Madres desbordadas ¿malas madres?

Madres desbordadas ¿malas madres?

Mi abuela paterna fue “sólo” madre.
Mi abuela materna fue madre de familia numerosa pero no crió a sus hijas mayores.
Mi madre fue mujer trabajadora primero,  y madre de familia numerosa, prácticamente sola, después.
Su “conciliación laboral y familiar” pasó porque su hija mayor se encargara de los pequeños y de gran parte de tareas de la casa mientras ella trabajaba.
Yo hoy soy heredera de todas esas dinámicas con las que he crecido y voy aprendiendo a compaginar mis “creencias”  sobre la vida familiar y los hijos con mis conocimientos sobre las necesidades de los bebés y niños y con mis deseos como mujer adulta de tener mis propios espacios fuera del rol de madre.

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Ser madre hoy

Creo que tenemos el papel más difícil en generaciones. Porque tenemos más información y eso en vez de convertirse en lo que debería ser, una herramienta para saber cómo hacer las cosas de forma más sabia y eficaz, se ha convertido por el contrario, en un arma para culpabilizarnos (aún más si cabe).

Resulta que nos han dicho qué debemos hacer pero nos han dejado solas, sin armas, en la arena.

Nosotras hemos cambiado nuestra mentalidad para no arrojar una carga innecesaria sobre nuestros hijos pero, en la mayoría de los casos, no han cambiado nuestras parejas, ni ha cambiado  la sociedad que nos sigue haciendo escoger entre lo que debe ser y entre lo que puede ser.

Somos la infantería de esta guerra. Las más expuestas, las que arriesgan su cuerpo, sus energías, su vida, en una batalla en la que otros, desde sus lugares estratégicamente seguros y confortables, al final se colgarán las medallas del éxito.

Madres desbordadas-malas madres

 

Y la realidad es que ser madre de varios hijos, criarlos, es decir: proveerles el cuerpo, contacto y atención que merecen, educarlos, cuidar el entorno en el que viven, nutrirles de forma adecuada, ofrecerles un ambiente sano y estimulante, seguro, confortable, limpio…hacer todo eso y hacerlo sola es misión imposible.
Incluso en los casos en que la pareja no “ayuda” sino que se involucra y comparte este trabajo sin fin, es muy difícil hacerlo sin dejar cadáveres por el camino.

Uno de los “cadáveres” habituales, del que hablaba en este post para el blog Asesoras Continuum, es convertir a los hijos mayores en una especie de franquicia nuestra.

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hermano mayor

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Sobre todo en el caso de familias monoparentales, o donde el padre está ausente física o emocionalmente, es fácil encontrar a los hijos mayores asumiendo cargas que no les corresponden.
En algunos casos los hijos mayores no solo se convierten en nuestros “ayudantes” o en los “encargados” de las tareas logísticas del cuidado de los hijos pequeños y la casa, a veces, y lo que es peor, se convierten en nuestro sostén emocional.

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Culpa No, responsabilidad SÍ

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Las madres no lo hacemos por gusto, por supuesto, es normal que cuando hay varios hijos, incluidos bebés o niños pequeños que nos reclaman todo el tiempo, prioricemos ese trabajo por delante de otros y busquemos el modo de conseguir acabar el día sin desfallecer ni volvernos locas.
Cuando no hay más adultos que nos ayuden a asumir todo el trabajo y/ o que nos sirvan de desahogo y de apoyo es fácil hacer de nuestro hijo o hija mayor nuestro “amigo y confidente”.
Ese es un fallo enorme porque estamos invirtiendo los roles. Ellos aún son niños que nos necesitan a nosotros para completar su desarrollo hasta alcanzar su madurez emocional.

Este post no es para que creamos que le hemos amargado la vida a nuestro(s) hijo(s) sino para que nos paremos a pensar en qué patrones tóxicos estamos perpetuando sin darnos cuenta y para que busquemos otra forma de gestionar nuestra realidad difícil.

No es cuestión de culpabilizarnos, pero sí de asumir responsabilidades.

Si eres madre de familia numerosa analiza el día a día de tu vida y del trabajo que hace cada uno en la familia.

  • ¿Es el hermano mayor el “encargado” de cuidar a su(s) hermano(s)? ¿Puede decir “no”? y si es así ¿Cómo reaccionamos a su negativa a hacerse cargo de su hermano?
  • ¿Tiene edad de cuidarse solo? ¿Le dejarías solo en casa?
    Si no es así, no es lógico que además de no encargarnos de él le pidamos que él cuide de alguien aún más pequeño.
  • ¿Colaboran todos en la casa (si tienen edad para ello) ocupándose de sus propias cosas: cama, recoger sus juguetes, poner y quitar la mesa, colocar su ropa, poner la ropa sucia en el cesto etc? ¿ o por el contrario unos se encargan de hacerle esas tareas a otros?
    En una familia la meta es que todos lleguen a ser autónomos, no que haya uno que le haga el trabajo al resto.
  • Al hablar para pedir ayuda a tu(s) hijo(s) mayor(es) ¿Qué expresiones  usas?
    No  es lo mismo decir: “Vigila a tu hermano” que “¿me puedes hacer un favor y mirar a tu hermano mientras yo hago tal o cual cosa y me avisas si me necesita?” En el primer caso le imponemos la orden de asumir el rol de cuidador, en la segunda dejamos claro que el rol es nuestro y le pedimos que nos ayude, porque necesitamos hacer otra cosa, manteniendo nosotros la responsabilidad final sobre el pequeño.
  • ¿Perpetuamos situaciones de injusticia y desigualdad no solo por orden sino por género?
    Por ejemplo:  la hermana mayor es la única que aprende a cocinar,  a hacer la compra o planchar y/o el hijo mayor se convierte en el policía social de sus hermanas pequeñas.

Estos son solo algunos ejemplos para observar qué dinámica estamos creando en nuestro hogar.
Por supuesto no es lo mismo que nuestro hijo mayor tenga 4 años, 9 o 15, pero en cualquier caso el objetivo es

  • Que todos nuestros hijos que crecen en un hogar con hermanos vivan la experiencia como les corresponde. Desde el rol de hijos, no de padres sustitutos.
  • Que aprendan que criar hijos es un trabajo agotador pero gratificante.
  • Que nuestro cansancio no es por tenerlos a ellos sino por criar sin tribu
  • Que sepan que su colaboración nos es de gran ayuda pero que no es su trabajo ni su responsabilidad preocuparse por ellos ni por nosotros
  • Que se den cuenta que mamá no es perfecta ni pretende serlo, pero que cuando se da cuenta de que algo no se ha hecho bien pide disculpas e intenta rectificar (Gran lección de vida esa)
  • Que se sientan queridos, valorados, respetados y apreciados en su individualidad.
  • Que no crezcan creyendo que nuestro amor hacia ellos depende del “trabajo” que realizan para nosotros
  • Que entiendan que el amor se demuestra con acciones y que quieran contribuir a aligerarnos la carga por eso, porque nos aman, no porque se sientan obligados
  • Que si algún día deciden ser padres y madres disfruten de y con sus hijos, de estar tiempo con ellos disfrutando y que lo hayan aprendido de nosotras.

Disfrutar con los hijos

 

Querida madre desbordada como yo,
sola como yo

imperfecta como yo,
desquiciada por momentos como yo,
 perfeccionista como yo,
histérica a ratos como yo,
inconsecuente entre lo que piensas y lo que haces como yo,
frustrada por no conseguir que las cosas salgan siempre como quieres como yo,
soñando con tener unas vacaciones sin niños aunque no lo confieses delante de ellos ( o sí) como yo,
envidiosa de las madres perfectas como yo,
celosa (a ratos) de las que tienen hijos perfectos como yo…
Mala madre y Buena madre COMO YO
Querida compañera… como una vez leí a una madre imperfecta… recuerda que:

Las renuncias de las madres-Nohemi Hervada

Las renuncias de las madres-Nohemi Hervada

 

 

PD: Dedicado a Inma y a todas las madres desbordadas, solas, imperfectas, desquiciadas, perfeccionistas, histéricas, inconsecuentes, frustradas, soñadoras, envidiosas, celosas, a todas las Buenas y Malas madres a la vez.
Imagen destacada ©BadMoms 
Film

 

Entrevista a Aitana Oliva, madre de acogida: “Mi objetivo es que estos niños puedan conocer la infancia como un periodo feliz, de calor familiar, seguridad, amor incondicional y atención individualizada.

Entrevista a Aitana Oliva, madre de acogida: “Mi objetivo es que estos niños puedan conocer la infancia como un periodo feliz, de calor familiar, seguridad, amor incondicional y atención individualizada.

Aitana  contactó conmigo para saber si podía ayudarla a ella y a su familia a afrontar la separación de su bebé de acogida.

Me explicó la situación y le respondí que no tenía experiencia en esas situaciones, pero que lógicamente esa separación iba a signifcar un duelo, y que todos los duelos tienen cosas en común, por lo que algunos consejos  y pautas serían aplicables también a su proceso de despedida definitiva del bebé en acogida.
A partir de esa conversación y de algunas otras me di cuenta de que este tema nunca había sido abordado en el blog. Me ofrecí a colaborar con ella si decidía hacer algo para mejorar o hacer más llevaderos estos procesos a las familias, teniendo en cuenta mi experiencia en las necesidades de los bebés por un lado, mi experiencia en porteo, masaje y contacto como elementos favorecedores del vínculo por otro y mi experiencia en duelo.
Durante esas conversaciones le propuse a Aitana que escribiera lo que sentía. La escritura es una excelente forma de ayudarnos a afrontar situaciones difíciles y dolorosas, puede ser parte también de los rituales de despedida. Aceptó y fuimos más allá pensando en hacer una entrevista para dar a conocer la realidad de esos niños y sus familias de acogida.

Quiero agradecerle a Aitana su generosidad.
Su generosidad para contarnos su vivencia con ilusión a pesar de que me consta ha sido difícil poner en palabras algunas de las intensas emociones que ha vivido esto años, y que aún siente.
No me canso de decir que la mayoría de lo que sé la he aprendido de personas generosas como ella que en algún momento de sus vidas compartieron conmigo su intimidad. Mujeres  ( y algún hombre) que me permitieron acompañarles y escuchar sus vivencias, sus emociones, sus experiencias…
Hoy le agradezco  a Aitana que haya querido compartir su historia  con el resto del mundo. Sé que es una entrevista larga y que no es un formato que suele gustar en blogs, pero no sobra ni una coma, ni un punto, ni un párrafo.
Te pido que la leas, que escuches la voz de esta madre de acogida a través de sus palabras… y que nos ayudes compartiéndola.
Gracias Aitana, a ti y a esas maravillosas criaturas que pasaron por tu vida y que te han ido convirtiendo en la maravillosa persona y madre de acogida que eres hoy.

 

ENTREVISTA

  • ¿Quién eres?, cuéntanos algo de ti

Soy una mujer de 38 años, sin hijos. Profesionalmente no me dedico a nada relacionado con los niños, no obstante me encantan y me parece que son un gran ejemplo a seguir.

Soy una persona normal y corriente, con mis propios proyectos, inquietudes, ideales y sentimientos.

Hace unos 4 años y pico, a través de un anuncio de la televisión de la Comunidad de Madrid, conocí la existencia de este programa. Me informé de si en Canarias existía algo parecido y empecé a hacer los trámites para ser familia de acogida.

 

  • ¿Qué es ser familia/madre de acogida?

Para mí, ser familia de acogida es dedicarte, en cuerpo y alma, al menor acogido. Generalmente estos menores tienen una historia de vida difícil, con carencias a todos los niveles.

 

MAdre de acogida

 

 

  • ¿Hay un límite de edad de los niños para ser acogidos (por pequeños o por grandes)?

Hay niños de todas las edades susceptibles de ser acogidos. Hay madres que, desde que están embarazadas, tienen claro que sus condiciones personales imposibilitan la atención que precisa su hijo y los ceden voluntariamente en adopción, o son los propios servicios sociales los que deciden la retirada de los menores de su familia biológica, así son declarados menores en desamparo y pasan a familias de acogida o a centros de menores hasta que su situación familiar se estabilice o se establezca otra medida para ellos. A los 18 años ya no son considerados legalmente menores lo que implica que este servicio de acogimiento familiar se extingue al cumplir la mayoría de edad, no obstante, si el menor y la familia acogente están de acuerdo, la convivencia continua.

Los menores institucionalizados reciben apoyo de la administración hasta los 21 años. Desde la Asociación de Familias Acogentes en Ajena de Canarias estamos trabajando para que los menores acogidos que cumplan 18 años en familias de acogida y, bilateralmente, decidan continuar conviviendo, reciban ayudas de la administración.

 

  • ¿Se requiere algo especial para ser familia/madre de acogida?

Para ser familia de acogida lo principal es estar convencido de querer serlo. Hay un servicio del Gobierno de Canarias que ofrece un curso informativo a aquellas personas interesadas. Cuando se conocen en profundidad los detalles y lo que conlleva el acogimiento de un menor, se rellena y se registra la solicitud. Posteriormente, una comisión multidisciplinar de técnicos (psicólogos, trabajadores sociales, educadores, etc), hace una valoración de la familia para declarar su idoneidad/no idoneidad. Una vez recibida la idoneidad, la familia pasa a formar parte del banco de familias de acogida y a estar disponible para que un menor, varios menores, grupos de hermanos, etc, se inserten en su familia como un miembro más.

Los acogimientos pueden ser de diferentes tipos: acogimiento de urgencia, acogimiento simple, acogimiento permanente, acogimiento profesionalizado… Además, cada familia puede elegir el número de menores a acoger, el rango de edad, y otras características.

 

  • ¿Por qué te/os decidisteis a participar en este programa?

Madre de acogida Se me parte el alma al pensar en un niño sin familia. Me siento socialmente responsable de contribuir, con mi granito de arena, a evitar que ésto suceda.

Hay muchos niños pasando momentos difíciles, cerca de nuestras casas, que no pueden estar con sus familias biológicas.

Desafortunadamente, no puedo cuidar de todos ellos pero, al menos, pretendo que, aquellos que pasen por mis manos, puedan conocer la infancia como un periodo feliz, de calor familiar, seguridad, amor incondicional y atención individualizada.

Los niños de ahora son los adultos del futuro y creo que, entre todos, podemos construir una sociedad más amable, más solidaria, un mundo mejor. Una infancia sana es fundamental para llegar a ser un adulto completo, sin carencias, resiliente, altruista, feliz.

 

  • ¿Cuántos niños has tenido de acogida, qué edades tenían y cuánto tiempo?

Ya han pasado por mis manos cuatro bebés.

La primera fue una niñita prematura, la acogimos cuando le dieron el alta hospitalaria, con un mes de edad y 2,5 kg de peso, era preciosa y creció, durante los 3 meses que la tuvimos, a velocidad de vértigo.

La segunda fue otra niñita de 10 días, todavía con su cordoncito umbilical, nos ocupamos de ella durante casi 5 meses, fue una delicia y una alegría.

Al poco tiempo nos avisaron para acoger a un bebé, tenía casi 6 meses, fue una urgencia, cuando se encontró otra medida más estable para él se fue de nuestra casa, sólo estuvo 2 meses, era un bebé muy tranquilo y glotón, aprendió a gatear con nosotros y a reirse a carcajadas.

Por último, tuvimos, durante 16 meses a un bebé que llegó con 5 meses, está muy reciente su despedida y me cuesta mucho trabajo hablar de él, tengo la herida todavía abierta.

  • ¿Cómo se enfrenta una madre de acogida al momento de la separación definitiva?

Yo sólo puedo hablar de mi experiencia personal y de lo que he sentido en cada una de las despedidas de mis cuatro maravillosos bebés.

Madre de acogida

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Mi compromiso como familia de acogida es el de involucrarme durante un periodo máximo de 6 meses en el cuidado de un menor entre 0 y 3 años. Soy familia de acogida de urgencia y pueden avisarme en cualquier momento de que hay un niño que, en ese momento, necesita de mí.

Los primeros tres bebés que llegaron a mis manos estuvieron, el que más, 5 meses conmigo. La separación siempre es dura. Mi vida gira en torno a ellos durante ese tiempo, día y noche, entre biberones, pañales, colechando y porteándolos, allá donde voy yo vienen ellos conmigo. Dejo mi vida personal de lado y entro en el mundo bebé de forma inmediata. Mis amigas, que a veces se pierden con tanto bebé, me preguntan si estoy en fase “yanomami” (ya no mami) para poder contar conmigo.

Desde que, el servicio de menores, avisa de que el acogimiento está llegando a su fin, el nudo en el estómago es inevitable. Los bebés no entienden lo que pasa, pero no me cabe duda de que, aunque no dominan el lenguaje oral, perciben el estado emocional que conlleva esa fase. Así que siempre les cuento lo que está pasando y lo que va a pasar próximamente. Ya me empiezo a despedir de ellos.

vacíoEs inevitable que se te pase por la cabeza, en los últimos días, que es la última vez que vas al parque con él, el último baño, el último cambio de pañal, etc. Mi familia se implica mucho, compartimos mucho tiempo con ellos, y lo pasan muy mal cuando se van. Soy consciente de que ellos no han elegido ser familia de acogida y que, por mi elección personal, les ha tocado serlo. Esta cuestión ha hecho que me plantee muchas cosas como distanciarme de mi familia mientras se esté desarrollando un acogimiento, pero no soy capaz de hacerlo, además no sería justo ni para el bebé ni para ellos.

Os podreis imaginar la dureza de la situación cuando vuelves a casa sin él, encuentras vacío, un vacío tan grande que se requiere tiempo para recuperarse emocionalmente.

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El caso del último bebé fue diferente al resto, se trataba de un caso complicado, por la presencia de su familia biológica y su interés por recuperar la tutela del pequeño. Lo que iba a ser un acogimiento de pocos meses, se convirtió en casi un año y medio de convivencia, desde los 5 meses hasta los casi 2 años de edad. Lo vi aprender a darse la vuelta en la cama, lo vi gatear, caminar y correr, había empezado a hablar y a llamarme. El hecho de pensar que tendría que separarme de él me desgarraba. Realmente no podía imaginarme la vida sin él. Mi vida había estado paralizada durante un año y medio y me dediqué a él en exclusiva, exactamente igual que lo haría con mi hijo.

madre de acogida

  • ¿Hacéis algún tipo de ritual de despedida?

libro de vidaOtra vez sólo puedo referirme a mi caso personal.

Cuando la despedida se acerca, intento racionalizar la experiencia e intento que, la noticia de que va a tener una familia definitiva, sea motivo de celebración. Lo solemos celebrar con mi familia, aunque es una celebración agridulce.
Además, les preparo una maletita para que se la lleve su nueva familia con sus cosas personales, algún juguete al que tenga especial cariño, algunas mudas de ropa, sus biberones, etc.
Lo más significativo para mí es el libro de vida que les preparo, en ese libro cuento cómo han transcurrido los meses de nuestro camino en común, cuento los avances, coloco fotografías y otros recuerdos, es como un diario que relata el día a día con ellos. Además, la nueva familia se lleva, en formato digital, todas las fotos y videos que le hemos hecho al bebé (que no son pocos) con la intención de que ellos mismos conozcan a su hijo los meses previos a la adopción.

Cuando se van, lo primero que hago es recoger cualquier artículo que me recuerde a ellos, cambio el mobiliario de lugar y dejo fluir el sentimiento de vacío que siento, esa tristeza profunda, ese saber que ya nunca voy a volver a tenerlo entre mis brazos.

 

  • ¿Preparas al niño de algún modo?

Madre de acogida

 

En el último y más duro de los 4 acogimientos, la Administración pública junto con la organización colaboradora, creyeron conveniente realizar un periodo de adaptación con la nueva familia antes de llevárselo definitivamente. El bebé, con casi dos años, se sentía muy apegado a mí, su figura de referencia. Este periodo duró 48 horas, el primer día el bebé pasó la tarde con sus padres y volvió a dormir a casa, y el día siguiente, lo recogieron por la mañana y hasta la noche no lo volvimos a ver, sólo para darle la cena y dormir. El tercer día, por la mañana, se fue para siempre y no he vuelto a tener noticias de él. Está siendo muy duro.

Con los 3 primeros bebés no hubo periodo de adaptación, en cuestión de una hora, los bebés se fueron con su nueva familia, totalmente desconocida para ellos.

 

  • ¿Sigues teniendo contacto con él/ellos?

De los cuatro niños a los que he acogido, a día de hoy, tengo contacto con la mitad de ellos. Al tercer bebé, sólo lo tuvimos un par de meses y lo desviaron a otra familia de acogida con la que tuvimos relación un tiempo. Con las familias adoptivas de las dos primeras niñitas tenemos muy buena relación, los consideramos y nos consideran parte de la familia. Es complicado de llevar el pensar que mantener contacto con el bebé depende exclusivamente de la familia a la que se vaya, además, me consta que los técnicos del servicio de adopción recomiendan a las familias adoptivas que corten vínculos con los acogentes. Con mi pequeñín, que se fue hace un mes y medio, no tengo ninguna relación a día de hoy. No te imaginas el dolor que me causa y el alivio que sería que su familia me dijera que está bien, que está adaptado, que es feliz.

 

  • Cuando hay hijos propios ¿cómo viven estos la “partida” del bebé acogido?

En mi caso no tengo hijos y no puedo contestar a esta pregunta en primera persona pero creo que los niños tienen la capacidad de adaptación mucho más desarrollada que los adultos, por lo tanto pienso que los hijos de las familias acogentes se adaptarán rápidamente a la vida sin el niño acogido.

 

  • ¿La familia que adopta qué relación suele tener con vosotros?

Con las dos familias que han adoptado a mis niñitas tenemos una relación preciosa, ellos se sientes agradecidos por habernos dedicado, durante meses, al cuidado de sus hijas. Y nosotros, muy agradecidos por permitirnos seguir en contacto con ellos y poder ver lo felices que están y cómo se desarrollan y crecen las niñas.

 

  • ¿Eres consciente de que hay un duelo?

A día de hoy soy consciente del duelo que hay que pasar cada vez que se va un niño.

Resulta difícil llamarlo así porque generalmente se relaciona la palabra “duelo” con muerte, no obstante, el vacío que se siente es similar. Por fortuna, racionalmente, es más fácil de llevar que un duelo por fallecimiento. Cuando llega el momento de la separación sabes que ya ha finalizado tu labor, te sientes orgullosa de lo bien que lo has hecho y tienes la satisfacción de haber dado lo mejor de ti, también sabes que está con una familia que lo va a cuidar bien (cuando se va a adopción suelen ser familias que llevan una media de 8 años esperando para adoptar un bebé, así que los reciben con mucho amor). Esta parte racional no quita que emocionalmente te quedes destrozada y que tengas que pasar un duelo, un duelo que a veces tarda muchos meses en pasar y que te va dejando cicatrices en el corazón.

 

  • ¿Qué te resulta más difícil?

maletaPara mí, lo más difícil del acogimiento, es la fase de la despedida. Lo más difícil empieza en el momento en el que te avisan, con una llamada telefónica, de que se le está buscando familia. Son muy duros los últimos días con el bebé y es muy duro cuando se va y dejas de tenerlo en tus brazos, cuando tienes que recoger sus cosas de la casa, cuando no lo oyes corretear, cuando no lo oyes llamarte y sabes que ya se acabó. Cuando pasan unos días, noto cómo se va alejando la sensación de estar con él, su olor, su tacto, la sensación de llevarlo en brazos, de dormir con él, se va alejando de mi memoria, de mis sentidos, y eso duele mucho. Duele tanto que a día de hoy, un mes y medio después, todavía me duele mucho, todavía no soy capaz de ver sus fotos y sigo soñando casi a diario con que sigue conmigo.

Lidiar con la Administración tampoco me resulta fácil, a pesar de tener los mismos intereses. Siento que no se consideran seriamente las opiniones de las familias acogentes y que no se valora la labor social que hacemos. Noto falta de empatía y de colaboración. También creo que la Administración debería sensibilizar a las familias que van a adoptar a nuestros niños y explicarles que nosotros no hacemos esto por dinero, que nos implicamos emocionalmente con sus hijos tanto como con los nuestros y que no somos de piedra. Es muy difícil admitir que la familia a la que se va no quiere mantener contacto con nosotros. Creo que esta parte es la más dura y que podría tener solución si la Administración se lo propusiera.

No me cabe duda de que lo más importante para cualquier familia de acogida es que, cuando llega la hora de separarse del menor, el niño no sufra, que no viva la separación como un nuevo abandono y que la transición sea lo más suave y fluida posible. Me consta que cualquier niño se va a adaptar, con mayor o menos velocidad, a su nueva familia, sea como sea esa transición, pero también me consta que si no se hace bien ese proceso el niño puede vivirlo de forma traumática, y, aunque en el momento no se desvelen las consecuencias, cuando llegue a la adolescencia y a la adultez podrán aparecerle secuelas de aquella separación. En esta última fase del acogimiento, la actuación de la Administración debería ser impecable y no lo es. Ésto es lo que más nos preocupa a las familias.

Secundariamente también noto que no se nos cuida, muchas familias coincidimos en un sentimiento de desazón y desamparo cuando nuestros niños se van. Hay familias que acaban tan insatisfechas que no vuelven a acoger. Deberían cuidarnos y conseguir la fidelización de las familias al programa de acogimiento y la incorporación de nuevas familias. Debería ser una experiencia satisfactoria en todas las fases, incluyendo la de separación.

 

  • ¿Crees que es positivo para el bebé que se ha vinculado con una madre de acogida romper todo lazo con ella?

El principal objetivo del acogimiento es que los niños vuelvan a incorporarse con sus familias biológicas, si ésto no sucediera, opino que, lo ideal para el bebe/niño sería quedarse, para el resto de su vida, con la familia de acogida, con la que ha creado un vínculo y con la que se siente seguro. Por ley no funciona así.

He estado leyendo algo sobre el tema y entiendo que una separación brusca del niño con su figura de referencia puede ser traumático y tener repercusiones en su vida adulta.

Supongo que, el apego profundo que se produce en los primeros años de vida con la principal figura de referencia, debe ser roto cuando se produce una adopción para que el niño pueda vincularse a otra persona, aunque no creo que lo más acertado sea una separación brusca. Pienso que esa confianza en su nueva familia tiene que ser construida paso a paso. Desgraciadamente, también soy consciente, de que los recursos de la Administración son limitados y los periodos de adaptación extremadamente cortos.

 

  • ¿Crees que es bueno que el niño mantenga contacto con su madre de acogida?

Por supuesto que sí.

Creo que cuanta más gente quiera a un niño va a ser mejor para él.

madre de acogida 

  • ¿Recibís algún tipo de apoyo psicológico?

El programa de acogimiento cuenta con psicólogos para atender a las familias de acogida, durante el acogimiento o tras su finalización. Mi experiencia personal indica que los recursos son insuficientes y que no se satisfacen las necesidades de apoyo a las familias.

 

  • ¿Grupos de apoyo o similar?

Actualmente no contamos con grupos de apoyo en el programa de acogimiento familiar del Gobierno de Canarias. Hace unos meses, en la Asociación de Familias de Acogida en Ajena de Canarias (www.asfaca.es), surgió la idea de crear grupos de apoyo entre familias y solicitar a la Administración ayuda profesionalizada para dirigir estos grupos. Se está trabajando en ello.

 

  • ¿Qué cambiarías del proceso?

Bufff, muchas cosas cambiaría y eso que yo sólo conozco una pequeña parte de la realidad del acogimiento familiar. Voy a enumerar los principales puntos e intentar resumirlos.

  • Los periodos de adaptación de los niños cuando salen en adopción, deberían personalizarse, deberían contar con las familias de acogida para idear el plan de acoplamiento y permitir que la familia de acogida esté presente en el mismo, si así lo desea. Además, bajo mi punto de vista, los bebés, independientemente de la edad que tengan, también necesitan unos días de adaptación con su nueva familia, actualmente la entrega se hace en una hora.
  • Los periodos de adaptación deberían ser más pausados, y no pretender que en dos días, un niño de casi dos años, que ha convivido con la familia de acogida por casi un año y medio, esté adaptado a una nueva familia. Pienso que dedicar más tiempo a esta fase del acogimiento por parte de los técnicos del Gobierno de Canarias y de Aldeas Infantiles, si procede, aseguraría que la pérdida que sufren los niños al cambiar de familia, al romper con las familias que ellos consideran propias, no sea traumático. Actualmente me duele mucho pensar que mis niños hayan vivido ese cambio como otro abandono más en sus vidas.
  • Se podría mejorar la asignación de los niños con las familias. Hay muchas familias que tienen la idoneidad para un tipo de acogimiento y les asignan niños destinados, previsiblemente, a otro tipo de acogimiento. Este punto también va relacionado con las prolongaciones excesivas de los acogimientos. Mi último caso pasó de ser una urgencia, de una duración máxima de 6 meses, a una convivencia de 16 meses.
  • Las visitas con la familia biológica. Este tema es bastante delicado. Es un derecho de los niños y de sus familias el tener contacto y las familias de acogida estamos dispuestas a facilitarlo aunque tengamos que invertir nuestro tiempo en ello, además de los nervios que supone dejarlo en el punto de encuentro. El problema surge cuando el niño no se queda bien con su familia. El caso de mi último acogimiento fue así. Mi bebé nunca se quedó tranquilo con su familia biológica, a veces se pasaba prácticamente la hora entera llorando. Sus padres desaparecieron durante un periodo de 6 meses y a la vuelta se restablecieron las visitas con ellos, lo que supuso nuevamente un suplicio para el menor. Creo que los técnicos deberían prestar más atención al interés superior del menor, hay casos en los que es obvio que las visitas no le sientan bien. Si necesitan orden judicial para interrumpir las visitas sería cuestión de solicitarla.
  • Cuidar a las familias de acogida creo que es uno de los temas cruciales para fidelizar a las familias que hacen esta labor social, las familias de acogida necesitan apoyo. Este es el principal objetivo de ASFACA, Asociación de Familias Acogentes en Ajena de Canarias.
  • La formación continua a las familias de acogida creo que sería un punto relevante a tratar por parte de la Administración. Yo llevo más de 3 años en este programa y nunca me han avisado para asistir a cursos, charlas, talleres, etc.
  • La Administración podría organizar la información que van a necesitar las familias que se incorporan al programa, de tal forma que sepan los trámites que tienen que gestionar.
  • Agilizar los procesos y solucionar lo antes posible los casos de menores en desamparo. La mayoría de los procesos van muy despacio.

 

  • ¿Qué le dirías ahora a ese bebé si pudieras?

Le diría que siempre va a estar en mi corazón, que me ha llenado de amor, que nunca lo olvidaré aunque no podamos vernos, que ha sido un regalo para mí poder compartir mi vida con él durante este tiempo, que siempre podrá contar conmigo, que somos su familia….

 

  • ¿Qué le dirías cuando tenga edad para comprender su historia?

Yo, desde el principio, desde que los cojo por primera vez les explico la historia de su vida, por lo tanto, ya crecería sabiendo que ha pasado en su vida y lo normalizaría. Estos niñitos tienen muchas familias que los quieren; la biológica, la de acogida y la definitiva.

 

  • ¿Qué le dirías a los padres que adoptan?

Les diría que no nieguen a sus hijos el conocer su historia, que no les nieguen el amor de toda la gente que los quiere.

Con respecto al acogimiento les diría que se pusieran en el lugar de las familias de acogida, que empatizaran con ellas e hicieran una pequeña reflexión. Ellos tienen la capacidad de que pasemos un duelo mucho más llevadero.

 

  • ¿Qué nos dirías al resto que desconocemos esta realidad?

Aunque hay muchas cosas para mejorar en el programa de acogimiento familiar en ajena de Gobierno de Canarias, la realidad es que el mejor lugar para que un niño se desarrolle de forma integral es una familia.

La vida no nos trata a todos igual y, desgraciadamente, hay muchos menores tutelados por el Gobierno de Canarias, más de la mitad está en centros.

Desde aquí aprovecho para animar a la gente a acoger. Es una experiencia inolvidable y gratificante.

A pesar del sacrificio que conlleva, el amor dado y recibido compensa todo con creces.

Llevo casi 4 años en el programa y no tengo idea de salirme de él, pienso que eso dice mucho.

 

Quiero agradecer la oportunidad de hacer esta entrevista. Ojalá que sirva para dar a conocer la realidad del acogimiento familiar y divulgar el programa del Gobierno de Canarias.

Para recibir información sobre acogimiento familiar pueden llamar al 012 o ponerse en contacto con la Asociación de Familias Acogentes en Ajena de Canarias. www.asfaca.es

Aitana Oliva
Madre de acogida 

No quiero la baja maternal

No quiero la baja maternal

No.
No quiero la baja maternal

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NO quiero la baja maternal, ni el permiso de  maternidad, ni la licencia retribuida, ni nada que se le parezca.
Entre otras cosas porque no estoy enferma, porque no necesito que me den licencia para ser la madre de mis hijos ni que nadie me lo permita.

El lenguaje que usamos delata mucho  más de nuestra actitud hacia lo nombrado de lo que pensamos.
Estamos tan acostumbrados al lenguaje peyorativo en femenino y hacia los niños que a veces no somos conscientes de lo insultante que es nuestro vocabulario del día a día, y de cómo transmitimos atributos negativos de forma inconsciente (como si no fuera bastante todo lo que tenemos que oír de forma más directa).

Si eres un zorro eres un tío listo y avispado, si eres una zorra eres una fulana ramera, o una arpía.

Si eres un niño todos los adjetivos del tipo “mimado, consentido, zalamero, listo, etc…” tienen connotaciones negativas.

Y como pocas cosas hay  más intrínsecamente femeninas que la maternidad, pues en este ámbito el lenguaje es innegablemente paternalista, sexista, violento, condescendiente e insultante. 

Por eso si ya es vergonzoso que la ley nos obligue a reincorporarnos al trabajo a las 16 semanas de haber tenido a nuestro bebé, que encima  a ese tiempo se le nombre como “baja”, “licencia” o “permiso” no hace sino acrecentar la idea colectiva de que “alguien nos hace un favor dejándonos estar ese tiempo con nuestro bebé, o lo que es peor, nos lo permite.

Ese tiempo es nuestro

.

Así es.
TAn sencillo como eso: ese tiempo tras nacer nuestro bebé ES nuestro.

Nadie debería  concedernos algo que es nuestro por derecho.

Y mucho menos atribuirse mérito por ello.

 

La madre tiene el derecho a estar y criar a su bebé y el bebé el derecho y la necesidad de estar con su madre para ser criado como espera y merece.  Limitar el tiempo mínimo en el que el bebé necesita constantemente a su madre a 16 semanas demuestra una completa ignorancia de las necesidades biológicas, psicológicas y emocionales de los bebés, y no deja de ser una especie de sistema de restricción de derechos inalienables.  Y encima llamar  esa limitación antinatural  como la llamamos actualmente es una total desconsideración y falta de respeto a la madre y al bebé.
No pedimos permiso para no ir a trabajar los días libre, porque es lo normal, es nuestro tiempo libre y no deberíamos llamar al tiempo libre que tenemos tras haber nacido un hijo ni “baja” ni “licencia” ni “permiso”.

Periodo maternal retribuido

No tengo una alternativa  que me convenza a todos lo niveles de cómo llamar a ese tiempo,  se me ocurre nombrarle como periodo maternal retribuido, a falta de que  pensemos en ello y se nos ocurra algo más acertado y que refleje más la realidad de lo que son esas semanas. Porque desde luego ninguna de esas formas habituales me convencen.
Hay aún una gran parte de la población que cree que las “bajas maternales” son una carga para los sistemas de seguridad social de los países. Yo he oído a algunos “iluminados” decir que es injusto que sus impuestos nos paguen “vacaciones” a las mujeres solo por parir. Igual el día que esa persona se jubile estará bien recordarle que su pensión sale de los impuestos de los contribuyentes que parieron aquellas mujeres a las que “él subvencionó las vacaciones”.
Fue un caso aislado, pero lamentablemente a nivel más amplio esa es la idea de fondo por la que en nuestro país ningún partido político se ha comprometido a ampliar ese periodo. Todos ven un gasto, no una inversión.
No voy a repetir que hay otros modelos que han apostado precisamente por lo contrario, por invertir en que las madres maternen durante más tiempo y en una sociedad de adultos más sanos por haber sido criados de una forma más parecida a como merecen. Pero no está de más recordar que esos modelos existen y funcionan.

Aunque claro, Spain is different y aquí lo que hacemos es “repartir lo poco que hay” en aras de la igualdad…porque ya se sabe que es mejor ser políticamente correcto que políticamente justo

 

¿Conciliación?

 

Y por eso nuestro maravilloso sistema lo que hace es que si papá quiere disfrutar de ejercer de padre es a costa de que la madre renuncie a parte de su derecho de ejercer de madre. O sea, una vez más alguien decidiendo hasta qué grado nuestro derecho es o no nuestro.
Y como siempre digo… así nos va…

Imagen destacada ©Maitena
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Ser Madre: perder libertad, ganar muchas otras cosas

Ser Madre: perder libertad, ganar muchas otras cosas

Seguramente hoy has mandado una felicitación a tu madre o a todas las madres que conoces.
Seguramente estos días te has dado cuenta que la publicidad iba toda de madres. TV y medios llenos de anuncios alabando las virtudes de las mamás.
Seguramente has recibido el regalo que tus niños  han elaborado  para ti.
Seguramente alguno de los tuyos ha recorrido estos días las tiendas para encontrar algo especial y no caer en la supina estupidez de regalar un electrodoméstico.
Seguramente hoy toca comida familiar alrededor de esa persona inigualablemente importante en vuestra vida:  mamá.
Seguramente eres de los que crees que no hace falta un día especial para demostrar el amor y el aprecio pero te gusta la idea de que haya al menos un día señalado que sirva de homenaje.

©NOhemiHervadaYo no he mandado ninguna felicitación.
Mis hijos no saben qué día es hoy.
Pero hoy quiero hacer un homenaje  a las madres. No por ser el primer domingo de Mayo, sino porque es domingo, porque estoy sentada en mi sofá con un café que saboreo y porque estos días me apetece escribir y así es como suelo hacerlo.

.Estas últimas semanas  he pensado mucho en el precio que pago por ser madre.

Yo no he tenido que renunciar, como decía en mi artículo más leído “Las Renuncias de las madres” , a una oferta de trabajo tentadora. O no exactamente.
Pero sí he renunciado a cosas. O mejor: He escogido

  • *He escogido no dormir  sin despertares
  • *He escogido pasar mi tiempo de ocio en parques
  • *He escogido ir a la playa y no echarme una siesta al sol o nadar sola mar adentro
  • *He escogido no poder planear mi agenda con antelación
  • *He escogido limitar mis viajes al máximo que mi hija pequeña tolera estar separada de mí
  • *He escogido posponer trabajos interesantes
  • *He escogido perder una relación de pareja que quería ser el primero de mis intereses
  • *He escogido perder  “amistades” que no respetaban a mis hijos
  • *He escogido cambiar novelas por cuentos
  • *He escogido las princesas y los Jedi en vez de las pelis de miedo
  • *He escogido cambiar una casa ordenada por un hogar disfrutable
  • *He escogido  disfrutar desayunos en vez de cenas como vida social
  • *He escogido montar en bici a patinar
  • *He escogido que mis hijos sepan que ellos están antes que los demás, aunque a veces el corazón duela
  • *He escogido ser feliz siendo madre
  • *He escogido ser una madre feliz
  • *He escogido todo el aprendizaje que conlleva : amar de verdad, humildad, a librarme de egos y egoísmo, consecuencia, respeto, humanidad, empatía, paciencia, perdón sin rencor, a encontrar siempre lo realmente importante…
  • *He escogido permitir equivocarme y perdonarme sin culparme
  • *He escogido dejar que ellos me enseñen las lecciones importantes que olvidé
  • *He escogido que mis hijos no sean niños obedientes
  • *He escogido que me quieran imperfecta pero veraz
  • *He escogido  reír con ellos a llorar con otros.
  • *He escogido llorar con ellos a reír con otros
  • *He escogido a mis co-madres, a esas madres y no madres que son como hermanas: mis amigas
  • *He escogido compartir esto contigo y que tengas cada día de tu vida un Feliz Día.

Si quieres hacerme un regalo compártelo con las madres y no madres, con los hijos y sus padres

Quizás te guste leer:
Vender el Alma por un Abrazo

La maternidad nos cambia

La maternidad nos cambia

Debe ser que no veo Tv y por eso los debates en mi muro de Facebook me gustan cuando se hacen con respeto.

Al hilo del post que publiqué ayer sobre Carolina Cerezuela surgió un interesante intercambio de opiniones.
Que todos juzgamos o nos sentimos juzgados, eso creo que lo tenemos más o menos claro. Que juzgamos a veces sin saber que lo hacemos, de eso no sé si somos tan conscientes.

He pensado mucho en el tema de por qué nos lanzamos al juicio con tanta alegría. Imagino que no hay una única razón. Influirá  el hecho de ser criados y educados en sistemas basados constantemente en juicios: “sí-no” ,”bien-mal” ,”bueno-malo”

Ese decidir si algo cumple lo establecido o se aleja de ello y en base a eso etiquetarlo es  prácticamente la base de casi todos los sistemas de educación.

Eso y la culpa.

La culpa que nos acompaña permanentemente, sobre todo a las mujeres, y más aún a las madres.

Creo que juzgamos a los demás porque en el fondo nos juzgamos constantemente a nosotros mismos, y a veces la única forma de absolvernos es pensar que los otros están peor

Sea como fuere, hoy se escribieron  en mi muro, algunas reflexiones que quiero compartir con vosotros, al hilo de este debate eterno entre madres,  tipos de madres, formas de criar y visibilización de unas y de otras:

 

“Sabemos que la lactancia es fundamental pero también debemos recordar que ser madre dura muchos años más. Cuando mis amigas, madres de hijos de 17, 18, 20 y 21 me oyen hablar de estos temas siempre me dicen: “eso es una parte mínima”. Y conforme van creciendo mis hijas me voy dando cuenta. Lo más importante para mí es estar y estar de una manera amorosa y que eduque a la vez.”
G.L.

 “Y si en un principio pensaba todo lo contrario y al ser madre se ha dado cuenta de que le puede más su instinto materno que las convenciones sociales ¡olé por ella! No sería la primera ni la última”
P.O.

“No hay nunca dos circunstancias iguales ni tampoco hay un estándar claro de lo que es “normal”.”
V.B.

Y tras estos y muchos otros comentarios, más  a favor  o menos, de lo que yo publiqué ayer, me quedé pensando  en todos los absolutos que tenia como certeros y que se me han ido cayendo por el camino… En cómo antes era más “radical” en algunos conceptos y cómo el juicio aparecía fácilmente.
No es que ahora lo haya conseguido desechar del todo, pero ahora mis principios inamovibles son muchos menos.
Sigo creyendo que :

“Lo único “normal” es lo que necesitan los bebés…

fuera de ahí…

hay tantos factores envueltos en cómo las madres los satisfacemos….”


A  más de una nos ha pasado que ha sido la vivencia de ser madre la 
que nos ha hecho cambiar, a veces, incluso a pesar de nosotras mismas.
Yo misma ahora digo “Diego”, donde antes dije “digo”. Yo me he tragado muchas de mis ideas preconcebidas de lo que era ser madre, o de cómo me comportaría ante determinadas actitudes de mis hijos.

O lo que queda aún por cambiar a medida que nuestros hijos crecen, o que tenemos más hijos, o que nuestras circunstancias cambian. La vida es cambio, y cambiar no es malo. De hecho, es muchas veces  ese cambio lo que nos hace ser mejores.

Si La Cerezuelo escogió voluntariamente dar biberones y a pesar de eso colecha y se expresa así es que no todo está perdido,  es que el instinto materno tiene más poder del que nosotras mismas creemos.

Si os gustan este tipo de reflexiones, ya sabéis que podéis darle a Me Gusta a la fan page de Mimos y Teta y suscribiros a las publicaciones para no perdéroslas 😉

 

Y si aún no lo has hecho RT mi texto más compartido: Las Renuncias de las Madres

Carolina Cerezuela habla de su maternidad y yo me alegro

Carolina Cerezuela habla de su maternidad y yo me alegro

Hoy he leído la entrevista que publica ElComercio.es a Carolina Cerezuela y la he compartido en las redes sociales.
Mi comentario ha sido exactamente este:
Comentario sobre la entrevista a Carolina Cerezuela

Cuando comparto algo en Facebook / Twitter lo hago por diferentes motivos. A veces porque me gusta, porque estoy de acuerdo, porque me parece interesante, porque es divertido o curioso. Rara vez, si es que lo he hecho alguna, lo hago por considerarlo ejemplarizante. O al menos no en positivo.
Como ya pasara con Elsa Pataky y otras ( recuerdo el caso de Elsa porque es el que tengo más reciente en la memoria) cuando comentamos que personas conocidas como ella, declaran abiertamente que dan teta, o que colechan, o que prefieren postergar la vuelta al trabajo para disfrutar de sus hijos,  en vez de alegrarnos por cómo contribuyen a derribar clichés sobre esta forma de criar a los hijos respetando sus necesidades, aparecen voces criticando:
-“Que si qué merito tienen si tienen niñeras” ,” que  si tienen dinero para servicio doméstico y así cualquiera” ,”que si ellas pueden porque ganan una pasta trabajando solo un día con un posadito”, “que si en vez de “cueva” tienen mansiones” y similares.
La verdad es que a mí me importa bien poco lo que haga cada una en su casa mientras no haya maltrato. Y tengo claro que cada realidad es única y que cada cual hace lo que puede con lo que le ha tocado vivir. No pretendo dar lecciones ni poner ejemplos, y mucho menos de personas a las que no conozco más que de verlas en la TV. Pero seguiré compartiendo este tipo de noticias por varios motivos, porque como dije en mi muro, más allá de las circunstancias favorables de Carolina Cerezuela y su pareja, o de Elsa Pataky, o de Mayim Bialik, o de cualquier otro personaje relevante, que les permiten criar como ellos han decidido, lo que me interesa es que le dan voz a una realidad  no siempre escuchada. A una realidad mayoritariamente acallada, sobre todo entre los sectores de más influencia en los medios. Realidad que Carolina Cerezuelo deja clara en  la entrevista:

 

Fragmento de la entrevista publicada en ElComercio.es

Fragmento de la entrevista publicada en ElComercio.es

«Los niños no han nacido para llorar,

sino para crecer tranquilos y sentir que están en un entorno seguro.”

 

Captura de pantalla 2015-04-04 21.49.40En un mundo en el que mucha gente cree que la única verdad es la que sale en TV, en la misma TV en la que “periodistas” como la Sra. Quintana reniega del hecho de que seamos mamíferos, en la misma Tv en la que el Sr. EStivill  y SuperNanny aparecen como los referentes en la crianza de los hijos, en ese medio, que una  “famosa”,  con posibles, no sospechosa de ser de una secta hippie o una antisistema  o una doula caníbal, elija manifestarse así, para mí es motivo de alegría.

Si en las críticas aparece además  su talla  o su cuenta bancaria, lo que creo es que tenemos que revisarnos algunas de nuestras creencias más profundas.
Porque si consideramos que esta forma de criar a los hijos no es ninguna etiqueta (odio tener que calificar a la crianza con “natural”, “respetuosa”, “con apego” o similares), sino que ES lo que significa de verdad “CRIAR”, entonces deberíamos entender que es la opción que deberíamos escoger todos, al menos al grado que nuestras posibilidades nos lo permitan.

Y cuando personajes del mundo de la moda, del cine, de la política, o de cualquier otro con influencia mediática se definen partidarios de criar a sus hijos, están contribuyendo a derribar prejuicios y a abrir mentes.

Si en vez de criticar a quienes pueden y deciden hacerlo ( no olvidemos que hay una mayoría  que también puede  y no lo hace), sencillamente nos alegramos de que en otra familia más, los niños duermen acompañados de sus padres, en vez de llorar estivilizados en otro cuarto, dejaremos de lanzar  comentarios que destilan un tufillo  a “rancio”,  a envidia o a autocomplacencia.

El mayor enemigo de las madres

El mayor enemigo de las madres

No hay semana que no salte al ruedo algún debate más o menos polémico que tenga que ver con las madres.
Cuando no es un spot publicitario, es un libro, cuando no un artículo de opinión, o algún profesional “iluminado” que se cree el dedo de Dios para traernos la revelación absoluta. Otras veces sencillamente somos madres que contamos nuestras vivencias, y como la propia palabra indica, cada una la vive a su manera.

  • Hay madres que sí se sienten “en guerra” con otras, que leen agresividad donde otras sólo escriben hechos
    Y otras que no
  • Hay madres que tienen tanta herida propia que ladran a todo el que se acerca, aunque sea a consolarlas
    Y otras que no
  • Hay madres haciendo “lo que creen que es lo mejor” en contra de su propio deseo, y sufren. Y sufrirían también dejándolo de hacer porque entonces estarían sufriendo el hacer lo que desean a costa de lo que ellas mismas creen que deben hacer.
    Y otras que no
  • Hay madres que nunca se sienten satisfechas con lo que hacen
    Y otras que sí
  • Hay madres que parece que siempre lo hacen todo perfecto a sus propios ojos
    Y otras que no
  • Hay madres que no se cuestionan nada
    Y otras que sí
  • Hay madres que lo cuestionan absolutamente todo
    Y otras que no
  • Hay madres que sufren por ellas mismas
    Y otras que no
  • Hay madres que sufren por todas las madres
    Y otras que no
  • Hay madres que creen que son responsables de salvar a todos los niños del mundo
    Y otras que no
  • Hay madres que se sienten perdidas ante cualquier paso  y piden consejo a todo el mundo
    Y otras que no
  • Hay madres disfrutando su maternidad
    Y otras que no
  • Hay madres sufriendo su maternidad
    Y otras que no

Hay tantos tipos de madres como mujeres conozco.
Con unas me identifico en unas cosas, con otras en otras, pero todas tenemos algo en común.
Todas sufrimos un mismo mal. ¿Sabes cuál es?

Déjame contarte algo primero.
La semana pasada empezó con mi hijo mayor enfermo: lo que parecía un virus de estómago. Las madres sabemos que cuando los hijos enferman, toca cuadrar agendas alrededor de ese hecho.
Entonces empecé yo con una otitis: algo habitual en mí. “Cosa de un par de días” me dije.
Pero no, la infección esta vez fue brutal y me tuvo una noche entera llorando de dolor. Quienes hayas sufrido este dolor sabéis lo que supone.
Pues mientras la infección y el dolor crecía, la gripe aparece “ayudando”. Así que imaginad.
Imaginad esa escena que seguro habéis vivido de sentiros realmente mal, de no poder levantaros de la cama, pero hacerlo porque hay unos niños que te necesitan. Y tienes que salir a comprar y/o al médico porque ellos son prioridad. Y así, la gripe que debería  mejorar en 3 o 4 días, en tu caso empeora.
El mayor enemigo de las madres no es la gripe, ni cualquier otro virus, ni nuestro propio grado de autoexigencia, a veces asfixiante. Ni  la culpa que nos acompaña a cada paso como nuestra sombra. Ni siquiera son las otras madres que reflejan lo que no nos gusta o precisamente lo que nos gusta y no queremos reconocer.

Nuestro mayor enemigo es la soledad.

Yo esta semana he soñado con mi madre.
Tengo casi 44 años, mi madre hace 4 años menos una semana que falleció y yo, enferma en la cama, sólo pensaba en que necesitaba a mi madre conmigo. Para hacerme una sopa y asegurarme que ella se encargaba de los niños mientras yo dormía.

  • No podemos criar solas.
  • No estamos hechas para criar solas.
  • No podemos exigirnos estar siempre, para todos, todo el tiempo
  • No podemos vivir haciendo nuestra la expresión: “No puedo ponerme mala”
  • No podemos someternos al estrés de sentirnos responsables únicas del mantenimiento de la vida.
  • Las madres necesitamos a otras mujeres, a otras madres, a nuestras madres y a nuestras comadres
  • Nuestros hijos merecen tener personas de confianza que les puedan atender cuando mamá no puede.
  • Nosotras merecemos que alguien nos  releve y nos cuide y nos mime también
  • Nosotras tenemos derecho a sentirnos débiles y frágiles a veces.

Tomáos un par de minutos y escuchad esta canción y pensad en la letra…

Muchas madres tienen la inmensa suerte de tener un círculo cercano íntimo que las acompaña, a veces de forma casi imperceptible en su maternidad, otras de forma más que evidente. En algunos casos es ese entramado el que les permite vivir este proceso de la mejor forma. Con momentos y espacios propios necesarios.
Otras añoramos ese entramado y fuimos tejiendo uno virtual.
Yo la semana pasada puse esto en mi muro de Facebook:
Y ¿sabéis qué?
Que como ya sabía y a veces olvido, no tengo madre, mi hermana vive a miles de kms de mí y mis grandes amigas viven muy lejos…  Pero presumo de que mis amigas, casi hermanas, son muy listas e increíbles.

Y ayer me llegó un regalo de mi querida Elena López, quien encargó a Liliana González esta sorpresa para mí.

El mejor regalo para curarse de la gripe

El mejor regalo para curarse de la gripe

Gracias Elena <3 <3 <3 

 Ana Gª del Río, Elena López y yo

Ana Gª del Río, Elena López y yo

Y Gracias Ana.
Porque esta semana alguien también me ha cuidado y mimado y en parte es gracias a haberte escuchado <3

Y gracias a todo@s los que me regaláis mensajes y palabras de cariño <3 <3 <3

Aclaro antes de acabar el post que por supuesto en la mayoría de los hogares la pareja puede ser el mejor compañero de fatigas. 
Yo hablo de mi caso de madre divorciada y del de las mujeres que, o bien no tienen pareja, o no pueden contar con ella en estos temas. Pero incluso cuando sí, la maternidad lleva un componente de crianza en tribu que hace necesaria más compañía que la de sólo papá y mamá.

¿Y tú? ¿Qué opinas?
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Si te gustó este artículo, puedes leerlo editado y ampliado en mi libro “LA Maternidad Sin Tabúes” .
Ya  a la venta en edición impresa o en versión Kindle.

Libro la maternidad sin tabues

La verdadera razón por la que se critica a las doulas y asesoras de maternidad

La verdadera razón por la que se critica a las doulas y asesoras de maternidad

Igual cuando lees declaraciones contra las doulas y asesoras de maternidad por parte de colectivos, como asociaciones de matronas, de profesionales a título individual, o de personajes que no tienen nada que ver en esta historia pero que no dudan en hablar como si tuvieran una opinión que interesara a alguien más que a sí mismos, piensas que lo que les pasa es una de estas cosas:

  • No saben leer (ni escuchar).
    Porque yo no sé cuántas veces hemos explicado, por activa y por pasiva, que nuestro trabajo no es el de una matrona. Hasta matronas se lo han explicado a sus propias colegas. y ni por esas.
    EL año pasado en un curso con Nils y Jill Bergman nos gozamos todo un ejemplo de matronas empeñadas en no ver más allá de sus narices, cuando otras matronas les explicaban qué trabajo de las doulas, kangaroulas y asesoras de maternidad ellas no hacían. Dio igual. Ellas erre que erre. Y la mayoría de nosotras, incluidos los Bergman, allí flipando en colores al ver cómo algunas reconocían que ellas no hacen nuestro trabajo, pero que no querían que lo hiciéramos nosotras.
    Al más puro estilo perro del hortelano. Lope de Vega estaría orgulloso.
  • Tienen miedo por su trabajo
    Que sí, que hay crisis, que las plazas de matronas cada vez son más escasas, y pensar en trabajar de forma autónoma es muy duro… Que se lo digan  a las valientes que se han salido del paraguas de “papá administración” y trabajan ofreciendo sus servicios de forma atractiva para que las familias las contraten.
    Estas que nos critican ante el miedo responden  quejándose y atacándonos, de modo que no sólo no consiguen crear más puestos de trabajo desde la administración, sino que, una vez más, intentan que nadie más trabaje por su cuenta. “¿Qué se habrán creído estas listas, intituladas? ¿Que les va a ir mejor que a mi que he estudiado 5 años? Quemémoslas en la hoguera por atreverse a sugerir “ritos” peligrosos como un masaje, acupuntura, cantar o poner incienso. ¿Cómo va a ser eso equiparable a tumbar a una mujer en una sala fría y luminosa, atarla a la cama, ponerle un cable, engancharla a un monitor, cogerle una vía, y sobre todo decirle cómo y cuándo tiene que pujar, y decirle que no chille?”
    Todo esto por supuesto no tiene nada de ritual, salvo en el sentido de que se repite parto tras parto en la mayoría de los hospitales, que se maltrata y ningunea a la mujer de forma sistemática y en grupo, que se le hacen cosas sin explicarle ni pedirle consentimiento, que a veces se hacen maniobras prohibidas por Ley que luego por supuesto, no reflejará el historial médico.
    No sé cuál de las 2 opciones me parece a mí un ritual peligroso, la verdad. Con la Ley española en la mano, lo punible es lo segundo.
  • Les preocupa la salud de las mujeres y los bebés
    Claro, claro, claro.
    Léase el comentario del punto anterior… así para empezar.
    Y luego sigan por aquí:
    Alguien que no respeta el deseo de una mujer de parir con quien quiera a su lado, no sabe mucho de cómo funciona el estrés en el parto. Y si una profesional del parto no sabe eso… no sé si me merece la pena seguir por ahí.
    Y podemos seguir con la No formación en lactancia. O con las que han hecho un curso y saben que “la lactancia es buenísima, es lo mejor” y no saben cómo diagnosticar un frenillo o cómo ayudar si hay un problema por mal agarre o un pezón invertido. Vamos que te dice que des teta, pero como no te salga bien a ti sola, búscate la vida. Eso  o te quedas con lo de: “bueno, mujer al menos lo intentaste. Y tampoco pasa nada por criar con biberón”: Porque claro la opción de : “vamos a buscar a una asesora de lactancia ” es tabú. No vaya  a hacer algún rito peligroso como ayudarte a que tu bebé mame bien y sin que te duela. Porque ya se sabe que las brujas de toda la vida de Dios, tienen esa habilidad que despliegan justo antes del canibalismo.
    A mí una matrona cariñosísima en mi primer parto me dio 2 pezoneras. Fue todo  lo que supo decirme sobre ese tema. Y al día siguiente con heridas en el pecho, otro matrón encantador me mandó ponerme crema. Le dije que qué crema y me respondió:
    -“La que tengas tú de hidratante de la cara”.
    Mejor no os cuento cómo me fue ¿no?.
    Bueno sí. Os cuento que afortunadamente sólo estuve en la clínica 1 día y medio tras el parto y pude ir a buscar ayuda con alguien que sí sabía de lactancia y llegué a tiempo sin dar ningún biberón ni arriesgarme a la confusión tetina-pezón, etc.
  • Les preocupa la “legalidad”
    Si todos los españoles miráramos tanto por las arcas del estado como este colectivo, España no estaría en crisis.
    Yo soy autónoma y pago mis impuestos y emito mis facturas.
    ¿Que hay asesoras y doulas que trabajan sin hacerlo? Pues mira, cada una que haga lo que crea, que me parece que hacienda ya tiene sus propios inspectores. A mí, las matronas me pidieron el dinero de mi parto “en efectivo mejor que por banco”, y no me hicieron factura y no puse el grito en el cielo.
    Podría contaros de matronas que te invitan a dar talleres de porteo pero no te dejan que des tu tarjeta “porque no es ético”, dicen, mientras su sala está llena de propaganda de empresas de recogida de células del cordón, y otras varias. O de las que tras verte 2 veces deciden que ahora los dan ellas  (que ya se lo saben todo muy bien ) y de paso les venden ellas los fulares si surge la ocasión (en dinero B imagino, porque no sé cómo van a facturar una venta dentro del sistema público de salud).

 

Podría tirarme un día entero comentando ejemplos de este tipo, pero ¿para qué?. Quienes  sabéis la verdad no lo necesitáis, y quienes necesitarían leerlo, no lo van a hacer o si lo hacen lo que harán es criticarme, o criticar al colectivo “intruso”. Cualquier cosa antes que mirarse el ombligo y pensar en qué está pasando en nuestro país en el mundo de la maternidad. Por qué cada vez hay más mujeres demandando el trabajo de acompañamiento y/o asesoramiento  maternal fuera del ámbito de la sanidad pública.

Pero eso supondría un ejercicio de autocrítica, y para eso hace falta humildad y verse con los ojos de los demás, no con los propios. Ese ejercicio lo han hecho muchos profesionales que a día de hoy colaboran con asesoras y con doulas. 
No tienen miedo porque saben que su trabajo es insustituible. No tienen miedo porque confían en las madres, en sus derechos y capacidades.

Y ahí está el quid del asunto. Ese es el verdadero motivo por el que se seguirá criticando a doulas y asesoras:

SEGUIMOS NEGANDO A LA MUJER LA CAPACIDAD DE DECIDIR SOBRE SÍ MISMA, SU CUERPO Y SUS PROCESOS

Hemos confundido la asistencia garantizada con la asistencia obligada. 
Cuando leo panfletos como ese lo que creo es que pretenden que quieren defender a las mujeres y a sus hijos y realmente  lo que quieren es seguir tutorizando un proceso íntimo, personal y familiar,  que no es médico. Hemos pasado del paternalismo del obstetra al paternalismo de la matrona. No se qué es peor.

Y ahora voy a escribir no como asesora, sino como mujer y madre. Por nuestros derechos.

  • Tenemos derecho como usuarias del sistema público de salud a beneficiarnos de todos los servicios que esta provee, y tenemos derecho  a decidir cuándo queremos y cuándo no usarlos.
  • Tenemos derecho a que se nos informe de todo lo implicado en cada aspecto del proceso
  • Tenemos derecho a pedir una segunda opinión
  • Tenemos derecho a negarnos a un tratamiento sugerido
  • Tenemos derecho a elegir cómo vivir nuestros embarazos
  • Tenemos derecho a elegir con quién vivirlo
  • Tenemos derecho  a escoger una opción diferente a la mayoritaria
  • Tenemos derecho a que se respeten nuestras  decisiones.
  • Tenemos derecho a mezclar nuestras creencias personales, científicas, religiosas, espirituales o astrales con nuestras vivencia: así que si queremos ingerir placenta,o no, enterrarla o no, o rezar al humo del incienso de la sala o al Cristo del Gran Poder, o a la Pachamama, o bendecir a Isaac Asimov, no tenemos por qué justificarnos, ante nadie, y menos ante alguien que está contratado para atender la parte sanitaria del proceso.
  • Tenemos derecho a que en nuestro parto nos acompañe todo el que nosotras queramos: pareja, hijo(s), amiga, madre, doula, asesora continuum o un notario si nos apetece.
  • Tenemos derecho a que no se nos trate como a pelotas de ping pong que van y vienen entre 2 colectivos enfrentados . Aunque el enfrentamiento lo vea sólo una de las dos partes. Las madres no somos moneda de cambio en luchas profesionales.
  • Tenemos derecho a que nos asista en nuestro parto  matronas muy bien formadas y empoderadas, que saben cuál es su trabajo, que no se sienten amenazadas indebidamente y que saben cuál es el límite en sus atribuciones profesionales.
  • Tenemos derecho a que nos informe de otros profesionales que sepan solucionarnos un problema o aconsejaron ante ua situación que ellas no sepan resolver.

Y como somos adultos plenamente responsables aceptamos las consecuencias de nuestras decisiones.
Así que perdona que no te dé las gracias por intentar pensar y decidir por mi.
Si te preocupa mi salud haz tu trabajo bien, y déjame a mí el resto de asuntos de mi vida.
Si te preocupa tu futuro ten mentalidad emprendedora y no mentalidad de funcionario, o al menos no conmigo y no con mi cuerpo.

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La verdad ¿duele?

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“Los niños de teta son más inteligentes”

Lees ese titular y ¿qué sientes?
Pues depende de muchas cosas, pero sobre todo depende, si eres madre, de si das teta o no das teta.
De si diste  teta una semana o un mes o un año
De si destetaste por propia iniciativa o fue tu hijo quien lo decidió
De si lo intentaste  y lo lograste o de si lo intentaste y fracasaste….
Esas entre otras muchas posibilidades, y por supuesto de tus propias vivencias, de tu forma de gestionar la información y las emociones que te genera ese tema.

Mira que tras más de 8 años en el mundo maternal me sigue sorprendiendo la facilidad con la que ciertos temas levantan ampollas.
La lactancia, el colecto, el respeto a los niños, la educación, los partos y las cesáreas, etc

Todos estos temas sacan pasiones que ya querrían los empresarios para sus empleados, o los políticos para sus seguidores.

Esa pasión para defender o atacar según qué posiciones lo que demuestra es que son temas muy importantes, que conectan con cosas muy profundas del ser humano, especialmente de las mujeres. Que no se trata de un campo más en la vida en el que es escoge una cosa u otra sin más.

No he visto discusiones tan “acaloradas” y llevadas a lo personal como 2 madres que “discuten” por opiniones enfrentadas sobre alguno de estos temas.

Yo misma hace años he recibido en este blog comentarios que leía y releía buscando el por qué de esas reacciones. Si yo escribo que “la leche artificial implica riesgos para la salud de un bebé”, estoy dando un dato objetivo, científico y medible. No estoy diciendo que las madres que dan LA sean peores ni mejores ni no quieran a sus hijos, ni les estoy deseando por supuesto que enfermen o cosas parecidas.  Sencillamente estoy enunciando una verdad. Quizás una verdad dolorosa en muchos casos, pero es una verdad.
Y muchas madres en esa simple frase informativa “leen” un juicio de mi parte hacia ellas o hacia su decisión. Algunas se sienten atacadas y responden con enfado, con rabia, con malestar, con ira incluso.

 

Esto debería servirnos de punto de reflexión colectiva sobre varios aspectos interesantes:

  • ¿Estamos preparados para recibir la información veraz siempre? 
  • ¿La queremos?
  • ¿Somos maduros para conocer las consecuencias de ciertas decisiones que tomamos? 
  • ¿o preferimos no saber o que no nos las digan porque nos es mucho más “llevadero” todo?
  • ¿Estamos empoderados para asumir nuestra parte de responsabilidad en las cosas que nos pasan?

 

Para comprar un coche que nos va a durar como mucho 10 años de media preguntamos, nos informamos, leemos, comparamos. Dedicamos días, semanas o meses a buscar hasta dar con la mejor opción en nuestro caso. Si no podemos pagarlo buscamos financiación,  calculamos, rehacemos el presupuesto familiar, negociamos con la familia cómo afrontar ese gasto.  Todo esto es lo normal y en casi todas las familias es un hecho.

Resulta que para decidir según qué cosas relacionadas con los hijos que van a tener una influencia en el resto de su vida, no estamos tan preparados. Ni nos tomamos tanto tiempo ni tantas molestias ni calculamos bien el gasto.

Criamos como vivimos, a salto de mata.

Influenciados por prejuicios familiares , sociales y culturales y por supuesto por la publicidad, que siempre abogará por la forma de crianza que genere mayor gasto. Si algo se puede vender, trabajaremos para que las familias crean que comprarlo les hará más felices y su vida más fácil, sin informar de las consecuencias.

Y resulta que llego a la maternidad queriendo hacer lo mejor, pero no sé o no puedo, o no me sale, o todo se complica, o no soy capaz, o no aguanto, o me duele, o me resulta insoportable…

Hay tantas historias como personas… El caso es que sea cual sea la causa, tomo una decisión. Una decisión que como todas las decisiones tendrá consecuencias.
No digo que no sea la mejor decisión en mi caso único y personal, que no sea la única que soy capaz de tomar, digo que es una decisión que tiene unas consecuencias.
No son castigos: son consecuencias.

Y si tu decisión, sea el motivo que fuese, el más justificado del mundo, fue dar leche artificial, o programar una cesárea, o aplicar el Estivill a tu hijo… esas decisiones, como todas las otras posibles tendrá consecuencias directas.  Igual que las tienen dar la teta, parir de forma natural o colechar.
La cuestión es que algunas consecuencias son directamente negativas para el niño. Y esa verdad duele.

Cierto que morirse es la peor consecuencia posible si a un niño que no toma teta no le damos de comer.  Pero cierto es también que tomar leche artificial tiene unos riesgos que no tiene tomar leche materna. Todas esas frases son ciertas y en ellas no hay juicio: hay verdades, hechos y consecuencias naturales.
Si yo parí a mi hijo en un parto intervenido y me duele no haber tenido el parto que quise, ahora que leo y sé  lo que implica para un bebé la forma de nacer y la separación  tengo dos opciones: Lo asumo o no lo asumo

  • Asumo que fue lo mejor que pude hacer con lo que tenía y sabía en ese momento
  • Asumo que no fue el mejor comienzo, el que merecía
  • Asumo que su forma de nacer tuvo y tiene consecuencias directas de esa decisión que podía haber evitado

Y por supuesto

  • Asumo que soy la mejor madre para mi hijo 

O NO LO ASUMO y vivo en permanente enfado cada vez que alguien me roza, aun sin querer, la herida abierta.

Yo opté por lo primero. Imagino que porque soy egoísta y es mejor vivir sin dolor perpetuo y con cicatrices sí, pero sin heridas.
Fue un proceso de aprender a  no culpabilizar ni enfadarme con las que sí lo habían logrado.
Me alegraba por ellas, las escuchaba con envidia sana, dando gracias porque me contaran esas experiencias que iban ayudándome a dejar de lado mi propia amargura y mi propio dolor y mi propia culpa, para dar paso a otras cosas.
Ese reflejo que no me gustaba en su espejo, en el de esas otras madres que sí pudieron lo que hacía era ayudarme a sanar.

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Gracias a esos reflejos a veces insoportables de dolorosos, la madre que no pude ser para mi primer hijo empezó a surgir con la segunda.
Con Altair tuve el coraje que no tuve con Iker. Aunque también hubo cosas que no supe hacer. Y volví a aprender.

Y todo eso contribuyó a tener lo que tanto deseaba al final: un parto de verdad.

La vida me dio esa oportunidad que pude vivir con plenitud porque aprendí de mis vivencias pasadas. Porque no había rencor ni culpa ya.

Leo a madres que se enfadan porque hablamos de lactancias que hacen a nuestros hijos más inteligentes, aunque sería más apropiado decir  que lo que pasa es que al no dar leche materna  privamos a nuestros hijos de desarrollar el máximo de su potencial, que parece igual pero no es lo mismo ;-). Y veo enfados y suspicacias.
Y me gustaría que al leer esos artículos, si tú eres madre que te ofendes por esa información, porque te duele, te preguntes:
¿por qué me duele?
¿Me duele la verdad?
¿Con quién me enfado?
¿Con quien me da la información?
¿Conmigo por “fallar”?
¿Con quienes deberían haber contribuído a que lo lograra?

Ese es un trabajo personal. Cada una deberá aprender a mirar el reflejo y a asumirlo y a perdonarnos nuestra parte y a aprender para que al menos sirva de algo.

Nos lo debemos, a nosotras mismas, como madres , como mujeres y com personas. Se lo debemos a nuestros hijos, para poder hablar con ellos de todo esto sin acritud como yo hoy pude hacer con mi hijo sobre su parto, sin dolor pero con verdad. Para no perpetuar mentiras, para liberar a las demás mujeres que vendrán detrás del caramelo envenenado de que les pase como a nosotras para que no veamos sus logros y nos duelan.

Tú como yo tienes duelos pendientes, como persona, como mujer, y por supuesto  como madre, todas los tenemos.
Tenemos 2 opciones: vivirlos o negarlos.
Yo decidí vivirlos, y ¡claro que duelen! Pero

siempre duele menos la verdad, aunque duela, que el engaño.

PD: Dedicado a mis hijos, mis maestros. Y a todas las grandes mujeres que no lo lograron y me enseñaron una lección de amor

Mis grandes maestros

Elsa Pataky da teta y colecha

Elsa Pataky da teta y colecha

Y no solo eso, reconoce ser una firme defensora del piel con piel, incluso en caso de cesárea.
Os copio solo este párrafo de la entrevista que le hizo la periodista Gema Lendoiro ,publicada  en ABC.es y que podéis leer completa AQUI.

“(…)quiero aprovechar para decir que aunque sea cesárea es importante luchar en el hospital para que te los dejen tener sobre el pecho, a mí me costó, tuvimos que pelearlo porque Los Ángeles no es como Inglaterra donde el piel está mucho más “instalado” en la conciencia colectiva», concluye seria. «A mis amigas —añade— que saben que van a tener cesárea por los motivos que sea, les digo que lo hagan, el mayor tiempo que puedan, que no los separen de sus bebés, es fundamental y, desde luego, aunque no sea cesárea pero en este último caso es más importante recordar que sí se puede y se debe hacer, hay que pedirlo y pelearlo».

No es este un blog dedicado a hablar de famosas. Creo recordar que en estos seis años habré comentado cosas de unas 3 ó 4 que ahora recuerde: Angelina Jolie y su escultura amamantando, Mayim Balik, Sara Carbonero.  No es mucho para 6 años y casi 900 entradas.

Publico este tipo de entradas por varios motivos. A veces por curiosas, a veces por increíbles, a veces por reconocimiento a una forma de pensar que comparto, y otras, como fue en el caso de Sara Carbonero y su cesárea, porque me choca lo prestos que somos a juzgar.

De la entrevista de Pataky  ya me había comentado Gema que me iba a gustar por  ser una madre que cría con Mimos y Teta. Y la verdad me alegré.

Nos hinchamos en este entorno “maternal” a criticar a las famosas cuando no dan teta, cuando se separan de sus bebés, cuando teniendo la  posibilidad de escoger que muchas de nosotras no tenemos, escogen no criar como el bebé necesita.
Y al leer la entrevista a Elsa me dije:
-“¡qué bien!, una que lo hace y lo reconoce”

Pero resulta que somos tan megaguays que tampoco nos gusta.

Esta semana la entrevista de Elsa ha sido con mucho la publicación más vista de mi página de facebok, una de las más compartidas, y cómo no, una de las más criticadas.

Resulta que o no nos creemos que da teta (o sea, que seguimos perpetuando que debe ser algo muy difícil de conseguir 🙁 ), o si la da no tiene mérito porque como tendrá nanny  y servicio doméstico… Y lo de que duerman todos juntos tampoco porque su dormitorio será más grande que el piso de la mayoría de quienes leéis esto…

Que digo yo: ¿y qué más da?  

Es decir, ¿de verdad creemos que las familias que colechan en nuestro mundo occidental lo hacen por espacio? ¿Cómo la criticaríamos si como otras famosas, comentara orgullosa que aplica el método Estivill a sus bebés? Porque me acuerdo perfectamente de otra rubísima, famosísima, que presumía de esto y la pusimos verde.

Que de verdad que a veces somos tan inconsecuentes que no me extraña que fuera de este entorno nos digan que somos sectarias.

Portada de la entrevista Elsa Pataky

Como puse en el muro de Facebook:

Mimos y Teta en Facebook

He estado pensando a raíz del fenómeno “Pataky” en el caso de Mayim Balik. Resulta que en el mundo de la crianza con apego  es un referente. A todas nos cae bien, nos encanta que sea tan lista y tan defensora de la lactancia, el porteo y el colecho. Y pensando, pensando… no quiero creer que la diferencia, entre otras muchas cosas por supuesto, sea que Elsa es guapísima y delgadísima y está operada. Porque quiero creer que somos mucho más maduras que todo eso. Que no somos de las que solo nos gusta aquello que se parece a nosotros ( y Mayim es como la  típica vecina de cualquiera) y que no nos sale la vena envidiosa mortal cuando una rubia guapísima encima es lista y buena persona o lo que es lo mismo en la tetasfera: da teta, portea y colecha.

Yo me alegro que esos bebés hayan tenido una madre que “luchó” por el piel con piel incluso en una cesarea. Creedme que muchas madres “concienzadas” que conozco llegado el momento no se ven capaces de “luchar” por ello (pero ese es otro tema).
Me alegro de que les dé teta, con snack o sin él y me alegro de que tenga ayuda para ello, porque de hecho una de mis recomendaciones a las familias como asesora de lactancia, sobre todo en caso de múltiples, es que tengan ayuda en las labores domésticas (que no es más lujo que tener dos coches en una familia).

Me alegro de que colechen y de que la que duerma sola sea la nanny si es que la tienen.

Y me alegro infinitamente de que lo diga, porque a un gran número de mujeres  les va a llamar la atención que esta rubia guapísima casada con un buenorro y que vive con lujo dé la teta, haga piel con piel y coleche. Porque esas mujeres nunca van a entrar en mi blog ni a oír al Dr. Bergman hablando del piel con piel, pero leerán el Hola.

Y me alegraré  mucho más el día que lea menos juicios, que es curioso que la misma semana que se ha linchado a Sara Carbonero por separarse de su bebé, se critique a  otra cuando está promoviendo el contacto.

Así que, aunque a mí Elsa Pataky me da igual, hoy le digo:

¡Gracias Elsa Pataky!

 

PD: Y por si por casualidad lee este post: para la próxima te regalo mi trabajo como Asesora Continuum para que aprendas a portear perfectamente desde el principio.
Que yo sueño con que en el  Hola no se hable solo de nannys y salus y Estivill, sino de las Asesoras Continuum