Congreso Lacta21

Congreso Lacta21

Como os prometí ahí va mi resumen de LActa21.
De este congreso me traigo muchas cosas. No sólo información, sino experiencias vitales. De gente trabajando en la misma onda, de gente con ganas de aprender, de cambiar cosas, de escuchar otras voces.

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Cuando acudes a un evento de este tipo te das cuenta de cuánta necesidad hay aún de información y de formación.

logo lacta21Empezando por los talleres del jueves, es patente que aún hay mucho desconocimiento de cosas tan básicas para algunas de nosotros como es el correcto inicio de la lactancia.

Gracias a proyectos como estos profesionales se pueden beneficiar de la experiencia de años de otras personas, de escuchar abordajes de la lactancia desde diferentes ópticas.

 

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Un Congreso que ha querido integrar a todos los colectivos que tienen algo que decir sobre este tema, incluyendo, por supuesto,  la experiencia de las madres desde sus distintos roles: madres lactantes, madres en grupos de madres, asesoras, formadoras, IBCLCs, profesionales de la salud, investigadores, etc.
Como escribí en Facebook:

lacta21

 

Ojalá un día todos los que soñamos con el cambio rememos a una, del modo que sea, en el mismo barco o distinto, pensando igual o diferente, con más o menos afinidad pero a una, en una misma dirección, con un mismo objetivo. Y sobre todo con respeto, respeto por lo que nos une y también por lo que nos diferencia, porque no se puede pedir respeto y apoyo a la lactancia desde un lugar distinto al respeto que nosotros mismos manifestemos.

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Y para acabar os dejo con el congreso en imágenes recordandoos que en mi muro de Facebook fui poniendo parte del contenido que íbamos escuchando de algunas de las ponencias.

 

 

El Relato de mi Lactancia Frustrada por Nagore G.

El Relato de mi Lactancia Frustrada por Nagore G.

Esta es la historia de una lactancia fracasada. Hasta ahí nada nuevo ¿no?

Pero sí.

Llevo más de 7 años y medio metida en el “mundo de la lactancia materna”. He visto todo tipo de  madres, de asesoras, de reacciones, de jucicios, de ataques, de suposiciones, de luchas, de esfuerzos, de rendiciones, de éxitos, de fracasos… he visto casi de todo.

Yo misma me veo en los primeros años de asesora y no me gusto demasiado… ahora sé que era parte de mi propio aprendizaje. Con el tiempo si algo he aprendido, aparte de mirar frenillos es a mirar a los ojos. Y a no juzgar, y a intentar no suponer.

Porque las suposiciones son engañosas, peligrosas y descorazonadoras.

He vivido de cerca con mujeres cuyas lactancias fracasaron a pesar de todo, incluso a pesar mío. Ese ha sido un aprendizaje duro, pero necesario.
Mi homenaje a estas mujeres que querían y no lo consiguieron fue dedicarles mi primera videoconferencia del Club Mimos y Teta. Un club que parecía de madres con lactancias exitosas se abrió con “Las Lactancias frustradas.

Siempre digo que una Asesora Continuum es más que una doula, porque no solo acompaña… sino que provee herramientas y orientación en los casos en los que se necesite. Pero una buena Asesora Continuum tiene su papel de doula también en el sentido de acompañar incluso lo que no podemos contribuir a solucionar.
Mimos y Teta no es solo un blog de lactancia. Tetas tenemos todas y Mimos damos todas.   Y a mi nunca me ha importado bailar “con la más fea” del mundo maternal, con esa que nadie quiere. Seguiré hablando de los duelos, mientras aún haya duelos.

Gracias a Nagore por su testimonio. Por aceptar mi propuesta de poner por escrito algo tan íntimo y tan doloroso. Y por dejarme publicarlo en el Blog.

 

 

He empezado a escribir la historia de mi lactancia fracasada varias veces y nunca llego al final. Vuelvo a empezar teniendo en mente que esta vez, quizá, alguien la lea, además de para mi desahogo personal. Quizá así ponga un punto final a este texto, y esté más cerca de ponerle un punto final a mi duelo.

¿Para que se lea? ¿Por qué? ¿Es eso exhibicionismo? ¿Quiero protagonismo? ¿Quiero que me entiendan? ¿Qué me consuelen? ¿Una palmadita? ¿Un abrazo?

Sí, creo que quiero un abrazo. Y también quiero otra cosa, contar una historia de la que apenas se habla en la blogosfera de la teta, del porteo, del colecho, del respeto a las necesidades de los bebés. Una historia que, seguro, no es solo mi historia. Una pequeña historia personal que tal vez haga que alguna mujer, en algún lado, se sienta abrazada.

Yo quería dar teta a mi hijo. Tenía información antes del parto y pedí ayuda profesional y voluntaria después, cuando llegaron las dificultades nada más nacer.

Y no lo conseguí.

Tras dos meses de lactancia tortuosa, con dolor a pesar de usar pezonera y no tener grietas, con tomas interminables, con un bebé que no dormía, acudiendo a un grupo de lactancia, a una asesora, al grupo con el que me preparé para el parto… dos meses resistiéndome al biberón… sin disfrutar de la lactancia, ni, lo más triste de todo, de mi hijo… tras dos meses en los cuales yo ya no me reconocía de tanto llorar y mi pareja ya no sabía qué hacer… ingresaron a mi hijo por pérdida de peso.

Con dos meses, apenas llegaba a los 3 kilos (nació con 35 semanas y 2,5 kilos). En el hospital descartaron posibles infecciones u otro tipo de problemas. Se tragaba biberones de 180 ml del tirón. Tenía hambre.

Y yo tiré la toalla. No tuve fuerza para volver a ponerle a la teta, aunque me sacaba leche para darle al menos 1 o 2 biberones al día de leche materna. Una tirita, un parche: me consolaba un poco. A los cinco meses y medio, después de haber empezado a trabajar, volví a tirar la toalla: él cada vez pedía más, y a mi cada vez me salía menos. Perdí ese pequeño consuelo.

Estaba en tierra de nadie, como muy bien definió Nohemi Hervada cuando presentó su primera charla del Club Mimos y Teta. Leía testimonios heroicos de mujeres que habían conseguido lactar en situaciones que parecían peores que la mía. Leía que con información, con apoyo, luchando, se consigue. Leía sobre todas las ventajas de la LM y los riesgos de la LA. Leía y sufría. Sufría también cuando me decían chica, no pasa nada, se crían igual con biberón.

Me avergonzaba con el biberón en la calle y me culpaba de no ser una madre coraje. De ser una incapaz. De ser una fracasada.

Durante mucho tiempo he querido poner nombre a lo que pasó. Necesitaba un diagnóstico. Ahora ya sé que no es posible y lo acepto.

Durante un tiempo, culpé a los profesionales y voluntarios a los que acudí porque no me ayudaron. Ahora, creo que realmente no acertaron, pero acepto también mi responsabilidad: me doy cuenta de que no supe rendirme a las necesidades y el ritmo del bebé.

Durante un tiempo, me consideré una mala madre. Ahora, sé que mi hijo me ha demostrado día a día que no debo serlo tanto.

Y creo que me perdono. Casi.

Antes de terminar… ¿sabéis una cosa? Esos comentarios que saltan en los blogs con el tema de la lactancia, con ironías sobre las lactancias prolongadas, por ejemplo, creo que son de mujeres heridas. Y muchas veces, la reacción de las que estáis dando de mamar, es muy dura. Ojalá no hiciera falta que la lactancia tuviera que ser reivindicada. Pero según qué afirmaciones, qué comentarios también deberían tener en cuenta que para muchas, el biberón no ha sido la opción fácil, ni deseada. Que puede haber sido un camino tortuoso, que cada una recorre o afronta como puede, no siempre con acierto. Que muchas hemos necesitado, o necesitamos, un abrazo.

Gracias por escuchar.

Doctor: su trabajo es informar, el mío decidir

Creo que después del BOE este blog es el segundo lugar donde más se cita la Ley de Autonomía del Paciente.

Es una exageración, pero no me cansaré de repetir en todos los post relacionados con decisiones médicas que tenemos unos derechos reconocidos que a veces desconocemos o a los cuales renunciamos para nuestro propio perjuicio personal y colectivo.

Ley 41/2002 de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.

En ese título tenéis el PDF pero querría copiar aquí algunos puntos :

Principios básicos.


1. La dignidad de la persona humana, el respeto a la autonomía de su voluntad y a su intimidad orientarán toda la actividad encaminada a obtener, utilizar, archivar, custodiar y transmitir la información y la documentación clínica.
2. Toda actuación en el ámbito de la sanidad requiere, con carácter general, el previo consentimiento de los pacientes o usuarios. El consentimiento, que debe obtenerse después de que el paciente reciba una información adecuada, se hará por escrito en los supuestos previstos en la Ley.
3. El paciente o usuario tiene derecho a decidir libremente, después de recibir la información adecuada, entre las opciones clínicas disponibles.
4. Todo paciente o usuario tiene derecho a negarse al tratamiento, excepto en los casos determinados en la Ley. Su negativa al tratamiento constará por escrito.
5. Los pacientes o usuarios tienen el deber de facilitar los datos sobre su estado físico o sobre su salud de manera leal y verdadera, así como el de colaborar en su obtención, especialmente cuando sean necesarios por razones de interés público o con motivo de la asistencia sanitaria.
6. Todo profesional que interviene en la actividad asistencial está obligado no sólo a la correcta prestación de sus técnicas, sino al cumplimiento de los deberes de información y de documentación clínica, y al respeto de las decisiones adoptadas libre y voluntariamente por el paciente.
7. La persona que elabore o tenga acceso a la información y la documentación clínica está obligada a guardar la reserva debida.

 

Creo que solo leyendo lo resaltado en negrita ya queda claro cuál es el papel de cada uno en esta historia no?
El profesional sanitario debe informar al paciente, éste ha de decidir, el profesional respetar la libre decisión del paciente, y este asumir las consecuencias de su decisión.

¡¡Qué sencillito!!

Pero resulta que como a lo que menos acostumbrados estamos unos y otros es  precisamente a esos roles, surgen los problemas.
Muchos profesionales están acostumbrados a dar su opinión en lugar de información, y a decidir en vez de informar y los pacientes a preguntar y a que decidan por nosotros.

 

Ejemplo  habitual:

Mujer lactante que va a su médico porque tiene dolor al amamantar. No hay grietas, no hay fiebre, y el médico que en el 98% de los casos sabrá de lactancia menos que esta mujer, le dice que si le duele que tiene dos opciones, que deje de amamantar o que se aguante. Y como “solución” médica le receta  Cabergolina, (la famosa Dostinex). Evidentemente sin informar de los posibles efectos secundarios de ese medicamento.

Si ya es de juzgado de guardia que un profesional desconozca casi por completo cómo funciona uno de los mecanismos fundamentales para la vida   y supervivencia del ser humano, más penoso aún es que no lo reconozca y dé como soluciones dos opciones drásticas   y paternalistas, a saber, que “se aguante” o que corte la lactancia de raíz. Si hiciéramos los mismo con la dentadura, estaríamos todos sin dientes.  Y más que triste, es vergonzoso, que se den esas recomendaciones sin tomar en cuenta lo que puede suponer esa decisión para la madre, para el bebé, para la salud de ambos presente y futura, para su economía, para su estabilidad emocional.

Me gustaría un día sentar a esos médicos que recetan la pastilla con esa alegría con las mujeres que les creyeron y que meses o años más tarde descubrieron que había otras opciones, opciones que les fueron ocultadas y que mediatizaron su decisión. Porque además una mujer puérpera, preocupada por su hijo, y más aún si siente dolor, va a tener difícil decidir objetivamente, pero mucho más si solo se le plantea una opción tergiversada y presentada como la única solución posible.

Y eso por no citar los casos en los que luego el bebé  una vez destetado a la fuerza, con lo que eso supone, ha resultado ser alérgico a la supuesta panacea de la leche de fórmula. ¿Quién paga por esas decisiones? ¿Quién recoge los platos rotos? Evidentemente el bebé primero y su madre después. No el médico que seguirá yendo a congresos en hoteles muy lujosos patrocinados, qué casualidad, por empresas de alimentación infantil.

Creo que es hora de espabilar como pacientes y aprender a saber qué exigir,  y aprender a tomar nosotros las decisiones, sopesados todos los factores, y a poner en su sitio al que intente pasar la línea de su trabajo, esto es dar opiniones personales como dictámenes médicos, omitir información, decidir por nosotros, juzgar nuestra decisión.

A esta situación hemos llegado entre todos, ellos por pasarse, y nosotros por dejarles.

Así que a partir de ya, para anteayer, ejerzamos nuestro derecho, pidamos información, toda la información, decidamos en consecuencia y contribuyamos a tener una sociedad más empoderada, cada uno en su rol.

Por supuesto, esto aplica a las opiniones sobre estilos de crianza, al tiempo que dura nuestra lactancia,  a cómo les llevamos o si duermen en tal o cual lugar de la casa…   Y como leímos al principio, incluso a cuestiones médicas, porque es nuestro derecho decidir libremente.

Y por cierto, si eres tú madre, la que decides el destete..  que sepas que no es necesario recurrir a un medicamento tan controvertido. Sencillamente puedes espaciar tomas, o incluso dejarlas del todo, mientras te vayas extrayendo poco a poco para aliviar hasta que el pecho vaya reduciendo su producción.  Es mucho más sano, respetuoso con tu cuerpo y sus funciones y te evitas problemas indeseados.

Y por  último  y no menos importante,  recordad que si no encontráis respuesta a vuestros problemas de lactancia en vuestro profesional médico habitual, podéis  hablar con una consultora de lactancia.

 

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¿Deben cobrar las asesoras de lactancia o porteo?

¿Conoces el chiste del mecánico y el tornillo?

Un hombre llama a un mecánico porque su coche no se pone en marcha. Él ha intentado todo lo que sabe, pero el coche sigue sin arrancar. El mecánico llega, abre el capó, mira el coche y tras apretar un solo tornillo el coche se pone en marcha.
EL dueño del coche pregunta, casi como si no fuera la cosa con él, si le debe algo. El mecánico le dice que son 100€. El dueño del coche le dice entre sorprendido y enfadado, que cómo le va a cobrar 100€  por apretar un tornillo. El mecánico le responde:

“Apretar un tornillo cuesta 1€
Los otros 99€ son por saber qué tornillo apretar” 

Debate antiguo.

No es la primera vez que en el mundo que me muevo surge el tema del dinero y de  lo apropiado de cobrar o no  por este tipo de trabajos,  difíciles de reglar. Trabajos que si bien es cierto empiezan como voluntariado, suponen una inversión de tiempo y dinero por parte de quienes lo efectuamos.
Dinero para pagar cursos y viajes y dietas  para asistir a esos cursos. Dinero que dejas de ganar cuando dedicas tu tiempo a esto y no a otra cosa. Dinero que  gastas cuando te desplazas por tus medios a visitar a madres que lo necesitan.

 

Voluntariado

Todos entendemos que el voluntariado es eso: voluntario.

Y en el propio concepto de la palabra está su significado: se hace “por voluntad propia”.

POR VOLUNTAD PROPIA. Y como tal, una debería decidir cuánto ha de durar ese voluntariado o hasta qué grado. Porque si no, si en vez de decidirlo yo, lo decides tú… ya no es voluntariado.

Hay como una especie de doble rasero  que nos dice que lo que es “bueno” y “necesario” y “útil” debería ser gratis y lo demás, lo superficial, lo material, lo prescindible se puede y debe pagar. ¿No es eso una incongruencia?

Entiendo que el conocimiento que puede contribuir a tener una lactancia exitosa, o aprender a llevar a tu hijo con una tela o acompañarte en tuparto o en tu duelo, es algo intangible y debería ser patrimonio de la humanidad, y ser dado y recibido sin entrar en un “mercadeo”.
Pero que alguien me explique por qué una familia ve mal pagar por una asesoría que puede contribuir a establecer la lactancia ( con lo que eso supone no solo a nivel afectivo y de salud, sino económicamente hablando) y luego se gasta hasta 1000€ en un carrito? ¿O 20€ en unas zapatillas para un bebé que no camina de una conocida marca de deporte?  O sencillamente, en cualquier otra cosa que quieran…
No juzgo que la gente se gaste su dinero en lo que quiera… faltaría más. Lo que juzgo es que  se pretenda que yo regale el mío.
Se le paga a todo aquél que nos da un producto o un servicio: abogado, médico, panadero, peluquera, empleada de hogar… A veces por productos o trabajos  temporales o perecederos… Las que nos teñimos y/o depilamos sabemos que es un gasto periódico.  No pretendemos que como vernos con una buena imagen es bueno para nuestra autoestima, la peluquera debe hacernos su trabajo gratis. Ni pensamos que como la salud es un derecho fundamental el médico no ha de cobrar por su trabajo.

 

¿Por que no puede cobrar una asesora de lactancia?

Reflexionemos:

  • ¿De dónde surge el debate de si una asesora de lactancia (o de porteo o una monitora de masaje infantil o una doula, o una asesora continuum, o Pepita Pérez , simple mamá con los conocimientos que tú necesitas) puede o no puede cobrar por su trabajo?
  • ¿Quién se atribuye el derecho a decidir que fuera (o no) de una cantidad de tiempo X que dedica voluntaria y gratuítamente ( de este término hablaré más en profundidad a continuación) el resto de su tiempo lo debe regalar?
  • ¿Quién decide y en base a qué que otra persona no es libre de ejercer su derecho al trabajo como quiera?
  • ¿Por qué algunas personas se creen jueces o guardianas de la moral en este ámbito?
  • ¿Por qué a quién decide no cobrar le molesta que otra lo haga?
  • ¿Por qué creen que su opinión es algo más que eso, una opinión, e intentan que sea un dogma?
  • ¿A qué otras profesiones o actividades  se les  exige esa dedicación completa desinteresada?
  • ¿Por qué entonces a estas sí?

Imagino que el trasfondo es pensar que no se puede mezclar lo bueno ( ayuda a la mujer en algo tan necesario) con lo malo (dinero).

Pero, resulta que el dinero en sí no es malo. Malo es lo que se hace con él o lo que se hace, a veces, para conseguirlo. El dinero como tal es un elemento de pago, una moneda de cambio, como en su día lo fue la sal o las especias. Y antes de eso, el trueque.

Nunca en la historia la gente esperaba recibir un servicio gratis. La Ley de la Compensación está en la propia conciencia humana, independientemente de las leyes humanas temporales establecidas con más o menos sentido de la justicia.

De hecho eso es justicia ¿no?, ¿no se la representa como una balanza precisamente para transmitir el concepto de equidad? ¿de que uno no reciba más de lo que da?

 

 

 

Por años el trueque fue la forma habitual de tener aquello que se necesitaba, pagando con lo que se tenía:

 

Después con la necesidad de “medir” el valor de cada cosa apareció el concepto de moneda, primero con valor material, y luego con valor simbólico.

Eso es el dinero.
Cuando hoy decimos: “mi hora de trabajo vale x” deberían sobrar las explicaciones y deberían sobrar las críticas.

 

 

Si criticas a alguien por cobrar su tiempo y su experiencia…

  • Piensa en qué hay en ti que ve mal algo a lo que la otra persona tiene derecho.
  • Piensa en qué moneda usas tú para pagar todo lo que usas y necesitas
  • ¿De dónde sacas ese dinero? ¿Trabajando tú o alguien de tu familia para ti?
  • ¿ Y por qué crees que tú eres mejor que esa persona que sí mereces una remuneración y la otra persona no?
  • ¿Esperarías que alguien fuera a tu casa a limpiarte gratis?
  • ¿ Y por qué esperas que haya alguien dispuesto a ir a tu casa a cualquier hora, cualquier día del año, gratis, para ayudarte a solucionar una urgencia con tu lactancia (por poner un ejemplo)?
  • ¿ Y por qué quieres que alguien esté una hora o más contigo, enseñándote algo que podrías aprender tú sola dedicándole más horas y que lo haga gratis?
  •  ¿ Y por qué crees que alguien tiene que responderte tus consultas y dudas gratis, ahorrándote tiempo de búsqueda y de criba, quitándose tiempo para ella misma y su familia?
  • ¿Quién eres tú para decidir sobre el tiempo de los demás?

Gratis

Me gustaría copiaros el significado, etimológicamente hablando, del término GRATIS

El significado que tiene hoy en día es el mismo que tenía para los romanos cuando dieron finalmente forma adverbial al ablativo plural de gratia, ae. 
En efecto, antes de la época clásica se escribía siempre gratiis, que interpretado como ablativo instrumental nos llevaría a entender el adverbio como “haciendo favores”, “a cambio tan sólo de las gracias o los agradecimientos”. Una forma casi indeclinable de gratia es grates, que se refiere exclusivamente a nuestro “gracias” y se usa únicamente para dar las gracias o para referirse a estos actos de agradecimiento o de acción de gracias, y tiene que ver directamente con ser agradecido, es decir con hacerse grato (gratus) como expresión de agradecimiento. De hecho es el pago que se exige por la gratuidad, el agradecimiento, es decir el hacerse agradable a quien tan graciosamente nos favorece. La gratuidad, por tanto, no es total. Devenga agradecimiento, que es una forma de pago muy especiosa, de alta rentabilidad política, porque los pobres también votan. 
De todos modos hay que observar que el uso del adverbio gratis ha experimentado serias variaciones desde el que tenía en latín al que tiene en la actualidad. En latín siempre se percibe la idea de gracia y de agrado. Quizá la traducción más fiel del valor que tenía para los romanos la palabra gratis, sería nuestro “graciosamente” , en la misma línea que gradoso, de grado o de buen grado. De ahí que la expresión latina “gratis et amore” sea más adecuado interpretarla casi como una tautología: “con gusto y con amor”, o más en castizo, “de mil amores”. En cambio actualmente el adverbio gratis ha perdido toda vinculación semántica con su origen léxico, con la gracia y con el de grado. Hoy gratis significa solamente que no se ha de pagar con dinero. Es un concepto puramente económico.

 

Gratuidad versus gratitud

A veces quienes damos algo gratis nos sentiríamos pagadas con simplemente notar el agradecimiento en el receptor. Pero como habéis leído no es que el lenguaje cambie, es que cambia el concepto y el lenguaje lo recoge.

Antes lo “gratis” implicaba devolver con un sentido de gratitud. Hoy ni eso.

LA mayoría de las consultas, esas de pasarme horas en casas ajenas, con mi hijo a cuestas, invirtiendo mi dinero en coche y gasolina, dándome las tantas de la noche y mi hijo dormido en mi espalda, la mayoría de esas horas no fueron pagadas, no, ni agradecidas. Ni una nota, ni un correo…

Muchas de las consultas respondidas por correo, o por sms (que encima me cuestan dinero) o por whatsapp, más de lo mismo.

A veces incluso con tono exigente:
     “Te vi en linea y no me respondiste” me han mandado más de una vez al whats app !!! O-O

Curiosamente, algunas incluso, luego pagan a otras por lo que recibieron de mi gratis:  ¡¡¡paradojas de la vida!!!

Creo que la gratuidad total lo único que consigue es crear desagradecidos.
Gente que en vez de gracias… lo que te dicen es:
“de nada”

Así que siento si a alguien le molesta cuando al preguntarme les respondo que mi hora de trabajo o mis asesorías ( presenciales, por teléfono, correo o videoconfernecia)  cuestan X.

Más siento yo que mi banco y el tendero de la esquina no me acepten lo buena persona que soy regalando mi experiencia  como pago de la hipoteca y la comida.

PD: No quiero ser injusta y no mencionar  a todas las personas que me demuestran su agradecimiento en múltiples formas…

NO LAS OLVIDO

De hecho, si no hubiera sido por ellas, hace tiempo hubiera tirado la toalla.

GRACIAS 

 

Y sí… siempre he aceptado trueque por mi trabajo… y solo me lo han ofrecido una vez

Grupos de lactancia sin niños

Grupos de lactancia sin niños

A raíz de ciertos problemas en el local donde nos reunimos el grupo de apoyo a la lactancia se ha planteado el debate de si a estas reuniones deben ir niños grandes o no.

 Cuando tienes un bebé de hasta 7 u 8 meses puedes estar sentada escuchando a las demás tranquilamente, pero si tu bebé ya  gatea, camina y/o corre, esa “tranquilidad” no es posible.

Si en la sala se juntan 5 ó 6 niños de entre 1 a 4-5 años es normal que haya juegos, carreras, sollozos, caídas, etc. A mí personalmente no sólo no me molesta sino que lo encuentro normal. Lo raro sería que niños de esa edad estuviesen sentados y quietos, sobre todo considerando que a muchos de ellos ya les obligan a estarlo por las mañanas en las guarderías y/o colegios.

Normalmente quienes vamos a los grupos intentamos que haya un ambiente idóneo para atender a las madres que vienen con problemas graves (grietas, dolores por partos y cesáreas, etc) pero que sea a la vez que  relajado y distendido, que las madres con niños “grandes”  no se sientan incómodas porque  su hijo no está quieto y en silencio (¿qué niño de esa edad lo está?).

grupo apoyo-montse

grupo apoyo-montse

Cuando hay urgencias de recién nacidos evidentemente estas  tienen prioridad, pero las asesoras de lactancia de lactancia somos ante todo MADRES. ¿Se espera de nosotras que dejemos a nuestros hijos en otro lugar o con otras personas (si no queremos) para dedicarnos a esta actividad voluntaria?
Últimamente me parece que sí y estoy triste  y enfadada.
Soy socia fundadora de Red Canguro: Asocación Española por el Fomento del Uso de Portabebés precisamente porque creo que los niños pueden participar en casi todo aspecto de nuestra vida. Si los niños no son bienvenidos en un grupo de lactancia  ¿qué estamos haciendo?.

Por un lado luchamos por la lactancia prolongada (odio esa expresión, nadie prolonga nada) pero si lactas a un niño que no se está quieto y callado durante 2 horas de reunión en un lugar que en la mayoría de los casos no está preparado para ellos, eres invitada a marcharte. Con mucha educación, pero se te invita a irte. ¿Soy la única que ve una incongruencia? ¿O es que yo veo un grupo de apoyo a la lactancia como algo más que una sala de urgencias con recién paridas?

Conozco grupos de apoyo que tienen semanalmente mucha afluencia de visitas, no sólo de recién nacidos sino de niños de todas las edades y otros a los que las madres sólo van si tienen un problema, una vez éste solucionado, no vuelven,  ¿por qué?. Yo creo tener la respuesta, pero igual si la digo puede parecer arrogante. Si queremos fomentar la lactancia normalicemos primero cómo es la vida con niños, no sólo con bebés.

Cuando yo tengo a mi hijo 2 horas (a veces más) en un recinto cerrado sin prestarle demasiada atención porque estoy atendiendo a madres con dudas y/o problemas, al menos intento que se lo pase bien jugando, si hay una pizarra: pintando, si hay tierra: cavando. ¿Tanto problema es que luego haya que barrer?

grupo apoyo sardina

grupo apoyo sardina

Por otra parte,  esas madres que van con sus niños grandecitos,  hay quien cree que no aportan mucho. A veces me han dicho: “Como no son monitoras no es imprescindible que estén,  que se vayan a otro lugar con sus niños que no dejan oír a las demás”.

Esas madres que “no son monitoras ” (no olvidemos que no todas QUIEREN serlo-aunque puedan y sepan) cumplen una función tanto o más necesaria para al fomento de la lactancia que las monitoras. Son madres que apoyan a otras madres, que les  cuentan su experiencia, que las llaman cuando saben que están decaídas, que las visitan si hace falta, que te acompañan al hospital cuando estás esperando que tu hija salga de una operación a vida o muerte, quienes te abrazan cuando has perdido un ser querido, quienes te llevan y traen con su coche para que vayas al grupo de lactancia, quienes van a buscar a otras madres con problemas y te las traen a casa para que no esperen una semana con grietas hasta la próxima reunión del grupo, quienes si te ven con problemas van a la farmacia a comprarte un cuentagotas-“para que no uses la tetina”-dicen, quienes  cuando nos echan del local porque está ocupado con otra actividad  se mueven y hablan con amigos y contactos para buscarnos otro adecuado.

Esas son las madres sin título que yo quiero en mi grupo de apoyo. Sólo espero que todas las que trabajáis por el fomento de la lactancia tengáis algún día en vuestros grupos madres como estas, madres con hijos que corren y juegan y tiran tierra… sí. Como el mío.


¡Dedicado a las mamás especiales del grupo de apoyo que saben cuánto significan para mí!

grupo apoyo sardina

grupo apoyo sardina

Fotos asesoría lactancia con mellizos

Fotos asesoría lactancia con mellizos

Quiero compartir con vosotros unas fotos preciosas y agradecer a los papás de estos mellizos que me las enviaran.

Fotos de relactación con biberón

Fotos de relactación con biberón

A veces nos llegan a los grupos de apoyo a la lactancia madres con bebés de días que por una u otra razón nunca han cogido el pecho.

Además de darles las recomendaciones que podéis encontrar en los documentos del apartado “Guías de Lactancia Materna” del blog,  intentamos ver cómo reacciona el bebé al ponerlo al pecho, si sigue teniendo reflejo de succión o no, si agarra bien el pecho y mama.

En los casos en los que la madre no se ha estimualdo el pecho y no produce demasiada leche, es normal que el bebé aun haciendo el intento de mamar se desespere porque no sale leche, o no en la cantidad a a la que está acostumbrado con el biberón. En estos casos podemos improvisar un relactador con el propio bibe, echando la leche por el pecho.

Os muestro unas fotos. Aquí era la primera vez que el bebé cogía el pecho de su madre:


lasso julio 2009Evidentemente no es tan rápido en todos los casos, ni funciona en todas las tomas… pero aparte de conseguir que el bebé no pierda el reflejo de succión y evitar las tetinas,  el efecto psicológico en la madre de ver cómo su bebé es capaz de mamar es enorme. Le anima a trabajar para recuperar su lactancia.

No dejéis de acudir a los grupos de apoyo, en ellos encontraréis madres dispuestas a ayudaros y compartir lo que saben, y sobre todo,  dispuestas a escucharos y a animaros a seguir dándole a vuestros hijos lo mejor del mundo.

En este caso en concreto gracias a Virginia, la matrona del CAP El Lasso, porque a pesar de su gran experiencia siempre está dispuesta a preguntarnos a las demás madres cómo lo haríamos nosotras… ¡Gracias Virginia!