el cordón umbilical de forma prematura en el parto. Igual no lo sabe pero esa es la primera causa de las anemias en bebés.

Claro que si le echamos la culpa a la teta no tenemos que formar a los profesionales ni obligarles a actualizarse. Total, son simples madres que osan salirse del sistema comercial con prácticas punibles y deleznables, como son las multinacionales de la alimentación infantil. Empresas a las que usted desde luego  les tiene mucha más fe que a la propia biología.
Pero hacer un estudio serio y publicar los resultados en los canales adecuados lleva mucho trabajo y,  sobre todo, conlleva tener actitud de científico, es decir, buscar la verdad, no encontrar apoyo para sus teorías o mejor, para sus prejuicios personales. Además se expondría usted a la comunidad científica que miraría con lupa esos resultados. Es mucho más fácil escribir un libro con un título polémico, y esperar que entremos al trapo, para darle publicidad y venderlo.

Y sí señor González Cano, hemos caído en su trampa y hemos entrado al trapo, y le hemos hecho famoso a usted y a su libro “Víctimas de la lactancia materna”.

Pero ¿sabe usted qué?
Que me da igual. Que ha merecido la pena.

Que disfrute usted su minuto de gloria y venda usted mucho libros.
Y que su trabajo sirva de excusa científica a quienes no quieran saber la verdad. Da igual.
Porque lo importante es que le hemos demostrado que no tiene usted razón.
Porque hemos hecho que parte de la comunidad científica reaccione y le diga que no tiene usted razón
Porque le hemos demostrado que no somos pediatras pero tenemos más ciencia y más conciencia que usted.
Porque nosotras (y nosotros, que hay muchos padres en este barco) no tenemos intereses ocultos.
Porque le ha quedado claro que si nos critica vamos a reaccionar.  
Porque afortunadamente ya no vivimos en la época en que la palabra del médico era Ley porque sí.
Nosotros lo sabemos, usted al parecer no.

 

  • ¿Sabe usted cuántos niños y adultos de hoy sufren problemas graves de salud sencillamente porque fueron alimentados con un producto diferente del que biológicamente necesitamos para desarrollarnos de la mejor forma?
  • ¿Sabe cuántas madres abandonaron la lactancia sin querer por consejos como el suyo?
  • ¿Sabe usted el duelo que supone para una madre que quería amamantar el no conseguirlo?
  • ¿Sabe usted la frustración cuando con el tiempo descubre que tenía otras alternativas, que los “consejos médicos” que recibió fueron erróneos?No tiene usted ni idea de la realidad alrededor de las madres lactantes.

 

“Bebés anémicos por la teta”

Ana Vicente presidenta de AMAMANTA hablando de evidencia científica

Ana Vicente presidenta de AMAMANTA hablando de evidencia científica

Si un bebé tiene anemia se le manda hierro, no se le hace dejar la lactancia. Del mismo modo que si tengo una caries, me hago un empaste, no me arranco una muela.
Claro que si uno es representante de una empresa de muelas artificiales, pues imagine usted qué opción le convendrá más y ahí lo dejo.

Si fuera cierto que en todos los hospitales españoles hay tantos casos como usted dice de niños raquíticos imagino que la vía no es escribir un libro polémico, sino informar cada equipo de cada hospital a las autoridades sanitarias y estudiar qué pasa y por qué. Al parecer es usted el único pediatra de España que ve niños con raquitismo causado por la teta.

“Complejo de Edipo por la teta”

Cuando usted dice que criamos hijos con complejos de Edipo,  ahí  es que me pone usted en bandeja que cuestione sus conocimientos sobre del desarrollo humano.

No me consta que los pediatras sean psicólogos, la verdad, y si usted lo fuera no dudo que lo habría puesto en su CV, porque no ha dudado en firmar con todos sus títulos un libro que sólo expresa una opinión. Que tiene el mismo valor que la de un tertuliano de los programas de Tv  de la cadena en la que usted acaba de salir. Es usted  el Conde Lecquio de turno de la medicina. Le interesa más que se hable de usted que de su trabajo profesional. Le interesa más vender si libro que trabajar por la salud de los niños.

Le animo a que investigue usted los últimos descubrimientos en neurociencia. Sí, sé que el término se le antojará complicado, pero anímese, que si yo, que no he ido a al universidad y soy de letras, entiendo lo que explica esta parte de la ciencia acerca de cómo influye en el desarrollo del ser humano el estrecho apego los primeros años, igual puede entenderlo usted.

Haga un esfuerzo que igual hasta le sorprende sabe que Freud no es Dios, que muchas de sus teorías son cuestionadas por la psicología moderna  y que nuestros hijos amamantados hasta que han querido son seres sanos,  emocionalmente estables y con un grado de independencia acorde a su edad.

En fin, que yo quería haber dejado ya este tema pero es que me lo pone usted a huevo. Es lo que tenemos las lactivistas, que como diría mi amiga Irene, quien por cierto es biólog  y mujer y madre y ha dado teta, o sea que de esto sabe más que usted un rato, somos unas fundamentalistas, porque no transigimos con las mentiras.

No te pierdas estos otros artículos relacionados

Verdugos de la lactancia materna
Carta al Dr. José Mª González Cano

El Comite de Lactancia Materna de la AEPED en desacuerdo con el libro “Víctimas de la lactancia materna”
Declaración de IHAN acerca de la publicación del libro “Victimas de la lactancia materna.

nota de IHAN sobre castellón

 

Carta al Dr. José Mª González Cano

Carta al Dr. José Mª González Cano

Igual no lo sabéis, pero las madres somos “un grupo de presión con un gran poder mediático”, no lo digo yo, lo dice el Dr. González Cano y lo recoge un periódico digital al comentar la noticia de la cancelación de la presentación de su libro.

El ilustre médico que se ha consagrado por ir en contra de todas las recomendaciones y políticas de salud pública, no sólo española (AEPED), sino mundial (OMS), al parecer se siente víctima de todas las mujeres que hemos boicoteado su trabajo.
Mira por donde sí va  a haber  víctimas de la lactancia materna en esta historia:

  • El ego del pediatra
  • la librería que iba a presentar el libro
  • la editorial, sino es que fue autoedición
  • y espero que las empresas que directa o indirectamente se beneficiaban de la publicación del mismo.

 

Y le leo comentar que  “ha sufrido “inadmisibles presiones de grupos “lactivistas””  y me pregunto qué entiende este hombre por inadmisibles presiones. ¿Acaso hemos ido a su casa a pedirle explicaciones? Que yo sepa hemos hecho lo mismo que él pero con la razón y la evidencia científica de nuestro lado. Y lo hemos hecho usando el poder que tenemos, porque es nuestro.

  • Hemos exigido que no use su rol de profesional sanitario de un sistema público para ir en contra de la evidencia científica
  • Hemos pedido que apoye con estudios fiables lo que argumenta (creo que es lo habitual en ciencia si no me equivoco)
  • Hemos pedido que se le inhabilite de su cargo como responsable de la salud de cientos de niños cuando está recomendando el destete a los 4 meses, en favor por supuesto de la alimentación artificial, sabiendo todo lo que eso implica en la salud y en la economía de las familias.
  • Hemos pedido respeto por todas las madres que decidimos amamantar
  • Hemos pedido respeto incluso para las que no quieren amamantar porque es su decisión adulta y madura, no influenciada por argumentos paternalistas de “no te preocupes que no pasa nada porque es lo mismo”
  • Hemos pedido que se disculpe con todas las personas que trabajamos para ayudar a las madres que queriendo amamantar se encuentran con dificultades y con profesionales que recomiendan cosas obsoletas y contrarias a la verdad.
  • Hemos pedido que las autoridades sanitarias de este país, de una vez por todas se mojen y actúen con responsabilidad para con la actuación de este miembro de su colectivo
  • Hemos pedido que la industria de alimentación infantil deje de pasarse por el forro la Ley que les prohíbe usar a los profesionales sanitarios como enlaces para promocionar sus productos en detrimento de la lactancia materna
  • Hemos pedido en definitiva que este caso sirva para que se vea de una vez por todas si “apoyar la lactancia materna” es de boquilla o hay verdadera actitud de saber qué significa esta práctica, creer de verdad qué implica para el bebé, para la madre, para la familia y para la sociedad, y que se actúe en consecuencia.
  • Hemos pedido dejar  de  centrar el foco en las madres que no quieren amamantar, y trabajar por aquellas que queriendo no lo consiguieron e intentar aprender de sus experiencia para por un lado que consigan encontrar la forma de hacer su  duelo sanamente, y por otro saber cómo podemos contribuir a que no haya más historias de ese tipo.
  • Hemos pedido que se deje de catalogar a las madres en buenas y malas  y de alimentar una guerra que no beneficia en ningún caso ni a las madres ni a nuestros hijos.
  • Hemos pedido que todos esos miles de pediatras que según sus propias palabras suscribirán su libro  ( “su libro será “suscrito por miles de pediatras experimentados que hay en cualquier país occidental”) asuman su responsabilidad y se actualicen y se formen o que se dediquen a otra cosa. A visitadores médicos de Nestlé y compañía por ejemplo, visto lo bien que conocen ya las bondades de sus productos.

Todo eso hemos pedido Sr. González Cano, y si usted es incapaz de digerirlo y como dice siente ” “tristeza como ciudadano, tras constatar que la presión ejercida de ciertos grupos con enorme poder mediático han logrado lo que era práctica habitual en épocas que ya creíamos olvidadas en nuestro país, la cancelación de la presentación de un libro, máxime sin haberlo leído o analizado previamente”, pues le animo a que la próxima vez tenga usted en cuenta a las madres, a nuestra capacidad de reacción cuando nos tocan lo nuestro, cuando nos insulta un señor que no sabe lo más mínimo de lo que es amamantar, cuando nos llama dogmáticas  a quienes hemos dedicado miles de horas voluntarias a acudir a la llamada de socorro de madres con gritas, mastitis, baja producción, obstrucciones, perlas de leche y muchas cosas más.
A quienes cuando en realidad hay un problema nos molestamos en buscar una solución, no en saltar del barco. Porque se le olvida a usted Sr. González Cano, que ese barco es nuestro y usted no es más que alguien que cree que estaba invitado.

Carta al Doctor jose mª Gonzalez cano

 

No te pierdas estos otros artículos:

Verdugos de la lactancia materna
El científico que quería  ser vedette
El Comite de Lactancia Materna de la AEPED en desacuerdo con el libro “Víctimas de la lactancia materna”
Declaración de IHAN acerca de la publicación del libro “Victimas de la lactancia materna.

 

 

Verdugos de la Lactancia Materna

Verdugos de la Lactancia Materna

Acabo de leer esta descripción en la presentación de un libro:

La leche materna es el “patrón oro” para los primeros meses de vida, pero son muchas las madres e hijos que son “víctimas de la lactancia materna mal entendida”. Son presionadas para amamantar aunque tengan hipogalactia, grietas en el pezón, etc. Incluso les plantean dilemas morales para su reincorporación a la vida laboral. Es una falta de respeto y tienen que soportar el calificativo de “malas madres” a aquellas que optan por la Lactancia Artificial.

La LM Prolongada está generando muchos ingresos en los Hospitales por desmedro. No es lo mismo dar pecho tres meses que darlo durante seis y no digamos nada si se prolonga por encima del año de vida. Por poder hacerse, puede hacerse. Pero ¿es bueno o malo para los niños? ¿Acaso un niño de dos años de edad medio desnutrido, con estigmas raquíticos y anémico, no es una “víctima” del actual dogmatismo? Y eso sin hablar de los complejos de Edipo severos que están aflorando ante amamantamientos tan prolongados. En contra de las Recomendaciones actuales, considero que en los países desarrollados el destete total o parcial debe hacerse a los cuatro meses de vida. A partir de ese momento llega la primera papilla de cereales y progresivamente de fruta, verduras etc. Si el destete es más tardío, casi siempre hay problemas con las papillas y eso conduce inevitablemente a carencias nutriciona-les y a convertir a esos niños en “victimas” del actual dogmatismo.

José María González Cano es médico pediatra del Servicio de Pediatría del Hospital General de Castellón. Desde hace 30 años dirige la Unidad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Infantíl del citado Hospital. Cuenta con numerosas publicaciones científicas en revistas médicas y ha participado en numerosas conferencias de divulgación sobre nutrición, además de ser miembro de la Sociedad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Infantil de España.

En 2013 publicó “Los 11 magníficos. La mejor estrategia de salud”.

10609720_10152565589736956_914464271388440330_n-2Antes de sentarme a escribir este post he respirado hondo un par de veces.
No hay una sola frase en esa presentación que no me genere una verdadera vergüenza. Vergüenza  como madre lactante, vergüenza como asesora de lactancia, vergüenza como  divulgadora de temas de salud materno infantil. Vergüenza como persona adulta que toma sus propias decisiones con información contrastada y veraz.
Estoy harta del paternalismo de ciertos profesionales. De médicos que se creen en poder de la verdad absoluta cuando en sus afirmaciones lo que demuestran es estar llenos de prejuicios y desinformación. De personas a las que las familias acuden con confianza y lo que hacen es seguirle el juego a las multinacionales de la alimentación infantil.
Cuando formo asesoras una de las cosas que repito es que nuestro trabajo no se trata de luchar contra nadie, que no queremos establecer bandos. Ni entre madres ni entre profesionales sanitarios y no sanitarios.
Pero leo esto y de verdad que se me remueven mis convicciones.
Y me pregunto cómo es posible que haya una ley que regule y limite la publicidad de leche artificial   y luego se permita que las sociedades médicas como colectivo y sus miembros a nivel individual hagan este tipo de publicidad directa a favor de un producto artificial.
Y me pregunto qué estadísticas maneja este señor para afirmar que los niños que son amamantados  en nuestra sociedad occidental sufren de  desnutrición. Para afirmar que  estos niños sufren problemas emocionales por no haber interrumpido un vínculo natural entre madre y niño. Para decir con esa soberbia que no introducir papillas a los 4 meses provoca carencias nutricionales.
Y me pregunto dónde están estos “salvadores” de madres y bebés a la hora de esas grietas,  y dónde están para diferenciar entre las pocas hipogalactias reales y la  mayoría no reales, que no son sino  fruto de las propias recomendaciones de algunos pediatras de limitar las tomas,  establecer horarios y recetar “ayudas” en forma de suplementos de leche artificial cuando no eran necesarios.
Si alguien sabe de lo que supone la lactancia somos las madres. Si alguien sabe de lo que sufren algunas madres cuando tienen problemas de lactancia somos las madres y asesoras que acudimos a grupos de apoyo y atendemos diariamente consultas, bien telefónicas, por correo, en grupos virtuales o en consultas personalizadas. Y flaco favor le hace este señor a la salud de una sociedad cuando en vez de trabajar en la dirección correcta, que es  difundir la información veraz: que la leche materna es el “patrón oro” durante todo el tiempo que el bebe humano tome leche, y  cuando en vez de promover la formación adecuada de todos los profesionales que rodean el embarazo, parto y crianza en lactancia, se siguen perpetuando mitos, repitiendo conceptos obsoletos, y aconsejando en base a sus propias creencias personales y no en base a la evidencia científica.
Me consta que la medicina es una rama muy particular, que tienen una gran responsabilidad ante la sociedad y que eso les da cierto rol de “autoridad” y “superioridad” a los ojos de las familias.
Por eso mismo me encantaría que cada miembro del colectivo, y no como ahora casos anecdóticos, merecieran mi respeto por formarse, informarse y rebelarse ante la presión de las multinacionales que en forma de cursos, masters, becas y más,  les tienen como sus aliados y representantes comerciales ante las familias.
Señor González Cano, espero que los beneficios que gane usted alimentando esta guerra que no beneficia a nadie, los emplee usted en mejorar la vida de esas a quienes usted llama “víctimas” y que en ocasiones no son sino madres desahuciadas del sistema sanitario que peregrinan buscando quien les dé el apoyo que quieren para conseguir nutrir a sus hijos de la forma óptima, a nivel físico y emocional.
Yo mientras, como muchas personas más, seguiré trabajando para conseguir que la lactancia sea una práctica placentera para todas las mujeres que así lo desean.  Y para establecer los fundamentos de una sociedad más sana, con una buena base física y afectiva.
Aunque a usted esto por lo que se ve, lo sonará a chino… no hay más que leerle.

ACtualización:
Carta al Dr. González Cano

Relato de lactancia de Trinidad y Hugo

Relato de lactancia de Trinidad y Hugo

Escribo estas palabras, por varios motivos.
Por un lado siempre me ha ayudado escribir para colocar sentimientos y pensamientos, por otro, creo firmemente en que la mejor ayuda para ciertas experiencias es el compartir con otras personas que están en una misma situación.
El domingo Hugo hará un mes que nació, había preparado con mimo su llegada, deseaba un parto natural donde su papa participara, elegir la posición , no temía al dolor, que sabía que me ayudaría a dirigir su salida… también tenía claro cómo alimentarlo, “lactancia materna a demanda”, sentía que podía darle lo mejor de mí, me apetecía construir este vínculo.

Por desgracia, pese a que Hugo está totalmente sano, el parto fue todo lo contrario a lo que deseaba: provocado, agresivo (fórceps), y complicado. Tuve una infección en el transcurso que provocó que ambos estuviésemos ingresados en sitios distintos, él en neonatos y yo en planta, ambos con medicación. Se añadió a esto una hemorragia y legrado posterior que provocó que, tras el parto, no pudiera bajar de la planta a verlo hasta 24 horas más tarde del alumbramiento.
En aquellos momentos sentía que me había desgarrado por dar vida y que no podía ver ni su mirada. Temí que ni siquiera supiese quien era.

Estábamos separados. Podía bajar cada tres horas a darle de comer y allí estaban sus biberones preparados. Con timidez ,porque no vi muchas mamas que lo hiciesen, planteé dar el pecho, casi pidiendo permiso. No tenía claro cómo hacerlo, mi postura era limitada ya que me encontraba en silla de ruedas y hasta el niño debían ponérmelo en brazos. No dejaban que su padre estuviera conmigo a la vez que yo, me sentía rídicula además de no poder estar con Hugo todo el tiempo, no podía ni cogerlo por mi misma, tenía una vía en la mano con la que temía hacerle daño…
Aun así me empeñé, y aunque fuese dos minutos enganchado a mi, quería hacerlo, era mi forma de decirle “estoy aquí para ti en cuerpo y alma”.
Hubo enfermeras a las que tuve ganas de gritar, ya que me decían que tuviera cuidado con que el niño no se le bajara el azúcar. Cuando pedí ayuda me apretaron el pezón para estimular la salida de leche hasta que me hicieron daño… las ganas de abandonar eran una tentación, pero me quedaba cabezonería (o cariño, instinto..).

Con los cambios de turno llegaron enfermeras nuevas, una de ellas en especial acompañó mi necesidad, ”nuestra necesidad”, utilizó un cojín de lactancia, me ofreció un biombo por si me sentía incómoda, y más tarde me enseñó donde estaba la sala de extracción de leche. Así  Hugo bebía de mí en aquellos momentos en los que no podía estar. Si no hubiese estado esta enfermera posiblemente hubiera abandonado.

Aun así las dificultades seguían, la hemorragia fue tan fuerte que me sentía sin fuerzas, y una vez en casa las visitas a casa se agolpaban porque la gente sólo había visto a Hugo tras el cristal. Nos costaba a ambos encontrar la intimidad que necesitábamos, la serenidad. En algunas tomas, sentía que no tenía alimento para él. Me sentí tan frustrada que empecé a pensar que cualquiera podría cuidarle mejor que yo….

Compartir la tristeza con mi marido y algunas personas cercanas, me ayudó a sobreponerme, a afrontar el conflicto de pedir a la gente que respetara nuestro tiempo. Mi hijo llevaba 9 meses en mi interior, pero fui consciente de la necesidad de conocernos, de buscar el silencio y mirarnos. Cuando mama, me mira atentamente voy descubriendo su carácter, sus gestos, le gustan las caricias en el pelo y disfruta del silencio cuando se alimenta de mí.

Lo mantengo en brazos cuanto puedo, hay quien dice que así lo malacostumbro, yo estoy convencida de que no, además en mi interior me digo, “estamos recuperando el tiempo perdido”, porque aquellos cinco primeros días separados, viéndonos a ratos, fueron de los más dolorosos.

También pienso en que tengo suerte, por haber leído, por seguir artículos, blogs, por tener una pareja que se siente partícipe de la decisión de lactar,y que ha ayudado sin pudor a calmar a Hugo a agarrar mi pecho ,a traerme agua y a buscar la calma, para que estuviésemos bien.

En el Hospital Materno Infantil encontré muchas madres que renunciaban a dar el pecho, desesperadas, que sentían vergüenza por no conseguir que sus hijos se agarraran, y que callaban el sentimiento que les provocaba el no sentirse capaz de alimentar.. son las que me hacen pensar todo el camino que queda por recorrer. Que nadie nos explica que esto requiere paciencia, constancia, e intuición, pero que si el deseo es fuerte se puede.

Hoy todavía estamos con lactancia mixta pero cada vez hay menos biberones en nuestro día a día, y más mimos y teta…

Trinidad Y.Santana Rodríguez

La verdad ¿duele?

La verdad ¿duele?

“Los niños de teta son más inteligentes”

Lees ese titular y ¿qué sientes?
Pues depende de muchas cosas, pero sobre todo depende, si eres madre, de si das teta o no das teta.
De si diste  teta una semana o un mes o un año
De si destetaste por propia iniciativa o fue tu hijo quien lo decidió
De si lo intentaste  y lo lograste o de si lo intentaste y fracasaste….
Esas entre otras muchas posibilidades, y por supuesto de tus propias vivencias, de tu forma de gestionar la información y las emociones que te genera ese tema.

Mira que tras más de 8 años en el mundo maternal me sigue sorprendiendo la facilidad con la que ciertos temas levantan ampollas.
La lactancia, el colecto, el respeto a los niños, la educación, los partos y las cesáreas, etc

Todos estos temas sacan pasiones que ya querrían los empresarios para sus empleados, o los políticos para sus seguidores.

Esa pasión para defender o atacar según qué posiciones lo que demuestra es que son temas muy importantes, que conectan con cosas muy profundas del ser humano, especialmente de las mujeres. Que no se trata de un campo más en la vida en el que es escoge una cosa u otra sin más.

No he visto discusiones tan “acaloradas” y llevadas a lo personal como 2 madres que “discuten” por opiniones enfrentadas sobre alguno de estos temas.

Yo misma hace años he recibido en este blog comentarios que leía y releía buscando el por qué de esas reacciones. Si yo escribo que “la leche artificial implica riesgos para la salud de un bebé”, estoy dando un dato objetivo, científico y medible. No estoy diciendo que las madres que dan LA sean peores ni mejores ni no quieran a sus hijos, ni les estoy deseando por supuesto que enfermen o cosas parecidas.  Sencillamente estoy enunciando una verdad. Quizás una verdad dolorosa en muchos casos, pero es una verdad.
Y muchas madres en esa simple frase informativa “leen” un juicio de mi parte hacia ellas o hacia su decisión. Algunas se sienten atacadas y responden con enfado, con rabia, con malestar, con ira incluso.

 

Esto debería servirnos de punto de reflexión colectiva sobre varios aspectos interesantes:

  • ¿Estamos preparados para recibir la información veraz siempre? 
  • ¿La queremos?
  • ¿Somos maduros para conocer las consecuencias de ciertas decisiones que tomamos? 
  • ¿o preferimos no saber o que no nos las digan porque nos es mucho más “llevadero” todo?
  • ¿Estamos empoderados para asumir nuestra parte de responsabilidad en las cosas que nos pasan?

 

Para comprar un coche que nos va a durar como mucho 10 años de media preguntamos, nos informamos, leemos, comparamos. Dedicamos días, semanas o meses a buscar hasta dar con la mejor opción en nuestro caso. Si no podemos pagarlo buscamos financiación,  calculamos, rehacemos el presupuesto familiar, negociamos con la familia cómo afrontar ese gasto.  Todo esto es lo normal y en casi todas las familias es un hecho.

Resulta que para decidir según qué cosas relacionadas con los hijos que van a tener una influencia en el resto de su vida, no estamos tan preparados. Ni nos tomamos tanto tiempo ni tantas molestias ni calculamos bien el gasto.

Criamos como vivimos, a salto de mata.

Influenciados por prejuicios familiares , sociales y culturales y por supuesto por la publicidad, que siempre abogará por la forma de crianza que genere mayor gasto. Si algo se puede vender, trabajaremos para que las familias crean que comprarlo les hará más felices y su vida más fácil, sin informar de las consecuencias.

Y resulta que llego a la maternidad queriendo hacer lo mejor, pero no sé o no puedo, o no me sale, o todo se complica, o no soy capaz, o no aguanto, o me duele, o me resulta insoportable…

Hay tantas historias como personas… El caso es que sea cual sea la causa, tomo una decisión. Una decisión que como todas las decisiones tendrá consecuencias.
No digo que no sea la mejor decisión en mi caso único y personal, que no sea la única que soy capaz de tomar, digo que es una decisión que tiene unas consecuencias.
No son castigos: son consecuencias.

Y si tu decisión, sea el motivo que fuese, el más justificado del mundo, fue dar leche artificial, o programar una cesárea, o aplicar el Estivill a tu hijo… esas decisiones, como todas las otras posibles tendrá consecuencias directas.  Igual que las tienen dar la teta, parir de forma natural o colechar.
La cuestión es que algunas consecuencias son directamente negativas para el niño. Y esa verdad duele.

Cierto que morirse es la peor consecuencia posible si a un niño que no toma teta no le damos de comer.  Pero cierto es también que tomar leche artificial tiene unos riesgos que no tiene tomar leche materna. Todas esas frases son ciertas y en ellas no hay juicio: hay verdades, hechos y consecuencias naturales.
Si yo parí a mi hijo en un parto intervenido y me duele no haber tenido el parto que quise, ahora que leo y sé  lo que implica para un bebé la forma de nacer y la separación  tengo dos opciones: Lo asumo o no lo asumo

  • Asumo que fue lo mejor que pude hacer con lo que tenía y sabía en ese momento
  • Asumo que no fue el mejor comienzo, el que merecía
  • Asumo que su forma de nacer tuvo y tiene consecuencias directas de esa decisión que podía haber evitado

Y por supuesto

  • Asumo que soy la mejor madre para mi hijo 

O NO LO ASUMO y vivo en permanente enfado cada vez que alguien me roza, aun sin querer, la herida abierta.

Yo opté por lo primero. Imagino que porque soy egoísta y es mejor vivir sin dolor perpetuo y con cicatrices sí, pero sin heridas.
Fue un proceso de aprender a  no culpabilizar ni enfadarme con las que sí lo habían logrado.
Me alegraba por ellas, las escuchaba con envidia sana, dando gracias porque me contaran esas experiencias que iban ayudándome a dejar de lado mi propia amargura y mi propio dolor y mi propia culpa, para dar paso a otras cosas.
Ese reflejo que no me gustaba en su espejo, en el de esas otras madres que sí pudieron lo que hacía era ayudarme a sanar.

geminibylunebleuzb9

Gracias a esos reflejos a veces insoportables de dolorosos, la madre que no pude ser para mi primer hijo empezó a surgir con la segunda.
Con Altair tuve el coraje que no tuve con Iker. Aunque también hubo cosas que no supe hacer. Y volví a aprender.

Y todo eso contribuyó a tener lo que tanto deseaba al final: un parto de verdad.

La vida me dio esa oportunidad que pude vivir con plenitud porque aprendí de mis vivencias pasadas. Porque no había rencor ni culpa ya.

Leo a madres que se enfadan porque hablamos de lactancias que hacen a nuestros hijos más inteligentes, aunque sería más apropiado decir  que lo que pasa es que al no dar leche materna  privamos a nuestros hijos de desarrollar el máximo de su potencial, que parece igual pero no es lo mismo ;-). Y veo enfados y suspicacias.
Y me gustaría que al leer esos artículos, si tú eres madre que te ofendes por esa información, porque te duele, te preguntes:
¿por qué me duele?
¿Me duele la verdad?
¿Con quién me enfado?
¿Con quien me da la información?
¿Conmigo por “fallar”?
¿Con quienes deberían haber contribuído a que lo lograra?

Ese es un trabajo personal. Cada una deberá aprender a mirar el reflejo y a asumirlo y a perdonarnos nuestra parte y a aprender para que al menos sirva de algo.

Nos lo debemos, a nosotras mismas, como madres , como mujeres y com personas. Se lo debemos a nuestros hijos, para poder hablar con ellos de todo esto sin acritud como yo hoy pude hacer con mi hijo sobre su parto, sin dolor pero con verdad. Para no perpetuar mentiras, para liberar a las demás mujeres que vendrán detrás del caramelo envenenado de que les pase como a nosotras para que no veamos sus logros y nos duelan.

Tú como yo tienes duelos pendientes, como persona, como mujer, y por supuesto  como madre, todas los tenemos.
Tenemos 2 opciones: vivirlos o negarlos.
Yo decidí vivirlos, y ¡claro que duelen! Pero

siempre duele menos la verdad, aunque duela, que el engaño.

PD: Dedicado a mis hijos, mis maestros. Y a todas las grandes mujeres que no lo lograron y me enseñaron una lección de amor

Mis grandes maestros

Tetas insumisas

Tetas insumisas

Este blog fue pionero en visibilizar la lactancia y en despojarla de su “halo virginal”. Decidí poner el nombre “TETA” porque es la palabra que usan la mayoría de los bebés para pedir comida, porque es el nombre del órgano de las mamíferas hembras  encargado de alimentar a las crías, porque es la palabra como comúnmente se llama a esa parte del cuerpo y porque me da la gana.

Creía que a estas alturas, en una sociedad de la libertad, cuando todo lo relacionado con el sexo está a un solo click, no tendríamos que estar escribiendo sobre esto.

Pero resulta que sí, resulta que sigue habiendo personas que dicen que la lactancia está muy bien siempre que sea en privado o “con discreción”, en lugares específicos, con decoro, “sin exhibicionismos.

Voy a intentar contener la mala leche que me recorre el cuerpo, que no solo las tetas, cuando alguien me habla así, voy a intentar hacer un ejercicio de respeto por quienes evidentemente no lo muestran, a ver si así aprenden algo. O al menos que quede clara la diferencia de quién respeta  o quién ofende a quién.

  • NADIE tiene derecho a decirle a una mujer qué hacer  o no con su cuerpo
  • NADIE tiene derecho a inmiscuirse en la decisión de una madre de amamantar.
  • NADIE tiene derecho a insinuar que lo que mis hijos hacen de forma natural es inmoral u obsceno o pornográfico.
  • NADIE tiene derecho a establecer los límites de la normalidad en un proceso natural en el que ellos no intervienen.
  • NO VOY A TOLERAR QUE NADIE NI SIQUIERA INSINÚE que lo que hacemos mis hijos y yo en esta foto es pornográfico.

 

foto de lactancia denunciada por desnudo

 

A todas esas personas que critican a las mujeres que amamantamos, o sencillamente a las que vivimos sin un pudor pacato e hipócrita, solo recordaros una cosita:

YO AMAMANTO CUANDO, DONDE,  COMO Y HASTA DONDE QUIERO

No ha nacido la persona en este planeta que me lo vaya a impedir,
así que si tú que lees crees que tienes la más mínima posibilidad de coartar mi libertad,
ya te avanzo que no sabes con quién estás hablando.

Ni FAcebook, ni tú, ni 2000 como tú, vais a conseguir que yo deje de hacer lo que me da la real gana.

Ni tu hipócrita moralidad que se escandaliza de ver las tetas de las madres, pero que en la intimidad y anonimato disfruta con pornografía y/o prácticas sexuales digamos “poco habituales”.
Es curioso como cuanto más moralistas somos, luego más nos vamos a los extremos. Eso sí, seguro que luego se os llena la boca con obras de caridad y alimentando a pobres y esas cosas.

Aún no he encontrado a un solo moralista que en el fondo no esconda un depravado.

La moral de facebook

  • Estoy harta de esos machirulos moralistas que se escandalizan de ver a un niño mamar , o una madre amamantando sin pudor, o a una mujer sencillamente libre de expresarse con su cuerpo como desee.
  • Estoy harta de las mujeres que jalean a los machistas cuando hablan en contra de otras  mujeres criticándolas de “putas” o “zorras” o aprovechadas, como si  eso no fuera contribuir a la violencia machista.
  • Estoy harta de ver que cuando alguien no consigue de ti lo que quiere su única salida es volcar su odio criticándote, a ti, a quienes te rodean  y todo lo que haces.  Incluso lo que un día alabaron.
  • Estoy harta de ver cómo en el nombre del amor y la justicia lo único que hay es odio, envidia, complejos, traumas y frustraciones. Que sí, que todos tenemos un poco de eso, pero algunos no vamos echando mierda a los demás para que así no se nos note la nuestra. Algunos nuestra basura la intentamos gestionar sin amargar la vida al resto.

Esa es la diferencia entre unos y otros: el RESPETO.

Yo no soy la mejor madre del mundo y por supuesto meto la pata 100 veces al día. Pero si de algo me voy a encargar con ellos es de enseñarles que son LIBRES.
Y que no dejen que la miseria de los demás les coarte en sus derechos.
Para protegerles si alguien lo intenta ya tienen a su madre, y os aseguro que si me cabreo entonces sí vais a ver la diferencia entre un mamífero cualquiera y una hembra mamífera que cría.

Y por si no ha quedado claro…

MI CUERPO ES MÍO Y LO ENSEÑO SI QUIERO
Y POR ELLO NO DEJO DE SER MADRE NI BUENA PROFESIONAL
ASÍ QUE TÚ QUE ME JUZGAS POR MIS FOTOS, AHÍ TIENES UN REGALITO

 

 

Quizás quieras leer:

Mi título de lactancia

Mi título de lactancia

8 años, 4 meses y 7 días ininterrumpidos de lactancia.

Una quinta parte de mi vida.

Una parte fundamental de mi vida y de mi trabajo.

Una experiencia vital que me abrió la puerta a una dimensión que no imaginaba.

Una realidad que me ha permitido conocer algo más  la esencia de los seres humanos.

Una vivencia que me recuerda que no todas las que quieren pueden y que no todas las que pueden quieren. Y que algunas ni se plantean si quieren o pueden porque es lo que hay.

Una determinación a contribuir, en mi medida, y con un profundo respeto, a que más de las que quieren puedan y a que más de las que pueden quieran.

He visto lágrimas por amamantar y lágrimas por no amamantar.

He juzgado ambas lágrimas.

Y doy gracias por haber aprendido a no hacerlo.

Por haber aprendido que solo sé un poco de lo que pasa.

Que ese poco que sé, o creo saber, no es suficiente para juzgar.

Y que  aunque lo supiera todo, que nunca es el caso, juzgar no es mi papel.

Hoy, ocho años y pico después de aquellos muy torpes y pretenciosos inicios, creo que sí soy un poco más sabia y algo menos soberbia con respeto a la lactancia, la mía y la de otras personas.

Hoy sé que nadie salva las lactancias salvo cada madre y cada bebé.

Pero sé que para eso se necesitan muchas cosas que no se dan siempre de forma espontánea.

Y sé que por eso trabajo, para que mi labor sea valiosa y efectiva, y valorada y respetada y remunerada, pero por lo que es.

No quiero ser una gurú de la teta.

No quiero que cada madre que me ha preguntado o que he asesorado crea que debe decirme gracias” cada vez que me ve.

No quiero ser “la que más sabe de teta”.

Quiero seguir planteando más preguntas que ofreciendo respuestas.

Quiero tener que dedicarme a otros trabajos porque este ya no sea necesario.

Quiero que no haya voluntarias ni profesionales de la lactancia.

Y sobre todo quiero, que mi hija amamante porque  sepa y quiera y pueda.

Y que cuando yo me atreva a darle algún consejo me diga:

“Gracias mamá, nos va bien así”

lactancia

Elsa Pataky da teta y colecha

Elsa Pataky da teta y colecha

Y no solo eso, reconoce ser una firme defensora del piel con piel, incluso en caso de cesárea.
Os copio solo este párrafo de la entrevista que le hizo la periodista Gema Lendoiro ,publicada  en ABC.es y que podéis leer completa AQUI.

“(…)quiero aprovechar para decir que aunque sea cesárea es importante luchar en el hospital para que te los dejen tener sobre el pecho, a mí me costó, tuvimos que pelearlo porque Los Ángeles no es como Inglaterra donde el piel está mucho más “instalado” en la conciencia colectiva», concluye seria. «A mis amigas —añade— que saben que van a tener cesárea por los motivos que sea, les digo que lo hagan, el mayor tiempo que puedan, que no los separen de sus bebés, es fundamental y, desde luego, aunque no sea cesárea pero en este último caso es más importante recordar que sí se puede y se debe hacer, hay que pedirlo y pelearlo».

No es este un blog dedicado a hablar de famosas. Creo recordar que en estos seis años habré comentado cosas de unas 3 ó 4 que ahora recuerde: Angelina Jolie y su escultura amamantando, Mayim Balik, Sara Carbonero.  No es mucho para 6 años y casi 900 entradas.

Publico este tipo de entradas por varios motivos. A veces por curiosas, a veces por increíbles, a veces por reconocimiento a una forma de pensar que comparto, y otras, como fue en el caso de Sara Carbonero y su cesárea, porque me choca lo prestos que somos a juzgar.

De la entrevista de Pataky  ya me había comentado Gema que me iba a gustar por  ser una madre que cría con Mimos y Teta. Y la verdad me alegré.

Nos hinchamos en este entorno “maternal” a criticar a las famosas cuando no dan teta, cuando se separan de sus bebés, cuando teniendo la  posibilidad de escoger que muchas de nosotras no tenemos, escogen no criar como el bebé necesita.
Y al leer la entrevista a Elsa me dije:
-“¡qué bien!, una que lo hace y lo reconoce”

Pero resulta que somos tan megaguays que tampoco nos gusta.

Esta semana la entrevista de Elsa ha sido con mucho la publicación más vista de mi página de facebok, una de las más compartidas, y cómo no, una de las más criticadas.

Resulta que o no nos creemos que da teta (o sea, que seguimos perpetuando que debe ser algo muy difícil de conseguir 🙁 ), o si la da no tiene mérito porque como tendrá nanny  y servicio doméstico… Y lo de que duerman todos juntos tampoco porque su dormitorio será más grande que el piso de la mayoría de quienes leéis esto…

Que digo yo: ¿y qué más da?  

Es decir, ¿de verdad creemos que las familias que colechan en nuestro mundo occidental lo hacen por espacio? ¿Cómo la criticaríamos si como otras famosas, comentara orgullosa que aplica el método Estivill a sus bebés? Porque me acuerdo perfectamente de otra rubísima, famosísima, que presumía de esto y la pusimos verde.

Que de verdad que a veces somos tan inconsecuentes que no me extraña que fuera de este entorno nos digan que somos sectarias.

Portada de la entrevista Elsa Pataky

Como puse en el muro de Facebook:

Mimos y Teta en Facebook

He estado pensando a raíz del fenómeno “Pataky” en el caso de Mayim Balik. Resulta que en el mundo de la crianza con apego  es un referente. A todas nos cae bien, nos encanta que sea tan lista y tan defensora de la lactancia, el porteo y el colecho. Y pensando, pensando… no quiero creer que la diferencia, entre otras muchas cosas por supuesto, sea que Elsa es guapísima y delgadísima y está operada. Porque quiero creer que somos mucho más maduras que todo eso. Que no somos de las que solo nos gusta aquello que se parece a nosotros ( y Mayim es como la  típica vecina de cualquiera) y que no nos sale la vena envidiosa mortal cuando una rubia guapísima encima es lista y buena persona o lo que es lo mismo en la tetasfera: da teta, portea y colecha.

Yo me alegro que esos bebés hayan tenido una madre que “luchó” por el piel con piel incluso en una cesarea. Creedme que muchas madres “concienzadas” que conozco llegado el momento no se ven capaces de “luchar” por ello (pero ese es otro tema).
Me alegro de que les dé teta, con snack o sin él y me alegro de que tenga ayuda para ello, porque de hecho una de mis recomendaciones a las familias como asesora de lactancia, sobre todo en caso de múltiples, es que tengan ayuda en las labores domésticas (que no es más lujo que tener dos coches en una familia).

Me alegro de que colechen y de que la que duerma sola sea la nanny si es que la tienen.

Y me alegro infinitamente de que lo diga, porque a un gran número de mujeres  les va a llamar la atención que esta rubia guapísima casada con un buenorro y que vive con lujo dé la teta, haga piel con piel y coleche. Porque esas mujeres nunca van a entrar en mi blog ni a oír al Dr. Bergman hablando del piel con piel, pero leerán el Hola.

Y me alegraré  mucho más el día que lea menos juicios, que es curioso que la misma semana que se ha linchado a Sara Carbonero por separarse de su bebé, se critique a  otra cuando está promoviendo el contacto.

Así que, aunque a mí Elsa Pataky me da igual, hoy le digo:

¡Gracias Elsa Pataky!

 

PD: Y por si por casualidad lee este post: para la próxima te regalo mi trabajo como Asesora Continuum para que aprendas a portear perfectamente desde el principio.
Que yo sueño con que en el  Hola no se hable solo de nannys y salus y Estivill, sino de las Asesoras Continuum

Amamantar en el baño

Amamantar en el baño

When Nurture Calls

When Nurture Calls

He visto esa escena más veces de las que quisiera.

De hecho solo una ya es demasiado.

Mujeres jóvenes que han crecido en una época donde el cuerpo de la mujer está permanentemente expuesto en todos sitios,  aceptan de motu propio o “invitadas” por terceros recluirse para amamantar.

Ya he hablado en otras ocasiones de las “salas de lactancia” de la mayoría de los lugares que los ofrecen y lo que opino en general de ellas, de lo que encierra esa política de tapar la lactancia.

 

amamantar en el bañoPero la imagen de estar sentada en un retrete creo que es el colmo de lo denigrante. Para nosotras, para nuestros hijos, para toda la sociedad.

Una vez recuerdo entrar al baño y ver a una conocida así, sentada en el WC con su hijo a la teta y no me pude reprimir y le “casi” grité:
-“¿Qué haces aquí?”

Sé que no es la forma, que no debo ser yo quien le diga a una madre que salga del baño igual que nadie debería decirle que entre para dar la teta, pero no pude reprimirme. Me invadió una rabia tremenda.

Por el hecho, por la madre que conozco y por el lugar en sí en el que estábamos, porque era un lugar de reunión lleno de butacas cómodas y esa mujer por algún motivo (o varios) dejó su butaca confortable y se fue al retrete a darle la teta a su bebé.

amamantar en el bañoCreo que deberíamos reflexionar sobre qué nos pasa a nivel individual para  hacer algo así y  a nivel colectivo , si estamos contribuyendo a estigmatizar la lactancia o a normalizarla.

Me da igual si dar la teta en público parece exhibicionismo o no, del mismo modo que me da igual  si la que usa escote o minifalda lo hace por exhibicionismo o no. No juzgo porque ni es mi papel, ni sirve de nada.
Qué sé yo de por qué alguien hace algo, qué sé yo a veces de por qué yo misma hago muchas de las cosas que hago.

La cuestión no es por qué hacen los demás lo que hacen, la cuestión es que tienen derecho a hacerlo.

Yo tengo derecho a dar la teta donde y como quiero.

Tú tienes derecho a no mirarme, en la mayoría de los casos solo tienes que girarte unos grados.

Si lo hago por comodidad, por naturalidad, o por exhibicionismo poco importa.

Lo importante es que ninguna mujer crea que otro tiene derecho a decirle que puede o no hacerlo ni cómo ni dónde.

Las que nos “exhibimos” en más de un sentido, a veces conseguimos algo más que un escaparate para nuestras acciones, a veces otras mujeres se animan a vencer sus propios prejuicios y miedos al ver que es un derecho que tienen y que nadie debe arrebatarles, y sobre todo, que ellas no deben entregar.

Solo por eso merece la pena si yo me paso para que otra llegue.

 

 

Os pongo otras imágenes de otras campañas que ojalá no hicieran falta promover:

 

Y al hilo  de este post que escribí hace tiempo

¿Qué hacer cuando te piden que te vayas a amamantar a otro sitio o que te tapes?

He decidido que esta es la mejor:

USTED puede ir a sentarse en el baño hasta que yo haya terminado de amamantar

USTED puede ir a sentarse en el baño hasta que yo haya terminado de amamantar

 

Y para acabar… una canción que me encanta y que espero que disfrutéis como yo cada vez que veo el video.

¡Viva el sentido del humor y  la libertad de expresión!