¿ Qué es lo mejor?

¿ Qué es lo mejor?

“No aspires a hacerlo un poco mejor, aspira a hacer lo óptimo”

Esa frase es una de las que siempre tengo en mente la hacer mi trabajo,  una de las que más utilizo, adaptándola, cuando hablo con las familias o cuando imparto formación.
Las madres ( y padres) queremos lo mejor para nuestros hijos. Nos pasamos la maternidad creyendo que nuestra misión en la vida es buscar lo mejor y dárselo. Así, cuando encontramos a alguien experto en una de las materias relacionadas con el cuidado de nuestros peques, siempre le preguntamos lo mismo:

  • ¿Qué es mejor para él?
  • ¿Cuál es el mejor portabebés?
  • ¿El mejor nudo?
  • ¿El mejor pañal?
  • ¿La mejor forma de amamantar?
  • ¿El mejor biberón?
  • ¿La mejor guardería?
  • ¿La mejor pediatra?

Hasta el infinito…

¿Qué pasa cuando crecen?

Crecerán nuestros bebés y crecerá nuestra experiencia, pero no siempre nuestra confianza y seguiremos preguntando :

-¿Cuál es el mejor cole, el mejor dentista, la mejor actividad extraescolar, el mejor hotel para irnos de vacaciones, etc.?

No es malo pregunta, lo mal es que seguimos preguntando mal.

Cuestión de Responsabilidad

Seguimos sin entender que pedirle a otro que nos dé la respuesta a cuál es la mejor mochila o el mejor biberón o la mejor forma de dormir a nuestro hijo, lo que en realidad evidencia es nuestra falta de responsabilidad.
No quiero decir que los padres que preguntamos somos irresponsables, sino que  al preguntar así, estamos dejando de ejercer nuestro trabajo principal que es tomar decisiones y asumir responsabilidades.

  • No es lo mismo preguntar las diferencias entre sistemas de porteo y decidir, que preguntar qué  mochila es mejor
  • No es lo mismo preguntar las consecuencias de utilizar un sistema de crianza y otro y decidir, que preguntar qué es mejor hacer.
  • No es lo mismo indagar cómo se trata a los bebés en las guarderías de la zona para ver cuáles casan con nuestra propia filosofía y decidir, que preguntar a otro cuál es la mejor.

Porque cuando alguien cataloga algo de “mejor” invariablemente está usando su propia escala de valores, su propia medida. Y juzga en base a ellas y a sus propias circunstancias, a sus propias vivencias y creencias.
No conozco dos familias que piensen igual en todo ni que tengan las mismas necesidades, del mismo modo que no conozco dos bebés iguales, aunque tengan el mismo peso, talla  y edad.
Delegar la toma de decisiones, que va intrínsecamente ligado a  ser el adulto responsable de un menor, en otra persona, por mucho que esa persona sepa de la materia, es irresponsable.
No quiero decir que la formación y la experiencia no sirva de nada, ni quiero decir que los profesionales no hagamos nuestro trabajo. Quiero decir que una cosa es ofrecer información objetiva y  otra cosa es decidir por el caso particular.

Yo puedo saber mucho de porteo, pero si una madre me pregunta qué portabebés es el mejor y yo le doy una respuesta tipo “este portabebés”, no sólo estoy demostrando muy poca profesionalidad, sino que estoy cosificando  a ese bebé y su familia al no tener en cuenta ninguna de sus características particulares.
No hay un portabebés mejor porque hay tantas realidades como personas y  hay tantas dinámicas familiares, culturales, sociales, físicas y emocionales que sería imposible que todas coincidieran en una sola respuesta.

¿Es malo preguntar a profesionales?

Entonces, ¿de qué sirve nuestra formación y experiencia?,¿significa esto que no podemos responder a las familias que nos consultan?
NO. Significa que precisamente nuestra formación y experiencia sirven para explicarle a las familias que la meta no es encontrar “el mejor” nada, sino aspirar a lo óptimo en cada caso.
Suelo decirle a las familias que mi trabajo tanto en el porteo, como en la lactancia, y la crianza, es explicarles “lo óptimo”, lo que el bebé o niño necesita y espera y que es su trabajo aspirar a ello, teniendo en cuenta que cada familia llegará al punto que pueda y quiera.
Si yo te digo que “esto es lo mejor”, te quedas aquí, en este punto. Si te digo qué es lo óptimo a lo que aspirar, llegarás mucho más lejos. Porque la maternidad no es algo estático, no son metas concretas que alcanzar, es un camino, un constante movimiento, aprendizaje y cambio.

[Tweet ” La maternidad no son metas concretas que alcanzar. Es un camino, un constante movimiento, aprendizaje y cambio.”]

El término “mejor”

Hace muchos años desterré de mi vocabulario el concepto “mejor” y nunca me oiréis decir “la lactancia es lo mejor”, o “este portabebés es el mejor”.

Si una madre me llega dando lactancia mixta no presupongo que lo mejor es que intente la lactancia exclusiva, porque si algo sé es que muchas veces lo óptimo en esa díada madre-bebé es el equilibrio que la lactancia mixta permite a esa madre, la red de seguridad que la madre necesita para poder amamantar de forma segura.

Por supuesto en otros casos sí  será lo óptimo recuperar la lactancia exclusiva, pero no siempre sabemos qué caso es cada cual de primeras. No lo sé yo y muchas veces no lo sabe tampoco la propia madre.

La necesidad de juzgar, de etiquetar, de medir y evaluar es muy difícil de eliminar de nuestra vida. Sobre todo del rol de madre sometido constantemente a juicio, el propio y el de casi todos los demás. Ese estar constantemente en la palestra, teniendo que demostrar lo buenas madres que somos tiene como único resultado madres cada vez más inseguras, más frustradas, más infelices. Hasta el punto de irnos al extremo  de hacer apología de ser mala madre, por muy envuelto en humor que lo hagamos,  como si de ese modo reivindicáramos nuestro derecho a no tener que cumplir los objetivos de todo el que se cree con derecho a imponérnoslos. Si entramos en el juego de poner etiquetas: “mejor, buena, mala…” estamos jugando al mismo indecente juego.
Un juego en el que todas perdemos. Tanto, que lo siguiente es llegar a sentirnos arrepentidas, ya no de ser madres, sino de tener hijos, que parece lo mismo pero no lo es.

Quizás si dejamos de poner la medida fuera, si dejamos de preguntar a otros, si dejamos de buscar “la mejor forma” de ser y estar en este y otros roles.  Si empezamos a preguntar con inteligencia y a pensar por nosotras mismas con la información obtenida. Si dejamos de leer libros y miramos más a nuestros hijos y les escuchamos un poco más, con más atención, nos daremos cuenta que muchas de las respuestas no las tienen otros, sino nosotros mismos, nosotras y nuestros hijos.
Mis alumnas siempre me oyen decir que cuando una asesora recibe una pregunta se sabe el tipo de profesional que es por la respuesta:

Una profesional mediocre responde siempre a las preguntas que le hacen.
Una profesional responsable y bien formada no responde, hace más preguntas.

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Congreso Lacta21

Congreso Lacta21

Como os prometí ahí va mi resumen de LActa21.
De este congreso me traigo muchas cosas. No sólo información, sino experiencias vitales. De gente trabajando en la misma onda, de gente con ganas de aprender, de cambiar cosas, de escuchar otras voces.

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Cuando acudes a un evento de este tipo te das cuenta de cuánta necesidad hay aún de información y de formación.

logo lacta21Empezando por los talleres del jueves, es patente que aún hay mucho desconocimiento de cosas tan básicas para algunas de nosotros como es el correcto inicio de la lactancia.

Gracias a proyectos como estos profesionales se pueden beneficiar de la experiencia de años de otras personas, de escuchar abordajes de la lactancia desde diferentes ópticas.

 

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Un Congreso que ha querido integrar a todos los colectivos que tienen algo que decir sobre este tema, incluyendo, por supuesto,  la experiencia de las madres desde sus distintos roles: madres lactantes, madres en grupos de madres, asesoras, formadoras, IBCLCs, profesionales de la salud, investigadores, etc.
Como escribí en Facebook:

lacta21

 

Ojalá un día todos los que soñamos con el cambio rememos a una, del modo que sea, en el mismo barco o distinto, pensando igual o diferente, con más o menos afinidad pero a una, en una misma dirección, con un mismo objetivo. Y sobre todo con respeto, respeto por lo que nos une y también por lo que nos diferencia, porque no se puede pedir respeto y apoyo a la lactancia desde un lugar distinto al respeto que nosotros mismos manifestemos.

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Y para acabar os dejo con el congreso en imágenes recordandoos que en mi muro de Facebook fui poniendo parte del contenido que íbamos escuchando de algunas de las ponencias.

 

 

Partos programados

Partos programados

Vas a llevar a tu hijo al colegio, con tu pequeño en brazos, a la teta y no puedes evitar oír la conversación que tienen otras madres cerca de ti.

“Esto de los partos programados es una maravilla. Vas ahí ya el día que te dicen. ¡Es el futuro!”

Son madres, como tú. Viven en tu barrio. Tienen más o menos tu mismo nivel socioeconómico. Probablemente el mismo nivel educativo. Son mujeres de tu misma edad. Han vivido en la misma época que tú. Se han enfrentado a prácticamente las mismas experiencias. Nacieron y se criaron más o menos en el mismo entorno social y cultural.
Son como tú.

Pero tú oyes esa frase y algo se te revuelve por dentro.
Miras a tu bebé y lo abrazas. Recuerda quizás, la cicatriz de tu primera cesárea y lloras. Quizás lloras sólo por dentro, sólo para ti, pero lloras.

EN ese momento lloras por ti, por tu parto que no fue, por tu cicatriz que es algo más que una línea marcada en tu cuerpo. Lloras por todo lo que lloraste después. Lloras porque te sentiste culpable mucho tiempo. Y tonta. Te sentiste tonta por creerlo todo. Por no preguntar más. Por no investigar más. Por no buscar más.  Lloras porque recuerdas el dolor y la impotencia  de tener que  atender a un bebé con un cuerpo dolorido y convaleciente. Porque en vez de sentirte fuerte, poderosa y protectora, te sentías vulnerable y débil.

Lloras con miedo recordando lo que has oído tantas veces :  “como fue cesárea, no te va a subir la leche”. Lloras porque un día, decidiste mirar tu herida y saber la verdad. Lloras porque recuerdas la rabia e ira que sentiste cuando ibas desentrañando la gran madeja de mentiras que nos han contado sobre nosotros, sobre nuestros cuerpos, sobre si podemos o no parir, sobre las ventajas de no sufrir el parto. Lloras porque te sentiste estafada. Lloras porque lo que te robaron nunca lo recuperarás.

LLoras todo eso otra vez y respiras hondo mientras piensas en aquel bebé,  en tu primer hijo. Ahora un niño alegre, risueño, cariñoso y feliz. Piensas en todo aquello que no te pudieron quitar. Piensas en que todo ese llanto fue el combustible que alimentó  tu fuerza para no dejar que te robaran más, para no ceder ni claudicar en el resto de decisiones sobre tu hijo y cómo criarlo.

Te quitaron tu parto sí, te rajaron sí, os separaron sí, pero una vez que lo abrazaste se quedó en el lugar de donde no debieron llevárselo nunca. Recuerdas esas horas interminables de teta y abrazos. Recuerdas  que el tiempo pasaba mirándole dormir en tu pecho, acariciándole, cantándole y contándole…


Recuerdas a la gente que te decía: “¿otra vez?”, “¿Es que siempre lo tienes que llevar en brazos?” “¿por qué no lo dejas dormir en su cuna?” Y recuerdas que tú les mirabas con pena:
Pobre gente… no saben, no entienden. No se dan cuenta del placer que sentís, de la paz que te da saber que está ahí, contigo, en tus brazos, calmándose y colmándose  con tu cuerpo.


Curaste esa herida  a base de amor y cariño. A veces aún duele, como hoy. Pero ya no duele igual. Ya no te duele tanto la tuya. Te duelen, a veces, las otras. Te duele que se siga haciendo ese daño que tú viviste a personas que ni siquiera son conscientes de ello.

Cuántas veces has contado cómo tú te despediste del hospital regalando bombones: “Qué atentos fueron conmigo, y qué amables”, decías.

Y ahora escuchas a esas mujeres y te duele su ignorancia. Te duele su inocencia. Te duele su credulidad. Te duele su desconexión. Te duele su dolor. Ese que quizás ella nunca sientan ni lloren. Porque sabes que un dolor que no se siente ni se llora nunca se cura.

© nohemi hervadaY miras sus ojos y ellas te miran y saludan con la mirada, sonríen mirando a tu bebé. Y tú  abrazas a tu bebé y les sonríes. Y deseas que tu sonrisa les hable. Y besas la cabecita de tu bebé, este que te regaló con su llegada una de las vivencias más increíbles de tu vida. Ese ser que te devolvió la fe en ti misma. Ese que te dijo sin hablar: “mamá tú puedes, nosotros podemos”.  Y vuelves a mirar a esa madre, a punto de tener a su bebé, que aún no sabe lo que de verdad necesita saber y le devuelves otro tipo de mirada.

La miras con complicidad y con cariño. Esa madre eras tú. La miras intentando que en ti vea otro tipo de reflejo. Que grabe en su memoria la imagen de una madre feliz abrazando a su bebé. La miras y confías en algo que está más allá de lo que nos cuentan y de lo que creemos. Confías en la fuerza que tendrá el momento en que esa madre mire a su bebé a los ojos y se abracen. Confías en que, como tú, sea como sea ese momento, sea en el primer minuto, en la primera hora, o en el primer día… que sepa, en ese momento, que ese bebé ya está, por fin, en casa.

PD: Dedicado a mi hijo mayor y a todo lo que pasó después de ese 21 de febrero

Por qué molesta la lactancia

Por qué molesta la lactancia

Una vez le pregunté a una conocida que se había quedado casi ciega cómo fue el proceso de adaptación a su nueva situación. Me comentó de las dificultades a las que se tuvo que enfrentar, la frustración de no saber desenvolverse por sí misma, el miedo a no ser capaz de ser independiente de nuevo, el no poder superar la tristeza y la rabia de saber que había cosas que ya no podría hacer.

Hacer el duelo de lo que tenías y ya no tienes no es fácil. Decir adiós a tus capacidades, a tus deseos,a tus ilusiones, a tus expectativas. A saber que partir de ese momento toda tu vida estará en cierto modo mediatizada por tu realidad.

En el caso de esta mujer el proceso de aprendizaje que hizo con la fundación de la ONCE le fue dando herramientas para adaptarse a su nueva situación de una forma acompañada, comprendida y poco paternalista.

Hoy he recordado a esta mujer.

Hoy un “señor” me ha dejado en la Página de Facebook Mimos y Teta un comentario bastante soez al hilo de mi publicación con motivo de la SMLM 2015.

Copié el texto que escribí hace un año con motivo de esta celebración. En él cuento lo que ha supuesto para mi la lactancia a nivel personal y profesional como asesora de lactancia. Relato entre otras cosas cómo he vivido de cerca las lactancias frustradas y cuánto he aprendido de ellas. El respeto que me inspiran todas las madres y cómo he ido aprendiendo a no juzgar y mucho menos a culpabilizar. El texto se llama “Mi título de Lactancia”.

En ese contexto ver un mensaje en el que un hombre dice textualmente:

“¡Que soba dais con la puta teta, coño!!!”

EN principio me cabrea mucho por varios motivos.

  • Primero porque no soporto la mala educación y la grosería, sobre todo si es gratuita.
  • Segundo porque no entiendo que alguien venga a mi fan page, dedicada como su nombre indica a hablar entre otras cosas de lactancia, a criticar la lactancia.
  • Tercero porque estoy un poco cansada de la gente que se dedica a criticar desde el desconocimiento, la ignorancia o la frustración.

HE decidido responderle y al final increpado por algún que otro comentario donde le reprochaban su actitud y su vocabulario ha aparecido el verdadero motivo de ese comentario:

Copio textualemtne:

  “Yo soy consciente de maternidad y paternidad….yo también soy padre. 
Mi mujer lloró mucho por NO PODER amamantar a la criatura, por Eso estoy un poco cansado de tantas chorradas que escribís sobre la teta…. Mi hijo tiene dos añitos y se alimenta muy, muy bien!!!

Me imaginaba que los tiros iban por ahí porque la otra opción es la de los psicópatas anormales que creen que la teta es solo para el uso del macho y su satisfacción sexual. De esos ni comento porque ya se retratan solitos. Pero este caso me sonaba más a eso.

Es evidente que en ese hogar hay un duelo. Pero como en el caso de la mujer que os comentaba, en lugar de asumir la situación, la única respuesta al dolor que conoces es atacar a quienes sí han podido.

 

Es como si todos los invidentes del mundo se dedicaran a criticar los museos de arte y el cine, y a los fotógrafos por reivindicar el arte y la belleza de las imágenes cuando ellos no las pueden disfrutar.

 

AFP/AFP - José Pedro González, visitante ciego del Museo del Prado de 56 años, toca una reproducción de 'La fragua de Vulcano', uno de los cuadros más famosos de Diego Velázquez, en Madrid el 18 de junio de 2015

AFP/AFP – José Pedro González, visitante ciego del Museo del Prado de 56 años, toca una reproducción de ‘La fragua de Vulcano’, uno de los cuadros más famosos de Diego Velázquez, en Madrid el 18 de junio de 2015

 

Estimado Sr. siento mucho lo que le sucedió a su mujer.
Parte de mi trabajo es precisamente evitar que eso le pase a más mujeres. Pero ¿sabe? la solución no es matar al mensajero.

Aceptar la realidad: el duelo

La solución es primero aceptar que se quiso y no se pudo.
Si les apetece a ustedes pueden reflexionar o buscar el por qué, aunque no es imprescindible. Aquí no se trata de buscar culpables sino de buscar soluciones.

Esa lactancia frustrada ya no se va a recuperar, igual que mi amiga la vista. Pero igual que ella es feliz paseando cogida a su acompañante mientras este le describe cómo es la puesta de sol, muchas mujeres con lactancias frustradas en vez de odiar “la teta” y/o a quienes la dan y la disfrutan, viven mirando hacia adelante con paz y esperanza.

Conozco muchas mujeres cuyas maternidades posteriores han sido sanadoras y conozco algunas que decidieron precisamente sanar su herida no atacando al resto de mujeres, sino precisamente apoyándolas.

Asesorarte

No le hace usted ningún favor a su mujer llamando “puta teta” al hecho de amamantar, porque de hecho era algo que ella deseaba, criticándolo así, critica su propia ilusión y aumenta su frustración.

Si me permite un consejo, mírela y dígale cuánto siente lo que pasó y cuánto le habría gustado haber podido hacer algo para evitar lo que pasó. Y usted mismo analice con quién está enfadado.

Disculpe que le haya tachado de impresentable, ahora sé que es la frustración la que hablaba.

Sólo recordarle que no es sano quedarse anclado ahí. Sobre todo porque si le molesta tanto ver lactancias felices va usted a sufrir mucho lo que le queda de vida, así que mejor aprenda a “ver” con nuevos ojos su realidad y a vivir feliz.

Moraleja:

 “Si me molesta tu felicidad es porque me recuerda que no soy feliz.

Gracias por recordarme también que la felicidad depende de mi actitud, no de mis circunstancias”

PD: Dedicado a A. que me enseñó a ver de otro modo

 

Texto originalmente publicado en mi muro personal de Facebook

asesoras de porteo

¿Existe el Destete Respetuoso?

¿Existe el Destete Respetuoso?

Puedo adornar este post siendo políticamente correcta y explicando lo de que “la lactancia es cosa de 2″ y todo eso de que “ambas partes tienen derecho a ponerle fin cuando deseen ”  y sería cierto. Pero últimamente la corrección y el deseo de no ofender ( muy buen deseo por cierto) hace que usemos eufemismos para casi todo. Y los eufemismos no dejan de ser, cuando te dedicas al asesoramiento, paternalismo.

Por supuesto que en cualquier relación de  dos hay que tener en cuenta que estén a gusto ambas partes, pero lo que no puedo es apelar a mi derecho de poner fin a una relación con otro que quiere seguir y encima decir que le estoy respetando . Una cosa es el derecho y otra la justicia. Así que hablando con sinceridad:

 Cuando es la madre la que decide destetar mientras el bebé sigue reclamando teta, la palabra “respetuoso” junto a destete es un eufemismo.

 

Es como si me deja mi pareja mientras yo sigo enamorada. Por supuesto tiene derecho a irse si no me quiere o no le compensa estar conmigo o lo que sea, pero que no me diga: “te dejo porque te quiero” o “esto es lo mejor para los dos”.

Que sí, que es cierto que si alguien está contigo sin quererte mejor estás sin esa persona,  pero en ese momento tú no estás para muchas razones. A ti te han dejado y el dolor del hoy no lo calma la tranquilidad del mañana. Cuando estás de duelo sólo sientes la emoción del momento y te sientes de todo menos respetada. Cuando te abandonan te sientes abandonada. 

Si yo que soy adulta he sentido eso, imagina un bebé de meses o de pocos años que es incapaz de razonar, cómo se sentirá cuando su madre le dice que “ya no hay más teta” por la razón que sea. Cuando quieres teta y no te dan teta no te sientes respetado. 

No digo con esto que haya que seguir amamantando si no de desea. No  quiero imaginar lo que debe suponer para un bebé ser amamantado por una madre que no desea hacerlo. Sólo digo que seamos sinceras con nosotras mismas y con nuestros hijos.

 

¿Soy mala madre por querer destetar?

Esa es la pregunta  que suele surgir y que por supuesto me niego a plantear ni a responder.

No estoy criminalizando el destete ni el negar el pecho en determinados momentos -cuando ya el bebé puede comer y beber por sí mismo claro-. Yo misma a mi hija le digo que no muchas veces cuando me pide teta (cosa impensable para mí con el mayor). Lo que creo es que flaco favor nos hacemos disfrazando nuestras decisiones de otra cosa.

Si quiero destetar tengo derecho a hacerlo. Pero tengo que reconocer que mi deseo va a chocar de frente contra el derecho de mi bebé. A él no le “engañan” las etiquetas de “respetuoso”, “sin lágrimas”, “amoroso”, etc… Para él una negación a algo que no solo desea, sino que necesita, de parte de la persona que más le importa, la encargada de atender sus necesidades, es de todo menos respetuoso, ausente de lágrimas y amoroso.

Creo que cuando  buscamos  una forma de destete “sin que el bebé sufra” en el fondo buscamos que alguien nos diga que lo que hacemos no es malo, o no tan malo, que tenemos motivos justificados y que podemos hacerlo sin efectos secundarios. Y creo que del mismo modo que nadie es nadie para juzgar a otro en si decide dar o no dar teta, nadie es nadie para dar la absolución buscada. Usar eufemismos enmascara un juicio negativo hacia el acto en sí. Y si haces algo que tú misma crees que es negativo la única forma de afrontarlo sin peores secuelas es aceptándolo como es.

 

Si quieres dar teta la das y si no quieres no la das y vives sin culpar a otros de tu decisión. 
Y si quieres destetar destetas sin buscar fórmulas mágicas que borren las consecuencias negativas de tu decisión.

Dicho esto repito que no criminalizo el destete, sino la manía de vestirlo de respeto cuando sólo lo hay por una de las partes implicadas. Que no es lo mismo disolver un contrato de mutuo acuerdo que un despido improcedente.

Y añado que por supuesto no soy de las que aboga por mantener una situación que resulte insoportable a la madre por mucho que sea lo mejor para el bebé. Tampoco me gusta la frase esa de “mejor un bibe con amor que la teta de mala gana”.

Creo que sólo hay una cosa “mejor” que es que la lactancia sea disfrutada y placentera para ambas partes de principio a fin. Todo lo demás es intentar minimizar los daños colaterales al hecho de no tener lo que tendríamos que tener.

Pero como no vivimos en el mundo ideal, ni tenemos las circunstancias ideales, ni la disposición ideal, ni el entorno ideal ni lactancias ideales, pues la mayoría de las madres llega un momento que decimos: “quiero destetar”, a pesar o no, de haber dicho que nosotras esperaríamos al destete natural por parte del bebé.

La Maternidad nos enfrenta a nuestras propias incongruencias

 

Y como dije en otro post sobre el destete, mientras la decisión sea de la madre y no mediatizada por otros o por información errónea, es totalmente lícita.

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Motivos para destetar

Hay tantos como personas aunque los más frecuentes son:

  • Agotamiento por tomas nocturnas.
    Algunos niños tienen frecuentes despertares que por mucho que se practique colecho acaban siendo agotadores, sobre todo cuando la madre tiene que madrugar  y no tiene tiempo de dormir durante el día. Una cosa es despertarse una o dos veces y otra despertarse 8 o 10 cada noche.
  • Agitación del amamantamiento.
    Una sensación de rechazo a amamantar. No es dolor y no es cansancio en sí. Las madres que lo experimentan no soportan tener al niño pegado y el grado pasa desde una pequeña sensación de intranquilidad al rechazo más absoluto.
    No creo que haya una sola causa para sentirlo, aunque a veces está asociado al deseo de la madre de “recuperar” su cuerpo tantos meses al servicio del o de los bebés, a la vuelta del deseo sexual y de la necesidad de recuperar espacios propios no tan maternales.
  • Deseo de  tener otro hijo.
    Por norma general la lactancia inhibe la ovulación durante un tiempo. Y aunque haya ovulación, si hay deseo de otro embarazo y no llega algunas madres deciden destetar pensando que igual la lactancia afecta.
  • Embarazo. 
    Durante el embarazo los pezones vuelven a ser muy sensibles y eso unido a la baja producción puede hacer que las tomas del niño se alarguen o se intensifiquen y la madre sufra dolor y/o molestias. Esto junto con el miedo a que la lactancia afecte al embarazo* puede animar a buscar el destete.
  • Nacimiento de otro hijo.
    La lactancia en tándem puede tener muchas ventajas pero también es un desafío en sí mismo. No siempre es fácil ajustar las necesidades de los 2 hijos y no todas las madres encuentran placentera ni cómoda  la situación de amamantar a dos.
  • Separaciones
    Las circunstancias personales, familiares y/o laborales pueden hacer necesario que la madre se separe del bebé/niño y se decida destetar.
  • Cansancio
    Sin más.  A veces sencillamente no se desea seguir.
  • Etc …

*No hay evidencia que la lactancia afecte negativamente al embarazo normal, pero lo que importa es lo que crea la madre, sobre todo en caso de que ocurra algo inesperado.

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Cómo minimizar el sufrimiento del niño durante el destete

Esa sería para mi la forma correcta de afrontar este proceso. Nombrándolo tal cual es:

Tú tienes derecho a destetar, el mismo derecho que tiene tu hijo a no querer destetarse aún

Tú tienes derecho a destetar, el mismo derecho que tiene tu hijo a no querer destetarse aún

El niño lo va a pasar mal y yo voy a intentar minimizar ese malestar.

 

Reconocer las emociones negativas es positivo para todos los implicados. La madre porque toma conciencia de que va a necesitar paciencia y escucha y proveer más apoyo y presencia al niño para compensar de algún modo un proceso que él no ha pedido, y el niño porque necesita sentir que la negación  de su deseo no es porque no merezca ser escuchado o atendido. Que el destete no es por algo que él haya hecho mal.

Llevará tiempo que el niño acepte que no habrá teta, pero debe sentir que no es un castigo. De ahí la importancia de explicarle que es una decisión de mamá,  y no usar expresiones  que le incluyan a él y que confunden del tipo “ya eres grande para tomar teta”.

Cuando justificamos nuestra decisión usando frases que echan la responsabilidad en el niño en el fondo estamos descargándonos nosotros y dando a entender que su deseo de seguir es incorrecto. Nosotras tenemos derecho a querer destetar, el mismo derecho que tiene él a no querer destetarse. Y dado que nosotras tenemos el poder de decisión final, al menos concédamosle el derecho al pataleo.

 

 

 

Sería mucho más apropiado utilizar expresiones que reflejen más la verdad   y que pueden ser más abiertas o cerradas dependiendo si hemos decidido hacer un destete gradual o uno brusco.

  • “Mamá YA no quiere dar teta”
  • “Mamá AHORA no quiere dar teta”
  • “Mamá está cansada”
  • “Prefiero no darte teta ahora”
  • “Ahora no me apetece darte teta”

O usar algún tipo de negociación si la edad del niño lo permite:

  • “No me gusta que me cojas la teta sin pedir permiso”
  • “Las tetas son de mamá y yo decido si en este momento me apetece o no darte”
  • “Primero voy a acabar esto que estoy haciendo y después te doy teta”
  • “Te doy teta 1 (o x) minutos”
  • “Te doy teta mientras contamos hasta 20 (o x)”
  • “¿No prefieres ahora jugar un rato con mamá y dejamos la teta para después ( o para la hora de dormir, etc)?

Este tipo de frase no van a eliminar la sensación de frustración, tristeza, rabia, enfado o desconcierto del niño, pero al menos ponemos en palabras la situación real, no una disfrazada.
Y por supuesto, intentaremos, como siempre que nuestro hijo sufre, hacerle saber que estamos ahí, que es normal que sienta frustración, tristeza, rabia, enfado o desconcierto. Que le entendemos y queremos mucho.

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¿Fórmulas Mágicas?

No hay fórmulas mágicas  para conseguir resultados idílicos.  En el mundo de la lactancia se puso de moda la frase “No ofrecer no negar”, que la verdad, no sé si a alguien le ha funcionado alguna vez,  yo no he conocido aún a ninguna.
Cada caso es diferente porque cada madre y cada hijo son diferentes.

Algunas madres una vez iniciado el proceso lo consideran algo inamovible y no retroceden nunca y otras cambian de idea y destetan varias veces al mes…Destetar y acompañar con respeto  las emociones y reacciones que desencadena en el niño esa decisión puede ser más agotador que mantener la lactancia, y eso hay que tenerlo en cuenta. A veces los perjuicios no compensan el supuesto beneficio.

Sea como fuere, todo es válido, porque cada una hará lo que sepa, pueda y quiera con las herramientas que tiene.
Como un día escribí:

 Jugamos lo mejor que podemos y sabemos con la mierda  de cartas que nos tocan en la partida.

Igual un día nuestras hijas no conocerán la palabra “destete”,  ni los términos “asesora de lactancia” o “crisis de lactancia” ni otras similares, porque hayamos conseguido normalizar lo que nunca debió dejar de ser normal.  Igual un día las madres, todas, disfrutamos la lactancia tanto o más que nuestros hijos y seamos nosotras las que hagamos el duelo cuando ellos ya no pidan más…

O igual no… quién sabe…

Pediatras que recomiendan galletas y matronas que recomiendan colgonas

Pediatras que recomiendan galletas y matronas que recomiendan colgonas

¿Os habéis fijado cuántos spots publicitarios incluyen la frase “Recomendado por… “ o “Avalado por…”, seguido de algún título profesional relacionado con la salud: matronas, pediatras, asociación de matronas, AEP, etc.?

En un mundo en el que lo que avala la ciencia es considerado como digno de más fe que el misterio de la Trinidad para algunos creyentes, conseguir que una bata blanca ponga su sello a tu producto es garantía de credibilidad…. ¿ o no?

Pensar que todos los profesionales de la salud y la medicina están bien formados e informados de todo asunto del que opinan y recomiendan, que son intachables y libres de sospecha es tan “naïf” como decir que todos los banqueros son honrados.
En todas partes cuecen habas, que dirían nuestras abuelas,  y en un sector tan goloso como la salud, diría que aún más.

Si añadimos a la preocupación de la población en general por la salud, el hecho de tener hijos, tenemos unas cuantas industrias: la de la alimentación infantil, la farmacéutica y la de la puericultura, frotándose las manos viendo ante sí a un montón de individuos dispuestos a comprar lo mejor para sus retoños si les  aseguran  “adecuada y científicamente” su necesidad y conveniencia. Así que  podemos estar seguros  de que, detrás de cada producto o marca con la suficiente cantidad de dinero para pagarlo,  encontraremos un profesional avalándolo.

Y como muestra, nos encontramos  en un país con una tasa de obesidad infantil alarmante, marcas de galletas para niños avaladas por la Asociación Española de Pediatría  y con experta nutricionista incluida en su web ( aunque sea un producto alto en azúcar y harinas refinadas, procesado y de dudoso poder nutritivo).

Pincha en la imagen para leer el análisis del producto

Pincha en la imagen para leer el análisis del producto

 

Yogures “especiales” para bebés que a pesar de ser totalmente innecesarios se “recetan” en consultas de pediatría

Pincha en la imagen para leer un informe del producto

 

 

Aunque no es tan extraña esta “alianza” entre industria de alimentación infantil  y la AEP si miramos quién financia la mayoría de las Becas que otorgan cada año.

Becas AEP 2015

Imagen tomada de la web de la AEP: PIncha para ir al enlace original

Asociaciones de matronas que recomiendan mochilas que cualquier experto en porteo y ergonomía desaconsejaría por postura del bebé, por forma de cargar el peso para el adulto, por materiales utilizados, etc..

Mochila Recomendada por la Asociación Nacional de Matronas Españolas

 

Este punto me toca especialmente porque vivo en carne propia el “descrédito” de mi trabajo como Formadora de Asesoras de Porteo  y divulgadora de la importancia del contacto, por parte de miembros de este colectivo. Es curioso que leyéndome el Códido Deontológico de las matronas españolas  encuentro este punto:

Fragmento del texto del Código Deontológico de las matronas españolas. Pincha para ver el texto completo en su web.

 

No entiendo cómo sin formación específica en porteo ni experiencia, una asociación profesional recomienda un producto que  los  especialistas en ese campo desaconsejamos. Ya ni entro a mencionar que está fuera de su ámbito profesional de actuación, como recoge su propio código.  (He de decir que individualmente muchas profesionales de este colectivo se están formando con nosotras para asesorar con conocimiento de causa).

Estos son, desgraciadamente, solo algunos ejemplos de lo que se cuece en nuestro mundo. Como si una vez obtenido un título te convirtieras en una especie de Midas de la Credibilidad que convierta en oro, digo en “ergonómico” o en “necesario” o en “beneficioso”… todo lo que tocas, o avalas o recomiendas.
Y si las propias asociaciones profesionales actúan así, imaginad a título individual… Cuando la nómina te la paga directamente una marca entonces resulta que te preguntan sobre alimentación infantil del recién nacido y te quedas tan ancho dando consejos sobre biberones

¡Toma ya con la “normalización de lo artificial” !

Pediatras dando consejos de alimentación infantil

te recomiendo que te busques un amante por si algún día tu pareja no tiene ganas...

Esta es de traca… es como si te recomiendo que te busques un amante por si alguna vez tu pareja no tiene ganas por cualquier motivo

 

El Código de Comercialización de sustitutos de la leche materna se lo pasan por el forro, para variar. Porque al final lo extraño es que lo cumplan.

Imagen del Catálogo 2015 de la marca

 

Y algunas vemos estos “consejos” justo debajo del nombre de una Comadrona, colaboradora de la marca.. Y una vez repuestas del “cabreo inicial”, nos toca  ir con paños  calientes  al comentar la noticia, para que no salgan candidatas a enarbolar la bandera de  #TeCreesMejorMadreQueYo?

Y no, no me creo mejor madre que la mayoría. Pero sí me creo mucho más profesional que quien amparándose en un título, una profesión de prestigio, un status o una posición de autoridad relativa, abusa  y traspasa sus competencias y se vende. Y lo que es peor, pone en riesgo la salud de bebés y niños.
Y me creo mejor profesional porque cuando critico  malas praxis, empiezo por  mi propio sector.

  • SI una madre me dice que una asesora de porteo le recomienda un fular elástico con un bebé que ha nacido prematuro, le digo que cambie de asesora de porteo.
  • Si una madre me dice que una asesora de porteo le recomienda portear con una fular y una cruz envuelta a una semana de haber tenido cesárea le digo que cambie de asesora de porteo.
  • Si una madre me dice que una asesora de porteo le ha recomendado el portabebés X porque es el “mejor” sin hacerle más de 3 preguntas, le digo que cambie de asesora de porteo.
  • Si una madre me dice que una asesora de lactancia le ha dicho “lo que tiene que hacer” , le digo que cambie de asesora de lactancia
  • Si una candidata a alumna me dice que se ha formado como asesora de porteo en un fin de semana,  que si le convalido esa parte en mi formación, le digo que no. Nadie se forma como asesora de porteo en un fin de semana, ni en dos.
  • Si alguien me dice que quiere formarse conmigo como asesora de lactancia, sin asistir  durante  muchos meses a un grupo de lactancia, le digo que no. Nadie se forma como asesora de lactancia sin muchísimas horas de práctica con madres y bebés.

Y una vez limpiada la casa por dentro… pues la limpio por fuera, por lo que…

  • Si una madre me dice que su ginecólogo le dice que tendrá cesárea porque ya tuvo una, le digo que cambie de ginecólogo
  • Si una madre me dice que su pediatra le dice que tiene que darle com 4 meses la fruta al bebé, le digo que si se va a tener en cuenta para alimentar a su bebé a su pediatra, que cambie de pediatra
  • Si una madre me dice que su matrona no formada en porteo  le da consejos sobre porteo, le digo que busque una asesora de porteo: (una buena, para no pasar por los puntos del principio)

Y así “ad infinitum”.
¿Por qué escribo este post?
Pues aparte de porque me lo pide el cuerpo cuando veo ciertas cosas… lo escribo para 2 grupos diferentes de lectores:

  1. Si eres un profesional de alguno de los sectores que he mencionado, recuerda que  tu “título”  te da una responsabilidad. Que en su día seguramente aceptaste un código deontológico y que muchas personas confían en ti por lo que representas. Solo te pido, te pedimos,  que estés a la altura y dejes egos y otros intereses  poco nobles al margen cuando trabajas.
  2. Si eres madre o padre, como yo, recuerda, recordemos que hay una responsabilidad que no debemos delegar en nadie. Somos responsables de las acciones y decisiones que tomamos para con nuestros hijos. Podemos y debemos pedir información a los profesionales porque para eso están, información completa,  y en base a eso y a nuestras propias capacidades, decidir. Recordemos que un profesional está cualificado para su ámbito de competencia, no para cualquier otro. Ser experto en un campo no le valida para que su opinión en otros sea más válida que la tuya propia.

Sueño, como diría Luther King, con el día en que ambos grupos sepamos cuál es nuestra responsabilidad, y la asumamos de forma que prime lo que debe primar.

La maternidad nos cambia

La maternidad nos cambia

Debe ser que no veo Tv y por eso los debates en mi muro de Facebook me gustan cuando se hacen con respeto.

Al hilo del post que publiqué ayer sobre Carolina Cerezuela surgió un interesante intercambio de opiniones.
Que todos juzgamos o nos sentimos juzgados, eso creo que lo tenemos más o menos claro. Que juzgamos a veces sin saber que lo hacemos, de eso no sé si somos tan conscientes.

He pensado mucho en el tema de por qué nos lanzamos al juicio con tanta alegría. Imagino que no hay una única razón. Influirá  el hecho de ser criados y educados en sistemas basados constantemente en juicios: “sí-no” ,”bien-mal” ,”bueno-malo”

Ese decidir si algo cumple lo establecido o se aleja de ello y en base a eso etiquetarlo es  prácticamente la base de casi todos los sistemas de educación.

Eso y la culpa.

La culpa que nos acompaña permanentemente, sobre todo a las mujeres, y más aún a las madres.

Creo que juzgamos a los demás porque en el fondo nos juzgamos constantemente a nosotros mismos, y a veces la única forma de absolvernos es pensar que los otros están peor

Sea como fuere, hoy se escribieron  en mi muro, algunas reflexiones que quiero compartir con vosotros, al hilo de este debate eterno entre madres,  tipos de madres, formas de criar y visibilización de unas y de otras:

 

“Sabemos que la lactancia es fundamental pero también debemos recordar que ser madre dura muchos años más. Cuando mis amigas, madres de hijos de 17, 18, 20 y 21 me oyen hablar de estos temas siempre me dicen: “eso es una parte mínima”. Y conforme van creciendo mis hijas me voy dando cuenta. Lo más importante para mí es estar y estar de una manera amorosa y que eduque a la vez.”
G.L.

 “Y si en un principio pensaba todo lo contrario y al ser madre se ha dado cuenta de que le puede más su instinto materno que las convenciones sociales ¡olé por ella! No sería la primera ni la última”
P.O.

“No hay nunca dos circunstancias iguales ni tampoco hay un estándar claro de lo que es “normal”.”
V.B.

Y tras estos y muchos otros comentarios, más  a favor  o menos, de lo que yo publiqué ayer, me quedé pensando  en todos los absolutos que tenia como certeros y que se me han ido cayendo por el camino… En cómo antes era más “radical” en algunos conceptos y cómo el juicio aparecía fácilmente.
No es que ahora lo haya conseguido desechar del todo, pero ahora mis principios inamovibles son muchos menos.
Sigo creyendo que :

“Lo único “normal” es lo que necesitan los bebés…

fuera de ahí…

hay tantos factores envueltos en cómo las madres los satisfacemos….”


A  más de una nos ha pasado que ha sido la vivencia de ser madre la 
que nos ha hecho cambiar, a veces, incluso a pesar de nosotras mismas.
Yo misma ahora digo “Diego”, donde antes dije “digo”. Yo me he tragado muchas de mis ideas preconcebidas de lo que era ser madre, o de cómo me comportaría ante determinadas actitudes de mis hijos.

O lo que queda aún por cambiar a medida que nuestros hijos crecen, o que tenemos más hijos, o que nuestras circunstancias cambian. La vida es cambio, y cambiar no es malo. De hecho, es muchas veces  ese cambio lo que nos hace ser mejores.

Si La Cerezuelo escogió voluntariamente dar biberones y a pesar de eso colecha y se expresa así es que no todo está perdido,  es que el instinto materno tiene más poder del que nosotras mismas creemos.

Si os gustan este tipo de reflexiones, ya sabéis que podéis darle a Me Gusta a la fan page de Mimos y Teta y suscribiros a las publicaciones para no perdéroslas 😉

 

Y si aún no lo has hecho RT mi texto más compartido: Las Renuncias de las Madres

Carolina Cerezuela habla de su maternidad y yo me alegro

Carolina Cerezuela habla de su maternidad y yo me alegro

Hoy he leído la entrevista que publica ElComercio.es a Carolina Cerezuela y la he compartido en las redes sociales.
Mi comentario ha sido exactamente este:
Comentario sobre la entrevista a Carolina Cerezuela

Cuando comparto algo en Facebook / Twitter lo hago por diferentes motivos. A veces porque me gusta, porque estoy de acuerdo, porque me parece interesante, porque es divertido o curioso. Rara vez, si es que lo he hecho alguna, lo hago por considerarlo ejemplarizante. O al menos no en positivo.
Como ya pasara con Elsa Pataky y otras ( recuerdo el caso de Elsa porque es el que tengo más reciente en la memoria) cuando comentamos que personas conocidas como ella, declaran abiertamente que dan teta, o que colechan, o que prefieren postergar la vuelta al trabajo para disfrutar de sus hijos,  en vez de alegrarnos por cómo contribuyen a derribar clichés sobre esta forma de criar a los hijos respetando sus necesidades, aparecen voces criticando:
-“Que si qué merito tienen si tienen niñeras” ,” que  si tienen dinero para servicio doméstico y así cualquiera” ,”que si ellas pueden porque ganan una pasta trabajando solo un día con un posadito”, “que si en vez de “cueva” tienen mansiones” y similares.
La verdad es que a mí me importa bien poco lo que haga cada una en su casa mientras no haya maltrato. Y tengo claro que cada realidad es única y que cada cual hace lo que puede con lo que le ha tocado vivir. No pretendo dar lecciones ni poner ejemplos, y mucho menos de personas a las que no conozco más que de verlas en la TV. Pero seguiré compartiendo este tipo de noticias por varios motivos, porque como dije en mi muro, más allá de las circunstancias favorables de Carolina Cerezuela y su pareja, o de Elsa Pataky, o de Mayim Bialik, o de cualquier otro personaje relevante, que les permiten criar como ellos han decidido, lo que me interesa es que le dan voz a una realidad  no siempre escuchada. A una realidad mayoritariamente acallada, sobre todo entre los sectores de más influencia en los medios. Realidad que Carolina Cerezuelo deja clara en  la entrevista:

 

Fragmento de la entrevista publicada en ElComercio.es

Fragmento de la entrevista publicada en ElComercio.es

«Los niños no han nacido para llorar,

sino para crecer tranquilos y sentir que están en un entorno seguro.”

 

Captura de pantalla 2015-04-04 21.49.40En un mundo en el que mucha gente cree que la única verdad es la que sale en TV, en la misma TV en la que “periodistas” como la Sra. Quintana reniega del hecho de que seamos mamíferos, en la misma Tv en la que el Sr. EStivill  y SuperNanny aparecen como los referentes en la crianza de los hijos, en ese medio, que una  “famosa”,  con posibles, no sospechosa de ser de una secta hippie o una antisistema  o una doula caníbal, elija manifestarse así, para mí es motivo de alegría.

Si en las críticas aparece además  su talla  o su cuenta bancaria, lo que creo es que tenemos que revisarnos algunas de nuestras creencias más profundas.
Porque si consideramos que esta forma de criar a los hijos no es ninguna etiqueta (odio tener que calificar a la crianza con “natural”, “respetuosa”, “con apego” o similares), sino que ES lo que significa de verdad “CRIAR”, entonces deberíamos entender que es la opción que deberíamos escoger todos, al menos al grado que nuestras posibilidades nos lo permitan.

Y cuando personajes del mundo de la moda, del cine, de la política, o de cualquier otro con influencia mediática se definen partidarios de criar a sus hijos, están contribuyendo a derribar prejuicios y a abrir mentes.

Si en vez de criticar a quienes pueden y deciden hacerlo ( no olvidemos que hay una mayoría  que también puede  y no lo hace), sencillamente nos alegramos de que en otra familia más, los niños duermen acompañados de sus padres, en vez de llorar estivilizados en otro cuarto, dejaremos de lanzar  comentarios que destilan un tufillo  a “rancio”,  a envidia o a autocomplacencia.

La lactancia es sexual

La lactancia es sexual

Cuando alguien quiere criticar sin argumentos lo que suele hacer es usar su rol de cierta autoridad para disfrazar su opinión totalmente cargada de prejuicios y miedos personales como dictamen. Si además es un profesional relacionado con la ciencia, la bata blanca creen que les sirve para justificar cualquier cosa que ellos crean como un dogma. Sustituimos la creencia ciega en la religión por la creencia ciega en el nombre de la ciencia ( aunque no haya nada de científico en su exposición)

 

Es el caso del Dr. González Cano, pediatra autor de  Víctimas de la lactancia materna.   Me parece increíble cómo alguien con tan poco conocimiento  de la fisiología humana se haya pasado 30 años ejerciendo de médico, y lo peor, continúe en activo.

Leo  estas afirmaciones en ElDiario.es:

Dar el pecho es una “esclavitud” para la madre, y es una fuente de “excitación sexual” para ella cuando se prolonga más allá de los tres o cuatro meses. Son algunas de las afirmaciones del libro “Víctimas de la lactancia materna”, firmado por un pediatra del Hospital General de Castellón, José María González Cano.

En el interior del libro, el pediatra afirma que la lactancia causa “excitación sexual” en las mujeres. Ante esto, “la mayoría de las madres mienten cuando se les pregunta”, aunque otras “lactivistas radicales” plantean “con toda naturalidad y crudeza la relación sexual madre-hijo”. El autor, además, destaca “lo que puede suceder en aquellos casos en los cuales las propias madres se exictan sexualmente con la succión y se practica el colecho tan de moda hoy día. ¡Sin comentarios!”.

Me gustaría explicarle a este doctor algunas cosas apelando a mi autoridad de mujer, madre y amamantadora, que es bastante más que la que tiene él en es tema

1-“El pecho es una esclavitud”

esclavitud.
f. Estado de esclavo.

f. Sujeción rigurosa y fuerte a las pasiones y afectos del alma.

3 f. Sujeción excesiva por la cual se ve sometida una persona a otra, o a un trabajo u obligación.

Usar esa expresión denota, como ya es habitual en usted una falta de respeto supina. Igual usted opina que estar disponible para alimentar a un bebé al ritmo que este necesita es una esclavitud, usted sabrá qué carencias tiene  que le hacen ver la crianza de los hijos de ese modo.

En esta relación usted pinta a las madres como víctimas de sus bebés y no me veo yo a los bebés usando algún tipo de poder para someter a sus madres. Salvo claro está, el que biológicamente, trae el ser humano de serie. No sé si usted conoce los comportamientos neuroendocrinos que se dan entre madre y bebé para instaurar y mantener la lactancia.

No conozco a ningún bebé que obligue a su madre a que le amamante, por el contrario,
las madres tienen todas la capacidad de decir “No” cuando quieran.

Infancia en las institucionesEso no es esclavitud señor González Cano. Si acaso voluntad de criar, que es lo que hacen todas las hembras mamíferas para mantener vivas a sus crías. Criar hijos es cansado, sí, y agotador sí  y no hay fiestas ni fines de semana. Pero eso no cambia aunque les destetemos, a no ser que promulgue usted junto con el destete la institucionalización del cuidado de nuestros bebés.

A algunas lo que nos parece una esclavitud es estar sometidas a políticas anticonciliación, sobre las que no le he oído a usted manifestarse, o a empresarios sin escrúpulos que siguen considerando la maternidad una lacra profesional. Esas mujeres sí son esclavas, pues por un sueldo que necesitan, se ven obligadas a tomar decisiones en contra de su voluntad.Eso es sometimiento, no que una madre ponga su cuerpo a disposición del de sus hijos.
Y a muchas lo que les parece una esclavitud es tener que pagar por un sustituto del alimento que su cuerpo produce “de serie”, con muchísimos riesgos añadidos para la salud de sus hijos.

2- “La Lactancia  es fuente de excitación sexual”

Pues sí, mire usted.
Es que resulta que por si no lo sabía, la lactancia es una faceta más de la sexualidad femenina, como la menstruación, el embarazo y el parto. Claro que usted debe ser de los que cree que la sexualidad es sólo el coito, a ser posible con el marido, la luz apagada y en la posición del misionero.
Pues lamento sacarle de su mundo machista y obsoleto Sr. González.

Las mujeres experimentamos excitación en muchos momentos de nuestra vida
y fíjese que en muchos de ellos no hay ni varón, ni coito.

Resulta que Dios, o la madre naturaleza, o la evolución o las diosas de la tierra nos dotaron de un cuerpo maravilloso. Con pezones que son zonas erógenas, en los cuales aumentan los receptores de oxitocina ya desde el embarazo, y espero que sepa usted qué cosas provoca la oxitocina, señor doctor. Sí, eso, es la hormona que hace que tengamos orgasmos. Y podemos tenerlos, afortunadamente, sin señores como usted,  sin coito . A veces incluso sin contacto propio.
¿Sabía usted que las mujeres podemos excitarnos sólo con el pensamiento? Bueno, de hecho, podemos hombres y mujeres. Vamos, inténtelo, e igual recuerda alguna ocasión en la que usted mismo sintió excitación sexual por una mirada  o una visión.

¿Sabe usted? Yo soy quiromasajista, y cuando ejercía, era habitual que al dar masajes a hombres, por el simple vaivén sobre la camilla, aunque estuviera yo masajeando su espalda, se excitaran. Eso nos lo advertían ya en la academia. Más que nada para que entendiéramos que el cuerpo reacciona a ciertos estímulos, a veces de forma involuntaria.
No estaría de más que revisara usted alguna enciclopedia de anatomía y recordara cómo funciona el cuerpo humano.

Al parecer a usted le escandaliza que las mujeres podamos sentir placer mientras amamantamos porque claro, entre otras cosas, eso aún no ha conseguido copiarlo ninguna compañía de alimentación artificial.

Pero tranquilo, porque ¿sabe? La pena es que no les pasa a todas y  a las que nos pasa, no nos pasa todo el tiempo.
Yo llevo 9 años menos 15 día amamantando ininterrumpidamente y créame que ese placer lo he experimentado menos de lo que desearía. Y algunas mujeres, no es que no lo reconozcan, es que no lo han sentido.

Imagino que porque lo difícil no es amamantar  sintiendo placer, lo difícil es hacerlo en un mundo con pediatras como usted, con embarazos medicalizados que nos alienan, con partos robados, traumáticos que nos hacen desconectarnos de nuestros propios cuerpos, con consejos irreales sobre cómo no atender al bebé en sus demandas, con machistas como usted que criminalizan el deseo de las madres de amamantar y la posibilidad de experimentar placer con ello.



Nosotras no nos avergonzamos de nuestra sexualidad Sr. González Cano, en ninguna de sus manifestaciones. 
No tenemos complejos, ni de Edipo, ni de Electra.
Sencillamente no arrojamos nuestros propios tabúes en los demás.
Ni nuestras carencias en quienes viven satisfechos.

3- “Algo horrible podría llegar a pasar”

Es usted tan despreciable que se atreve a insinuar ” que algo horrible podría llegar a pasar” en los casos en los que las madres  se excitan con la lactancia y colechan . Sea usted claro y atrévase a pronunciarlo.  Para acabar de retratarse como lo que es.

Igual no sabe lo que es la violencia de género y que la inmensa mayoría del maltrato intrafamiliar lo comenten los padres. Igual no sabe que un vinculo estrecho entre madre e hijo es un factor preventivo de la violencia y el maltrato. Igual no tiene ni idea de que sexualidad no es lo mismo que sexo y peor aún, no sabe distinguir una relación sana entre madre e hijo aunque haya corporalidad entre ambos.

4- “Lactivistas radicales”

Usted nos llama “lactivistas radicales” como queriendo ofendernos pero la verdad es que nos hace un favor.

  • Nos da la oportunidad de dejar claro ante toda la opinión pública el tipo de profesionales con que nos encontramos a veces.
  • Nos da la razón cuando decimos que las empresas de alimentación artificial les tienen de apóstoles de su marca.
  • Nos da la razón cuando denunciamos que los fracasos de la mayoría de las lactancias no son por causas inevitables sino por personas como usted.
  • Nos da la razón cuando decimos que la lactancia es cosa nuestra.
  • Y sí en algunos temas, mire usted por donde, soy muy muy radical.

Soy radical con la violencia y soy más radical aún con las mentiras y el abuso de poder.

Usted usa su posición de “poder” por su título para afirmar opiniones fuera de toda ciencia, y lo que es peor, para intentar lucrarse con ello. Así que sí, en eso tiene razón, prefiero ser una lactivista radical que una mercenaria de la salud. Sin duda las lactivistas radicales, aparte de chafarle a usted la presentación de su libro conseguimos lactancias placenteras

 

Nosotras seremos recordadas como colectivo por defender la práctica más importante de promoción de la salud pública, usted por todo lo contrario.
¿Quién da más pena aquí

Firmado
Nohemí Hervada
Madre que colecha, amamanta, y a veces, sólo a veces, muy a mi pesar, experimenta excitación sexual

Captura de pantalla 2015-02-08 11.57.55

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El científico que quería ser Vedette

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¡Lo ha conseguido!
Un minuto en Tv cuesta una pasta, y si es en las noticias del medio día ni te cuento. Claro que ha salido usted en la cadena famosa por ser la más amarilla, no en una “de las serias”. No le ha entrevistado Punset en Redes, igual es porque Punset  no es Jorge Javier Vázquez y lo que le gusta es entrevistar científicos  y no opinólogos.
Así que, como me da que al Sr. González Cano le interesa más la publicidad que la ciencia, pues estará contento.
Sigue emperrado en que “prolongamos lactancias”, muestra evidente de que no sabe cómo funciona la lactancia.

 Dr. González Cano, ¿ha intentado usted que mame un bebé que no quiere mamar?
¿Tiene idea de cuánto cuesta a veces?
¿Sabe usted la de lactancias que han frustrado esos biberones de “ayuda” que usted y sus miles de colegas, que según usted suscriben sus palabras, recetan alegremente en vez de averiguar cómo establecer correctamente la lactancia o cómo suplementar si es necesario sin interferencia de tetinas?

“Alargar la lactancia”

Decir que “alargamos” la lactancia es como decir que frenamos el crecimiento de nuestros hijos para aprovechar la ropa.

Revela tal ignorancia y tal prejuicio que da vergüenza que su trabajo todos estos años haya sido dedicándose a tratar bebés y niños.

Revela tal falta de respeto por las madres y los padres que no sé cómo puede usted ser un funcionario público al servicio de las mismas. Nos llama estúpidas y pretende que nos quedemos calladas.

Doctor jose maria gonzalez canoA usted le parece “aberrante” que un niño mame hasta los 7 años, y yo me pregunto por qué. ¿Le parece igual de aberrante que tome leche de vaca?  Porque si el destete empieza como usted dice a los 4 meses, ¿hay que darles otras leches no?  ¿Cómo cree usted que se criaban los niños antes de que el Sr. Nestlé empezara con su emporio? Nos deberíamos haber extinguido.

Si usted estuviera realmente preocupado por el raquitismo  y la anemia ferropénica, según usted alarmante, de los niños españoles, haría un estudio serio. Y por supuesto eliminaría de la ecuación a todos los niños a los que colegas suyos obstetras, tan informados como usted, cortaron el cordón umbilical de forma prematura en el parto. Igual no lo sabe pero esa es la primera causa de las anemias en bebés.

Claro que si le echamos la culpa a la teta no tenemos que formar a los profesionales ni obligarles a actualizarse. Total, son simples madres que osan salirse del sistema comercial con prácticas punibles y deleznables, como son las multinacionales de la alimentación infantil. Empresas a las que usted desde luego  les tiene mucha más fe que a la propia biología.
Pero hacer un estudio serio y publicar los resultados en los canales adecuados lleva mucho trabajo y,  sobre todo, conlleva tener actitud de científico, es decir, buscar la verdad, no encontrar apoyo para sus teorías o mejor, para sus prejuicios personales. Además se expondría usted a la comunidad científica que miraría con lupa esos resultados. Es mucho más fácil escribir un libro con un título polémico, y esperar que entremos al trapo, para darle publicidad y venderlo.

Y sí señor González Cano, hemos caído en su trampa y hemos entrado al trapo, y le hemos hecho famoso a usted y a su libro “Víctimas de la lactancia materna”.

Pero ¿sabe usted qué?
Que me da igual. Que ha merecido la pena.

Que disfrute usted su minuto de gloria y venda usted mucho libros.
Y que su trabajo sirva de excusa científica a quienes no quieran saber la verdad. Da igual.
Porque lo importante es que le hemos demostrado que no tiene usted razón.
Porque hemos hecho que parte de la comunidad científica reaccione y le diga que no tiene usted razón
Porque le hemos demostrado que no somos pediatras pero tenemos más ciencia y más conciencia que usted.
Porque nosotras (y nosotros, que hay muchos padres en este barco) no tenemos intereses ocultos.
Porque le ha quedado claro que si nos critica vamos a reaccionar.  
Porque afortunadamente ya no vivimos en la época en que la palabra del médico era Ley porque sí.
Nosotros lo sabemos, usted al parecer no.

 

  • ¿Sabe usted cuántos niños y adultos de hoy sufren problemas graves de salud sencillamente porque fueron alimentados con un producto diferente del que biológicamente necesitamos para desarrollarnos de la mejor forma?
  • ¿Sabe cuántas madres abandonaron la lactancia sin querer por consejos como el suyo?
  • ¿Sabe usted el duelo que supone para una madre que quería amamantar el no conseguirlo?
  • ¿Sabe usted la frustración cuando con el tiempo descubre que tenía otras alternativas, que los “consejos médicos” que recibió fueron erróneos?No tiene usted ni idea de la realidad alrededor de las madres lactantes.

 

“Bebés anémicos por la teta”

Ana Vicente presidenta de AMAMANTA hablando de evidencia científica

Ana Vicente presidenta de AMAMANTA hablando de evidencia científica

Si un bebé tiene anemia se le manda hierro, no se le hace dejar la lactancia. Del mismo modo que si tengo una caries, me hago un empaste, no me arranco una muela.
Claro que si uno es representante de una empresa de muelas artificiales, pues imagine usted qué opción le convendrá más y ahí lo dejo.

Si fuera cierto que en todos los hospitales españoles hay tantos casos como usted dice de niños raquíticos imagino que la vía no es escribir un libro polémico, sino informar cada equipo de cada hospital a las autoridades sanitarias y estudiar qué pasa y por qué. Al parecer es usted el único pediatra de España que ve niños con raquitismo causado por la teta.

“Complejo de Edipo por la teta”

Cuando usted dice que criamos hijos con complejos de Edipo,  ahí  es que me pone usted en bandeja que cuestione sus conocimientos sobre del desarrollo humano.

No me consta que los pediatras sean psicólogos, la verdad, y si usted lo fuera no dudo que lo habría puesto en su CV, porque no ha dudado en firmar con todos sus títulos un libro que sólo expresa una opinión. Que tiene el mismo valor que la de un tertuliano de los programas de Tv  de la cadena en la que usted acaba de salir. Es usted  el Conde Lecquio de turno de la medicina. Le interesa más que se hable de usted que de su trabajo profesional. Le interesa más vender si libro que trabajar por la salud de los niños.

Le animo a que investigue usted los últimos descubrimientos en neurociencia. Sí, sé que el término se le antojará complicado, pero anímese, que si yo, que no he ido a al universidad y soy de letras, entiendo lo que explica esta parte de la ciencia acerca de cómo influye en el desarrollo del ser humano el estrecho apego los primeros años, igual puede entenderlo usted.

Haga un esfuerzo que igual hasta le sorprende sabe que Freud no es Dios, que muchas de sus teorías son cuestionadas por la psicología moderna  y que nuestros hijos amamantados hasta que han querido son seres sanos,  emocionalmente estables y con un grado de independencia acorde a su edad.

En fin, que yo quería haber dejado ya este tema pero es que me lo pone usted a huevo. Es lo que tenemos las lactivistas, que como diría mi amiga Irene, quien por cierto es biólog  y mujer y madre y ha dado teta, o sea que de esto sabe más que usted un rato, somos unas fundamentalistas, porque no transigimos con las mentiras.

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