Esta carta es para ti PROFESIONAL sanitario

Hace un par de días alguien me hizo un regalo muy especial.
Un regalo en forma de palabras.

Palabras de agradecimiento, de admiración y de reconocimiento hacia mi trabajo, en particular hacia este blog.

Unos días después del evento de la madresfera, donde leo que hay más de 1000 blogs de madres, en una etapa en la que casi no escribo… esas palabras fueron un soplo.
Me cuentan que en unas jornadas de formación en lactancia materna para profesionales de un Hospital importante de la capital, se nombran como webs de referencia para los propios profesionales y para que recomienden a los padres, entre otras, la mía: mi blog.

Y pienso en cómo están cambiando las cosas  (aunque hay mucho trabajo aún, es cierto) y en que yo lo estoy viendo.
Me reafirma en el poder que tenemos cuando sabemos que hablamos desde la verdad, desde el sentido común y desde la evidencia actualizada.
Me alegra además por todos esos profesionales que conozco y admiro, much@s de los cuales son amig@s muy querid@s.
y pensé que hoy debía escribirles una carta.
*A esos pediatras que sin ser mediáticos, ni escribir libros ni dar conferencias, día a día en su consulta trabajan fomentando la lactancia de verdad, no de boquilla o con un poster en su consulta.

*A esos ginecólogos que creen de verdad que el embarazo no es una enfermedad, y que quien decide TODO, ha de ser la madre.  Que respetan el parto y todo lo que implica. Que saben que ellos están solo como comodín, no como As de la baraja.
*A esas matronas que nos escuchan, a las madres, para darnos lo que de verdad necesitamos. Que invitan a estas simples mamás a sus grupos de Educación Maternal para que los futuros padres vean, en vivo, lo que es de verdad importante y útil en su camino.

Y sobre todo,

Dibujo cortesía de PizcOcio

*A  esas enfermeras de pediatría y/o neonatología, de maternidad…, que me consta que muchas veces luchan de nuestro lado en bando enemigo. (más…)

Los bebés amamantados ¿lloran más?

Hoy me disponía a empezar mi trabajo, a responder correos y consultas en mis grupos cerrados de Facebook, a organizar la agenda,  a trabajar en mi próxima videoconferencia para el Club Mimos y Teta… todo eso oyendo esta entrevista a Adolfo Gómez Papí que tengo pendiente…
Pero mi amiga Mª del Mar , ha compartido este artículo y  no he podido dejarlo en la bandeja de pendientes.

¿Por qué los bebés amamantados lloran más?

Los bebés que se alimentan con leche materna son más irritables que los que toman leches de fórmula,
pero tienen un mejor comportamiento en el resto de la infancia

El artículo de Consumer, que por cierto están haciendo una labor fantástica de fomento de una forma de criar hijos más saludable y respetuosa, menciona un estudio hecho con  niños amamantados en exclusiva, niños con lactancia mixta y niños alimentados con fórmula artificial.
Al parecer el estudio es concluyente en que:

“La mayoría de las madres de los niños amamantados, tanto en exclusiva como los que tomaron leche materna y también de fórmula, destacó el “temperamento difícil” de sus hijos. Estos bebés sonrieron menos, lloraron más y les fue más complicado mantenerse en calma.”

Aunque al leer el titular en principio tuve una reacción de cierto disgusto, porque sonaba a  cierta mala publicidad de la lactancia materna, a lo largo del artículo explican y dejan claro  que ese menor índice de bebés que lloran entre los que se alimentaron con biberón puede ser causado por una sobrealimentación:

Los signos de mayor satisfacción y calma de los niños que solo toman leches de fórmula se deben a que a menudo están sobrealimentados, lo cual podría derivar en problemas de sobrepeso infantil. Esta satisfacción tiene que ver con que en realidad comer es reconfortante.

Después además concluyen que los bebés amamantados tienen mejor conducta a lo largo de su infancia que los que recibieron leches de fórmula.

Debería estar contenta porque al final se alaban los beneficios de la lactancia… pero la verdad que me quedo con cierta sensación agridulce. Por varios motivos. (más…)

Etnopediatría en contextos virtuales. Un nuevo paradigma social y antropológico basado en la crianza respetuosa y su articulación en internet

No dejéis de descargaros y leer este excelente trabajo de Tesis Doctoral de Mª José Garrido
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Etnopediatría en contextos virtuales. Un nuevo paradigma social y antropológico basado en la crianza respetuosa y su articulación en internet

Etnopediatría en contextos virtuales. Un nuevo paradigma social y antropológico basado en la crianza respetuosa y su articulación en internet

 

Si quieres saber más sobre Mª José Garrido aquí tienes los enlaces a sus entrevistas por Mireia Long en Bebés y Más:

 

 

 

 

 

 

Empieza la Formación Asesoras Continuum: GRACIAS

Estas últimas semanas he estado bastante ausente del blog ( espero que lo hayáis notado 😉 ).
El motivo lo merecía.  He estado, junto a mis compañeras, inmersa en ultimar los detalles para el nuevo proyecto que ya es una realidad: la formación de Asesoras Continuum.

Cuando escribí el post “Simple mamá”  este proyecto empezó a tomar forma. Grabé un video  para poder expresar mejor lo que pensaba, hablé con las personas que quería me acompañaran, respondieron con entusiasmo. Aún recuerdo a Elena cuando le dije que la quería para ofrecer alguna charla en el curso y me dijo:
-“No, yo no quiero dar una charla, yo quiero formar parte”.

Y luego Merce  que la quería sí o sí conmigo.

Carol, con la que habíamos hablado de organizar formación de doulas varias veces.

Eloísa, que aunque por motivos personales al final no está, sabe que pensé en ella…

Y Vega… mi Vega, que en su caso me buscó ella a mí. Que me dijo:
-“tengo algo que aportar a tu proyecto”
Y no tardé ni 3 segundos en decirle que estaba dentro 🙂

Y estas mujeres profesionales a las que admiro, pero sobre todo a las que quiero, han dado forma a un proyecto increíble… Porque como en una cadena, el total es mucho más que la suma de la fuerza de cada eslabón, todas juntas han conseguido que esta formación sea algo especial.

Quiero darles las gracias por creer en esto, por apostar conmigo, por acompañarme, por dejarme seguir aprendiendo con ellas, por tener el honor de poner en mi curriculum que trabajo con ellas y sobre todo por ser mis comadres, mis amigas… mis hermanas.
Por la risas juntas, por demostrar que las mujeres sabemos trabajar unidas, en equipo, con diferencias, con sinceridad, con respeto, con franqueza, sin celos estúpidos.
Por demostrar que podemos tener una conversación hablando de plataformas virtuales, de planes de estudios y de diarreas de bebés y de sexo… hasta cantar por Rocío Dúrcal si se tercia.

Un día leí sobre el experimento de Masaru Emoto con el agua y cómo le afectan  a este las palabras.
Que sepáis entonces que este proyecto está “afectado” con millones de moléculas de energía femenina, energía creadora, energía nutridora, buen rollo, risas…bueno, risas no… CARCAJADAS de esas que hacen llorar… y cómo no entre mujeres que comparten emociones y sentimientos…. de lágrimas. Lágrimas de desahogos, de descarga de tensión, y sobre todo lágrimas sanadoras.
Gracias a mis comadres… a las que están y a aquéllas que no lo están pero podrían haberlo estado (verdad Patri :-* ? )
Gracias a esas mujeres que han apostado por formarse en este círculo.

Y Gracias a tod@s los que me habéis acompañado hasta aquí. Sin vosotr@s esto no sería igual. ♥♥♥

Estivill afirma que su método no es para bebés

Me levanto, me hago el café, me dispongo a ver qué pasa por el mundo virtual en el que me muevo,  abro el facebook y veo que se comparte el enlace a una entrevista al Sr. Estivill  donde entre otras preguntas y respuestas está esta que copio:

 He leido el libro “Duérmete niño”, y tengo la duda de a qué edad se debe empezar a aplicar el método que propone. En un recién nacido con lactancia materna a demanda, ¿cómo es posible conjugarla con el método?

Recientemente hemos publicado el libro ‘A dormir’, que es la actualización de los conocimientos sobre el sueño de los niños. En él, explicamos unas normas para enseñar a dormir a los niños correctamente respetando la lactancia materna, de hecho los estudios científicos que hemos publicado en la revista española de pediatría han sido realizados en niños con lactancia materna a demanda. En el cerebro de los niños existe un grupo de células que es nuestro reloj biológico. Es el que nos indica que hemos de dormir de noche y estar despiertos de día. Como otras estructuras del cerebro de los niños, este reloj biológico es inmaduro al nacer. Por esto los niños duermen a trocitos y no pueden dormir de un tirón las horas nocturnas hasta los seis meses de edad. Las normas que explicábamos en ‘Duermete niño’ eran para los niños a partir de los tres años que tenían el denominado ‘insomnio infantil por hábitos incorrectos’. Estas norma no pueden ser aplicadas en los niños más pequeños por esta inmadurez de su reloj biológico. Hay que realizar otras rutinas respetando la lactancia materna a demanda para ir enseñando a este reloj biológico a sincronizarse con el medio ambiente y así llegar de seis meses con un sueño nocturno adecuado de unas once horas y tres siestas diurnas: una después del desayuno, una después de la comida y una después de la merienda. En nuestro libro ‘A dormir’ explicamos estos nuevos conocimientos científicos y damos las pautas adecuadas para que el niño, siguiendo la lactancia a demanda, pueda ir estructurando adecuadamente su sueño.
 Aún estoy en estado de shock O-O . Debe ser que no me había acabado mi café, o el hecho de estar de vacaciones y dormir hasta las 10.30 de la mañana… o igual es que me he hartado de oír a este señor decir una cosa que ahora desdice.
Que no es que no me alegre que por fin reconozca algo con un mínimo de sensatez, es decir, que su método  (entre otras muchas cosas) es totalmente incompatible con la lactancia a demanda.
Luego reacciono, me acabo mi café y me doy cuenta que al final es otra estrategia para vender su último libro… en el que según dice, se actualiza con estudios hechos con bebés que toman lactancia materna a demanda…
Yo ya de este señor me espero cualquier cosa.
Y lo que creo, que soy yo muy mal pensada, es que cada vez hay más padres con mucho sentido común a pesar de él y de sus libritos, y que este señor ha debido notar que han bajado sus ventas. Que antes todos los padres a punto de serlo recibían entre los regalos habituales de pañales y la colonia de turno, su librito de “Duérmete niño” , y ahora muchos de esos padres “primerizos” reciben otro tipo de libros o buscan y encuentran información contrastada antes de dejarse convencer por lo primero que les llega.
Sea como fuere, su libro con “tantos estudios” ha habido que actualizarlo. Que digo yo, que qué va a pasar ahora con esos miles de bebés de menos de 3 años, que no tenían insomnio infantil, sino un ritmo de sueño totalmente normal y necesario para su desarrollo y cuyos padres fueron convencidos, no sin lágrimas, de que o aplicaban el método o acabarían siendo gnomos (por aquéllo de no crecer) o psicópatas.
Y me pregunto cuántas lactancias ha contribuído a fracasar Sr. Estivill, repercutiendo así en la salud de esas criaturas y en la de sus madres, porque eso sí que no lo va a estudiar nadie, pero cada lactancia que se frustra repercute en la salud del bebé, de la madre, de la familia, del país y de la sociedad humana en conjunto. Por no hablar del gasto económico y de la sensación de fracaso de muchas familias cuando, quizás años después, descubren entre asombrados y enfadados, que les timaron.
Y me pongo a soñar en un mundo en el que todos esos bebés estivilizados le ponen a usted una demanda criminal, como en USA a las tabacaleras, no para sacarle el dinero que usted ganó a su costa, sino para que se dé cuenta de una vez, que con la salud no se juega.
Y más que con la salud, con el bienestar.
Que no sé si usted se para a pensar en que su método solo le hace feliz a usted y a su editorial. Porque digo yo: un método que hace llorar al bebé y a los padres… a quién beneficia salvo a usted???
¿De verdad le compensa?
Espero que tenga usted una bonita casa, de esas con jardín y piscina. Comprada con los beneficios de su “top ventas”. Jardín regado con todas las lágrimas de esos bebés que han llorado porque sus padres le creyeron Sr. Estivill, creyeron que era por el bien de sus hijos hacerle a usted caso. PAdres a los que Yo he visto llorar cuando me han contado cómo veían a su bebé llorar sin ellos hacer nada. Espero que su jardín sea muy bonito y le dé mucha tranquilidad Sr. Estivill…  tranqulidad que usted le ha robado a  esos bebés y a esos padres.
 Y por favor, pare ya, porque un día usted va  a ser responsable de que me dé un infarto. Que mire por donde, entre los antecedentes familiares que tengo de muerte prematura por infarto, mi ya sabida mala uva cuando le leo y  que fui un bebé que no tomó apenas teta, estoy en un grupo de riesgo (me salva que dormí con mis padres mucho tiempo). PAre usted ya de decir que un bebé de 6 meses ha de dormir 11 horas  nocturnas más 3 siestas diurnas, que usted no da puntada sin hilo Sr. Estivill.
Lo que me alegra el día es que cuando alguien teclea “Estivill” en Google, igual encuentra artículos como este o mucho mejores…que ya se sabe que yo escribo a base de calentones, y no me paro mucho a dar datos…  Sólo apelo al sentido común y a las emociones:
Me da igual lo que sean mis hijos mañana o en 30 años, Sr. Estivill. A saber qué mundo habrá entonces y qué les quitará el sueño. Lo que sé, es que su día a día, desde que nacieron han sido niños felices, con sueños tranquilos, con más o menos despertares, pero acompañados. Y lo que sé, Sr. Estivill es que yo seré una madre que no ha dormido 10 horas seguidas en más de 6 años, pero me he deleitado viendo a mis hijos dormirse en mi pecho, sabiendo que no les he causado un mal innecesario y sobre todo Sr. Estivill… que sus lágrimas no mantienen su jardín.

¿Ferber/Estivill sí o no ?-El debate ya es antiguo

A menudo sucede que vuelve uno a ver alguna película o a escuchar una canción y tras vivir alguna experiencia nueva, se encuentran matices que pasaron desapercibidos o a los cuales no les dimos importancia .
Suele pasar cuando uno ve, como adulto, algo que solía recordar con la mente de niño. Sin ir más lejos, no hace mucho, me sorprendí, cuando volví a ver los dibujos de Mazinger Z.

Las cuarentañeras (que no cuarentonas, como diría mi amiga María Berrozpe 😉 ) seguro que recordáis a este super robot y sobre todo a la primera ( y única?) robot-luchadora-femenina: La fabulosa Afrodita A.


El post no va sobre la presencia femenina en los dibujos animados… aunque da para otro post, que igual un día que me sobren horas me pongo y escribo…

Lo que me chocó, fue comprobar que, aunque yo recordaba de memoria la canción, el grito de “puños fuera” o “planeador abajo”… no recordaba que básicamente son dibujos de lucha.   En casa no ponemos dibujos animados violentos. No nos gustan. No queremos que nuestro hijo los vea. Y tendía a pensar que eso de dibujos de peleas, de robots ultraarmados era cosa de ahora.

Yo crecí viendo Mazinger Z y no soy una persona especialmente violenta… espero que mi hijo, quien no ve Gormitti, pero es lo primero a lo que juega cuando se junta con otros niños… tampoco lo sea…

El caso es que la maternidad te hace ver las cosas de otro modo. Ya todo lo filtras por ese rol. Por cómo te influye eso a ti como madre y como consecuencia directa o indirecta en tus hijos.

No sé si otras experiencias vitales marcarán igual… imagino que sí, pero como este blog habla básicamente de maternidad, es desde ese prisma desde el que os hablo.

Al hilo de esto, recuerdo la primera vez que vi la película “Los padres de ella”  y “Los padres de él” con Robert de Niro  y Ben Stiller.
Escenas que en su día me parecieron solo graciosas cobraron otro sentido cuando las vi años después tras ser madre.

Se abordan temas como la lactancia materna  y la comunicación por señas:

 

El colecho con niños “mayores:

 

Y la parte para mi sublime, donde se ven los dos modelos de crianza enfrentados: los que ferberizan (ya sabéis, el método que en nuestro país plagió Estivill) y los que crian con apego y amor.


Creo que el cine es una herramienta fabulosa para mostrarnos la realidad viéndola desde fuera… y el humor, con su tendencia a exagerarlo todo dibuja una buena caricatura en la que vernos reflejados si queremos…
En esa película al menos, queda claro quiénes son más felices no?

No es la primera vez que el cine sirve de de espejo de tendencias en la crianza… Os copio el post de Yolanda  en su blog Creciendo Juntos y reproducido aquí con permiso de la autora .

Seguro que os resulta interesante descubrir, o redescubrir cómo el debate en torno al tipo de crianza y a la capacidad de empoderar o aniñar a las madres es más antiguo de lo que pensamos.

La maternidad en el cine de 1951. Porteo y apego, increible pero cierto!

Publicado por Yolanda 

“Hace mucho tiempo que vi esta película. “El Padre es Abuelo” de Spencer Tracy de 1951. Segunda parte de “El padre de la novia”.

Entonces no fue más para mí que una comedia antigua. Después fui poco a poco entrando en el mundo de la Crianza Natural, leyendo a autores como Rosa Jové, Carlos González, Laura Gutman…y tantos otros.

Y lo que es la mente, de repente hace unos días mi cabeza voló hasta el momento en el que vi esta película hace ya unos cuantos años. En concreto, y es curioso, voló hasta el minuto 31 de la película y la vi dentro de mi cabeza.

En general toda la película merece la pena, pero si no hay tiempo, y me consta que a pocas de las que entramos en esta página le sobre, os invito a ver del minuto 25 al 37. Són sólo 12 minutos, pero muy reveladores. 

En el comienzo de los años 50 en Estados Unidos, en plena cultura del biberón, de dejar que adquiera independencia, en que las mujeres estaban bajo la tutela de los maridos, en que se las trataba como a niñas inmaduras que no saben lo que quieren….en fín, qué os voy a contar. Esta película habla de porteo, de parto natural y respetado, de apego, en clave de humor. Quizá eran los primeros conatos de volver a una crianza con más sentido y con mayúsculas.

No me queda claro si trataban de ridiculizarlo o ensalzarlo, en cualquier caso ahí está. Nuevas ideas encarnadas en un médico joven, tachado de revolucionario por inculcar unas ideas que nunca debieron perderse. Una jovencísima Liz Taylor que encarna una jovencísima madre a la que tratan de manejar y manipular, sobre todo en el entorno de su familia. Que se rebela contra lo establecido, o al menos lo intenta.

Una imagen de lo que era la maternidad en aquellos momentos y de hacia a dónde apuntaba.

La otra cara de la moneda es que aún hoy en día a muchas mujeres aún se las trata así. Que aún en muchas maternidades se separa a madre e hijo y sigue pareciendo normal. Que aún se tacha de histéricas a madres que intentan defenderse de todas esas cosas, o a lo mejor con suerte, de jipi o de loca. Que áun se inventan artefactos para facilitar la separación de padres e hijos, que mecen, que cantan, que hasta dan biberones, aunque esto da para otro post.

En fín, espero que os guste. Si tenéis oportunidad vedla entera auqnue sea a ratos como yo.

FELIZ SEMANA MUNDIAL POR UN PARTO RESPETADO y me permito añadir, por una crianza con respeto.”

Y vosotr@s, conocéis películas con debates similares? Compartidlas con nosotros ♥ 

Mi carta al Sr. Estivill, el señor que vende sueños… malos sueños.

De verdad que lo intento

De verdad de la buena

De verdad que cada vez que le oigo hablar, me paro, respiro hondo, cuento hasta 10, o hasta 150, incluso he intentado recitar un mantra…

De verdad que no es nada personal… aunque reconozco que ya ver su cara me crispa… bueno vale, retiro lo de que no es nada personal…. porque a estas alturas ya sí lo es.

Que digo yo, Sr. Estivill,  que visto que últimamente le va a usted el humor, debe ser que  para ser mediático con la música no da usted el tipo,  por qué no va al Club de la Comedia en vez de a las Cutretertulias  mañaneras, donde se asiente a todo aunque sea la barbaridad más absurda que se sea capaz de expresar, eso sí con una sonrisa que quede bien en pantalla???? (eso para otro post… la lobotomía maternal de la mayoría de presentador@s, colaborador@s, de la TV).

Me lo habían dicho, que había ido usted a la TV no hace mucho. Pero como ya dije en el post sobre el Baby Boom, no veo TV, y la verdad, si no la pongo para ver  a algún actor guapo que me alegre el día,  tipo Dr. Shepherd (Sarai esto va por ti 😉 ), me va usted a perdonar que no la ponga para verle a usted.

El caso es que esta mañana leyendo el post de Alba Padró:   El Dr. Malson ataca de nou! (santa paciència),   no he podido resistirme y he visto su intervención.

Como Alba le ha respondido maravillosamente , no voy a repetirme, léala usted a ella y a ver si aprende algo. Que lo que es EVIDENTE es que de lactancia materna usted va muy pero que muy mal servido.

Pero sí quiero decirle un par de cositas…

¿No le ha pasado nunca oír que alguien  dice:

-Se ha muerto Fulanito

y otro responde:

-Pero si ayer mismo le vi y estaba tan bien… 

Y es cierto…  ayer estaba bien, y hace una hora, y hace 2 minutos… porque para morirse solo hay que estar vivo…

Del mismo modo... por pura definición… para dormirse hay que estar despierto.


Y vuelvo a alucinar de cómo hace usted de una obviedad  un descubrimiento.

O sea que para dormir a un bebé primero tiene que estar despierto… O-O

Creo que en vez de escribirle esta carta voy a proponerle para el Nobel. O para los premios a la charlatanería…

Lo triste  de esto Sr. Estivill es que hay tantos padres que le oyen y le creen que hasta cuando intento hacer humor con usted se me vuelve negro.

Lo triste es que usted antes al menos les daba la tregua de los primeros 6 meses y ahora ya empieza usted desde el primer día… ¿Qué pasa Sr. Estivill, tiene usted miedo que en esos 6 meses que les decía que esperaran para aplicar su método, estos padres descubran la verdad? ¿Tiene miedo de que encuentren otros libros, otros padres, otros blogs,  su propio instinto?

Y no me refiero a que los bebés NECESITAN dormir junto a sus padres, sino a la otra, la de que a la mayoría de los padres les gusta dormir con sus hijos cerca, y que nos parece placentero cantarles, acunarles , acariciarles y ver cómo se van durmiendo abandonándose entre nuestros brazos.

Pero claro, usted eso no lo sabe…

¿Alguna vez Sr. Estivill le durmieron en brazos?
¿Alguna vez le cantaron nanas mientras le acariciaron la carita o la cabeza?
 ¿Alguna vez alguien sintió su respiración de bebé o niño dormido sobre su pecho y suspiró de puro placer??

¿No? Pues lo siento…. pero ese no es motivo para que usted prive de ese placer a los padres , abuelos, hermanos mayores y tíos de ahora.

En alguna ocasión alguien con más autoridad que yo en ese campo le recomendó hacer terapia. Yo, sin ir a eso, que no es mi terreno, lo que le recomendaría es venir un día a mi grupo de crianza, o a cualquier otro de los muchos que hay en España, y tiene usted suerte, que además en Cataluña nos llevan ventaja y hay más que en ninguna otra comunidad.
Venga usted y vea a las madres y a sus bebés,  mamando sin horario, incluso tomando bibe, pero sin imposiciones estrictas de horario. Vea usted la cara de las madres hablando con las otras mientras sus bebés se van durmiendo en sus regazos…
Y si tiene usted la oportunidad, y alguna madre se presta, coja usted a uno de esos bebés, satisfechos, y póngaselo en el regazo… y observe cómo se duerme… déjelo ahí, cierre los ojos y sienta…  No piense, ni mire el reloj, solamente experimente el placer de sentir un cuerpo pequeño y caliente ser mecido apenas al ritmo de su respiración…

Sé que tiene usted hijos y nietos… y me pregunto… ¿lo ha hecho usted alguna vez? Porque si lo ha hecho… de verdad que no lo entiendo. A no ser que tengan razón los que piensan que usted arrastra traumas profundos.

Sea como fuere Sr. Estivill deje usted en paz a los bebés… y a los fetos…  Porque mucho me temo que su próximo libro va usted a pretender enseñar a los fetos a dormir como usted quiere.

Por último una cosita que usted ha olvidado…

Dice usted que los fetos en el útero saben dormirse solitos… que digo yo… ¿solitos?????????

Verá señor Estivill, me da que ha confundido usted a los mamíferos con algún tipo de reptiles. Sí, de esos que ponen huevos, los entierran y cuyas crías se desarrollan solas. Por definición, el útero materno es un órgano interior que pertenece al cuerpo de la madre, con lo cual, un bebé dentro del útero NO ESTÁ NUNCA SOLO.

De hecho
NUNCA EN LA VIDA VOLVEMOS A ESTAR IGUAL DE ACOMPAÑADOS QUE EN EL ÚTERO DE NUESTRA MADRE

 Así que me da usted la razón… el bebé fuera tiene que dormir como ya sabe, como lo ha estado haciendo dentro… acompañado de ese ruido de fondo al que yo me refiero siempre como “la banda sonora de su vida”, el sonido del latir de mamá.
Lo demás es demagogia, ganas de molestar, desconocimiento, ignorancia, maldad, afán de lucro, necesidad de los adultos… me da igual, cada uno tendrá sus propios motivos para hacer lo que quiera… pero la realidad es la realidad…
Si algún día la especie humana mutara en reptiles, pues entonces esas criaturas serán como usted vende, mientras tanto Sr. Estivill, no nos venda usted sueños… sobre todo, no nos venda malos sueños.


Quizás le interese leer:
*Dale la vuelta al “se te va a acvostumbrar”
*En mi casa lo hacemos así
*Respuesta a comentario sobre lactancia y colecho en niños mayores 

Sí me meto, porque sí me importa

No sé si es el ser hermana y prima mayor, o que me criaran con mucha independencia ( o mucha soledad… esto da para otro post), pero siempre he sido una “abogada de pleitos pobres”… que es como se llamaba en mi casa a los que van por la vida metiéndose en asuntos ajenos a salvar situaciones injustas ( al menos, que yo consideraba injustas).
Más de una torta me llevé yo por hablar por otros… y más de una torta salvé de que se llevaran otros por hablar por ellos… así que mirándolo así mereció la pena.

Por desgracia he visto el maltrato muy de cerca, en muchas formas, y ante esas situaciones suele haber dos opciones: o lo aceptas o te rebelas.

Igual por eso nunca he soportado según qué cosas delante de mi.

Recuerdo un día, y creo que esto ya lo he contado, así que  perdonadme la reiteración, oir a dos “señores”  hablar y uno contarle al otro el chiste más machista y de más mal gusto que he escuchado en mi vida. Y reirse los dos, en una sala de espera con al menos otras dos mujeres aparte de mí y varios hombres más. Todos callados ante aquéllo…. Y recuerdo volverme a ellos y decirles muy seria: “muy bonito… ustedes tienen edad de tener mujer e hijas…  ¿les gustaría que alguien hablara así de ellas??”

Al salir, mi marido ( entonces no éramos ni novios) me dijo que un día me iba a traer problemas eso de ir plantándole la mosca a la gente… que uno nunca sabe cómo reaccionarán… y seguramente tiene razón… pero me niego a ver u oír ciertas cosas y no inmutarme.

¿Qué haríamos si viéramos a alguien pegarle o gritarle a su mujer?

¿ y si lo hiciera con un anciano, o un discapacitado?

¿ o un jefe a su empleado?

La mayoría de la sociedad ha tomado conciencia con este tema… cada vez son más las personas que no se callan y plantan cara al maltrato, en cualquier forma,  les pase a ellas mismas , a conocidos o a desconocidos.  El respeto por las personas ha de primar sobre nuestra educación del respeto a la intimidad.

Que tú tengas derecho a hacer las cosas como tú quieres no está por encima del derecho a la dignidad de las personas. Si alguien grita o agrede a “su mujer”, todos comprendemos , por fin, que eso no está bien, que no es “su” mujer en ese sentido posesivo que le da derecho a hacer lo que quiera con ella. Y lo justo, lo normal es meterse. El silencio es cómplice, lo miremos como lo miremos…

Ahora repito las preguntas de antes… aclarando que pongo ejemplos en los que culturalmente  se considera a estas personas en “desventaja” sobre las que les agreden por razón social, física o económica… no por considerar peyorativa una u otra situación:

¿Qué haríamos si viéramos a alguien pegarle o gritarle a su mujer?

¿ y si lo hiciera con un anciano, o un discapacitado?

¿ o un jefe a su empleado?

Todos de acuerdo en que es inadmisible ¿no?

Pues bien… añadamos esta:

¿ y si vemos a unos padres mal-tratando a un hijo?

Y pongo la palabra “mal-trato” escrita así, porque el “maltrato” se asocia a pegar , o más bien a una paliza. Pero el “mal -trato” engloba mucho más. Si aceptamos que maltratar es tratar mal, entran en esa acepción los gritos, los zarandeos, los insultos, los desprecios… y también la  indiferencia ante sus momentos de sufrimiento o la renuncia a satisfacer cualquiera de sus necesidades, sean físicas como comida y cobijo o emocionales, como atención, consuelo, abrazos  y presencia.

Afortunadamente ya no es habitual ver a un hombre gritarle a su mujer ( en la calle, en la intimidad del hogar los monstruos campan aún por sus fueros), o a un jefe ridiculizar a su empleado ( ahora sabemos que esto se llama mobbing y es denunciable), pero no hay un solo día que salga a un lugar lleno de gente: centro comercial, parque, playa, etc, que no vea alguna escena de un padre o madre gritando a un hijo, zarandeándole, dándole un “azotito” en el culo o un cachete en la cara, hablándoles con desprecio: “¿Tú eres tonto?”, amenazando: “al llegar a casa te vas a enterar”, ridiculizándole : “a ver si aprendes de Fulanito” que mira qué bien se porta, o que ya no se hace pis o que ya no pide brazos…. etc…”, o sencillamente ignorando su llanto cuando a veces lo único que quiere el bebé es que le cojan en brazos.

La indiferencia también es violencia

Me pregunto cuánto tiempo tiene que pasar o cuántas campañas lanzar para que ante estas situaciones reaccionemos como reaccionaríamos a cualquiera de las anteriores. Porque si yo veo que alguien le levanta a la mano a una mujer y me meto y le digo que pare soy un héroe, pero si lo hace un padre con un hijo, no puedo meterme… porque entonces ¿qué soy?  me pregunto. ¿Cuándo deja uno de convertirse en un metomentodo para sencillamente ser una persona que reacciona ante una injusticia, sobre todo ante una injusticia cometida a las únicas personas del mundo que de verdad dependen de terceros que velen por ellos. Porque yo puedo gritarle a mi hijo pero él no debe gritarme a mi. Porque a mí se me puede ir la mano, pero si se le va a un niño ya es lo peor.

¿Y si yo fuera ese bebé o esa niña a la que sus padres gritan y pegan delante de la gente ( aclaro que no es que lo malo sea hacerlo en público, pero unos padres que en público hacen eso no quiero pensar lo que hacen cuando nadie mira)? ¿Y si fueras tú?  ¿Por  qué tenemos tanto miedo a defender a los más débiles?  ¿Por qué creemos que nuestros hijos son nuestros en el más estricto sentido literal de la palabra y que podemos hacer con ellos lo que queramos?

Quizás habría que pensar que más que nuestros, son prestados, que se nos ha confiado su cuidado como quien deja algo precioso y espera al volver que nos lo entreguen igual o mejor que antes…

De hecho palabras de sabios reconocidos así lo han expresado:

Tus hijos no son tus hijos

(Kahlil Gibran)

 
Tus hijos no son tus hijos 
son hijos e hijas de la vida 
deseosa de si misma. 
No vienen de ti, sino a través de ti 
y aunque estén contigo 
no te pertenecen. 

Puedes darles tu amor, 
pero no tus pensamientos, pues, 
ellos tienen sus propios pensamientos. 
Puedes abrigar sus cuerpos, 
pero no sus almas, porque ellas, 
viven en la casa del mañana, 
que no puedes visitar 
ni siquiera en sueños. 

Puedes esforzarte en ser como ellos, 
pero no procures hacerlos semejantes a ti 
porque la vida no retrocede, 
ni se detiene en el ayer. 

Tú eres el arco del cual, tus hijos 
como flechas vivas son lanzados. 
Deja que la inclinación 
en tu mano de arquero 
sea para la felicidad.

Rey Salomón
 Salmos 127:3 

Reina-Valera 1960 (RVR1960)

  “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; 
    Cosa de estima el fruto del vientre.”
En algunas culturas las mujeres seguimos siendo consideradas propiedad del marido, quien tiene derecho  a pegar a la esposa si lo estima necesario. Todos nos echamos las manos a la cabeza y firmamos peticiones para que eso cambie.
Imagina ahora que eres ese padre o esa madre que ignora voluntariamente el llanto o rabieta de tu hijo, o que le grita, o que le insulta, o que le zarandea y alguien se te acerca y te recrimina tu actitud… ¿dónde está la diferencia? ¿De verdad no ves que es lo mismo?
No digo que no sea difícil controlar nuestra reacción cuando estamos cansados, estresados, cuando queremos sencillamente obediencia porque es el camino más rápido y quizás el único que conocemos para educar. Todos hemos hecho cosas que nos avergüenzan por haber perdido el control, como escribió magistralmente mi amiga de La Tribu 2.0,  María Berrozpe  en su post: “HUMANA”. Pero eso no es excusa para  no querer cambiar. Sobre todo no es excusa para criticar a quienes ya han dado un paso al frente y demuestran su valor plantando cara al mal-trato, o al maltrato, que al final es lo mismo.
Porque la línea que separa una cosa de la otra es muy delgada y la clave no está en encontrar el límite entre ambas para quedarnos justo al borde… la clave quizás está en intentar alejarnos lo más posible de esa línea fronteriza para estar seguros que no nos parecemos en nada a los maltratadores.
Para demostrarnos a nosotros mismo que por mucho daño que le hayan hecho a nuestro Yo bebé, a nuestro Yo niño y/o a nuestro Yo adolescente,   por muy duro que a esos YOes les resulte aceptar esa verdad de no haber sido lo suficientemente bien tratados, vamos a ser capaces de romper la cadena, vamos a ser más conscientes que nuestros padres y vamos a decir:

NO, NO VOY A PERPETUAR NINGÚN TIPO DE MALTRATO

La indiferencia también es violenciaY vamos a ser capaces de no hacer nada a nuestros hijos que no le haríamos a cualquier otra persona, y vamos a reconocer que si a nosotros nos trataron así,  no estuvo bien, que es cierto que no nos hemos convertido en sociópatas ( al menos no la inmensa mayoría) pero que aún así no estuvo bien. Y que ese mal-trato sí ha dejado huella en nosotros y que ahora nos toca hacer algo con ella. Podemos mirar esa marca, reconocerla, aceptarla y  desde ese lugar trabajar con nuestro propio dolor para no repetirlo. Del  mismo modo que nuestros abuelos gritaban y menospreciaban a nuestras abuelas, quizás hasta nuestros padres con nuestras madres y nosotras nos  plantamos  y dijimos que a nosotras nadie nos iba a tratar así.  Y aprendimos que con ciertas actitudes lo mejor es la tolerancia 0.
La próxima vez que veas a un bebé o niño llorar por un acto o un no-acto de sus padres piensa en esto.

Aprendamos  de nuestros hijos.

¿HAs visto alguna vez a un niño pequeño frente a un bebé que llora?
Recuerdo cuando mi hijo era tan pequeño que apenas hablaba  y veía a un bebé llorar… me miraba y me decía: “mamá, teta” señalando al bebé. Para él era evidente: si un bebé lloraba, se le cogía y se le daba teta. Cuando ya pudo hablar lo expresaba más claramente:
-“¿mamá por qué no cogen a ese bebé que llora y le dan teta?”
-No todos los bebés toman teta cariño
-¿Ah no?? Bueno pues que le cojan y le den el bibe …
 PAra ellos es tan evidente….si no siempre hay teta… siempre, siempre puede haber mimos.
Tan sencillo como eso…   ¿ O no?
Cuando las cosas simples se nos antojan complicadas… es hora de mirar hacia adentro y entender qué mecanismos nos impiden aceptarlas como son.
Mira esta imagen
 
Si estuvieras en ese bosque… ¿por dónde crees que caminarías? Sobre todo si es la primera vez que estás allí y es un territorio desconocido…
Sin duda por el sendero marcado.
Nuestro cerebro es igual, busca los senderos conocidos para actuar, es lo más rápido,  lo seguro, es como el “piloto automático”.
Frente a la crianza de los hijos, territorio desconocido para todos los padres, pues siempre somos primerizos con cada hijo, nuestro cerebro busca la respuesta conocida.
¿Cómo te trataron a ti cuando pedías brazos?
Si siempre oíste ,o más aún, sentiste, el desamparo de no verte correspondido en tus deseos y expectativas, ese es el camino que tu cerebro marcó, a fuerza de repetirse, como un sendero en el bosque. Así cada vez que se te negaba el cariño, los brazos, la teta, la atención, el juego,  la disponibilidad… el sendero iba acentuándose… de tal modo que ese es el camino que tu cerebro reconoce para esos casos.
Por eso nos cuesta tanto hacernos disponibles para nuestros hijos… porque primero hemos de desandar ese sendero y adentrarnos en una selva desconocida, la de cómo responder a alguien de una forma que no hemos vivido ni experimentado.
¿Un reto? claro… pero un reto que merece la pena.
Nuestros hijos merecen lo mismo que merecíamos nosotros… que nosotros no lo hayamos tenido no es motivo para negárselo a ellos. No seamos como el perro del hortelano. Seamos generosos.  Démosles a nuestros hijos la oportunidad de crecer siendo personas respetadas, cuidadas, valoradas… contribuyamos a que sean más felices.
Y démonos a nosotros la oportunidad de sanar a nuestro niño, primero aceptando esa herida primal que todos, casi sin excepción como generación tenemos, y luego buscando la forma de no devolver ese mal-trato a la generación siguiente.
Comentaba con María, a la que cité antes, este tema y me contaba cómo en el caso de niños adoptados esto es aún más importante, pues estos ya traen un historial previo de abandono cuando llegan a su nuevo hogar. En su caso la herida primal es mucho más profunda.  A raíz de nuestra conversación ella ha publicado este excelente post:  “Os invito a un debate”   y me consta que será el primero de varios sobre este tema.
Recojo su testigo y os animo a debatir este tema, con todas sus connotaciones, con toda la bilis que removerá, porque nos da donde más nos duele: en nuestro yo interno, en plantearnos que nuestros padres, por mucho ( o por poco)  que nos quisieran se equivocaron también, en reconocer que somos eslabones de una cadena que quizás no escogimos continuar pero  que continuamos un poco por inercia y un mucho por miedo a no saber qué alternativas utilizar.
Debatamos para escuchar lo que piensan otros… pero sobre todo para llegar a saber qué y por qué pensamos y actuamos  nosotros como lo hacemos. Para no juzgar a otros sin antes no habernos juzgado a nosotros mismos. Hagámoslo cuanto antes… nuestros hijos lo merecen.
Quizás así, un día, si un desconocido se acerca a coger en brazos a nuestro bebé que llora desconsolado mientras nosotros seguimos indiferentes, o si  le gritamos a nuestro hijo, o le damos una nalgada y vemos que alguien nos dice: “contrólese por favor y no descargue su rabia y frustración con el niño”,  en vez de criticarle y llamarle metomentodo le diremos: “gracias, tiene usted razón”.
Y por favor recordemos:
     “LA INDIFERENCIA TAMBIÉN ES VIOLENCIA”

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Respuesta a comentario sobre el colecho y la lactancia a niños "mayores"

Hace 1 mes recibí este comentario en el blog al post de Mayim Bialik sobre el colecho:

Una cosa es confiar en el natural desprendimiento de determinadas cosas, y otra muy diferente dejarle al niño la responsabilidad de ponerse sus propios límites.
Por naturaleza como decís, los humanos queremos comodidad y nos asusta todo lo ajeno. Tal y como yo lo veo, la tarea de los padres es enseñarle al niño cómo adquirir fuerzas para ir enfrentándose al mundo (sin que eso suponga un trauma).
Dormir con ellos no me parece mal dependiendo de cómo se actúe el resto del día con ellos o el porqué . Creo es fácil de comprobar hasta qué punto es “inconveniente” para los niños compartir cama. Si el niño un día tiene que quedarse en casa de algún tío, abuela, amigo… o tiene que dormir en su cama o en otra cama (por enfermedad o lo que sea…) y siente gran ansiedad, a medida que crezca y no supere esa ansiedad se hará más dependiente.
Si es capaz de hacerlo, o si es capaz de ir a un campamento en verano o ir a excursiones con el cole, pues no hay problema.
Pero lo que sí no veo nada recomendable es alimentar del pecho a un niño de 2 o 3 años de edad, porque como decís, naturalmente si le salen dientes, es por algo, y el niño no tiene la culpa de querer la rica leche de la mamá para siempre.. al igual que cuando crezca querrá gominolas o chocolate para merendar todos los días, ¿O confiaréis también en su decisiones a la hora de alimentarse cuando tenga más edad? Creo que todo tiene un límite. Y no creo que las mamás que no puedan dar el pecho y la compren tengan por qué sentirse culpables por alimentar así a sus hijos.
Un saludo

He tardado en responder porque creí que este comentario merecía una respuesta de algo más que una frase. Y por fin aquí está:

Para EH:
Los argumentos del “por si acaso” no me suelen gustar demasiado, porque supeditan el ahora real con una situación  futura concreta que puede ser a veces improbable o incluso  inexistente.

Si al niño y a los padres les gusta dormir juntos, no veo ningún inconveniente. Pensar en no hacer algo que les gusta a todos los implicados solo porque “igual a lo peor un día no se puede y ocasiona problemas” es aventurar mucho. Me recuerda al texto “El Acostumbrador Enmascarado”


 Los miedos se alimentan de inseguridad. Si un niño se siente más seguro durmiendo con sus padres , eso no le va a hacer ser  más miedoso que el que duerme solo sin querer hacerlo, muchas veces llorando sin ser atendido, porque sus padres creen que es lo que se debe hacer.

 Como siempre, vemos las cosas del revés. Darle al niño mucho apego  y seguridad, no les hace más inseguros sino al contrario: el que ha pasado miedo e inseguridad de forma reiterada en la infancia arrastrará esa sensación quizás de por vida.

Si a un niño, duerma donde duerma, le crea ansiedad dormir solo, la solución no es obligarlo antes de tiempo, sino acompañarlo hasta que llegue el momento en que ese miedo se disipe. Al menos con los adultos actuamos así ¿ no?

Yo durante un tempo tuve verdadera fobia a las cucarachas, y te aseguro que la solución no pasó por dejarme encerrada en un cuarto con ellas a ver si aprendía o se me pasaba… si alguien lo hubiera intentado conmigo a modo de “terapia de choque” te aseguro, en primer lugar,  que no sé cómo hubiera reaccionado, es decir, podría haberme dado un ataque de pánico como poco y haber hecho cualquier locura, y lo segundo, esa persona podría ser acusada de maltrato en toda regla. ¿Creemos que es diferente si lo hacemos con nuestros hijos?

Ignorar así el sufrimiento que causa el miedo es maltrato, tenga la edad que tenga el sujeto. Y si un niño no quiere ir a un campamento de verano, o a casa de un tío, porque no se ve preparado para dormir fuera de casa, lo más sensato sería esperar a que lo esté, repito: duerma donde duerma a diario.


El texto, no obstante deja claro lo que muchas familias pensamos. Dormir es dormir, y cada uno duerme como mejor puede para descansar. Para muchos padres dormir cerca de los hijos nos hace descansar mejor porque nos evita paseos por los pasillos para alimentarles, cuidarles, consolarles o cualquier otro “les” que surja.

Para la mayoría de los hijos es la mejor forma de conciliar el sueño de forma tranquila, relajada,  agradable y segura.


Sigo sin entender por qué molesta tanto esta práctica a quienes no la eligen. Es como si yo fuera haciendo apología de las camas de matrimonio en lugares donde se acostumbra a usar camas separadas. Cada pareja duerme como quiere y/o puede. Como he comentado en más de una ocasión, creo que la norma a seguir es : “En mi casa lo hacemos así”.


Esa obsesión por juzgar el colecho de verdad que lo único que me hace pensar es que toca algún resorte en quienes no lo hacen que ni ellos mismos controlan.


Sobre el tema que comentas de que “no ves nada recomendable alimentar al pecho a un niños de 2 o 3 años”… pues es que no sé si responderte la verdad.


No entiendo qué tienen que ver los dientes ( llamados de leche por otra parte por algo, piénsalo) con tomar o no tomar leche.

Me atrevo a preguntarte si tú misma tomas leche…¿¿ y tienes dientes?? es que no le veo la relación.  La aparición de la dentición en el bebé suele ir aparejada con el interés y la necesidad de tomar otros alimentos que complementen la lactancia, pero no  sustituirla…  A mi me siguen diciendo que con 6 años mi hijo DEBE tomar al menos medio litro de leche al día… ¿por qué entonces ese comentario? ¿Por qué la de vaca sí y la mía no?

Y hablas de la “rica lechita”  y la comparas a  caramelos o gominolas… de verdad que con todo el respeto que me mereces, creo que tienes un profundo desconocimiento de la lactancia materna en particular y de la alimentación y el desarrollo del ser humano en general.


Tienes razon en que todo tiene un límite… no conozco ningún joven de 15 años que mame… aunque la mayoría de adultos que conozco curiosamente sí toman “rica lechita que sale de la teta de las vaquitas”… ¿eso sí lo ves normal y recomendable?

Por último tu comentario final es el que más luz me arroja sobre el resto:
“no creo que las mamás que no puedan dar el pecho y la compren tengan por qué sentirse culpables por alimentar así a sus hijos.”
¿¿Quién ha hablado de culpa aquí??? ¿Por qué cuando veis madres amamantar salís con ese argumento?

Creo que nadie puede hacernos sentir culpables salvo nosotros mismos… Cuando uno hace las cosas con seguridad de hacer lo correcto según las circunstancias de cada cual, no hay cabida para ese tipo de culpa. Y si la hay, si la sombra de la culpa aparece es porque algo dentro nos dice que hemos actuado en contra de lo que consideramos nosotros mismos como “lo bueno”. Pero entonces es algo que hemos de lidiar nosotros mismos. Mi sentimiento de culpa no va a desaparecer por afirmar que es otro el que me lo envía. Y perdona pero en este texto no he encontrado nada que haga pensar que esta mujer acuse a quien no hace lo que ella hace, más bien expone sus argumentos de por qué hace cosas que la mayoría  califica de “rarezas” .

Creo de verdad que la mayor prueba de que este tipo de prácticas son la forma  intrínsecamente humana de actuar con nuestras criaturas es la capacidad que tiene para hacer saltar resortes. 

Creo que lo positivo es plantearnos estas cosas, debatirlas, cuestionarlas… pero con sinceridad y por supuesto con coherencia y sin prejuicios.

Como siempre les digo a las mamás… si quieres saber si algo es bueno para tu bebé, imagina que te quedaras en una isla desierta con él, solos tú y tu bebé, sin entorno, sin medios, sin publicidad, sin guías para padres, sin expertos, sin pediatras ni revisiones de niño sano… ¿Lo harías???
Yo estoy segura que al menos en lo que toca a qué leche les doy como alimento y cómo duermen sería así.. quizás no tan cómodos… pero seguro que juntos  y con barra libre 🙂

Y vosotros que me leéis… ¿Qué pensáis? ¡ Compartidlo con nosotros!