Relato de lactancia de Trinidad y Hugo

Relato de lactancia de Trinidad y Hugo

Escribo estas palabras, por varios motivos.
Por un lado siempre me ha ayudado escribir para colocar sentimientos y pensamientos, por otro, creo firmemente en que la mejor ayuda para ciertas experiencias es el compartir con otras personas que están en una misma situación.
El domingo Hugo hará un mes que nació, había preparado con mimo su llegada, deseaba un parto natural donde su papa participara, elegir la posición , no temía al dolor, que sabía que me ayudaría a dirigir su salida… también tenía claro cómo alimentarlo, “lactancia materna a demanda”, sentía que podía darle lo mejor de mí, me apetecía construir este vínculo.

Por desgracia, pese a que Hugo está totalmente sano, el parto fue todo lo contrario a lo que deseaba: provocado, agresivo (fórceps), y complicado. Tuve una infección en el transcurso que provocó que ambos estuviésemos ingresados en sitios distintos, él en neonatos y yo en planta, ambos con medicación. Se añadió a esto una hemorragia y legrado posterior que provocó que, tras el parto, no pudiera bajar de la planta a verlo hasta 24 horas más tarde del alumbramiento.
En aquellos momentos sentía que me había desgarrado por dar vida y que no podía ver ni su mirada. Temí que ni siquiera supiese quien era.

Estábamos separados. Podía bajar cada tres horas a darle de comer y allí estaban sus biberones preparados. Con timidez ,porque no vi muchas mamas que lo hiciesen, planteé dar el pecho, casi pidiendo permiso. No tenía claro cómo hacerlo, mi postura era limitada ya que me encontraba en silla de ruedas y hasta el niño debían ponérmelo en brazos. No dejaban que su padre estuviera conmigo a la vez que yo, me sentía rídicula además de no poder estar con Hugo todo el tiempo, no podía ni cogerlo por mi misma, tenía una vía en la mano con la que temía hacerle daño…
Aun así me empeñé, y aunque fuese dos minutos enganchado a mi, quería hacerlo, era mi forma de decirle “estoy aquí para ti en cuerpo y alma”.
Hubo enfermeras a las que tuve ganas de gritar, ya que me decían que tuviera cuidado con que el niño no se le bajara el azúcar. Cuando pedí ayuda me apretaron el pezón para estimular la salida de leche hasta que me hicieron daño… las ganas de abandonar eran una tentación, pero me quedaba cabezonería (o cariño, instinto..).

Con los cambios de turno llegaron enfermeras nuevas, una de ellas en especial acompañó mi necesidad, ”nuestra necesidad”, utilizó un cojín de lactancia, me ofreció un biombo por si me sentía incómoda, y más tarde me enseñó donde estaba la sala de extracción de leche. Así  Hugo bebía de mí en aquellos momentos en los que no podía estar. Si no hubiese estado esta enfermera posiblemente hubiera abandonado.

Aun así las dificultades seguían, la hemorragia fue tan fuerte que me sentía sin fuerzas, y una vez en casa las visitas a casa se agolpaban porque la gente sólo había visto a Hugo tras el cristal. Nos costaba a ambos encontrar la intimidad que necesitábamos, la serenidad. En algunas tomas, sentía que no tenía alimento para él. Me sentí tan frustrada que empecé a pensar que cualquiera podría cuidarle mejor que yo….

Compartir la tristeza con mi marido y algunas personas cercanas, me ayudó a sobreponerme, a afrontar el conflicto de pedir a la gente que respetara nuestro tiempo. Mi hijo llevaba 9 meses en mi interior, pero fui consciente de la necesidad de conocernos, de buscar el silencio y mirarnos. Cuando mama, me mira atentamente voy descubriendo su carácter, sus gestos, le gustan las caricias en el pelo y disfruta del silencio cuando se alimenta de mí.

Lo mantengo en brazos cuanto puedo, hay quien dice que así lo malacostumbro, yo estoy convencida de que no, además en mi interior me digo, “estamos recuperando el tiempo perdido”, porque aquellos cinco primeros días separados, viéndonos a ratos, fueron de los más dolorosos.

También pienso en que tengo suerte, por haber leído, por seguir artículos, blogs, por tener una pareja que se siente partícipe de la decisión de lactar,y que ha ayudado sin pudor a calmar a Hugo a agarrar mi pecho ,a traerme agua y a buscar la calma, para que estuviésemos bien.

En el Hospital Materno Infantil encontré muchas madres que renunciaban a dar el pecho, desesperadas, que sentían vergüenza por no conseguir que sus hijos se agarraran, y que callaban el sentimiento que les provocaba el no sentirse capaz de alimentar.. son las que me hacen pensar todo el camino que queda por recorrer. Que nadie nos explica que esto requiere paciencia, constancia, e intuición, pero que si el deseo es fuerte se puede.

Hoy todavía estamos con lactancia mixta pero cada vez hay menos biberones en nuestro día a día, y más mimos y teta…

Trinidad Y.Santana Rodríguez

La verdad ¿duele?

La verdad ¿duele?

«Los niños de teta son más inteligentes»

Lees ese titular y ¿qué sientes?
Pues depende de muchas cosas, pero sobre todo depende, si eres madre, de si das teta o no das teta.
De si diste  teta una semana o un mes o un año
De si destetaste por propia iniciativa o fue tu hijo quien lo decidió
De si lo intentaste  y lo lograste o de si lo intentaste y fracasaste….
Esas entre otras muchas posibilidades, y por supuesto de tus propias vivencias, de tu forma de gestionar la información y las emociones que te genera ese tema.

Mira que tras más de 8 años en el mundo maternal me sigue sorprendiendo la facilidad con la que ciertos temas levantan ampollas.
La lactancia, el colecto, el respeto a los niños, la educación, los partos y las cesáreas, etc

Todos estos temas sacan pasiones que ya querrían los empresarios para sus empleados, o los políticos para sus seguidores.

Esa pasión para defender o atacar según qué posiciones lo que demuestra es que son temas muy importantes, que conectan con cosas muy profundas del ser humano, especialmente de las mujeres. Que no se trata de un campo más en la vida en el que es escoge una cosa u otra sin más.

No he visto discusiones tan «acaloradas» y llevadas a lo personal como 2 madres que «discuten» por opiniones enfrentadas sobre alguno de estos temas.

Yo misma hace años he recibido en este blog comentarios que leía y releía buscando el por qué de esas reacciones. Si yo escribo que «la leche artificial implica riesgos para la salud de un bebé», estoy dando un dato objetivo, científico y medible. No estoy diciendo que las madres que dan LA sean peores ni mejores ni no quieran a sus hijos, ni les estoy deseando por supuesto que enfermen o cosas parecidas.  Sencillamente estoy enunciando una verdad. Quizás una verdad dolorosa en muchos casos, pero es una verdad.
Y muchas madres en esa simple frase informativa «leen» un juicio de mi parte hacia ellas o hacia su decisión. Algunas se sienten atacadas y responden con enfado, con rabia, con malestar, con ira incluso.

 

Esto debería servirnos de punto de reflexión colectiva sobre varios aspectos interesantes:

  • ¿Estamos preparados para recibir la información veraz siempre? 
  • ¿La queremos?
  • ¿Somos maduros para conocer las consecuencias de ciertas decisiones que tomamos? 
  • ¿o preferimos no saber o que no nos las digan porque nos es mucho más «llevadero» todo?
  • ¿Estamos empoderados para asumir nuestra parte de responsabilidad en las cosas que nos pasan?

 

Para comprar un coche que nos va a durar como mucho 10 años de media preguntamos, nos informamos, leemos, comparamos. Dedicamos días, semanas o meses a buscar hasta dar con la mejor opción en nuestro caso. Si no podemos pagarlo buscamos financiación,  calculamos, rehacemos el presupuesto familiar, negociamos con la familia cómo afrontar ese gasto.  Todo esto es lo normal y en casi todas las familias es un hecho.

Resulta que para decidir según qué cosas relacionadas con los hijos que van a tener una influencia en el resto de su vida, no estamos tan preparados. Ni nos tomamos tanto tiempo ni tantas molestias ni calculamos bien el gasto.

Criamos como vivimos, a salto de mata.

Influenciados por prejuicios familiares , sociales y culturales y por supuesto por la publicidad, que siempre abogará por la forma de crianza que genere mayor gasto. Si algo se puede vender, trabajaremos para que las familias crean que comprarlo les hará más felices y su vida más fácil, sin informar de las consecuencias.

Y resulta que llego a la maternidad queriendo hacer lo mejor, pero no sé o no puedo, o no me sale, o todo se complica, o no soy capaz, o no aguanto, o me duele, o me resulta insoportable…

Hay tantas historias como personas… El caso es que sea cual sea la causa, tomo una decisión. Una decisión que como todas las decisiones tendrá consecuencias.
No digo que no sea la mejor decisión en mi caso único y personal, que no sea la única que soy capaz de tomar, digo que es una decisión que tiene unas consecuencias.
No son castigos: son consecuencias.

Y si tu decisión, sea el motivo que fuese, el más justificado del mundo, fue dar leche artificial, o programar una cesárea, o aplicar el Estivill a tu hijo… esas decisiones, como todas las otras posibles tendrá consecuencias directas.  Igual que las tienen dar la teta, parir de forma natural o colechar.
La cuestión es que algunas consecuencias son directamente negativas para el niño. Y esa verdad duele.

Cierto que morirse es la peor consecuencia posible si a un niño que no toma teta no le damos de comer.  Pero cierto es también que tomar leche artificial tiene unos riesgos que no tiene tomar leche materna. Todas esas frases son ciertas y en ellas no hay juicio: hay verdades, hechos y consecuencias naturales.
Si yo parí a mi hijo en un parto intervenido y me duele no haber tenido el parto que quise, ahora que leo y sé  lo que implica para un bebé la forma de nacer y la separación  tengo dos opciones: Lo asumo o no lo asumo

  • Asumo que fue lo mejor que pude hacer con lo que tenía y sabía en ese momento
  • Asumo que no fue el mejor comienzo, el que merecía
  • Asumo que su forma de nacer tuvo y tiene consecuencias directas de esa decisión que podía haber evitado

Y por supuesto

  • Asumo que soy la mejor madre para mi hijo 

O NO LO ASUMO y vivo en permanente enfado cada vez que alguien me roza, aun sin querer, la herida abierta.

Yo opté por lo primero. Imagino que porque soy egoísta y es mejor vivir sin dolor perpetuo y con cicatrices sí, pero sin heridas.
Fue un proceso de aprender a  no culpabilizar ni enfadarme con las que sí lo habían logrado.
Me alegraba por ellas, las escuchaba con envidia sana, dando gracias porque me contaran esas experiencias que iban ayudándome a dejar de lado mi propia amargura y mi propio dolor y mi propia culpa, para dar paso a otras cosas.
Ese reflejo que no me gustaba en su espejo, en el de esas otras madres que sí pudieron lo que hacía era ayudarme a sanar.

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Gracias a esos reflejos a veces insoportables de dolorosos, la madre que no pude ser para mi primer hijo empezó a surgir con la segunda.
Con Altair tuve el coraje que no tuve con Iker. Aunque también hubo cosas que no supe hacer. Y volví a aprender.

Y todo eso contribuyó a tener lo que tanto deseaba al final: un parto de verdad.

La vida me dio esa oportunidad que pude vivir con plenitud porque aprendí de mis vivencias pasadas. Porque no había rencor ni culpa ya.

Leo a madres que se enfadan porque hablamos de lactancias que hacen a nuestros hijos más inteligentes, aunque sería más apropiado decir  que lo que pasa es que al no dar leche materna  privamos a nuestros hijos de desarrollar el máximo de su potencial, que parece igual pero no es lo mismo ;-). Y veo enfados y suspicacias.
Y me gustaría que al leer esos artículos, si tú eres madre que te ofendes por esa información, porque te duele, te preguntes:
¿por qué me duele?
¿Me duele la verdad?
¿Con quién me enfado?
¿Con quien me da la información?
¿Conmigo por «fallar»?
¿Con quienes deberían haber contribuído a que lo lograra?

Ese es un trabajo personal. Cada una deberá aprender a mirar el reflejo y a asumirlo y a perdonarnos nuestra parte y a aprender para que al menos sirva de algo.

Nos lo debemos, a nosotras mismas, como madres , como mujeres y com personas. Se lo debemos a nuestros hijos, para poder hablar con ellos de todo esto sin acritud como yo hoy pude hacer con mi hijo sobre su parto, sin dolor pero con verdad. Para no perpetuar mentiras, para liberar a las demás mujeres que vendrán detrás del caramelo envenenado de que les pase como a nosotras para que no veamos sus logros y nos duelan.

Tú como yo tienes duelos pendientes, como persona, como mujer, y por supuesto  como madre, todas los tenemos.
Tenemos 2 opciones: vivirlos o negarlos.
Yo decidí vivirlos, y ¡claro que duelen! Pero

siempre duele menos la verdad, aunque duela, que el engaño.

PD: Dedicado a mis hijos, mis maestros. Y a todas las grandes mujeres que no lo lograron y me enseñaron una lección de amor

Mis grandes maestros

Tetas insumisas

Tetas insumisas

Este blog fue pionero en visibilizar la lactancia y en despojarla de su «halo virginal». Decidí poner el nombre «TETA» porque es la palabra que usan la mayoría de los bebés para pedir comida, porque es el nombre del órgano de las mamíferas hembras  encargado de alimentar a las crías, porque es la palabra como comúnmente se llama a esa parte del cuerpo y porque me da la gana.

Creía que a estas alturas, en una sociedad de la libertad, cuando todo lo relacionado con el sexo está a un solo click, no tendríamos que estar escribiendo sobre esto.

Pero resulta que sí, resulta que sigue habiendo personas que dicen que la lactancia está muy bien siempre que sea en privado o «con discreción», en lugares específicos, con decoro, «sin exhibicionismos.

Voy a intentar contener la mala leche que me recorre el cuerpo, que no solo las tetas, cuando alguien me habla así, voy a intentar hacer un ejercicio de respeto por quienes evidentemente no lo muestran, a ver si así aprenden algo. O al menos que quede clara la diferencia de quién respeta  o quién ofende a quién.

  • NADIE tiene derecho a decirle a una mujer qué hacer  o no con su cuerpo
  • NADIE tiene derecho a inmiscuirse en la decisión de una madre de amamantar.
  • NADIE tiene derecho a insinuar que lo que mis hijos hacen de forma natural es inmoral u obsceno o pornográfico.
  • NADIE tiene derecho a establecer los límites de la normalidad en un proceso natural en el que ellos no intervienen.
  • NO VOY A TOLERAR QUE NADIE NI SIQUIERA INSINÚE que lo que hacemos mis hijos y yo en esta foto es pornográfico.

 

foto de lactancia denunciada por desnudo

 

A todas esas personas que critican a las mujeres que amamantamos, o sencillamente a las que vivimos sin un pudor pacato e hipócrita, solo recordaros una cosita:

YO AMAMANTO CUANDO, DONDE,  COMO Y HASTA DONDE QUIERO

No ha nacido la persona en este planeta que me lo vaya a impedir,
así que si tú que lees crees que tienes la más mínima posibilidad de coartar mi libertad,
ya te avanzo que no sabes con quién estás hablando.

Ni FAcebook, ni tú, ni 2000 como tú, vais a conseguir que yo deje de hacer lo que me da la real gana.

Ni tu hipócrita moralidad que se escandaliza de ver las tetas de las madres, pero que en la intimidad y anonimato disfruta con pornografía y/o prácticas sexuales digamos «poco habituales».
Es curioso como cuanto más moralistas somos, luego más nos vamos a los extremos. Eso sí, seguro que luego se os llena la boca con obras de caridad y alimentando a pobres y esas cosas.

Aún no he encontrado a un solo moralista que en el fondo no esconda un depravado.

La moral de facebook

  • Estoy harta de esos machirulos moralistas que se escandalizan de ver a un niño mamar , o una madre amamantando sin pudor, o a una mujer sencillamente libre de expresarse con su cuerpo como desee.
  • Estoy harta de las mujeres que jalean a los machistas cuando hablan en contra de otras  mujeres criticándolas de «putas» o «zorras» o aprovechadas, como si  eso no fuera contribuir a la violencia machista.
  • Estoy harta de ver que cuando alguien no consigue de ti lo que quiere su única salida es volcar su odio criticándote, a ti, a quienes te rodean  y todo lo que haces.  Incluso lo que un día alabaron.
  • Estoy harta de ver cómo en el nombre del amor y la justicia lo único que hay es odio, envidia, complejos, traumas y frustraciones. Que sí, que todos tenemos un poco de eso, pero algunos no vamos echando mierda a los demás para que así no se nos note la nuestra. Algunos nuestra basura la intentamos gestionar sin amargar la vida al resto.

Esa es la diferencia entre unos y otros: el RESPETO.

Yo no soy la mejor madre del mundo y por supuesto meto la pata 100 veces al día. Pero si de algo me voy a encargar con ellos es de enseñarles que son LIBRES.
Y que no dejen que la miseria de los demás les coarte en sus derechos.
Para protegerles si alguien lo intenta ya tienen a su madre, y os aseguro que si me cabreo entonces sí vais a ver la diferencia entre un mamífero cualquiera y una hembra mamífera que cría.

Y por si no ha quedado claro…

MI CUERPO ES MÍO Y LO ENSEÑO SI QUIERO
Y POR ELLO NO DEJO DE SER MADRE NI BUENA PROFESIONAL
ASÍ QUE TÚ QUE ME JUZGAS POR MIS FOTOS, AHÍ TIENES UN REGALITO

 

 

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Mi título de lactancia

Mi título de lactancia

8 años, 4 meses y 7 días ininterrumpidos de lactancia.

Una quinta parte de mi vida.

Una parte fundamental de mi vida y de mi trabajo.

Una experiencia vital que me abrió la puerta a una dimensión que no imaginaba.

Una realidad que me ha permitido conocer algo más  la esencia de los seres humanos.

Una vivencia que me recuerda que no todas las que quieren pueden y que no todas las que pueden quieren. Y que algunas ni se plantean si quieren o pueden porque es lo que hay.

Una determinación a contribuir, en mi medida, y con un profundo respeto, a que más de las que quieren puedan y a que más de las que pueden quieran.

He visto lágrimas por amamantar y lágrimas por no amamantar.

He juzgado ambas lágrimas.

Y doy gracias por haber aprendido a no hacerlo.

Por haber aprendido que solo sé un poco de lo que pasa.

Que ese poco que sé, o creo saber, no es suficiente para juzgar.

Y que  aunque lo supiera todo, que nunca es el caso, juzgar no es mi papel.

Hoy, ocho años y pico después de aquellos muy torpes y pretenciosos inicios, creo que sí soy un poco más sabia y algo menos soberbia con respeto a la lactancia, la mía y la de otras personas.

Hoy sé que nadie salva las lactancias salvo cada madre y cada bebé.

Pero sé que para eso se necesitan muchas cosas que no se dan siempre de forma espontánea.

Y sé que por eso trabajo, para que mi labor sea valiosa y efectiva, y valorada y respetada y remunerada, pero por lo que es.

No quiero ser una gurú de la teta.

No quiero que cada madre que me ha preguntado o que he asesorado crea que debe decirme gracias» cada vez que me ve.

No quiero ser «la que más sabe de teta».

Quiero seguir planteando más preguntas que ofreciendo respuestas.

Quiero tener que dedicarme a otros trabajos porque este ya no sea necesario.

Quiero que no haya voluntarias ni profesionales de la lactancia.

Y sobre todo quiero, que mi hija amamante porque  sepa y quiera y pueda.

Y que cuando yo me atreva a darle algún consejo me diga:

«Gracias mamá, nos va bien así»

lactancia

Grupos de Apoyo vs asesoras de lactancia

Grupos de Apoyo vs asesoras de lactancia

Soy Asesora de Lactancia.
Me formé como monitora de lactancia con una asociación. Los seminarios lo pagué yo, los libros, los viajes, el hotel cuando eran fuera de mi isla. Me pagaba de mi bolsillo la gasolina, los taxis cuando no tenía coche, tanto para ir al grupo como para ir a hacer visitas domiciliarias. La asociación nunca me pagó nada. Al contrario, a mí me costó dinero mi formación. Es cierto que el tiempo que estaba en el grupo una monitora con experiencia aprendí de verla a ella. Aprendí lo bueno que hacía e intentaba ser consciente de las cosas que no me gustaban para no repetirlas.

Los Grupos de apoyo a la lactancia  (GALM) nacen con la idea del apoyo «madre a madre». En origen no había unas sobre otras, eran madres que amamantaban apoyando a otras madres que amamantaban.
Cierto es que la experiencia iría definiendo quiénes tenían respuestas que otras desconocían. Y también es cierto que algunas van al grupo solo mientras sus hijos maman y otras deciden seguir tras el destete para seguir compartiendo su experiencia con las más nuevas.

Grupo de Crianza Balos (Gran Canaria)

Imagino que de ahí surgió la figura de «monitora» o «líder» como en La Liga de la Leche.
Os copio al respecto la información de esta asociación pionera y una de las más famosas y activas a nivel internacional:

 

¿Qué es la Liga de La Leche Internacional? La Liga de la Leche es una organización internacional, sin fines de lucro, no sectaria, dedicada a proveer educación, información, apoyo y motivación a las mujeres que desean amamantar a sus bebés. Toda mujer que esté lactando o embarazada interesada en aprender más sobre la lactancia es bienvenida a asistir a nuestras reuniones mensuales que son gratuitas. También puede llamar por teléfono a las Lideres para recibir ayuda. Se puede ser Miembro de la Liga de La Leche con una contribución de U$S40 por un año. Con tu colaboración ayudas a que la Liga de La Leche pueda continuar su tarea de apoyo a las madres y sus bebés. Amamantar es un proceso simple y natural, pero es posible que necesites apoyo e información acerca de la posición apropiada del bebé al seno, trabajar y amamantar, prevenir dificultades, y vencer cualquier dificultad que pueda ocurrir. Conocer a otras madres que han amamantado a sus bebés puede ser de gran ayuda y tranquilizarte. También es importante tener información actual y correcta. Participar de las reuniones de la Liga de La Leche te puede ayudar a aprender más acerca de la lactancia materna compafrtiendo la experientia de otras madres. En estas reuniones mensuales, las madres comparten no solamente sus preocupaciones y preguntas sino también los beneficios y alegrías de amamantar. El contacto con la Liga de La Leche puede darte la clase de apoyo que necesitas. Líderes Las Lideres de la Liga de La Leche son madres que han amamantado a sus hijos y que han aprendido cómo ayudar a otras madres que tienen preguntas y dudas sobre la lactancia materna. 

 ¿Es lo mismo una monitora de un grupo de apoyo que una asesora?

No.

  • Una asesora es alguien que se forma para dar un servicio profesional.
  • Que no solo se forma con la parte teórica y práctica, sino que se forma en cómo trasmitir sus conocimientos de la mejor forma.
  • Una asesora atiende consultas privadas en su domicilio o en el de la madre que la requiere.
  • Una asesora atiende las «urgencias» que no pueden esperar hasta la siguiente reunión del GALM.
  • Una asesora se plantea sus asesorías como un trabajo y como tal lo cobra.
  • Una asesora cobra porque te está dedicando SU TIEMPO, el que es de ella, ese que se sale del número de horas que ella ha decidido (o no) regalar a su comunidad o al mundo yendo a un grupo de forma desinteresada o respondiendo X correos o atendiendo el teléfono.

 

Si quieres un servicio gratuíto… no, mejor dicho, que gratis no hay nada, si quieres un servicio donde el coste no lo asumas tú sino que lo asuma la persona que te lo ofrece, acude a un grupo de apoyo a la lactancia. Pero ve ese día y hora.

Si quieres que te atiendan  en el preciso momento en que necesitas respuestas, por teléfono, o en persona, busca una asesora. Y recuerda que lo justo es que sea retribuída por ese trabajo.
Pregúntale si puede atenderte, su tarifa y  sus condiciones.
No esperes que lo haga asumiendo ella el coste. Porque no es justo ni ético.

Para reflexionar: No se cuestiona la tarifa  de quien te arregla un grifo y sí la de quien te asesora sobre tu lactancia, como si las implicaciones de lo segundo no fueran mucho más importantes.

Ten en cuenta que lo gratis no existe (salvo el aire de momento).

Que no pagues algo no significa que no cueste algo.

EL local donde yo me reúno con el grupo tiene un coste, que asume el ayuntamiento porque entiende que es un servicio a la comunidad. El mantenimiento y limpieza de ese local lo asume la comunidad de vecinos por lo mismo. El trabajo de las monitoras que no van solo cuando les apetece sino también cuando no les apetece, no es que sea gratis, es que lo asumen ellas por lo mismo, porque creen que prestan un servicio que no presta nadie más.

Exigirles que hagan más es indecente, inmoral y egoísta.

Si eres madre, padre, matrona, IBCLC, o lo que quiera que seas… si eres de l@s que cree que esa labor no debe cobrarse… HAZLA TÚ COMO TÚ CREAS. Y que las madres decidan.
Yo soy asesora de lactancia, y de porteo, y algunas cosas más. Y le doy valor a mi trabajo, a mi tiempo, a mi experiencia, a mi formación, a mis cualidades como asesora, a mi actitud y a mi aptitud poniendo un precio a mi trabajo. YO PONGO EL PRECIO.

Quien no lo entiende una de dos: o realmente es una persona con un coeficiente muy bajo a nivel intelectual o a nivel moral.

Internet está llena de información pero yo cuando no sé cribar o desconozco el tema prefiero pagar a alguien experto que me dé la solución de forma segura, clara e inmediata.  Eso hacemos muchas veces las asesoras cuando respondemos consultas.
Así que la próxima vez que plantees una consulta a alguien, sea del ámbito que sea, porque confías en su experiencia, criterio y formación, pregúntate:

«¿Espero que me responda gratis?
¿Por qué?
¿Cuántas personas como yo le preguntarán a esta misma persona al cabo del día?
¿Creo que tengo derecho a exigir una respuesta?
Si no la obtengo, porque tampoco me he ofrecido a pagar por ese tiempo y/o conocimiento, creo que tengo derecho a enfadarme?
¿Quién me da derecho a ser exigente incluso sarcástica al exigirle respuesta?
¿Cómo me sentiría yo si alguien me exigiera hacer mi trabajo sin cobrar?»

Creo que es un buen momento para plantearnos estas reflexiones… y sobre eso estad al tanto de mi próximo post sobre el  VOLUNTARIADO.
Mientras tanto, me encantará oír vuestras opiniones al respecto.

Amamantar en el baño

Amamantar en el baño

When Nurture Calls

When Nurture Calls

He visto esa escena más veces de las que quisiera.

De hecho solo una ya es demasiado.

Mujeres jóvenes que han crecido en una época donde el cuerpo de la mujer está permanentemente expuesto en todos sitios,  aceptan de motu propio o «invitadas» por terceros recluirse para amamantar.

Ya he hablado en otras ocasiones de las «salas de lactancia» de la mayoría de los lugares que los ofrecen y lo que opino en general de ellas, de lo que encierra esa política de tapar la lactancia.

 

amamantar en el bañoPero la imagen de estar sentada en un retrete creo que es el colmo de lo denigrante. Para nosotras, para nuestros hijos, para toda la sociedad.

Una vez recuerdo entrar al baño y ver a una conocida así, sentada en el WC con su hijo a la teta y no me pude reprimir y le «casi» grité:
-«¿Qué haces aquí?»

Sé que no es la forma, que no debo ser yo quien le diga a una madre que salga del baño igual que nadie debería decirle que entre para dar la teta, pero no pude reprimirme. Me invadió una rabia tremenda.

Por el hecho, por la madre que conozco y por el lugar en sí en el que estábamos, porque era un lugar de reunión lleno de butacas cómodas y esa mujer por algún motivo (o varios) dejó su butaca confortable y se fue al retrete a darle la teta a su bebé.

amamantar en el bañoCreo que deberíamos reflexionar sobre qué nos pasa a nivel individual para  hacer algo así y  a nivel colectivo , si estamos contribuyendo a estigmatizar la lactancia o a normalizarla.

Me da igual si dar la teta en público parece exhibicionismo o no, del mismo modo que me da igual  si la que usa escote o minifalda lo hace por exhibicionismo o no. No juzgo porque ni es mi papel, ni sirve de nada.
Qué sé yo de por qué alguien hace algo, qué sé yo a veces de por qué yo misma hago muchas de las cosas que hago.

La cuestión no es por qué hacen los demás lo que hacen, la cuestión es que tienen derecho a hacerlo.

Yo tengo derecho a dar la teta donde y como quiero.

Tú tienes derecho a no mirarme, en la mayoría de los casos solo tienes que girarte unos grados.

Si lo hago por comodidad, por naturalidad, o por exhibicionismo poco importa.

Lo importante es que ninguna mujer crea que otro tiene derecho a decirle que puede o no hacerlo ni cómo ni dónde.

Las que nos «exhibimos» en más de un sentido, a veces conseguimos algo más que un escaparate para nuestras acciones, a veces otras mujeres se animan a vencer sus propios prejuicios y miedos al ver que es un derecho que tienen y que nadie debe arrebatarles, y sobre todo, que ellas no deben entregar.

Solo por eso merece la pena si yo me paso para que otra llegue.

 

 

Os pongo otras imágenes de otras campañas que ojalá no hicieran falta promover:

 

Y al hilo  de este post que escribí hace tiempo

¿Qué hacer cuando te piden que te vayas a amamantar a otro sitio o que te tapes?

He decidido que esta es la mejor:

USTED puede ir a sentarse en el baño hasta que yo haya terminado de amamantar

USTED puede ir a sentarse en el baño hasta que yo haya terminado de amamantar

 

Y para acabar… una canción que me encanta y que espero que disfrutéis como yo cada vez que veo el video.

¡Viva el sentido del humor y  la libertad de expresión!

Lactancia frustrada: un duelo bien hecho

Lactancia frustrada: un duelo bien hecho

Nagore es una mujer valiente que lo ha pasado muy mal con el fracaso de su lactancia. Pero Nagore ha hecho su duelo.

Tenéis su relato aquí. Curiosamente es la entrada más leída del blog en el 2013 relacionada con la lactancia y la 3ª de todos los temas.

Su historia, y las reacciones a su historia me demuestran que no me equivoqué cuando abordé este tema de la forma que creía necesaria.

Seguimos empeñados en no entender qué supone la lactancia para el ser humano, para el bebé y para la madre y en no ver las connotaciones profundas de este proceso. Por eso decidir hacerlo o no hacerlo va más allá de la calidad de la leche que le damos a nuestros hijos.
Por eso este tema siempre levanta ampollas.

Por eso se usa este tema como reclamo de unos y otros bandos para defender, atacar, cuestionar, acusar, justificar, abanderar… para casi todo.

No hay mujer que escriba en la blogosfera que no haya tocado este tema. Cada una desde su óptica, desde su propia visión y experiencia,  desde sus propios prejucicios… Otras desde una óptica más profunda o más amplia.  Algunas  hemos intentado ayudar a las que lo necesitan,  y muchas aún se siguen tomando esapropuesta de  ayuda como ataques.  Recientemente hemos visto cómo se usa el amarillismo en titulares para hacerse ver declarándose abiertamente «en contra» de amamantar.

Somos aún muy inmaduros lanzando nuestra propia herida primal hacia los demás.  Quizás por ser conscientes de eso algunas personas dedicamos nuestro trabajo a que los adultos de mañana lo tengan un pelín más fácil que nosotros.

A muchas de  las que nos parece primordial la lactancia lo que más nos importa no son precisamente esas lactancias, sino las personas y su bienestar.

Es una realidad que muchas mujeres no quieren dar teta.  Del mismo modo que muchas no quieren hacer otro montón de cosas. Aunque hay una diferencia entre unas decisiones y otras, no voy a repetir más lo de que esa decisión casi nunca se toma en total libertad porque no hay información total.
Hoy hablo de la realidad de las que quieren. De las que querían. De las que quisieron. De esas que lo intentan con todos sus medios y no lo consiguen.

Nagore es para mi el ejemplo de que generalizar es una solemne estupidez. La lactancia como todo proceso humano es multifactorial y a veces no sabemos por qué no se conjugan para ser exitosa.

Ella ya os contó su caso, ahora, tras meses de recibir mensajes y comentarios y miles de visitas a su post… os quiere decir algo y tengo el honor de que me use a mí como transmisora.

Gracias Nagore por mostrar que las guerras y los bandos siempre dejan muertos. Gracias a ti y todas las madres como tú que me he cruzado en estos años por contribuir a ser mejor asesora.

Me emocioné con cada comentario, me sentí escuchada y abrazada.

Sentí que no estaba, que no estoy, sola y que ese dolor, tan incomprendido en mi entorno cercano, tiene razón de ser como lo muestran otras experiencias (por desgracia, claro; no es que me alegre o consuele porque otras mujeres lo hayan pasado mal).

Me sentí aliviada por el poder de poner por escrito ese dolor y también por dejar salir algo que me ahogaba.

Agradecida porque otras mujeres dedicaron un rato de su tiempo a acogerme virtualmente.

Y reconfortada al saber que con nuestra historia había ayudado, aunque fuera un poquito, a otras madres.

Eso es mucho, porque hace que mi fracaso no sea estéril.

Gracias a todas, y un abrazo. 🙂 🙂 Nagore

¿Es Facebook el enemigo?

¿Es Facebook el enemigo?

Hoy me he despertado con el ABC publicando la entrevista que me hizo la periodista Gema Lendoiro sobre el tema de mi bloqueo en Facebook por la foto de la SMLM.

En ella Gema ha obtenido respuesta de Facebook a por qué censura fotos y bloquea perfiles donde aparece un pecho desnudo:

«…«La red social no está en contra, en absoluto, de la lactancia materna, lo consideramos algo precioso y natural. Nos alegra que sea importante para las madres compartir su experiencia en Facebook y la mayoría de las imágenes que se comparten relacionadas con este tema cumplen con nuestras políticas»  … «las fotos que muestran imágenes con un pecho desnudo violan nuestras políticas de desnudos, que son claras en nuestras normas comunitarias» pero, añade, «una mujer que está amamantando a su hijo, como son la mayoría de las imágenes que se comparten relacionadas con este tema, cumple con nuestras políticas». (…)»

 

O sea, que Facebook lo que quiere es esto?

Lo dije en la entrevista: no son consecuentes.

Porque según mi entender entonces podemos mostrar nuestras lactancias mientras no se enseñe el pecho?

Tanto poder tienen nuestras tetas?

Me acaban de bloquear por tecera vez

Facebook bloquea a Nohemí HervadaPor esta foto:

Facebook censura fotos

Y ahora me comunican que son 3 días de «castigo»  y que la próxima me cancelarán la cuenta.

facebook censura foto

Vamos que les falta escribirme una nota para mis papás diciendo lo mala que he sido.

Pues no señores de Facebook, no se sostiene su argumento. Porque esto es lo que ustedes responden cuando se reportan cosas que sí son obscenas:
lo que facebook permite

Y estas son las tetas y  culos que ustedes permiten, incluso alientan con su publicidad:

Lo que Facebook permite

 Y esto me choca un poco con la respuesta de Lola Banos representante de Facebook:

 

«Para mantener un equilibrio entre las necesidades y el interés de una comunidad global Facebook protege toda expresión enmarcada en nuestras normas comunitarias y nuestras normas son claras respecto a desnudos»

Me va a perdonar señora Banos pero claras, claras… pues  no son… porque para ustedes al parecer desnudo es solo si se ve un pezón… y tampoco porque han censurado algunas fotos de madres donde ni el pezón se veía.

Así que me temo como dije en más de una ocasión que Facebook no es más que la muestra de la mojigatería colectiva de una sociedad que por otro lado hipermegasexualiza el cuerpo de la mujer…eso sí, siempre que sea al servicio de la industria o del placer de otros que no sea ella misma o su(s) hijo(s)

 

Voy a copiar lo que le escribí a la periodista Gema Lendoiro para su artículo:

¿Quién es el enemigo? Facebook o la persona que pidió que te bloquearan la cuenta?

Soy consciente de que Facebook no tiene nada personal contra mí y no creo que la o las personas que reportaron mi foto tampoco lo tengan, no soy tan importante a nivel individual. Lo que sí es cierto es que la actuación de ambas partes es reprobable bajo mi punto de vista, cada uno con su grado de responsabilidad. Facebook es una red social que saca lucro de la información personal que ponemos voluntariamente en ella los usuarios, y tiene derecho a tener unas normas y unos límites en “su casa”, por supuesto.

Otra cosa es que sus normas sean arbitrarias, sin sentido y lo peor, muchas veces incoherentes. Estamos hartos de ver cómo se reportan páginas y perfiles ya no con imágenes de alto contenido sexual, donde entraríamos en el debate de dónde establecer los límites, sino con cosas ilegales como son la apología de la violencia, pederastia, prostitución, xenofobia, etc., y responden con la famosa frase de “Hemos revisado la página/perfil y no viola nuestras normas”.

Yendo más allá, incluso si sus normas fueran coherentes y claras, creo que ninguna política de empresa debería jamás atentar contra las libertades fundamentales del ser humano y los derechos inalienables de los individuos. Aquí no hablamos de centímetros de piel exhibida o de pezones, hablamos de la libertad de amamantar cómo, cuándo y dónde queramos. Y te diría más, hablamos de la libertad sobre nuestros propios cuerpos, independientemente de si lactamos o no.

Por eso se nos han sumado a la Revolución Blanca Mimos y Teta no solo madres lactantes, sino madres que dan biberón, mujeres que no son madres, hombres sean padres o no… cualquiera que entiende que el atentado a una libertad es al final un atentado a cualquier libertad. En ese sentido la persona que vio algo en esa foto y le molestó, lo único que tenía que hacer era eliminarme de sus contactos o salir de mi página. Internet es muy sencillo: con un click puedo acceder a todo y del mismo modo, con un click puedo eliminarlo de mi vista. No es un visitante pesado en tu casa que no se va y al que hay que soportar.

Yo no juzgo qué les pasa a esas personas para que vean pornografía en donde evidentemente no la hay, no soy psicóloga ni terapeuta. Pero no hay que serlo para ver que algo no va bien en sus cabezas, que sus “conciencias” están distorsionadas, pero me da igual. Sea como fuere, a esas personas les exijo respeto.

Como escribí hace tiempo en un artículo en mi blog llamado “Lactancia y Erotismo”, acepto que haya quien vea en esas imágenes contenido sexual aunque no sea eso lo que se pretendía..

Yo respeto que tú veas eso, respeta tú a los demás que no lo vemos. Es así de sencillo. Es la base de la vida en sociedad.

 

-Facebook asegura no estar en contra de la lactancia, simplemente aplica una política de desnudos muy estricta donde, por desgracia, va todo enas pa el mismo saco…¿esto lo puedes comprender o por el contrario crees que es una aberración?

Soy empresaria y trabajo con internet. Sé las connotaciones que hay detrás de las imágenes que subimos a Facebook, o a cualquier otro lugar de la red.

Como madre por supuesto me preocupa que fotos totalmente inocentes puedan ser usadas para otros fines por eso yo misma me pongo límites en cuanto al contenido de las fotos de mis hijos que comparto precisamente por ese tema. Pero no permito que ese miedo coarte mi vida ni la de mis hijos.

Si mi hija pequeña está en la playa y quiere desnudarse la dejaré. El mayor no lo hace porque tiene ya una conciencia propia sobre la desnudez y el pudor que respeto y que le he enseñado a hacer respetar. Protejo a mis hijos de los depredadores sexuales también cuando les educo sobre sexualidad. Y cuando les enseño con palabras y con hechos el derecho sobre el propio cuerpo. Y si hablamos de la política de desnudos de adultos… pues ahí es donde entra la incoherencia total de permitir contenido sexualmente explícito siempre y cuando no sea un pezón lo que se ve.

Para muestra: la misma foto censurada sigue en mi perfil tras haber tapado simplemente nuestras tetas. Insisto en que este debate no es por una teta. Es una muestra de la doble moral de una sociedad que ha puesto en los pezones de nuestras tetas el espejo de toda su pacata mojigatería mientras permite inmoralidades de otros tipos.

-¿Cómo has vivido toda esta situación? ¿qué te ha traído como positivo?

En principio asombrada con la reacción multitudinaria de la gente y con la repercusión que ha traído. Pero muy agradecida porque me he sentido acompañada en mi reivindicación.

Porque creo que por muy natural que sea la lactancia y que “oficialmente” todo el mundo la apoya, en realidad es un tema que siempre levanta ampollas. Todas nos sentimos atacadas: las que damos teta porque la damos y las que no porque no. Esto en sí es muestra de que la lactancia es algo más que dar nuestra leche a nuestros hijos.

La lactancia es parte de nuestra sexualidad como humanos y como todas las pulsiones primitivas, nunca dejan indiferente. Pero en esta ocasión creo que todas hemos encontrado el enemigo común: la censura a nuestra libertad. Quizás por eso, por primera vez unas tetas han unido a todas las madres, a todas las mujeres, a todos.

Y siendo práctica, desde el punto de vista de una empresaria, este tema me ha traído una publicidad impagable. He multiplicado por 3 el récord de visitas a mi Blog Mimos y Teta en un día y la página de Facebook creada con este motivo ya tiene más de 2000 seguidores en menos de una semana.

-¿Un mensaje para facebook?

Un poquito de coherencia por favor

-¿Otro para la persona que te denunció?

Primero: mírese usted lo suyo porque si le molesta ver tetas lo va usted a pasar muy mal porque me da que las madres cada vez somos más impúdicas.

Y segundo: Gracias, es usted el mejor Community Manager que podría contratar

 

 

Revolución Blanca Mimos y Teta

Revolución Blanca Mimos y Teta

Hoy salimos en el periódico La Provincia en su versión impresa y en su web.

facebook censura una foto
Gracias a la redactora Eva de León por hacerse eco de la noticia.
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Revolucion Blanca Mimos y Teta

Una teta «per sé» no es pornografía. Yo no quiero que sea facebook ni nadie quien me diga en qué contexto puedo ver o no ver un cuerpo desnudo. Cada uno con su propia visión y su propia conciencia y sentido común, pero eso, cada uno el suyo para sí. No quiero que nadie juzgue mis motivos ni me atribuya lo que esa persona piensa. Yo nunca he publicado mi cuerpo desnudo o semi desnudo para excitar sexualmente… el que lo ve así, que se lo mire. La doble moral de ver pornografía en esta foto y permitir violencia explícita o machismo o racismo es insostenible y una sociedad madura tendría que ser capaz de verlo y reaccionar. Nohemí Hervada #revolucionblanca