Esta carta es para ti PROFESIONAL sanitario

Hace un par de días alguien me hizo un regalo muy especial.
Un regalo en forma de palabras.

Palabras de agradecimiento, de admiración y de reconocimiento hacia mi trabajo, en particular hacia este blog.

Unos días después del evento de la madresfera, donde leo que hay más de 1000 blogs de madres, en una etapa en la que casi no escribo… esas palabras fueron un soplo.
Me cuentan que en unas jornadas de formación en lactancia materna para profesionales de un Hospital importante de la capital, se nombran como webs de referencia para los propios profesionales y para que recomienden a los padres, entre otras, la mía: mi blog.

Y pienso en cómo están cambiando las cosas  (aunque hay mucho trabajo aún, es cierto) y en que yo lo estoy viendo.
Me reafirma en el poder que tenemos cuando sabemos que hablamos desde la verdad, desde el sentido común y desde la evidencia actualizada.
Me alegra además por todos esos profesionales que conozco y admiro, much@s de los cuales son amig@s muy querid@s.
y pensé que hoy debía escribirles una carta.
*A esos pediatras que sin ser mediáticos, ni escribir libros ni dar conferencias, día a día en su consulta trabajan fomentando la lactancia de verdad, no de boquilla o con un poster en su consulta.

*A esos ginecólogos que creen de verdad que el embarazo no es una enfermedad, y que quien decide TODO, ha de ser la madre.  Que respetan el parto y todo lo que implica. Que saben que ellos están solo como comodín, no como As de la baraja.
*A esas matronas que nos escuchan, a las madres, para darnos lo que de verdad necesitamos. Que invitan a estas simples mamás a sus grupos de Educación Maternal para que los futuros padres vean, en vivo, lo que es de verdad importante y útil en su camino.

Y sobre todo,

Dibujo cortesía de PizcOcio

*A  esas enfermeras de pediatría y/o neonatología, de maternidad…, que me consta que muchas veces luchan de nuestro lado en bando enemigo. (más…)

Otro abril que acabó

Siempre me gustó abril, porque es el mes en que nací e imagino que eso influye.

Me gustaba el mes, anunciando la cercanía del calor y me gustaba el nombre: «abril», corto, sonoro…

Me gustaba…

Porque desde el 2009 ya no me gusta tanto.

En abril despedimos a Altair de la vida, y despidiendo el mes, como ayer, hace ya  4 años, despedíamos su cuerpo.

Desde entonces, cada año he escrito algo para ella, porque como dice la canción, si bien «no prometí encender en su día especial una vela», sí prometí tenerla presente, yo, su padre, sus hermanos… y dedicarle un pequeño homenaje escrito.

Este año me parece que la despedida es aún mayor.

Querida hija:

Este año ha sido un año de grandes, profundos e importantes cambios en nuestras vidas.

Con decisiones que afectan a gente que quiero y que te quiere.

Con muchas despedidas y adioses.

Parece que mi vida es despedir más que recibir… pero no es cierto.
Lo que pasa es que la gente que no dejó huella ni la noto irse,

Pero cuando despido a alguien que me importa lo hago siempre con añoranza de los momentos pasados.

Aunque la despedida la provoque yo.

Difícil de entender verdad?

Sí, así es tu madre.
En mi deseo de ser coherente a veces caigo justo en lo contrario…  no es fácil

Este otro año sin ti mamá ha conocido a muchos otros padres de bebé como tú.

En algunos casos, mi experiencia contigo, todo lo que aprendí de ti, por ti y a través de ti, ha ayudado un poco a pasar por el trance amargo de despedirles.

No hay consuelo ninguno para los padres.

Eso es lo primero que me enseñaste.

Es como estar en una tormenta en medio del oceáno.

Es imposible para otro humano parar la tormenta.

Es imposible para nosotros dirigir un barco que no es nuestro.

Pero sí podemos como el faro en la costa, a lo lejos, iluminar un poco y dar esperanza de que la tierra firme está.

A veces muy lejos aún

Habrá que batallar fuerte con las emociones que nos golperán como esas olas rabiosas

Pero saber hacia dónde dirigirse da fuerzas y ayuda a no caer en la desesperanza

Podemos sucumbir a la tormenta o atravesarla.

Gracias a ti y a otros muchos como tú cada vez hay más faros de luz en más lugares.

Gracias mi querida estrella

Por ti, por bebés como Airam y por tantos otros…

GRACIAS

 

Dedicado a Altair, Airam y a sus padres Noemí y Jorge

Empieza la Formación Asesoras Continuum: GRACIAS

Estas últimas semanas he estado bastante ausente del blog ( espero que lo hayáis notado 😉 ).
El motivo lo merecía.  He estado, junto a mis compañeras, inmersa en ultimar los detalles para el nuevo proyecto que ya es una realidad: la formación de Asesoras Continuum.

Cuando escribí el post «Simple mamá»  este proyecto empezó a tomar forma. Grabé un video  para poder expresar mejor lo que pensaba, hablé con las personas que quería me acompañaran, respondieron con entusiasmo. Aún recuerdo a Elena cuando le dije que la quería para ofrecer alguna charla en el curso y me dijo:
-«No, yo no quiero dar una charla, yo quiero formar parte».

Y luego Merce  que la quería sí o sí conmigo.

Carol, con la que habíamos hablado de organizar formación de doulas varias veces.

Eloísa, que aunque por motivos personales al final no está, sabe que pensé en ella…

Y Vega… mi Vega, que en su caso me buscó ella a mí. Que me dijo:
-«tengo algo que aportar a tu proyecto»
Y no tardé ni 3 segundos en decirle que estaba dentro 🙂

Y estas mujeres profesionales a las que admiro, pero sobre todo a las que quiero, han dado forma a un proyecto increíble… Porque como en una cadena, el total es mucho más que la suma de la fuerza de cada eslabón, todas juntas han conseguido que esta formación sea algo especial.

Quiero darles las gracias por creer en esto, por apostar conmigo, por acompañarme, por dejarme seguir aprendiendo con ellas, por tener el honor de poner en mi curriculum que trabajo con ellas y sobre todo por ser mis comadres, mis amigas… mis hermanas.
Por la risas juntas, por demostrar que las mujeres sabemos trabajar unidas, en equipo, con diferencias, con sinceridad, con respeto, con franqueza, sin celos estúpidos.
Por demostrar que podemos tener una conversación hablando de plataformas virtuales, de planes de estudios y de diarreas de bebés y de sexo… hasta cantar por Rocío Dúrcal si se tercia.

Un día leí sobre el experimento de Masaru Emoto con el agua y cómo le afectan  a este las palabras.
Que sepáis entonces que este proyecto está «afectado» con millones de moléculas de energía femenina, energía creadora, energía nutridora, buen rollo, risas…bueno, risas no… CARCAJADAS de esas que hacen llorar… y cómo no entre mujeres que comparten emociones y sentimientos…. de lágrimas. Lágrimas de desahogos, de descarga de tensión, y sobre todo lágrimas sanadoras.
Gracias a mis comadres… a las que están y a aquéllas que no lo están pero podrían haberlo estado (verdad Patri :-* ? )
Gracias a esas mujeres que han apostado por formarse en este círculo.

Y Gracias a tod@s los que me habéis acompañado hasta aquí. Sin vosotr@s esto no sería igual. ♥♥♥

Querida Elo: Ese miedo es…..

Últimamente hablo mucho del miedo. En los talleres «Empodérate» es imprescindible primero identificar a qué y por qué tememos… para poder trabajar sobre ello.
Hay miedos reales, miedos imaginarios, miedos autoimpuestos, miedos inconscientes, miedos personales, miedos colectivos…

Pero hoy no voy a escribir sobre eso…
Hoy no quiero hablar de miedos a vencer o a superar

HOy he leído esta entrada del  blog de mi querida Eloísa, querida de verdad, no de lo que se dice para quedar bien. O de esas «queridas» que se usan como fórmula al escribir… no… a Eloísa le tengo un cariño enorme… la he abrazado de verdad y es de esas personas que las recuerdo siempre con una sonrisa. Una sonrisa de verdad. Cuesta abarcarla con un abrazo, no por lo alta que es (que lo es) sino por lo grande que es como persona, como mujer, como madre, como compañera, como amiga, como empresaria, como escritora, como periodista, como bloguera… y podría seguir…

Hoy la he leído y me ha removido muchas cosas.
No quiero citar aquí todo su artículo porque es mejor leer el original en su propia casa, así que si no lo habéis hecho aún, dejad de leer mi blog, pinchad aquípara leerlo y luego volved :-).

Elo habla del miedo, del suyo, de que tiene y confiesa. Y yo quería responderle con una simple frase, porque sé que ella no necesita más. De hecho no necesita nada de lo que le aporten todos nuestros comentarios. Quien sufre una experiencia así con un hijo, sabe que no hay palabra en el mundo que consuele. De hecho, la primera reacción es que no te hablen, que no te digan, que no te animen… porque en el fondo sabes que ese dolor hay que vivirlo, y pasarlo. A pelo. (más…)

Otro año más añorando una estrella

Querida Altair:

Altair

Esta carta no es para ti, sé que no me escuchas, es para mí.

Esta carta es para recordarme que fuiste, que estuviste con nosotros, que te quisimos, que te esperábamos, que te buscamos con grandes ilusiones.

Esta carta es para agradecer que pasaras por nuestras vidas, a pesar del dolor insoportable que nos quedó cuando dejaste de vivir.

Estra carta es un homenaje a todos esos seres pequeñitos que viven muy poco tiempo y que nos enseñan tanto.

Si pudieras leer esta carta te gustaría saber que gracias a ti  mamá aprendió mucho.

Gracias a ti mamá se dio cuenta del dolor que viven muchas personas a su alrededor, a veces en silencio, sin la complicidad de una mirada compasiva o una escucha sincera. Personas que como tu mamá necesitan llorar y hablar y gritar para dar cabida a la rabia, al dolor, a la pena, a la casi locura de enfrentarse a algo para lo que nadie, nunca, está preparado.

Que sepas mi precioso bebé, que gracias a ti otras personas han tenido algo más de luz en sus vidas.

Una vez me escribieron que las personas no se miden por el tamaño de su pie, sino por el tamaño de la huellla que dejan a su paso.


Querido bebé, tu huella es inmensa, tanto que tres años después, no hay día que no la vea a mi alrededor. Tanto que todavía recibo mensajes llenos de cariño hacia ti o hacia esta mamá que aprendió a devolver el amor que tenía guardado para ti hacia otros.

Gracias Altair por esas poquitas semanas que estuviste en mi, gracias por dejarme tocar tu cuerpecito aún cálido cuando saliste, gracias por darme fuerzas para luchar por darte la despedida que merecías, gracias por, como dice tu hermano mayor, ser nuestro bebé número 2.

Te gustaría saber que tu hermana nos ha devuelto la sonrisa.

Y que no hay un día en que la mire y me pregunte si os pareceríais.

Y te gustaría saber que  tu hermano te tiene presente  y te nombra a menudo.  Que aprendió, demasiado pronto quizás, lo que es la muerte cuando te perdimos, pero que aprendió con amor, con verdad, con respeto, y del mismo modo  le habla de ti a otros porque te añora. Como tu papá, que te echa mucho de menos aunque no lo exprese como yo…

Gracias por enseñarme a reponerme de mis momentos tristes. Por mostrarme qué cosas son de verdad importantes. Gracias por ampliar mi visión de la maternidad, de la vida…y de la muerte.

Gracias porque cuando mamá habla de ti, lo hace con orgullo mi pequeño bebé. Porque siempre que me presente, pase el tiempo que pase, esté ante quien esté, lo haré como la mamá de Iker, de Altair y de Mencía… Porque fui tu madre, porque soy tu madre y porque si Dios quiere seré tu madre…

Con cariño…  tu mamá

"Unborn" (no nacido)

La finalidad de este trabajo es llegar a mujeres con similares experiencias en un intento de crear la sensación de comunidad, apoyo y recuperación personal. Se ha presentado una propuesta a la «UK Miscarriage Association» y su respuesta ha sido muy positiva donde se ha ofrecido un respaldo no financiero que se está usando para obtener descuentos en los locales, equipo cinematogrfico entre otros. La propuesta original y la carta de respaldo de la asociación están disponibles para aquellos interesados. Tanto la asociación como nosotros creemos que existe una audiencia que se indentificará con la película y esperamos ayude a mejorar la conciencia sobre abortos involuntarios. La asociación ayuda con la distribución del corto a través de su página web ((http://www.miscarriageassociation.org.uk/) y durante el 30 aniversario de la Asociación el año que viene. Además estamos se está planeando enviar el corto a festivales mundiales de danza y cine.

Lina, una joven de unos veintitantos años, pierde a un bebé después de un aborto involuntario y los sentimientos de tristeza y de auto-culpa la invaden, haciéndole difícil la vida cotidiana. Los recuerdos pasados se activan cuando ve a una joven madre feliz con su bebé. A través de la danza y el movimiento, empieza a ser consciente de su nueva realidad y comienza el viaje hacia su recuperación.

[vimeo http://www.vimeo.com/36184574 w=400&h=225]

Unborn from Oliver Tellechea on Vimeo.

Fuente: Masq9meses

Mis grandes traumas… mis grandes maestros

Acabo de leer la última entrada el blog de Jesusa: «Trauma» y una vez más lloro. Lloro por mí, por mi hijo y por todas las madres y todos los hijos que pasan por esa amarga experiencia. Sigo llorando, alguna vez, junto a una madre que me cuenta cómo se siente tras su parto o cesarea.

Yo salí de mi parto y de la clínica, alguna vez lo he comentado, dando gracias y regalando bombones. Quizás por eso después mi angustia fue tan incomprendida por los que de verdad me importaban. Entré en el mundo de los «partos» a través de la lactancia.. Recuerdo que en el primer curso al que asistí para la capacitación de monitora de Lm de repente rompí a llorar.

Estaba ante un grupo de enfermero/as y residentes de matrona que también asisitían y al dirigirles unas palabras no pude terminar de hablar… Les decía que como madre agradecía que ellos, profesionales de la salud, se interesasen por conocer estos temas para dar una mejor atención  y ahí me rompí… y estuve rota por muchos meses…

Lloré primero sin saber por qué, y meses más tarde en otro curso sobre «Embarazo, Parto y Puerperio» empecé a ver la verdad. Como quien ha sufrido abusos en la infancia y ha bloqueado esos recuerdos (por pura protección) y en un momento dado  las compuertas de la memoria se abren y nos parece que no vamos a soportarlo… Se empieza dudando de si es posible estar así por no haber tenido «un buen parto»,  o «el parto soñado» ( ya que para la mayoría un buen parto es el que acaba con madre e hijo vivos), se siente una culpable por sentirse mal a pesar de estar «bien» y tener un hijo sano y precioso. Pero es que no es bastante… no compensa…

Recuerdo 2 días enteros de charlas y ponencias y yo abrazada a mi hijo llorando en la parte trasera de la sala. Amigas preocupadas preguntando que qué me pasaba… y ni yo podía explicarlo. De hecho, aunque hubiera querido, no podía ni hablar.  De pronto había tomado conciencia… me habían engañado, me habían mentido, me habían mutilado, me habían robado mi parto y lo que es peor le robaron a mi hijo mis primeros abrazos. Entonces entendí todo, me entendí yo, y entendí por qué me dolía el cuerpo, la cicatriz y el alma… Tuve que empezar por asumir que me dejé engañar… con lo lista que me creía yo, que me faltó buscar información en los lugares adecuados… He de decir en mi defensa  que en ese momento no había tanta información disponible ni yo sabía buscarla… Tuve que aprender a perdonarme mi parte de responsabilidad, pedirle perdón a mi hijo por no haberle dado el comienzo que merecía… Afortunadamente la lactancia, los portabebés y el colecho fueron mis mejores aliados para el fuerte vínculo que pese a todo forjamos.

Lloré durante meses y años cada vez que hablaba del tema, lloré cuando me sentía incomprendida por quienes quiero, por no saber explicarles  o hacerme entender por qué y cómo me sentía…

Pero de toda esa angustia salió algo bueno. El sufrimiento, si no dejamos que nos amargue, nos puede convertir en mejores personas, o al menos, con cualidades que antes no poseíamos o no teníamos plenamente desarrolladas… No es casualidad que muchas de quienes hoy trabajamos por cambiar las cosas hayamos tenido fracasos previos… ¿existiría El Parto es Nuestro sin  malos partos ? ¿habría asociaciones y grupos de apoyo a la lactancia si todo fuera bien?

Por eso decidí que mi gran trauma sería mi maestro… aprender de lo malo e intentar ayudar en lo posible a que no le pasara a otra mujer más si yo podía evitarlo…

A veces me pregunto dónde estaría ahora si me parto se hubiera desencadenado normalmente en vez de ser inducido, si en vez de tener la revisión ese día la hubiera tenido a la semana siguiente y hubiéramos tenido la oportunidad de tener un parto más respetado… quizás no existiría este espacio, ni la madre que soy ahora…¡¡¡ quién sabe!!!

Embarazada de Altair (abril 2009)

Tiempo después, ya metida en este mundo, con la muerte de mi segundo bebé durante la gestación una vez más la vida me dió una lección sumamente dolorosa, la peor quizás, pero aún así valiosa.

Estuve enfadada mucho tiempo… hasta que otra vez ví la salida: mi dolor me estaba enseñando algo una vez más. A día de hoy sé que una criatura, aunque viva poco tiempo, es capaz de enseñar cosas que no están en los libros. Gracias a Altair he aprendido a escuchar de verdad, a mirar ciertas cosas con otros ojos , a saber cuándo callar, cuándo preguntar, cuándo extender mi mano hacia un cuerpo dolorido de algo peor que un dolor físico… en definitiva a acompañar el duelo. Después he sabido del dolor de muchas madres ( y padres y hermanos y abuelos…), dolor sin el consuelo de un bebé que abrazar, y no siempre, pero en ocasiones, he podido proporcionar algo de luz entre tanta oscuridad.

En este tercer embarazo lo he pasado mal conmigo misma porque me costaba mucho vincularme con este bebé como lo hice con sus hermanos. Mi mente me decía por qué pasaba eso, que era un mecanismo en cierto modo normal, pero no dejaba de sentirme culpable (para variar). Pensaba que mis miedos estaban privando a mi bebé de algo que merecía y eso me atormentaba. He aprendido que las cosas no son como las leemos y explicamos desde fuera, que la teoría es muy fácil, pero la realidad es que somos seres complejos, compuestos de muchas cosas combinadas y a veces idealizamos un camino como el único y no es así…

He conocido madres atormentadas por no haber tenido un embarazo feliz, un parto respetado, una lactancia exitosa… y preguntaban llorando si su bebé tendría secuelas… si no tenían vínculo… y eso me lo preguntaban con su bebé abrazado sobre su seno…  un bebé dormido plácidamene sobre el regazo del ser que más necesitan, sobre su madre… Eso me ha ido demostrando que la capacidad del AMOR de compensar casi todo lo anterior es enorme.

No digo que se borren completamente los efectos (físicos y  emocionales) de no haber tenido lo deseable… pero sé que nunca es tarde para vincularse y disfrutar de una relación de apego satisfactoria.

Yo viví meses con angustia hasta que por fin vi y oí el corazoncito de Mencía latir con fuerza… a día de hoy de vez en cuando me viene la duda, pero en esta etapa en que la siento a ratos viva y moviendose dentro de mí,  todo es más fácil.

Y sé que a pesar de no hablarle conscientemente como hacía con sus hermanos, ella sabía de mi amor.

El temor no desaparecerá del todo nunca… porque como comentaba en otro post, es parte del amor, en el sentido de temor como preocupación, y ser madre es preocuparse… pero como me recordaba otra amiga: «en el amor no hay temor» que dice la Biblia… y es cierto en el sentido que aprendes a confiar, y que el amor está por encima de las emociones negativas.

Por eso, aunque en la primera etapa no lo veamos, de todo lo que nos acontece en la vida podemos aprender…

A mí me hubiera gustado tener una segunda infancia y adolescencia feliz, pero no fue así…  Y esa realidad influye en la persona que soy ahora… con mis carencias, que he intentado llenar como he sabido y podido, y con las cualidades que tuve que desarrollar por ello. Y por supuesto, con mis defectos que son muchos y mis «ramalazos aprendidos» que intento controlar para no perpetuar y criar a mis hijos con más amor que traumas… mejor de lo que hicieron conmigo.

En un mundo perfecto aprenderíamos desde la perfección … en este no nos queda otra que aprender de lo malo e intentar transformarlo en algo mejor… con el mejor acompañante para cualquier camino: el Amor.

Cuando el miedo no nos quita la alegría

Como sabéis este embarazo no está siendo fácil en ningún sentido.  Ha sido igual que los otros 2 anteriores en cuanto a cómo reacciona mi cuerpo durante los primeros meses, viviendo en una naúsea constante, y a eso se le suma el miedo casi omnipresente de que acabara igual que el de Altair, más el gran disgusto de la muerte repentina de mi madre hace poco más de un mes.

Hablando con una buena amiga sobre la dificultad de gestionar las emociones por mucha teoría que se sepa y de lo complicado  de vincularse en estas circunstancias (tema del que espero hablar en detalle en otro momento) me comentaba que al final todo es amor… Cuando queremos a alguien tememos que le pase algo malo y al final es cierto… hasta este miedo es otra forma de amor. Lo que hay que intentar es que no nos paralice hasta el punto de quedarnos solo ahí…

Desde el principio quise vivir este embarazo libre de las presiones habituales del entorno sanitario, análisis, revisiones rutinarias, pruebas invasivas… al menos los primeros meses… No quise emplear mis fuerzas en «pelearme» con un/a tocólogo/a que ni me conoce, para explicarle por qué no quería ecos vaginales o por qué no quiero hacerme el Test de O ´Sullivan del modo que  te ofrecen,  o por qué mi hijo de 5 años aún mama…. Necesitaba todas mis energías positivas no vivir cada visita como un examen o una confrontación…

Así que hasta el 4º mes no acudí a ningún médico ni profesional sanitario. Con esto no recomiendo que nadie siga mi  ejemplo. Yo conozco mi cuerpo, tengo experiencia e información  y he comprobado que hay embarazos que llegan felices a término y otros que no, independientemente de la supervisión médica… simplemente esta vez no quería tener que discutir con gente que de seguro no va a cambiar su opinión por mucho que yo les explique la importancia de tratar a la mujer embarazada con respeto.

El caso es que tengo la oportunidad de escoger y tengo una ginecóloga respetuosa, que acepta lo que quiero y no quiero, sabiéndome responsable e informada y aunque lloré en su consulta antes de hacerme la primera eco temiendo en el fondo del alma no oír el latido del bebé como la última vez… al final lloré, pero de alegría, de alivio, de gratitud, hacia la vida, y hacia ese bebé fuerte que a pesar de los miedos de su madre y de las condiciones no ideales en las que se estaba gestando seguía vivo…significado de Mencía

Es un bebé grande… de hecho al parecer estoy embarazada de más tiempo del que pensaba… así que incluso sabemos ya que es una niña y se llamará Mencía.

Quería compartirlo con vosotros, con quienes leéis el blog, unos ocasionalmente, otros fieles seguidores, muchas amigas de verdad, de las cercanas y en la distancia… comadres que me acompañáis en este camino solitario en que se convierte la maternidad en nuestros tiempos… hombros en los que me he apoyado en los peores momentos y con quienes he compartido también muchas cosas felices… Incluso con quienes me leen y discrepan… porque tomarse el tiempo de leer y responder a quien no piensa como tú al final es una forma de aceptar que algo se ha removido… y de eso se trata…

Este blog no es una guía de maternidad, porque al final cada madre, cada bebé, cada familia es única, con sus circunstancias y antecedentes particulares. Pero sí hay una premisa que siempre intento que quede: no te quedes con lo que te dicen… busca más información y sé humilde para aceptar que puede que estés equivocado… no mires sólo el resultado, piensa que el camino es igual de importante, o más, que el destino… Nuestros hijos no son productos manufacturados, sino personas formadas con todas las experiencias vividas, y cuando tomamos conciencia de ello y comprendemos el alcance de nuestra responsabilidad cambiamos…, poco o mucho, pero cambiamos y nos replanteamos el modo, a veces casi autómata, en que la sociedad pretende que les criemos.

Yo he ido aprendiendo de cada uno de mis hijos… Iker me enseñó lo que es ser madre DE VERDAD, lo que nadie te enseña en libros. Altair me mostró la cara dura de la maternidad, la de sentirse madre sin bebé. Y Mencía me está enseñando lo fuerte que podemos ser a pesar de todo lo que nos rodea y de las circunstacias adversas. Eso y, una vez más, el no juzgar a quienes expresan no estar haciendo lo que se supone se debe hacer… Y sobre todo, que la vida sigue… y que la alegría vuelve… cuando el miedo no nos la quita por completo.

Gracias a los 3… porque gracias a ellos sé que soy mejor persona.

Dedicado a mi madre

La última foto con la "abu"

Acompañamiento: cuando llega la muerte antes de nacer a la vida

Artículo de El Parto es Nuestro

Por Ibone Olza

Creo que los profesionales que comunican la muerte de un bebé que todavía no ha nacido a su madre y su familia tienen que ser profundamente conscientes de que su actitud en el acompañamiento va a ser crucial en el bienestar futuro de esa madre, de esa familia, y de los hermanos presentes o futuros del bebé fallecido.

Por eso, creo que antes que nada es necesario comprender lo importante que es el lenguaje. Casi siempre el bebé fallecido ya tenía un nombre: hay que empezar preguntando el nombre antes incluso de comunicar el fallecimiento. No es igual decir “este feto no tiene latido” que decir “el corazón de Marta o de Pablo ha dejado de latir”. Manifestar nuestro pesar y nuestra pena al comunicar la noticia no nos hace menos profesionales, sino todo lo contrario.

Otro aspecto muy importante es el tiempo. Son muchas las madres y padres que van a encontrarse en estado de shock. Hay que permitir tiempo para todo: para asimilar la noticia, para abrazarse, para llorar, para avisar al resto de familiares. Tiempo para decidir si se espera el inicio del parto espontáneo o si hay una razón médica para acelerarlo. Haya o no urgencia es importante nombrar lo que va a suceder: ese parto va a ser una despedida.

Las madres y padres pueden recordar cada unos de esos momentos, horas o días durante el resto de sus vidas. Necesitarán poder hablar de lo sucedido más adelante con los profesionales que les atendieron. Desde luego, vale mil veces más obrar despacio, que ir con prisas. Hay que tomarse el tiempo de preguntar a los padres como quieren despedirse de su bebé y entender que ellos pueden necesitar unas cuantas horas antes de decidir. La madre va a necesitar percibir mucha serenidad en los profesionales para poder elegir el mejor parto posible para ella, y porque no decirlo, para sus siguientes hijos si un día decide tenerlos.

Nunca hay que forzar la decisión de ver o no el cuerpecito del bebé fallecido. Hay que respetar absolutamente la intuición de cada madre y padre: si sienten que es mejor no verlo seguramente eso será lo mejor para ellos, si desean verlo hay que darles a elegir el verlo a solas o acompañados, durante todo el tiempo que ellos necesiten.
(Si los padres eligen no ver el cuerpo de su bebé es recomendable ofrecer la posibilidad de sacar alguna fotografía y decirles que si un día desean esa imagen el hospital se la facilitará.)

Ofrecer apoyo práctico. Algunas madres desconocen que pueden donar el calostro a un banco de leche materna, y esto puede ayudar a hacer más llevadera la subida de leche si se opta por no hacer una supresión química de la lactancia.

La mayoría de las consultas que recibo suelen girar en torno a un tema: como decírselo a los hermanos o hermanas. Suelo animar a los padres y madres a decírselo ellos mismos, con las palabras más sinceras, sencillas y concretas que encuentren. Es importante que los niños entiendan el origen del dolor y la tristeza que van a percibir en toda la familia, que se sientan parte de lo que sucede, que se les permita a ellos también expresar lo que sienten. A veces hacer un dibujo para recordar al bebé fallecido se convierte en una pequeña celebración de despedida en la intimidad de la familia.

Los duelos por la muerte de un bebé muerto en el útero pueden ser largos, lentos, y muy silenciosos. Es importante que los profesionales cuidemos a estas familias y les preguntemos en los siguientes meses como se encuentran, hablando del dolor pero también de los buenos recuerdos que conservan del embarazo. Ese acompañamiento suele ser clave para la resolución saludable del duelo: el vacío y la ausencia seguirán siempre con ellos, pero el dolor irá cambiando y será muchísimo más soportable o incluso se convertirá en otra cosa.